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jueves, 29 de diciembre de 2016

Ciudad 44 (Miasto 44)

Ciudad 44 (2014)

Varsovia, verano de 1944. Durante las semanas previas al levantamiento de Varsovia, el joven Stefan Zawadzki vive el comienzo de un incipiente romance con la bella enfermera Biedronka. De forma paralela, mientras estrecha sus lazos de amistad con varios miembros de la resistencia polaca, se sentirá simultáneamente atraido por una miliciana llamada Kama. Tras unirse al ejército clandestino polaco justo antes de producirse el levantamiento armado, Stefan será testigo, en compañía de Biedronka, de la sangrienta y desesperada lucha de los rebeldes polacos contra los alemanes, así como de la inevitable destrucción de Varsovia en el curso de los combates.

Ciudad 44 es una producción polaca, escrita y dirigida por el realizador de esa nacionalidad Jan Komasa. La película reconstruye los acontecimientos históricos que rodearon el Levantamiento de Varsovia en Agosto de 1944, cuando el Armia Krajowa, el ejército clandestino polaco leal al gobierno en el exilio, se levantó en armas contra los ocupantes alemanes, esperando hacerse con el control de la ciudad antes de la llegada de los ejércitos soviéticos.  Este es un tema que ya había sido llevado anteriormente al cine, como en la producción del director Andrzej Wajda Kanal, estrenada en 1957;  apareciendo también relatado, si bien de forma más tangencial, en la película del famoso realizador polaco Roman Polansky El Pianista 

En cuanto al análisis del film, hay que decir que Ciudad 44 ofrece al espectador varios aspectos destacables. Entre ellos se puede mencionar la impecable labor de recreación de los escenarios donde transcurre la película, la cuidada ambientación, y la buena factura técnica de las escenas bélicas, que funcionan bastante bien en pantalla.  Asimismo, la película ofrece una visión  bastante completa de los hechos históricos que narra, empleando el recurso de desplazar a los protagonistas a través de los distintos sectores por los que discurrió la lucha armada en Varsovia, mostrando de ese modo la crueldad de la represión alemana contra los polacos, y progresiva destrucción de la ciudad.
No obstante, las buenas virtudes que muestra el film en el aspecto técnico e histórico no se ven reflejadas en el aspecto narrativo. Y ello se debe principalmente a que los personajes principales resultan demasiado planos, además de estar muy desdibujados, sin que se llegue a profundizar realmente en ninguno de ellos, lo cual hace que el hilo conductor de la historia flojee en más de un momento. Tampoco me terminó de convencer la subtrama romántica, con un triángulo amoroso de fondo, que no aporta absolutamente nada a la historia y que a mi pareció muy torpemente desarrollada. En el apartado interpretativo, el pobre desarrollo de los personajes impide que ninguno de los actores principales, todos ellos desconocidos a nivel internacional, pueda brillar en sus respectivos papeles,  de forma que se limitan a cumplir en unos roles que daban mucho más de sí. Un punto que sí me pareció acertado es el de la dramática resolución del desenlace, que logra elevar un tanto el tono general de la historia.

En resumen, Ciudad 44 es un título que funciona con eficacia como vehiculo para relatar los hechos históricos que describe, pero al que le hubiera hecho falta un guión algo más pulido y, sobre todo, unos personajes de mayor calado, para haber sido una gran película. Pese a ello, y quitando algún bajón de ritmo puntual, se deja ver con interés.
Calificación: 6/10

lunes, 19 de diciembre de 2016

Operacion Anthropoid (Anthropoid)


Operación Anthropoid (2016)

Checoslovaquia, Diciembre de 1941. Jan Kubis (Jamie Dorman) y Josef Gabcik (Cillian Murphy), agentes checos del servicio secreto británico, son lanzados en paracaídas a las afueras de Praga para preparar la Operación Antropoide, nombre en clave asignado al plan de asesinato de Reinhard Heydrich, el brutal gobernador alemán de Bohemia y Moravia.  Tras contactar con miembros de la resistencia local, y unirse al resto del equipo de agentes enviados desde Inglaterra,  los dos protagonistas comenzarán a preparar la ejecución del atentado contra Heydrich, pese a ser conscientes de que, en la práctica, se trata de una misión suicida.
 
Anthropoid es una coproducción financiada con capital británico y checo que viene a reconstruir los hechos históricos que rodearon la denominada Operación Antropoide. Dicha operación fue planeada por el servicio secreto británico para eliminar a Heydrich, cuya despiadada pero a la vez inteligente política de represión de la resistencia checa y estimulo de la economía estaba amenazando con convertir a la población checoslovaca en aliados de facto de la Alemania Nazi. Curiosamente, este es un acontecimiento histórico que ha sido llevado al cine en varias ocasiones. Pocas semanas después de la muerte de Heydrich, el director Fritz Lang rodó la muy novelada “Los verdugos también mueren”, estrenada en 1943. También existe una producción checa de 1965 titulada “Atentat”, y por último, en 1975, la producción británica “Siete hombres al amanecer” volvía a abordar el tema de la muerte de Heydrich.

Con estos antecedentes, Anthropoid no lo tenía fácil para ofrecer algo original, cosa que –visto el resultado final- tampoco puede decirse que consiga con esta moderna revisión de los hechos. Aunque es cierto que el director Sean Ellis logra dotar a la película de una estética y puesta en escena más atractiva que la de la versión de 1975, y que mejora ciertos detalles relativos a la ejecución del atentado, que en esta película están más cuidados que en la versión anterior, considero que el resultado final no termina de convencer.
Ello se debe principalmente, a que el guión, cuyo eje oscila entre el Thriller, el drama, y la película de acción, no termina de decantarse por ninguno de estos elementos, resultando en una indefinición narrativa que hace que el desarrollo de la trama se quede muy encorsetado.  Falta tensión sicológica, interés en los diálogos, e incluso desarrollo de los personajes. Por ejemplo, se podría haber mostrado alguna escena del propio Heydrich para ofrecer una semblanza del mismo, pero su aparición se limita a la secuencia del atentando. En cambio, sí que se introducen un par de tenues subtramas románticas que aportan muy poco a la historia.  En ese aspecto, esta nueva versión no solo no mejora sustancialmente la película anterior de los años 70, sino que en algún aspecto, la empeora, pese a que los actores, en general están bien en sus respectivos papeles.
 
Aunque es cierto que la narración levanta decididamente el vuelo en el último tercio del metraje, cuando llegan las escenas de acción que muestran el asalto de la Iglesia por parte de los alemanes, ello no compensa el hecho de que todo lo anterior resulta simplemente pasable. En definitiva, Anthropoid resulta un título de notable factura formal, pero que no aporta nada nuevo a lo ya visto anteriormente en la recreación de los hechos históricos que cuenta. Puede considerarse más un “remake” de “Siete hombres al amanecer” que una nueva versión de la historia. Un film de buena factura formal, pero simplemente correcto en el apartado narrativo y, desde luego, poco original en sus planteamientos.

Calificacion: 5,5/10

sábado, 17 de diciembre de 2016

Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge)

Hasta el último hombre (2016)

Desmond Doss (Andrew Garfield), un joven oriundo de Virginia cuyas creencias religiosas y antecedentes familiares, con un padre alcoholizado tras su experiencia en la Gran Guerra, le hacen estar en contra de la violencia, se alista en el ejército de EEUU para servir como médico  militar.  Tras superar un duro periodo de instrucción y las actitudes contrarias a su pacifismo por parte de sus oficiales y compañeros de unidad, consigue su objetivo y es enviado a servir como médico al Frente del Pacífico, siendo destinada su unidad a combatir en Okinawa. Una vez allí, en medio de una sangrienta batalla contra los japoneses, Doss se convertirá en un héroe, a pesar de no empuñar ningún arma, salvando a decenas de camaradas heridos en unas circunstancias terribles.

