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lunes, 31 de marzo de 2008

Cerco Roto (Breakthrough)

Cerco Roto (1979)
La acción comienza en Mayo de 1944. Mientras los ejércitos alemanes se retiran del frente ruso, el pelotón del Sargento Steiner (ahora interpretado por Richard Burton) recibe el encargo de volar un tunel ferroviario para cubrir la retirada de la compañia. Tras fracasar en la misión y protagonizar un nuevo episodio de indisciplina, Steiner es enviado a pasar un permiso a Francia, donde se reencontrará con su antiguo capitán (ahora Mayor) Stransky (Helmut Griem). Después del Dia D, Steiner recibe el encargo del general Hoffman de cruzar las lineas aliadas para concertar una entrevista con el mando norteamericano a fin de informarles del atentado contra Hitler y negociar un alto el fuego en el Frente Occidental.

La primera frase que se me vino a la cabeza tras visionar “Cerco Roto” es aquel refrán de “Nunca segundas partes fueron buenas". Pocas veces un proverbio puede predicarse con tanta razón de una película como en este caso. La verdad es que el film hace aguas por tantos flancos que es difícil enumerarlos todos. Partiendo de lo risible del argumento, pasando por algunas incoherencias argumentales (supuestamente ha pasado poco más de un año desde los hechos relatados en “La Cruz de Hierro”) y terminando en una realización, a cargo de Andrew Mclaghen que en demasiados momentos recuerda a la Serie B más rancia. El hecho de que ahora Steiner, un combatiente de primera, no sea capaz de volar un triste tunel; que se hable con Stransky como si nada hubiera pasado entre ellos; o que los personajes de la primera parte parezcan caricaturas tampoco se puede pasar por alto.

Es una pena que, contando con una pléyade de grandes actores veteranos como Robert Mitchum, (en el papel de coronel norteamericano) Curd Jurgens (como general Hoffman) o el mismo Richard Burton, estos fueran desperdiciados para interpretar unos papeles bastante desdibujados respecto a los de la película original y que nada tienen que ver con la fuerza de los personajes que aparecían en aquella. Y además, se nota que los actores no se sentían cómodos en sus papeles porque las actuaciones de todos ellos dejan bastante que desear.

Por lo demás, de las escenas de acción solo rescataría los dos primeros minutos del film, que muestran la retirada alemana y son prácticamente lo único potable que nos ofrece la película. Se podrían enumerar más cosas negativas pero no creo que sea necesario dada la escasa entidad de la película. La verdad es que una obra maestra como “La Cruz de Hierro” no debió tener una segunda parte, pero en todo caso, merecía una continuación más digna que esta. Un título totalmente para olvidar.

Calificación: 2,5/10

viernes, 28 de marzo de 2008

Mercenarios sin gloria (Play Dirty)

Mercenarios sin gloria (1968)

En vísperas de la ofensiva británica en El Alamein, el Coronel Masters, al mando de una heterogénea unidad de operaciones especiales en el desierto, recibe, tras una serie de misiones desastrosas, un ultimátum para disolver su grupo. Para evitarlo, Masters ofrece a su unidad para una peligrosa misión: infiltrar una patrulla tras las líneas alemanas con la misión de destruir los depósitos de combustible que los alemanes han instalando en su retaguardia. Para liderar la misión se escoge a un oficial experto en temas de petroleo, el Capitán Douglas (Michael Caine), quien habrá de lidiar con los peligros del viaje y con los sanguinarios mercenarios del Capitán Leech (Nigel Davenport), que los manda.

Con un argumento que parece entresacado de dos títulos anteriores como “Tobruk” y “Doce del Patíbulo”, el argumento de este film nos cuenta la típica historia de comandos infiltrados tras las líneas enemigas con una misión peligrosa. El arranque de la película es bastante bueno, con una larga secuencia inicial, en la que el capitán Leach transporta un cadáver en su jeep avanzando a toda velocidad por el desierto, mientras de fondo, a través del equipo de radio se escuchan los melódicos acordes de la canción “Lili Marleen”. Sin embargo tras este electrizante comienzo, la película baja mucho el ritmo y deviene en una historia bastante más previsible, haciendo que resulte demasiado lenta en la parte central del metraje.

El transcurso de la misión recrea muy bien las dificultades del viaje a través del desierto, pero apenas hay diálogos ni acción, todo queda reducido a una sucesión de episodios un tanto monótonos con el polvo del desierto como telón de fondo. Con todo la película tiene algunas virtudes, especialmente en las cortas pero contundentes escenas de acción (como el encuentro con la patrulla árabe en un oasis) rodadas de manera bastante realista y sin concesiones. Otro de los grandes activos del film es la presencia del siempre eficaz Michael Caine y el enfrentamiento latente entre su personaje y el interpretado por Davenport, que también logra realizar una sólida interpretación como cínico oficial británico.

