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martes, 29 de diciembre de 2009

El Puente (Die Brücke)

El puente (1959)

La acción nos sitúa en abril de 1945, durante las últimas semanas de la guerra. Un grupo de adolescentes alemanes que viven en un pequeño pueblo, son llamados a filas, recibiendo la instrucción básica como soldados de infantería. Para evitar que sean enviados al frente, su profesor intercede ante el mando militar local para que los libren de combatir, aunque fracasa en su intento. Finalmente los jóvenes son enviados junto con un sargento veterano a la retaguardia, con el encargo de proteger un pequeño puente sin importancia, a la entrada de su pueblo. Sin embargo, una serie de trágicas coincidencias colocará a los jóvenes soldados en el sector crítico de un ataque de los tanques enemigos.

Como hemos visto en otras reseñas, el cine bélico alemán de los años 50 produjo una serie de títulos que, lastrados por la limitación de medios y por los condicionantes políticos e incluso morales de la posguerra, no resultaron por lo general demasiado brillantes desde el punto de vista artístico. Sin embargo, el estreno en 1959 de "El Puente" supuso una notable excepción a esta regla. La película, basada en una novela del escritor Manfred Gregor, y dirigida por el muy competente realizador alemán Bernhard Wicki sobresale entre sus coetáneas por varios motivos. En primer lugar habría que destacar su marcado, rotundo y efectivo mensaje antimilitarista, centrado en el sacrificio absurdo e inútil de un grupo de niños enviados a combatir como hombres por una causa perdida, lo cual realza el sinsentido de la guerra. En ese aspecto esta película entronca con otros dos grandes films de temática antibelicista como "Senderos de Gloria" y "Sin novedad en el Frente". Además, la película tiene el mérito añadido de contar una historia de una sencillez apabullante, pero a la vez, una historia que transmite bastantes sensaciones de todo tipo al espectador y que desde luego no deja indiferente.

Otro aspecto destacable radica en el realismo de las escenas bélicas, rodadas sin un ápice de efectismo. Pese a que es evidente que el director no dispuso de un gran presupuesto, ni de demasiados medios de producción, logró crear una atmósfera de tensión en las escenas de combate pocas veces igualada (y, dicho sea de paso, posteriormente imitada) en otros films del género. Por poner un ejemplo, las escenas de combate en el puente contra los Shermans americanos (que por cierto, parecen casi de cartón piedra) son bastante buenas, especialmente los segundos que muestran la ansiedad de los muchachos mientras escuchan el ruido de las cadenas de los tanques enemigos aproximándose. Otra secuencia notable es la que nos muestra a uno de los jóvenes soldados alemanes acechando a los tanques americanos con un Panzerfaust desde una ventana, unas escenas que resultan igualmente dramáticas por la tensión que transmiten.

Asimismo, las distintas subtramas de la historia (el hijo del cobarde jefe nazi local, dispuesto a luchar para lavar su honor; los esfuerzos del profesor por evitar el sacrificio de sus discípulos; o la apurada situación de muchas familias alemanas durante la guerra) están muy bien hilvanadas y enriquecen la historia principal. En cuanto al trabajo de los actores, hay que decir todos están muy metidos en sus respectivos papeles, especialmente los jóvenes actores, que logran unas interpretaciones muy creíbles y bastante naturales. Finalmente, hay que mencionar un sobresaliente desenlace, que constituye un perfecto cierre para el mensaje antibelicista del film, amén de ser una de esas escenas que llega a la fibra sensible del espectador.

En definitiva, El Puente, pese a ser una película rodada con escasos medios y con cinco décadas a sus espaldas, ha resistido muy bien el paso del tiempo, y su mensaje aun puede entenderse plenamente vigente hoy día. Una película que puede considerarse sin duda un clásico, no ya dentro del género bélico sino de la historia del cine. Un título imprescindible.

Calificación 9/10

La Crítica de Reisman

* Reseña reeditada

viernes, 18 de diciembre de 2009

Stalingrado, batalla en el infierno (Hunde, wollt ihr ewig leben)

Stalingrado, Batalla en el infierno (1959)

La acción nos sitúa en noviembre de 1942. Un joven oficial de enlace, el teniente Wisse, es destinado al frente del Don como adjunto a una división rumana. Pocos días después de su llegada, los rusos desencadenan una ofensiva general a lo largo del frente de Stalingrado que logra cercar al 6º Ejército Alemán alrededor de la ciudad. En las semanas siguientes Wisse y los altos oficiales del ejército, como el mariscal con Paulus o el general Seydlitz asistirán a la desesperada agonía de todo un ejército luchando por su supervivencia en medio del duro invierno ruso sin apenas suministros, a la espera de que se produzca un milagro que los saque de su apurada situación.

El cine bélico alemán de los años 50 estuvo dominado por dos constantes: por un lado, eran películas con un evidente contenido autoexculpatorio: se trataba de mostrar que no todos los soldados alemanes fueron nazis (lo cual era lógico, dada la situación política de la época); y en segundo lugar, los horrores del nazismo hicieron que la mayor parte de las producciones bélicas alemanas tuvieran un marcado componente antibelicista. En este caso, Stalingrado, batalla en el infierno supuso una temprana mirada (realizada tan solo 16 años después de los hechos) del cine alemán hacia los acontecimientos que rodearon a la catastrófica derrota sufrida por el 6º Ejército en Stalingrado. La película se basa en la novela de uno de los supervivientes alemanes, Fritz Woss, cuyo título original se traduciría como Perros, ¿quereis vivir para siempre?, el cual hace alusión a una célebre frase de Federico II de Prusia a sus soldados, y que nos indica que los dos componentes a los que aludía antes (el antinazi y el antibélico) confluyen en este film.

Porque lo cierto es que esta película puede considerarse un precedente de la más moderna versión -también de producción germana- de Stalingrado (1993) dirigida por Joseph Vilsmaier. Al igual que en esta última, aquí se nos muestra como los soldados alemanes comunes y corrientes sufren, luchan y mueren, mientras que Hitler y el alto mando no son capaces de hacer nada por rescatarlos. También está presente la figura del oficial nazi fanático y cobarde, que simboliza las maldades del III Reich, e incluso se muestra el dilema del general Paulus, incapaz de dar la orden de intentar romper el cerco debido a su sentido de obediencia. Y por supuesto, aparece el componente antibelicista que se plasma en las escenas que muestran los sótanos atestados de heridos agonizantes, mientras Goering habla por la radio sobre el sacrificio del VI ejército; o la desesperación de los soldados por ser evacuados en avión (secuencias, por cierto, que seguramente inspiraron las de la versión de Vilsmaier, porque las similitudes entre ambas son evidentes).

Hay que decir que la película, pese a que las evidentes limitaciones de su presupuesto, es más que decente sobre todo en el aspecto bélico. La recreación de las barracas, trincheras, y de las condiciones invernales de la batalla en medio de las ruinas de la ciudad está muy lograda. Asimismo, las escenas de combate están bien filmadas e incorporan imágenes de documentales reales de la batalla que, gracias a la fotografía en B/N encajan bien con las secuencias filmadas. También aparecen los soldados y oficiales rumanos, algo que se echa en falta en otras producciones más recientes. Lo que sí se echa en falta es quizás alguna mención a las atrocidades cometidas por la Werhmacht en la URSS y algo más de profundidad a la hora de desarrollar el aspecto antibélico de la historia.

En resumen, Stalingrado, batalla en el infierno supone una más que correcta reconstrucción del cerco del 6º ejército, visto desde la perspectiva alemana. Una película quizás no especialmente sobresaliente en ningún aspecto, pero sí que estamos ante un film de buena factura y con unas escenas bélicas bastante apreciables para la época. Para mi gusto, puede contarse entre los mejores films bélicos que se produjeron en Alemania en la década de los 50.

Calificación: 6,5/10

domingo, 13 de diciembre de 2009

Rommel llama a El Cairo (Rommel ruft Kairo)

Rommel llama a El Cairo (1959)

La acción comienza en la primavera de 1942, mientras Rommel prepara su golpe definitivo en Cirenaica conquistando la fortaleza de Tobruk para marchar luego sobre Egipto. A fin de conocer mejor las defensas e intenciones británicas, Rommel planea una audaz misión de espionaje ideada por el conde Lászlo Almásy, un famoso explorador del desierto, consistente en infiltrar a cuatro agentes pertenecientes al Comando Branderburg de la inteligencia militar, dando un largísimo rodeo a través del desierto, hasta llegar a El Cairo. Una vez instalados allí bajo identidades falsas, los agentes informarán de los movimientos de tropas británicas. Pese a que la primera parte de la misión es un éxito, pronto la inteligencia británica comenzará a sospechar que hay agentes alemanes infiltrados en la ciudad.

Rommel llama a el Cairo es un film alemán de espionaje basado de forma razonablemente fidedigna en los hechos reales que rodearon dos de las operaciones organizadas por el Abwerh en el norte de África: la Operación Salaam y la Operación Condor. La primera operación tenía como finalidad introducir en Egipto a los espías alemanes Peter Stanstede y Johannes Eppler, dos de los mejores agentes del servicio secreto. Eppler por su ascendencia medio árabe, su dominio de varias lenguas, y su conocimiento del país al haber residido en Egipto, podía considerarse el espía perfecto para la misión. La complicada ruta de infiltración, un recorrido de unos 3.000 kilómetros a lo largo del desierto libio y egipcio fue supervisada por el famoso explorador y egiptólogo húngaro al servicio del Abwerh Laszlo Almasy, perfecto conocedor de esos parajes, y cuyo personaje inspiró (bastante libremente, eso sí) la historia del protagonista de la oscarizada película El Paciente Inglés.

