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lunes 5 de marzo de 2012

Pan Comido (Piece of Cake)

Pan Comido (1988)

La historia comienza en Septiembre de 1939, tras el estallido de la II GM. Mientras el escuadrón de cazas “Hornet” de la RAF se prepara para afrontar los inminentes combates contra la Luftwaffe, su comandante, el oficial Ramsey sufre un accidente que le incapacita para desempeñar sus funciones, siendo sustituido por el lider de escuadrón Rex, un oficial dispuesto a elevar la moral de sus hombres proporcionándoles todo tipo de comodidades a cambio de que los pilotos de su escuadrón mantengan una estricta disciplina. Cuando el escuadrón es enviado a Francia a combatir, pronto surgirán roces entre los miembros de la unidad en especial por causa de la actitud díscola del arrogante y temerario Moggy Cattermole, el as de la unidad, y del norteamericano Chris Hart, un veterano de la Guerra Civil Española, cuya forma de entender el pilotaje chocará frontalmente con las tácticas impuestas por el jefe de escuadrón.

Pan Comido fue una serie de televisión producida por la emisora británica LWT, que constaba de 6 episodios de unos 50 minutos de duración, con guiones basados en la novela de Derek Robinson titulada “Piece of Cake”. Dicha novela abarcaba la historia de los pilotos enrolados en el ficticio Escuadrón Hornet de la RAF, desde el inicio de la II GM hasta el momento decisivo de la Batalla de Inglaterra, en Septiembre de 1940. Pese a tratarse de un producto para la televisión, la producción contó con un generoso presupuesto de 5 millones de Libras, lo que permitió que el aspecto de la recreación histórica fuera bastante bueno. Para el rodaje de las escenas aéreas se usaron auténticos aviones Spitfire de la RAF (si bien no eran del tipo Mk. I que correspondería a la época de ambientación la serie), tres Me-109 “buchones” que el ejército español había vendido a una productora británica a finales de los 60 para el rodaje de “La Batalla de Inglaterra” e incluso un bombardero He-111. También se aprovecharon imágenes sacadas de “La Batalla de Inglaterra” para recrear los combates aéreos masivos del verano de 1940. Los efectos visuales, pese a su elaboración artesanal (aun no se habían generalizado las animaciones por ordenador) resultan bastante solventes, por lo que en general el aspecto técnico de la serie resulta más que digno.

En el apartado narrativo, la serie también se deja ver con interés ya que abarca un periodo de tiempo relativamente reducido (justamente un año) lo cual permite que las tramas profundicen en los hechos militares y los personajes. De este modo, el espectador asiste al entrenamiento del escuadrón, y a la llegada de sus pilotos, pasando por las jornadas de calma de sus primeros meses en Francia, hasta el momento cumbre de la Batalla de Inglaterra. Una evolución que también deja atisbar la rigidez de las tácticas usadas por la RAF en la primera fase del conflicto, el clasismo existente en la fuerza aerea y el carácter individualista de muchos de los pilotos en los primeros meses del conflicto. Todo ello hace que el desarrollo de las tramas resulte bastante agil y entretenido para el espectador. También el apartado interpretativo resulta más que correcto ya que los actores principales, pese a no ser estrellas de renombre, cumplen muy dignamente en sus respectivos papeles.

En definitiva “Pan Comido” es una muy interesante serie que a buen seguro agradara a los aficionados al género aéreo, y sin duda se trata de una producción televisiva de calidad, que presenta la buena factura formal y narrativa típica de las producciones hechas para la pequeña pantalla británica. Recomendable.

Calificación: 6,5/10

jueves 23 de febrero de 2012

Red Tails

Red Tails (2012)

La historia comienza en Italia, en 1944. El escuadrón de la USAAF 332, una unidad experimental formada íntegramente por pilotos afroamericanos, conocidos como los “Aviadores Tuskegee”, realiza misiones secundarias de ataque a objetivos terrestres usando los anticuados cazas P-40. El comandante de la unidad, el Mayor Emanuel Stance (Cuba Gooding, Jr.) luchará contra la burocracia militar y el racismo imperante en las altas esferas del Pentagono, para lograr que sus pilotos sean destinados a misiones de combate. La oportunidad se le presenta cuando Stance consigue que sus hombres sean destinados a apoyar los desembarcos en Anzio, una misión cuyo éxito hará que el 332 sea finalmente destinado a Europa, con la misión de escoltar a los bombarderos aliados en las peligrosas incursiones sobre Alemania.

Red Tails ha sido la más reciente producción auspiciada por la productora Lucasfilm, materializando un proyecto largamente acariciado por el famoso director y productor George Lucas, quien barajaba la idea de llevar al cine la historia del Escuadrón 332 desde finales de los años 80. No se trata de la primera vez que esta historia ha sido llevada a la pantalla, puesto que en 1995 la productora HBO ya había realizado un telefilm anterior sobre la misma, titulado “Escuadron 332”.

Entrando a valorar esta nueva revisión del tema, hay que decir que el resultado general de Red Tails resulta enormemente decepcionante. Y ello principalmente porque la pelicula es todo un compendio de tópicazos del cine bélico y lugares comunes del género, salpimentados con unos diálogos (especialmente en las secuencias de combate) absolutamente prescindibles, y unas interpretaciones acartonadas. Por no faltar no falta ni la típica y manida subtrama romántica (uno de los pilotos con una chica italiana) y por supuesto, el alemán “malo, malísimo” de turno, que parece sacado de una película propagandística de los años 40. Al menos, dejando de lado el atroz guión y las horrendas interpretaciones, podría rescatarse el aspecto técnico, que suele ser sobresaliente en las películas producidas por George Lucas. Pero en este caso, ni ese apartado se salva de la quema.

En ese sentido, los efectos generados por ordenador que muestra el film habrían resultado, sin duda, muy notables en los años 90 del siglo pasado, pero a estas alturas se antojan más bien mediocres, cuando no directamente malos. Las formaciones de vuelo de los B-17 se ven tan apretadas que resulta raro que no chocaran unos con otros, las maniobras de los cazas son tan bruscas y rápidas que cualquier espectador minimamente avezado se da cuenta de que los aviones de la II GM no volaban así; y por si fuera poco, hay varios errores de contexto (por ejemplo, que los protagonistas pasen directamente de pilotar los P-40 a los P-51 Mustang, ya que entre medias las escuadrillas de cazas usaron los P-47). Pero es que además, como apuntaba antes, algunos de los efectos digitales parecen completamente de saldo, pese a tratarse de una producción con un presupuesto superior a los 50 millones de dólares.

En conclusión, “Red Tails” es un título absolutamente prescindible, mucho más en la linea de bodrios con apabullantes efectos digitales tipo “Pearl Harbor”, que de clásicos del género aereo como “Almas en la Hoguera”. La versión de 1995, sin ser una maravilla, supera ampliamente a esta mediocre producción “made in Lucas”. Sin duda, los chicos del escuadron Tuskegee merecían una mejor adaptación de sus hazañas bélicas.

Calificación: 4/10

lunes 13 de febrero de 2012

El Amante de la Muerte (The War Lover)

El amante de la muerte (1962)

La historia comienza en 1943. Durante una incursión aérea, el capitán Buzz Rickson (Steve McQueen), un arrogante y muy valeroso jefe de un bombardero B-17, no duda en completar la misión pese a haber recibido de la base órdenes de retirada debido a la presencia de nubes. Esta insubordinación le costará a Rickson y su tripulación el ser relegados a misiones secundarias de lanzamiento de panfletos de propaganda, pese a lo cual su valía como piloto y su temeridad casi suicida le valdrán para ser rehabilitado y enviado de nuevo a misiones de combate. Sin embargo mientras está en tierra, Rickson llegará a enfrentarse a su copiloto, el teniente Bolland (Rober Wagner) al rivalizar ambos por el amor de una mujer, Daphne Caldwell (Shirley Ann Field), quien terminará decantandose por Bolland, lo cual hará que la tensión entre ambos se vuelva insostenible, en vísperas de una muy peligrosa misión de bombardeo sobre la ciudad alemana de Leipzig.

En 1962, el famoso actor Steve McQueen iba a ver estrenadas dos películas ambientadas en la II Guerra Mundial en las que él encarnaba el papel protagonista, "Comandos" y “El amante de la muerte”. Curiosamente, ambas películas pasaron relativamente desapercibidas para el público, pese a que por aquellos entonces McQueen era ya una estrella consagrada de Hollywood. En ambos casos se trató de producciones relativamente modestas, en las que el actor encarnaba un papel que le iba como anillo al dedo, el de hombre de acción tremendamente valeroso, pero a la vez, díscolo, individualista y con un punto de fatalismo. En el caso de “El Amante de la Muerte”, la película supuso la adaptación cinematográfica de la novela “The War Lover”, escrita por John Hersey, y cuya dirección recayó sobre el realizador británico Philip Leackock, un director de series de televisión, que apenas iba a hacer a lo largo de su carrera más incursiones cinematográficas.

Entrando a valorar el film, hay que comenzar diciendo que el argumento resulta más bien poco original, ofreciendo el típico choque de personalidades entre el oficial de carácter indisciplinado y valiente, frente al personaje del militar apegado a las ordenanzas y de carácter más bien convencional; todo ello aderezado con una subtrama romántica –en forma de triángulo amoroso- de fondo. Lo mejor del film radica en la siempre estimulante presencia escénica de Steve McQueen, interpretando a uno de esos personajes con los que, como apuntaba antes, el actor se sentía tremendamente identificado, y al que consigue dotar de su innegable carisma personal.