A mi modo de ver “Mercenarios sin gloria” es un film bastante irregular y desde luego poco original, aunque merece al menos un visionado por los aficionados al género bélico.

Calificación: 5,5/10

jueves, 27 de marzo de 2008

La Batalla de El Alamein (La Battaglia di El Alamein)

La Batalla de El Alamein (1968)
Año 1942. Mientras las tropas del Eje toman posiciones en la Línea de El Alamein, tras fracasar la intentona de Rommel de romper el frente enemigo, la divisón paracaidista italiana Folgore es enviada a guarnecer el frente. Uno de sus oficiales, el teniente Giorgio Borri, está dispuesto a hacer combatir a sus hombres a toda costa, para defender el honor del ejército italiano; mientras que su hermano el sargento Claudio Borri no entiende la dureza con la que trata a sus soldados. Mientras, los acontecimientos se preparan para la ofensiva británica, someterá a los hombres de Folgore a una dura prueba.

"La Batalla de El Alamein" es otro típico producto del cine italiano de los años 60, empeñado en seguir la estela de los éxitos cinematográficos de los estudios de Hollywood en el género bélico. El film abarca de una manera bastante amplia, aunque esquemática, las circunstancias que condujeron a la victoria de Montgomery contra las fuerzas del eje en la famosa Batalla de El Alamein, la derrota que selló de manera casi definitiva (faltaba aun el epílogo de la campaña de Tunez) la suerte de las fuerzas del Eje en el Norte de África.

De esta película, me gustó especialmente la escena en la que Montgomery llega al Cuartel General británico para relevar a Auchinleck y este le advierte que “el enemigo ya está derrotado” y solo queda rematar esa victoria. También aparece Rommel, y su actuación en los momentos claves de la batalla, si bien su figura está demasiado idealizada, pues se le retrata como un antinazi convencido, cosa que no es exacta. Naturalmente, el film se centra en mostrar el heroísmo de los soldados de la Folgore, cosa que, al menos en esta ocasión, es históricamente exacta, ya que dicha división, que contaban al principio de la batalla con 6.000 soldados, quedó reducida a unos 800 al final de la misma, llegando a rechazar en el curso de la ofensiva hasta tres ataques sucesivos de fuerzas británicas bastante superiores en número, y ganándose el respeto de sus adversarios. También aparecen otros hechos históricos como la famosa orden de Hitler a Rommel prohibiendo la retirada, o el sacrificio de las fuerzas italianas, que tuvieron que ser dejadas atrás para cubrir la retirada del grueso de las fuerzas alemanas.

Las escenas de acción no están del todo mal para la época, y en general resultan creibles. Por otra parte, aunque los tanques y vehículos blindados no son originales de la II GM, el resto del atrezzo militar sí que está bien cuidado y resulta apropiado. En cuanto a los actores, en general cumplen en sus respectivos papeles, si bien el esquematismo de los personajes tampoco permite un excesivo lucimiento individual. También me gustó la intención de la película de ofrecer una visión general de la batalla, si bien esto solo lo consigue en parte, mostrando algunas breves escenas de los jefes de los respectivos ejércitos (Montgomery y Rommel) en los momentos clave de la batalla.

En definitiva, “La Batalla de El Alamein” es una película que ofrece una visión no demasiado pormenorizada, pero al menos razonablemente verídica, de la famosa batalla que supuso el principio de fin para las fuerzas de Rommel. Un título modesto en sus pretensiones, pero que se deja ver y resulta medianamente entretenido para el espectador aficionado a la Historia Militar.

Calificación: 5/10

Reseñas relacionadas: "El Alamein: La linea de Fuoco"

miércoles, 26 de marzo de 2008

De Dunkerke a la Victoria (Contro 4 Bandiere)

De Dunkerke a la Victoria (1979)

París, agosto de 1939. Un grupo de 6 amigos se fotografía tras pasar una agradable tarde en un café al lado del Sena y prometen volver allí cada año en la misma fecha. Naturalmente, el estallido de la guerra hará que sus destinos se separen y no puedan cumplir su promesa. El norteamericano Brett (George Peppard) vuelve a su país y comienza a trabajar para la inteligencia militar. Maurice (George Hamilton) tras ser evacuado de Dunkerke, ingresa en el ejército británico; el alemán Jurgen se alista en la Werhmacht; mientras que la mujer del grupo Fabienne (Anne Duperey) es captada por la resistencia. Finalmente, Rick se une a la RAF y Ray se hace corresponsal de guerra. Las historias de estos 6 personajes se irán entrecruzando hasta la liberación de París en 1944.