La misión infiltración fue todo un éxito y tanto Eppler como Stanstede pudieron instalarse sin despertar sospechas en el Cairo, y establecer contactos con el movimiento antibritánico egipcio. Especialmente relevantes eran los datos ofrecidos por la bailarina Hekmat Fahmi, que comenzó a facilitarles información militar muy valiosa gracias a sus contactos con altos oficiales británicos. Los agentes alemanes estuvieron pronto en condiciones para llevar a cabo la segunda operación, denominada “Condor”, consistente en transmitir por radio la información militar que habían obtenido. Sin embargo, un problema técnico en los equipos de radio impidió que pudieran enviar a Rommel las informaciones que habían conseguido usando las claves de la novela Rebecca, como previamente habían acordado. Pocas semanas después, gracias a la captura de dos radiotelegrafistas alemanes implicados en la Operación Condor, la inteligencia británica descubrió la ubicación de Eppler y Stanstede y los detuvo, frustrando de este modo la operación de espionaje alemana.

Esta es la historia que el propio Johannes Eppler se encargo de escribir después de la guerra y que a su vez sirvió de inspiración a Ken Follet para su célebre novela La clave está en Rebeca. Naturalmente, era una historia que se prestaba a ser llevada al cine, y la adaptación contó con la colaboración de Eppler como asesor de los guionistas. Como apuntaba antes, Rommel llama a El Cairo respeta en general los hechos históricos reales, si bien se toma algunas licencias (por ejemplo, la traición de la bailarina Amina, o introducir en la trama un ficticio romance de Eppler con una oficial británica) para hacer mas atractiva la historia.

En lineas generales la película sigue las líneas convencionales del thriller de espionaje, ofreciéndonos una visión con ciertos tintes patrióticos, pero también bastante aséptica, de la historia. Si bien ni el desarrollo argumental ni la puesta en escena resultan demasiado brillantes, la película tiene algunos momentos logrados, como cuando muestra las penalidades que pasa el comando en su travesía por el desierto, o la tensa infiltración de Eppler disfrazado de oficial británico en el cuartel general del El Cairo. Aunque a mi modo de ver, dado los excelentes mimbres que ofrecia la historia real (una de esas historias en las que la realidad parece superar a la ficción) creo que la película se queda a medio gas, limitándose a una narración de los hechos bastante convencional, sin explotar todas las posibilidades que aquellos ofrecian. Lo mismo puede decirse del trabajo de los actores, el cual resulta correcto, aunque sin demasiados alardes interpretativos.

Al final “Rommel llama a El Cairo” se queda en un correcto film de espionaje, aunque sin demasiado brillo. Pero no deja de tener su interés por describir una de las operaciones de espionaje más audaces llevadas a cabo en la II GM. Una historia seguramente a descubrir por muchos.

Calificación: 5/10

martes, 8 de diciembre de 2009

U-47 Comandante Prien (U-47 Kapitänleutnant Prien)

U-47 Comandante Prien (1958)

La acción comienza en Octubre de 1939. El hundimiento por error del buque de pasajeros Athenia a manos de un submarino alemán provoca una crisis en el seno de la flota submarina. Decidido a desquitarse y recobrar el prestigio de sus submarinos, el jefe de los U-Boote selecciona a uno de sus mejores hombres, el Capitán Gunter Prien, para llevar a cabo una peligrosa misión. Prien recibe el encargo de infiltrarse con su submarino U-47 en la muy protegida base naval de la Royal Navy en Scapa Flow, en Escocia, con el objetivo de torpedear a los buques de guerra enemigos fondeados alli. Tras cumplir su misión con un rotundo éxito, Prien volverá a Alemania convertido en héroe, pero también conocerá la cara amarga del régimen nazi.

El capitán Gunter Prien fue uno de los héroes tempranos de la II GM. Su audaz incursión en la base Scapa Flow, que se saldó con el hundimiento del acorazado Royal Oak, largamente celebrada por el Ministerio de Propaganda de Goebbels, lo aupó inmediatamente a la categoría de héroe nacional en Alemania, y su figura cobró un aura casi mítica tras su muerte en combate en Alta Mar, acaecida en Marzo de 1941, cuando ya se había convertido en uno de los mayores “ases” de la flota submarina alemana.

Esta producción germana, que vino a rescatar la historia del comandante Prien, se enmarca dentro del cine bélico realizado en Alemania Occidental en la década de los 50. En esa época, el auge de la guerra fria y la alineación de la República Federal Alemana dentro de la esfera capitalista hizo posible que se revisara el delicado tema de la historía belica de la II GM desde la perspectiva alemana, aunque eso sí, marcando distancias con el nazismo. Y en este caso, el peaje que ha de pagar la historia la devalúa bastante. Porque lo cierto es que a la incursión de Scapa Flow solo se dedica la mitad del metraje de “U-47 Comandante Prien”, mientras que en su segunda mitad la historia divaga de manera bastante lastimosa en torno a una trama ficticia que nos muestra los intentos de un cura antinazi alemán para que Prien le ayude a sacar a una serie de personas del país. Y lo peor es que dicha parte resulta mayormente soporífera y da la impresión de que se trata de un “postizo” impuesto a los guionistas por la política de desnazificación vigente en aquellos tiempos.

Entrando a analizar la parte estrictamente bélica, lo cierto es que esta película se ha quedado bastante desfasada. Se nota que el presupuesto era bastante limitado, y eso se traduce en unas secuencias de combate bastante deficientes. Las escenas interiores del submarino son pasables, pero las tomas exteriores son francamente malas, mostrando el uso de transparencias y maquetas no demasiado realistas. Además, la parte de la incursión en Scapa Flow está rodada de una forma demasiado lineal, amén de rápida, por lo que la contemplación de dicha “hazaña” deja al espectador más bien frio. A ello hay que unirle también que la mayor parte de escenas de combate naval se solucionan mediante el uso de escenas entresacadas de documentales, lo cual termina por darle al film un aire de producto de Serie B bastante acusado. Y tampoco las actuaciones –simplemente correctas- consiguen hacer levantar el vuelo a la película.

En resumidas cuentas, “U-47 Comandante Prien” se queda en un título con muy poco brillo dentro del subgénero submarino. En mi opinión, tanto la hazaña bélica de Scapa Flow como el personaje de Prien ofrecían mejores posibilidades para una película. Habrá que esperar quizás a una futura revisión del tema.

Calificación: 3/10

martes, 1 de diciembre de 2009

Comando Secreto (The Secret War of Harry Frigg)

Comando Secreto (1968)

La película comienza cuando cinco generales de brigada aliados son capturados por los italianos en una sauna del Norte de África. Los italianos envían a los generales al cautiverio en el lujoso castillo de Montefiori, donde, rodeados de comodidades y debido a la igualdad de rango, no logran ponerse de acuerdo para imponer un plan de fuga. En vista de ello el mando aliado decide ascender temporalmente a general de división al soldado Harry Frigg (Paul Newman), un consumado experto en fugas y enviarlo a Montefiori para que rescate a los otros cinco generales aliados. Sin embargo, la misión del “general” Frigg se verá complicada por la presencia de la bella Condesa de Montefiori (Sylva Koscina), con la que iniciará un romance, al tiempo que se encarga de posponer los planes de fuga de sus compañeros.

La verdad es que “Comando secreto” (traducción bastante libre del título original “La guerra secreta de Harry Frigg") puede considerarse una de las películas más atípicas dentro de la filmografía del gran (y recientemente desaparecido) Paul Newman. Y es atípica principalmente por dos motivos: el primero es que fue prácticamente la única ocasión en la que Newman encarnó un papel puramente cómico; y en segundo lugar, porque pese a ser a esas alturas una estrella consagrada de Hollywood en el cenit de su carrera, Newman aceptó participar en una producción modesta, acompañado por actores de segunda fila. Quizás lo que sedujo a Newman fue el hecho de poder hacerse con un papel de comedia, un registro que había explorado muy poco en sus anteriores films. Sea como fuere, lo cierto es que el resultado de la película distó mucho de ser satisfactorio. La época de su producción, en pleno apogeo de la guerra de Vietnam, dio lugar a una serie de comedias de tono jocoso y desmitificadoras de la guerra, como por ejemplo ¿Qué hiciste en la guerra Papi?, o ¿Dónde está el frente?. Películas antiépicas que, influidas por el ambiente de la época, tenían un leve poso antibelicista, aunque escaso valor cinematográfico. Y en ese sentido Comando Secreto no es una excepción a la regla.

Porque lo cierto es que el inverosímil punto de partida argumental, si al menos hubiera sido desarrollado con imaginación, gracia, o un guión mínimamente elaborado, podría haber dado lugar a una comedia medianamente aceptable o incluso brillante. Pero el caso es que la comicidad brilla por su ausencia (las situaciones que presenta el film resultan, en el mejor de los casos, simpáticas), el guión es bastante plano, y los personajes resultan demasiado caricaturescos. En cuanto a las interpretaciones, el oficio y el carisma de Newman son innegables, y no puede decirse que haga un mal papel, pero a mi modo de ver no era el actor adecuado para interpretarlo; si bien su presencia y su buena química con la actriz protagonista Sylva Koscina salvan en parte a la película del desastre total. El resto de actores hace también lo que puede y cumplen con dignidad, si bien las evidentes limitaciones del guión hacen que ninguno pueda lucirse. Si a ello le unimos un ritmo narrativo bastante lento, que hace que sus 100 minutos de metraje parezcan largos, se comprende mejor que esta película no haya pasado precisamente a los anales de la comedia.

Por lo demás poco o muy poco es lo que puede rescatarse de “Comando Secreto”, una película que seguramente habría caido en el más completo de los olvidos de no haber contado en su reparto con el inolvidable Paul Newman. Pero desde luego puede considerarse como uno de los títulos menos memorables dentro de la filmografía del actor.

Calificación: 3/10

lunes, 23 de noviembre de 2009

Fin de semana en Dunkerque (Week-end à Zuyd-Coote)

Fin de Semana en Dunkerque (1964)

La acción comienza un sábado del mes de junio de 1940. El soldado francés Julien Maillat (Jean Paul Belmondo) es uno de los miles combatientes que ha quedado atrapado en la bolsa de Dunkerque, concretamente en la zona del turístico pueblo costero de Zuydcoote. Mientras Julien, acompañado de varios camaradas, recorre las atestadas playas intentando encontrar la manera de embarcar en un transporte que lo lleve a Inglaterra, entre el acoso de los aviones alemanes, conocerá a Jeanne, una atractiva jóven que se niega a abandonar su casa pese a los riesgos cada vez más evidentes de la situación, y con la que Julien vivirá un atisbo de romance.