No obstante, el resto de apartados de la producción resultan simplemente correctos. En lo tocante a la parte puramente bélica, hay que destacar que las escenas de combates aereos mezclan imágenes reales filmadas en el interior de un B-17 (se pusieron en condiciones de vuelo 3 de estos aparatos para el rodaje) con la inserción de imágenes de archivo sacadas de documentales filmados durante la guerra, y pese a que el resultado es satisfactorio gracias a la fotografía en B/N del film, en algunas escenas se nota el añadido. El resto de las tomas aéreas, filmadas con los aviones reales, sí que resultan bastante buenas en pantalla. Por lo demás la trama romántica que ocupa buena parte del tramo central de la narración y que sirve como leiv motiv del enfrentamiento entre los protagonistas no es especialmente interesante, aunque tampoco llega a aburrir, por lo que, en ese sentido, puede considerarse aceptable, ayudada por el buen trabajo de los actores principales.

Por lo demás “El Amante de la Muerte” puede considerarse como un correcto film bélico, que merece la pena recordar sobre todo por el buen hacer de su protagonista. Quizás la mayor pega que puede ponersele es que, pese a su buena factura visual, el apartado técnico resulte un tanto anticuado para el espectador actual, pero es de esas películas que no desmerece un visionado.

Calificación: 5,5/10

martes 31 de enero de 2012

Silencio en la Nieve

Silencio en la nieve (2012)

La historia nos sitúa en el Frente Oriental, en enero de 1943. En el sector de la División Azul, un convoy de soldados españoles descubre, entre un grupo de caballos congelados, el cadáver degollado del divisionario Luis del Águila, que presenta una enigmática inscripción grabada a cuchillo en el pecho: "Mira que te mira Dios". Tras el hallazgo del cuerpo, el mando de la división decide abrir una investigación para esclarecer los hechos, encargándole dicha misión al cabo Arturo Andrade (Juan Diego Botto), antiguo inspector de policía que asumirá la tarea ayudado por el Sargento Estrada (Carmelo Gómez). Aunque en principio se sospecha de un infiltrado comunista como autor, la aparición de una nueva víctima evidenciará de que Andrade y Estrada se enfrentan a un asesino en serie relacionado con la masonería.

Por distintos motivos de diversa índole, el cine español ha sido tradicionalmente reacio a tratar el tema de la participación española en la II GM a través de la denominada División Azul. En la época franquista, solo un par de películas abordaron –y de manera más bien tangencial- el tema: "La Patrulla" y “Embajadores en el Infierno”. Desde entonces, no han existido en el cine patrio mayores referencias cinematográficas sobre este episodio histórico, excepto una breve aparición de los divisionarios en la reciente “Ispansi, (Españoles)”. De este modo, con Silencio en la Nieve, producción que ha supuesto la adaptación cinematográfica de la novela del escritor Ignacio del Valle, titulada “El tiempo de los emperadores extraños” el director Gerardo Herrero ha venido a cubrir un importante hueco existente en la filmografía española sobre un episodio destacado de nuestra historia reciente.

En cuanto a la valoración del film, se pueden destacar en primer lugar varios aspectos positivos. En primer lugar, es elogiable la más que correcta tarea de ambientación y puesta en escena (los exteriores se filmaron en Lituania), el cuidado atrezzo militar y el solvente trabajo de la pareja protagonista formada por Juan Diego Botto y Carmelo Gomez, si bien sus interpretaciones se ven un tanto limitadas porque a sus personajes les falta un mayor punto de desarrollo. También tiene alguna secuencia bien filmada, como el plano inicial con los caballos congelados, o en menor medida, la secuencia del juego denominado “la violeta”, es decir, la ruleta rusa.

Sin embargo, considerando la película en conjunto, no se pueden pasar por alto otros aspectos negativos que lastran el desarrollo de la trama. El principal que puede enunciarse, a la par que el más evidente, es que a la parte de thriller policiaco, sobre la que gira la mayor parte del argumento, le falta gancho para llegar verdaderamente a captar la atención del espectador, sobre todo porque el desarrollo de la investigación y los diálogos resultan, en lineas generales, demasiado artificiosos. Ese aspecto, unido a un ritmo narrativo al que le falta un punto mayor de viveza, le restan interés a la resolución del misterio, cuyo desenlace se antoja excesivamente plano y carente de capacidad de sorpresa, puesto que la identidad del asesino se descubre con relativa facilidad, en el segundo tercio del metraje.

Por lo demás, la película ofrece algunos elementos bélicos de correcta factura visual (si bien, con algún que otro efecto digital claramente mejorable) y una muy esquemática subtrama romántica que aporta más bien nada al conjunto de una narración que, como apuntaba, resulta pulcra en sus aspectos formales, pero igualmente, nada brillante en el apartado narrativo. En cualquier caso, es de agradecer el esfuerzo de Gerardo Herrero por abordar el tema de la División Azul y ofrecer una historia que se aparta en gran medida de los cánones típicos del cine español de los últimos años, aun cuando el resultado haya distado mucho de ser redondo.

Calificación: 5/10

martes 17 de enero de 2012

La Defensa del Dnieper (Dneprovskiy Rubezh)

La Defensa del Dnieper (2009)

La acción comienza en julio de 1941. Mientras los tanques alemanes avanzan hacía el interior de la URSS, el General Zubov es rescatado de las brutales garras del NKVD y enviado a organizar la defensa del sector de la ciudad de Mogilev, situada a orillas del Rio Dnieper, donde las fuerzas sovieticas están dispuestas a ofrecer una fuerte resistencia para impedir el avance las fuerzas invasoras hacia el interior del país. De forma paralela, la joven enfermera Zoya se verá directamente implicada en la lucha, al ser atacado el tren en que viajaba por aviones alemanes.

En los últimos tiempos, los estudios cinematográficos de Bielorrusia parecen mostrar un gran interés por realizar producciones bélicas ambientadas en la II GM, que recreen los combates acaecidos en su territorio nacional. En esta linea se enmarca La Defensa del Dnieper, producción bielorrusa estrenada en 2009, solo un año antes del estreno de la reciente La Fortaleza de Brest. Como su título indica, La Defensa del Dnieper reconstruye los combates, acaecidos en julio de 1941, en la línea de dicho rio, y especialmente en el sector de Mogilev. Dicha ciudad era el centro administrativo de la región fortificada de Mogilev-Podolski, uno de los puntos principales de resistencia de la denominada Linea Stalin, cuya guarnición ofreció una dura resistencia rechazando durante más de tres semanas los ataques alemanes, hasta que finalmente la ciudad fue ocupada por tropas alemanas, el 26 de julio de 1941.

Al igual que otras producciones rusas recientes, lo que más llama la atención y sorprende gratamente es la sobresaliente ambientación, incluyendo un muy cuidado atrezzo militar que muestra en acción a auténticos tanques Panzer II, III y IV alemanes, semiorugas Sdkfz 250, autoametralladoras BA-6… etc. El apartado técnico de la película también es bastante bueno, con escenas de combate bastante realistas y bien filmadas, incluyendo secuencias con un buen número de extras y un inteligente uso de los efectos digitales para recrear los ataques aereos.

Sin embargo, al igual que la calidad de dichos aspectos técnicos suelen ser la norma general en el cine ruso reciente, también sus defectos son reiterados respecto a otros títulos similares: esquematismo de los personajes, guión plano, y un ritmo narrativo más bien lento, que no termina de enganchar al espectador. Pese a ello también es justo reseñar que, a diferencia de otros Films bélicos rusos recientes, la película ofrece una historia algo mejor hilvanada, y no omite criticar aquellos aspectos más oscuros del stalinismo, desde la purgas y las torturas a cargo del NKVD (en la primera escena vemos como el general Zubov pierde los dientes en el curso de un violento interrogatorio en el que se le acusa de "traición"), hasta la perniciosa influencia de los comisarios políticos al interferir en las decisiones de índole militar, lo cual sí que le añade un plus de interés al mero relato de las operaciones militares. En cuanto a las actuaciones, la mayoría resultan correctas, si bien no especialmente destacables dado el poco margen de desarrollo de los personajes que ofrece el guión, aunque el actor protagonista hace un buen papel interpretando al carimático general Zubov.

Por lo demás, La Defensa del Dnieper es un correcto film bélico que destaca sobre todo por su excelente ambientación y puesta en escena, aspectos que apreciables para los aficionados a la historia de la II GM. El aspecto narrativo, resulta simplemente correcto aunque ligeramente más pulido que en otros films similares. Una película que no resulta deslumbrante, pero que sin duda agradará a los amantes del cine puramente bélico.

Calificación: 5,5/10

La Película en Youtube (Disponible solo en V.O.)

martes 10 de enero de 2012

Nieve Ardiente (Goryachiy sneg)

Nieve ardiente (1974)

Frente Oriental, Diciembre de 1942. Mientras las fuerzas del VI ejército de Paulus resisten el cerco soviético en Stalingrado, el mando alemán prepara una ofensiva para  rescatar a las tropas cercadas. Para conseguir dicho objetivo, Von Manstein organiza un poderoso ataque con divisiones blindadas, que inmediatamente logra hacer retroceder a las fuerzas rusas. El mando soviético, alarmado por el avance enemigo, prepara la defensa en la última barrera natural que se interpone entre los alemanes y Stalingrado: el río Mishkova, donde los hombres del II Ejército de Guardias se disponen a ofrecer una durísima resistencia para impedir el rescate del VI ejército.

