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martes, 10 de enero de 2012

Nieve Ardiente (Goryachiy sneg)

Nieve ardiente (1974)

Frente Oriental, Diciembre de 1942. Mientras las fuerzas del VI ejército de Paulus resisten el cerco soviético en Stalingrado, el mando alemán prepara una ofensiva para  rescatar a las tropas cercadas. Para conseguir dicho objetivo, Von Manstein organiza un poderoso ataque con divisiones blindadas, que inmediatamente logra hacer retroceder a las fuerzas rusas. El mando soviético, alarmado por el avance enemigo, prepara la defensa en la última barrera natural que se interpone entre los alemanes y Stalingrado: el río Mishkova, donde los hombres del II Ejército de Guardias se disponen a ofrecer una durísima resistencia para impedir el rescate del VI ejército.

Nieve ardiente es una producción soviética de los años 70 que reconstruye, desde el punto de vista soviético, ,los hechos que rodearon a la Operación “Tormenta de Invierno”, una ofensiva lanzada por Manstein en un intento desesperado de liberar a las cercadas unidades del VI ejército de Paulus, que habían quedado aisladas en la retaguardia soviética tras el éxito de la Operación Urano en Noviembre de 1942. Si bien se trata de un título muy condicionado por la época de su filmación, en pleno apogeo del régimen comunista de la Unión Sovietica, también es cierto que, en lineas generales, no resulta un film excesivamente propagandístico.

En ese sentido, Nieve ardiente parece más bien pensada como un vehículo para ensalzar el heroísmo y espíritu de sacrificio de los frontovik (combatientes de primera línea) rusos durante la denominada Gran Guerra Patria. De este modo, la historia gira en torno a tres personajes principales: el general Bessonov, comandante del sector y encargado de detener la ofensiva enemiga, el teniente Kuznetzov, oficial al mando una batería de cañones anticarro, y su novia, la joven enfermera Tania, que no dudará en exponerse a los peligros del campo de batalla para atender a los heridos en combate. Así, la historia gira alrededor de esta terna de héroes soviéticos, que naturalmente darán sobradas muestras de su abnegación y heroísmo ante el abrumador peso de los acontecimientos.

Quizás precisamente por eso, el desarrollo de la historia resulta más bien insulso, y los personajes, más bien acartonados. Por añadidura, el ritmo de la narración no resulta demasiado vivo, de modo que el metraje, algo inferior a las dos horas de duración, parece más largo de lo que realmente es. Además, como ocurre en otras películas sovieticas de la época, los hechos son presentados de una manera absolutamente manipuladora para el espectador, dando a entender que los alemanes poseían una abrumadora fuerza de tanques (en realidad, Manstein hubo de preparar la ofensiva con una división blindada recién llegada al frente, y otra muy castigada por los combates anteriores) y que los rusos estaban en franca inferioridad numérica, cuando lo cierto es que a esas alturas de 1942, las fuerzas totales rusas en el sector del Don ya superaban a las alemanas. Por supuesto, nada de eso se menciona en el film, el cual da la impresión de que eran los rusos los que se veían ampliamente superados en número por los alemanes, cuyo punto de vista sobre la batalla tampoco aparece reflejado.

Entre medias, la película nos ofrece algunas escenas de acción bélica correctamente filmadas, pero que tampoco llegan a abrumar por su espectacularidad, pese al encomiable esfuerzo de “maquillar” los T-34 rusos para hacerlos parecer tanques Tigers alemanes (lo cual es un error de ambientación ya que los Tigers no participaron en dichos combates). Quizás lo mejor la película radica en su ausencia de carga ideológica mas allá de las dosis patrioteras de rigor, y en la cuidada puesta en escena, que refleja bastante bien las condiciones del combate invernal en el frente ruso. Por lo demás, Nieve ardiente no pasa de ser un título bastante discreto, que no aporta demasiado al género bélico más allá de su aseado aspecto formal. Más interesante por su aspecto histórico que por el cinematográfico.