Tras una década alejado de la industria cinematográfica, Mel Gibson ha retomado las labores de dirección con este potente relato bélico, basado en la biografia del soldado Desmond Doss, el primer objetor de conciencia condecorado con la medalla de honor del congreso de los Estados Unidos, merced a su heroico comportamiento salvando la vida de 75 camaradas heridos en la Batalla de Okinawa. Una historia que se prestaba a ser adaptada a la Gran Pantalla, y que tenía el atractivo -como el mismo Mel Gibson declaró-, de tratar sobre un personaje que era un “superhéroe, pero real”.
Con un estimable presupuesto de 40 millones de dólares, se ve que Gibson ha disfrutado adaptando al cine esta historia sobre el heroísmo y sacrificio personal, temas que, combinados con el componente de violencia (bélica, en este caso); son muy del gusto del realizador australiano.  En cuanto a la valoración del film, hay que decir que si bien este resulta bastante convencional en el planteamiento de su primera mitad, que sirve para la introducción de los personajes y de la historia, incluyendo el posterior paso del protagonista por el campamento de instrucción,  sabe mantener bien el ritmo y la atención del espectador. Y cuando, ya en la segunda mitad del metraje, llega la parte estrictamente bélica, no cabe duda que Gibson hace gala de sus mejores dotes como director, ofreciendo un espectáculo brutalmente realista en la recreación de los combates, filmados con pericia técnica y un excelente pulso narrativo. En esas escenas, Gibson logra ofrecer unas secuencias de acción cuyo nivel de intensidad e impacto visual recuerdan a las de Salvar al Soldado Ryan. Sin duda, es en esa parte bélica donde se condensan las mejores virtudes de la película, que no da un momento de respiro al espectador. A ello se le une la buena labor interpretativa de Andrew Garfield, que consigue dar vida en la pantalla a un soldado Doss tremendamente humano y creíble, con el se puede llegar a empatizar con facilidad.  

Lo único que, bajo mi punto de vista, impide que “Hasta el último hombre” llegue a la consideración de Obra Maestra es, aparte del convencionalismo formal de su primera mitad, el típico tono épico-heroico made in Hollywood  que destila el guión; cuando esta era una historia que –bajo mi punto de vista- hubiera dado mucho más de sí de haberse profundizado en el aspecto antibélico de la misma. El problema es que dicho aspecto queda totalmente relegado y eclipsado porque la historia prefiere recrearse en la faceta heroica del personaje, aun cuando sus convicciones fueran precisamente contrarias a la guerra.  De haberse pulido más esos aspectos, podríamos haber estado ante unos de los mejores films bélicos de la historia del cine.

En definitiva, “Hasta el último hombre” es un título que sin duda no defraudará a los aficionados al cine bélico y que también puede ser apreciado por el público en general. No cabe duda que es una película bastante estimable tanto en la forma como en el fondo, pero que muy probablemente se queda a medio camino en más de un aspecto,  lo cual impide que estemos ante una película absolutamente redonda.  Pese a ello, no puede negarse que se trata de un titulo bastante recomendable.

Calificacion: 7,5 /10

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Land of Mine (Under Sandet)

Land of Mine - Bajo la arena (2015)
 
Dinamarca, mayo de 1945. Recien finalizada la guerra en Europa, cientos de jovenes prisioneros de guerra alemanes son forzados por el ejército danés a retirar miles de minas terrestres que habían sido colocadas a lo largo de la costa oeste danesa durante ocupación alemana.  Uno de esos grupos se le asigna al sargento Carl Rasmussen (Ronald Moller), un duro veterano de las fuerzas paracaidistas que guarda un enorme rencor hacia los alemanes como consecuencia de la ocupación de su país por la Werhmacht.  Pese a ello, las duras experiencias que vivirá el sargento Rasmussen junto a sus prisioneros  harán que con el transcurso de las semanas la inicial hostilidad del sargento de paso a un sentimiento de fraternidad e incluso afecto hacia estos.
 
Land of Mine es una reciente coproducción germano-danesa que aborda, en clave de drama bélico, unos hechos  verídicos y poco conocido hasta la fecha, concretamente el empleo masivo de prisioneros de guerra alemanes para la desactivación y retirada de las minas terrestres que las fuerzas de ocupación alemanas habían colocado en territorio danés.  Se calcula que de los 2.000 prisioneros empleados en dicha tarea al menos la mitad murieron o sufrieron graves heridas en los meses posteriores al fin de la guerra. Partiendo de esta premisa argumental, el director Martin Zandvliet construye un sólido alegato antibélico y a favor de la fraternidad humana, que se hizo acreedor de varios premios del público en distintos festivales del cine Europeo.
Entrando a valorar el film, considero que estamos ante una película que sin duda cuenta una historia de manera sólida, con un argumento que se desarrolla efizcamente a lo largo del film. En ese sentido, opino que lo más logrado es como se muestra la evolución del personaje principal, el duro Sargento Rasmussen, y como este evoluciona desde su inicial e indisimulado odio hacia sus prisioneros, pasando por la comprensión, hasta llegar finalmente a sentir afecto por los adolescentes a los que envía diariamente a realizar una tarea que equivale a una muerte casi segura. También me gustaron otros aspectos técnicos de la producción como la fotografía (que realza magníficamente los escenarios exteriores donde se desarrolla la historia), el vestuario, y la ambientación del film. En el apartado interpretativo, es reseñable el buen trabajo del actor principal, Ronald Moller, que logra dotar de mucha humanidad a su personaje, estando bien respaldado por el resto de jóvenes interpretes que dan vida a los prisioneros alemanes.
 
No obstante, Land of Mine también adolece de una serie de puntos débiles que impiden que estemos ante una película totalmente redonda. En primer lugar, el desarrollo de los personajes (exceptuando el del Sargento) resulta totalmente esquemático y unidimensional, de modo que en ese aspecto se echa en falta algo más de profundidad en el retrato que se ofrece del resto de protagonistas y personajes secundarios, lo que hubiera resultado en una mejor visión de conjunto. Tampoco habría estado de más, como contrapeso de la victimización de los alemanes, que se hubiera esbozado de alguna manera el origen del odio hacia estos, y los rigores de la ocupación, cosa que se echa en falta en el desarrollo de la historia. Pero por lo demás, no cabe duda que la película ofrece al espectador una historia que se sigue con interés que no decae a lo largo de su ajustado metraje (algo menos de 100 minutos), y que tiene un par de momentos especialmente conmovedores en lo que a carga emotiva se refiere.
En definitiva, Land of Mine es una película que pese a no ser del todo redonda, sí que sirve para conocer unos hechos muy poco difundidos hasta la fecha, y que sin duda será apreciada por los buenos aficionados al cine bélico, pese a no ser propiamente una pelicula de acción bélica.  Sin duda, uno de los títulos bélicos del cine europeo más interesantes de los últimos tiempos.
 
Calificación: 6,5/10

lunes, 26 de septiembre de 2016

1944

1944 (2016)

La historia comienza en el Frente Oriental en Agosto de 1944. Un grupo de soldados estonios enrolados en la Werhmacht combaten a los rusos defendiendo suelo patrio,  decididos a hacer frente al enemigo pese a lo desesperado de su situación. Tras varias semanas de combates, los protagonistas se enfrentarán en combate a una unidad estonia enrolada en el Ejercito Rojo, a través de cuyos miembros se conocerá la otra cara de la contienda, hasta el final de la misma.  

1944 es una producción estonia realizada por el director de esa nacionalidad Elmo Nüganen, que nos ofrece un drama bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial, centrado en mostrar una perspectiva del conflicto a través de las vivencias de varios soldados estonios que tuvieron que combatir en ejércitos distintos durante los últimos meses de la contienda. En ese sentido, puede decirse que el film ofrece una visión bastante completa del drama sufrido por la pequeña nación báltica durante el conflicto, encontrándose atrapada entre el invasor soviético (que había ocupado militarmente el país en 1939) y el alemán; de modo que muchos de sus soldados combatieron en distintos bandos y, a veces, unos contra otros. Dicha paradójica situación, amén de una cierta denuncia de las dictaduras nazi y soviética, constituye el eje principal de la historia.