Nieve ardiente es una producción soviética de los años 70 que reconstruye, desde el punto de vista soviético, ,los hechos que rodearon a la Operación “Tormenta de Invierno”, una ofensiva lanzada por Manstein en un intento desesperado de liberar a las cercadas unidades del VI ejército de Paulus, que habían quedado aisladas en la retaguardia soviética tras el éxito de la Operación Urano en Noviembre de 1942. Si bien se trata de un título muy condicionado por la época de su filmación, en pleno apogeo del régimen comunista de la Unión Sovietica, también es cierto que, en lineas generales, no resulta un film excesivamente propagandístico.

En ese sentido, Nieve ardiente parece más bien pensada como un vehículo para ensalzar el heroísmo y espíritu de sacrificio de los frontovik (combatientes de primera línea) rusos durante la denominada Gran Guerra Patria. De este modo, la historia gira en torno a tres personajes principales: el general Bessonov, comandante del sector y encargado de detener la ofensiva enemiga, el teniente Kuznetzov, oficial al mando una batería de cañones anticarro, y su novia, la joven enfermera Tania, que no dudará en exponerse a los peligros del campo de batalla para atender a los heridos en combate. Así, la historia gira alrededor de esta terna de héroes soviéticos, que naturalmente darán sobradas muestras de su abnegación y heroísmo ante el abrumador peso de los acontecimientos.

Quizás precisamente por eso, el desarrollo de la historia resulta más bien insulso, y los personajes, más bien acartonados. Por añadidura, el ritmo de la narración no resulta demasiado vivo, de modo que el metraje, algo inferior a las dos horas de duración, parece más largo de lo que realmente es. Además, como ocurre en otras películas sovieticas de la época, los hechos son presentados de una manera absolutamente manipuladora para el espectador, dando a entender que los alemanes poseían una abrumadora fuerza de tanques (en realidad, Manstein hubo de preparar la ofensiva con una división blindada recién llegada al frente, y otra muy castigada por los combates anteriores) y que los rusos estaban en franca inferioridad numérica, cuando lo cierto es que a esas alturas de 1942, las fuerzas totales rusas en el sector del Don ya superaban a las alemanas. Por supuesto, nada de eso se menciona en el film, el cual da la impresión de que eran los rusos los que se veían ampliamente superados en número por los alemanes, cuyo punto de vista sobre la batalla tampoco aparece reflejado.

Entre medias, la película nos ofrece algunas escenas de acción bélica correctamente filmadas, pero que tampoco llegan a abrumar por su espectacularidad, pese al encomiable esfuerzo de “maquillar” los T-34 rusos para hacerlos parecer tanques Tigers alemanes (lo cual es un error de ambientación ya que los Tigers no participaron en dichos combates). Quizás lo mejor la película radica en su ausencia de carga ideológica mas allá de las dosis patrioteras de rigor, y en la cuidada puesta en escena, que refleja bastante bien las condiciones del combate invernal en el frente ruso. Por lo demás, Nieve ardiente no pasa de ser un título bastante discreto, que no aporta demasiado al género bélico más allá de su aseado aspecto formal. Más interesante por su aspecto histórico que por el cinematográfico.

Calificación: 5/10

 

martes 3 de enero de 2012

Exodo, Quemado por el Sol 2 (Utomlyonnye solntsem 2)

Exodo - Quemado por el Sol 2 (2010)

La historia comienza en el verano de 1941. Cinco años después de que la existencia del general Kotov (Nikita Mijalkov) y su familia se viera fatalmente afectada por las purgas stalinistas, Kotov logra salir del Gulag justo cuando se produce la invasión alemana, siendo inmediatamente destinado a combatir contra los alemanes en un batallón disciplinario. Paralelamente, el protagonista emprenderá la búsqueda de su hija Nadia, y su esposa, sin saber que durante sus años de reclusión, ambas han estado bajo la protección de su antiguo enemigo Mytia, oficial del NKVD que recibirá el encargo directo de Stalin de localizar a Kotov.

Quince años después de alcanzar el éxito y el reconocimiento internacional gracias a Quemado por el Sol (ganadora del oscar a la mejor película extranjera y premio especial del jurado en el Festival de Cannes) el cineasta ruso Nikita Mijalkov retomó los personajes de su laureado film para concluir el díptico de su historia, mostrando el destino de aquellos durante la II GM. Esta segunda parte de Quemados por el Sol ha supuesto la película más cara del cine ruso hasta la fecha, con un presupuesto superior a los 42 millones de euros. Una auténtica superproducción, que ha contado con un apabullante despliegue de medios, extras y efectos digitales. Sin embargo, el abundante presupuesto no le bastó a Mijalkov para captar la atención del público, ya que el estreno de la película en Rusia se saldó con un estrepitoso fracaso comercial y una más que fria recepción por parte de la crítica, mientras que la difusión internacional del film –a diferencia de lo ocurrido con su aclamada precedesora- ha sido mínima, teniendo escasa repercursion más allá de sus fronteras.

Son varios los factores que pueden enunciarse a la hora de explicar este fracaso. El primero, y más importante, es que Mijalkov ha pretendido construir un film abrumadoramente épico, pero con una historia que por momentos, resulta totalmente deslavazada. El guión falla claramente a la hora de entrelazar la historia de Kotov, Mytia, y el resto de personajes, a la par que se recrea en una serie de situaciones pretendidamente tragicómicas, y en la mayor parte de las ocasiones, forzadas. El cuidado desarrollo de los personajes, diálogos y situaciones de Quemado por el Sol brilla en este caso por su ausencia, y en demasiadas ocasiones la película transmite la sensación de ser una colección de sketches mal engarzados entre sí. Tampoco ayuda en absoluto el hecho de que el dilatado metraje, de 3 horas de duración, venga acompañado de un ritmo narrativo que no resulta demasiado vivo, pese a la variedad de situaciones que plantea la historia.

Todo ello empequeñece en gran medida el buen hacer del film en otros apartados, especialmente en los técnicos, de entre los que cabe destacar la excelente ambientación y puesta en escena, así como la espectacularidad de las escenas bélicas. Pero todo ello queda muy deslucido en el conjunto de una narración que avanza de manera más bien sincopada, para ir desgranando una historia que parece contada a retales, hasta llegar a un desenlace que deja bastantes cabos sueltos y cuya resolución definitiva parece parece quedar abierta a una posterior tercera parte de la serie. Entre medio, no faltan las escenas y personajes pintorescos propias del cine de Mijalkov, pero que en este caso no terminan de funcionar en pantalla, en parte porque en algunos casos resultan un tanto forzadas, pero también por la deficiente articulación de las distintas tramas argumentales que propone el guión.

En definitiva, Quemado por el Sol 2 resulta un título brillante en su aspecto formal, pero bastante pretencioso y hueco en el plano narrativo, y está desde luego muy lejos de ser una de las películas más inspiradas de Mijalkov, entre las que se cuenta su predecesora. Sin llegar a ser un desastre total, lo que sí es cierto es que estamos ante una película que decepciona en más de un aspecto y hace bueno el viejo axioma de que “nunca segundas partes fueron buenas”.

Calificación: 5/10

martes 13 de diciembre de 2011

La Batalla de Moscú (Bitva za Moskvu)

La batalla de Moscú (1985)

La historia comienza a finales de 1940. Tras la derrota de Francia, Hitler ordena a sus generales preparar la Operación Barbarroja, la invasión de la URSS por los ejércitos alemanes. En Moscú, Stalin prepara junto al Alto Mando los planes de defensa, a la vez que procura no provocar a los alemanes, pese a los repetidos avisos de los espías sovieticos Ilse Stobe y Richard Sorge de que el ataque es inminente. Para dirigir la defensa, Stalin asciende a uno de sus mas prometedores generales Georgy Zhukov (Mikhail Ulyanov), al cargo de jefe de Estado Mayor General del Ejército Rojo.

La Batalla de Moscú puede considerarse un hito dentro del cine bélico-histórico, ya que es hasta la fecha la única película dedicada exclusivamente a narrar el desarrollo del mayor hecho militar de la historia: La Operación Barbarroja. Sin duda, un ambicioso proyecto cinematográfico que salió adelante gracias al empeño personal del cineasta ruso Yuri Ozerov, un veterano condecorado del Ejercito Rojo, que quiso realizar la película para que su estreno coincidiera con los actos de conmemoración del 40º aniversario de la derrota de la Alemania Nazi y el fin de la II GM. Ozerov no era desde luego un novato en estas lides, ya que a finales de los años 60, había sido el realizador encargado de dirigir la extensa serie de películas bélicas Liberación, que abarcaban la lucha en el Frente oriental entre 1943 y 1945. Por ello, en cierto modo La Batalla de Moscú vino a ser una especie de precuela de Liberación, narrando en dos partes bien diferenciadas, los hechos acaecidos al inicio de la Operación Barbarroja, en el verano de 1941, y el posterior intento alemán de ocupar Moscú, mediante la Operación Tifón, en el Otoño de ese mismo año. También en este caso, al igual que en Liberación, Ozerov optó por filmar una película con un metraje muy dilatado, ya que sumando la duración de ambas partes, La Batalla de Moscú se acerca 6 horas de duración.