Entre los años 60 y 70, los estudios italianos, al igual que hicieron en otros géneros (como el Peplum o el Western) trataron de imitar los grandes éxitos hollywodienses dentro del cine bélico. Este film se enmarca dentro de esta corriente, confirmada por la presencia de actores norteamericanos (como por ejemplo un George Peppard ya en la cuesta abajo de su carrera) para atraer al público internacional. En cualquier caso el resultado es bastante irregular y –en general- mediocre. La historia arranca con una pequeña presentación de los personajes, para ir siguiendolos a lo largo del curso de la guerra, con las típicas subtramas melodramáticas incluidas (el amor imposible entre el alemán Jurgen y la resistente Fabienne; las difíciles relaciones de Brett con su hijo…etc), que llenan minutos pero, la verdad, no aportan gran cosa al conjunto de la historia. Por otro lado, la naturaleza episódica del argumento le confiere cierta sensación de poca coherencia al conjunto. Todo queda demasiado deslavazado y el argumento, más que avanzar, transcurre a trompicones.

Pese a ello, la película tiene algunas secuencias destacables, especialmente las del ataque de los aviones alemanes (los cuales, por cierto, que me parecieron “Kates” japoneses) contra las playas de Dunkerke, con cientos de extras, y alguna secuencia aerea sobre Londres muy resultona. Eso, y unas actuaciones correctas, (especialmente por el oficio de Peppard) salvan al film de la quema total. Un aspecto que me gustó de la trama abarca bastantes escenarios: París, la Batalla de Inglaterra, una incursión de comandos en St. Nazaire... etc, aunque en general estas partes están resueltas de forma bastante esquemática, al igual que ocurre con el conjunto de la trama.

En definitiva, “De Dunkerke a la Victoria” es el típico título recomendable para una tarde de laxitud dominical, no es una gran película pero se deja ver.

Calificación 3,5/10

martes, 25 de marzo de 2008

Situacion Desesperada (Halls of Montezuma)

Situación Desesperada (1950)

La acción nos sitúa en algún momento de 1942. Tras desembarcar en una isla del Pacífico y avanzar hacia el interior, la compañía de marines del Teniente Anderson (Richard Widmark) recibe un duro castigo cuando los japonese comienzan a bombardear las tropas américanas con cohetes desde un punto oculto dentro de la isla. Anderson recibe el encargo de formar una patrulla que se adentre en las líneas japonesas y descubra el emplazamiento de la base de lanzamiento de los cohetes japoneses.

Tras maravillar con la estupenda “Sin novedad en el frente” y aburrir a las ovejas con la plomiza “Un paseo bajo el Sol”, el director Lewis Milestone hizo una nueva incursión en el cine bélico, esta vez con una historia ambientada en el Frente del Pacífico. Con la excusa de rendir tributo al cuerpo de marines de los EEUU (“Halls of Montezuma” es el título de la letra de su famosa marcha militar), Milestone se mantiene fiel a sus postulados anteriores, ofreciéndonos una historia con unos claros tintes antibelicistas. La historia gira en torno a la situación del protanogista, el teniente Anderson, un antiguo profesor de universidad aquejado de fuertes migrañas por las presiones del combate, a la vez que nos muestra el comportamiento de una serie de personajes como el ayudante médico Jones (Karl Malden), un asustado soldado, antiguo alumno de Anderson, el cabo Conroy (Richard Hylton), o el soldado Lane (Jack Palance), el típico ejemplo de combatiente aguerrido y con un punto de fanatismo.

La historia arranca con cierta lentitud, narrando mediante tres flashbacks la historia Anderson, Conroy y Jones, que van recordando mientras se preparan para desembarcar. Sin embargo, va remotando el vuelo gracias a las escenas de acción, que si bien no son demasiado extensas, están bastante bien filmadas, destacando el virtuosimo de Milestone para ofrecer imágenes espectaculares mediante el uso del “travelling” lateral de las cámaras. También hay que destacar las sólidas interpretaciones de los actores principales, especialmente de Richad Widmark.

El principal problema que, a mi modo de ver ofrece el film, es la falta de continuidad y la pesadez de ciertos pasajes de la historia. La película ofrece momentos de brillantez, (como por ejemplo las secuencias de la guardia nocturna frente a las posiciones japonesas), pero falta el pulso narrativo necesario para mantener la tensión a lo largo del film, que en conjunto resulta algo irregular. En definitiva, Milestone vuelve a recrear la guerra como un escenario cruel, si bien no alcanza las cotas narrativas de "Sin novedad en el frente". Con todo, “Situación Desesperada” es uno de esos films que pese al paso del tiempo, conservan cierto interés.

