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domingo, 21 de febrero de 2010

Brumas de Traición (Betrayed)

Brumas de Traición (1954)

Holanda, Octubre de 1943. El coronel de la inteligencia holandesa Pieter Deventer (Clark Gable) es capturado por los nazis mientras transmite información por radio a Londres. Sin embargo, poco después es rescatado por el grupo de la Resistencia liderado por un holandés apodado “El pañuelo” (Victor Mature). Ya de vuelta en Inglaterra, el Coronel Deventer recibe el encargo de infilitrar a la atractiva Carla Van Oven (Lana Turner) en Holanda, haciendola pasar por una colaboracionista alemana para que haga de enlace con el grupo de El Pañuelo. Sin embargo, los siguientes golpes de mano ejecutados por la resistencia resultan previstos por los alemanes, lo cual hará sospechar de la presencia de un agente infiltrado que está pasando información al enemigo, por lo que Deventer, en vísperas de la crucial operación Market Garden, decide trasladarse a Holanda para desenmascarar personalmente al traidor.

Brumas de traición supuso el último trabajo realizado por el famoso actor y galán de Hollywood Clark Gable para la Metro Goldwin Meyer. Tras más de 20 años de colaboración con los famosos estudios de la “Metro”, Gable, ya en su madurez y enfilando el declive de su carrera, había dejado de ser rentable para la productora, mientras que el actor, por su parte, deseaba cambiar de aires y negociar un nuevo contrato que fuera más lucrativo para él. Para este último papel, Gable abandonó su habitual registro de seductor para embarcarse en un thriller de espionaje ambientado en la Holanda ocupada por los nazis. Para acompañarlo en el reparto, se eligieron otros valores seguros del estudio como Lana Turner y Victor Mature, que abandonó sus habituales papeles de personaje de Peplum para dar vida a un intrépido líder de la resistencia holandesa.

Hay que decir que Brumas de Traición comienza bastante bien, con una trepidante secuencia que muestra la localización y posterior captura del coronel Deventer por los alemanes mientras transmite un mensaje por radio a Londres, para ser luego inmediatamente liberado por la resistencia. Sin embargo, pasados los primeros minutos de metraje, la historia deriva en la típica trama de espionaje, personajes moralmente dudosos, y traiciones, con algún interludio romántico de por medio. Elementos estos que, manejados con habilidad, podrían haber dado mucho más de sí. El problema es que en este caso, la trama de espionaje no termina de discurrir con fluidez y se ralentiza en exceso en más de un momento; mientras que los aspectos románticos de la historia resultan bastante tópicos, además de ñoños. También falta algo más de definición a la hora de describir a los personajes, ya que estos dan algunos giros que no quedan del todo bien explicados en la trama. Finalmente, no me terminó de convencer el enlace, un tanto forzado (e históricamente falso), que se establece hacia el final de la historia entre la trama de espionaje y el inicio de la Operación Market Garden. En definitiva, es una historia que habría requerido unas mayores dosis de suspense y tensión dramática para funcionar realmente bien en pantalla.

Entre los aspectos positivos del film habría que destacar la cuidada fotografía en color, la excelente ambientación (la película se filmó en las localizaciones reales de Holanda) y la presencia escénica del trío protagonista formado por Gable, Turner y Mature, aunque sus personajes no estén del todo bien dibujados.

Al final, Brumas de traición se queda en un correcto –aunque algo tópico- thriller de espionaje de buena factura visual. Un título que sin duda podía haber sido mejor de haber contado con un guión más pulido y una dirección más vigorosa, pese a lo cual no carece de todo interés, aunque solo sea por su estelar reparto.

Calificación: 5,5/10

lunes, 15 de febrero de 2010

El Pasaje (The Passage)

El Pasaje (1979)

Un pastor vasco (Anthony Quinn) es contratado por miembros de la resistencia francesa para trasladarse a Touluse y recoger alli a un destacado científico antinazi, el Profesor Bergson (James Mason) para guiarlo posteriormente en su fuga a través de los Pirineos. Sin embargo, cuando el pastor llega al escondite del profesor descubre que está acompañado por su esposa e hijos a quienes también deberá guiar por la peligrosa ruta de las montañas. Para complicar aún más las cosas, los fugitivos deberán escapar del capitán Von Berkow (Malcolm McDowell), un sádico y despiadado oficial de la SS dispuesto a capturar al profesor Bergson a cualquier precio.

Puede decirse que El Pasaje constituye uno de esos casos, relativamente frecuentes, en los que unos buenos mimbres cinematográficos no sirven para crear una buena película. Porque lo cierto es que, a priori, se trataba de un proyecto que presentaba bastantes elementos atractivos. Empezando por un interesante punto de partida argumental, pasando por la dirección del veterano artesano Jack Lee Thompson (el director de Los cañones de Navarone), y terminando en un reparto plagado de buenos actores, encabezado por el gran Anthony Quinn, acompañado por dos secundarios de lujo como James Mason y Malcom McDowell. Sin embargo y a pesar de todos estos elementos favorables, la verdad es que el resultado final del film deja bastante que desear.

El principal problema, a mi modo de ver, radica en un deficiente guión que, tras esbozar el interesante punto de partida de la historia, se limita a desarrollar esta de una forma bastante insulsa, mostrando unos personajes esquemáticos y, en general, desdibujados. Especialmente deficiente es el retrato que se hace del capitán Von Berkow, que aparece retratado como el típico personaje nazi fanático hasta la médula, pero que aquí aparece tan exagerado que al final resulta hasta grotescamente caricaturesco. Y del resto de personajes no puede decirse que estén mucho mejor dibujados, ya que apenas se explican sus motivaciones ni sentimientos. En medio de este naufragio, al menos hay que reconocer que Anthony Quinn pone su oficio y carisma en la interpretación del pastor vasco, pero eso es prácticamente lo único que puede rescatarse en el plano interpretativo.

Y en cuanto al desarrollo argumental, tampoco puede decirse que este sea un portento de ritmo y pulso narrativo. Simplemente, la historia discurre con un mínimo de interés aunque sin excesiva emoción, poco favorecida por algunas escenas de acción muy poco creíbles. Especialmente inverosimil resulta la secuencia que muestra como el pastor, junto con la familia del científico, asaltan el puesto fronterizo, pues sorprende la habilidad con la que se desempeñan en el manejo de las armas de fuego. Tampoco las escenas con toques de sadismo que protagoniza el personaje de Von Berkow añaden demasiado interés a la trama, más allá de reincidir en el cliché cinematográfico del nazi “malo, malísimo”.

En resumidas cuentas, “El Pasaje” es una película claramente fallida, de la que prácticamente solo puede rescatarse la presencia escénica de Anthony Quinn y la belleza de las localizaciones pirenaicas (dejando aparte la curiosidad de ser una película ambientada parcialmente en España, todo hay que decirlo). Pero por lo demás no es un título especialmente memorable ni que presente demasiado interés.

Calificación: 4/10

miércoles, 10 de febrero de 2010

El viejo fusil (Le vieux fusil)

El viejo fusil (1975)

Mountanban, Francia, verano de 1944. El doctor Julien Dandeu (Philippe Noiret), es un pacífico médico cirujano que colabora discretamente con la resistencia, atendiendo a sus heridos en el hospital donde trabaja. Cuando Julien, debido a sus actividades, recibe amenazas del jefe de la milicia fascista local, y ante la llegada de tropas alemanas a la ciudad, decide enviar a su esposa Clara (Romy Schneider) y su hija Florence (Catherine Delaporte), al pequeño pueblo de La Barberie, donde su familia posee un castillo. Una semana después, cuando el doctor Dandeu acude alli para reunirse con su familia, descubre que los habitantes del pueblo, incluidos su mujer y su hija, han sido brutalmente masacrados por un destacamento de soldados alemanes de la SS. A partir de ese momento, Julien, con la única ayuda de un viejo fusil de caza que había pertenecido a su padre, decide cobrarse venganza contra los soldados alemanes que aun permanecen en el castillo.

Después de visionar “El viejo fusil” me vinieron a la cabeza dos preguntas. La primera cuestión que se me planteó fue ¿habrá visto Tarantino esta pelicula?. Porque ciertamente sorprende ver una película de los años 70 que recuerda en muchos momentos el estilo posmoderno del director norteamericano. La segunda pregunta que me hice es ¿cómo puede ser que una película tan rompedora en tantos sentidos haya quedado tan injustamente olvidada?. Porque, aun visionándola hoy día, lo cierto es que El viejo fusil parece un film adelantado a su tiempo en más de un aspecto.