La primera parte del film, titulada “Agresion” muestra con bastante detalle la preparación de Barbarroja desde el punto de vista alemán, los planes de defensa rusos, puestos de manifiesto en la reunión de altos comandantes de Diciembre de 1940, y los inicios de la Operación Barbarroja. Pero eso sí, Ozerov aborda el relato de los hechos desde un punto de vista totalmente maniqueo, pues tras describir la heroica resistencia de la Fortaleza de Brest, y alguna breve escena de combate, el relato de Agresión termina con el contraataque de los cuerpos mecanizados sovieticos, obviando por completo las grandes victorias alemanas de Junio-Agosto de 1941, y se reanuda en Septiembre de 1941, justamente cuando Zhukov le anuncia a Stalin la victoria táctica local de Yelnia. De este modo, la película no solo omite mostrar la serie de catastróficas derrotas sufridas por el Ejército Rojo en el verano de 1941, sino que además, presenta a Stalin como un lider siempre acertado y seguro de sus decisiones, cuando lo cierto es que el dictador sovietico cometió muchos errores militares que a punto estuvieron de llevar a la URSS a la derrota. Seguramente, la vinculación de Ozerov al Partido Comunista tuvo mucho que ver en que se adoptara este enfoque.

Algo más interesante resulta la segunda parte del film, titulada Tifón, la cual abarca, como su nombre indica, la ofensiva alemana denominada en clave Operación Tifón, que tuvo como objetivo la captura de Moscú en el Otoño de 1941, y mediante la que los generales alemanes confiaban en forzar la derrota de la URRS. Si bien en esta parte se mantienen las mismas constantes que en Agresión, con un apabullante despliegue de medios militares y escenas de combate con cientos de extras, la historia, aun sin dejar de lado el tono patriotero, resulta más realista y fiel a los hechos históricos, pues aborda los momentos de crisis que vivieron Stalin y sus generales conforme las vanguardias alemanas se acercaban a la capital rusa. También describe con detalle los principales acontecimientos militares que rodearon la Operación Tifón, como la decisión de Hitler de rodear Moscú, el envío de las divisiones siberianas para reforzar las defensas de la ciudad, y la preparación de la contraofensiva de Zhukov de Diciembre de 1941. Naturalmente, el inicio de esta exitosa contraofensiva supone el punto culminante de la narración y el desenlace de la misma.

En cuanto al apartado técnico de la película, es bastante bueno, ya que se nota que la producción gozó del respaldo del ejército soviético, lo que permitió que el atrezzo militar estuviera bastante cuidado sobre todo en lo concerniente al Ejército Rojo. De este modo, en pantalla aparecen, junto a los inevitables carros rusos maquillados externamente para parecer Panzer III alemanes, auténticos tanques T-34, Kv-1 e incluso alguno de la serie BT, lo cual sirve para dotar de un gran grado de realismo a las escenas bélicas. Además, para recrear las escenas de combates urbanos, incluso se recurrió a la voladura de edificios situados en un barrio de Moscú que iba a ser demolido, por lo que ciertamente hay varias escenas muy de acción que resultan espectaculares en pantalla. Ello, y el interés histórico de los hechos que se narra compensa en gran medida el carácter excesivamente maniqueo de la narración, y que esta resulte por momentos demasiado acartonada por su carácter cercano al docudrama, si bien en líneas generales, la historia se sigue con interés.

En definitiva, La Batalla de Moscú es un título de indudable valor fílmico e histórico, a la vez que es el producto de un esfuerzo titánico por representar en la gran pantalla una de las mayores contiendas militares del S. XX. Solo por eso, y dejando de lado los aspectos más coyunturales y propagandísticos del film, ya merece la pena verse. Un film recomendable para todo el amante del cine bélico-histórico.

Calificación: 6/10

La Película en You tube (V.O.S.E. Primer Fragmento de los sucesivos)

jueves 1 de diciembre de 2011

El Secreto Nazi de la Fortaleza (Tajemnica twierdzy szyfrów)

El Secreto Nazi de la Fortaleza (2007)

La historia comienza en Marzo de 1945, durante las últimas semanas de la guerra. El capitán Johan Jorg, un enigmático agente del Abwerh y protegido del Almirante Canaris, es destinado para trabajar como criptógrafo en el complejo secreto del castillo de Czocha, Polonia, cuya seguridad corre a cargo del coronel de la SS Jacob Gloebke. Pronto Jorg descubrirá que el castillo alberga un centro de desencriptación gracias al cual los alemanes consiguen descifrar los códigos secretos soviéticos, informando inmediatamente de ello a los servicios secretos aliados, gracias a la ayuda de la radiotelegrafista Natalia. Esto hará que tanto los norteamericanos como los soviéticos intenten adelantarse a sus adversarios para hacerse con los secretos de Czocha, preparando grupos especiales de asalto para capturar el castillo. De forma paralela, Jorg investigará las actividades del cruel capitán del SD Harry Sauer, encargado de dirigir un proyecto secreto para la obtención de la bomba atómica en los laboratorios subterráneos de un castillo cercano a Czocha.

El Secreto Nazi de la Fortaleza es una serie polaca del año 2007, que supuso la adaptación para la pequeña pantalla de la novela titulada Twierdza szyfrów (“La fortaleza cifrada") del escritor e historiador polaco Boguslaw Woloszanski, una obra que especulaba con la posibilidad de que los alemanes hubiesen desarrollado una especie de Bletchley Park propio, creando un avanzado sistema de desencriptación que les permitía interceptar los mensajes cifrados sovieticos. El éxito que alcanzó la novela en Polonia animó a Woloszanski a producir una serie televisiva basada en la misma, en la que el autor actuó también como guionista, y que contó con un total de 13 episodios emitidos a lo largo de una única temporada.

Entrando a analizar la serie, hay que decir que lo primero que llama la atención de El Secreto Nazi de la Fortaleza es su excelente ambientación y notable puesta en escena, cuidada hasta el detalle. De este modo, los uniformes, los vehículos, el atrezzo militar y los escenarios exteriores realmente logran trasladar al espectador a los últimos meses de la II GM, lo cual resulta muy de agradecer tratándose de una producción televisiva. Otro aspecto muy logrado de la serie radica en la variedad de puntos de vista que va alternando la narración, ofreciendo los hechos tanto desde el punto de vista alemán, como soviético y de los aliados occidentales. Ello se traduce en una variada sucesión de tramas que logra captar la atención del espectador, y realmente engancha en cuanto a su desarrollo conforme avanzan los capítulos.

Sin embargo, no todos los aspectos de la serie rayan a la misma altura que el apartado técnico. En primer lugar hay que señalar que, si bien la narración resulta entretenida, no es menos cierto que el desarrollo de la trama acusa una cierta acumulación de temas y líneas narrativas, no siempre desarrolladas con igual fortuna. De este modo, al tema principal del desciframiento de los mensajes rusos por los criptógrafos alemanes, se le unen las tramas personales de los protagonistas, los planes rusos y occidentales para hacerse con los secretos de Czocha, e incluso el desarrollo de la bomba atómica alemana. Ello deriva en unas tramas bastante densas que por momentos se hacen excesivamente alambicadas y un tanto difíciles de seguir.

Otro aspecto mejorable de la producción radica en el desarrollo de los personajes, que resultan en general más bien tópicos y esquemáticos, y que quedan en un segundo plano, precisamente debido a la densidad argumental que apuntaba antes. Las interpretaciones del elenco protagonista tampoco resultan excesivamente brillantes, exceptuando la del actor que interpreta al fanático y sádico capitán Harry Sauer, que es, de lejos, el personaje más logrado de la serie.

Por lo demás, y pese a la poca veracidad histórica de la historia que desarrolla la serie, hay que concluir que El Secreto Nazi de la Fortaleza resulta un producto más que digno, y una estimable serie de espionaje que ofrece unas buenas dosis de intriga, acción y entretenimiento. Sin llegar a ser una serie sobresaliente, sí que se trata de un título muy ameno que sin duda enganchará a los espectadores aficionados a este tipo de temas. Recomendable.

Calificación: 6,5/10

lunes 21 de noviembre de 2011

Garbo, el espía (El hombre que salvó al mundo)

Garbo, el espía (2009)

Reconstrucción en clave documental de la vida de Juan Pujol Garcia, doble agente español que trabajó para el servicio secreto británico, enviando información falsa al servicio de inteligencia alemán para el que supuestamente espiaba desde Londres. Al acabar la contienda, la labor de Pujol, más conocido por su nombre en clave como “Garbo” cayó casi inmediatamente en el olvido y se le dio por muerto, hasta que cuatro décadas después el escritor británico Nigel West quiso investigar sobre el personaje y descubrir la verdadera historia del hombre que se escondía detrás de Garbo.