Calificación: 5/10

 

lunes, 24 de octubre de 2011

Los Jóvenes Leones (Il Grande Atacco)

Los Jóvenes Leones (1978)

La historia comienza en Berlin, en una cena celebrada con motivo de los Juegos Olímpicos de la capital alemana en 1936. A dicha cena acuden delegados de distintos países, entre los que se encuentran el estadounidense General Foster (Henry Fonda), el corresponsal de prensa británico Sean O´Hara (John Huston), y el Mayor alemán Manfred Roland (Stacy Keach). Años después, con el estallido de la guerra, los destinos de estos personajes y de sus familiares se verán progresivamente entrecruzados cuando los avatares de la contienda hacen que un hijo del general Foster, el Mayor Roland, y el corresponsal O´Hara se encuentren en Tunez durante las últimas semanas de la campaña en el Norte de África.

Los Jóvenes Leones es uno de esos films que se encuadran dentro del género que podríamos denominar Spaguetti-War, y que engloba una serie de películas bélicas producidas por los estudios italianos especialmente en la década de los años 60 y 70 del siglo pasado, al rebufo de los grandes éxitos bélicos de Hollywood. En el caso de esta película, normalmente debería haber caido en el más completo olvido, de no ser por el hecho de contar en su reparto con una curiosa mezcla de actores semidesconocidos, y estrellas de Hollywood en pleno declive, como Henry Fonda, e incluso con el mítico director John Huston, quien se puso en esta ocasión delante de las cámaras para interpretar a un veterano corresponsal de guerra, de carácter arrojado y díscolo, decidido por encima de todo a buscar la acción del campo de batalla. Un papel, por otra parte, que Huston interpreta con bastante convicción, y que es de hecho de lo mejor que ofrece este film. Además, para potenciar más el aspecto internacional del reparto, incluso se contrató a Orson Welles para que hiciera de narrador de la voz en off de la versión en inglés del film.

En cualquier caso, se nota que el presupuesto debió agotarse en pagar el caché de las viejas glorias hollywoodienses, porque lo cierto es que Los Jóvenes Leones resulta un bodrio casi absoluto. Partiendo de las historias paralelas de los personajes que se presentan en la introducción de la historia, la película va desgranando el destino de estos, a partir de una serie de “saltos” espacio-temporales, a la vez que plantea una serie de diálogos y situaciones plagados de clichés y lugares comunes. El problema es que prácticamente, no hay historia. Los constantes saltos de una línea narrativa a otra hacen que el desarrollo de los personajes resulte totalmente esquemático, y que la atención del espectador se vea muy perjudicada por esa falta de profundidad argumental. La película levanta algo el vuelo en el tercio final del metraje, cuando la acción se traslada al Norte de África, y la narración se desarrolla de una manera más continua, insertándose algunas escenas bélicas que dotan de algo de ritmo al relato. Respecto a esa parte de acción, hay que decir que las secuencias de combate son medianamente correctas, aunque el uso de abundante material moderno para recrear las batallas de blindados chirría al espectador mínimamente avezado en cuestiones técnicas. Aparte de eso, y de ocuparse de recrear la fase final de la Campaña de Tunez en 1943, la película ofrece bastante poco de interés.

En resumidas cuentas, Los Jóvenes Leones, es el típico film italiano de ciertas pretensiones, pero cuyo escaso presupuesto y deficiente guión lastran casi desde el principio. Una película cuyo principal interés radica en la curiosidad de ver a algunas estrellas de Hollywood participando en una producción europea que roza la serie B. Por lo demás es un título completamente a olvidar.

Calificación: 3/10


martes, 20 de septiembre de 2011

Holocausto (Holocaust)

Holocausto (1978)

La historia comienza en Berlin en 1935, con la boda de Karl Weiss, miembro de una acaudalada familia judía de origen polaco, encabezada por el prestigioso doctor Josef Weiss, con Inga (Meryl Streep), una joven alemana de origen no hebreo. A partir de ese momento, el progresivo endurecimiento de las leyes raciales alemanas contra los ciudadanos judíos irá haciendo el ambiente cada vez más opresivo en torno a los Weiss, cuyos miembros iran viviendo en primera persona la persecución racial del gobierno de Hitler. De forma paralela, Erik Dorff (Michael Moriarty), un joven abogado en paro, de ideas apolíticas, ingresa en la SS en busca de un empleo, pero, impulsado por su ambiciosa esposa Marta, irá subiendo progresivamente en la jerarquía nazi, hasta convertirse en un colaborador directo del despiadado Heydrich en su política de exterminio del pueblo judío.