En 1940 el joven escritor francés Robert Merle vivió en primera persona el cerco de las tropas anglo francesas en Dunquerke y su posterior evacuación por mar con destino a Inglaterra. Sus experiencias personales le servirían pocos años mas tarde para plasmarlas en su primera novela, titulada Week-end à Zuyd-Coote, publicada en 1948. En esta obra, que le valió a Merle para hacerse con el prestigioso premio Goncourt otorgado por la critica literaria del pais galo, el autor recogía las vívidas impresiones experimentadas por él en los dramáticos días de Junio de 1940, durante el cerco de Dunkerque. El éxito de la novela no podía pasar desapercibido para los productores cinematográficos, siendo adaptada para la gran pantalla en 1964. El rodaje de la pelicula, que se financió con capital francés e italiano, contó con unos medios de producción muy superiores a los habituales del cine europeo por aquella época. La labor de ambientación fue exhaustiva, de modo que en las localizaciones reales de la costa francesa se construyeron múltiples decorados para recrear los escenarios de 1940, se contrataron cientos de extras para dar vida a los soldados anglo-franceses, y se reunió abundante material y atrezzo bélico de la II GM para dotar de mayor realismo a la historia. Además se confió el papel protagonista a un joven actor que iba para estrella: Jean Paul Belmondo, arropado por varios de los mejores actores secundarios del cine francés; mientras que la dirección corrió a cargo de un director con cierto renombre comercial como Henri Verneuil.

La verdad es que resulta curioso que unos hechos históricos tan potencialmente "cinematográficos" como los del cerco de Dunkerque hayan pasado relativamente desapercibidos para el cine. Porque lo cierto es que, exceptuando la reciente “Expiación: más alla de la pasión” y la modesta producción de Serie B italiana “De Dunquerke a la victoria”, el cine apenas ha prestado atención a la dramática evacuación del importante contigente aliado cercado por los alemanes en la costa del Canal de la Mancha en junio de 1940. Pero al menos, hay que reconocer que esta producción francesa lo hizo de una manera bastante convincente en cuanto a la ambientación, si bien no del todo brillante a la hora de contar una historia interesante. Vayamos primero con lo positivo. Aparte de la ya mencionada y sobresaliente ambientación hay que reconocer que Belmondo hace un buen papel protagonista interpretando al soldado Maillat, y que los secundarios realizan una excelente labor en sus respectivos papeles. También pueden destacarse algunos momentos bastante logrados, como la secuencia que muestra a los cientos de soldados aliados intentado embarcar en medio del acoso de los aviones alemanes y el posterior fusilamiento del piloto alemán cuyo avión resulta derribado.

Sin embargo la película no termina de resultar del todo redonda por varias razones. La primera es el tono ligero, por momentos casi de comedia, que adquieren los diálogos durante la mayor parte del metraje lo cual le resta gravedad a las situaciones que va planteando el film e impide crear la atmósfera de verdadero dramatismo que la historia requería. En segundo lugar, hay que decir que la subtrama del romance latente entre Julien y Jeanne está bastante mal desarrollada y resulta tan artificial que parece metida con calzador en el resto de la historia, aunque ignoro si esto es un defecto de la novela original o del guión de la película. Pero en cualquier caso, está claro que no termina de encajar bien en el desarrollo argumental. Finalmente, hay que añadir que el desenlace me pareció un poco forzado y de un tono excesivamente melodramático, siendo este otro aspecto que no termina de casar bien con el resto de la historia.

En conclusión, pese a que “Fin de Semana en Dunkerque” es una película algo fallida en sus planteamientos, merece al menos un visionado por los buenos aficionados al género bélico. Estos encontraran en ella una soberbia recreación de la evacuación de bolsa de Dunkerque, con casi total seguridad, la mejor realizada hasta la fecha para el cine.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Tali Ihantala 1944

Tali Ihantala 1944 (2007)

Reconstrucción dramatizada de los acontecimientos que rodearon a la batalla de Tali Ihantala en el marco de la ofensiva soviética contra Finlandia en el verano de 1944. A través de la historia de varios de los hombres implicados en la batalla, desde el comandante supremo finés el Mariscal Mannerheim hasta los soldados que lucharon en primera linea del frente, la película narra los dramáticos acontecimientos bélicos y la lucha de Finlandia por su supervivencia frente al poder del Ejercito Rojo en esa decisiva batalla.

La batalla de Tali Ihantala fue una de más decisivas de lo que se llamó “Guerra de Continuación” entre Finlandia y la URSS, y lo fue porque evitó que Finlandia tuviera que presentar la rendición incondicional ante el gobierno soviético. La ofensiva sovietica de junio de 1944 inicialmente sorprendió a los defensores finlandeses y atravesó los dos cinturones defensivos que guarnecían la zona de Karelia. La situación se hizo extremadamente grave cuando el avance sovietico capturó la importante ciudad de Viipuri y amenazó con romper todo el frente defensivo finés. Finalmente, a principios de julio las fuerzas finladesas pudieron rechazar a los rusos en la zona de Tali Ihantala, éxito defensivo que permitió a Finlandia firmar una paz negociada con la URSS pocas semanas después.

Naturalmente la película, financiada en parte gracias al capital aportado por una fundación estatal dedicada a preservar la memoria de los veteranos fineses de la II GM, tiene como objetivo fundamental poner de relieve el heroísmo de los hombres que lucharon en esa decisiva batalla, y su sacrificio y abnegación en unos de los momentos más críticos del país. Quizás por eso el film parece en demasiados momentos más un documental dramatizado que una verdadera película comercial. Entre otras cosas, porque la historia adolece de un hilo argumental claro, más allá de mostrar las vicisitudes de la batalla que narra, y ni siquiera nos presenta unos protagonistas definidos, sino que más bien va saltando de unos punto de vista a otros, de modo que la mayoria de personajes además de planos, resultan totalmente esquemáticos de forma que el trabajo interpretativo de los actores es prácticamente inexistente.

Lo mejor del film es, de lejos, el atrezzo militar que muestra a la hora de recrear las batallas de blindados de ambos bandos. Así, por ejemplo, vemos a los fineses tripulando auténticos cañones de asalto alemanes Stug III; frente a los carros rusos T-34/85, Kv-1 e incluso cañones autopropulsados ISU-152. Todo un despliegue de material auténtico de la II GM que sin duda agradará a los aficionados a la historia militar. Pese a ello, se ve que el presupuesto no alcanzaba para mucho más porque las batallas, pese a contar con un aceptable número de extras, no terminan de resultar del todo espectaculares, y además están rodadas de forma un tanto monótona y reiterativa, lo cual le quita emoción al conjunto de la historia. Es tal la profusión de combates que nos muestra el film, y se parecen tanto entre sí, que al final, aburren. Si a ello le unimos un ritmo mayormente cansino, la falta de definición de los personajes, y una historia contada de manera totalmente lineal y sin demasiada imaginación, resulta compresible el por qué Tali Ihantala no ha tenido la más minima repercusión comercial más allá de sus fronteras.

En definitiva, un producto interesante por el material bélico que muestra, asi como por abordar la poco conocida guerra ruso-finesa, pero bastante fallido desde el punto de vista cinematográfico. Recomendable solo para los muy fanáticos de la II GM.

Calificación: 3,5/10

La película en You Tube (11 archivos, V.O. con subtítulo en inglés)

domingo, 11 de octubre de 2009

Katyn

Katyn (2007)

Polonia, año 1939. Tras la invasión germano - sovietica y la capitulación del gobierno de Varsovia, miles de oficiales polacos capturados por tropas sovieticas son enviados a campos de internamiento en la URSS. A través de la historia de tres de estos prisioneros, el capitán Andrezj, el teniente Jercy y el aviador Piotr, se nos muestran los hechos que rodearon una de las matanzas más infames de la II GM, la masacre de Katyn cuyo descubrimiento por los alemanes en 1943 puso de manifiesto la cara más sanguinaria del régimen stalinista.

El muy veterano realizador polaco Andrzej Wajda, (cuya familia estuvo directamente implicada en los hechos, al ser su padre, un oficial del ejército polaco, una de las víctimas de Katyn), quiso con esta película homenajear a los miles de compatriotas asesinados por los rusos en la tristemente célebre Matanza de Katyn, un episodio que fue durante años uno de los hechos más controvertidos de la II GM. El descubrimiento en 1943 por parte de los alemanes de las fosas comunes en los bosques cercanos a la población de Katyn, cerca de Smolensko, puso de manifiesto el asesinato de más de 20.000 oficiales polacos capturados por los sovieticos en 1939. El descubrimiento de este crimen de guerra supuso un duro golpe moral para el régimen de Stalin, hasta el punto de que solo en 1990 Rusia reconoció formalmente su autoría. El responsable directo de la masacre fue jefe del NKVD, Beria, quien de acuerdo con Stalin, ordenó el asesinato en masa de los prisioneros polacos en Abril de 1940, con la clara finalidad de descabezar a la sociedad de Polonia de cara a la futura sovietización del país, de acuerdo con los dictados del gobierno de Moscú.

El relato que abarca el film se adentra, más que en la matanza en sí, en los daños colaterales de la misma. Son las familias de los asesinados las que sufren la ausencia, y las que acaban moralmente destrozadas por la pérdida de sus seres queridos y el vacío que estos han dejado en sus vidas. Al mismo tiempo, la película contiene una crítica a la cobardía moral de muchos ciudadanos polacos, que prefirieron mirar hacia otro lado y adaptarse al nuevo régimen comunista, frente a solo unos pocos (el personaje de la hermana de Piotr) que siguieron reclamando el que se reconociera la verdad de los hechos acaecidos en Katyn.