En primer lugar sería destacable el tratamiento tan directo que se hace de la violencia. Esta es una violencia explícita, filmada sin ambages y sin pizca de efectismo, pero de un realismo estremecedor, especialmente en las dos secuencias más duras, las que muestran el asesinato a sangre fría de la mujer y la hija del protagonista, y en segundo lugar, cuando este mata con sus propias manos al soldado alemán que intenta apresarlo. Pero lo que más me llamó la atención es que en ningún caso se trata de una violencia gratuita, sino que son secuencias que están perfectamente justificadas e imbricadas en la trama. Una trama que, por otra parte, avanza con una impecable precisión, arrancando de una forma bastante apacible al principio, para luego ir subiendo gradualmente de intensidad, en un claro ejercicio de crescendo narrativo, que alcanza su climax en la parte final, en la que Julien ejecuta su venganza. Ese tercio final del metraje contiene lo mejor del film, incluyendo el brillante desenlace del mismo. Además la película se beneficia de la sólida interpretación de su duo protagonista, Philippe Noiret, muy metido en su papel de pacífico médico convertido en implacable vengador por fuerza de las circunstancias, y Romy Schneider, la musa del cine europeo de los 70, como esposa del mismo.

Por buscarle algún punto débil quizás podría mencionarse que en la primera mitad del metraje se intercalan demasiados flashbacks poco espaciados, y que algunos de estos saltos hacia atrás no presentan demasiado interés. Pero en general, sirven bastante bien para mostrar primero la desolación, y luego la rabia vengadora del protagonista contra los asesinos de su familia.

La verdad es que no me explico que una película de tan buena factura e interpretaciones haya quedado tan en el olvido (de hecho, por la red no se encuentran versiones dobladas al castellano). Porque lo cierto es que, a mi modesto entender, El viejo fusil es una película no solo buena, sino muy recomendable. Un título que seguramente sorprenderá positivamente a quien no haya tenido ocasión de verla.

Calificación: 7/10

jueves, 4 de febrero de 2010

Sophie Scholl: Los últimos días (Sophie Scholl: Die letzten Tage)

Sophie Scholl: los últimos días (2005)

La pelicula nos sitúa en Febrero de 1943. Mientras la joven Sophie Scholl (Julia Jentsch) y su hermano Hans reparten por la universidad de Munich una serie de folletos clandestinos que incitan a los estudiantes a manifestarse en contra la guerra, son descubiertos por un bedel y detenidos por la Gestapo. Tras un rápido proceso ante el Tribunal del Pueblo nazi, Sophie y Hans serán juzgados por alta traición y condenados a muerte por sus actividades dentro del grupo antinazi denominado “La Rosa Blanca”.

En los últimos años, el cine alemán se está atreviendo a realizar algunas miradas retrospectivas sobre el tema del nazismo y el III Reich, una materia que aun hoy dia se considera tabú en Alemania, y que hasta no hace mucho tiempo era directamente intocable. Dentro de este contexto, "Sophie Scholl: los últimos días" es un nuevo ejemplo del intento del moderno cine alemán por ofrecer una visión retrospectiva y autocrítica respecto al nazismo.

Como el mismo director del film, Marc Rothemund, manifestó, su película no intentaba reconstruir la historia completa del grupo de La Rosa Blanca, pues dicha materia ya había sido tratada en un film anterior, una película de 1982 dirigida por Michael Verhoeven, titulada precisamente Die Weisse Rose. En este caso, la película de Rothemund opta por centrarse en reconstruir los últimos días de Sophie Scholl, la única mujer integrante del grupo de estudiantes antinazi, y describir los hechos que acaecieron tras su arresto por la Gestapo, incluyendo su tenso interrogatorio y el posterior juicio farsa que se celebró ante el Tribunal del Pueblo del juez nazi Roland Freisler, un juicio cuya sentencia ya estaba dictada de antemano.

Entrando a valorar el film, hay que decir que, bajo mi punto de vista, este presenta las virtudes y defectos típicos del cine alemán. En cuanto a las primeras, hay que destacar el rigor histórico, pues el guión se basó en el testimonio de los testigos directos de los hechos, así como en las actas del juicio seguido contra los hermanos Scholl. También es destacable la buena ambientación, (aunque la película transcurre mayormente en escenarios interiores), y el convincente trabajo de los actores, en especial de la protagonista Julia Jentsch. Sin embargo la película tiene un defecto que es común a casi todas las producciones germanas: un frío academicismo narrativo, que convierte el relato de esos últimos dias de Sophie Scholl en una especie de documental dramatizado. En otras palabras, el enfoque que adopta el guión a la hora de abordar la historia me pareció excesivamente alejado y desapasionado, y eche en falta algo más de sentimiento a la hora de reflejar las inquietudes o miedos de la protagonista, lo que en mi opinión habría mejorado bastante el resultado final. Pese a ello, tiene algún momento destacable, especialmente la escena en la que durante el juicio, y ante los insultos y descalificaciones que el juez les dirige los hermanos Scholl replican valientemente: “Pronto estareis donde nosotros estamos ahora”.

Por eso, en lineas generales “Sophie Scholl: Los últimos días” puede considerarse una película correcta, pero falta de profundidad y fuerza narrativa para desarrollar adecuadamente todos los temas que apunta. En cualquier caso, es una película recomendable por contar una historia sobre la dignidad humana, y el sacrificio de un grupo de jóvenes idealistas que hicieron frente al nazismo y que pagaron con su vida su defensa de la libertad de pensamiento. Una película que sin ser redonda, merece la pena verse por lo que cuenta, aunque el "cómo" lo cuenta sea manifiestamente mejorable.

Calificación: 5,5/10

lunes, 1 de febrero de 2010

Invierno en tiempo de guerra (Oorlogswinter)

Invierno en tiempo de guerra (2008)

Holanda, enero de 1945. El joven Mihiel Van Beusekom contempla desde la ventana de su cuarto como un avión aliado se estrella en un bosque cercano a su casa. Poco después, su amigo Dirk, miembro de la resistencia, le pide que entregue una carta al herrero del pueblo, Bertus, en caso de que no logre volver de su siguiente misión. Cuando Dirk es detenido al día siguiente por los alemanes, seguido poco después de Bertus, Mihiel decide abrir la carta, descubriendo que el contenido de la misma revela la ubicación del escondrijo donde se encuentra el piloto de la RAF derribado, Jack. A partir de ese momento, y pese al peligro de ser descubierto por los alemanes, Mihiel se encargará de proteger a Jack con la ayuda de su hermana Erica.

Se da la circunstancia de que “Invierno en tiempo de guerra” del escritor Holandés Jan Terlow fue una de las primeras novelas sobre la II GM que tuve oportunidad de leer durante la adolescencia, y guardaba un grato recuerdo de ella, no tanto por la calidad del libro como por el aspecto sentimental del mismo. Por ello, ha sido una sorpresa encontrarme con esta reciente adaptación cinematográfica del libro de Terlow, que ha cosechado  un gran éxito de crítica y público en Holanda, y que incluso opta al premio de mejor película extranjera para la presente edición de los Oscars de 2010.

La verdad es que en el aspecto visual y estético la película es técnicamente impecable. Destaca sobre todo su muy cuidada fotografía, que recoge a la perfección todos los matices de los paisajes invernales, así como la esmerada ambientación y recreación de los escenarios. También resulta bastante apreciable el trabajo de los actores, que se desenvuelven con naturalidad en sus respectivos personajes y logran hacerlos bastante creíbles, a la vez que cercanos. Sin embargo, ha habido otros aspectos que no me han gustado tanto. Especialmente en lo tocante al desarrollo de la trama, que en la novela tenía más intriga y desarrollaba con mayor profundidad los personajes secundarios, mientras que el guión del film simplifica en gran medida ambos apartados, seguramente con la intención de agilizar la historia. Pero esto, a mi modo de ver, convierte determinados pasajes de la novela original en partes muy esquemáticas de la película. Por lo demás, se trata de una película bastante convencional en el aspecto narrativo, todo se cuenta de manera correcta y lineal, sin que haya lugar a grandes sorpresas. En ese sentido, como suele ocurrir en estos casos, comparando la película con el libro, me quedo con la versión literaria de la historia, que sin ser una maravilla, sí que tenía una mayor profundidad argumental que la película no ha terminado de captar.