No cabe duda de que la biografía de Juan Pujol Garcia es una de esas historias en las que la realidad parece empeñarse en superar a la mejor novela de ficción. En el caso que nos ocupa, la de Juan Pujol ciertamente merecía ser llevada al cine. Pujol, un hombre corriente que había crecido en el seno de una familia de la burguesía catalana, era un personaje nada atrevido ni extraordinariamente valiente. Hasta el punto de que, tras el estallido de la Guerra Civil, Pujol estuvo escondido durante más de un año en un piso de Barcelona para evitar su llamada a filas. Pese a ello, tras varios avatares, Garbo acabó siendo uno de los espías más renombrados de la II GM, e incluso fue la primera persona que recibió condecoraciones por parte de ambos bandos en reconocimiento a su labor de espionaje. Esta extraordinaria historia real es la que aborda, en clave documental, Garbo, el espía, una producción dirigida por el realizador catalán Edmond Roch, que alcanzó un notable éxito de público y crítica, siendo estrenada en las salas comerciales y haciéndose acreedora del Premio Goya a la mejor película documental del año 2009.

Entrando a analizar el film, lo primero que llama la atención es la original técnica narrativa usada por Roch para abordar el relato, una mezcla de fragmentos de películas hollywoodienses, entrevistas con personajes relacionados con Garbo, e imágenes de archivo documental. De este modo se ofrece al espectador una perspectiva no del todo novedosa, pero sí que bastante interesante para describir la trayectoria vital del personaje biografiado. En ese sentido, cabe señalar que lo mejor del documental se centra en su primera mitad, la cual ofrece unas breves pinceladas biográficas del personaje, para entrar a describir como ofreció sus servicios como espía, primero a los británicos y luego a los alemanes, a los que engañó sistemáticamente gracias a la colaboración del servicio secreto británico, y a las “informaciones” que le transmitia una ficticia red de informadores residentes en Gran Bretaña.

No obstante, también es preciso señalar que el relato pierde sensiblemente fuelle en la segunda parte, cuando la técnica narrativa se hace un tanto reiterativa, y el eje de la narración se desvía del retrato del personaje para ofrecer una visión general del servicio de espionaje británico y su éxito a la hora de engañar a los alemanes en el marco de la Operación Fortitude. En esa parte, se echa en falta que se ahonde en mayor medida en la personalidad de Garbo, y opino que tampoco habría estado mal la inclusión de alguna escena dramatizada, empleando actores reales, que vinieran a complementar las imágenes de archivo y añadirle así un toque más lúdico a una narración que, en conjunto, resulta ligeramente plana.

Por lo demás, hay que reconocer que Garbo, el espía es un buen documental, que constituye un más que digno ejercicio de estilo por parte de su director. Y pese a las fallas enunciadas, se trata de un trabajo bastante estimable, aunque quizás no llege a explotar del todo las posibilidades que ofrecía la historia original del personaje histórico.

Calificación: 6/10

lunes 14 de noviembre de 2011

Fugitivos del Desierto (Ice Cold in Alex)

Fugitivos del Desierto (1958)

El relato comienza en el Norte de África, en junio de 1942. Mientras las fuerzas alemanas avanzan victoriosas hacia Egipto y la fortaleza de Tobruk, el capitán George Anson (John Mills), un hombre cansado de la guerra y con tendencia al alcoholismo, recibe el encargo de evacuar a dos enfermeras en una ambulancia con destino a Alejandría. Sin embargo, el viaje pronto se complica cuando el acoso de las avanzadas alemanas hace que Anson y sus compañeros de viaje tengan que elegir una nueva ruta dando un largo rodeo por el desierto. Por el camino, la ambulancia recoge al capitán Van der Poel (Anthony Quayle), un oficial sudafricano que, aunque en principio será de gran ayuda gracias a su fortaleza física, gradualmente irá despertando las sospechas del resto de grupo acerca de su verdadera identidad e intenciones.

En 1957 el escritor británico Christopher Landon publicaba la que iba a ser su obra más famosa, una novela titulada Ice Cold in Alex (cuya traducción más fiel sería “cerveza helada en Alejandria”), que se convirtió en un inmediato éxito de ventas. Landon, que durante la guerra había servido como conductor de ambulancias en el Norte de África, se basó parcialmente en sus experiencias personales para escribir el libro, aunque buena parte de los hechos que aparecían en el mismo eran ficticios. En cualquier caso, Landon no solo vendió los derechos de su novela para que esta fuera llevada al cine, sino que también fue contratado para elaborar el guión del film. La dirección del mismo recayó sobre Jack Lee Thompson, un joven y prometedor cineasta británico que solo tres años después iba a alcanzar notoriedad internacional encargándose de la realización de otro film bélico de gran éxito comercial: Los Cañones de Navarone.

Entrando a analizar el film, hay que señalar que Fugitivos del Desierto es una de las producciones bélicas británicas más estimables de la época. Tras un inicio trepidante, que incluye algunas secuencias de acción brillantemente filmadas, que muestran la huida de la ambulancia en medio de un ataque alemán, la película va evolucionando hacia el típico relato de aventuras que incluye un interesante retrato sicológico de los personajes principales. En ese aspecto, es especialmente interesante la evolución del protagonista, el capitán Anson, un hombre que en principio encarna el perfecto antihéroe, por su alcoholismo e incluso su indisimulada “fatiga de guerra”, pero que será capaz de sacar fuerzas de flaqueza para hacer frente a las penalidades de un viaje hacia el interior profundo del desierto y que finalmente ofrecerá lo mejor de sí mismo mientras sueña, como el mismo dice, con “tomar una cerveza helada en Alejandria”. Frente a él, el hercúleo Capitán Van der Poel (magníficamente interpretado por Anthony Quayle) ofrece la nota discordante, pues pese a mostrarse desde el primer momento como un hombre de excepcional valor y arrojo, el misterio en torno a su verdadera identidad será una fuente de tensión para sus compañeros de viaje.

En medio de ello, la película ofrece escenas muy logradas, especialmente la ya citada de la huida de la ambulancia y la del tenso cruce de campo de minas, una escena, por cierto, que después sería imitada hasta la saciedad en títulos posteriores ambientados en el desierto norteafricano. Todo ello compensa en gran medida el evidente bajón de ritmo que experimenta la narración en la segunda mitad del metraje (posiblemente sobran algunos minutos en esa parte), pero que en cualquier caso no afecta a la calidad de un relato que destila un convincente mensaje antibelicista, y que está perfectamente rematado por un estupendo y a la vez emotivo desenlace que sirve para redondear una película bastante completa en todos los sentidos. Un título que, sin llegar a ser sobresaliente, sí que es bastante estimable y que puede considerarse un pequeño clásico del género bélico.

Calificación: 7/10

La Pelicula Online (V.O.S.E.)

lunes 7 de noviembre de 2011

Los Chacales del Desierto (Commandos)

Los Chacales del desierto (1968)

Norte de Africa, Octubre de 1942. En vísperas de los desembarcos aliados que darán comienzo a la Operación Torch, un comando integrado por soldados de origen italoamericano se prepara para una peligrosa misión. El comando, liderado por el inexperto Capitán Valli (Jack Kelly) y un duro veterano, el Sargento Sullivan (Lee Van Cleef) tendrá como objetivo apoderarse de un estratégico oasis situado en la retaguardia enemiga, y mantenerlo en su poder hasta la llegada de refuerzos, haciéndose pasar por soldados italianos. Pese a que el objetivo es alcanzado con éxito en un primer momento, el abierto desprecio que el Sargento Kelly expresa por su superior y la presencia de un destacamento alemán en las cercanías del oasis, harán que toda la misión peligre.

Los Chacales del Desierto es una curiosa coproducción italo-germana, de claro carácter “sesentero”, que contó como protagonistas con dos grandes secundarios de Hollywood. Concretamente, con Jack Kelly, un actor por aquel entonces muy popular gracias a su papel protagonista en la exitosa serie de TV “Maverick”; y sobre todo Lee Van Cleef, quien por aquellos años se encontraba en la cumbre de su carrera interpretativa gracias a sus brillantes papeles de villano en los míticos Westerns de Sergio Leone, como La Muerte Tenía un Precio. La dirección del film corrió a cargo del realizador italiano Armando Crispino, un director que también rodado algún spaghetti western, y que haría alguna que otra incursión posterior en el cine bélico, quien fue el encargado de conducir un rodaje que tuvo lugar en escenarios de Cerdeña y del Desierto de Almeria.

Entrando a valorar el film, hay que decir que, pese a que estamos ante otro de esos títulos que podrían encuadrarse dentro del género spaghetti-war, lo cierto es que Los Chacales del Desierto, sin ser una maravilla es un título muy superior a otros de su especie. Ello es debido en gran medida al buen hacer de su duo protagonista, ya que Jack Kelly compone un buen personaje como inexperto pero valiente Capitan Vally, mientras que Lee Van Cleef, por su parte, está muy bien en el papel de sargento veterano, curtido en mil batallas y traumatizado por sus experiencias en el frente.

Además, en este caso, y a diferencia de lo que ocurre con otras producciones bélicas italianas, la película ofrece al espectador una historia sencilla, pero bien desarrollada y efizcamente narrada. En ese sentido, es destacable la tensión que se logra crear cuando el comando se infiltra por primera vez en el oasis, eliminando poco a poco a los centinelas, una secuencia bastante bien resuelta y que realmente es digna de una buena película de comandos. El resto de escenas de acción, pese a no ser ninguna maravilla, también están rodadas con oficio, y el atrezzo bélico (exceptuando los carros M-24 Chaffee que se hacen pasar por panzers alemanes) es adecuado al contexto histórico.