Con un desarrollo bastante pausado (y en ocasiones demasiado lento) la película va describiendo -sin mostrar en principio el destino de los prisioneros- la angustia de las familias respecto a la suerte de estos, en lo que parece una elipsis que queda despejada con el trágico desenlace. Este es, de lejos, lo mejor de la película, un final que estremece por su crudeza, realismo y veracidad, filmado sin ningún tipo de concesiones y con la única finalidad de mostrar el horror de lo que sucedió en la realidad. Los actores principales (todos ellos polacos, y para mi desconocidos) cumplen con solvencia en sus respectivos papeles, y como no existe un claro protagonista, la historia gana en verosimilitud, al presentarnos un mosaico de personajes sacudidos por la misma tragedia. La fotografía y ambientación también resultan bastante adecuadas, resaltando la buena factura general del film en el apartado técnico.

Si bien la película no es demasiado original en el aspecto narrativo y se hace algo lenta en más de una parte de su metraje, hay que reconocer que se trata una película más que estimable, especialmente en su parte final, donde se muestra con gran realismo la realización de los asesinatos masivos. Un título que debe servir para no olvidar unos hechos que mueven a la reflexión en más de un sentido, y bastante recomendable para conocer uno de los hechos históricos más controvertidos de la II GM.


* Reseña publicada con anterioridad, reeditada y ampliada.

Calificación: 6,5/10

sábado, 19 de septiembre de 2009

Malditos Bastardos (Inglourious Basterds)

Malditos Bastardos (2009)

La historia comienza en 1941. Tras contemplar como toda su familia es asesinada a manos de los hombres del Coronel de la SS Hans Landa (Christoph Waltz) , la joven judía Shoshanna Dreyfuss, logra refugiarse en Paris, donde consigue llegar a regentar un cine bajo una identidad falsa. Por casualidad, alli conocerá al soldado alemán Frederick Zoller (Daniel Bruhl), un héroe de guerra que se enamora perdidamente de Shoshanna, y que conseguirá hacer que la película de propaganda que Goebbels ha filmado sobre sus hazañas belicas se estrene en el cine de aquella. De forma paralela, un comando formado por un grupo de soldados judios y un renegado alemán, mandado por el teniente Aldo Reine (Brad Pitt), denominados “Los Bastardos” se lanza en paracaídas sobre Francia con un único objetivo: matar tantos soldados alemanes como sea posible.

El proyecto de “Malditos Bastardos” ha sido probablemente el film de más largo periodo de alumbramiento dentro de la filmografía del director estadounidense Quentin Tarantino. Desde hace una década, Tarantino, cuya fascinación por las películas de Serie B es bien conocida, barajaba la idea de hacer un remake de la modesta película bélica italiana “Quel Maledetto Treno Blindato”, la cual recibió el título de Inglorious Bastards en el mercado anglosajón. Sin embargo, tras escribir una serie de borradores de guión que no cuajaron, y en los que iba cambiando la historia original, finalmente, en julio de 2008 Tarantino se decidió a filmar la película en un tiempo record, para estrenarla en el festival de Cannes de 2009, es decir, en menos de un año de plazo.

Antes de entrar al valorar el film,voy a permitirme una pequeña digresión sobre el cine de Tarantino. Sin duda, este ha sido el director más innovador y renovador del lenguaje cinematográfico de la última década. Su cine tiene un toque personal e inconfundible, un estilo propio que apuntó con grandes maneras en la notable Reservoir Dogs, y que alcanzó su cenit creativo en ese gran clásico posmoderno que supuso Pulp Fiction. Sin embargo, desde entonces, Tarantino ha dado ciertos bandazos con sus películas posteriores, mostrando una evidente reiteración estilística y una acusada endogamia creativa, especialmente en su reciente (y a mi modo de ver, peor película) Death Proof, un auténtico bodrio se mire por donde se mire. Es por eso que acudí al estreno de “Malditos Bastardos” con cierta desconfianza respecto a lo que me iba a encontrar. Y he de decir que, aunque mis sospechas se han confirmado en parte, también es cierto que me he encontrado con un producto mejor de lo que esperaba.

Desde luego, no puede decirse que “Malditos Bastardos” sea una película que desentone con el estilo del director. Por el contrario, es una película muy “tarantinesca” tanto en el fondo como en la forma. En ella se aprecia el estilo visual de Tarantino, la fascinación por los diálogos largos y aparentemente intranscendentes, algunas gotas de humor bastante eficaz y bien dosificado, las continuas referencias cinéfilas…etc. Lo cierto es que Tarantino vuelve a ofrecer un sugerente cóctel cinematográfico que logra captar la atención del espectador y atraparlo dentro de su universo visual y narrativo. También hay secuencias que están bastante logradas. De entre ellas destacaria especialmente la del tiroteo en la taberna, un ejemplo soberbio de montaje, tensión creciente e impacto visual. Otro de los grandes activos de la película es la magnífica labor del reparto, si exceptuamos a un sobreactuado Brad Pitt, que da vida a un personaje que parece deliberadamente caricaturesco. Pero no puede negarse que Christoph Waltz borda el papel de inbteligente y cruel coronel Landa, y que está muy bien secundado por Daniel Bruhl en el papel de “alemán bueno” y Diane Kruger interpretando a una actriz alemana que espía para los aliados.

Sin embargo, “Malditos Bastardos” también tiene una serie de debilidades que impiden que pueda considerarse una película sobresaliente. En primer lugar hay que señalar algún que otro bajón de ritmo que se produce a la hora de hilvanar las distintas partes de la trama, así como algunas escenas en las que sobran minutos de metraje (se nota que hubo poco tiempo para pulir el guión). Por otra parte, la escasa verosimilitud de la historia se va acrecentando conforme se acerca el desenlace, que a mi modo de ver es todo un derroche de adrenalina, puro exceso tarantinesco que termina por dinamitar la escasa credibilidad del argumento. Finalmente, el desarrollo de los personajes resulta casi inexistente, y el transfondo moral que transmite la historia nulo, por lo que el resultado se queda en un producto por momentos brillante en la forma, aunque muy esquemático y vacio en el fondo.

Pese a ello, no me cabe duda de que los aficionados al cine de Tarantino disfrutaran este film, pues da una visión de la guerra hecha totalmente a la medida de su autor. Eso y algún momento memorable (especialmente la secuencia de la taberna) parecen indicar que Tarantino está recobrando el pulso como realizador, aunque aun esté muy lejos, eso sí, de las cotas de genialidad alcanzadas con Pulp Fiction.

Calificación: 6,5/10

viernes, 4 de septiembre de 2009

Max Manus

Max Manus (2008)

La película narra la historia del joven noruego Max Manus, quien tras combatir como voluntario en la Guerra de Invierno de Finlandia contra la URSS regresa a su país, viendose sorprendido por la invasión alemana. Tras formar uno de los primeros grupos de la resistencia noruega y ser capturado por los alemanes, Manus consigue evadirse a Inglaterra, donde será entrenado como experto en sabotajes por los británicos. Ya de vuelta en su país, Max Manus se convertirá en una pesadilla para las fuerzas ocupantes a la vez que en uno de los principales objetivos de la Gestapo, eludiendo su captura mientras planea su golpe maestro: el hundimiento del carguero militar alemán “Danubio”.

Da la impresión de que recientemente el cine escandinavo ha querido echar la vista atrás y recuperar la memoria de algunos de los héroes de la resistencia autóctona durante la II GM. Así, si la reciente producción danesa “Flame y Citron” se encargaba de dar a conocer las andanzas de dos de los más famosos resistentes de Dinamarca, esta producción Noruega hace lo propio con uno de los más afamados héroes de la resistencia local. El film, cuya producción contó con una riqueza de medios desacostumbrada para los estándares del cine noruego, ha sido con 8 millones de dólares de presupuesto, la película más cara de la historia del país nórdico, convirtiéndose en un gran éxito de taquilla en su pais desde la fecha de su estreno. Este despliegue de medios se aprecia sobre todo en la excelente factura formal del film, que cuenta con una excelente fotografía, una soberbia ambientación y recreación de los escenarios, y varias escenas de acción espectacularmente filmadas, en las que aparecen numerosos extras.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que, dejando de lado los muy conseguidos aspectos formales, la historia no termina de carburar de todo bien. Ello se debe en parte a la discreta labor de dirección de Joachim Ronning y Espen Sandberg (cuya más conocida carta de presentación a nivel internacional fue un bodrio protagonizado por Penélope Cruz y Salma Hayek, titulado Bandidas) que no saben a imprimirle a la película un ritmo medianamente consistente. Pero aparte de esto la película también falla por culpa de un guión que pretende abarcar los dos frentes de la historia real del protagonista (su labor como resistente y sus sentimientos personales) quedandose a medias en ambos casos. Así, por un lado, la actuación de Manus como saboteador y su ascensión dentro de la resistencia hasta convertirse en uno de sus líderes aparece narrada de una forma un tanto deslavazada; mientras que el aspecto personal del personaje al final se queda en unas cuantas pinceladas acerca de su personalidad, sin que llegue a ahondarse realmente sobre la misma, y sin que tampoco llegen a mostrarse las “sombras” que se esconden detrás del heroe. En cualquier caso hay que reconocer que, pese a las limitaciones del guión, el actor protagonista que da vida a Max Manus, Aksel Hennie, compone un buen papel dando vida al famoso resistente.

En cuanto a las escenas bélicas, me quedo especialmente con las que muestran a Manus combatiendo contra los rusos en Finlandia, escenas muy bien filmada y para mi gusto lo mejor de la película. En cuanto a las escenas de acción que muestran los sabotajes, hay que decir que están bien rodadas y resultan convincentes, si bien se echa en falta algo más de habilidad por parte de los directores a la hora de dosificar las mismas para dotarlas de tensión dramática y mantener el ritmo narrativo.

En definitiva, “Max Manus” se queda en una más que decente producción sobre uno de los muchos héroes de la resistencia a los que dio lugar la lucha contra el nazismo durante la II GM. Sin embargo, y al igual que ocurria en el caso de “Flame y Citron” da la impresión de que la película no termina de explotar todas las posibilidades que ofrecían la historia y el personaje, pese a lo cual, no puede negarse que se ve con agrado y que, en general, mantiene el interés a lo largo de su metraje.