Calificacion: 6,5/10

lunes, 17 de marzo de 2008

El ataque duró siete dias (The Thin Red Line)

Isla de Guadalcanal, 1942. Varios de los integrantes de la compañía “C”, de un batallón del ejército, se disponen a participar en los duros combates por la isla, y cada uno lo afronta de distinta manera. El soldado Doll (Keir Dullea), solo piensa en regresar junto a su joven esposa, con la que solo pudo convivir una semana. El Sargento Welsh (Jack Warden) pretende que sus hombres se conviertan en duros combatientes, mientras que el jefe de la compañía, el Capitán Stone, trata ante todo de preservar las vidas de sus hombres. Sin embargo, el jefe del Batallón, el Coronel Tall solo piensa en lograr sus objetivos, sin preocuparse por el coste en vidas que ello suponga.

Tres décadas antes de que Terrence Mallik llevara a la gran pantalla su propia versión cinematográfica de “La Delgada Linea Roja”, la nóvela homónima de James Jones ya había sido adaptada al cine por el director Andrew Morton. Comparando ambas versiones, creo que esta primera adaptación es en general superior a la de Mallick a la hora de captar el espítitu de la novela de Jones. Escenas como las del Sargento Welsh consolando a Doll cuando este mata a su primer enemigo (“Es solo un pedazo de carne”) o como se retratan las relaciones entre los rangos superiores (Coronel Tall) con los oficiales del frente, son bastante fieles a lo que cuenta original literario.

Sin embargo, la película dista de ser redonda por muchos motivos. En primer lugar, seguramente debido a la cortedad presupuestaria, algunas escenas de acción resultan bastante inverosímiles (especialmente las secuencias finales del asalto al peñón defendido por los japoneses, que me resultaron casi ridículas), y no demasiado espectaculares. Por otra parte, si la versión de 1998 pecaba de demasiado filosófica y de recrearse en exceso en el lirismo visual de las imágenes, esta película adolece de lo contrario, ya que se centra demasiado en el apartado bélico y descuida el aspecto discursivo, que es bastante importante en el libro de Jones. Asimismo, la versión de Mallick es claramente superior a esta en el apartado visual, ya que capta mucho mejor los ambientes tropicales de la isla y la belleza de los paisajes que contrasta con el horror de los combates. También he detectado algún fallo que otro de ambientación, especialmente por el hecho de que se vea, en varias escenas distintas a soldados americanos y japoneses disparando ¡un subfusil MP-40 alemán!, que naturalmente no se usó en el Pacífico. Por último, hay que decir que, aunque la película contiene una alta proporción de escenas de acción, el ritmo que pretende transmitir no es todo lo sostenido que hubiera sido de desear, quizás porque la acción, a fuerza de reiterada, se vuelve un tanto monótona.

En el apartado interpretativo, los actores que aparecen en los papeles principales están correctos en sus interpretaciones y logran hacer creibles sus personajes, especialmente el protagonista, Keir Dullea. A modo de conclusión, se puede decir que “El ataque que duró siete días” logra condensar bien el espíritu de la novela que la inspira, pero se echa de menos algo más de profundidad en la historia, precisamente aquello en lo que la versión de Mallick fallaba por exceso. A pesar de ello, merece la pena verse, aunque sea solo por comparar las virtudes y defectos de ambas versiones de una de las grandes novelas bélicas del S. XX.

Calificacion: 5,5/10

viernes, 14 de marzo de 2008

Mas allá de las lagrimas (Battle Cry)

Mas allas de las lágrimas (1955)

La accion comienza en 1942, cuando un grupo de jóvenes norteamericanos salen de una estación de tren para enrolarse en los Marines. A través de las vidas de varios de estos marines, enrolados en el 2º Batallon del coronel Huxley (llamados “Los esclavos de Huxley”), asistiremos a su entrenamiento, sus romances, sus problemas personales, y los combates en varias islas del Pacífico .

Tras haber dirigido una decada antes la estupenda "Objetivo Birmania", el realizador Raoul Walsh hizo otra incursión en el cine bélico ambientado en la II GM con este film, basado en una novela del escritor Leon Uris. Sí películas como “Playa Roja” o “Los Diablos del Pacífico” habían roto moldes a la hora de presentar la realidad del frente con un realismo fuera de lo común en su época, “Mas allá de las lágrimas” hace lo propio al presentar la vida de retaguardia y en el campo de entrenamiento. La película se centra en explorar a los hombres que hay bajo el uniforme, y los retrata de una manera bastante insólita para lo que era el cine de los años 50, abordando temas como el adulterio, la promiscuidad de los soldados, el alcoholismo, la añoranza de la familia…etc.