En definitiva, “Invierno en tiempo de guerra” resulta un producto bastante logrado en el aspecto técnico y visual, agradable de ver, y entretenido. Pero creo que con un poco más de inspiración creativa podría habersele sacado un mayor partido a la historia en que se basa. En lo tocante al tema de la resistencia holandesa me sigo quedando con la estupenda “Eric, oficial de la Reina” de Paul Verhoeven. En cualquier caso, es una película de buena factura que no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

lunes, 25 de enero de 2010

El ejército de las sombras (L'armée des ombres)

El ejército de las sombras (1969)

La historia comienza en Octubre de 1942, cuando el ingeniero Philippe Gerbier (Lino Ventura) uno de los lideres de la resistencia parisina, es detenido como sospechoso de pertenecer a la Resistencia, y trasladado a un campo de prisioneros a la espera de interrogatorio. Tras conseguir escaparse de la comandancia alemana, Gerbier se traslada a Marsella para ordenar la ejecución de su delator, y proceder a reorganizar su grupo de resistentes, un grupo que gira alrededor de la eficiente y valerosa Mathilde (Simone Signoret) y de un nuevo miembro del grupo, el ex piloto de aviación Jean François Jardie.

A finales de década de los 60, mientras aun coleaban en Francia los sucesos de mayo de 1968 el director frances Jean-Pierre Melville se encargó de trasladar al cine la novela del antiguo miembro de la resistencia Joseph Kessel titulada “L´armee des ombres”. La obra de Kessel, escrita en 1943, era un excelente relato de primera mano sobre los acontecimientos que vivieron los hombres y mujeres que lucharon desde la clandestinidad contra la ocupación alemana. Se da la circunstancia de que el propio Melville había pertenecido a la resistencia durante los años de la guerra, lo cual explica en gran medida el interés del realizador en llevar a cabo la adaptación cinematográfica del libro de Kessel, quien además participó en el proyecto como co-guionista del film, un guión que escribió en colaboración con el director del film.

De este modo “El ejército de las sombras” nos ofrece un completo fresco acerca de los miembros de la resistencia, un relato duro y sin concesiones de ninguna clase, que muestra los entresijos y claroscuros de unos personajes embarcados en una peligrosa lucha por sus ideales. Pero lo que más llama la atención del film de Melville es que el tono de la narración huye por completo de cualquier tipo de épica o triunfalismo. De este modo, siguiendo el hilo conductor de las vicisitudes experimentadas por los dos personajes principales de la historia, Philippe Gerbier y Jean François Jardie, asistimos un relato áspero en el que abundan los miedos y las dificultades de todo tipo, asi como los dilemas morales que asaltan a los protagonistas.

Por otra parte, la película contiene algunas secuencias magistrales, especialmente la que muestra la ejecución del delator a manos de sus compañeros, o la fallida misión de rescate del resistente detenido por los alemanes. Todo ello rodado con un estilo visual muy cuidado, que rezuma realismo y que carece de cualquier atisbo de efectismo estético. En ese sentido, se nota que el guión bebe de una historia contada de primera mano, que Melville explota con habilidad para transmitirle al espectador la sensación de riesgo, angustia e incertidumbre que rodea a los personajes. También es destacable la sólida interpretación de los actores principales especialmente por parte de los veteranos Lino Ventura y Simone Signoret, que están muy bien en sus respectivos papeles, dotándolos de una enorme credibilidad.

Por ponerle algún “pero” quizás habría que señalar que, tras una magnifica introducción y desarrollo, la segunda mitad de la historia no termina de mantener el mismo nivel de la primera; principalmente porque el relato avanza a un ritmo un tanto lento, y también porque hay algunos saltos temporales poco explicados que le restan cohesión al relato. En cualquier caso hay que decir que “El ejército de las sombras” es una notable película, que ofrece una riqueza de matices y una profundidad sicológica de sus personajes pocas veces vista en pantalla. Para mi gusto, puede considerarse unos de los mejores films que se han hecho sobre el movimiento de la Resistencia. Un clásico cuyo visionado recomiendo encarecidamente a quien no haya oportunidad de verlo aun.

Calificación: 7,5/10

viernes, 22 de enero de 2010

Mein Führer

Mein Führer (2009)

La historia comienza en Diciembre de 1944, cuando el ministro de propaganda del Reich, Goebbels ordena rescatar al profesor de interpretación Grünbaum (Ulrich Mühe), del campo de concentración de Sachenhausen. Una vez en Berlin, Grünbaum es informardo de la misión que debe cumplir: levantar el anímo del deprimido Führer y prepararlo para pronunciar un multitudinario discurso sobre la guerra total que eleve la moral del pueblo alemán para reforzarlo en su espíritu de lucha.

Al parecer, cuando el director suizo de origen judío nacionalizado alemán Daniel Levy tuvo oportunidad de ver la película de Spielberg La lista de Schindler se prometió a sí mismo realizar una película que ofreciera su propia visión del Holocausto, una visión alejada de la tradicional imagen hiper dramática y escabrosa ofrecida en dicha película y en otros títulos similares que habían abordado el tema de la denominada Solución Final. Según manifestó el propio Levy, su intención era seguir la senda de otros títulos que habían atacado al nazismo usando las armas del humor y la parodia, películas como “El gran dictador”, de Chaplin, o “Ser o no ser”, de Lubitsch

En ese sentido hay que decir que, si bien la intención de Levy es bastante loable, lo cierto es que su película se queda a una distancia abismal de emular, siquiera levemente, a sus ilustres predecesoras. A mi modo de ver ello se debe en gran medida al confuso enfoque que adopta el guión a la hora de desarrollar la historia, pues por un lado trata de parodiar a Hitler (sin mucho éxito, todo hay que decirlo); y por otro trata de humanizar al personaje ahondando en las motivaciones sicológicas de su abyecto comportamiento, ofreciendo incluso una explicación del mismo.

De esta forma, el Hitler de Mein Fuhrer aparece retratado como un personaje amargado y traumatizado por haber sido un niño maltratado por su padre, amén de ser un adulto impotente, desvalido e inseguro; que paga sus frustraciones personales con la humanidad en general y con los judíos en particular. El principal problema es que el interés de la película dura unos diez minutos: el tiempo que el espectador tarda en comprobar que el prometedor punto de partida argumental se pierde rápidamente por un muy torpe desarrollo de la historia casi desde el principio de la misma. Y lo peor es que la parte supuestamente “cómica” carece por completo de gracia, pues las situaciones que se muestran adolecen de imaginación a la hora de presentar unos gags bastante burdos, y los diálogos, por su parte, no tienen la altura cómica suficiente siquiera para arrancar una sonrisa al espectador. Dicha falta de comicidad, unida al lento ritmo de la narración hace que esta resulte, pese a su ajustado metraje, pesada.

Al final “Mein Führer” deja la sensación de ser un producto poco pulido, y una comedia bastante floja, con unas intenciones caricaturescas y paródicas del nazismo tremendamente fallidas. Si el mensaje que Levy pretendía transmitir es que el nazismo fue un movimiento demasiado infame como para ser tomado en serio, desde luego no puede decirse que con esta película lo haya conseguido.

Calificacion: 2/10

lunes, 18 de enero de 2010

Camas blandas, batallas duras (Soft beds, Hard Battles)

Camas blandas, batallas duras (1974)

La historia comienza en Paris, en mayo de 1940. Después de la entrada de las tropas alemanas en la capital francesa, el burdel de Madame Grenier se convierte en un local frecuentado por altos oficiales alemanes destinados en la ciudad. Esto será aprovechado por el Mayor Robinson (Peter Sellers), un oficial británico que se esconde en burdel, para eliminar a varios generales alemanes, lo cual pondrá a la Gestapo tras la pista de Madame Grenier y sus chicas.

Tras encumbrarse como auténtico "Rey de la Comedia" en los años 60, gracias a sus papeles cómicos en películas memorables como “El guateque”, “La Pantera Rosa”, o “Telefono Rojo, ¿volamos hacia Moscú?”, el actor británico Peter Sellers inició en la década de los 70 una acusada cuesta abajo personal y profesional. En ello tuvieron mucho que ver los desafortunados reveses personales sufridos en esa época por el actor, relacionados con su turbulenta vida privada, y también una serie de malas elecciones artísticas a la hora de elegir sus siguientes papeles. En ese sentido, Camas blandas, batallas duras, se enmarca dentro de la época profesionalmente menos afortunada de Sellers y, desde luego, no puede decirse que fuera una de sus mejores películas, sino más bien lo contrario. Y ello no se debe precisamente a que la pelicula no tratara de explotar la comicidad de Sellers, ya que este batió todos los records interpretando en ella nada menos que a seis personajes distintos. De este modo, aparte de interpretar al mayor Robinson, el actor da vida en la película a un general francés, al agente de la Gestapo Schroeder, a un general japonés, al presidente francés, e incluso al mismo Hitler en una breve aparición del personaje.

