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domingo, 14 de octubre de 2018

El Capitán (Der Hauptmann)

El Capitán (2017)

Alemania, Abril de 1945. Tras desertar y escapar por poco de la persecución de la policía militar, el cabo Willi Herold descubre por casualidad un uniforme de capitán de la Luftwaffe en un coche abandonado. A partir de ese momento, Herold aprovechará dicho uniforme para hacerse pasar por un oficial en misión informativa tras la línea del frente por encargo de Hitler, y tras reclutar a un grupo de desertores, utilizará su falso rango para perpetrar todo tipo de atrocidades durante las últimas semanas de la guerra.

El Capitán es un reciente film alemán escrito y dirigido por el realizador germano Robert Schwentke, un cineasta conocido principalmente por haber dirigido algunos films comerciales en EEUU como “Plan de vuelo: Desaparecida”. En este caso, el guión se basa en un hecho real acontecido en las últimas semanas de la guerra en Europa, cuando el cabo Herold, -apodado “El verdugo de Emsland”- suplantando la identidad de un oficial de la Luftwaffe, se puso al frente de un nutrido grupo de desertores a los que llevó a cometer varios crímenes, ejecutando a decenas de prisioneros alemanes internados en un campo militar, y también a civiles acusados de derrotismo. Tras ser capturado por la policía militar alemana, fue juzgado por sus crímenes, pero pudo escapar aprovechando el caos de los últimos días de la contienda, aunque posteriormente sería capturado por los británicos y juzgado por crímenes de guerra, siendo condenado a muerte y ejecutado en noviembre de 1946.
En cuanto a la valoración del film, hay que decir que “El Capitán” es una película irregular. Los aspectos técnicos están muy logrados, destacando la impecable fotografía en blanco y negro que dota a la historia de un apreciable grado de realismo casi documental. También son destacables la ambientación y puesta en escena del film, que cuenta además con una sólida interpretación de su protagonista Max Hubacher. La historia arranca con fuerza, con una interesante presentación del personaje principal, y una primera hora de metraje que se conduce con agilidad y buen pulso narrativo.
 
Lamentablemente, la segunda mitad de la película no mantiene el nivel de la primera, ya que en vez de profundizar en el desarrollo sicológico de los personajes o de sus motivaciones para actuar como lo hacen, cae en la reiteración narrativa de mostrar más escenas de crímenes, lo cual redunda en un acusado bajón de ritmo en esa segunda parte del metraje. Tampoco ayuda el recurso tópico de mostrar varias secuencias “fellinianas” para remarcar los excesos alcohólicos y carnales de los protagonistas, ya que el mismo no sirve para dotar de una mayor profundidad a la historia; la cual, como apuntaba, adolece de un acusado esquematismo en el desarrollo de unos personajes que daban para algo más. Tampoco se terminan de aprovechar los distintos temas que se apuntan (el absurdo de la guerra, el poder de las apariencias, el dilema entre moral y deber de obediencia), por lo que la impresión final es que no se terminan de exprimir a fondo todas las posibilidades que ofrecia la historia que sirve de base al guión de la pelicula.

En definitiva, El Capitan es un título que sin ser del todo redondo, sí le ofrece al espectador una historia interesante, aunque no del todo bien desarrollada. Un film muy apreciable en sus aspectos técnicos, pero no del todo aprovechado desde el punto de vista argumental, pese a lo cual desde luego no desmerece un visionado.

Calificacion: 6/10
 

jueves, 29 de diciembre de 2016

Ciudad 44 (Miasto 44)

Ciudad 44 (2014)

Varsovia, verano de 1944. Durante las semanas previas al levantamiento de Varsovia, el joven Stefan Zawadzki vive el comienzo de un incipiente romance con la bella enfermera Biedronka. De forma paralela, mientras estrecha sus lazos de amistad con varios miembros de la resistencia polaca, se sentirá simultáneamente atraido por una miliciana llamada Kama. Tras unirse al ejército clandestino polaco justo antes de producirse el levantamiento armado, Stefan será testigo, en compañía de Biedronka, de la sangrienta y desesperada lucha de los rebeldes polacos contra los alemanes, así como de la inevitable destrucción de Varsovia en el curso de los combates.

Ciudad 44 es una producción polaca, escrita y dirigida por el realizador de esa nacionalidad Jan Komasa. La película reconstruye los acontecimientos históricos que rodearon el Levantamiento de Varsovia en Agosto de 1944, cuando el Armia Krajowa, el ejército clandestino polaco leal al gobierno en el exilio, se levantó en armas contra los ocupantes alemanes, esperando hacerse con el control de la ciudad antes de la llegada de los ejércitos soviéticos.  Este es un tema que ya había sido llevado anteriormente al cine, como en la producción del director Andrzej Wajda Kanal, estrenada en 1957;  apareciendo también relatado, si bien de forma más tangencial, en la película del famoso realizador polaco Roman Polansky El Pianista 

En cuanto al análisis del film, hay que decir que Ciudad 44 ofrece al espectador varios aspectos destacables. Entre ellos se puede mencionar la impecable labor de recreación de los escenarios donde transcurre la película, la cuidada ambientación, y la buena factura técnica de las escenas bélicas, que funcionan bastante bien en pantalla.  Asimismo, la película ofrece una visión  bastante completa de los hechos históricos que narra, empleando el recurso de desplazar a los protagonistas a través de los distintos sectores por los que discurrió la lucha armada en Varsovia, mostrando de ese modo la crueldad de la represión alemana contra los polacos, y progresiva destrucción de la ciudad.
No obstante, las buenas virtudes que muestra el film en el aspecto técnico e histórico no se ven reflejadas en el aspecto narrativo. Y ello se debe principalmente a que los personajes principales resultan demasiado planos, además de estar muy desdibujados, sin que se llegue a profundizar realmente en ninguno de ellos, lo cual hace que el hilo conductor de la historia flojee en más de un momento. Tampoco me terminó de convencer la subtrama romántica, con un triángulo amoroso de fondo, que no aporta absolutamente nada a la historia y que a mi pareció muy torpemente desarrollada. En el apartado interpretativo, el pobre desarrollo de los personajes impide que ninguno de los actores principales, todos ellos desconocidos a nivel internacional, pueda brillar en sus respectivos papeles,  de forma que se limitan a cumplir en unos roles que daban mucho más de sí. Un punto que sí me pareció acertado es el de la dramática resolución del desenlace, que logra elevar un tanto el tono general de la historia.

En resumen, Ciudad 44 es un título que funciona con eficacia como vehiculo para relatar los hechos históricos que describe, pero al que le hubiera hecho falta un guión algo más pulido y, sobre todo, unos personajes de mayor calado, para haber sido una gran película. Pese a ello, y quitando algún bajón de ritmo puntual, se deja ver con interés.
Calificación: 6/10

domingo, 2 de marzo de 2014

The Monuments Men

The Monuments Men (2014)

Año 1943. Mientras las tropas alemanas retroceden en todos los frentes, el especialista en arte Frank Stokes (George Clooney)  propone al alto mando estadounidense la creación de una unidad especial, denominada “Monuments Men”. El objetivo de dicha unidad será el de recuperar las obras de arte expoliadas por los nazis en toda Europa, evitar su destrucción, y devolverlas a sus legítimos dueños. Para ello, Stokes contará con la colaboración de un variopinto grupo de expertos en arte sin formación militar, a los que embarcará en una peligrosa misión recorriendo los frentes de batalla europeos en busca de las obras de arte robadas.

La filmografía de Hollywood está plagada de proyectos cinematográficos que a priori, lo tenían todo a favor para convertirse en grandes películas -un generoso presupuesto, un reparto estelar, y un punto de partida argumental fascinante- pero que sin embargo resultaron fallidos.  Y sin lugar a dudas, puede decirse que ese es el caso de The Monuments Men, la más reciente producción auspiciada por el astro hollywoodiense George Clooney, quien, además de reservarse para sí el papel  protagonista, se encargó de coescribir el guión del film.  La película se basa en los hechos históricos que rodearon a una unidad real del ejercito estadounidense, denominada MFAA (Monuments, Fine Arts and Archives) encargada de recuperar obras de arte en los frentes de batalla y evitar la destrucción de los momunentos y edificios históricos, en la medida de lo posible. Como el mismo Clooney afirmó en la presentación del film “El 80% de lo que aparece en la película es verídico”.