En cuanto a la valoración, hay que decir que pese a lo ajustado del presupuesto de la producción (apenas unos 10 millones de Euros), la película contiene una serie de escenas bélicas que, sin llegar a ser espectaculares, sí que resultan bastante estimables y están bien filmadas. Por otro lado, el aspecto narrativo logra alcanzar un punto de cierta originalidad cuando, a mediados de metraje, cambia el punto de vista de la narración, la cual se traslada desde el grupo de soldados enrolados con los alemanes, al de la unidad estonia que combate en el Ejército Rojo. Este cambio de perspectiva permite que la narración le ofrezca al espectador una perspectiva más completa del conflicto, lo cual es realmente de agradecer.   Entre los puntos más débiles del film, puede decirse que el desarrollo de la historia resulta muy convencional, tanto en la forma como en el fondo, y que el carácter esquemático de los personajes principales, con poca ocasión para profundizar en su desarrollo, impide que se llegue a empatizar con alguno de ellos.

En definitiva, 1944 es una correcta producción bélica Europea que nos ofrece una historia poco conocida para el gran público, y que se sigue con razonable interés para el espectador, pero que adolece de una mayor dosis de originalidad formal o narrativa para subir un peldaño su interés y poder ser considerada como un referente dentro del género bélico. Pese a ello, no puede negarse que ofrece una historia que se ve con interés, y que, pese a su sencillez, es un producto de cierta calidad, por lo que su visionado no desagradará a los aficionados a este tipo de cine.

Calificación: 6/10

lunes, 8 de febrero de 2016

Suite Francesa (Suite Francaise)

Suite Francesa (2015)

La historia nos sitúa en Francia, en junio de 1940. Poco después de la derrota francesa,  un pequeño pueblo situado al oeste de Paris es ocupado por las tropas alemanas.  Entre sus habitantes se encuentra Lucile Angellier (Michelle Williams) una joven aficionada a la música clásica que convive con su acaudalada y autoritaria suegra (Kristin Scott Thomas), mientras espera noticias de su marido, prisionero de guerra.  La existencia de todos los habitantes del pueblo se verá alterada con la ocupación, mientras Lucille se irá sintiendo gradualmente atraída por Bruno (Matthias Schoenaerts), un joven teniente alemán alojado en la casa de su suegra, con quien comparte la afición por la música.

En 1940, la escritora francesa de origen judío Irene Nemirovski comenzó a escribir una serie de cuadernos de relatos basados en sus propias vivencias durante los primeros meses de la ocupación alemana, los cuales venían a describir de forma novelada la vida cotidiana de los franceses en ese periodo, y las relaciones que se establecieron con los ocupantes alemanes.  Nemirovski no pudo llegar a terminar su obra puesto que, debido a su origen judío, en el verano de 1942 fue detenida y deportada a los campos de concentración, donde murió a las pocas semanas. Sin embargo, su hija pudo conservar el manuscrito de su obra inacabada, que había titulado “Suite Francesa”; el cual permaneció inédito durante varias décadas hasta que en 2004 apareció finalmente publicado en forma de novela, alcanzando un notorio éxito editorial en Francia y otros países.

Sobre la base de dicha historia literaria creada por Nemirovski, esta producción británica ha venido a recrear un aspecto interesante de la II GM como es el de las relaciones que se establecieron entre ocupantes y ocupados en las primeras etapas de la contienda.  Como en toda producción británica de cierto nivel, hay que reconocer en primer lugar que la labor de ambientación y puesta en escena del film es impecable;  de modo que el vestuario, los uniformes, asi como los escenarios exteriores e interiores, están cuidados al máximo detalle y ello ayuda a que el espectador se sumerja de lleno en la época que describe la narración. También es destacable la labor interpretativa de los actores principales, todos ellos muy sobrios y creíbles en sus respectivos papeles.

Sin embargo “Suite Francesa” dista mucho de ser una película redonda, y ello se debe principalmente a que, siendo un drama romántico, debería emocionar al espectador o tocar su fibra sensible en algún momento, cosa que no consigue. Estamos ante uno de esos relatos pretendidamente románticos, pero que adolece de perfección en la forma y enorme frialdad en el fondo. Porque lo cierto es que Suite Francesa no emociona, y en demasiados momentos, no le transmite nada al espectador, sobre todo porque la relación romántica que surge entre Lucille y Bruno se desarrolla con poca naturalidad, hasta el punto de que resulta casi impostada. Da la impresión de que el guion peca en exceso de frialdad académica a la hora de describir el romance que surge entre ambos, cuyo principal problema es, como apuntaba, que no llega a emocionar en ningún momento. De ese modo el eje principal de la narración –la historia romántica- avanza sin brillo (y también sin que se aprecie demasiada química entre la pareja protagonista) hacia un desenlace que se me antojó igualmente desangelado y un tanto frio. Pese a ello, también es justo reconocer que estamos ante una película que se ve con razonable interés y cuyo cuidado aspecto formal hay que valorar.
En definitiva “Suite Francesa” es una típica producción británica que será apreciada por el espectador medio, sobre todo por sus elementos estéticos, pero a cuya historia le falta algo mas de “alma” para llegar a conectar con las emociones del espectador. Un producto de calidad, aunque falto de una verdadera emoción romántica que pueda enganchar al espectador.
Calificación: 6/10

domingo, 1 de febrero de 2015

The Imitation Game (Descifrando Enigma)


The imitation game (Descifrando Enigma) (2014)

La historia comienza en 1939, cuando Alan Turing (Benedict Cumberbacht) un joven pero destacado matemático y criptógrafo inglés es reclutado por el Servicio de Inteligencia militar para un programa de alto Secreto destinado a romper los códigos de la maquina cifradora alemana,  la “Enigma”. A partir de ese momento Turing, con la ayuda de otros criptógrafos, comienza a trabajar en la construcción de una máquina capaz de descifrar los mensajes en código alemanes, tarea en la que recibirá la valiosa ayuda de la joven criptógrafa, Joan Clark (Keira Knightley)  con la que Turing trabará una estrecha relación amistad.

La apasionante –y, a la vez, trágica- biografía del genial matematico inglés Alan Turing es una de esas historias que parecen hechas para ser llevadas a la gran pantalla. Adaptación que se ha materializado con este biopic de producción británica, con guión basado en el libro biográfico de Andrew Hodges y realización a cargo del director Morten Tyldum. La película ha servido además para rendir un más que merecido homenaje póstumo al considerado como padre de la inteligencia artificial y precursor de las modernas computadoras, cuya decisiva contribución al esfuerzo bélico británico durante la II GM no le libró de una ignominiosa condena por homosexualidad en 1952, una injusticia que no fue parcialmente reparada hasta 2013, cuando la Reina Isabel II rehabilitó oficialmente la memoria de Turing.

Entrando a valorar el film, hay que señalar que estamos, para lo bueno y para malo, ante una producción típicamente británica. Entre los aspectos más logrados del film hay que citar la impecable labor de recreación histórica y puesta en escena, la buena fotografía, y el buen hacer del reparto de actores encabezados por un Benedict Cumberbacht que logra una más que notable recreación del personaje de Turing, ofreciendo al espectador una actuación repleta de matices interpretativos. La historia realmente engancha al espectador, y sabe mantener el interés, sobre todo durante el primer tercio de la narración, alternando distintos planos temporales para ofrecernos una visión completa acerca de la historia del protagonista.  No obstante, el film también presenta otros aspectos claramente mejorables, que evitan que estemos ante una gran película.

Y ello porque el guión peca de ser (como por otra parte suele ser habitual en el cine británico) excesivamente académico y convencional en sus planteamientos.  Todo resulta correcto en la narración, pero no arriesga nada para ofrecernos algo más acerca del personaje, cuya excéntrica y complicada personalidad ofrecía mayores posibilidades para adentrarse en ella. El tema de la homosexualidad de Turing, por ejemplo, está tratado de forma muy tangencial, sin que realmente aporte nada a la historia. Tampoco me convenció la subtrama que se introduce a cuenta de la amistad de Turing con la criptógrafa Joan Clark, principalmente porque no termina de haber química entre ambos personajes, por más que su relación se intenta meter con calzador en la historia. En definitiva, la película ofrece una narración de manual en la que todo funciona bien para contentar al espectador, pero da la impresión de que no termina de sacársele todo el jugo a la historia. Pese a ello, no puede negarse que, pese a no terminar de ser redonda, “The Imitation Game” es una película bastante estimable.