Por lo demás, la película ofrece una hora y media de correcto entretenimiento bélico, con una puesta en escena y fotografía que nada tienen que envidiar a otras producciones de Hollywood similares. Es una pena que el guión del film no ahonde algo más en el antagonismo de sus personajes protagonistas, o que incluso desarrollara en mayor medida el tema del estrés postraumático que sufre el personaje del Sargento Sullivan. De haberlo hecho, además de ser una correcta película bélica, habría podido ser un título bastante estimable. En cualquier caso, lo cierto es que, pese a su ausencia de pretensiones más allá de entretener al espectador con un relato de aventuras bélica, Los Chacales del Desierto ofrece unas buenas dosis de acción y entretenimiento, suficientes como para dejar un buen sabor de boca al espectador aficionado a este tipo de cine. Sin ser una gran película, es de esos títulos que no desmerece al menos un visionado.

Calificación: 5,5/10

miércoles 2 de noviembre de 2011

Amarga Victoria (Bitter Victory)


Amarga Victoria (1957)

La historia nos sitúa en Africa del Norte. El mayor del ejercito británico David Brand (Curd Jürgens) recibe la misión de liderar un comando que deberá infiltrarse tras las lineas enemigas y asaltar el cuartel general alemán en Bengasi, con el objetivo de robar unos importantes documentos secretos. Todo se complica cuando a Brand le asignan como segundo oficial al Capitán Leith (Richard Burton), quien años atrás había mantenido un romance con la esposa del mayor, Jane. Esto hará que la rivalidad y la tensión entre ambos hombres vaya creciendo progresivamente, llegando a su punto álgido cuando surgen dificultades que ponen el peligro la supervivencia del comando durante el trayecto de vuelta de la misión.

Amarga Victoria fue el primer trabajo europeo del realizador norteamericano Nicholas Ray, uno de los directores más prestigiosos de Hollywood en la década de los 50, gracias a su participación en títulos que alcanzaron un gran éxito comercial como Johnny Guitar, y sobre todo, Rebelde sin Causa, película póstuma del gran actor James Dean, y que acabaría elevándolo a la categoría de mito. Precisamente, fue la prematura muerte de Dean, con quien Ray había trabado una estrecha amistad, la que iba a provocar una grave crisis personal al director, profundamente afectado por la muerte de su estrella. Por este motivo, tras dirigir en EEUU un par de películas que pasaron sin pena ni gloria, Ray decidió emigrar a Europa en busca de nuevos aires personales y profesionales. Una vez instalado en Francia, Ray iba a encargarse de la realización de este film, adaptación de una novela homónima de René Hardy, y que iba ser coproducido por estudios galos conjuntamente con la norteamericana Columbia. Tras el estreno de la película en el festival de Venecia de 1957, al parecer, el cineasta francés Jean Luc Godard afirmó, entusiasmado con el film: “El Cine es Nicholas Ray”.

Entrando a valorar la película, hay que decir que muy probablemente la valoración de Godard tuvo un importante componente de exageración. Ciertamente Amarga Victoria tiene varios aspectos interesantes en su haber, centrados principalmente en el buen hacer de su dúo protagonista, unos muy entonados Curd Jürgens y Richard Burton; así como presentar una historia en la que la acción bélica es un mero telón de fondo, que se usa como excusa para ofrecer una serie de reflexiones sobre diversos temas trascendentes, como el significado del verdadero valor, la cobardía, o incluso la actitud ante la muerte.

Sin embargo, la película también presenta aspectos poco pulidos que provocan que la historia no termine de funcionar bien en pantalla. Bajo mi punto de vista, esto es debido a que la rivalidad y la tensión sicológica entre los dos protagonistas, el Mayor Brand y el Capitán Leith, no fluye con la naturalidad deseable, sino que más bien se desarrolla con un punto de artificio que la hace poco creíble, e incluso forzada en más de un momento. Finalmente, se echa bastante en falta un mayor desarrollo del personaje de Jane, la protagonista femenina, pues su papel, en principio importante como agente provocador de la rivalidad entre los protagonistas, queda un tanto desdibujado. Pese a ello, hay que reconocer que el film tiene algunos diálogos bastante interesantes, y que las escenas de acción, pese a no pasar de tener un carácter meramente incidental en la trama, están correctamente filmadas, amén de contar con un interesante desenlace que eleva en buena medida la valoración general de la película.

En conclusión, puede decirse que Amarga Victoria es un film de cierto calado, pero quizás un tanto pretencioso, y en el que no todos los elementos narrativos están suficientemente bien perfilados como para ser un título redondo. Pese a ello, es una película estimable, sobre todo por su notable reparto, y por el hecho de ofrecer una historia con un punto de originalidad, no exenta de interés.

Calificación: 6/ 10

lunes 24 de octubre de 2011

Los Jóvenes Leones (Il Grande Atacco)

Los Jóvenes Leones (1978)

La historia comienza en Berlin, en una cena celebrada con motivo de los Juegos Olímpicos de la capital alemana en 1936. A dicha cena acuden delegados de distintos países, entre los que se encuentran el estadounidense General Foster (Henry Fonda), el corresponsal de prensa británico Sean O´Hara (John Huston), y el Mayor alemán Manfred Roland (Stacy Keach). Años después, con el estallido de la guerra, los destinos de estos personajes y de sus familiares se verán progresivamente entrecruzados cuando los avatares de la contienda hacen que un hijo del general Foster, el Mayor Roland, y el corresponsal O´Hara se encuentren en Tunez durante las últimas semanas de la campaña en el Norte de África.

Los Jóvenes Leones es uno de esos films que se encuadran dentro del género que podríamos denominar Spaguetti-War, y que engloba una serie de películas bélicas producidas por los estudios italianos especialmente en la década de los años 60 y 70 del siglo pasado, al rebufo de los grandes éxitos bélicos de Hollywood. En el caso de esta película, normalmente debería haber caido en el más completo olvido, de no ser por el hecho de contar en su reparto con una curiosa mezcla de actores semidesconocidos, y estrellas de Hollywood en pleno declive, como Henry Fonda, e incluso con el mítico director John Huston, quien se puso en esta ocasión delante de las cámaras para interpretar a un veterano corresponsal de guerra, de carácter arrojado y díscolo, decidido por encima de todo a buscar la acción del campo de batalla. Un papel, por otra parte, que Huston interpreta con bastante convicción, y que es de hecho de lo mejor que ofrece este film. Además, para potenciar más el aspecto internacional del reparto, incluso se contrató a Orson Welles para que hiciera de narrador de la voz en off de la versión en inglés del film.

En cualquier caso, se nota que el presupuesto debió agotarse en pagar el caché de las viejas glorias hollywoodienses, porque lo cierto es que Los Jóvenes Leones resulta un bodrio casi absoluto. Partiendo de las historias paralelas de los personajes que se presentan en la introducción de la historia, la película va desgranando el destino de estos, a partir de una serie de “saltos” espacio-temporales, a la vez que plantea una serie de diálogos y situaciones plagados de clichés y lugares comunes. El problema es que prácticamente, no hay historia. Los constantes saltos de una línea narrativa a otra hacen que el desarrollo de los personajes resulte totalmente esquemático, y que la atención del espectador se vea muy perjudicada por esa falta de profundidad argumental. La película levanta algo el vuelo en el tercio final del metraje, cuando la acción se traslada al Norte de África, y la narración se desarrolla de una manera más continua, insertándose algunas escenas bélicas que dotan de algo de ritmo al relato. Respecto a esa parte de acción, hay que decir que las secuencias de combate son medianamente correctas, aunque el uso de abundante material moderno para recrear las batallas de blindados chirría al espectador mínimamente avezado en cuestiones técnicas. Aparte de eso, y de ocuparse de recrear la fase final de la Campaña de Tunez en 1943, la película ofrece bastante poco de interés.

En resumidas cuentas, Los Jóvenes Leones, es el típico film italiano de ciertas pretensiones, pero cuyo escaso presupuesto y deficiente guión lastran casi desde el principio. Una película cuyo principal interés radica en la curiosidad de ver a algunas estrellas de Hollywood participando en una producción europea que roza la serie B. Por lo demás es un título completamente a olvidar.

Calificación: 3/10


lunes 17 de octubre de 2011

El Zorro de los Océanos (The Sea Chase)

El Zorro de los Océanos (1955)

La historia comienza en el puerto de Sydney, Australia, pocos días antes del estallido de la II GM. El Capitán Karl Ehrlich (John Wayne), un veterano lobo de mar de ideas antinazis, planea zarpar con su barco, el vetusto carguero Ergenstrasse, con rumbo a Alemania antes del comienzo de las hostilidades, para evitar el internamiento. A la tripulación se le unirá un inesperado pasajero, la atractiva agente del servicio secreto Elsa Keller (Lana Turner), que se había prometido al oficial británico Jeff Napier, amigo personal de Ehrlich, quien será el encargado de encabezar la búsqueda y captura del Ergenstrasse.