Pero el principal problema de la película no es la fidelidad histórica del guión, sino más bien lo fallido de la propuesta de Clooney a la hora de trasladar la historia a la gran pantalla. Para empezar, el ritmo de la narración resulta excesivamente lento, a la vez que bastante deslavazado (pues la historia va saltando entre los distintos puntos de vista de los personajes en sus misiones de búsqueda de las obras de arte) y lo cierto es que, transcurridos los diez primeros minutos de metraje, el interés de la historia cae en picado, sin que los torpes intentos del guión por crear cierta tensión dramática consigan hacerle remontar el vuelo en ningún momento. 

Por otra parte, da la sensación de que el film no termina de encontrar el tono adecuado para contar la historia ya que esta deambula sin ninguna fortuna entre la comedia ligera, el drama bélico, y algún que otro diálogo grandilocuente, que corre a cargo (como no) del protagonista.  Y para no perder la costumbre, no falta ni la típica y superflua subtrama romántica de rigor, a cargo del personaje de Cate Blanchett, el cual, por cierto, parece muy desaprovechado.  El resultado de todo ello es que la película, más que deleitar a la audiencia, aburre. Ni siquiera la introducción de alguna que otra escena de acción sirve para que el film termine de captar la atención del espectador, y por si fuera poco, la cosa termina definitivamente de estropearse cuando se introducen algunas escenas de carácter marcadamente patriotero, que terminan por restarle aun mas interés a una historia que, definitivamente, merecía ser mejor contada.

En conclusión “The Monuments Men” supone el enésimo ejemplo de una historia que ofrecía muchísimo interés, pero que se pierde en su adaptación cinematográfica. Una película que considerada en su conjunto resulta más bien plomiza, y de la que solo puede salvarse su reparto y su buena puesta en escena. Todo lo demás resulta sencillamente mediocre.

Calificación: 4,5/10

martes, 17 de diciembre de 2013

Stalingrad

Stalingrad (2013)

Stalingrado Otoño de 1942. Tras un fracasado asalto por parte de una division de infanteria soviética contra las posiciones alemanas al otro lado del Volga un pequeño grupo de cinco supervivientes rusos mandado por el Capitan Gromov ocupa un estratégico edificio situado en la zona de la ciudad controlada por los alemanes. Dentro del inmueble se encuentran con Katia, una joven residente del edificio que ha decidido permanecer alli pese a los combates. Pese al hecho de que Gromov solo cuenta con un puñado de supervivientes del asalto, recibe órdenes del mando de mantenerse en el edificio y rechazar cualquier ataque. De forma paralela, el Capitán Kahn, un oficial alemán que vive un difícil romance con la jóven rusa Masha, recibe instrucciones expresas de su superior de reconquistar el edificio a cualquier precio.

Stalingrad es una muy reciente producción rusa, realizada para coincidir en su estreno con el 70º aniversario del final de la Batalla de Stalingrado, y que ha contado con la dirección del cineasta Fedor Bondarchuk, hijo del afamado director Sergei Bondarchuk, famoso por haber sido el encargado de dirigir algunas grandes superproducciones históricas durante la época soviética. Hay que apuntar que esta película viene a llenar en cierta medida un vacio existente en la filmografía rusa, ya que si bien la batalla de Stalingrado ha sido tratada con anterioridad en distintas producciones europeas como Stalingrado, Batalla en el Infierno, Stalingrado (1993), o Enemigo a las Puertas; desde el punto de vista ruso solo había un film de 1989 realizado por el director Yuri Ozerov, dedicado específicamente a esta histórica batalla.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que la película tiene un arranque bastante prometedor, con una espectacular secuencia bélica que muestra el intento de cruce del Rio Volga por parte de una división soviética, el cual resulta frustrado por la detonación de los explosivos colocados por los alemanes en la orilla. También me gustó la presentación que se hace de los personajes cuando estos se van encontrando en el edificio y se conocen entre sí. Sin embargo, una vez pasados los primero veinte minutos, el ritmo de la narración va decayendo de forma simultánea al interés de la historia, que deriva en una sucesión de clichés y lugares comunes del cine bélico, sazonados con unas descafeinadas subtramas románticas que giran en torno a los dos personajes femeninos, y que resultan más bien superfluas por lo poco que aportan al conjunto de la narración.

Otro aspecto que no me terminó de convencer del film es el del retrato que se hace de ambos bandos, que me pareció un tanto impostado. Los personajes rusos son retratados de manera mayormente heroica y -por supuesto- muy humana; mientras que los alemanes se muestran de manera mucho más impersonal, pese al evidente intento de humanizar en cierta medida al enemigo a través de la figura del capitán Kahn. En ese sentido, hubiera sido de agradecer que el film ofreciera un retrato mucho más equilibrado de ambos bandos, y que la historia se pusiera al servicio de ofrecer un mayor trasfondo antibélico, algo que aquí brilla por su ausencia en aras de ensalzar el heroísmo de los soldados rusos. Un heroísmo, por cierto, que redunda en la poca credibilidad de algunas escenas de combates, en las que los alemanes son sistemáticamente masacrados por los rusos, siempre inferiores en número a sus enemigos. En ese aspecto, da la impresión en más de un momento de que la historia bebe mucho más del cine de propaganda soviético de los años 60 y 70 que de las más recientes producciones del cine bélico, volviendo a incidir en recursos propios de ese tipo de cine, más que superados en la actualidad.

Entre los aspectos más destacables del film cabe mencionar la excelente labor de ambientación y puesta en escena (algo que viene siendo común en las producciones bélicas rusas) así como la cuidada recreación del atrezzo militar. Los restantes aspectos técnicos, como la fotografía y el sonido también resultan bastante buenos; pero no son suficientes por sí solos para hacer levantar el vuelo a una narración que acusa bastante las fallas de un guión manifiestamente mejorable. En definitiva, es una pena que este nuevo punto de vista cinematográfico ruso sobre la batalla haya resultado, pese a la evidente riqueza de medios y el buen hacer en el apartado técnico, un producto tópico y ramplón, que se queda en un título simplemente pasable.


Calificación: 5,5/10

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hijos del Tercer Reich (Unsere mütter, unsere väter)

Hijos del Tercer Reich (2013)

Berlin, junio de 1941. Poco antes del inicio de la invasión de la URSS por las tropas alemanas cinco amigos de la infancia se reúnen en una fiesta de despedida y, tras hacerse una foto de grupo, prometen volverse a ver una vez terminada la guerra. Los protagonistas son Wilhem Winter (Volker Bruch), un condecorado teniente de la Werhmacht, su hermano Friedlhem (Tom Schilling), soldado recien reclutado para servir en el frente junto a Wilhem; Greta, una camarera cuya aspiración es la de convertirse en estrella de la canción, la jóven enfermera Charlotte, destinada a servir en los hospitales del frente oriental, y el joven sastre judío Viktor Goldstein, novio de Greta. Pese al optimismo inicial con el que estos cinco amigos miran al futuro, pronto se verá como sus aspiraciones vitales son sacudidas por las crueldades y vicisitudes de la guerra.

Hijos del Tercer Reich (título español que poco tiene que ver con el título original de la serie, “Nuestras madres, nuestros padres”) es una muy reciente producción televisiva alemana que aborda, en formato de miniserie la historia de la II GM, centrándose particularmente en describir la lucha en el Frente Oriental y la vida en retaguardia, para ofrecer el punto de vista alemán sobre el conflicto. La historia está lejanamente inspirada en los diarios de guerra del padre del productor alemán Nico Hoffman -uno de los principales responsables del proyecto- quien declaró que el personaje de Wilhem Winter viene a ser un trasunto de su progenitor, cuyas experiencias de combate en el Frente Oriental sirvieron de base para elaborar el guión.

Hay que decir que pese a tratarse de un producto pensado y producido para la TV, Hijos del Tercer Reich ha sido un proyecto bastante ambicioso que ha contado para su rodaje con un más que generoso presupuesto de 14 millones de Euros. Un dinero que se ve que ha sido bastante bien empleado, puesto que la labor de ambientación, puesta en escena y recreación de los escenarios, esmeradamente cuidada hasta en los más mínimos detalles, resulta sencillamente soberbia. El rodaje tuvo lugar a lo largo de casi tres meses en diversos escenarios exteriores de Letonia y Lituania, combinado con la filmación en distintos estudios alemanes que se habilitaron para ambientar los escenarios interiores y las calles de los años 40 del pasado siglo.