Existen varias razones por las que Holocausto puede considerarse todo un clásico dentro de las series televisivas ambientadas en la II GM. Esta miniserie, de sólo 4 capítulos, alcanzó un rotundo éxito de audiencia en EEUU cuando la cadena nacional NBC la emitió por primera vez en 1978, siendo inmediatamente exportada a decenas de países extranjeros, donde también fue muy bien recibida por el público y la crítica. Además, fue una producción ampliamente galardonada, que se hizo acreedora, entre otros premios, de 2 Globos de Oro y 8 Premios Emmy, además de lanzar al estrellato a una por aquel entonces joven Meryl Streep, en un papel de sufrida esposa que le valió para hacerse con el Emmy a la mejor interpretación femenina. Por su parte, el protagonista masculino, Michael Moriarty, se hizo con el Globo de Oro como mejor actor televisivo.

Sin duda, Holocausto es una serie que atesora no pocos méritos en su haber. Comenzando por una muy buena labor de ambientación y puesta en escena, continuando con unas interpretaciones que rayan a un alto nivel, y terminando en el ágil desarrollo de una trama argumental que abarca un dilatado periodo de tiempo, concretamente, una década. También tiene a su favor el hecho de contar el holocausto desde ambos puntos de vista, tanto el de los verdugos como el de las víctimas, lo cual resulta indudablemente enriquecedor a nivel histórico. En ese sentido, me parece especialmente fascinante el desarrollo del personaje de Erik Dorff, y como asistimos al proceso de transformación de un pacífico abogado sin ideas políticas, en un sanguinario asesino sin escrúpulos. La evolución de este personaje, que en principio ingresa en la SS únicamente movido por la necesidad de encontrar un empleo pero que poco a poco, en parte por inercia jerárquica y en parte por ambición personal, se convierte en un genocida, me parece una metáfora perfecta sobre el ascenso del nazismo en Alemania y como explicar el que una nación culta y civilizada como la alemana se viera inmersa en los horripilantes crímenes nazis.

Por otro lado, también es de recibo destacar el amplio periodo histórico que abarca la serie, comenzando por el inicio del acoso racial contra los judíos, y que abarca la violencia de la Noche de los Cristales Rotos, el inicio de las deportaciones masivas, los campos de concentración, matanzas organizadas como la de Babi Yar en Ucrania, o la gestación de la denominada “Solución Final”, hasta el final de la guerra. Sin duda, es una serie a tener en cuenta por su amplitud de miras, que quizás se traduce en una cierta concisión a la hora de abordar algunos hechos, pero que sin duda merece la pena ver y recordar, tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. Una producción muy esmerada, de esas que merece la pena volver a ver cada cierto tiempo.

Calificación: 7,5/10


jueves, 1 de septiembre de 2011

La Fuga de Colditz (Colditz)

La Fuga de Colditz (1972-74)

La historia comienza en 1940, tras la evacuación de Dunkerke. Tras ser señalados como problemáticos por sus repetidos intentos de fuga, varios prisioneros aliados son enviados al campo Oflag IVC, más conocido como la Fortaleza de Colditz, considerada por los alemanes a prueba de evasiones. Alli llegan, entre otros, el Capitán Pat Grant, uno de los primeros oficiales británicos capturados en Dunkerke, el teniente de la RAF Simon Carter, El teniente de la Marina Real Dick Player, y el norteamericano enrolado en la RAF Phil Carrington. Poco después se les une el inteligente y reflexivo Coronel Preston, el oficial de mayor graduación del campo, que será el encargado de coordinar los distintos planes de fuga que los prisioneros van ideando para escapar de Colditz. Mientras tanto, el comandante alemán del campo, el comandante Karl, y su segundo, el eficiente capitán Franz Ulmann, tratarán de adelantarse a las intenciones y planes de sus escurridizos prisioneros.