Sin embargo, la interpretación ubicua de Sellers no es suficiente para compensar los muchos defectos del film. El más grave -y principal- es que, para tratarse de una comedia, la película tiene muy pocos gags, y los que contiene, además, no hacen gracia. Y aunque la poca inspiración de los momentos pretendidamente cómicos de la película podría compensarse en parte con unos diálogos cuidados, o al menos medianamente ingeniosos, lo cierto es que ambas cosas brillan por su ausencia en este caso. Y ello pese a los vanos intentos de subrayar la comicidad de algunas de las escenas con la introducción de la voz en off de un narrador que hace comentarios irónicos acerca de las mismas. Tampoco contribuyen a levantar el vuelo del film los ligeros toques de erotismo que se introducen en las escenas que transcurren en el burdel, ni las apariciones de Sellers, pues como apuntaba antes, el guión es bastante burdo y las situaciones cómicas que se muestran apenas provocan la hilaridad del espectador. Finalmente, tampoco ayuda mucho el que la ambientación y producción de la película parezcan más propias de un telefilm que de una película para la gran pantalla.

En definitiva, Camas blandas, batallas duras se queda en una comedia peor que mediocre, que hubiera merecido el más absoluto de los olvidos de no haber contado con la presencia en su reparto de Peter Sellers, aunque este estuviera viviendo sus horas más bajas como actor. Una película solo para los muy fans del actor británico, que deseen verlo en sus multiples roles. Por lo demás, un título totalmente a olvidar.

Calificación: 2/10

jueves, 14 de enero de 2010

Cinco tumbas al Cairo (Five graves to Cairo)

Cinco Tumbas al Cairo (1943)

Norte de Africa, junio de 1942. Tras la caida de la fortaleza de Tobruk en manos alemanas, el cabo John Brombel (Franchot Tone), el único superviviente de la tripulación de su tanque, se refugia en el Hotel de carretera “Emperatriz de Bretaña” regentado por el simpático Farid, y la camarera francesa Mouche (Anne Baxter). Aunque el sitio parece un lugar seguro, pronto las cosas se complican cuando los alemanes y el Estado Mayor del Afrika Korps, con el mariscal Rommel (Erich von Stroheim) a la cabeza, deciden usar el hotel como cuartel general antes de reemprender el avance sobre Egipto. Para no ser descubierto, Brombel adopta la personalidad del camarero Paul Davos, agente alemán fallecido en un bombardeo antes de la llegada de los alemanes. Inesperadamente colocado en una posición privilegiada, Brombel emprende una arriesgada misión de espionaje, tratando de averiguar donde esconden las fuerzas alemanas los depósitos secretos de suministros con los que Rommel planea reemprender el avance final sobre Egipto.

Cinco tumbas al Cairo fue el tercer largometraje dirigido por el genial realizador norteamericano de origen austriaco, Billy Wilder. El rodaje tuvo lugar durante los primeros meses de 1943 en el desierto de Arizona y en los estudios de la Paramount, con guión basado en la comedia de 1927 "Hotel Imperial", de Lajos Biró. Y como no podía ser de otra manera dada la fecha de su realización, es un título que se enmarca dentro de las decenas de películas de contenido propagandístico realizadas por los estudios de Hollywood  durante la contienda, en apoyo de la causa aliada

A pesar de ello, hay que reconocer que Wilder siempre se las ingeniaba para ofrecer algo distinto e interesante en sus films. En este caso, la película comienza con una secuencia impactante y arrolladora, mostrándonos como un solitario tanque británico vaga a la deriva por las dunas del desierto, mientras todos sus ocupantes yacen inermes en su interior. Luego, a partir de la llegada del único superviviente del carro al hotel de carretera, el relato cambia bruscamente de dirección, para introducirnos en la trama que se desarrolla en el escenario ligeramente claustrofóbico del hotel medio derruido por los bombardeos, a donde van llegando los personajes. Una trama que al principio ofrece los elementos típicos de una comedia de enredo, para luego ir introduciendo de forma gradual la historia de intriga y espionaje que gira alrededor de la figura del mariscal Rommel, y un misterioso mapa que contiene importante información sobre la campaña de Egipto. Todo un ejemplo de “crescendo” narrativo que Wilder sabe administrar a la perfección poniendo de manifiesto sus habilidades como director.

Eso hace que uno pueda olvidar lo poco verosímil de la trama de espionaje, y hasta perdonar algún que otro elemento poco pulido del guión (como por ejemplo, el retrato excesivamente caricaturesco que se hace los italianos, personificados en el torpe general Sebastiani). Otro aspecto que no me terminó de convencer es el retrato que se hace de Rommel. Pese a que la interpretación de Von Stroheim encarnando al famoso mariscal alemán es bastante digna, bajo mi punto de vista aparece retratado como un hombre frío y autoritario, de forma que el personaje responde más al tópico de oficial prusiano estirado, que al perfil carismático del Zorro del Desierto. Aunque esto es desde luego compresible dadas las circunstancias de la contienda.

En definitiva, Cinco tumbas al Cairo, si bien es un título menor dentro de la filmografía de Wilder, ofrece bastantes destellos de buen cine, amén de mostrar las habilidades en la realización de el por aquel entonces joven director. Desde luego, es una película que cumple la máxima enunciada por el propio Wilder de que: “Al público se le agarra por el cuello, se les acelera el corazón, y no se les suelta. Hay que apretar cada vez más. Al final, cuando están casi sin aliento, se les deja, se acabó, y la sangre empieza a circular de nuevo”. Un clásico a descubrir.

Calificación: 6,5/10

lunes, 11 de enero de 2010

Su mejor enemigo (I due nemici)

Su mejor enemigo (1961)

La acción nos sitúa en Abisinia, Africa Oriental, en 1941. Tras ver como su avión se estrella y ser hecho prisionero por los italianos, el mayor Richardson (David Niven), es liberado por el capitán Blasi (Alberto Sordi) con la condición de que deje escapar a sus hombres sin ser atacados por los británicos. Aunque Richardson acepta el trato, de vuelta a su base recibe órdenes de su superior para volver al desierto y capturar a los hombres de Blasi. Esto hará que británicos e italianos establezcan una peculiar persecución, dando lugar a que se produzcan una serie de rocambolescas peripecias entre los soldados de ambos bandos

Su mejor enemigo es una curiosa producción italiana de los años 60, filmada en inglés con un reparto mixto de actores británicos e italianos, ambientada en la campaña de Abisinia (actual Etiopía) en las semanas anteriores a la captura de Adis Adeba por las tropas británicas. El interés de la película, que contiene un diáfano y tierno mensaje pacifista y antibelicista, descansa principalmente en las innegables dotes cómicas de su duo protagonista, el británico David Niven y el italiano Alberto Sordi. Hay que decir que Niven –una vez más- borda el papel de irónico y poco marcial oficial británico (un registro que ese mismo año iba a volver a explotar con bastante éxito en Los Cañones de Navarone), mientras que Sordi también interpreta bastante bien el personaje de oficial italiano hastiado de la guerra pero, a la vez, orgulloso y testarudo.

El problema es que, quitando la excelente labor del duo protagonista, “Su mejor enemigo” es una película que no termina de carburar del todo bien. Como comedia, a mi modo de ver, le falta una mayor dosis de hilaridad, pues las situaciones que plantea si bien se ven con una sonrisa en la boca, no llegan a hacer demasiada gracia. Tampoco puede decirse que los diálogos, mayormente centrados en la rivalidad entre ingleses e italianos, sean un dechado de ingenio cómico. Si bien es cierto que hay algunas escenas, sobre todo entre Niven y Sordi, que son bastante simpáticas (por ejemplo, la secuencia de la fallida negociación para la rendición del fuerte italiano) en lineas generales la película discurre con un cierto ritmo cansino, sin que llegue realmente a levantar el vuelo. Con seguridad lo mejor del film es su desenlace, que culmina con acierto el mensaje pacifista que contiene la historia, y que supone un bonito cierre de la misma.

Pese a todo, hay que reconocer que, por su estupenda ambientación y fotografía, amén de por contemplar la vis cómica de su dúo protagonista, Su mejor enemigo es uno de esos films con regusto clásico que no viene mal visionar de cuando en cuando. Una comedia sin demasiadas pretensiones, pero que se ve con agrado.

Calificación: 5,5/10

lunes, 4 de enero de 2010

El Milagro de Santa Ana (Miracle at St. Anna)

El Milagro de Santa Ana (2008)

La acción nos sitúa en Italia, en el frente de la Toscana, durante el verano de 1944. Tras un ataque fracasado a cargo de un regimiento de la 92ª division de infanteria, los Buffalo Soldiers, formada íntegramente por soldados afroamericanos, cuatro de ellos quedan aislados tras las lineas alemanas. Todo se complica aun más cuando uno de ellos, el soldado Train, rescata a un niño italiano herido y sus compañeros reciben el encargo desde el cuartel general de capturar a un soldado alemán para obtener información sobre los movimientos del enemigo.