En ese sentido, no es de extrañar que los aspectos técnicos de la serie rayen a gran altura, con una fotografía de excelente calidad (que recuerda a la de las series norteamericanas Hermanos de Sangre o The Pacific), unas escenas de acción que impactan por su realismo, asi como el empleo de unos muy buenos efectos especiales. En ese sentido puede afirmarse que, como producción alemana, poco o nada tiene que envidiar a dichos títulos producidos en EEUU. En esos aspectos, la realización técnica de la serie resulta sobresaliente y desde luego está a la altura de la mostrada en Hermanos de Sangre, sobre todo en el apartado de la brillante factura visual.

En el plano narrativo, me ha parecido que la serie aporta algún elemento interesante, en especial la evolución de los dos personajes principales, los hermanos Wilhem y Frieldhem Winter. Wilhem comienza siendo un aguerrido oficial que actúa movido por el patriotismo y convencido de la victoria final. Frieldhem, por su parte es el típico joven culto y sensible que advierte a Wilhem que “La guerra sacará lo peor de nosotros”, como efectivamente ocurre. De ese modo Wilhem evoluciona desde su inicial fervor patriotico al desengaño y hastío hacia la guerra, mientras que su hermano irá convirtiendose progresivamente, guiado por su instinto de supervivencia, en una despiadada máquina de matar. El desarrollo del resto de personajes protagonistas (la enfermera Charlotte, Greta, y el amigo judío, Viktor Goldstein) me pareció un poco más plano, si bien sus historias complementan bien la narración principal.

Los tres capítulos de la miniserie vienen a cubrir todo el periodo comprendido entre la invasión de la URSS en 1941 hasta la derrota del III Reich en 1945. El primer capítulo, que comprende entre junio y diciembre de 1941, me pareció interesante como presentación de la historia y de los personajes, pese a que algunos de los diálogos podrían haberse mejorado, y a que también se eche en falta algo más de acción que habría servido para dotar de mayor espectacularidad y agilidad narrativa a este capitulo.

El segundo episodio, que para mi gusto es el mejor de la serie, abarca desde mediados de 1943, en vísperas de la Batalla de Kursk, hasta finales de ese año. Este episodio contiene algunas lineas de diálogos realmente memorables, amen de mostrar unas excelentes escenas de acción recreando con tremendo realismo un sangriento combate urbano librado por la unidad de Wilhem contra las tropas soviéticas durante la batalla de Kursk. Además, considero que este segundo episodio es un magnifico exponente de cómo transmitir un rotundo mensaje antibélico mostrando la propia guerra en toda su extensión. Un episodio sobresaliente del que me quedo con una frase: “Mucha gente piensa que la guerra consiste en pelear. Se equivocan. Consiste en esperar, el próximo día, la próxima comida, el próximo combate…”.

Finalmente, el tercer episodio, que sirve de desenlace a la historia lo encontré un algo inferior al segundo, cubre el periodo comprendido entre finales de 1944 y los meses finales de la guerra en 1945. Este último capitulo, si bien mantiene el interés del espectador para conocer cual será la suerte final de los protagonistas, se queda algo corto a la hora de cerrar todos los temas apuntados en los dos primeros episodios (en especial el romance entre Wilhem y Charlotte, que no termina de concretarse). En ese aspecto, también he de apuntar que el desarrollo de la secuencia final que cierra la narración me pareció un tanto falta de una mayor dosis de emotividad. De haber transmitido algo más de emoción en el desenlace habríamos estado sin duda ante una serie absolutamente memorable. En cualquier caso, hay que reconocer que la valoración global de “Hijos del Tercer Reich” resulta bastante positiva. Una serie sin duda muy recomendable.


Calificación: 7,5/10

miércoles, 10 de abril de 2013

Las flores de la guerra (Flowers of War)

Las flores de la guerra (2011)


Nanking, Diciembre de 1937. Mientras las tropas invasoras japonesas entran a sangre y fuego en la antigua capital china, el maquillador de cadáveres John Miller (Christian Bale) llega a una parroquia católica de la ciudad para preparar el funeral del sacerdote de la misma. Sin embargo, a su llegada a la Iglesia, Miller descubre que el cuerpo del sacerdote ha desaparecido a causa de una explosión, y que en el edificio solo queda un grupo de jóvenes estudiantes chinas aterrorizadas por las atrocidades de las tropas japonesas. La situación se complica aún más cuando un grupo de prostitutas procedentes de un barrio cercano busca refugio en la Iglesia, lo cual colocará a Miller en la inesperada posición de protector de ambos grupos de mujeres frente a la brutalidad del ejército japonés.

Resulta llamativo el hecho de que el cine Oriental parece haber descubierto en los últimos años el tema de la guerra Chino – Japonesa, un conflicto que, hasta los últimos años,  -cinematográficamente hablando- había permanecido en un relativo olvido. En ese sentido, Las flores de la guerra vuelve a abordar el tema de dicho conflicto bélico, y lo hace retratando la tristemente célebre Masacre de Nanking, un suceso histórico que solo dos años antes ya había sido llevado al cine en la destacada película “Ciudad de Vida y Muerte” del realizador Lu Chuan.  Con guión basado en una novela titulada “Las 13 mujeres de Nanking” de Yan Geling, y con un presupuesto cercano a los 100 millones de dólares, el realizador Zhang Yimou fue el encargado de trasladar a la pantalla esta historia, en la que ha sido la producción cinematográfica china más cara hasta la fecha.

Entrando a valorar el film, en primer lugar dado que las comparaciones con “Ciudad de Vida y Muerte” son inevitables (tanto por la proximidad temporal entre ambos títulos como por su temática) he de decir que “Las flores de la guerra” es una película bastante estimable, si bien me parece que está un peldaño por debajo de su predecesora. El arranque del film es realmente vibrante, mostrando la entrada de las tropas japonesas en la ciudad por medio de unas espectaculares y realistas secuencias bélicas, filmadas con una excelente factura visual que poco tienen que envidiar a las superproducciones occidentales. El desarrollo de la historia consigue, además, captar el interés del espectador y se ve bien secundado por la labor de los protagonistas, un solvente Christian Bale, y, sobre todo, la bella actriz china Ni Ni.

Sin embargo, y pese a estos aspectos positivos, da la impresión de que los productores han querido hacer un producto más comercial y digerible para el gran público que “Ciudad de Vida y Muerte”; y en cierta medida se echa en falta el descarnado realismo y el sustrato filosófico que estaba presente en aquella. También es cierto que, tras el vigoroso tercio inicial, la narración pierde algo de fuelle en el tramo central del metraje; y por otro lado, peca de demonizar en exceso a los japoneses, en vez de optar por ofrecer un retrato más equilibrado del enemigo. Algo que -con toda probabilidad-  se buscó deliberadamente en aras de hacer la película más vendible para el público chino, principal mercado receptor del film. Finalmente, entre los aspectos menos destacables del film quizás se antoja poco creíble la brusca evolución del personaje interpretado por Christian Bale, quien pasa, casi sin transición, de ser un cínico buscavidas sin demasiados escrúpulos, a un abnegado héroe decidido a salvar a las estudiantes de la parroquia a cualquier precio.  En el apartado interpretativo, cabe decir que las actuaciones son bastante correctas, si bien el personaje de Bale me pareció un poco desdibujado, el resto del reparto chino raya a un buen nivel, sobre todo por parte de la protagonista femenina, la actriz Ni Ni, quien logra dotar a su personaje de toda una gama de matices interpretativos.

En defitiva, “Las flores de la Guerra” es un título más que estimable en sus aspectos técnicos y visuales, con algunas secuencias bélicas bastante potentes, pero que adolece de ser demasiado condescendiente hacia el gran público. Unas concesiones comerciales que posiblemente hacen más accesible la historia, e incluso disfrutable, pero que le restan verosimilitud y carga dramática al relato, el cual adolece de alguna que otra inconsistencia. En resumidas cuentas, se trata un título entretenido pero algo irregular, y desde luego queda por debajo de la estupenda “Ciudad de Vida y Muerte” a la hora de narrar los sucesos que rodearon la infame matanza de Nanking.

Calificación: 6/10

lunes, 9 de abril de 2012

La Llave de Sarah (Elle s'appelait Sarah)

La Llave de Sarah (2010)

París, año 2002. Julia Jarmond (Kristin Scott Thomas), una periodista norteamericana americana afincada en la ciudad junto a su marido francés, recibe el encargo de preparar un artículo sobre la redada organizada por el gobierno de Vichy contra los judios parisinos en julio de 1942. Conforme avanza en su investigación, Julia descubrirá la historia de Sarah (Melúsine Mayancey), una niña judía que habitaba junto con su familia el piso en el que residió durante muchos años su familia política, los Tézac. Este descubrimiento hará que Julia se obsesione con descubrir el destino final de Sarah y aclarar cuál fue su relación con la familia de su marido.