A la hora de valorar la película, se puede decir que es un film que ha resistido mal el paso del tiempo. Sin duda, en su época, era todo un avance mostrar según que comportamientos, por reales que estos fueran, y en ese aspecto la película muestra un grado de realismo desacostumbrado. El principal problema, es el de la falta de ritmo. Tras una primera hora de metraje, plagada de interludios románticos de los distintos personajes, que resulta hoy en dia bastante ñoña y soporífera, el film remonta vuelo solo al final, con las escenas de acción que llegán (al fin) en los últimos veinte minutos. Creo que esta exagerada desproporción entre la parte de drama romántico y la puramente bélica es el mayor defecto del film, cuyos 140 minutos de metraje se hacen excesivamente largos.

Hay que reconocer que el esfuerzo que hace el film por mostrar con franqueza la parte humana de los soldados, así como las complejas realidades personales que se esconden detrás de cada guerra, pero en general a la película le faltan intensidad y pulso narrativo para lograr mantener el interés del espectador. Un título pasable, pero no especialmente memorable.


Calificación: 4/10

miércoles, 12 de marzo de 2008

Los Diablos del Pacífico (Between Heaven and Hell)

Los diablos del Pacífico (1956)

La historia nos sitúa en una isla indeterminada del Pacífico en 1945. El sargento Sam Gifford (Robert Wagner), tras ser degradado al rango de soldado raso por agredir a un teniente, es enviado a una posición avanzada a modo de oportunidad para rehabilitarse. La posición, mandada por el cruel Capitan que se apoda a sí mismo “Waco” (Broderick Crawford), es una de las más peligrosas de la isla por estar muy cerca de las líneas japonesas, y expuesta a continuos ataques. Mientras Gifford cumple con sus deberes militares, irá recordando sus tiempos en la vida civil como rico dueño de plantaciones de algodón, a la vez que va descubriendo como la vida militar le ha hecho arrepentirse del mal trato que dispensó a sus aparceros.

Si de “Playa Roja” puede afirmarse que fue una película rompedora en muchos sentidos, por salirse de los cánones típicos del cine bélico de su época, otro tanto puede decirse de “Los Diablos del Pacífico”, traducción poco fiel al título original, que sería “Entre el Cielo y el Infierno" y que hacia referencia al purgatorio. La película se basa en la novela de Francis Gwaltney The Day the Century Ended ("El día que terminó el siglo"), cuyos derechos fueron adquiridos por la 20th Century Fox.

En cuanto a la valoración del film, hay que reseñar que pese a tratarse de una producción realizada en plena época de patriotismo cinematográfico como fueron los años 50, la película abordó el relato de la guerra en el Pacífico desde una perspectiva que puede considerarse transgresora para la época. Nos muestra, por ejemplo, a un oficial cobarde y rayano en la sicosis (Waco, quien insiste una y otra vez en que no le llamen “Señor”), asi como los temblores nerviosos de Guifford cada vez que entra en combate (una temprana muestra de lo que se conoce como Fatiga de Guerra); o incluso los problemas sociales de la sociedad norteamericana. En esos aspectos, la película sorprende por su inusitado grado de veracidad dada la época. Este realismo se aprecia tambien en las escenas de acción, que por lo general son breves pero están muy bien filmadas, especialmente las secuencias del desembarco en la playa.

Otro de los aspectos destacables del film son las sólidas actuaciones de los actores principales, entre los que no aparece ningún rostro famoso, pero que consiguen unas actuaciones bastante creíbles. Sin embargo, el film adolece de una serie de defectos que estropean el conjunto. Para empezar, claramente el prolongado flashback que nos muestra el pasado de Guifford como acaudalado plantador rompe mucho el ritmo narrativo y se extiende demasiado para lo que aporta a la historia. Por otra parte, encontré que la película tiene varias escenas destacables, pero, a la vez, falta una mayor continuidad a la hora de hilvanarlas de una manera más atractiva, por lo que se echa de menos una mayor continuidad en el ritmo narrativo. Tampoco me terminó de convencer el peaje en forma de "happy ending" final, que en mi opinión le resta contundencia al mensaje del film, pero al fin y al cabo, eran las exigencias de los años 50.

En cualquier caso “Los diablos del Pacífico” es una película tremendamente meritoria teniendo en cuenta su contexto temporal, y que, al igual que “Playa Roja” se adelantó a su época a la hora de sentar unas nuevas bases dentro del cine bélico. Una película muy recomendable y que merece al menos un visionado por parte de cualquier buen aficionado al cine.