Calificación: 6,5/10

lunes, 20 de julio de 2009

Amenaza de Tormenta (The Gathering Storm)

Amenaza de tormenta (2002)

La acción comienza en 1934. Mientras la amenaza militar de la Alemania nazi comienza a cobrar forma, Winston Churchill se encuentra en una deprimente situación personal y política. En el plano político, Churchill, aislado en el parlamento, es contemplado por los miembros de su propio partido como un político caduco. Al mismo tiempo, en su vida familiar, se enfrenta al distanciamiento de su mujer y al incierto futuro de unos hijos poco responsables y contestatarios. Sin embargo, y pese a los problemas familiares y financieros a los que se ve enfrentado, Churchill será el único miembro del parlamento que se atreva a denunciar el peligro que se cierne sobre Europa por causa de agresiva política militarista de Hitler. Aunque ello le granjeará en principio el desprecio de buena parte de sus colegas y especialmente el del primer ministro Stanley Baldwin, finalmente los hechos acabarán por darle la razon a Churchill.

Amenaza de tormenta es una película producida en forma de telefilm con el prestigioso sello de la productora HBO, basándose en el homónimo primer volumen de las memorias sobre la II GM escritas por el propio Winston Churchill, el cual abarca el periodo comprendido entre 1934 y Septiembre de 1939. Lo primero que llama la atención de este telefilm es la calidad de su producción, perfectamente equiparable a las de las películas hechas para la gran pantalla. Porque lo cierto es que la ambientación, la fotografía y la factura formal del film son excelentes. Además, el elenco de actores responde a la perfección en sus respectivos papeles, comenzando con un enorme Albert Finney que interpreta magistralmente a Churchill, y una no menos espléndida Vanessa Redgrave, que se encarga de dar vida a la esposa de Churchill Clementine; ambos bien acompañados de una serie de buenos secundarios que dan la talla en sus respectivos papeles.

Un aspecto que me ha gustado del film es que no elude tratar la cara menos amable del carácter de Churchill, mostrando como este, en ocasiones, podía ser un hombre extremadamente egocéntrico, caprichoso y egoísta, lo cual ciertamente sirve para humanizar al personaje. También está certeramente dibujada la auténtica travesía en el desierto que supusieron los años anteriores al estallido de la II GM para Churchill, época en la que era considerado un vestigio del pasado, aislado en el parlamento, y atravesando graves problemas económicos y familiares, con crisis matrimonial incluida.

Por añadidura, otro aspecto interesante del film es como muestra un aspecto histórico poco conocido, como es el de las filtraciones de datos secretos acerca de la militarización de Alemania que se hicieron desde el Foreign Office, proporcionadas principalmente a Churchill por uno de sus funcionarios, Ralph Wigran, las cuales ayudaron decisivamente al futuro Primer Ministro en su campaña de denuncia de la política exterior nazi, además de poner a Gran Bretaña en guardia ante el peligro que se avecinaba.

Por otra parte, también es cierto que la historia se desarrolla de manera de bastante lineal y sin demasiada originalidad, pero aun asi, la trama logra condensar con precisión y amenidad, los principales hechos de los años de preguerra hasta el estallido de la misma, momento en el que como el mismo personaje de Churchill afirma con entusiasmo: “Winston ha vuelto”.

En definitiva “Amenaza de Tormenta” es un telefilm de calidad muy superior a la media, hecho con el sello artesanal de HBO y que sin duda gustará a los aficionados a la historia en general, y a los admiradores de la figura histórica de Churchill en particular. No me cabe duda que se trata de una de esas producciones que dignifican los telefilmes y un título bastante recomendable.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6,5/10

lunes, 13 de julio de 2009

El Lector (The reader)

El Lector (2008)

La acción nos sitúa en Alemania una década después del fin de la II GM. El adolescente de 15 años Michael Berg, enferma en el camino de vuelta a su casa y es ayudado por Hanna Schmitz (Kate Winslet), una mujer que trabaja como revisora de tranvía y que le dobla la edad. Semanas después, y ya recuperado, Michael vuelve a visitar a Hanna con lo que comienza un apasionado idilio, marcado por sus encuentros sexuales, y por las sesiones de lectura de libros con las que Michael entretetiene a Hanna. Un día, esta desaparece repentinamente dejando a su joven amante totalmente abatido. Sin embargo unos años más tarde, Michael, ya estudiante de derecho en la universidad, volverá a reencontrarse con Hannah cuando asiste como espectador a un juicio donde se la juzga, junto con otras mujeres, por haber sido una de las guardianas de un campo de concentración y estar implicada en la muerte de 300 prisioneras judías.

Aunque no es una película ambientada en la II GM, ni en puridad, en la posguerra, me ha parecido interesante abordar el comentario de “El Lector” por ser una de las producciones más recientes que se han aproximado al tema del nazismo desde la perspectiva de la sociedad alemana. La película, basada en el best seller de Bernhard Schlink, titulado Der Vorleser (“El lector en voz alta”) y dirigida por el realizador británico Stephen Dauldry, cosechó muy buenas críticas en su estreno y recibió 5 nominaciones a los Oscar, aunque solo acabó recibiendo una estatuilla, la que ganó Kate Winslet como actriz principal.

Entrando a valorar el film, hay que decir que como ocurre con prácticamente toda adaptación literaria (sobre todo, reciente) que se precie, “El Lector” resulta una película que da la impresión de no haber sabido trasladar a la pantalla todos los matices del texto en que se inspira. En ese sentido, la historia que se mueve en un triple plano: el amor, el sentimiento de culpa, y los dilemas morales, comienza de una forma bastante sólida, mostrando como se entabla la relación prohibida entre el adolescente y la enigmática mujer analfabeta, fascinada por las lecturas que escucha de su joven amante. En esa primera mitad, el film avanza con pulso firme gracias sobre todo a la muy buena interpretación de Winslet en el papel de Hannah, bien secundada por la de su compañero de reparto David Kross, que da vida al jóven Michael, además de tener algunos momentos muy logrados, realzados por una elegante factura formal y visual.

Sin embargo, en la segunda mitad del film, la que muestra el procesamiento de Hannah y su posterior encarcelamiento, la historia pierde claramente fuelle. En esa parte, la historia deviene en un típico (y manido) drama judicial en el que los elementos sentimentales y morales que afectan a los protagonistas se mezclan de una forma un tanto confusa y se desarrollan de manera un tanto desdibujada, anulando el buen hacer de la primera mitad del film. De modo que la película navega hacia un desenlace que no termina de llenar al espectador, dejando muchas preguntas en el aire, amén de dar la sensación de que la historia en esa parte se ha contado omitiendo importantes matices que habrían dotado de más coherencia al relato en su conjunto. En particular, eché en falta que se ahondara algo más en el pasado nazi de la protagonista y su visión de los acontecimientos, aspecto por el que el film pasa de puntillas. Finalmente, habría que añadir que la interpretación de Ralph Fiennes como el maduro Michael flojea bastante respecto a la de sus compañeros de reparto.

En definitiva “El Lector” se queda en un título interesante en su primera mitad, y correcto en lineas generales, pero es una película a la que le falta “alma” y algo más para transmitir al espectador todo lo que apunta. Como apuntaba antes, y pese a que no he leido la novela, da la sensación de que no ha sabido reflejar en pantalla todo lo que el libro contenía. Lo mejor, con diferencia, la magnífica interpretación de Kate Winslet.

Calificación: 6/10

lunes, 6 de julio de 2009

Treinta segundos sobre Tokio (Thirty seconds over Tokyo)

Treinta segundos sobre Tokio (1944)

Reconstrucción de la famosa incursión aérea de represalia por el ataque contra Pearl Harbor organizada por el Teniente Coronel James Doolittle contra Tokio. A través de la historia de la tripulación del bombardero B-25 “Ruptured Duck”, y del mayor Ted Lawson, uno de los escogidos para llevar a cabo la misión, la película muestra la preparación, ejecución y resultado del audaz raid realizado sobre la capitál nipona por los B-25 de Doolittle.

Los estudios de Hollywood siempre han sido propensos a reflejar en sus films las hazañas bélicas conseguidas por sus compatriotas, aunque a veces tales hazañas tengan en realidad más contenido épico que real. Y esto no solo puede predicarse de las películas producidas durante la II GM, en un contexto de lógica exaltación patriotica, sino de otras producciones mucho más recientes como por ejemplo “Black Hawk, derribado”. En cualquier caso, el famoso raid llevado a cabo por los hombres de Doolittle, que causó pocos daños y cuya importancia táctica fue casi nula, pero que supuso un gran golpe psicológico para los japoneses y un acicate para la moral estadounidense, es una de esas hazañas que se prestaban a ser llevadas inmediatamente al cine. De hecho, el tema de la incursión de Doolittle ya había sido tratado incidentalmente en otra película bélica anterior: “Destino Tokio” (1943), que narraba las peripecias de submarino estadounidense enviado a reconocer la bahia de Tokio de cara al posterior ataque aéreo contra la capital nipona. Y solo un año después se llevó a la gran pantalla la historia de la incursión propiamente dicha, basándose el relato de los hechos recogido en el libro homónimo escrito por Ted Lawson, uno de los aviadores que había participado en el famoso raid.

Para la realización del film, el director Mervyn Leroy contó con un reparto de lujo que incluia a estrellas como Robert Mitchum o un jóven Spencer Tracy que se encargó de dar vida al Coronel Doolittle. Hay que decir que “Treinta segundos sobre Tokio” fue una de las películas de propaganda más exitosas en la época de su estreno, teniendo una gran aceptación entre el público y ganando un muy merecido oscar a los mejores efectos especiales. En ese sentido hay que decir que el aspecto técnico es lo más destacable del film. Pese al tiempo transcurrido desde su filmación, las tomas aéreas son realmente buenas, y los efectos especiales, especialmente en las escenas del bombardeo de Tokio, aun hoy resultan notables y bastante creíbles, en gran parte gracias a la muy buena fotografía en B/N del film, y al empleo de unas excelentes maquetas de la ciudad japonesa. Por ponerle algún “pero” habría que señalar que los resultados del bombardeo quizás aparecen algo sobredimensionados en el film, haciendo ver que fueron más devastadores de lo que realmente resultaron, pero eso no le quita brillantez al resto del apartado técnico. También es apreciable la parte en la que se nos muestra el difícil entrenamiento al que tuvieron que someterse las tripulaciones para lograr hacer despegar sus bombarderos desde la corta cubierta del portaaviones Hornet.