La llave de Sarah es una película basada en Best-Seller de la escritora y periodista francesa Tatiana de Rosnay, cuyo argumento se basa en una historia inspirada por la denominada Redada del Velódromo de Invierno, que tuvo lugar en Paris en julio 1942. Curiosamente, es la segunda producción francesa estrenada en el 2010 que trata esos sucesos históricos, ya que se estrenó solo unos meses más tarde de que apareciera en la cartelera francesa el largometraje “La Redada”, basada en los mismos hechos. Pese a esta coincidencia argumental, hay que decir que “La Llave de Sarah” ofrece un punto de vista alternativo, ya que mientras “La Redada” centraba su relato en las víctimas, aquella opta por narrar las consecuencias que esos hechos tuvieron a largo plazo para los supervivientes y sus familiares.

A la hora de abordar el relato, el director Paquet Brenner recurre a la narración mediante dos líneas argumentales superpuestas, por un lado la historia personal de Julia y como el desenterrar el pasado le afecta a ella y su familia, y por otro, la dramática historia de Sarah y su familia, cuya detención en la redada traerá una trágica consecuencia. La parte del film en la que ambas historias se entrecruzan está bastante lograda, logrando que las dos líneas temporales de la narración, pasada y presente, avancen con sencillez y a la vez con momentos de hondo dramatismo perfectamente incardinados en la narración. El problema es que el guionista parece tener prisa por cerrar la historia de Sarah, -la cual concluye de manera un tanto abrupta- para centrarse en el drama familiar de la protagonista. Esto se traduce en que la narración pierda claramente fuelle en el último tercio de metraje, a diferencia de la novela, que mantenía la alternancia entre ambas historias hasta el desenlace final de la historia.

En cualquier caso, y pese a ese defecto que le resta puntos al conjunto de la narración, La Llave de Sarah es una película muy completa, que se sustenta en gran medida en las notables interpretaciones de sus protagonistas, la veterana Kristin Scott-Thomas, y la niña Mélusine Mayance, para ofrecernos un relato, por momentos sobrecogedor, sobre unos hechos silenciados durante muchos años por la historiografía oficial francesa y que, indudablemente, merecen ser recordados. Un título bastante recomendable.

Calificación: 7/10

martes, 3 de enero de 2012

Exodo, Quemado por el Sol 2 (Utomlyonnye solntsem 2)

Exodo - Quemado por el Sol 2 (2010)

La historia comienza en el verano de 1941. Cinco años después de que la existencia del general Kotov (Nikita Mijalkov) y su familia se viera fatalmente afectada por las purgas stalinistas, Kotov logra salir del Gulag justo cuando se produce la invasión alemana, siendo inmediatamente destinado a combatir contra los alemanes en un batallón disciplinario. Paralelamente, el protagonista emprenderá la búsqueda de su hija Nadia, y su esposa, sin saber que durante sus años de reclusión, ambas han estado bajo la protección de su antiguo enemigo Mytia, oficial del NKVD que recibirá el encargo directo de Stalin de localizar a Kotov.

Quince años después de alcanzar el éxito y el reconocimiento internacional gracias a Quemado por el Sol (ganadora del oscar a la mejor película extranjera y premio especial del jurado en el Festival de Cannes) el cineasta ruso Nikita Mijalkov retomó los personajes de su laureado film para concluir el díptico de su historia, mostrando el destino de aquellos durante la II GM. Esta segunda parte de Quemados por el Sol ha supuesto la película más cara del cine ruso hasta la fecha, con un presupuesto superior a los 42 millones de euros. Una auténtica superproducción, que ha contado con un apabullante despliegue de medios, extras y efectos digitales. Sin embargo, el abundante presupuesto no le bastó a Mijalkov para captar la atención del público, ya que el estreno de la película en Rusia se saldó con un estrepitoso fracaso comercial y una más que fria recepción por parte de la crítica, mientras que la difusión internacional del film –a diferencia de lo ocurrido con su aclamada precedesora- ha sido mínima, teniendo escasa repercursion más allá de sus fronteras.

Son varios los factores que pueden enunciarse a la hora de explicar este fracaso. El primero, y más importante, es que Mijalkov ha pretendido construir un film abrumadoramente épico, pero con una historia que por momentos, resulta totalmente deslavazada. El guión falla claramente a la hora de entrelazar la historia de Kotov, Mytia, y el resto de personajes, a la par que se recrea en una serie de situaciones pretendidamente tragicómicas, y en la mayor parte de las ocasiones, forzadas. El cuidado desarrollo de los personajes, diálogos y situaciones de Quemado por el Sol brilla en este caso por su ausencia, y en demasiadas ocasiones la película transmite la sensación de ser una colección de sketches mal engarzados entre sí. Tampoco ayuda en absoluto el hecho de que el dilatado metraje, de 3 horas de duración, venga acompañado de un ritmo narrativo que no resulta demasiado vivo, pese a la variedad de situaciones que plantea la historia.

Todo ello empequeñece en gran medida el buen hacer del film en otros apartados, especialmente en los técnicos, de entre los que cabe destacar la excelente ambientación y puesta en escena, así como la espectacularidad de las escenas bélicas. Pero todo ello queda muy deslucido en el conjunto de una narración que avanza de manera más bien sincopada, para ir desgranando una historia que parece contada a retales, hasta llegar a un desenlace que deja bastantes cabos sueltos y cuya resolución definitiva parece parece quedar abierta a una posterior tercera parte de la serie. Entre medio, no faltan las escenas y personajes pintorescos propias del cine de Mijalkov, pero que en este caso no terminan de funcionar en pantalla, en parte porque en algunos casos resultan un tanto forzadas, pero también por la deficiente articulación de las distintas tramas argumentales que propone el guión.

En definitiva, Quemado por el Sol 2 resulta un título brillante en su aspecto formal, pero bastante pretencioso y hueco en el plano narrativo, y está desde luego muy lejos de ser una de las películas más inspiradas de Mijalkov, entre las que se cuenta su predecesora. Sin llegar a ser un desastre total, lo que sí es cierto es que estamos ante una película que decepciona en más de un aspecto y hace bueno el viejo axioma de que “nunca segundas partes fueron buenas”.

Calificación: 5/10

martes, 20 de septiembre de 2011

Holocausto (Holocaust)

Holocausto (1978)

La historia comienza en Berlin en 1935, con la boda de Karl Weiss, miembro de una acaudalada familia judía de origen polaco, encabezada por el prestigioso doctor Josef Weiss, con Inga (Meryl Streep), una joven alemana de origen no hebreo. A partir de ese momento, el progresivo endurecimiento de las leyes raciales alemanas contra los ciudadanos judíos irá haciendo el ambiente cada vez más opresivo en torno a los Weiss, cuyos miembros iran viviendo en primera persona la persecución racial del gobierno de Hitler. De forma paralela, Erik Dorff (Michael Moriarty), un joven abogado en paro, de ideas apolíticas, ingresa en la SS en busca de un empleo, pero, impulsado por su ambiciosa esposa Marta, irá subiendo progresivamente en la jerarquía nazi, hasta convertirse en un colaborador directo del despiadado Heydrich en su política de exterminio del pueblo judío.

Existen varias razones por las que Holocausto puede considerarse todo un clásico dentro de las series televisivas ambientadas en la II GM. Esta miniserie, de sólo 4 capítulos, alcanzó un rotundo éxito de audiencia en EEUU cuando la cadena nacional NBC la emitió por primera vez en 1978, siendo inmediatamente exportada a decenas de países extranjeros, donde también fue muy bien recibida por el público y la crítica. Además, fue una producción ampliamente galardonada, que se hizo acreedora, entre otros premios, de 2 Globos de Oro y 8 Premios Emmy, además de lanzar al estrellato a una por aquel entonces joven Meryl Streep, en un papel de sufrida esposa que le valió para hacerse con el Emmy a la mejor interpretación femenina. Por su parte, el protagonista masculino, Michael Moriarty, se hizo con el Globo de Oro como mejor actor televisivo.