Calificación: 6.5/10 

miércoles, 21 de enero de 2015

Corazones de Acero (Fury)

Corazones de Acero (2014)

Abril de 1945. Durante las últimas semanas de guerra en Europa, la tripulación de un carro del ejercito estadounidense se adentra en territorio alemán, enfrentandose a duros combates. Al mando de un carro de combate tipo Sherman, denominado Fury, el sargento “Wardaddy” Collier (Brad Pitt) un duro y aguerrido veterano de varias campañas, será el encargado de guiar a su tripulación en los enfrentamientos con el enemigo, e instruir en el combate al novato soldado Ellison, recien llegado al frente,  mientras Collier y sus hombres se adentran en el corazón de Alemania, y en la retaguardia del ejército alemán.

Corazones de Acero es la más reciente superproducción hollywoodiense ambientada en la II GM, con realización a cargo del director especialista en cine de acción David Ayer, quien además firma el guión del film. Con un presupuesto cercano a los 68 millones de dolares, y con la superestrella Brad Pitt en el papel protagonista, se trata de un film claramente orientado a conectar con el gran público, y ese sea quizás el principal problema. La riqueza de presupuesto se hace patente en lo cuidado de la producción, el excelente atrezzo militar (para el rodaje se empleó, por ejemplo, el unico carro Tiger I autentico en condiciones operativas, procedente de un museo militar), y una puesta en escena esmerada hasta el mínimo detalle. No obstante, la destacada labor de puesta en escena y recreación historica no basta por sí misma para sostener el film.

El principal problema es que Corazones de Acero es una película del año 2014… con un guión propio del Hollywood de los años 40. Y ello porque, más allá de mostrar algún que otro guiño antibélico acerca de las penalidades de la guerra, la película resulta ser al final un compendio de hazañas bélicas protagonizadas por Pitt y sus muchachos, que se antojan muy poco creíbles para cualquier espectador mínimamente avezado sobre la realidad histórica. En ese sentido, resulta especialmente chirriante –sobre todo por su inverosimilitud- el desenlace del film, que viene a ofrecer un clímax absolutamente épico-heroico Made in Hollywood que, como apuntaba, podía encajar perfectamente en los cánones del cine bélico de los años 40 y 50 del pasado siglo, pero que visto hoy en día, da la impresión de estar absolutamente trasnochado.

No se puede negar, desde luego, la espectacularidad de algunas de las escenas de acción bélica, así como algunas buenas lineas de diálogo que pueden destacarse dentro del guión. Igualmente destacable es la descollante interpretación de Shia Leboeuf en su papel de aguerrido artillero, (el mejor del reparto sin duda, con un Brad Pitt que aparece más limitado en la faceta interpretativa); pero lo cierto es que en líneas generales Corazones de Acero aparte de servir de homenaje cinematográfico al carro Sherman, ofrece muy poco nuevo al espectador aficionado al cine bélico, y sorprende por lo manido de sus planteamientos a estas alturas. En definitiva, estamos ante un título entretenido y quizás aceptable para el gran público, pero que no contentará especialmente a los amantes del cine bélico de calidad ni a los cinéfilos en general.

Calificación 5,5/10   

domingo, 2 de marzo de 2014

The Monuments Men

The Monuments Men (2014)

Año 1943. Mientras las tropas alemanas retroceden en todos los frentes, el especialista en arte Frank Stokes (George Clooney)  propone al alto mando estadounidense la creación de una unidad especial, denominada “Monuments Men”. El objetivo de dicha unidad será el de recuperar las obras de arte expoliadas por los nazis en toda Europa, evitar su destrucción, y devolverlas a sus legítimos dueños. Para ello, Stokes contará con la colaboración de un variopinto grupo de expertos en arte sin formación militar, a los que embarcará en una peligrosa misión recorriendo los frentes de batalla europeos en busca de las obras de arte robadas.

La filmografía de Hollywood está plagada de proyectos cinematográficos que a priori, lo tenían todo a favor para convertirse en grandes películas -un generoso presupuesto, un reparto estelar, y un punto de partida argumental fascinante- pero que sin embargo resultaron fallidos.  Y sin lugar a dudas, puede decirse que ese es el caso de The Monuments Men, la más reciente producción auspiciada por el astro hollywoodiense George Clooney, quien, además de reservarse para sí el papel  protagonista, se encargó de coescribir el guión del film.  La película se basa en los hechos históricos que rodearon a una unidad real del ejercito estadounidense, denominada MFAA (Monuments, Fine Arts and Archives) encargada de recuperar obras de arte en los frentes de batalla y evitar la destrucción de los momunentos y edificios históricos, en la medida de lo posible. Como el mismo Clooney afirmó en la presentación del film “El 80% de lo que aparece en la película es verídico”.

Pero el principal problema de la película no es la fidelidad histórica del guión, sino más bien lo fallido de la propuesta de Clooney a la hora de trasladar la historia a la gran pantalla. Para empezar, el ritmo de la narración resulta excesivamente lento, a la vez que bastante deslavazado (pues la historia va saltando entre los distintos puntos de vista de los personajes en sus misiones de búsqueda de las obras de arte) y lo cierto es que, transcurridos los diez primeros minutos de metraje, el interés de la historia cae en picado, sin que los torpes intentos del guión por crear cierta tensión dramática consigan hacerle remontar el vuelo en ningún momento. 

Por otra parte, da la sensación de que el film no termina de encontrar el tono adecuado para contar la historia ya que esta deambula sin ninguna fortuna entre la comedia ligera, el drama bélico, y algún que otro diálogo grandilocuente, que corre a cargo (como no) del protagonista.  Y para no perder la costumbre, no falta ni la típica y superflua subtrama romántica de rigor, a cargo del personaje de Cate Blanchett, el cual, por cierto, parece muy desaprovechado.  El resultado de todo ello es que la película, más que deleitar a la audiencia, aburre. Ni siquiera la introducción de alguna que otra escena de acción sirve para que el film termine de captar la atención del espectador, y por si fuera poco, la cosa termina definitivamente de estropearse cuando se introducen algunas escenas de carácter marcadamente patriotero, que terminan por restarle aun mas interés a una historia que, definitivamente, merecía ser mejor contada.

En conclusión “The Monuments Men” supone el enésimo ejemplo de una historia que ofrecía muchísimo interés, pero que se pierde en su adaptación cinematográfica. Una película que considerada en su conjunto resulta más bien plomiza, y de la que solo puede salvarse su reparto y su buena puesta en escena. Todo lo demás resulta sencillamente mediocre.

Calificación: 4,5/10

domingo, 23 de febrero de 2014

Emperor


Emperor (2013)

Japón, 1945. Poco después de producirse la rendición nipona, el General Douglas McArthur (Tommy Lee Jones) llega a Tokyo para hacerse cargo del ejército de ocupación estadounidense. Además, McArthur  trae consigo un encargo especial de la Casa Blanca: detener a los principales criminales de guerra japoneses y determinar si el emperador Hirohito puede ser procesado como resposanble del ataque a Pearl Harbor. Para esta espinosa tarea McArthur confiará en uno de sus expertos en asuntos japoneses, el general Bonner Fellers (Matthew Fox), quien, de forma paralela a la investigación sobre el Emperador tratará de averiguar el paradero de Aya, una mujer japonesa con la que Fellers mantuvo un breve romance antes del inicio de la guerra.
 