Calificación: 6/10

lunes, 10 de marzo de 2008

Playa Roja (Beach Red)

Playa Roja (1967)

La acción nos sitúa en una isla del Pacífico en algún momento de 1943. La compañía de marines del Capitán MacDonald (Cornel Wilde) es una de las unidades que se dispone a asaltar la isla, defendida por miles de fanáticos soldados japoneses, dispuestos a defenderla hasta la muerte. Conforme van entrando en combate, los hombres irán mostrando sus miedos y sentimientos ante el horror que los rodea.

A finales de la decada de los 60, la secuelas morales que la Guerra de Vietnam estaba provocando en la sociedad norteamericana comenzaron a dejarse sentir en el cine de la época. En ese sentido, “Playa Roja” supone un ejemplo de película rompedora e impactante (sobre todo en la época de su filmación). Si hasta entonces la mayor parte de las películas bélicas habían presentado la guerra como un escenario de heroísmo, sacrificio glorioso, y hazañas épicas, “Playa Roja” traslada al espectador a una guerra mucho menos romántica. Los primeros veinte minutos son de lo mejor del film. En esa parte se nos muestra a los soldados preparandose para desembarcar, y como muchos de ellos muestran (mediante monólogos interiores narrados en “off”) su miedo y angustia ante lo que se les avecina. El desembarco en la playa resulta igualmente estremecedor. Los marines se ven cogidos en medio de una tormenta de fuego, y muchos soldados mueren, o resultan mutilados por las explosiones de artilleria, siendo impactantes las secuencias que muestran a un soldado que ha perdido un brazo. Hasta entonces, ninguna película bélica se había atrevido a mostrar con tanta crudeza la cara real de la guerra.

Otro aspecto destacado del film estriba en el retrato realista que se hace de los personajes, ofreciendo un pequeño mosaico humano de los soldados implicados en la batalla. Soldados profesionales, como el Sargento Honeywell (Rip Torn) solo desean cumplir con su misión, eliminando a tantos japoneses como puedan; otros como el soldado Egan, que solo desea salir de alli para volver a sus andanzas con las mujeres, y también algunos como el soldado Colombo, que es consciente de su cobardía y cuya única prioridad es sobrevivir a cualquier precio. Finalmente, otra cuestión felizmente novedosa es el retrato que se hace del enemigo. Los japoneses, en vez de ser demonizados, aparecen retratados como hombres corrientes, que recuerdan con nostalgia sus casas y familias, al igual que los norteamericanos, lo cual era prácticamente una novedad absoluta en una producción bélica norteamericana.

Hasta ahí se pueden enumerar los aspectos positivos de este film. En cuanto a los negativos, también hay que señalar varios. En primer lugar, hay que decir que tras el brillante arranque de la película, el ritmo decae bastante después de las escenas de lucha en la playa, momento a partir del cual el film se vuelve más plano y previsible. Las escenas de acción que siguen tampoco están especialmente bien filmadas, y los combates se reducen a un par de ametralladoras japonesas disparando contra decenas de marines que atacan. Además, la película comienza a abusar del recurso de los “flashbacks” nebulosos que nos muestran los pensamientos y recuerdos de los protagonistas, a veces mediante el uso de imágenes fijas, que quedan bastante oníricas pero no acaban de encajar bien para mi gusto. En todo caso, aunque es evidente que la historia pierde fuelle conforme avanza el metraje, ello queda compensado en parte por una buena ambientación (la película se rodó en escenarios naturales de Filipinas) y una excelente fotografía en color que capta muy bien los matices cromáticos de la isla tropical.

Los actores, aunque poco conocidos, cumplen bien en sus papeles con unas interpretaciones que transmiten naturalidad, y el que no haya un “heroe” protagonista redunda en una mayor veracidad del film. En definitiva, “Playa Roja” puede considerarse un hito dentro del cine bélico, no tanto por su calidad cinematográfica (estimable, pero no sobresaliente), sino por haberse adelantado bastantes años al mostrar el cámino que iba a seguir el cine bélico moderno. Ciertamente, películas como “La Delgada Linea Roja”; “Salvar al Soldado Ryan” o “Cartas desde Iwo Jima” les deben más de un fotograma a “Playa Roja”. "

Calificación: 7/10

viernes, 7 de marzo de 2008

La Colina (The Hill)

La Colina (1965)

En un campo disciplinario del ejército británico, situado en una inhóspita zona del desierto norteafricano, un grupo de prisioneros ingleses se encuentra encarcelado en un campo militar del norte de África llegan 5 nuevos reclusos acusados de diversos casos de indisciplina. Allí sufrirán la brutal disciplina del Sargento Mayor Wilson, y en especial de su cruel subordinado, el sádico sargento Williams, cuyo mayor entretenimiento consiste en hacerles subir y bajar, cargados con todo el equipo, un terraplen artificial de arena conocido como “La Colina”. Pese al duro trato que recibe, uno de los prisioneros, el Sargento Roberts (Sean Connery) no dudará en enfrentarse a sus captores para defender su dignidad y la del resto de prisioneros.