Sin duda, Holocausto es una serie que atesora no pocos méritos en su haber. Comenzando por una muy buena labor de ambientación y puesta en escena, continuando con unas interpretaciones que rayan a un alto nivel, y terminando en el ágil desarrollo de una trama argumental que abarca un dilatado periodo de tiempo, concretamente, una década. También tiene a su favor el hecho de contar el holocausto desde ambos puntos de vista, tanto el de los verdugos como el de las víctimas, lo cual resulta indudablemente enriquecedor a nivel histórico. En ese sentido, me parece especialmente fascinante el desarrollo del personaje de Erik Dorff, y como asistimos al proceso de transformación de un pacífico abogado sin ideas políticas, en un sanguinario asesino sin escrúpulos. La evolución de este personaje, que en principio ingresa en la SS únicamente movido por la necesidad de encontrar un empleo pero que poco a poco, en parte por inercia jerárquica y en parte por ambición personal, se convierte en un genocida, me parece una metáfora perfecta sobre el ascenso del nazismo en Alemania y como explicar el que una nación culta y civilizada como la alemana se viera inmersa en los horripilantes crímenes nazis.

Por otro lado, también es de recibo destacar el amplio periodo histórico que abarca la serie, comenzando por el inicio del acoso racial contra los judíos, y que abarca la violencia de la Noche de los Cristales Rotos, el inicio de las deportaciones masivas, los campos de concentración, matanzas organizadas como la de Babi Yar en Ucrania, o la gestación de la denominada “Solución Final”, hasta el final de la guerra. Sin duda, es una serie a tener en cuenta por su amplitud de miras, que quizás se traduce en una cierta concisión a la hora de abordar algunos hechos, pero que sin duda merece la pena ver y recordar, tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. Una producción muy esmerada, de esas que merece la pena volver a ver cada cierto tiempo.

Calificación: 7,5/10


viernes, 29 de julio de 2011

Los Juicios de Nuremberg (Nuremberg)

Los Juicios de Nuremberg (2000)

Tras el fin de la II GM y la derrota de la Alemania Nazi, los principales dirigentes del III Reich, con Hermann Goering (Brian Cox) a la cabeza son capturados por los aliados y enviados a la prisión de Nuremberg, para ser sometidos a juicio por crímenes de guerra y contra la humanidad. El fiscal jefe del proceso, el norteamericano Robert Jackson (Alec Baldwin), ayudado por su asistente Elsie Douglas y el psicólogo Gustav Gilbert (Matt Craven) serán los encargados de encabezar la acusación contra los procesados, y en especial contra la astuta defensa adoptada por Göring frente a las acusaciones.

Esta producción televisiva, coproducida entre estudios de EEUU y Canada, reconstruye -mediante un formato a medio camino entre el telefilm y el docudrama-, el episodio histórico de los célebres Procesos de Nuremberg, un conjunto de juicios que se siguieron en dicha ciudad alemana contra los integrantes de la cúpula dirigente del III Reich entre 1945 y 1946. Con un guión basado en un libro de John E. Persico titulado “Nuremberg Infamy on Trial” ("Nuremberg: La infamia procesada"), el film reconstruye los principales episodios que rodearon el juicio seguido contra los principales responsables de la mayor destrucción sufrida por Europa y el mundo en toda la Historia de la humanidad. Un tema, por cierto, que ya había sido abordado en el clásico de 1961 Vencedores o Vencidos, si bien esta última no trataba sobre el proceso principal contra los dirigentes nazis.

En el caso que nos ocupa, Los Juicios de Nuremberg tiene varios elementos bastante atractivos para el espectador. En primer lugar es destacable la buena labor de ambientación y puesta en escena, así como la fidelidad histórica con la que se reproducen las sesionas del juicio. También acierta el guión al centrarse en el duelo dialéctico y de personalidades que se establece entre el fiscal Jackson y Hermann Goering, quien pronto se erige en el principal cabecilla de los acusados, y el más peligroso de ellos, tanto por su inteligencia y como por su ascendiente moral sobre el resto de encausados. Eso, únido a la brillante actuación de un Brian Cox, (de lejos, el más entonado del reparto) metido de lleno en el personaje del Reichsmarshall alemán, Göring, condesan los aspectos más destacables del film. Una interpretación, por cierto, que le valió al actor para hacerse con un merecido Premio Emmy a la mejor interpretación masculina en un papel secundario en la edicion de dichos premios correspondiente al año 2001.

Por lo demás, Los Juicios de Nuremberg no ofrece nada especialmente novedoso o destacable. Se limita a contar la historia del juicio desde una perspectiva más bien lineal, que no llega a transcender más allá de los hechos históricos ya sobradamente conocidos por el público mínimamente instruido en ellos. Quizás en ese sentido se echa de menos algo más de profundidad a la hora de analizar las motivaciones de los dirigentes nazis y las causas que llevaron a una nación civilizada como Alemania a ir directa a la hecatombe.

En definitiva, Los Juicios de Nuremberg es una pulcra producción televisiva, con elementos típicos del thriller judicial, que se sigue con interés por parte del espectador aficionado a los temas históricos. Quizás en el plano narrativo podría haber ofrecido algún aspecto más estimulante, pero en lineas generales entretiene contando con fidelidad los hechos que relata. Un telefilm no especialmente brillante, pero sí recomendable.

Calificación: 6/10

miércoles, 20 de julio de 2011

Dos mujeres (La Ciociara)

Dos mujeres (1960)

Italia, 1943. Ante el recrudecimiento de los bombardeos aliados sobre Roma, la atractiva Cesira (Sophia Loren) decide abandonar el pequeño comercio que regenta y emigrar al sur del país en compañía de su hija adolescente Rosetta para proteger a esta de los peligros de la guerra. Tras un largo viaje, madre e hija van a refugiarse en la casa de campo de unos parientes residentes en Santa Eufemia, un pequeño pueblo de los montes de la Ciociaria. Alli, Cesira trabará amistad con Michele (Jean Paul Belmondo), un joven intelectual antifascista que quiere unirse a los partisanos y que tratará de hacer partícipe a Cesira de sus ideas. Pese a que en principio la vida en el campo resulta plácida y tranquila, el avance de los frentes de batalla colocará a madre e hija en el centro de los combates.

Dos mujeres supuso el decimocuarto largometraje del famoso realizador italiano Vittorio de Sica, asi como una de sus más exitosas colaboraciones con la actriz Sophia Loren, que por aquel entonces contaba con 25 años de edad, pero que ya era una de las grandes estrellas del cine italiano. Curiosamente, la primera elección para el papel protagonista recayó sobre Ana Magnani, pero cuando esta declinó aceptarlo debido a una enfermedad, el productor Carlo Ponti, a la sazón pareja sentimental de Loren, logró que le dieran el papel a esta. El guión del film adaptaba el texto la novela “La ciociara” publicada en 1957, y que narraba una historia de tintes autobiográficos basada en las experiencias personales del escritor italiano Alberto Moravia durante la guerra. La película supuso el salto definitivo al estrellato internacional de Sophia Loren, quien se hizo acreedora del Oscar a la mejor actriz por su papel en la película, siendo esta la única vez que la estrella italiana lo conseguiría en su carrera, y la única ocasión en que se ha obtenido dicha estatuilla por un papel no interpretado en inglés en su V.O.

Siguiendo la línea marcada por el cine neorralista de Rosselini, Dos mujeres aborda el relato desde un prisma altamente realista, centrando la narración en las visicitudes y penalidades que sufre la población civil (italiana en este caso) atrapada entre los bandos contendientes en el conflicto. El tono empleado por De Sica para contar la historia es claramente costumbrista, presentando una serie de personajes y situaciones arquetípicos que se articulan para denunciar la crueldad y el dolor que lleva aparejados toda guerra. Es de agradecer, no obstante, que la película no caiga en el recurso del dramatismo fácil ni en la demonización de uno de los bandos. Antes al contrario, los personajes (incluidos los alemanes) son presentados desde una perspectiva bastante equilibrada, que escapa de los tópicos de rigor y que evita en todo moemento la contraposición de los "buenos" frente a los "malos". Tanto es asi que este film es uno de los escasos testimonios cinematográficos existentes sobre un crimen de guerra cometido por tropas aliadas contra la población civil, concretamente la oleada de violaciones que desataron los soldados coloniales franceses (los Goumiers) entre las mujeres italianas que cayeron en sus manos. Episodio este, el de la violación, que opera como intenso climax dramático de la narración, a la vez que sirve para poner de manifiesto la desolación y desprotección de los seres más débiles (la mujer y su hija) enfrentados al sinsentido de una guerra que no hace distinciones a la hora de esparcir la destrucción y el dolor allá por donde pasa. Todo ello realzado por el sobrio realismo de una elegante fotografía en B/N que contribuye a dotar de un mayor grado de veracidad a la narración.