Emperor es una muy reciente coproducción entre Japón y Estados Unidos que aborda uno de los episodios quizás más poco tratados en el cine sobre la II GM, como es el de la posguerra en Japón.  El guión se basa en un libro escrito por el autor japonés Shiro Okamoto  titulado “His Majesty Salvation” (La Salvación de su Majestad) que ahondaba en el papel que jugó Hirohito en  la rendición de Japón y en la inmediata posguerra.  Hay que decir que pese a tratarse de una producción relativamente modesta, Emperor resulta un título mejor de lo que puede esperarse a priori, introduciendo la historia de un modo bastante interesante, y desarrollando la investigación del general Fellers como una trama en forma de Thriller, lo que sirve para dotar de una más que estimable agilidad al relato, sobre todo en su primera mitad. La ambientación de Tokyo arrasada por los bombardeos y del resto de escenarios exteriores también resulta bastante convincente, y facilita que el espectador se sumerja de lleno en la historia.  
 
No obstante, la película adolece igualmente de un par de puntos débiles que impiden que la narración termine de resultar redonda en su conjunto. El primero –y quizás, mas importante- es el poco vuelo de la subtrama romántica que se introduce para contar la historia de amor entre Fellers y la japonesa Aya. Una trama afortunadamente breve en cuanto a minutos de metraje, pero que entorpece más que enriquece la narración principal, y que no aporta absolutamente nada de valor a la historia. Una trama, por tanto, que perfectamente podría haberse suprimido del guión.

El otro aspecto que no me terminó de convencer radica en la elección del reparto.  Tommy Lee Jones cumple con corrección en su papel de McArthur, pero da la impresión que en algún momento sobreactúa, y además su caracterización física no termina de encajar con la del personaje real. Por encima de ello, la interpretación de Matthew Fox  (famoso por su participación en la serie “Perdidos”) en el papel principal del general Fellers, me pareció un completo fiasco, dada la poca credibilidad que el actor imprime a su personaje, haciendo gala de unos recursos interpretativos más bien limitados.  Por añadir otro pequeño “pero”, hay que decir que es una pena que el guión no ahonde más en el desarrollo algunas de las cuestiones que apunta: el choque entre culturas, el verdadero significado de la justicia entre naciones que han sido enemigas, o la responsabilidad de quien ostenta el mando supremo de una nación o un ejército.  De haberlo hecho, muy posiblemente habríamos estado ante una de las grandes películas de la década.
En cualquier caso, no cabe duda que “Emperor” es un título que resultará sin duda intereante para los aficionados al cine histórico, y un título más que asequible para el público en general. Una historia interesante, aunque no del todo bien desarrollada, que tiene momentos y algunas líneas de diálogo bastante apreciables. En definitiva, un film de pulcra factura que no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

domingo, 9 de febrero de 2014

La ladrona de libros (The Book Thief)



La Ladrona de Libros (2013)
Pocos meses antes del estallido de la II GM la niña Liesel Merminger, hija de una familia comunista detenida por los nazis, es enviada junto a su hermano pequeño para reunirse con sus padres de adopción en una pequeña ciudad de Baviera.  Sin embargo, el hermano muere durante el viaje, lo cual sumirá a Liesel en una profunda tristeza que irá superando gracias al cariño de su padre adoptivo Hans Hubermann (Geoffrey Rush), quien le enseña a leer y le inculca el amor por la lectura; y a las atenciones de su vecino y compañero de colegio Rudy. Sin embargo la apacible existencia de Liesel junto a su nueva familia se verá alterada cuando Hans decide acoger en su casa a Max, un judío fugitivo que se instalará en el sótano de la vivienda y con quien Liesel establece una estrecha y secreta amistad, basada en la pasión que ambos sienten por los libros.
La Ladrona de Libros es la adaptación para la gran pantalla de la novela homónima de Markus Zusak, que apareció publicada en 2005 y se convirtió en uno de los Best Seller de mayor éxito dentro de los libros destinados al público infantil, manteniéndose durante cuatro años entre los libros más vendidos en EEUU.  No es de extrañar, por tanto, que la historia haya sido llevada a la gran pantalla, en este caso de la mano del director Brian Percival,  quien ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en el mundo televisivo, alcanzando la notoriedad por su labor de dirección de la galardonada serie británica Downton Abbey. 
En ese sentido, se nota que Percival es un realizador acostumbrado a manejar producciones de época, puesto que la ambientación y puesta en escena resulta, de largo, el aspecto más cuidado y sobresaliente del film. La recreación de los lugares y ambientes de Alemania en la época de la II GM resulta bastante esmerada, con una puesta en escena impecable y cuidada hasta el mínimo detalle. Lamentablemente, considero que la historia novelesca que sirve de eje argumental al film no termina estar del todo bien desarrollada. Se nota demasiado que la película quiere agradar al público general, y por ello evita cualquier exceso dramático, prefiriendo optar por un tono narrativo descaradamente sentimental y edulcorado, yendo a lo seguro, sin salirse de lo que podríamos denominar “narración mainstream”. Esto se traduce en que la parte central del relato resulte más bien plana y sin ritmo, lastrada por un guión excesivamente convencional. Y ello a pesar del buen hacer interpretativo de los actores principales, encabezados por el siempre eficaz Geoffrey Rush, y el solvente trabajo de la niña Sophie Nelisse, en el papel de Liesel.
Pero, como apuntaba,  a la película le falta capacidad para ahondar en los sentimientos de sus personajes y despertar la fascinación del espectador, a pesar de tener un desenlace que sí transmite una cierta carga emotiva, aunque quizás resulta excesivamente almibarado en su conjunto. A destacar, aparte de la mencionada labor actoral, algunos momentos interesantes como la recreación de la Noche de los Cristales Rotos, o la escena de la quema de libros, secuencias que logran romper la monotonía en una narración que al final resulta más bien plana. Sin duda (pese a no haber leído la nóvela original) estamos ante una de esas historias que ofrecían más posibilidades de cara a su adaptación al cine. Al final, La Ladrona de Libros se queda en un título agradable de ver, aunque falto de ritmo, de profundidad narrativa, y demasiado convencional en su desarrollo. Unos de esos films más interesantes por lo cuentan que por la forma de contarlo, y que sin duda desperdicia en gran medida una historia que podría haber dado más de sí.
Calificación: 5,5/10

martes, 17 de diciembre de 2013

Stalingrad

Stalingrad (2013)

Stalingrado Otoño de 1942. Tras un fracasado asalto por parte de una division de infanteria soviética contra las posiciones alemanas al otro lado del Volga un pequeño grupo de cinco supervivientes rusos mandado por el Capitan Gromov ocupa un estratégico edificio situado en la zona de la ciudad controlada por los alemanes. Dentro del inmueble se encuentran con Katia, una joven residente del edificio que ha decidido permanecer alli pese a los combates. Pese al hecho de que Gromov solo cuenta con un puñado de supervivientes del asalto, recibe órdenes del mando de mantenerse en el edificio y rechazar cualquier ataque. De forma paralela, el Capitán Kahn, un oficial alemán que vive un difícil romance con la jóven rusa Masha, recibe instrucciones expresas de su superior de reconquistar el edificio a cualquier precio.

Stalingrad es una muy reciente producción rusa, realizada para coincidir en su estreno con el 70º aniversario del final de la Batalla de Stalingrado, y que ha contado con la dirección del cineasta Fedor Bondarchuk, hijo del afamado director Sergei Bondarchuk, famoso por haber sido el encargado de dirigir algunas grandes superproducciones históricas durante la época soviética. Hay que apuntar que esta película viene a llenar en cierta medida un vacio existente en la filmografía rusa, ya que si bien la batalla de Stalingrado ha sido tratada con anterioridad en distintas producciones europeas como Stalingrado, Batalla en el Infierno, Stalingrado (1993), o Enemigo a las Puertas; desde el punto de vista ruso solo había un film de 1989 realizado por el director Yuri Ozerov, dedicado específicamente a esta histórica batalla.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que la película tiene un arranque bastante prometedor, con una espectacular secuencia bélica que muestra el intento de cruce del Rio Volga por parte de una división soviética, el cual resulta frustrado por la detonación de los explosivos colocados por los alemanes en la orilla. También me gustó la presentación que se hace de los personajes cuando estos se van encontrando en el edificio y se conocen entre sí. Sin embargo, una vez pasados los primero veinte minutos, el ritmo de la narración va decayendo de forma simultánea al interés de la historia, que deriva en una sucesión de clichés y lugares comunes del cine bélico, sazonados con unas descafeinadas subtramas románticas que giran en torno a los dos personajes femeninos, y que resultan más bien superfluas por lo poco que aportan al conjunto de la narración.