Manejando las claves típicas del subgénero carcelario, el director Sidney Lumet construye una historia con un marcado acento antimilitarista, donde se muestra hasta que punto puede llegar a atentarse contra la dignidad humana. “La Colina”, supone una reflexión sobre temas como el abuso de las atribuciones del mando, el racismo, la doble moral, o la deshumanización a la que conduce la disciplina militar llevada al extremo.

Personalmente he encontrado esta película algo irregular. En el plano visual, Lumet muestra su virtuosismo en la dirección, mediante un ágil manejo de los planos, que van alternando la perspectiva según las distintas situaciones que se van produciendo. Pero lo cierto es que a la película le cuesta arrancar, y se hace bastante lenta en la primera mitad del metraje, hasta que comienza a levantar el vuelo, tras una escena –en mi opinión la más lograda del film- en la que el Sargento Wilson logra imponer sus argumentos para sofocar un amago de motín entre los reclusos. Sin embargo, creo que la película adolece en determinados momentos de caer en situaciones un tanto sobreactuadas, y de cierta tendencia al efectismo, lo cual le resta brillantez al conjunto.

En el aspecto interpretativo, hay que decir que los actores en general logran buenos papeles. Destaca la presencia de un joven Sean Connery, quien logra una sólida interpretación en el papel del rebelde e inconformista Sargento Roberts, asi como Harry Andrews, muy convincente en el complejo papel del Sargento Mayor Wilson.

En resumen, “La Colina” me ha parecido una película estimable, pero algo falta de gancho para seducir al espectador y mantener el interés a lo largo del metraje. Más interesante por lo que cuenta que por como lo cuenta.


Calificación: 5/10

miércoles, 5 de marzo de 2008

El Gran Rescate (The Great Raid)

El Gran Rescate (2005)

La acción se sitúa en Filipinas, a comienzos de 1945. Tras los desembarcos de las fuerzas de Mac Arthur en Luzón, la inteligencia americana tiene conocimiento que los japoneses están empezando a masacrar a los prisioneros de guerra para evitar su liberación. A fin de impedir una nueva matanza, el teniente coronel Henry Mucci del 6º batallón de Rangers recibe el encargo de infiltrarse con una compañía, al mando del Capitán Prince, en la retaguardia enemiga con la misión de liberar el cercano Campo de Cabanatuan, donde aun se encuentran 500 prisioneros de guerra supervivientes de la Marcha de la Muerte de Batáan. Simultáneamente, una enfermera que colabora con la resistencia filipina en Manila, Margaret Utinsky, intentará salvar la vida de su antiguo amor, un oficial recluido en Cabanatuan y enfermo de malaria.

El irregular (y en mi opinión mediocre) director John Dahl nos ofrece una película bélica basada en los hechos reales de la liberación del campo de Cabanatuan y el rescate de los 511 prisioneros de guerra que se encontraban allí recluidos desde 1942. El arranque de la película es bastante bueno, con una presentación en forma de imágenes de archivo en blanco y negro que nos describen brevemente la situación desde la captura de miles de soldados americanos tras la capitulación de Bataán hasta los desembarcos de Mac Arthur en Filipinas. El interés se mantiene hasta la presentación del plan de rescate, es decir, durante los primeros diez minutos del metraje. A partir de ahí, el ritmo narrativo decae en picado y la película se vuelve extremadamente lenta. Ello se debe en gran parte a que las otras dos subtramas que se introducen, en concreto las actividades de la enfermera Margaret con la resistencia filipina para hacer llegar medicinas a su amado, y la situación de los prisioneros en el campo, extienden demasiado el metraje sin aportar gran cosa, y además ralentizan mucho el desarrollo del argumento principal, la misión de rescate.

Tampoco me terminó de convencer el tono general que destila la historia, rindiendo un claro tributo al heroísmo americano y centrándose bastante en la parte épica de la misión de los Rangers, un poco al estilo de las producciones de los años 60. Bajo mi punto de vista, además, todo el film resulta demasiado plano y previsible. La infiltración de los marines por la jungla parece una excursión campestre, y la dificultad de la misión no se aprecia por ningún lado. Además, la construcción de los personajes se antoja demasiado simple. En pocas palabras, hay “buenos” (los americanos) y “malos” (los japoneses), aunque, al menos el film tiene el detalle de destacar la importante participación de la guerrilla filipina en la liberación de su país y el valor de su colaboración con las tropas norteamericanas.