Pero por encima de todo, la película se apoya, además de en unos diálogos ágiles e interesantes, en la notable interpretación de su pareja protagonista. En ese sentido, Sophia Loren ofrece una de sus mejores interpretaciones en el papel de Cesira, una mujer sensual, pero a la vez racial y de carácter, empeñada en proteger a su hija por encima de todas las adversidades, que finalmente se verá desbordada por los acontecimientos. Por su parte, un jóven Jean Paul Belmondo ofrece igualmente una sólida interpretación dando vida al joven de altos ideales e inconformista, que se verá irresistiblemente atraído por la sensualidad de Cesira.

En definitiva, Dos mujeres ofrece un más que interesante relato sobre la vida y visicitudes de la población civil en tiempos de guerra, a la vez que dibuja un contundente alegato antibélico que denuncia la sinrazón de todo conflicto bélico. Una película de personajes y con matices apreciables, ágilmente narrada, que construye una historia sobria, honesta y sincera, quizás algo falta de ritmo en alguno de sus tramos, pero bastante interesante en líneas generales. Una de esas películas que decididamente merece al menos un visionado.

Calificación: 7/10

martes, 5 de julio de 2011

La Condición Humana (III): La Plegaria del Soldado (Ningen no joken III)

La condicion humana (III). La plegaria del soldado (1961)

Tras ver como su unidad era aniquilada por los tanques rusos, Kaji en compañía de los otros dos únicos supervivientes, emprende un largo camino a pie a través de Manchuria para tratar de volver a territorio amigo. En su andadura, Kaji será testigo de toda una serie de desastres de la guerra, encontrándose por el camino a civiles desplazados y hambrientos, mujeres violadas por los rusos y aldeas devastadas por la guerra. Pero, a pesar de las dificultades, el hambre y las privaciones, el deseo de Kaji por reunirse con su mujer le impulsará a seguir adelante.

Con La Plegaria del Soldado Masaki Kobayashi ponía el broche final a su trilogía sobre La Condicion Humana, contando en esta ocasión una historia centrada en describir las penalidades materiales y humanas que toda guerra lleva aparejadas, y en especial para los individuos del bando derrotado. En muchos sentidos, puede afirmarse que esta tercera entrega es la película más completa de la trilogía, estando dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera, que narra los desesperados intentos de Kaji por volver a territorio amigo para buscar a su esposa, se caracteriza por el uso de unos encuadres inusuales, los monólogos interiores explicitados a través de una voz en off que nos narra los pensamientos de los protagonistas, e incluso algunos flashbacks que nos retrotraen a las dos primeras entregas de la trilogía. En el curso de su larga caminata, Kaji se verá obligado a matar y robar para sobrevivir, además de enfrentarse a los soldados rusos, los guerrilleros chinos e incluso a sus propios compañeros japoneses. En ese sentido, la película pinta un cuadro absolutamente realista, a la vez que desolador, sobre las secuelas de la guerra y como esta es capaz de avivar los peores sentimientos de los seres humanos.

De este modo, el viaje de Kaji se convierte en un auténtico proceso de desengaño moral para el protagonista, obligado a renunciar a sus propias convicciones pacifistas, y a enfrentarse a su pérdida de fe en los ideales comunistas (cuando descubre que los soldados del Ejército Rojo están violando a las mujeres japonesas) y en la propia naturaleza humana en general. Esta primera parte, narrada con notable ritmo y plena de matices narrativos, condensa a mi modo de ver lo mejor de las tres películas, logrando que el espectador realmente se haga partícipe de la bajada a los infiernos del protagonista. Sin embargo, en su segunda mitad, la que nos muestra las vivencias de Kaji como prisionero de guerra, el relato vira hacia esquemas más clásicos y trillados, mostrando en cierta medida como el protagonista vive en primera persona las penalidades que él mismo había tratado de evitar para los prisioneros chinos en la primera entrega de la trilogía. Pero en esa parte el relato adolece nuevamente de mostrar unas situaciones y diálogos redundantes y que se alargan en exceso, con lo que el ritmo narrativo decae bastante en ese tramo del metraje, sin que levante el vuelo hasta muy el final, cuando la historia enlaza con el trágico desenlace del periplo de Kaji en busca de su esposa Michiko.

En cualquier caso, hay que concluir que La Plegaria del Soldado es en muchos aspectos la mejor entrega de la trilogía de Kobayashi, y un dignísimo cierre de la misma. Una película indispensable, sobre todo por su excelente primera parte, que supone toda una lección de cine, con mayúsculas. Un título que pone el mejor broche posible a una trilogía de excelente ambientación, montaje y guión, y que sin duda es de indispensable visionado para los buenos aficionados al cine.

Calificación: 7,5/10

lunes, 7 de marzo de 2011

La Estrella del Norte (The North Star)

La Estrella del Norte (1943)

La historia comienza en una aldea de Ucrania llamada “Estrella del Norte”, el 21 de junio de 1941. Mientras los habitantes de la aldea disfrutan de un tranquilo día veraniego, los jóvenes Kolya (Dana Andrews) y Marina Pavlova (Anne Baxter) ultiman los planes para emprender una excursión a pie con destino a Kiev en compañía de otros tres amigos, para celebrar el fin del curso escolar. Sin embargo, al dia siguiente, su tranquilo viaje se ve truncado por la invasión alemana de la URSS. Mientras la Luftwaffe ataca las carreteras, las columnas motorizadas alemanas se dirigen rápidamente a la aldea, por lo que los hombres del lugar deciden escapar a las montañas para formar una guerrilla, mientras Kolya y Marina tratan desesperadamente de regresar a sus casas. Pronto, el pueblo es ocupado por los alemanes, que deciden instalar un hospital militar avanzado en el mismo, bajo las órdenes del Dr. Von Harden (Erich Von Stroheim) usando a los niños del lugar como donantes de sangre forzosos para los soldados alemanes heridos.

Durante el periodo comprendido entre los años 1942 y 1945, la práctica totalidad de los estudios cinematográficos de Hollywood desarrollaron una intensa campaña propagandística en apoyo de la causa aliada. En ese contexto, se produjeron decenas de films dedicados no solo a ensalzar la lucha en el frente de las tropas norteamericanas, sino también la resistencia en Europa frente al invasor nazi. Dentro de esta categoría se encuadra La Estrella del Norte, dirigida por el prestigioso realizador Lewis Milestone, un cineasta que había encontrado en el género bélico su mejor medio de expresión, especialmente desde la realización de la aclamada adaptación cinematográfica de la famosa novela de Erich Maria Remarque Sin novedad en el frente.

Sin embargo, en este caso, puede decirse que Milestone pinchó en hueso. Y desde luego, ello no puede acharcarse precisamente a la falta de medios, ya que el director contó con un reparto plagado de actores de primera fila, incluyendo a la por aquel entonces pareja de moda de Hollywood, Dana Andrews y Anne Baxter, así como al prestigioso Erich Von Stroheim en el papel de médico militar alemán. Sin embargo, las evidentes debilidades del flojo guión que Lillian Hellman escribió para la película, la lastran prácticamente desde el primer minuto de metraje. Para empezar, porque el escenario elegido para presentar a los campesinos soviéticos dispuestos desde el primer día de invasión a luchar contra los ocupantes alemanes resulta totalmente inadadecuado desde el punto de vista histórico.

No en vano, Ucrania era una de las regiones de la URSS que más había sufrido los peores excesos del régimen stalinista, unos excesos materializados en forma de detenciones y deportaciones masivas a Siberia, e incluso la muerte por hambruna de decenas miles de ucranianos debido al programa de expropiaciones agrícolas forzosas ordenado desde Moscú. Por tanto, cuando comenzó la invasión, la mayor parte de la población recibió a los alemanes como libertadores, e incluso miles de ucranianos colaboraron con las fuerzas invasoras en la lucha contra el Ejército Rojo. Por otra parte, la historia está contada más bien con poco ritmo, y la mayor parte de las escenas que transcurren en la idílica granja colectiva antes de la guerra resultan absolutamente pueriles. Tanto es así que, en los años 50 esta película fue marcada por la censura estadounidense como propaganda soviética, al mostrar un retrato demasiado amable e idealizado de la vida en la URSS bajo el régimen comunista.