El Milagro de Santa Ana ha supuesto la adaptación cinematográfica de novela homónima del escritor norteamericano James McBride, quien a su vez se inspiró para escribirla en hechos reales acaecidos en el frente italiano, concrentamente en la matanza perpetrada por soldados alemanes en la villa toscana de Sant’Anna di Stazzema el 14 de agosto de 1944. No está muy claro si en represalia por las acciones partisanas o bien para intimidar a la población, tropas de la SS en retirada asesinaron a sangre fría a más de 500 civiles italianos que se habían refugiado en el pueblo. Los hechos que rodearon a esa infame matanza quedaron prácticamente perdidos en la memoria hasta que en 1994 la aparición casual de un dossier con más de 700 documentos relativos a la misma en el archivo de un juzgado militar de Roma hizo que la prensa y los tribunales italianos retomaran la investigación de aquellos sucesos.

Spike Lee, un cineasta estadounidense cuya carrera se ha distinguido por su fuerte compromiso con el tema de la igualdad de derechos de los afroamericanos, ha sido el encargado de adaptar al cine la novela de McBride. Y es indudable que esto ha tenido mucho que ver con el enfoque que adopta la película a la hora de contar la historia. Porque la matanza de Sant Anna no deja de ser en el film un elemento accesorio, que Spike Lee usa como pretexto para centrarse en describir la realidad que vivieron los soldados negros norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial, así como para denunciar la discriminación racial que sufrieron. En ese sentido, el director hace gala de su faceta más “militante” (no en vano, poco antes de comenzar el rodaje había criticado públicamente las dos películas de Clint Eastwood sobre la batalla de Iwo Jima porque no mostraban la participación de soldados afroamericanos) para abordar la historia, lo que en mi opinión hace que la misma se resienta.

Porque lo cierto es que el mensaje de la discriminación, intercalado de forma poco sútil a lo largo de la película, se antoja demasiado reiterativo, y además el guión lo adorna con una especie de misticismo religioso que, bajo mi punto de vista, no termina de casar bien con los hechos que se relatan. Pero lo peor no es eso, sino que, pasado el primer tercio del metraje, el director pierde por completo el pulso de la historia y las distintas líneas narrativas se superponen sin ninguna armonía: la historia de los soldados negros, la de los partisanos y el desertor alemán, la del niño italiano…etc. Todo ello deriva en un farragoso galimatías narrativo, agravado además por un ritmo bastante lento, por momentos casi plomizo, que hace que la parte central de la película resulte pesada, y que sus dos horas y media de duración se hagan largas al espectador.

En definitiva, “El Milagro de Santa Ana” es el típico ejemplo de película que toca muchas teclas pero sin llegar a dar con la melodía adecuada. No sé si es problema de la novela de McBride o del guión del film, pero el caso es que al final el buen punto de partida de la historia es desarrollado de una forma bastante confusa y fallida. Desde luego no puede decirse que estemos ante uno de los títulos más brillantes dentro de la filmografía de Spike Lee.

Calificación: 5/10

La película online

martes, 29 de diciembre de 2009

El Puente (Die Brücke)

El puente (1959)

La acción nos sitúa en abril de 1945, durante las últimas semanas de la guerra. Un grupo de adolescentes alemanes que viven en un pequeño pueblo, son llamados a filas, recibiendo la instrucción básica como soldados de infantería. Para evitar que sean enviados al frente, su profesor intercede ante el mando militar local para que los libren de combatir, aunque fracasa en su intento. Finalmente los jóvenes son enviados junto con un sargento veterano a la retaguardia, con el encargo de proteger un pequeño puente sin importancia, a la entrada de su pueblo. Sin embargo, una serie de trágicas coincidencias colocará a los jóvenes soldados en el sector crítico de un ataque de los tanques enemigos.

Como hemos visto en otras reseñas, el cine bélico alemán de los años 50 produjo una serie de títulos que, lastrados por la limitación de medios y por los condicionantes políticos e incluso morales de la posguerra, no resultaron por lo general demasiado brillantes desde el punto de vista artístico. Sin embargo, el estreno en 1959 de "El Puente" supuso una notable excepción a esta regla. La película, basada en una novela del escritor Manfred Gregor, y dirigida por el muy competente realizador alemán Bernhard Wicki sobresale entre sus coetáneas por varios motivos. En primer lugar habría que destacar su marcado, rotundo y efectivo mensaje antimilitarista, centrado en el sacrificio absurdo e inútil de un grupo de niños enviados a combatir como hombres por una causa perdida, lo cual realza el sinsentido de la guerra. En ese aspecto esta película entronca con otros dos grandes films de temática antibelicista como "Senderos de Gloria" y "Sin novedad en el Frente". Además, la película tiene el mérito añadido de contar una historia de una sencillez apabullante, pero a la vez, una historia que transmite bastantes sensaciones de todo tipo al espectador y que desde luego no deja indiferente.

Otro aspecto destacable radica en el realismo de las escenas bélicas, rodadas sin un ápice de efectismo. Pese a que es evidente que el director no dispuso de un gran presupuesto, ni de demasiados medios de producción, logró crear una atmósfera de tensión en las escenas de combate pocas veces igualada (y, dicho sea de paso, posteriormente imitada) en otros films del género. Por poner un ejemplo, las escenas de combate en el puente contra los Shermans americanos (que por cierto, parecen casi de cartón piedra) son bastante buenas, especialmente los segundos que muestran la ansiedad de los muchachos mientras escuchan el ruido de las cadenas de los tanques enemigos aproximándose. Otra secuencia notable es la que nos muestra a uno de los jóvenes soldados alemanes acechando a los tanques americanos con un Panzerfaust desde una ventana, unas escenas que resultan igualmente dramáticas por la tensión que transmiten.

Asimismo, las distintas subtramas de la historia (el hijo del cobarde jefe nazi local, dispuesto a luchar para lavar su honor; los esfuerzos del profesor por evitar el sacrificio de sus discípulos; o la apurada situación de muchas familias alemanas durante la guerra) están muy bien hilvanadas y enriquecen la historia principal. En cuanto al trabajo de los actores, hay que decir todos están muy metidos en sus respectivos papeles, especialmente los jóvenes actores, que logran unas interpretaciones muy creíbles y bastante naturales. Finalmente, hay que mencionar un sobresaliente desenlace, que constituye un perfecto cierre para el mensaje antibelicista del film, amén de ser una de esas escenas que llega a la fibra sensible del espectador.

En definitiva, El Puente, pese a ser una película rodada con escasos medios y con cinco décadas a sus espaldas, ha resistido muy bien el paso del tiempo, y su mensaje aun puede entenderse plenamente vigente hoy día. Una película que puede considerarse sin duda un clásico, no ya dentro del género bélico sino de la historia del cine. Un título imprescindible.

Calificación 9/10

La Crítica de Reisman

* Reseña reeditada

viernes, 18 de diciembre de 2009

Stalingrado, batalla en el infierno (Hunde, wollt ihr ewig leben)

Stalingrado, Batalla en el infierno (1959)

La acción nos sitúa en noviembre de 1942. Un joven oficial de enlace, el teniente Wisse, es destinado al frente del Don como adjunto a una división rumana. Pocos días después de su llegada, los rusos desencadenan una ofensiva general a lo largo del frente de Stalingrado que logra cercar al 6º Ejército Alemán alrededor de la ciudad. En las semanas siguientes Wisse y los altos oficiales del ejército, como el mariscal con Paulus o el general Seydlitz asistirán a la desesperada agonía de todo un ejército luchando por su supervivencia en medio del duro invierno ruso sin apenas suministros, a la espera de que se produzca un milagro que los saque de su apurada situación.

El cine bélico alemán de los años 50 estuvo dominado por dos constantes: por un lado, eran películas con un evidente contenido autoexculpatorio: se trataba de mostrar que no todos los soldados alemanes fueron nazis (lo cual era lógico, dada la situación política de la época); y en segundo lugar, los horrores del nazismo hicieron que la mayor parte de las producciones bélicas alemanas tuvieran un marcado componente antibelicista. En este caso, Stalingrado, batalla en el infierno supuso una temprana mirada (realizada tan solo 16 años después de los hechos) del cine alemán hacia los acontecimientos que rodearon a la catastrófica derrota sufrida por el 6º Ejército en Stalingrado. La película se basa en la novela de uno de los supervivientes alemanes, Fritz Woss, cuyo título original se traduciría como Perros, ¿quereis vivir para siempre?, el cual hace alusión a una célebre frase de Federico II de Prusia a sus soldados, y que nos indica que los dos componentes a los que aludía antes (el antinazi y el antibélico) confluyen en este film.