La Fuga de Colditz fue una serie para la televisión producida conjuntamente por la BBC británica en colaboración con los estudios Universal, basada en las memorias del Mayor Pat Reid, un prisionero de guerra británico que logró fugarse de Colditz. La historia ya había sido llevada a la gran pantalla en 1955 con un film titulado The Colditz Story (La historia de Colditz) pero dada la densidad argumental que ofrecían las memorias de Reid, la BBC se animó a realizar una serie que recreara las experiencias de los prisioneros aliados recluidos en Colditz, que abarcara desde su captura hasta el final de la guerra. La serie, emitida por la BBC a lo largo de dos temporadas entre 1972 y 1974, constaba de 28 episodios de unos 50 minutos de duración, y fue emitida en España a mediados de los años 80 logrando unos muy buenos índices de audiencia. Además, fue una de las primeras series televisivas en explotar el fenómeno de la mercadotecnia, ya que dio lugar a un juego de tablero, que logró una gran difusión por aquella época en España y en el mercado anglosajón.

En cuanto a la valoración, no es aventurado afirmar que La Fuga de Colditz es una de las mejores series que se han hecho ambientadas en la II GM. Tras dedicar los 4 primeros episodios a la presentación de los principales personajes: El Capitán Grant (personaje basado en Pat Reid, que actuó además como asesor técnico de la serie), el Teniente Cole, el teniente Player y el norteamericano Carrington, la serie nos sumerge de lleno en una densa trama de intentos de fuga, todos los cuales serán cuidadosamente planeados, pero que siempre se verán enfrentados a las dificultades, imprevistos y a la astucia del capitán Ulmann. Además, la serie tiene el mérito añadido de no solo quedarse en describir los planes de evasión, sino que ahonda inteligentemente en el perfil sicólogico de los distintos personajes. En ese aspecto es igualmente de agradecer el retrato bastante equilibrado que se ofrece de los alemanes y en especial del comandante del campo, un hombre defensor de los valores morales, justo y equilibrado en sus juicios, y que incluso tratará de proteger a los prisioneros frente a los intentos de la Gestapo por hacerse con el control de Colditz.

En el apartado narrativo, el ritmo de todos los episodios es bastante alto y logra captar la atención del espectador gracias al ágil desarrollo de unas tramas en las que no faltan elementos de tensión, suspense e incluso algunas notas de humor, por lo cual, valorada en su conjunto tenemos una serie muy estimable. Otro aspecto reseñable es el las interpretaciones, que resultan muy creibles gracias al buen hacer de los actores principales del reparto, formado por un conjunto de intérpretes con una sólida trayectoria en el cine y la TV, que logran componer unos personajes muy sólidos y creibles en sus respectivos papeles.

Entre los aspectos menos pulidos de la producción yo destacaría dos. Por un lado, pese a que se nota la esmerada labor de producción y ambientación para reflejar la época de la II GM, los decorados interiores de Colditz resultan un poco acartonados vistos hoy día; y en segundo lugar, hay algunas transiciones entre los intentos de fuga y la captura de los fugados que resultan algo bruscas, echándose en falta en algunos momentos un punto mayor de continuidad en la narración, y también entre los distintos capítulos.

Pese a lo anterior, solo cabe concluir que La Fuga de Colditz es una muy estimable -y por momentos, brillante- serie que logra meter al espectador de lleno en sus tramas y realmente consigue entretener mostrando el desarrollo de los distintos intentos de evasión de los prisioneros y las vicisitudes que estos viven durante su reclusión en Colditz. Una serie con el típico sello de calidad de las producciones televisivas británicas de la época, cuyo visionado o revisionado recomiendo a todo aquel amante de las buenas series.

Calificación: 7,5/10

lunes, 10 de enero de 2011

Los amanereces son aquí mas apacibles (A zori zdes tikhie)

Los amaneceres son aqui mas apacibles (1972)

La historia nos sitúa en Karelia, en la frontera entre Finlandia y Rusia, en 1941. En una diminuta aldea situada en la retaguardia de un tranquilo sector del frente, el Sargento Mayor Vaskov recibe el encargo de establecer una posición de batería antiaérea. Poco después, y ante la sorpresa de Vaskov, el mando de la zona le envía un pelotón de mujeres que serán las encargadas de servir los cañones antiaéreos. Pese a las reticencias iniciales del sargento, pronto la camaradería ira surgiendo entre el y sus subordinadas, cuyas historias personales se irán poniendo gradualmente de manifiesto. Un día, la idílica tranquilidad del frente se ve alterada cuando una de las mujeres descubre en el bosque la presencia de dos paracaidistas alemanes, lo que hará que Vaskov, junto con cinco de sus combatientes, salgan en su búsqueda.