Pero en otros aspectos, la película acusa bastante el paso del tiempo. El inicio resulta un poco lento, porque incide mucho en la parte romántica del argumento, centrada en la relación del Mayor Lawson con su esposa embarazada y los temores de esta a perder a su marido. Y tras la parte central del film, que contiene las escenas del entrenamiento y la misión, que son lo mejor del film, el ritmo vuelve a decaer con una parte final demasiado dilatada, que muestra los intentos de los supervivientes por ser rescatados con la ayuda de los guerrilleros chinos. Esta parte está claramente dedicada a la propaganda del movimiento de la resistencia china contra los japoneses, algo que por otra parte es comprensible, dado que el gobierno chino de Chiang Kai Shek era por aquel entonces uno de los mas estrechos colaboradores de EEUU. En cualquier caso, estas fallas no impiden que el conjunto resulte apreciable.

En definitiva, “Treinta segundos sobre Tokio” es un film que aun hoy dia, y prescindiendo de su carga propagandística, conserva cierto interés y que seguramente gustará a los aficionados a la historia por su cuidada reconstrucción del raid de Doolittle. Uno de esos films clásicos que merecen la pena verse al menos una vez.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6/10

lunes, 29 de junio de 2009

Ataque Fuerza Z (Attack Force Z)

Ataque Fuerza Z (1982)

La acción nos sitúa en 1945.Un pequeño comando australiano, perteneciente a la Fuerza Z de operaciones especiales y liderado por el Capitan Kelly (Mel Gibson), desembarca en una isla china del Pacífico ocupada por los japoneses. Su misión será infiltrarse en la jungla para rescatar a los dos supervivientes de un avión aliado que se ha estrellado en la isla o confirmar la muerte de estos, ya que uno de ellos es portador de un secreto de vital importancia para poner fin a la guerra. La misión del comando pronto se complica cuando son descubiertos por los japoneses, quienes no dudarán en atemorizar a la población local para capturar a los supervivientes del avión y eliminar a los miembros del comando.

Ataque Fuerza Z es una curiosa coproducción de bajo presupuesto australiano – taiwanesa, basada en las acciones de un comando integrante de dicha unidad, (que existió realmente) aunque en este caso, relate una misión ficticia. Lo más destacable de esta película, es la presencia en el reparto del por aquel entonces ya emergente actor australiano Mel Gibson (que ya había protagonizado la éxitosa Mad Max e iba a comenzar rodar otro film bélico como Gallipoli) y del neozelandés Sam Neill. Aparte de eso, la película tiene muy poco que ofrecer, ya que tanto por su modestia de medios como por su escasa calidad por momentos parece una producción de serie B. La historia es bastante convencional y está contada con poca imaginación, el guión resulta de lo más previsible que uno pueda imaginar y el desarrollo de los personajes brilla por su ausencia, resultando bastante planos. Las escenas de acción no pasan del aprobado en el mejor de los casos, y la impresión de estar ante un producto de Serie B se ve reforzada por la presencia en el reparto de un actor Taiwanés experto en artes marciales que ejecuta varias exhibiciones de golpes frente a los incautos soldados japoneses, que naturalmente caen como moscas ante los miembros del comando.

Por lo demás, hay poco que comentar. Como en otras producciones australianas, el retrato que se ofrece de los japoneses es bastante negativo, mostrándolos como unos sádicos torturadores sin escrúpulos, lo cual no deja de tener su parte de veracidad histórica, pero sorprende por su tono excesivo. Al menos es de agradecer que, gracias a lo ajustado del metraje (90 minutos), la película no se haga demasiado larga; y también es de reseñar su ausencia de pretensiones más allá de entretener del espectador, cosa que consigue, en mi opinión, solo a medias. En cualquier caso, no deja de ser curioso ver la actuación del jovencísimo Gibson en un papel que se ajustaba al perfil interpretativo de los inicios de su carrera, pese a que el actor no brilla mucho debido a las evidentes limitaciones del guión.

En resumen, “Ataque Fuerza Z” aunque sea una producción de interés marginal, no deja de tener su gracia por aquello de ver a la futura gran estrella australiana en una producción modesta. Un film ideal para desconectar las neuronas en una tarde de laxitud dominical.

Calificación: 4/10

martes, 16 de junio de 2009

Objetivo: Patton (The Brass Target)

Objetivo Patton (1978)

La acción comienza semanas después del fin de la guerra, en 1945. Un tren fuertemente custodiado por tropas norteamericanas que transportaba las reservas de oro alemanas del Reichsbank es asaltado, desapareciendo su cargamento valorado en 250 millones de dólares. Como el robo ha ocurrido en la zona controlada por el ejército del general Patton, este decide supervisar personalmente la investigación para encontrar a los culpables, lo cual hará que estos urdan una conspiración para asesinarle. Paralelamente, el Mayor Joe De Lucca (John Cassavetes) un oficial de inteligencia encargado del caso intentará, con la ayuda de su antigua amante Mara (Sophia Loren), esclarecer los hechos a la vez que proteger la vida del general Patton.

Los años 70 fueron la época del esplendor del thriller de acción y espionaje con trasfondo político, dando lugar a títulos de gran éxito como: “Ha llegado el águila” o “Chacal”. En ese contexto no es de extrañar que el Best Seller de Frederick Nolan titulado “The Algonquin Project”, que especulaba con la posibilidad de que la muerte del general Patton hubiera sido debida en realidad a un complot para acabar con su vida, tuviera igualmente su adaptación para la gran pantalla. Se nota además que los productores quisieron aprovechar el tirón del éxito que había tenido el anterior film sobre el famoso general a principios de la década. Por cierto que, por una vez, el título en español me parece más adecuado que el original, ya que este (Brass Target) podría traducirse como “El objetivo de latón”.

Entrando a valorar el film, la verdad es que, tras un arranque prometedor, la película se desinfla bastante pronto. Dejando de lado lo inverosímil y poco plausible del argumento, lo cierto es que la película flojea en demasiados aspectos, siendo el primero y principal la endeblez de un guión que avanza a trompicones, y que solo sirve para desarrollar torpemente la trama argumental. También es remarcable la floja dirección de que hace gala John Hough, que en ningún momento sabe imprimirle a la historia la dosis necesaria de intriga o suspense. Y pese a que el reparto incluye bastantes actores de primera fila como Max Von Sydow, (en el papel de despiadado asesino a sueldo), Sophia Loren o John Cassavetes, lo cierto es que los interpretes lucen más bien poco en sus respectivos papeles, debido a la mediocridad del guión. Por otra parte, la actuación de George Kennedy como Patton, simplemente está a años luz de la lograda por George C. Scott siete años antes, lo cual no contribuye precisamente a elevar la calidad del film.

Al menos, lo que sí puede decirse es que la historia avanza de manera razonablemente coherente hasta transcurridas tres cuartas partes del metraje. Lo malo es que en ese punto se produce un amago de desenlace que luego, en una pirueta bastante forzada del guión, da otro giro (supuestamente sorprendente) a la trama para terminar esta de manera un tanto brusca. Por salvar algo de la quema, al menos hay que decir que la ambientación de la Europa de la posguerra, las localizaciones (la película se filmó en gran parte en los escenarios reales) y la fotografía son bastante correctas. Pero por lo demás “Objetivo: Patton” resulta un producto fallido, bastante poco creible desde el punto de vista histórico y –lo que es peor, tratándose de una historia basada en un best seller- no del todo entretenido para el espectador. Una película claramente prescindible.

La Crítica de Reisman

Calificación: 3,5/10

martes, 9 de junio de 2009

Los últimos dias de Patton (The last days of Patton)

Los últimos dias de Patton (1986)

La acción comienza en junio de 1945 cuando, una vez terminada la guerra en Europa, Patton es nombrado gobernador militar de Baviera, en el sur de Alemania. Sin embargo su decisión de mantener en sus puestos a los antiguos funcionarios del partido nazi pronto le hará chocar frontalmente con la política de desnazificación de Eisenhower, quien acabará destituyéndolo y poniéndolo al frente del XV ejército, una unidad de oficinistas encargados de escribir la historia oficial de la contienda. Poco después Patton sufrirá un grave accidente de tráfico, y ya en el hospital, el general irá recordando alguno de los pasajes de su vida como joven oficial del ejército en los años anteriores a la guerra.

Dieciséis años después de haber realizado la mejor interpretación de su carrera encarnando el papel protagonista de “Patton”, George C. Scott volvió a meterse en la piel del famoso general norteamericano, en este telefilm que se emitió como miniserie, y que adaptaba el libro homónimo de Ladislas Farago sobre los últimos días del carismático militar. Sin embargo, en esta ocasión el resultado fue mucho menos memorable que el de su anterior interpretación del personaje. En principio, el tema no carecía de interés, pues se trataba de mostrar la otra cara del heroe, la de su adaptación a los tiempos de paz. Pero en esto la película se queda bastante a medias, ya que aunque muestra superficialmente los problemas de Patton con sus superiores, lo hace de manera un tanto superficial, e incluso diría que insustancial, pues pasa de puntillas por los problemas que llevaron a su destitución y marginación del mando para centrarse más en el aspecto personal del general.

A tal efecto, se intercalan en la narración toda una serie de flashbacks sobre la juventud de Patton, pretendidamente profundos pero que en realidad aportan más bien poco a la trama principal, amén de resultar un tanto reiterativos. Personalmente, eché en falta alguna que otra referencia a la actuación de Patton en la II GM, aspecto que no aparece reflejado en el desarrollo de la historia. Por otro lado, ni los diálogos ni las interpretaciones resultan especialmente brillantes, y por momentos el film transmite la impresión de ser un docudrama más que una película. En cuanto a la actuación de George C. Scott, esta resulta correcta, pero está muy lejos de transmitir la fuerza y el magnetismo que supo imprimirle al personaje en la película de 1970, con el inconveniente añadido de que el aspecto físico del actor aparece bastante avejentado respecto a su anterior representación de Patton. Con todo, la película tiene un par de momentos logrados, como cuando Patton le dice comenta a otro militar: “Los políticos de Washington no me quieren, en la guerra les era de utilidad, pero en la paz, me he convertido en un grano en su culo”. También está muy bien reflejada la reconstrucción del accidente que le costaría la vida a Patton.