Porque lo cierto es que esta película puede considerarse un precedente de la más moderna versión -también de producción germana- de Stalingrado (1993) dirigida por Joseph Vilsmaier. Al igual que en esta última, aquí se nos muestra como los soldados alemanes comunes y corrientes sufren, luchan y mueren, mientras que Hitler y el alto mando no son capaces de hacer nada por rescatarlos. También está presente la figura del oficial nazi fanático y cobarde, que simboliza las maldades del III Reich, e incluso se muestra el dilema del general Paulus, incapaz de dar la orden de intentar romper el cerco debido a su sentido de obediencia. Y por supuesto, aparece el componente antibelicista que se plasma en las escenas que muestran los sótanos atestados de heridos agonizantes, mientras Goering habla por la radio sobre el sacrificio del VI ejército; o la desesperación de los soldados por ser evacuados en avión (secuencias, por cierto, que seguramente inspiraron las de la versión de Vilsmaier, porque las similitudes entre ambas son evidentes).

Hay que decir que la película, pese a que las evidentes limitaciones de su presupuesto, es más que decente sobre todo en el aspecto bélico. La recreación de las barracas, trincheras, y de las condiciones invernales de la batalla en medio de las ruinas de la ciudad está muy lograda. Asimismo, las escenas de combate están bien filmadas e incorporan imágenes de documentales reales de la batalla que, gracias a la fotografía en B/N encajan bien con las secuencias filmadas. También aparecen los soldados y oficiales rumanos, algo que se echa en falta en otras producciones más recientes. Lo que sí se echa en falta es quizás alguna mención a las atrocidades cometidas por la Werhmacht en la URSS y algo más de profundidad a la hora de desarrollar el aspecto antibélico de la historia.

En resumen, Stalingrado, batalla en el infierno supone una más que correcta reconstrucción del cerco del 6º ejército, visto desde la perspectiva alemana. Una película quizás no especialmente sobresaliente en ningún aspecto, pero sí que estamos ante un film de buena factura y con unas escenas bélicas bastante apreciables para la época. Para mi gusto, puede contarse entre los mejores films bélicos que se produjeron en Alemania en la década de los 50.

Calificación: 6,5/10

domingo, 13 de diciembre de 2009

Rommel llama a El Cairo (Rommel ruft Kairo)

Rommel llama a El Cairo (1959)

La acción comienza en la primavera de 1942, mientras Rommel prepara su golpe definitivo en Cirenaica conquistando la fortaleza de Tobruk para marchar luego sobre Egipto. A fin de conocer mejor las defensas e intenciones británicas, Rommel planea una audaz misión de espionaje ideada por el conde Lászlo Almásy, un famoso explorador del desierto, consistente en infiltrar a cuatro agentes pertenecientes al Comando Branderburg de la inteligencia militar, dando un largísimo rodeo a través del desierto, hasta llegar a El Cairo. Una vez instalados allí bajo identidades falsas, los agentes informarán de los movimientos de tropas británicas. Pese a que la primera parte de la misión es un éxito, pronto la inteligencia británica comenzará a sospechar que hay agentes alemanes infiltrados en la ciudad.

Rommel llama a el Cairo es un film alemán de espionaje basado de forma razonablemente fidedigna en los hechos reales que rodearon dos de las operaciones organizadas por el Abwerh en el norte de África: la Operación Salaam y la Operación Condor. La primera operación tenía como finalidad introducir en Egipto a los espías alemanes Peter Stanstede y Johannes Eppler, dos de los mejores agentes del servicio secreto. Eppler por su ascendencia medio árabe, su dominio de varias lenguas, y su conocimiento del país al haber residido en Egipto, podía considerarse el espía perfecto para la misión. La complicada ruta de infiltración, un recorrido de unos 3.000 kilómetros a lo largo del desierto libio y egipcio fue supervisada por el famoso explorador y egiptólogo húngaro al servicio del Abwerh Laszlo Almasy, perfecto conocedor de esos parajes, y cuyo personaje inspiró (bastante libremente, eso sí) la historia del protagonista de la oscarizada película El Paciente Inglés.

La misión infiltración fue todo un éxito y tanto Eppler como Stanstede pudieron instalarse sin despertar sospechas en el Cairo, y establecer contactos con el movimiento antibritánico egipcio. Especialmente relevantes eran los datos ofrecidos por la bailarina Hekmat Fahmi, que comenzó a facilitarles información militar muy valiosa gracias a sus contactos con altos oficiales británicos. Los agentes alemanes estuvieron pronto en condiciones para llevar a cabo la segunda operación, denominada “Condor”, consistente en transmitir por radio la información militar que habían obtenido. Sin embargo, un problema técnico en los equipos de radio impidió que pudieran enviar a Rommel las informaciones que habían conseguido usando las claves de la novela Rebecca, como previamente habían acordado. Pocas semanas después, gracias a la captura de dos radiotelegrafistas alemanes implicados en la Operación Condor, la inteligencia británica descubrió la ubicación de Eppler y Stanstede y los detuvo, frustrando de este modo la operación de espionaje alemana.

Esta es la historia que el propio Johannes Eppler se encargo de escribir después de la guerra y que a su vez sirvió de inspiración a Ken Follet para su célebre novela La clave está en Rebeca. Naturalmente, era una historia que se prestaba a ser llevada al cine, y la adaptación contó con la colaboración de Eppler como asesor de los guionistas. Como apuntaba antes, Rommel llama a El Cairo respeta en general los hechos históricos reales, si bien se toma algunas licencias (por ejemplo, la traición de la bailarina Amina, o introducir en la trama un ficticio romance de Eppler con una oficial británica) para hacer mas atractiva la historia.

En lineas generales la película sigue las líneas convencionales del thriller de espionaje, ofreciéndonos una visión con ciertos tintes patrióticos, pero también bastante aséptica, de la historia. Si bien ni el desarrollo argumental ni la puesta en escena resultan demasiado brillantes, la película tiene algunos momentos logrados, como cuando muestra las penalidades que pasa el comando en su travesía por el desierto, o la tensa infiltración de Eppler disfrazado de oficial británico en el cuartel general del El Cairo. Aunque a mi modo de ver, dado los excelentes mimbres que ofrecia la historia real (una de esas historias en las que la realidad parece superar a la ficción) creo que la película se queda a medio gas, limitándose a una narración de los hechos bastante convencional, sin explotar todas las posibilidades que aquellos ofrecian. Lo mismo puede decirse del trabajo de los actores, el cual resulta correcto, aunque sin demasiados alardes interpretativos.

Al final “Rommel llama a El Cairo” se queda en un correcto film de espionaje, aunque sin demasiado brillo. Pero no deja de tener su interés por describir una de las operaciones de espionaje más audaces llevadas a cabo en la II GM. Una historia seguramente a descubrir por muchos.

Calificación: 5/10

martes, 8 de diciembre de 2009

U-47 Comandante Prien (U-47 Kapitänleutnant Prien)

U-47 Comandante Prien (1958)

La acción comienza en Octubre de 1939. El hundimiento por error del buque de pasajeros Athenia a manos de un submarino alemán provoca una crisis en el seno de la flota submarina. Decidido a desquitarse y recobrar el prestigio de sus submarinos, el jefe de los U-Boote selecciona a uno de sus mejores hombres, el Capitán Gunter Prien, para llevar a cabo una peligrosa misión. Prien recibe el encargo de infiltrarse con su submarino U-47 en la muy protegida base naval de la Royal Navy en Scapa Flow, en Escocia, con el objetivo de torpedear a los buques de guerra enemigos fondeados alli. Tras cumplir su misión con un rotundo éxito, Prien volverá a Alemania convertido en héroe, pero también conocerá la cara amarga del régimen nazi.

El capitán Gunter Prien fue uno de los héroes tempranos de la II GM. Su audaz incursión en la base Scapa Flow, que se saldó con el hundimiento del acorazado Royal Oak, largamente celebrada por el Ministerio de Propaganda de Goebbels, lo aupó inmediatamente a la categoría de héroe nacional en Alemania, y su figura cobró un aura casi mítica tras su muerte en combate en Alta Mar, acaecida en Marzo de 1941, cuando ya se había convertido en uno de los mayores “ases” de la flota submarina alemana.