Otro aspecto que no me terminó de convencer del film es el del retrato que se hace de ambos bandos, que me pareció un tanto impostado. Los personajes rusos son retratados de manera mayormente heroica y -por supuesto- muy humana; mientras que los alemanes se muestran de manera mucho más impersonal, pese al evidente intento de humanizar en cierta medida al enemigo a través de la figura del capitán Kahn. En ese sentido, hubiera sido de agradecer que el film ofreciera un retrato mucho más equilibrado de ambos bandos, y que la historia se pusiera al servicio de ofrecer un mayor trasfondo antibélico, algo que aquí brilla por su ausencia en aras de ensalzar el heroísmo de los soldados rusos. Un heroísmo, por cierto, que redunda en la poca credibilidad de algunas escenas de combates, en las que los alemanes son sistemáticamente masacrados por los rusos, siempre inferiores en número a sus enemigos. En ese aspecto, da la impresión en más de un momento de que la historia bebe mucho más del cine de propaganda soviético de los años 60 y 70 que de las más recientes producciones del cine bélico, volviendo a incidir en recursos propios de ese tipo de cine, más que superados en la actualidad.

Entre los aspectos más destacables del film cabe mencionar la excelente labor de ambientación y puesta en escena (algo que viene siendo común en las producciones bélicas rusas) así como la cuidada recreación del atrezzo militar. Los restantes aspectos técnicos, como la fotografía y el sonido también resultan bastante buenos; pero no son suficientes por sí solos para hacer levantar el vuelo a una narración que acusa bastante las fallas de un guión manifiestamente mejorable. En definitiva, es una pena que este nuevo punto de vista cinematográfico ruso sobre la batalla haya resultado, pese a la evidente riqueza de medios y el buen hacer en el apartado técnico, un producto tópico y ramplón, que se queda en un título simplemente pasable.


Calificación: 5,5/10

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hijos del Tercer Reich (Unsere mütter, unsere väter)

Hijos del Tercer Reich (2013)

Berlin, junio de 1941. Poco antes del inicio de la invasión de la URSS por las tropas alemanas cinco amigos de la infancia se reúnen en una fiesta de despedida y, tras hacerse una foto de grupo, prometen volverse a ver una vez terminada la guerra. Los protagonistas son Wilhem Winter (Volker Bruch), un condecorado teniente de la Werhmacht, su hermano Friedlhem (Tom Schilling), soldado recien reclutado para servir en el frente junto a Wilhem; Greta, una camarera cuya aspiración es la de convertirse en estrella de la canción, la jóven enfermera Charlotte, destinada a servir en los hospitales del frente oriental, y el joven sastre judío Viktor Goldstein, novio de Greta. Pese al optimismo inicial con el que estos cinco amigos miran al futuro, pronto se verá como sus aspiraciones vitales son sacudidas por las crueldades y vicisitudes de la guerra.

Hijos del Tercer Reich (título español que poco tiene que ver con el título original de la serie, “Nuestras madres, nuestros padres”) es una muy reciente producción televisiva alemana que aborda, en formato de miniserie la historia de la II GM, centrándose particularmente en describir la lucha en el Frente Oriental y la vida en retaguardia, para ofrecer el punto de vista alemán sobre el conflicto. La historia está lejanamente inspirada en los diarios de guerra del padre del productor alemán Nico Hoffman -uno de los principales responsables del proyecto- quien declaró que el personaje de Wilhem Winter viene a ser un trasunto de su progenitor, cuyas experiencias de combate en el Frente Oriental sirvieron de base para elaborar el guión.

Hay que decir que pese a tratarse de un producto pensado y producido para la TV, Hijos del Tercer Reich ha sido un proyecto bastante ambicioso que ha contado para su rodaje con un más que generoso presupuesto de 14 millones de Euros. Un dinero que se ve que ha sido bastante bien empleado, puesto que la labor de ambientación, puesta en escena y recreación de los escenarios, esmeradamente cuidada hasta en los más mínimos detalles, resulta sencillamente soberbia. El rodaje tuvo lugar a lo largo de casi tres meses en diversos escenarios exteriores de Letonia y Lituania, combinado con la filmación en distintos estudios alemanes que se habilitaron para ambientar los escenarios interiores y las calles de los años 40 del pasado siglo.

En ese sentido, no es de extrañar que los aspectos técnicos de la serie rayen a gran altura, con una fotografía de excelente calidad (que recuerda a la de las series norteamericanas Hermanos de Sangre o The Pacific), unas escenas de acción que impactan por su realismo, asi como el empleo de unos muy buenos efectos especiales. En ese sentido puede afirmarse que, como producción alemana, poco o nada tiene que envidiar a dichos títulos producidos en EEUU. En esos aspectos, la realización técnica de la serie resulta sobresaliente y desde luego está a la altura de la mostrada en Hermanos de Sangre, sobre todo en el apartado de la brillante factura visual.

En el plano narrativo, me ha parecido que la serie aporta algún elemento interesante, en especial la evolución de los dos personajes principales, los hermanos Wilhem y Frieldhem Winter. Wilhem comienza siendo un aguerrido oficial que actúa movido por el patriotismo y convencido de la victoria final. Frieldhem, por su parte es el típico joven culto y sensible que advierte a Wilhem que “La guerra sacará lo peor de nosotros”, como efectivamente ocurre. De ese modo Wilhem evoluciona desde su inicial fervor patriotico al desengaño y hastío hacia la guerra, mientras que su hermano irá convirtiendose progresivamente, guiado por su instinto de supervivencia, en una despiadada máquina de matar. El desarrollo del resto de personajes protagonistas (la enfermera Charlotte, Greta, y el amigo judío, Viktor Goldstein) me pareció un poco más plano, si bien sus historias complementan bien la narración principal.

Los tres capítulos de la miniserie vienen a cubrir todo el periodo comprendido entre la invasión de la URSS en 1941 hasta la derrota del III Reich en 1945. El primer capítulo, que comprende entre junio y diciembre de 1941, me pareció interesante como presentación de la historia y de los personajes, pese a que algunos de los diálogos podrían haberse mejorado, y a que también se eche en falta algo más de acción que habría servido para dotar de mayor espectacularidad y agilidad narrativa a este capitulo.

El segundo episodio, que para mi gusto es el mejor de la serie, abarca desde mediados de 1943, en vísperas de la Batalla de Kursk, hasta finales de ese año. Este episodio contiene algunas lineas de diálogos realmente memorables, amen de mostrar unas excelentes escenas de acción recreando con tremendo realismo un sangriento combate urbano librado por la unidad de Wilhem contra las tropas soviéticas durante la batalla de Kursk. Además, considero que este segundo episodio es un magnifico exponente de cómo transmitir un rotundo mensaje antibélico mostrando la propia guerra en toda su extensión. Un episodio sobresaliente del que me quedo con una frase: “Mucha gente piensa que la guerra consiste en pelear. Se equivocan. Consiste en esperar, el próximo día, la próxima comida, el próximo combate…”.

Finalmente, el tercer episodio, que sirve de desenlace a la historia lo encontré un algo inferior al segundo, cubre el periodo comprendido entre finales de 1944 y los meses finales de la guerra en 1945. Este último capitulo, si bien mantiene el interés del espectador para conocer cual será la suerte final de los protagonistas, se queda algo corto a la hora de cerrar todos los temas apuntados en los dos primeros episodios (en especial el romance entre Wilhem y Charlotte, que no termina de concretarse). En ese aspecto, también he de apuntar que el desarrollo de la secuencia final que cierra la narración me pareció un tanto falta de una mayor dosis de emotividad. De haber transmitido algo más de emoción en el desenlace habríamos estado sin duda ante una serie absolutamente memorable. En cualquier caso, hay que reconocer que la valoración global de “Hijos del Tercer Reich” resulta bastante positiva. Una serie sin duda muy recomendable.