Dejando de lado lo anterior, al menos hay que reconocer que en las escenas de acción se nota la mano de Milestone. Me gustaron especialmente las secuencias en las que los Stukas bombardean la aldea y en la que un avión ruso ataca una columna de Pz-II alemanes, unas escenas muy bien filmadas, empleando unos efectos visuales notables para la época. Pero aparte de esto, La Estrella del Norte tiene poco más que ofrecer. Una historia propagandística que no ha resistido nada bien el paso del tiempo. Interesante como curiosidad cinéfila, y punto.

Calificación: 4/10

viernes, 3 de diciembre de 2010

John Rabe

John Rabe (2009)

Nanking, China, Noviembre de 1937. Tras una larga estancia en el país asiático, el alemán John Rabe (Ulrich Tukur), jefe de la planta hidroeléctrica que la empresa alemana Siemens tiene en la ciudad, prepara su retorno a Alemania. Sin embargo, cuando las tropas japonesas se acercan a la ciudad con intención de tomarla por asalto, coincidiendo con el día de la despedida oficial de Rabe ante las autoridades locales, los japoneses comienzan sus bombardeos. Ante el cariz de los acontecimientos, Rabe, con la ayuda del médico británico Robert Wilson (Steve Buscemi), la directora de la universidad de Nanking, y el diplomatico alemán Georg Rosen (Daniel Brulh), deciden organizar una “zona de seguridad” en el interior de la ciudad para proteger a los ciudadanos chinos de las atrocidades de los soldados nipones.

Es curioso comprobar como la guerra chino-japonesa, hasta hace poco un conflicto bélico semidesconocido y olvidado por el cine, se ha convertido en los último años en objeto de varias producciones de estimable presupuesto como las muy recientes Los niños de Huang Shi o la magnífica, Ciudad de vida y muerte.

En este caso, John Rabe aborda la reconstrucción de los hechos que rodearon la captura de Nanking por parte de las tropas imperiales japonesas, y la subsiguiente infame masacre, desde la perspectiva de este ciudadano alemán, miembro del partido nazi, que no dudó en arriesgar su propia vida y seguridad para ayudar a la población china frente a la barbarie japonesa. Los esfuerzos de Rabe, junto a los de otros residentes europeos en Nanking, sirvieron para crear una zona de seguridad donde se refugiaron más de 200.000 habitantes de Nanking, que salvaron sus vidas gracias a la existencia de dicha zona. Sin embargo, pese a la hazaña humanitaria conseguida, John Rabe no fue profeta en su tierra. A su vuelta a Alemania, en Febrero de 1938, su denuncia de los crímenes japoneses en Nanking solo le valió para ser arrestado por la Gestapo y ver como sus documentos sobre la masacre eran confiscados. Rabe murió en 1950, sin recibir reconocimiento oficial alguno, y su memoria cayó en el olvido hasta que en 1996 fue publicado su diario personal sobre los hechos acaecidos en Nanking, lo cual finalmente le valió el reconocimiento por parte del gobierno chino y la prensa internacional, que lo bautizó a posteriori como “El Schindler de Nanking”.

Entrando a valorar el film, hay que señalar en primer lugar su esmerado aspecto formal. La ambientación de Nanking (filmada en una zona antigua de Shangai), la puesta en escena y la excelente fotografía realmente introducen al espectador en la época y el ambiente de la china de los años 30. También es igualmente destacable el apartado interpretativo, con un Ulrich Tukur muy creible en su encarnación de Rabe y secundado perfectamente por el resto de los actores incluyendo al siempre eficaz Steve Buscemi. Sin embargo a mi modo de ver, a la película le falta algo más para desarrollar la materia prima que ofrecía la historia real del personaje.

En la primera mitad del metraje, el ritmo de la narración no llega a ser todo lo vigoroso que la historia requería, y en la segunda mitad, pese a ofrecer algunos momentos de intensidad dramática (por ejemplo cuando Rabe asiste a la decapitación de su chofer), a la historia le falta capacidad de conmover al espectador. Además, da la impresión de que la historia adopta deliberadamente un tono excesivamente melodramático, algo que no era necesario pues ya venía dado por la historia real, y en ese sentido la película me pareció que quedaba un peldaño por debajo de la sobriedad narrativa de “Ciudad de vida y muerte”.  Tampoco las historias paralelas de los personajes secundarios, pese a estar bien insertadas en la trama, me terminaron de satisfacer plenamente, porque al final parece que no están del todo desarrolladas.

En cualquier caso, y pese a los aspectos anteriores, hay que reconocer que la película ofrece un muy interesante relato de solidaridad humana, y pese a que le falta un punto mayor de ritmo narrativo, su esmerada factura formal y sus buenas interpretaciones la hacen un título no exento de interés, que sirve de merecido homenaje un hombre bueno que hizo cuanto pudo por ayudar a los demás en un momento de enorme peligro. Recomendable.

Calificación: 6,5/10

jueves, 28 de octubre de 2010

Anónima: una mujer en Berlin (Anonyma, Eine Frau in Berlin)

Anónima, una mujer en Berlin (2008)

La historia comienza en Berlin, en Abril de 1945. Mientras las tropas sovieticas libran los últimos y encarnizados combates por hacerse con el control de la capital alemana, para miles de civiles alemanas, comienza un calvario debido a la ola de violaciones que desatan los soldados del Ejercito Rojo contra las mujeres alemanas que caen en sus manos. Una de estas jóvenes mujeres anónimas, tras sufrir en sus propias carnes las vejaciones de los soldados rusos, se encargará de narrar los hechos que sucedieron en aquellos peligrosos dias que precedieron el final de la guerra.

Desde el 20 de abril hasta el 22 de junio de 1945, bajo la escasa luz que le proporcionaba una vela de sebo, una joven periodista alemana registró meticulosamente en un cuaderno las peripecias diarias que tanto ella como otros supervivientes civiles vivieron durante los primeros días de ocupación rusa de Berlin. Este cuaderno de vivencias sirvió de base para el libro Eine Frau in Berlin (“Una mujer en Berlin”) que apareció publicado en lengua inglesa en 1954. En este libro, la autora desgranaba la ola de abusos sexuales indiscriminados cometidos por los soldados soviéticos contra las mujeres alemanas que permanecían en las ruinas de Berlin cuando la ciudad fue conquistada por las tropas rusas en Abril de 1945. Sin embargo, el libro no se limitaba a narrar dichas atrocidades cometidas por los rusos, sino que también mostraba la actitud de muchas mujeres alemanas que aceptaron alternar con los ocupantes a cambio de alimentos, protección e incluso para obtener comodidades en los peores días de la posguerra. Por tanto, no es de extrañar que al aparecer publicada en 1959 la edición alemana del diario, se desatara en Alemania una viva polémica respecto al contenido del mismo, ya que los recuerdos de la guerra aun estaban demasiado frescos en la memoria colectiva alemana. Esto hizo que la autora del diario decidiera no revelar su nombre y permanecer definitivamente en el anonimato, dando instrucciones para que su identidad no fuera revelada, incluso después de su fallecimiento, acaecido en el año 2001. Pese a ello, en 2003 se supo que la autora era Martha Miller, una periodista que habia estudiado en la universidad de la Sorbona.

Prueba de que el tema aun sigue siendo candente en Alemania es que ha habido que esperar hasta el año 2008 para que el texto de Una mujer en Berlin fuera adaptado al cine. La adaptación, financiada con capital alemán, corrió a cargo del director Max Färberböck quien también se encargó de preparar el guión del film, en calidad de coguionista del mismo.

Entrando a valorar la pelicula, hay que decir que este tiene un arranque bastante intenso, que muestra la confusión de los civiles que se ven atrapados en medio de una furiosa batalla, un comienzo sazonado con unas eficaces y realistas escenas bélicas que dotan de mucha fuerza a ese primer tramo del metraje. Tampoco están mal las escenas que muestran el inicio del contacto entre la población alemana y los soldados rusos, y el realismo sobrio que, sin caer en la truculencia, muestra como se producían las violaciones de las mujeres alemanas a manos de los soldados sovieticos. Igualmente habría que destacar la cuidada reconstrucción de los escenarios que recrean el Berlin derruido de los últimos días de la guerra, una labor de ambientación que resulta bastante convincente en pantalla.