Esta producción germana, que vino a rescatar la historia del comandante Prien, se enmarca dentro del cine bélico realizado en Alemania Occidental en la década de los 50. En esa época, el auge de la guerra fria y la alineación de la República Federal Alemana dentro de la esfera capitalista hizo posible que se revisara el delicado tema de la historía belica de la II GM desde la perspectiva alemana, aunque eso sí, marcando distancias con el nazismo. Y en este caso, el peaje que ha de pagar la historia la devalúa bastante. Porque lo cierto es que a la incursión de Scapa Flow solo se dedica la mitad del metraje de “U-47 Comandante Prien”, mientras que en su segunda mitad la historia divaga de manera bastante lastimosa en torno a una trama ficticia que nos muestra los intentos de un cura antinazi alemán para que Prien le ayude a sacar a una serie de personas del país. Y lo peor es que dicha parte resulta mayormente soporífera y da la impresión de que se trata de un “postizo” impuesto a los guionistas por la política de desnazificación vigente en aquellos tiempos.

Entrando a analizar la parte estrictamente bélica, lo cierto es que esta película se ha quedado bastante desfasada. Se nota que el presupuesto era bastante limitado, y eso se traduce en unas secuencias de combate bastante deficientes. Las escenas interiores del submarino son pasables, pero las tomas exteriores son francamente malas, mostrando el uso de transparencias y maquetas no demasiado realistas. Además, la parte de la incursión en Scapa Flow está rodada de una forma demasiado lineal, amén de rápida, por lo que la contemplación de dicha “hazaña” deja al espectador más bien frio. A ello hay que unirle también que la mayor parte de escenas de combate naval se solucionan mediante el uso de escenas entresacadas de documentales, lo cual termina por darle al film un aire de producto de Serie B bastante acusado. Y tampoco las actuaciones –simplemente correctas- consiguen hacer levantar el vuelo a la película.

En resumidas cuentas, “U-47 Comandante Prien” se queda en un título con muy poco brillo dentro del subgénero submarino. En mi opinión, tanto la hazaña bélica de Scapa Flow como el personaje de Prien ofrecían mejores posibilidades para una película. Habrá que esperar quizás a una futura revisión del tema.

Calificación: 3/10

martes, 1 de diciembre de 2009

Comando Secreto (The Secret War of Harry Frigg)

Comando Secreto (1968)

La película comienza cuando cinco generales de brigada aliados son capturados por los italianos en una sauna del Norte de África. Los italianos envían a los generales al cautiverio en el lujoso castillo de Montefiori, donde, rodeados de comodidades y debido a la igualdad de rango, no logran ponerse de acuerdo para imponer un plan de fuga. En vista de ello el mando aliado decide ascender temporalmente a general de división al soldado Harry Frigg (Paul Newman), un consumado experto en fugas y enviarlo a Montefiori para que rescate a los otros cinco generales aliados. Sin embargo, la misión del “general” Frigg se verá complicada por la presencia de la bella Condesa de Montefiori (Sylva Koscina), con la que iniciará un romance, al tiempo que se encarga de posponer los planes de fuga de sus compañeros.

La verdad es que “Comando secreto” (traducción bastante libre del título original “La guerra secreta de Harry Frigg") puede considerarse una de las películas más atípicas dentro de la filmografía del gran (y recientemente desaparecido) Paul Newman. Y es atípica principalmente por dos motivos: el primero es que fue prácticamente la única ocasión en la que Newman encarnó un papel puramente cómico; y en segundo lugar, porque pese a ser a esas alturas una estrella consagrada de Hollywood en el cenit de su carrera, Newman aceptó participar en una producción modesta, acompañado por actores de segunda fila. Quizás lo que sedujo a Newman fue el hecho de poder hacerse con un papel de comedia, un registro que había explorado muy poco en sus anteriores films. Sea como fuere, lo cierto es que el resultado de la película distó mucho de ser satisfactorio. La época de su producción, en pleno apogeo de la guerra de Vietnam, dio lugar a una serie de comedias de tono jocoso y desmitificadoras de la guerra, como por ejemplo ¿Qué hiciste en la guerra Papi?, o ¿Dónde está el frente?. Películas antiépicas que, influidas por el ambiente de la época, tenían un leve poso antibelicista, aunque escaso valor cinematográfico. Y en ese sentido Comando Secreto no es una excepción a la regla.

Porque lo cierto es que el inverosímil punto de partida argumental, si al menos hubiera sido desarrollado con imaginación, gracia, o un guión mínimamente elaborado, podría haber dado lugar a una comedia medianamente aceptable o incluso brillante. Pero el caso es que la comicidad brilla por su ausencia (las situaciones que presenta el film resultan, en el mejor de los casos, simpáticas), el guión es bastante plano, y los personajes resultan demasiado caricaturescos. En cuanto a las interpretaciones, el oficio y el carisma de Newman son innegables, y no puede decirse que haga un mal papel, pero a mi modo de ver no era el actor adecuado para interpretarlo; si bien su presencia y su buena química con la actriz protagonista Sylva Koscina salvan en parte a la película del desastre total. El resto de actores hace también lo que puede y cumplen con dignidad, si bien las evidentes limitaciones del guión hacen que ninguno pueda lucirse. Si a ello le unimos un ritmo narrativo bastante lento, que hace que sus 100 minutos de metraje parezcan largos, se comprende mejor que esta película no haya pasado precisamente a los anales de la comedia.

Por lo demás poco o muy poco es lo que puede rescatarse de “Comando Secreto”, una película que seguramente habría caido en el más completo de los olvidos de no haber contado en su reparto con el inolvidable Paul Newman. Pero desde luego puede considerarse como uno de los títulos menos memorables dentro de la filmografía del actor.

Calificación: 3/10

lunes, 23 de noviembre de 2009

Fin de semana en Dunkerque (Week-end à Zuyd-Coote)

Fin de Semana en Dunkerque (1964)

La acción comienza un sábado del mes de junio de 1940. El soldado francés Julien Maillat (Jean Paul Belmondo) es uno de los miles combatientes que ha quedado atrapado en la bolsa de Dunkerque, concretamente en la zona del turístico pueblo costero de Zuydcoote. Mientras Julien, acompañado de varios camaradas, recorre las atestadas playas intentando encontrar la manera de embarcar en un transporte que lo lleve a Inglaterra, entre el acoso de los aviones alemanes, conocerá a Jeanne, una atractiva jóven que se niega a abandonar su casa pese a los riesgos cada vez más evidentes de la situación, y con la que Julien vivirá un atisbo de romance.

En 1940 el joven escritor francés Robert Merle vivió en primera persona el cerco de las tropas anglo francesas en Dunquerke y su posterior evacuación por mar con destino a Inglaterra. Sus experiencias personales le servirían pocos años mas tarde para plasmarlas en su primera novela, titulada Week-end à Zuyd-Coote, publicada en 1948. En esta obra, que le valió a Merle para hacerse con el prestigioso premio Goncourt otorgado por la critica literaria del pais galo, el autor recogía las vívidas impresiones experimentadas por él en los dramáticos días de Junio de 1940, durante el cerco de Dunkerque. El éxito de la novela no podía pasar desapercibido para los productores cinematográficos, siendo adaptada para la gran pantalla en 1964. El rodaje de la pelicula, que se financió con capital francés e italiano, contó con unos medios de producción muy superiores a los habituales del cine europeo por aquella época. La labor de ambientación fue exhaustiva, de modo que en las localizaciones reales de la costa francesa se construyeron múltiples decorados para recrear los escenarios de 1940, se contrataron cientos de extras para dar vida a los soldados anglo-franceses, y se reunió abundante material y atrezzo bélico de la II GM para dotar de mayor realismo a la historia. Además se confió el papel protagonista a un joven actor que iba para estrella: Jean Paul Belmondo, arropado por varios de los mejores actores secundarios del cine francés; mientras que la dirección corrió a cargo de un director con cierto renombre comercial como Henri Verneuil.

La verdad es que resulta curioso que unos hechos históricos tan potencialmente "cinematográficos" como los del cerco de Dunkerque hayan pasado relativamente desapercibidos para el cine. Porque lo cierto es que, exceptuando la reciente “Expiación: más alla de la pasión” y la modesta producción de Serie B italiana “De Dunquerke a la victoria”, el cine apenas ha prestado atención a la dramática evacuación del importante contigente aliado cercado por los alemanes en la costa del Canal de la Mancha en junio de 1940. Pero al menos, hay que reconocer que esta producción francesa lo hizo de una manera bastante convincente en cuanto a la ambientación, si bien no del todo brillante a la hora de contar una historia interesante. Vayamos primero con lo positivo. Aparte de la ya mencionada y sobresaliente ambientación hay que reconocer que Belmondo hace un buen papel protagonista interpretando al soldado Maillat, y que los secundarios realizan una excelente labor en sus respectivos papeles. También pueden destacarse algunos momentos bastante logrados, como la secuencia que muestra a los cientos de soldados aliados intentado embarcar en medio del acoso de los aviones alemanes y el posterior fusilamiento del piloto alemán cuyo avión resulta derribado.