Calificación: 7,5/10

domingo, 8 de septiembre de 2013

El Secreto de la Westerplatte (Tamjenica Westerplatte)

El Secreto de la Westerplatte (2013)

La historia nos sitúa en la ciudad libre de Danzig, pocas horas antes del estallido de la II GM. Al amanecer del 1 de Septiembre, la rutina de la pequeña guarnición polaca de la fortaleza de la Westerplatte, se ve súbitamente interrumpida por el inicio de un intenso bombardeo por parte de las fuerzas alemanas presentes en la ciudad.  Sin embargo, pese a lo sorpresivo del ataque alemán, los soldados polacos logran rechazar el primer asalto enemigo,  y se disponen a resistir un largo asedio en el que tienen pocas esperanzas de supervivencia, lo cual hará que el comandante de la guarnición, el Mayor Sucharski, se plantee la conveniencia o no de prolongar la resistencia.

El Secreto de la Westerplatte es una muy reciente producción polaca estrenada a comienzos de 2013 que viene a recrear los acontecimientos históricos relacionados con la denominada “Batalla de la Westerplatte”, que es considerada el primer enfrentamiento armado de la II GM. La Westerplatte era una pequeña península  a orillas del Báltico, estratégicamente situada en la ciudad de Danzig. Conforme a la legalidad internacional, Polonia tenía derecho a establecer allí un almacén militar y una pequeña guarnición de 88 hombres, pero en vísperas de la II GM los polacos habían aumentado su número a unos 200 soldados, además de haber fortificado algunos edificios del recinto militar. El 1 de Septiembre los alemanes bombardearon la base con fuego naval procedente del viejo acorazado Scheleswig- Holstein e iniciaron el asalto terrestre con unos efectivos totales de unos 2.000 infantes. Sin embargo, la guarnición polaca se las arregló bastante bien para resistir todos los ataques, hasta que pasada una semana, y ante el agotamiento de los suministros y la evidencia de que no recibirían auxilio del exterior,  el jefe de la guarnición polaca decidió rendirse a los alemanes.

Estos son los hechos que, con aceptable realismo histórico, va desgranando el film a lo largo de sus casi dos horas de metraje. Hay que decir que para tratarse de una producción polaca que por lo que se ve ha manejado un ajustado presupuesto, la puesta en escena resulta más que aceptable, mostrando una buena ambientación de los escenarios donde se desarrollaron los hechos. En cuanto a las secuencias de combate no resultan demasiado espectaculares, al menos están filmadas con realismo, si bien los efectos especiales se quedan un poco cortos a la hora de recrear los efectos del bombardeo naval o el ataque los Stukas alemanes. Pero, dejando de lado los aspectos técnicos –que como digo, resultan simplemente correctos- donde más falla la película en el desarrollo de la historia y los personajes.

Y ello principalmente porque falta emoción en los diálogos (a veces da la sensación que los actores recitan, más que interpretan), falta empatía con los personajes, y sobre todo, falta una historia sólida que respalde el desarrollo puramente bélico del guión. Más allá de las dudas que muestra el personaje del Mayor Sucharski sobre el sentido que tiene condenar a sus hombres a una muerte segura en caso de decidirse por una resistencia a ultranza, lo cierto es que el film flaquea demasiado a la hora de desarrollar el aspecto humano de la historia. Al final, uno tiene la sensación de asistir mas bien al visionado de un docudrama con cierta riqueza de medios, antes que a un film bélico al uso.

En definitiva, “El Secreto de la Westerplatte” tiene el interés histórico de llevar a la gran pantalla la que puede considerarse primera acción bélica (al menos terrestre) de la II GM, pero poco más. El resto no se sale de los tópicos más trillados del cine bélico y quizás por eso, unido al escaso lustre que aportan los aspectos  técnicos de la producción,  la película decepciona. Un titulo pasable, en el mejor de los casos.


Calificación: 4/10

miércoles, 10 de abril de 2013

Las flores de la guerra (Flowers of War)

Las flores de la guerra (2011)


Nanking, Diciembre de 1937. Mientras las tropas invasoras japonesas entran a sangre y fuego en la antigua capital china, el maquillador de cadáveres John Miller (Christian Bale) llega a una parroquia católica de la ciudad para preparar el funeral del sacerdote de la misma. Sin embargo, a su llegada a la Iglesia, Miller descubre que el cuerpo del sacerdote ha desaparecido a causa de una explosión, y que en el edificio solo queda un grupo de jóvenes estudiantes chinas aterrorizadas por las atrocidades de las tropas japonesas. La situación se complica aún más cuando un grupo de prostitutas procedentes de un barrio cercano busca refugio en la Iglesia, lo cual colocará a Miller en la inesperada posición de protector de ambos grupos de mujeres frente a la brutalidad del ejército japonés.

Resulta llamativo el hecho de que el cine Oriental parece haber descubierto en los últimos años el tema de la guerra Chino – Japonesa, un conflicto que, hasta los últimos años,  -cinematográficamente hablando- había permanecido en un relativo olvido. En ese sentido, Las flores de la guerra vuelve a abordar el tema de dicho conflicto bélico, y lo hace retratando la tristemente célebre Masacre de Nanking, un suceso histórico que solo dos años antes ya había sido llevado al cine en la destacada película “Ciudad de Vida y Muerte” del realizador Lu Chuan.  Con guión basado en una novela titulada “Las 13 mujeres de Nanking” de Yan Geling, y con un presupuesto cercano a los 100 millones de dólares, el realizador Zhang Yimou fue el encargado de trasladar a la pantalla esta historia, en la que ha sido la producción cinematográfica china más cara hasta la fecha.

Entrando a valorar el film, en primer lugar dado que las comparaciones con “Ciudad de Vida y Muerte” son inevitables (tanto por la proximidad temporal entre ambos títulos como por su temática) he de decir que “Las flores de la guerra” es una película bastante estimable, si bien me parece que está un peldaño por debajo de su predecesora. El arranque del film es realmente vibrante, mostrando la entrada de las tropas japonesas en la ciudad por medio de unas espectaculares y realistas secuencias bélicas, filmadas con una excelente factura visual que poco tienen que envidiar a las superproducciones occidentales. El desarrollo de la historia consigue, además, captar el interés del espectador y se ve bien secundado por la labor de los protagonistas, un solvente Christian Bale, y, sobre todo, la bella actriz china Ni Ni.

Sin embargo, y pese a estos aspectos positivos, da la impresión de que los productores han querido hacer un producto más comercial y digerible para el gran público que “Ciudad de Vida y Muerte”; y en cierta medida se echa en falta el descarnado realismo y el sustrato filosófico que estaba presente en aquella. También es cierto que, tras el vigoroso tercio inicial, la narración pierde algo de fuelle en el tramo central del metraje; y por otro lado, peca de demonizar en exceso a los japoneses, en vez de optar por ofrecer un retrato más equilibrado del enemigo. Algo que -con toda probabilidad-  se buscó deliberadamente en aras de hacer la película más vendible para el público chino, principal mercado receptor del film. Finalmente, entre los aspectos menos destacables del film quizás se antoja poco creíble la brusca evolución del personaje interpretado por Christian Bale, quien pasa, casi sin transición, de ser un cínico buscavidas sin demasiados escrúpulos, a un abnegado héroe decidido a salvar a las estudiantes de la parroquia a cualquier precio.  En el apartado interpretativo, cabe decir que las actuaciones son bastante correctas, si bien el personaje de Bale me pareció un poco desdibujado, el resto del reparto chino raya a un buen nivel, sobre todo por parte de la protagonista femenina, la actriz Ni Ni, quien logra dotar a su personaje de toda una gama de matices interpretativos.