En cuanto a la acción, esta se reduce al asalto final al campamento, secuencias que no resultan especialmente espectaculares, solo correctas en el mejor de los casos, y deslucidas por una fotografía nocturna que apenas permite discenir lo que ocurre en pantalla. Por lo que respecta al reparto, este me pareció igual de plano que el guión. No hay ningún papel sobresaliente, y los personajes en general me parecieron bastante inexpresivos. La verdad es que los actores tampoco es que den mucho de sí en sus respectivas interpretaciones, el más conocido, Joseph Fiennes, hace de oficial enfermo de malaria, limitándose a poner cara de moribundo todo el rato, y con eso está todo dicho.

En definitiva, “El Gran Rescate” es un nuevo título rodado a mayor gloria del heroísmo norteamericano, y aunque se deja ver, es una película muy falta de ritmo y de originalidad. Decepcionante en muchos aspectos.


Calificación: 4,5/10

lunes, 3 de marzo de 2008

Feliz Navidad Mr. Lawrence (Merry Chistmas Mr. Lawrence)

Feliz Navidad Mr. Lawrence (1983)

La acción comienza en el año 1942, en un campo japonés para prisioneros británicos situado en Java. El campo es dirigido con mano de hierro por el Capitán Yonoi (Ryiuchi Sakamoto), un oficial convencido de la superioridad moral de los valores japoneses, con la ayuda del brutal sargento Hara (Takeshi Kitano) que maltrata frecuentemente a los reclusos. Uno de los prisioneros británicos, el coronel John Lawrence (Tom Conti), es el oficial de enlace entre japoneses y prisioneros, y, gracias a su dominio del idioma japonés y conocimiento de la cultura japonesa, intenta actuar como puente entre unos y otros. La llegada al campo de un nuevo prisionero, el comandante Jack Celliers (David Bowie), al que los japoneses desean sacar información sobre las actividades de la guerrilla local, desatará una fuerte tensión en el campamento, situación que se complicará aun más cuando el propio capitán Yonoi comieza a sentirse atraido por Celliers.

El director japonés Nagisa Oshima, (que años atrás se habia hecho célebre escandalizando a la sociedad de su tiempo con la carnalidad explícita de “El Imperio de los Sentidos”) dió el salto al mercado occidental, con esta coproducción entre Japón y Gran Bretaña, que suponía la adaptación cinematográfica de la novela "La Semilla y el Sembrador", del escritor Lawrence Van Der Post. La película, al igual que el original literario, explora las complejas relaciones humanas que se producen entre carceleros y encarcelados, en el contexto de la brutalidad inherente a toda guerra y con el tema del choque entre culturas de fondo. Sin embargo, el eje central de la historia, es el poner de relieve como, pese al aparente conflicto de culturas y más allá de las barreras idiomáticas o raciales, al final todos los seres humanos somos afines. Personalmente encuentro que ese trasfondo filosófico que la película trata de transmitir está muy logrado, y realzado además por una excelente banda sonora de acordes nostálgicos, que acompaña perfectamente las escenas cruciales del film.

En cuanto a lo que no me gustó del film, creo que pueden señalarse varios aspectos. En primer lugar, creo que el ritmo narrativo se hace excesivamente lento en más de una parte, especialmente al recrearse en algunos simbolismos orientales que no resultan digeribles por el espectador occidental y que bien podrían haberse acortado o suprimido. Por otra parte, creo que la trama se desvía innecesariamente de su eje central cuando, en un prolongado flashback, se nos muestra la atormentada historia del hermano pequeño de Cellier. Pero, quitando estos fallos, hay que decir que la película resulta bastante atractiva en el plano visual, con una fotografía de tonos cenicientos que realza la crudeza de los acontecimientos que se narran.

En el apartado interpretativo, hay que decir que los actores están en general bastante bien. El músico David Bowie logra una buena interpretación como Celliers, y Tom Conti está sobresaliente en su papel de Lawrence. Por la parte japonesa, destaca especialmente Takeshi Kitano, como el brutal Hara, y el otro músico del reparto, Sakamoto, (quien además es el autor de la banda sonora), que compone un sólido personaje como capitán Yonoi.

En resumen, “Feliz Navidad Mr. Lawrence” me parece una película no redonda, pero sí que bastante destacable en varios aspectos. La profundidad del argumento, hace que la historia transcienda el típico drama carcelario de prisioneros de guerra, a una película con unos interesantes tintes filosóficos, y algunas escenas muy logradas. Especialmente memorables son las secuencias finales, que construyen un magistral desenlace del film. Una película algo irregular, pero muy recomendable.


Calificación: 7,5/10