El Zorro de los Océanos supuso la adaptación para la gran pantalla de la novela The Sea Chase ("Persecución Marítima") del escritor Andrew Geer, la cual apareció publicada por primera vez en 1948. Sin embargo, al preparar el libreto del film, en vez de atenerse fielmente al original literario, los guionistas decidieron introducir varias modificaciones sustanciales, que perjudicaron en buena medida la esencia de la historia original. Para empezar, modificaron el personaje central, que en el libro era un duro lobo mar y un nazi convencido, convirtiéndolo en el film en un hombre de convicciones monárquicas y opuesto al régimen, sin duda para hacerlo más simpático de cara al público norteamericano, sobre todo teniendo en cuenta que el papel iba a ser encarnado por John Wayne, el american hero por excelencia de Hollywood. Además, también alteraron el personaje de la coprotagonista, la espía Elsa Keller, que en el libro era descrita de una manera mucho menos dulce de lo que aparece en el film, de modo que el peso de este personaje en la narración quedó bastante devaluado.

Pero, dejando de lado los cambios introducidos respecto a la novela de Geer, el principal problema de la película es que ninguno de los tres ejes narrativos que plantea, a saber, la acción naval, el romance y el enfrentamiento de Erlich con sus perseguidores, consigue realmente enganchar al espectador. En el apartado puramente bélico, hay que señalar que las escenas de acción son escasas, y están resueltas con unos efectos visuales más bien pobres, incluyendo un cierto abuso del recurso de mostrar la trayectoria del buque que aparece sobre impresionada en un mapa marítimo. Por otro lado, el aspecto romántico de la trama resulta bastante simplón y trillado, amén de que se nota a la legua de no existía química entre John Wayne y Lana Turner, por lo que su romance se antoja más bien forzado e inverosímil.

Y, finalmente, el aspecto dedicado a la persecución que sufre el buque de Ehrlich por parte de la Royal Navy, el típico juego del gato y el ratón que tan buenos resultados suele ofrecer en este tipo de Films, está resuelto en este caso con muy poco nervio narrativo. Tampoco la parte más típica del cine de aventuras, dedicada a la prolongada escala que hace el Ergenstrasse en la isla tropical para aprovisionarse de madera, y que ocupa bastantes minutos de la parte central de la narración, ofrece nada realmente estimulante para el espectador. Es por estas razones que la película se contempla con cierto agrado, pero también con un evidente punto de indiferencia hacia lo que ocurre en la pantalla.

En definitiva, El Zorro de los Océanos es un correcto título de aventuras marinas, que cuenta con un buen reparto, pero que resulta a todas luces bastante discreto en el aspecto narrativo. Por ello, puede considerarse como una de las películas menos memorables del gran John Wayne y una de esas historias que, sin duda, podrían haber dado mucho más de sí de haber contado con una realización más vigorosa.

Calificación: 5/10

lunes 10 de octubre de 2011

Primera Victoria (In Harms Way)

Primera Victoria (1965)

Tras ser apartado del mando por ver como tras el ataque japonés contra Pearl Harbor su crucero era torpedeado y hundido por un submarino enemigo, el capitán Rockwell Torrey (John Wayne) es rehabilitado y ascendido a vicealmirante, recibiendo el encargo de organizar una importante operación para conquistar un grupo de islas ocupadas por los japoneses cuya captura es vital para las futuras operaciones en el Pacífico. De forma paralela, el hijo de Torrey, su novia, y el capitán Paul Eddington (Kirk Douglas) jefe de estado mayor del vicealmirante, se verán envueltos en un triángulo amoroso que traerá trágicas consecuencias para todos ellos.

El caso de Primera Victoria es el mejor ejemplo de cómo el hecho de contar para la producción de un film con un realizador de reconocido prestigio -en este caso Otto Preminger- y un reparto estelar, con actores de la talla de John Wayne, Kirk Douglas y Henry Fonda, no siempre garantiza el que se vaya a obtener una buena película. El film, que supuso la primera colaboración en pantalla de dos gigantes de la interpretación como Wayne y Douglas, se basaba en la novela homónima del escritor James Basset publicada en 1962, la cual describía una serie de operaciones en el Pacífico, que aunque eran ficticias, estaban lejanamente basadas en la Campaña de Guadalcanal y de las Salomon, que tuvo lugar entre finales de 1942 y principios de 1943. Seguramente, Basset prefirió usar elementos ficticios a la hora de describir las operaciones militares que aparecían en su libro para que estas no dejaran en segundo plano el aspecto humano de la novela, centrada en describir el perfil sicológico de sus personajes.

Al preparar el guión del film, Preminger respetó dicho aspecto del libro, sin embargo, afirmó su intención de hacer un film épico y contar una historia patriótica, que se opusiera al antibelicismo imperante en el Hollywood de la época, que Preminger calificó de “derrotismo”. Y desde luego, si esa era la intención del director, hay que decir que el resultado no fue nada satisfactorio. Wayne, aquejado de una grave enfermedad respiratoria que le hacía toser sangre, no dio lo mejor de sí mismo en el papel de Torrey, mientras que Douglas, por su parte, no simpatizó en absoluto con Preminger, cuyas maneras despóticas de dirigir a los actores no compartía. Pero el problema principal reside en un guión bastante flojo que deriva en una historia más bien folletinesca, en la que todos los personajes se ven envueltos en una madeja de relaciones personales y/o amorosas cruzadas poco creíbles.

Además, el aspecto técnico de la producción resulta asombrosamente pobre. Para recrear las escenas de acción naval se emplearon una serie de maquetas bastante burdas, combinadas con unos efectos visuales de saldo, impropios de una producción de altos vuelos, lo cual deja una inexcusable sensación de producto poco pulido para el espectador. En el apartado histórico, dejando de lado la deliberada inexactitud de los hechos que se narran, es reseñable la aparición en pantalla del superacorazado japonés Yamato, un buque que, por otra parte, nunca entró en combate naval directo contra unidades de la US Navy como aparece en el film. Además, el combate final contra el Yamato y la flota nipona, que supuestamente constituye el autentico climax narrativo del film, decepciona no solo por la pobreza de los efectos especiales, sino también por la forma brusca y chapucera en la que se resuelve la batalla naval con los navios norteamericanos.

En definitiva, entre lo poco rescatable que puede sacarse de este film, habría que mencionar la buena fotografía en B/N, el reparto, y el hecho de que, pese al carácter folletinesco de la narración, no sea una película excesivamente aburrida, si bien se hace algo larga debido a su dilatado metraje. En cualquier caso, está claro que se trata de un título a todas luces decepcionante.

Calificación: 4/10


martes 4 de octubre de 2011

Acción en el Atlántico Norte (Action in the North Atlantic)

Acción en el Atlántico Norte (1943)

La acción nos sitúa en 1943. El Teniente Joe Rossi (Humphrey Bogart) oficial de la marina mercante y segundo del petrolero North Star verá como su buque es torpedeado por un submarino alemán y hundido en su ruta hacia el puerto de Murmansk, en la URSS. Pese al accidentado naufragio y el rescate tras permanecer varios días en el mar, Rossi no duda en volver a enrolarse en otro barco y repetir el viaje en un buque tipo Liberty que formará parte de un convoy con destino al lejano puerto ruso, al que deberán llegar siguiendo la peligrosa ruta del Atlántico Norte.

Ya hemos comentado en otras ocasiones como durante el periodo comprendido entre 1942 y 1945, los grandes estudios de Hollywood se embarcaron en una intensa campaña propagandística destinada a producir Films que sirvieran para levantar la moral del pueblo estadounidense y ensalzar la causa de los países Aliados en la contienda. Y por supuesto, las grandes estrellas de la industria cinematográfica se prestaron a protagonizar esos films de propaganda. En ese contexto se enmarca Acción en el Atlántico Norte, una película producida por la Warner Bros, y protagonizada por el gran Humphrey Bogart, quien por esas fechas también iba a participar en varios proyectos similares, como Sahara o la mítica Casablanca.

En el caso que nos ocupa, Acción en el Atlantico Norte tiene el interes de ofrecernos una perspectiva de la conocida como Batalla del Atlántico, ofrecida desde el punto de vista de las tripulaciones de la marina mercante. De hecho, el film fue originariamente concebido como un documental, pero finalmente fue producido como película comercial con la finalidad de que actuara como reclamo para estimular el enrolamiento en el servicio de la marina mercante. A tal efecto, la Warner Bros no escatimó medios para lograr que la película fuera creible, construyéndo en sus estudios unas enormes réplicas a escala real de un petrolero y de un buque tipo Liberty, las cuales iban a ser incendiadas durante el rodaje, y dándole el papel protagonista a Bogart, que había sido marino mercante en su juventud, y aceptó encantado el encargo.

En cuanto a la valoración, hay que decir que Acción en el Atlántico Norte acusa bastante el elemento coyuntural que motivó su producción y no puede decirse que haya resistido demasiado bien el paso del tiempo. Lo mejor del film radica, sin duda, en sus escenas bélicas muy bien filmadas para la época, y que combinan una serie de buenas maquetas con imágenes de combate naval sacadas de archivo. En ese sentido, el enfrentamiento del convoy con la Manada de Lobos (grupo de U-Boote que se concentraban para atacar los convoys aliados), y el enfrentamiento final con el submarino alemán condensan los mejores momentos del film. En medio, hay un interludio dedicado al periodo que los marinos pasan en tierra antes de embarcar, y que no presenta mayor interés, más allá de permitir el lucimiento de Bogart, en una secuencia que muestra el peligro de como el hablar en exceso en lugares públicos puede suponer un filón de información para el espionaje enemigo, y en la que Bogey muestra alguno de los tics de “duro” que le hicieron famoso.