Sin embargo la película no termina de resultar del todo redonda por varias razones. La primera es el tono ligero, por momentos casi de comedia, que adquieren los diálogos durante la mayor parte del metraje lo cual le resta gravedad a las situaciones que va planteando el film e impide crear la atmósfera de verdadero dramatismo que la historia requería. En segundo lugar, hay que decir que la subtrama del romance latente entre Julien y Jeanne está bastante mal desarrollada y resulta tan artificial que parece metida con calzador en el resto de la historia, aunque ignoro si esto es un defecto de la novela original o del guión de la película. Pero en cualquier caso, está claro que no termina de encajar bien en el desarrollo argumental. Finalmente, hay que añadir que el desenlace me pareció un poco forzado y de un tono excesivamente melodramático, siendo este otro aspecto que no termina de casar bien con el resto de la historia.

En conclusión, pese a que “Fin de Semana en Dunkerque” es una película algo fallida en sus planteamientos, merece al menos un visionado por los buenos aficionados al género bélico. Estos encontraran en ella una soberbia recreación de la evacuación de bolsa de Dunkerque, con casi total seguridad, la mejor realizada hasta la fecha para el cine.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Tali Ihantala 1944

Tali Ihantala 1944 (2007)

Reconstrucción dramatizada de los acontecimientos que rodearon a la batalla de Tali Ihantala en el marco de la ofensiva soviética contra Finlandia en el verano de 1944. A través de la historia de varios de los hombres implicados en la batalla, desde el comandante supremo finés el Mariscal Mannerheim hasta los soldados que lucharon en primera linea del frente, la película narra los dramáticos acontecimientos bélicos y la lucha de Finlandia por su supervivencia frente al poder del Ejercito Rojo en esa decisiva batalla.

La batalla de Tali Ihantala fue una de más decisivas de lo que se llamó “Guerra de Continuación” entre Finlandia y la URSS, y lo fue porque evitó que Finlandia tuviera que presentar la rendición incondicional ante el gobierno soviético. La ofensiva sovietica de junio de 1944 inicialmente sorprendió a los defensores finlandeses y atravesó los dos cinturones defensivos que guarnecían la zona de Karelia. La situación se hizo extremadamente grave cuando el avance sovietico capturó la importante ciudad de Viipuri y amenazó con romper todo el frente defensivo finés. Finalmente, a principios de julio las fuerzas finladesas pudieron rechazar a los rusos en la zona de Tali Ihantala, éxito defensivo que permitió a Finlandia firmar una paz negociada con la URSS pocas semanas después.

Naturalmente la película, financiada en parte gracias al capital aportado por una fundación estatal dedicada a preservar la memoria de los veteranos fineses de la II GM, tiene como objetivo fundamental poner de relieve el heroísmo de los hombres que lucharon en esa decisiva batalla, y su sacrificio y abnegación en unos de los momentos más críticos del país. Quizás por eso el film parece en demasiados momentos más un documental dramatizado que una verdadera película comercial. Entre otras cosas, porque la historia adolece de un hilo argumental claro, más allá de mostrar las vicisitudes de la batalla que narra, y ni siquiera nos presenta unos protagonistas definidos, sino que más bien va saltando de unos punto de vista a otros, de modo que la mayoria de personajes además de planos, resultan totalmente esquemáticos de forma que el trabajo interpretativo de los actores es prácticamente inexistente.

Lo mejor del film es, de lejos, el atrezzo militar que muestra a la hora de recrear las batallas de blindados de ambos bandos. Así, por ejemplo, vemos a los fineses tripulando auténticos cañones de asalto alemanes Stug III; frente a los carros rusos T-34/85, Kv-1 e incluso cañones autopropulsados ISU-152. Todo un despliegue de material auténtico de la II GM que sin duda agradará a los aficionados a la historia militar. Pese a ello, se ve que el presupuesto no alcanzaba para mucho más porque las batallas, pese a contar con un aceptable número de extras, no terminan de resultar del todo espectaculares, y además están rodadas de forma un tanto monótona y reiterativa, lo cual le quita emoción al conjunto de la historia. Es tal la profusión de combates que nos muestra el film, y se parecen tanto entre sí, que al final, aburren. Si a ello le unimos un ritmo mayormente cansino, la falta de definición de los personajes, y una historia contada de manera totalmente lineal y sin demasiada imaginación, resulta compresible el por qué Tali Ihantala no ha tenido la más minima repercusión comercial más allá de sus fronteras.

En definitiva, un producto interesante por el material bélico que muestra, asi como por abordar la poco conocida guerra ruso-finesa, pero bastante fallido desde el punto de vista cinematográfico. Recomendable solo para los muy fanáticos de la II GM.

Calificación: 3,5/10

La película en You Tube (11 archivos, V.O. con subtítulo en inglés)

domingo, 11 de octubre de 2009

Katyn

Katyn (2007)

Polonia, año 1939. Tras la invasión germano - sovietica y la capitulación del gobierno de Varsovia, miles de oficiales polacos capturados por tropas sovieticas son enviados a campos de internamiento en la URSS. A través de la historia de tres de estos prisioneros, el capitán Andrezj, el teniente Jercy y el aviador Piotr, se nos muestran los hechos que rodearon una de las matanzas más infames de la II GM, la masacre de Katyn cuyo descubrimiento por los alemanes en 1943 puso de manifiesto la cara más sanguinaria del régimen stalinista.

El muy veterano realizador polaco Andrzej Wajda, (cuya familia estuvo directamente implicada en los hechos, al ser su padre, un oficial del ejército polaco, una de las víctimas de Katyn), quiso con esta película homenajear a los miles de compatriotas asesinados por los rusos en la tristemente célebre Matanza de Katyn, un episodio que fue durante años uno de los hechos más controvertidos de la II GM. El descubrimiento en 1943 por parte de los alemanes de las fosas comunes en los bosques cercanos a la población de Katyn, cerca de Smolensko, puso de manifiesto el asesinato de más de 20.000 oficiales polacos capturados por los sovieticos en 1939. El descubrimiento de este crimen de guerra supuso un duro golpe moral para el régimen de Stalin, hasta el punto de que solo en 1990 Rusia reconoció formalmente su autoría. El responsable directo de la masacre fue jefe del NKVD, Beria, quien de acuerdo con Stalin, ordenó el asesinato en masa de los prisioneros polacos en Abril de 1940, con la clara finalidad de descabezar a la sociedad de Polonia de cara a la futura sovietización del país, de acuerdo con los dictados del gobierno de Moscú.

El relato que abarca el film se adentra, más que en la matanza en sí, en los daños colaterales de la misma. Son las familias de los asesinados las que sufren la ausencia, y las que acaban moralmente destrozadas por la pérdida de sus seres queridos y el vacío que estos han dejado en sus vidas. Al mismo tiempo, la película contiene una crítica a la cobardía moral de muchos ciudadanos polacos, que prefirieron mirar hacia otro lado y adaptarse al nuevo régimen comunista, frente a solo unos pocos (el personaje de la hermana de Piotr) que siguieron reclamando el que se reconociera la verdad de los hechos acaecidos en Katyn.

Con un desarrollo bastante pausado (y en ocasiones demasiado lento) la película va describiendo -sin mostrar en principio el destino de los prisioneros- la angustia de las familias respecto a la suerte de estos, en lo que parece una elipsis que queda despejada con el trágico desenlace. Este es, de lejos, lo mejor de la película, un final que estremece por su crudeza, realismo y veracidad, filmado sin ningún tipo de concesiones y con la única finalidad de mostrar el horror de lo que sucedió en la realidad. Los actores principales (todos ellos polacos, y para mi desconocidos) cumplen con solvencia en sus respectivos papeles, y como no existe un claro protagonista, la historia gana en verosimilitud, al presentarnos un mosaico de personajes sacudidos por la misma tragedia. La fotografía y ambientación también resultan bastante adecuadas, resaltando la buena factura general del film en el apartado técnico.

Si bien la película no es demasiado original en el aspecto narrativo y se hace algo lenta en más de una parte de su metraje, hay que reconocer que se trata una película más que estimable, especialmente en su parte final, donde se muestra con gran realismo la realización de los asesinatos masivos. Un título que debe servir para no olvidar unos hechos que mueven a la reflexión en más de un sentido, y bastante recomendable para conocer uno de los hechos históricos más controvertidos de la II GM.


* Reseña publicada con anterioridad, reeditada y ampliada.

Calificación: 6,5/10