Ahora bien, no todos los aspectos del film resultan igual de positivos. Como puntos débiles habría que reseñar en primer lugar que a la pelicula, en conjunto, le falta intensidad dramática para conmover realmente al espectador. Todo se cuenta desde una perspectiva deliberadamente equilibrada y sobria, pero lo que cuenta no llega a traspasar la fibra sensible del espectador. Quizás porque al final todo resulta demasiado académico en el plano narrativo, echándose en falta algunas gotas de humor o de tragicomedia que aligeren la carga dramática de la narración. Además, las distintas subtramas que se introducen para acompañar el hilo narrativo principal (como la del jóven soldado alemán que se esconde de los rusos, o el matrimonio maduro que ve su casa ocupada por un soldado ruso casi adolescente) no terminan de estar bien desarrolladas, ni aportan gran cosa a la historia de la protagonista, más allá de su carácter anecdótico. 

En cualquier caso, hay que reconocer que “Anonima…” es una pelicula bastante valiente al retratar unos hechos que muchos han querido guardar en el olvido, y que expone con honestidad y pulcritud formal una historia no exenta de interés. Se trata en definitiva de una película, no de sobresaliente en cuanto a su calidad cinematográfica, pero de indudable interés humano e histórico, siendo uno de esos títulos encargados de recordarnos la otra cara de los conflictos bélicos, la de las víctimas civiles.

Calificación: 6/10

lunes, 19 de abril de 2010

Ciudad de Vida y Muerte (Nanjing, Nanjing!)


Ciudad de vida y muerte (2009)

Nanking, China, Diciembre de 1937. Tras derrotar a los escasos defensores que resisten en la ciudad, el ejército imperial japonés se hace rápidamente con el control de la misma. Casi inmediatamente, los soldados japoneses comienzan a desatar una ola de brutalidad contra los prisioneros chinos y la población civil, cometiendo todo tipo de vejaciones incluyendo asesinatos y violaciones masivas. A través de una serie de personas presentes en Nanking, como el soldado japonés Kadokawa, horrorizado ante la barbarie que contempla; el cónsul alemán John Rabe, empeñado en salvar a los ciudadanos chinos refugiados en su legación; y su secretario, el señor Jiang que intenta por todos los medios garantizar su seguridad y la de su familia; la película desgrana los acontecimiento que se produjeron en Nanking durante esas primeras semanas de ocupación japonesa.

Tras más de 3 años trabajando en el proyecto del film, el realizador chino Lu Chuan pudo finalmente sacar adelante esta película sobre los hechos que rodearon a la infame Masacre de Nanking, uno de los hechos más ominosos de la guerra chino-japonesa. La orgía de violencia y atrocidades cometidas por el ejército japonés en la ciudad se saldó con un balance estimado de 250.000 civiles asesinados y la violación de 20.000 mujeres. A partir de estos hechos, Lu Chuan reconstruye la masacre ofreciendo todo un mosaico narrativo que ofrece los distintos puntos de vista desde los que contemplarla. Y se nota que el realizador chino debe más de un fotograma a Spielberg y su película “La lista de Schindler”, no solo en el aspecto estético, optando por el empleo de una sobria fotografía en B/N, sino también en la forma de abordar la historia, con un estilo semidocumental que huye de todo artificio narrativo y se centra en describir los hechos tal y como estos ocurrieron.

De este modo, la película no cae en la trampa fácil de tratar de demonizar a los japoneses ni de dar una visión maniquea de los acontecimientos, los cuales, por el contrario, son expuestos desde un punto de vista asombrosamente equilibrado y objetivo. En ese sentido el mayor mérito de la película radica, a mi modo de ver, en la fuerza de sus imágenes, desde el vibrante primer tercio del metraje –que contiene unas contundentes y soberbiamente filmadas secuencias bélicas- hasta el dramático desenlace. Sin embargo, bajo mi punto de vista, la película tiene un fallo que le impide terminar de ser redonda, y es que, precisamente por causa de su pretensión de objetividad, en la segunda hora del metraje la historia pierde algo de fuelle. Y es que tras un intenso arranque, a la hora de desarrollar los hechos, la película evita en todo momento ahondar en las motivaciones o sentimientos de los protagonistas, lo cual refuerza sin duda el tono documental de la narración pero, a la vez, deja en el aire un cierto regusto a indefinición. En otras palabras, el film no termina de rematar individualmente el drama colectivo que sirve de hilo conductor a una trama que, por lo demás, carece de una estructura narrativa definida. Esa bajada de ritmo en la segunda mitad del film y la falta de unas mayores dosis de emoción, es lo que impide que estemos ante una Obra Maestra absoluta.

En cualquier caso, Ciudad de Vida y Muerte es una de esas películas que necesariamente hay que ver. No solo por su valor documental e histórico, sino también por la fuerza visual y emotiva de varias de sus escenas –impresionante la del fusilamiento masivo de prisioneros- que sirven como recordatorio del horror que el ser humano es capaz de causar a sus semejantes. Sin duda estamos ante una de la mejores películas del año. Un título altamente recomendable.

Calificación: 7,5/10

miércoles, 10 de febrero de 2010

El viejo fusil (Le vieux fusil)

El viejo fusil (1975)

Mountanban, Francia, verano de 1944. El doctor Julien Dandeu (Philippe Noiret), es un pacífico médico cirujano que colabora discretamente con la resistencia, atendiendo a sus heridos en el hospital donde trabaja. Cuando Julien, debido a sus actividades, recibe amenazas del jefe de la milicia fascista local, y ante la llegada de tropas alemanas a la ciudad, decide enviar a su esposa Clara (Romy Schneider) y su hija Florence (Catherine Delaporte), al pequeño pueblo de La Barberie, donde su familia posee un castillo. Una semana después, cuando el doctor Dandeu acude alli para reunirse con su familia, descubre que los habitantes del pueblo, incluidos su mujer y su hija, han sido brutalmente masacrados por un destacamento de soldados alemanes de la SS. A partir de ese momento, Julien, con la única ayuda de un viejo fusil de caza que había pertenecido a su padre, decide cobrarse venganza contra los soldados alemanes que aun permanecen en el castillo.

Después de visionar “El viejo fusil” me vinieron a la cabeza dos preguntas. La primera cuestión que se me planteó fue ¿habrá visto Tarantino esta pelicula?. Porque ciertamente sorprende ver una película de los años 70 que recuerda en muchos momentos el estilo posmoderno del director norteamericano. La segunda pregunta que me hice es ¿cómo puede ser que una película tan rompedora en tantos sentidos haya quedado tan injustamente olvidada?. Porque, aun visionándola hoy día, lo cierto es que El viejo fusil parece un film adelantado a su tiempo en más de un aspecto.

En primer lugar sería destacable el tratamiento tan directo que se hace de la violencia. Esta es una violencia explícita, filmada sin ambages y sin pizca de efectismo, pero de un realismo estremecedor, especialmente en las dos secuencias más duras, las que muestran el asesinato a sangre fría de la mujer y la hija del protagonista, y en segundo lugar, cuando este mata con sus propias manos al soldado alemán que intenta apresarlo. Pero lo que más me llamó la atención es que en ningún caso se trata de una violencia gratuita, sino que son secuencias que están perfectamente justificadas e imbricadas en la trama. Una trama que, por otra parte, avanza con una impecable precisión, arrancando de una forma bastante apacible al principio, para luego ir subiendo gradualmente de intensidad, en un claro ejercicio de crescendo narrativo, que alcanza su climax en la parte final, en la que Julien ejecuta su venganza. Ese tercio final del metraje contiene lo mejor del film, incluyendo el brillante desenlace del mismo. Además la película se beneficia de la sólida interpretación de su duo protagonista, Philippe Noiret, muy metido en su papel de pacífico médico convertido en implacable vengador por fuerza de las circunstancias, y Romy Schneider, la musa del cine europeo de los 70, como esposa del mismo.

Por buscarle algún punto débil quizás podría mencionarse que en la primera mitad del metraje se intercalan demasiados flashbacks poco espaciados, y que algunos de estos saltos hacia atrás no presentan demasiado interés. Pero en general, sirven bastante bien para mostrar primero la desolación, y luego la rabia vengadora del protagonista contra los asesinos de su familia.

La verdad es que no me explico que una película de tan buena factura e interpretaciones haya quedado tan en el olvido (de hecho, por la red no se encuentran versiones dobladas al castellano). Porque lo cierto es que, a mi modesto entender, El viejo fusil es una película no solo buena, sino muy recomendable. Un título que seguramente sorprenderá positivamente a quien no haya tenido ocasión de verla.

Calificación: 7/10