En defitiva, “Las flores de la Guerra” es un título más que estimable en sus aspectos técnicos y visuales, con algunas secuencias bélicas bastante potentes, pero que adolece de ser demasiado condescendiente hacia el gran público. Unas concesiones comerciales que posiblemente hacen más accesible la historia, e incluso disfrutable, pero que le restan verosimilitud y carga dramática al relato, el cual adolece de alguna que otra inconsistencia. En resumidas cuentas, se trata un título entretenido pero algo irregular, y desde luego queda por debajo de la estupenda “Ciudad de Vida y Muerte” a la hora de narrar los sucesos que rodearon la infame matanza de Nanking.

Calificación: 6/10

miércoles, 6 de febrero de 2013

White Tiger (Belyy Tigr)


White Tiger (2012)

Frente Oriental, 1944. Tras sobrevivir milagrosamente a las graves quemaduras sufridas en combate, el conductor de tanques Ivan Naydenov se reincorpora a su unidad con una obsesión: destruir el tanque Tiger alemán que causó sus heridas. Mientras tanto, comienzan a difundirse rumores por el frente acerca de la existencia de un fantasmagórico Tiger pintado en tonos blancos que una y otra vez aparece de la nada para destruir decenas de tanques rusos antes de desaparecer en los bosques. Ante la gravedad de los rumores, la inteligencia militar soviética decide destinar un tanque T-34/85 con Nadeynov como jefe y tripulado por los mejores tanquistas del Ejército Rojo para dar caza al misterioso blindado alemán.

Ya he comentado en alguna ocasión como el cine ruso más reciente parece mostrar un creciente interés en volver la vista atrás para producir películas bélicas ambientadas en la II Guerra Mundial, un tema que el cine ruso parecía haber dejado de lado en cierta medida en los años inmediatamente posteriores a la caída del Régimen Comunista en la URSS. Dentro de esta corriente, puede decirse que White Tiger es una película ciertamente atípica, ya que lejos de ser una película bélica al uso, es un film que ofrece una aproximación bastante filosófica a la hora de tratar el tema de la guerra. En ese sentido puede decirse que el film contiene dos historias en una. Por un lado, la parte estrictamente bélica, que sigue el hilo argumental del tanquista ruso obsesionado con destruir el carro enemigo, embarcándose para ello en una especie de cruzada personal que recuerda mucho a la del protagonista de Moby Dick.

Lo sorprendente en este caso es que esos elementos típicamente bélicos aparecen mezclados en el film con otros temas de índole casi metafísica, lo que provoca que la narración acabe discurriendo por unos cauces cercanos al realismo mágico. Esto se acentúa especialmente con el giro de la trama que se produce en el último tercio del metraje y que –dicho sea de paso- no resulta del todo convincente. Esa falta de solidez argumental es el principal problema que lastra el film, que termina por ofrecer al espectador un desenlace ciertamente sorprendente, pero que deja demasiadas interrogantes abiertas y no me resultó en absoluto satisfactorio. Tampoco puede decirse que el trabajo de los actores sea especialmente memorable, ya que las interpretaciones son simplemente correctas.

En cualquier caso, hay que destacar que la ambientación y la puesta en escena de la película, como suele ser habitual en las producciones rusas, es sobresaliente. El atrezzo militar resulta no solo creible sino absolutamente cuidado hasta el detalle. Así, además de los tanques rusos T-34/85, aparecen carros occidentales (que fueron adquiridos por la URSS en virtud de los acuerdos del Lend and Lease) como el norteamericano M1 Grant, el británico Matilda, carros alemanes Pz IV, y por supuesto, un  Pz. VI Tiger. Por otro lado, hay que  reconocer que las secuencias bélicas, pese a su relativa brevedad, están excelentemente filmadas, mostrando unas escenas de combate carro contra carro que poco tienen que envidiar en cuanto a espectacularidad a las de las producciones Hollywoodienses. En esos aspectos técnicos y visuales, el film resulta ciertamente soberbio.

Por lo demás “White Tiger” ofrece el interés de lo atípico de su temática, y sus ya reseñados aspectos técnicos, que elevan indudablemente el interés de un film que, en términos estrictamente cinematográficos resulta un tanto fallido. Pese a ello opino que los aficionados al las películas sobre la II GM no lamentarán en absoluto su visionado.

Calificación: 5/10

jueves, 31 de enero de 2013

Into the White



Into the White (2012)
Abril de 1940. Mientras los aliados y alemanes luchan por el control de Noruega, un He-111 alemán cae derribado en una inhóspita zona montañosa del país. Los tres supervivientes de la tripulación, formada por el teniente Horst Schlopis, el suboficial Josef Schwarz y el cabo Strunk encuentran en medio de una tremenda ventisca una cabaña de caza donde hallarán refugio. Sin embargo, la situación se complica cuando otros dos pilotos ingleses, el capitán Davenport y el soldado Smith, cuyo avión fue también derribado en el mismo área, llegan a la cabaña donde se alojan los alemanes. Aislados en medio de una tremenda tormenta de nieve, y pese a la desconfianza mutua, alemanes e ingleses tendrán que aprender a confiar en los otros para poder sobrevivir.
 
 Into de White es una muy reciente producción noruega, basada en unos sucesos reales acaecidos en 1940, durante la Campaña de Noruega, cuando 3 pilotos alemanes y 2 británicos se vieron obligados a convivir durante varios días en una aislada cabaña situada en una inaccesible región montañosa del país nórdico. Por fuerza de las circunstancias, los cinco hombres, en principio enemigos, se vieron obligados a colaborar para mantenerse con vida, cosa que finalmente lograron hasta ser rescatados por una patrulla del ejército noruego. Los aviadores alemanes fueron hechos prisioneros y enviados a un campo de prisioneros en Inglaterra, pese a lo cual, años después de la guerra, Schlopis y el oficial inglés retomaron el contacto y llegaron a establecer una duradera relación de amistad. Estos hechos historicos, con leves retoques, sirvieron de inspiración al director noruego Peter Naess para elaborar el guión del film, que lleva a la pantalla esta historia de claros tintes antibelicistas, y que supone un canto a la fraternidad humana por encima de las nacionalidades y de los conflictos entre paises.
 
Hay que decir que, pese a la modestia de sus pretensiones "Into the White" es una película que se ve con agrado. La situación inicial que plantea de colocar a unos hombres enfrentados por la guerra en un espacio cerrado y ante la necesidad de apoyarse mutuamente para poder sobrevivir es ciertamente interesante. Un punto de partida argumental, por cierto, bastante similar al usado por el realizador John Boorman en "Infierno en el Pacífico". A lo largo de un ajustado metraje de algo más de hora y media de duración, el film va desgranando como evoluciona la relación entre el grupo de supervivientes alemanes e ingleses, pasando de la natural hostilidad y desconfianza inicial, a la colaboración impuesta por fuerza de las circunstancias, hasta que finalmente surja entre los protagonistas una relación de camaradería rayana en la amistad. Todo ello aderezado con unas interpretaciones solventes por parte del quinteto protagonista y una buena labor de ambientación, (no en vano, la película se filmó muy cerca de las localizaciones reales donde transcurre la historia) destacando la belleza agreste de los paisajes noruegos.
 
Sin embargo no puede decirse que todos los aspectos del film rayen a la misma altura. Tras unos primeros veinte minutos bastantes buenos, la película tiene algún que otro bajón de ritmo en la parte central del metraje, si bien vuelve a recuperar el pulso conforme se acerca el desenlace. Pero da la impresión que el film no termina de explotar todas las posibilidades dramáticas que la historia ofrecía, quizás en gran parte por el ritmo deliberadamente pausado que adopta la narración que impide dotar a la historia de una mayor carga dramática. En cualquier caso, no cabe duda de que, pese a sus limitaciones y ausencia de pretensiones, "Into the White" consigue su objetivo de contar una historia de apreciable calado humano entreteniendo al espectador. Un título europeo poco conocido, pero que no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10