En definitiva, Acción en el Atlántico Norte ofrece algunos puntos de interés desde el punto de vista bélico, pero en líneas generales resulta un título simplemente correcto, cuyo principal aliciente reside en abarcar un tema muy poco trillado por el cine de guerra, y en la siempre estimulante presencia escénica de Bogart. Pero no es una película especialmente memorable.

Calificación: 5,5/10

lunes 26 de septiembre de 2011

El Motin del Caine (The Caine Mutinity)

El Motin del Caine (1954)

La historia nos sitúa en 1944. El dragaminas norteamericano USS Caine recibe a su nuevo comandante, el capitán Phillip Queeg (Humphrey Bogart) un hombre apegado al estricto cumplimiento de las ordenanzas navales, que pronto se granjeará la enemistad de la tripulación por su exagerado sentido de la disciplina. La actitud neurótica de Queeg llevará a uno de los oficiales del Caine, el Teniente Keefer a convencer al segundo oficial, el Teniente Maryk, de que Queeg puede padecer algún tipo de trastorno sicológico que le incapacita para ostentar el mando del buque. Por esta razón, cuando en medio de un violento tifón el capitán Queeg pierde los nervios, Maryk decide relevarlo y tomar el control del barco, lo cual le acarreará ser juzgado en un consejo de guerra por amotinamiento, siendo defendido en el curso del mismo por el Teniente Greenwald (José Ferrer).

Hay varias razones por las cuales El Motin del Caine tiene ganado un pequeño hueco en la historia dorada del Hollywood clásico. Esta película supuso la vuelta a la dirección del brillante realizador canadiense Edward Dmytryck, tras varios años apartado de la industria cinematográfica debido a su implicación en la tristemente célebre Caza de Brujas del Comité de Actividades Antiamericanas del senador McArthy. Tras su vuelta a Hollywood, Dmytryck fue llamado por el afamado productor Stanley Kramer, en la que iba a ser la última gran producción de este antes de pasarse a las tareas de dirección. Kramer había adquirido los derechos de la novela del escritor Herman Wouk titulada “The Caine Mutinity” publicada en 1951, la cual se habia alzado con el premio Pulitzer tras convertirse en un arrollador best-seller en EEUU, e inmediatamente pensó en Dmytryck para dirigir la adaptación cinematográfica, cuyo rodaje iba a tardar más de un año en comenzar debido a las reticencias del Departamento de Defensa de EEUU para respaldar la producción, aspecto que era esencial para sacar adelante el proyecto.

Finalmente, Kramer pudo convencer a los responsables de la Armada para que le prestasen su colaboración, recalcando en los títulos de crédito iniciales que la historia era ficticia y que nunca se había producido un motín en un buque de la marina estadounidense. La película se convirtió desde su estreno en un arrollador éxito en taquilla, siendo uno de los mayores éxitos comerciales de la productora Columbia, e incluso recibió 7 nominaciones a los oscars de 1955, aunque finalmente no se alzó con ninguna estatuilla. Entre los entusiastas espectadores del film se encontraba un por aquel entonces jóven británico llamado Maurice Joseph Micklewhite, quien decidió adoptar el nombre del barco como su apellido artístico, haciéndose llamar en lo sucesivo Michael Caine.

Pese a no ser una película bélica al uso -ya que las escenas de acción brillan totalmente por su ausencia- El Motin del Caine constituye un intenso ejercicio cinematográfico de crescendo narrativo hasta llegar al climax final del juicio, que supone un brillante desenlace y punto culminante de la narración. Una narración que gravita en torno a la mayestática interpretación de Humphrey Bogart como el paranoico y despótico Capitan Queeg que en una de sus más memorables citas afirma: "En este barco hay cuatro maneras de hacer las cosas: la buena, la mala, la de la Marina y la mia". En medio de ello, la película nos ofrece una interesante reflexión acerca de temas como el deber, el sentido de la obediencia o el honor, temas que se condensan a la perfección en el tercio final del metraje, dedicado a la corte marcial, y en el que brilla con luz propia la interpretación de José Ferrer en el papel de enérgico abogado de la defensa, que logra poner finalmente en evidencia a Queeg, en una secuencia memorable que, por cierto, parece que inspiró en bastante medida la también memorable secuencia de Jack Nicholson en el tribunal de Algunos hombres buenos.

Con tantos aspectos brillantes en su haber, es una pena que El Motín del Caine no llegara a la categoria de Obra Maestra, lo cual puede achacarse a varios factores. Como el propio Dymitryk reconoció años después, la primera versión del guión contemplaba un metraje de tres horas de duración en el que se desarrollaban más a fondo los personajes. Sin embargo, Kramer entendió que esta versión del libreto no era la más conveniente desde el punto de vista comercial, así que decidió acortar sensiblemente la duración e introducir una subtrama romántica que no aporta nada de interés a la historia, y que resulta más bien cargante para el espectador. Otro aspecto que le resta puntos al film radica en el tono forzadamente patriotero de algunas de las escenas, asi como un monólogo metido con calzador que pronuncia el personaje de José Ferrer tras el juicio, y la dedicatoria del film, que fue –como no podía ser de otro modo- para la US Navy. Está claro que esto puede considerarse como el peaje que hubo que pagar para contar con la colaboración de la Armada en la producción del film. 

En definitiva, El Motin del Caine es un título clásico de obligado visionado que nos regala una de las mejores interpretaciones del gran Humphrey Bogart, en la que iba a ser una de sus últimas películas. Una gran película lastrada por algunos aspectos coyunturales, pero sin duda, uno de esos Films que hay que ver al menos una vez.

Calificación: 7/10

martes 20 de septiembre de 2011

Holocausto (Holocaust)

Holocausto (1978)

La historia comienza en Berlin en 1935, con la boda de Karl Weiss, miembro de una acaudalada familia judía de origen polaco, encabezada por el prestigioso doctor Josef Weiss, con Inga (Meryl Streep), una joven alemana de origen no hebreo. A partir de ese momento, el progresivo endurecimiento de las leyes raciales alemanas contra los ciudadanos judíos irá haciendo el ambiente cada vez más opresivo en torno a los Weiss, cuyos miembros iran viviendo en primera persona la persecución racial del gobierno de Hitler. De forma paralela, Erik Dorff (Michael Moriarty), un joven abogado en paro, de ideas apolíticas, ingresa en la SS en busca de un empleo, pero, impulsado por su ambiciosa esposa Marta, irá subiendo progresivamente en la jerarquía nazi, hasta convertirse en un colaborador directo del despiadado Heydrich en su política de exterminio del pueblo judío.

Existen varias razones por las que Holocausto puede considerarse todo un clásico dentro de las series televisivas ambientadas en la II GM. Esta miniserie, de sólo 4 capítulos, alcanzó un rotundo éxito de audiencia en EEUU cuando la cadena nacional NBC la emitió por primera vez en 1978, siendo inmediatamente exportada a decenas de países extranjeros, donde también fue muy bien recibida por el público y la crítica. Además, fue una producción ampliamente galardonada, que se hizo acreedora, entre otros premios, de 2 Globos de Oro y 8 Premios Emmy, además de lanzar al estrellato a una por aquel entonces joven Meryl Streep, en un papel de sufrida esposa que le valió para hacerse con el Emmy a la mejor interpretación femenina. Por su parte, el protagonista masculino, Michael Moriarty, se hizo con el Globo de Oro como mejor actor televisivo.

Sin duda, Holocausto es una serie que atesora no pocos méritos en su haber. Comenzando por una muy buena labor de ambientación y puesta en escena, continuando con unas interpretaciones que rayan a un alto nivel, y terminando en el ágil desarrollo de una trama argumental que abarca un dilatado periodo de tiempo, concretamente, una década. También tiene a su favor el hecho de contar el holocausto desde ambos puntos de vista, tanto el de los verdugos como el de las víctimas, lo cual resulta indudablemente enriquecedor a nivel histórico. En ese sentido, me parece especialmente fascinante el desarrollo del personaje de Erik Dorff, y como asistimos al proceso de transformación de un pacífico abogado sin ideas políticas, en un sanguinario asesino sin escrúpulos. La evolución de este personaje, que en principio ingresa en la SS únicamente movido por la necesidad de encontrar un empleo pero que poco a poco, en parte por inercia jerárquica y en parte por ambición personal, se convierte en un genocida, me parece una metáfora perfecta sobre el ascenso del nazismo en Alemania y como explicar el que una nación culta y civilizada como la alemana se viera inmersa en los horripilantes crímenes nazis.

Por otro lado, también es de recibo destacar el amplio periodo histórico que abarca la serie, comenzando por el inicio del acoso racial contra los judíos, y que abarca la violencia de la Noche de los Cristales Rotos, el inicio de las deportaciones masivas, los campos de concentración, matanzas organizadas como la de Babi Yar en Ucrania, o la gestación de la denominada “Solución Final”, hasta el final de la guerra. Sin duda, es una serie a tener en cuenta por su amplitud de miras, que quizás se traduce en una cierta concisión a la hora de abordar algunos hechos, pero que sin duda merece la pena ver y recordar, tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. Una producción muy esmerada, de esas que merece la pena volver a ver cada cierto tiempo.

Calificación: 7,5/10