Pero por lo demás, “Los últimos dias de Patton” se queda en un film simplemente pasable, y que intenta ofrecer una semblanza más personal del personaje histórico, aunque a mi modo de ver, lo hace de una forma muy poco imaginativa. Un título muy por debajo de su predecesor.

La Crítica de Reisman

Calificación: 4/10

martes, 2 de junio de 2009

Eichmann

Eichmann (2007)

La película ofrece una reconstrucción del proceso seguido en Israel, tras su secuestro en Argentina, contra el antiguo oficial de la SS Adolf Eichmann, estrecho colaborador de Heydrich y uno de los máximos responsables de la llamada Solucion Final, al ser el encargado de coordinar los aspectos logísticos y de transporte para las deportaciones masivas de judios a los campos de concentración. Durante sus entrevistas con el oficial israelí Avner Less, Eichmann irá dando su version de los hechos que rodearon su participación en el asesinato de millones de judíos europeos durante la guerra.

La historia de Adolf Eichmann es una de esas historias que hacen reflexionar acerca de la bondad y maldad de alma humana. Eichmann era un hombre común, un auténtico burócrata profesional, que no sobresalía especialmente en ningún sentido. Sin embargo, fue capaz de organizar, desde su puesto en la SS, el transporte de millones de personas hacia la muerte segura en los campos de concentración. En el proceso al que fue sometido en Israel, Eichmann reconoció su participación en los hechos, pero se defendió alegando que se limitaba a “cumplir órdenes” superiores, lo cual, a su modo de ver, justificaba su conducta.

Esta producción británica dirigida por Robert Young, reconstruye los interrogatorios a que fue sometido Eichmann de cara su posterior procesamiento por los crímenes cometidos durante la guerra. Entrando a valorar el film, lo cierto es que la historia arranca bien, mostrando la semblanza humana del personaje, que se aferra a su sentido del deber como escudo frente a las abrumadoras acusaciones que se vertían en su contra. Sin embargo, tras este prometedor arranque la película comienza a flojear en varios sentidos. En primer lugar, se pierde la coherencia del personaje al mostrar, mediante una serie de desafortunados flashbacks llenos de efectismo, la actitud de Eichmann durante la guerra como un frío y sádico nazi, lo cual no casa con el perfil apocado e incluso algo vulgar del personaje real.

Por otra parte, el guión es bastante flojo, y pierde un poco el rumbo al intentar profundizar en los personajes secundarios, especialmente en el del capitán Less, sin que estos aporten nada realmente interesante a la trama. Finalmente, se echa en falta que la película ahonde algo más en la auténtica personalidad de Eichmann, la cual aparece descrita de forma un tanto superficial, cuando lo cierto es que la naturaleza intrínseca del personaje daba para mucho más. En otras palabras, en vez de destacar la “normalidad” de Eichmann dentro de su amoralidad, la película pierde pie al intentar presentar al personaje como un calculador y sádico nazi, capaz de cometer personalmente los más abyectos crímenes.

De entre lo que más puede destacarse de la película, mencionaria la buena interpretación del personaje de Eichmann que ofrece el actor que lo encarna, Thomas Kretschmann, de lejos lo mejor del film, así como una correcta ambientación. Aunque personalmente me sigue gustando más la interpretación del personaje ofrecida por Stanley Tucci en “La Solución Final”.

En definitiva, pese a lo interesante del personaje que retrata y la cuestión de fondo que se plantea, Eichmann no pasa de ser un título discreto, con una factura general más propia de un telefilme. Pero, pese a ello y a que a la película no explota ni de lejos todas las posibilidades que ofrecía la historia, por su trasfondo presenta cierto interés.

Calificación: 5/10

lunes, 25 de mayo de 2009

Naufragos (Lifeboat)

Naufragos (1944)

Tras el hundimiento de un carguero norteamericano que de dirigía a las Islas Bermudas, así como el del submarino alemán responsable del hundimiento, un solitario bote salvavidas acogerá a un grupo de supervivientes. A la única ocupante del bote, la famosa periodista Connie Porter (Tallulah Bankhead), pronto se le unen un variopinto grupo de náufragos rescatados del mar: el rudo marinero Kovac; el telegrafista Stanley, la enfermera Alice, el importante magnate de la industria Charles Rittenhouse; el cándido marinero Gus Smith (herido en una pierna), el camarero negro Joe, la señora Higgins que llega al bote con un recien nacido muerto, y por último, Willi, el capitán del submarino alemán, que ha sido el único superviviente del mismo. Mientras los supervivientes tratan de organizarse y buscar la mejor manera de ser rescatados, irán surgiendo entre ellos una serie de tensiones y enfrentamientos que pondrán en peligro la integridad del grupo.

A mi modo de ver, la grandeza de un cineasta no solo se mide por sus grandes obras, sino también por su capacidad para ofrecer algo diferente cuando se trabaja con una historia más tópica o convencional. No me cabe duda de que el gran Alfred Hitchcock era uno de esos directores tocados con la varita del genio creativo. Así lo demostró en productos, como Naufragos, aparentemente sencillos y que pueden considerarse “menores” dentro de su filmografía, pero que cuando uno los revisa, no puede dejar de admirar el sello inconfundible del mago del suspense. En ese sentido, partiendo de que “Naufragos” fue un film bastante conyuntural, realizado por Hitchcock en plena II GM en el contexto de la ingente labor propagandisitica realizada por los estudios de Hollywood en apoyo de la causa aliada, lo cierto es que es una película que trasciende su mera y superficial motivación propagandística, para convertirse en un intenso relato, a partes iguales, de drama humano y tensión psicológica excelentemente retratados en el celuloide.

Para realizar el guión del film, Hitchcock se basó en un relato del famoso escritor John Steinbeck, modificándolo para adaptarlo a las circunstancias bélicas del momento, mediante la introducción del personaje alemán, que será clave en el devenir de las relaciones entre el grupo de náufragos. Para dotar del mayor realismo posible a la historia, Hitchcock quiso filmar integramente desde el interior del bote (no se muestra ni un solo plano exterior) y aunque la película se rodó integramente en un tanque de agua en el interior de un estudio, sometió a los actores a un duro rodaje, ya que los intérpretes tuvieron que pasar gran parte del tiempo mojados (lo cual le costó a la protagonista sufrir dos pulmonías). Además, abundando en este realismo, el director decidió prescindir por completo de la música de acompañamiento, siendo el sonido de la flauta que toca el personaje del camarero negro la única banda sonora del film. Por otro lado, se planteaba el problema de introducir el ya habitual “cameo” de Hitchcock, quien –como seguro que saben los buenos aficionados al cine- tenía costumbre de aparecer brevemente en todas sus películas. Por razones obvias, en este caso no podía hacerlo como un extra, así que Hitch se sacó de la manga un truco bastante imaginativo para cumplir con su ritual: aparecer retratado en el anuncio de un tratamiento para adelgazar que aparece en el periódico que lee uno de los supervivientes a bordo de la barca.

Es interesante reseñar como Hitchcock, pese a lo reducido del escenario y las limitaciones de la trama, logra crear una inigualable atmósfera opresiva en torno a los personajes, gracias al uso in crescendo de una excelentemente dosificada tensión dramática, especialmente en las escenas que preceden a la desaparición de la madre del bebé muerto o a la amputación de la pierna del marinero herido. También es destacable el como se articulan las relaciones respecto a los personajes principales del film: la periodista con aires de diva, Connie Porter (muy bien interpretada por Tallulah Bankhead), cuya altivez inicial se irá degradando progresivamente conforme va perdiendo todas sus valiosas posesiones materiales; y por otra parte, el astuto, maquiavélico y cruel alemán, Willi, cuya doblez es otro de los aspectos que la película va descubriendo con excelente pulso, hasta el climax final.

Por lo demás, todos los elementos clásicos del cine hitchckoniano están ahí y son fácilmente reconocibles. Aparte de la mencionada carga de suspense y tensión sicológica, encontramos el elemento del erotismo, subrepticio pero latente, que se pone de manifiesto en la relación que se establece entre la periodista Porter y el rudo marinero Kovac. También se hace notar la poco disimulada misoginia del director a la hora de presentar a sus personajes femeninos, amén de su innovador aspecto visual, basado en el empleo casi constante de planos cercanos y medios de los personajes.

En definitiva, Naufragos pertenece a ese grupo de películas de Hitchcock que, aun estando un peldaño por debajo de sus mejores obras, son autenticos clásicos a descubrir o –como en mi caso- redescubrir. Una película que hay que ver y que no defraudará a los seguidores del mago del suspense.

Calificación: 7,5/10

lunes, 18 de mayo de 2009

Espía por mandato (The Counterfeit Traitor)

Espia por mandato (1962)

La acción nos sitúa en Estocolmo, en 1942. Erik Ericsson (William Holden) es un importante importador de petroleo sueco con influyentes contactos comerciales y politicos en la Alemania nazi. Su vida se ve alterada cuando es incluido en la “lista negra” aliada y coaccionado por un agente del servicio secreto británico para que espíe para los aliados y los informe acerca de la producción de petroleo y las condiciones económicas en el interior de Alemania. Forzado por las circunstancias, Ericsson accede a suministrar información, sin embargo para ello deberá aparentar ser un colaboracionista, lo cual le costará el desprecio de su familia y amigos. No obstante, con la ayuda de otra agente, Marianne Mollendorf (Lili Palmer), una alemana católica y de fuertes convicciones antinazis, Ericsson se las arreglará para proporcionarles a los aliados una muy valiosa información sobre las fábricas alemanas.

La historia real del espía norteamericano de origen sueco Eric Ericsson, es una de esas historias que se prestan a ser llevadas al cine. Ericsson, que había adquirido la nacionalidad sueca en la década de los 30, se las arregló para establecer relaciones comerciales con industriales alemanes, y durante la contienda facilitó importante información al OSS sobre la producción de combustible sintético alemán gracias a sus frecuentes viajes de negocios a Alemania. La historia de este espía sirvió para inspirar en 1958 la novela "The Counterfeit Traitor" (algo así como “El Falso Traidor”), del escritor Alexander Klein, la cual fue retomada por el realizador George Seaton para elaborar el guión del film.

De lejos, lo mejor de esta película es la variedad de la temática que abarca, ofreciendo una historia que contiene no solo los tipicos elementos del cine de espionaje espionaje, sino también de drama, thriller y romanticos, además de ahondar en las motivaciones morales y personales de los protagonistas. También es destacable, a diferencia de otras películas de contemporaneas, “Espía por mandato” no elude mostrar la cara más sucia del mundo del espionaje, un mundo en el que, por ejemplo, los agentes británicos no dudan en amenazar y coaccionar al protagonista con tal de ganarlo para la causa. También es destacable como se nos muestran las motivaciones de los protagonistas, Eric y Marienne. El primero, como hombre de negocios, solo mira por su seguridad y la de su patrimonio, mientras que la segunda es la típica idealista convencida de combatir por una causa justa. El choque de caracteres entre ambos personajes es otro de los elementos muy bien desarrollados en el film.

También es reseñable la riqueza de las distintas subtramas que se introducen en la historia, especialmente la denuncia de la crueldad nazi, ejemplificada en el niño fanatizado por la ideología hitleriana, que no duda en denunciar a su propio padre a la Gestapo como traidor. A todo ello se une el buen hacer del elenco de actores, tanto por parte de los protagonistas, con un William Holden en uno de sus mejores papeles, y una muy convincente Lilli Palmer; como de los solventes secundarios que los acompañan, destacando entre ellos a Hugh Griffith, como el cínico y socarrón agente británico que recluta a Ericsson, y un joven Klaus Kinski, que da vida a un judío que trata de huir de los nazis.

En definitiva, “Espía por mandato” es uno de esos films de muy pulcra realización, buena puesta en escena y convincentes actuaciones. Sin llegar a ser una grandísima película, sí que es un título de sólida factura formal y artística, además de ser uno de los que más profundidad han dado al tema del espionaje en tiempos de guerra. Desde luego, es un título de los que hay que ver al menos una vez. Una película muy completa en todos los sentidos.

La Crítica de Reisman

Calificación: 7/10

lunes, 11 de mayo de 2009

Operación Cicerón (5 Fingers)

Operación Cicerón (1952)

La acción no sitúa en Ankara, Turquía, 1943. Ulysses Diello (James Mason), el ambicioso e inteligente ayuda de camara del embajador británico en la capital turca se ofrece a los alemanes para pasarles información de alto secreto a cambio de importantes sumas de dinero. Tras convencer a Moyzisch, el agregado militar de la embajada alemana, de la utilidad de sus servicios, recibe el nombre clave de “Cicerón”. A partir de ese momento, Diello confiará sus actividades la condesa Anna Staviska (Danielle Derrieux), una aristócrata polaca exiliada, para ayudarle a preparar su fuga a Sudamerica una vez que haya reunido dinero suficiente, y antes de que los servicios secretos británicos descubran que está pasando información a los alemanes.

La historia de Eylesa Bazna, más conocido por su nombre en clave de “Cicerón”, es una de esas historias en las que la realidad desafía a la ficción. Nacido en Albania, en el seno de una familia humilde, Bazna se trasladó muy joven junto con su familia a Ankara, donde desempeñó el puesto de chófer en varias embajadas extranjeras. Unos años después, Bazna llegó a convertirse en ayuda de cámara del embajador británico Sir Hughe Knatchbull-Hugessen. Fue entonces, cuando, aprovechando su cercanía al embajador y su acceso a los documentos diplomáticos británicos, “Cicerón” ofreció sus servicios a los alemanes. Entre 1943 y 1944 Bazna le proporcionó al embajador alemán Von Papen importantes documentos confidenciales de los aliados, entre otros, las actas de la conferencia de Teherán, documentos relativos a las negociaciones aliadas con Turquía, e incluso documentación relativa a la Operación Overlord. Sin embargo, los alemanes no supieron hacer un uso adecuado de la valiosa información que les proporcionó Cicerón. En parte porque desconfiaban de la fiabilidad del espía, y también por los recelos personales existentes entre los principales receptores de la información: el ministro de asuntos exteriores Ribbentrop, el jefe de los servicios de seguridad Kaltenbrunner, y el propio embajador Von Papen.

Naturalmente, la película se basa en los hechos reales, relatados por el propio protagonista en su libro “Yo fui Cicerón”, los cuales el film respeta en gran medida. La producción corrió a cargo de la 20th Century Fox, que encargó la dirección al prestigioso realizador Joseph L. Mankiewicz, mientras que la redacción del guión corrió a cargo de Michael Wilson. Como apuntaba, la película nos muestra bastante fidedignamente los hechos que rodearon la entrega de información por parte de Cicerón a los alemanes, si bien añade algún elemento de ficción para hacer la trama más atractiva. El principal es la introducción del personaje de la condesa Staviska, con la que Cicerón planea escapar a Sudamerica, y que no existió realmente. Igualmente, para dar mayor emoción a la historia, el film se tomó la licencia de hacer ver que los servicios de espionaje británicos siguieron de cerca a Cicerón, aunque en la realidad esté abandonó voluntariamente el servicio en la embajada cuando la secretaria de Moyzisch, Nele Kapp, se pasó a lo aliados, poniendo en peligro su identidad secreta.

Desde el punto de vista cinematográfico, la película es bastante apreciable. Para empezar hay que destacar la brillante interpretación de James Mason en el papel Cicerón, dotando a su personaje del punto justo de refinamiento y ambiguedad moral, encarnando de esta forma al perfecto espía. Otro aspecto destacable radica en el guión del film, que sabe conjugar muy adecuadamente los elementos de acción e intriga, con algunas escenas de fino humor y unos diálogos muy bien elaborados. Por ejemplo, cuando Moyzizch le pregunta a Cicerón como es que pide el pago en libras, si la información que les pasa puede conducir a la victoria alemana, este le replica que para un condenado a muerte “Conocer el grosor de la soga no va a evitar que lo ahorquen”.

También es digna de reseñarse la ambientación en los escenarios reales (los exteriores se filmaron en Turquía) y la buena fotografía en B/N. Y por supuesto, no puede dejarse pasar por alto el desenlace final del film, que sirve de brillante colofón a la historia de “Cicerón”. En definitiva, “Operación Ciceron” es uno de esos films que, sin llegar a la categoría de Obra Maestra, merecen ocupar un lugar destacado por su esmerada factura formal y artística. Aun hoy, es de las más logradas películas del género de espionaje, y por supuesto, un título que definitivamente merece la pena revisar.

La Crítica de Reisman

Calificación: 7,5/10

miércoles, 6 de mayo de 2009

Resplandor en la Oscuridad (Shining Through)

Resplandor en la oscuridad (1992)

Linda Voss (Melanie Griffith), una norteamericana de origen judio alemán, es contratada para trabajar en una oficina gubernamental al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Tras iniciar un romance con su jefe, Ed Leland (Michael Douglas) descubre que este es en realidad un agente del OSS. Cuando Leland desaparece en el curso de una misión secreta en Alemania, Linda convence a sus superiores para viajar alli y realizar una peligrosa misión de espionaje en Berlín haciéndose pasar por empleada doméstica de un alto jerarca del partido nazi. Pero el verdadero motivo del viaje Linda será el intento de reencontrarse con su amado.

Resplandor en la Oscuridad es una de esas peliculas que se notan hechas con las mejores intenciones, pero que, a la postre, se quedan en un producto absolutamente mediocre. Se aprecia de forma bastante clara que la película, dirigida por David Seltzer, con guión basado en una novela Susan Isaacs, se hizo con la intención de fundir los elementos clásicos del cine de espionaje, con la típica trama romántica de “amor en tiempos de guerra” que tanto gustan en Hollywood. En ese sentido se aprecian claras reminiscencias que van desde clásicos como “Casablanca” a otros films más recientes como “La calle del adiós”.

Sin embargo, en este caso el resultado final quedó bastante desdibujado, principalmente porque la película flojea en demasiados aspectos. El primero, y más importante reside en lo absolutamente inverosímil de la trama. La protagonista es una simple secretaria, que sin recibir entrenamiento alguno como agente secreto (más allá de ser aficionada a ¡las películas de espías!), es enviada en una misión ultrasecreta nada menos que a Alemania. Por otra parte, Leland, el agente del OSS es enviado allí sin saber hablar alemán… eso sin contar la carambola por la que Linda es despedida de casa del jerarca nazi, e inmediatamente contratada para ser la cuidadora de los hijos de un general alemán. En definitiva, una serie de dislates argumentales forzados hasta el máximo.

Pero aparte de eso, lo peor es que la película resulta infumable debido en gran medida a lo inadecuado de su reparto. Melanie Griffith está absolutamente cargante y fuera de sitio en su papel de intrépida enamorada metida a espía, realizando una de las peores actuaciones de su carrera. Y a Michael Douglas, por aquel entonces un actor en alza, se le nota a la legua que no termina de encontrarse a gusto interpretando al duro agente del OSS. Se salva un poco de la quema Liam Neeson, en el papel secundario de general alemán, aunque su personaje no de demasiado juego, al menos cumple.

Finalmente, si a las deficiencias en lo tocante a verosimilitud y reparto, añadimos una trama desarrollada de forma absolutamente plana y sin gracia, amén de un desenlace de lo más pasteloso que uno pueda imaginarse, se explica mejor el hecho de que este film se hicera acreedor en su día de 5 “Razzies” o antioscars, incluyendo el de peor película y peor actriz principal. Por rescatar algo de la quema, quizás puedan salvarse los decorados y la ambientación, pero el resto de este film, desde luego, no pasará precisamente a la historia del cine. Un título absolutamente prescindible y que, (si me permite el juego de palabras) en absoluto resplandece.


Calificación: 3/10