Los amaneceres son aquí más apacibles supuso la adaptación cinematográfica del libro homónimo del escritor ruso Boris Vasilyev, autor de varias novelas bélicas inspiradas en los hechos acaecidos durante la guerra contra el invasor alemán. Tras su estreno, la película tuvo una buena acogida en la URSS e incluso llegó a ser nominada para el Oscar a la mejor película extranjera en la edición de 1973, todo un hito en una época en la que las relaciones diplomáticas e internacionales entre la URSS y EEUU aun no se habían normalizado. Pero después de recibir tales reconocimientos, el film cayó en un injusto olvido, hasta que en 2004 apareció nuevamente editado en formato DVD, lo cual permitió que la película volviera a tener cierta difusión en el mercado occidental.

Y es una suerte que haya sido asi, porque lo cierto es que Los amaneceres son aquí mas apacibles puede considerarse una de las mejores películas soviéticas sobre la II GM. Lejos de recrearse en los aspectos épicos o propagandísticos, el film nos ofrece una historia poética, de hondo calado humano, acerca del drama de la guerra y el sacrifio personal que todo conflicto implica, amén de constituir un sentido homenaje a las mujeres que lucharon y murieron en el frente de batalla. En la primera mitad del film -que, bajo mi punto de vista, condensa lo mejor del mismo- asistimos a la presentación de los personajes y al desarrollo de sus respectivas historias, de modo que con un ritmo pausado, vamos conociendo a las protagonistas, sus motivaciones y sus vidas anteriores al estallido de la guerra, narradas mediante una serie de flashbacks de tono ligeramente onírico.

No faltan tampoco unas bien dosificadas notas de humor a la hora de describir el inevitable choque de mentalidades entre el puntilloso sargento Vaskov y sus subordinadas, pese a lo cual irá surgiendo gradualmente entre ellos un inevitable sentimiento de camaradería. También me gustó la forma en que son descritas las protagonistas de la historia, de una manera muy humana, como mujeres embarcadas en una guerra, pero que no por ello renuncian a las inclinaciones propias de su feminidad. Tras esa primera parte, la segunda mitad del film, que contiene la parte estrictamente bélica del relato, nos muestra como Vaskov y sus combatientes se enfrentan de manera dramática a un grupo de paracaidistas alemanes en un duelo desigual. Quizás esta parte resulta más convencional en su desarrollo y en algunos momentos, se hace algo lenta, pero es bastante realista y sirve adecuadamente para construir un crescendo narrativo que conduce al trágico desenlace y emotivo epílogo del film, además de contener algunos elementos antibelicistas que recuerdan a títulos anteriores como "Sin novedad en el frente".

En el apartado interpretativo, y pese a que el reparto no contó con ninguna cara conocida, hay que reconocer que el protagonista, Andrei Martinov, compone un muy buen personaje encarnando al abnegado Sargento Vaskov, y está muy bien respaldado por las intérpretes femeninas, todas las cuales resultan muy creíbles en sus respectivos papeles.

En conclusión, Los amaneceres son aqui más apacibles constituye una magnífica muestra del cine bélico soviético en lo que a calidad artística se refiere. Es un título que ofrece una muy emotiva historia humana, desprovista de ínfulas épicas o propagandísticas, y narrada de forma un tanto pausada, pero que logra conmover al espectador en más de un momento. Un título a descubrir, cuyo visionado recomiendo a todo aquel que aprecie el cine de calidad y rico en matices narrativos.

Calificación: 7/10

lunes, 15 de febrero de 2010

El Pasaje (The Passage)

El Pasaje (1979)

Un pastor vasco (Anthony Quinn) es contratado por miembros de la resistencia francesa para trasladarse a Touluse y recoger alli a un destacado científico antinazi, el Profesor Bergson (James Mason) para guiarlo posteriormente en su fuga a través de los Pirineos. Sin embargo, cuando el pastor llega al escondite del profesor descubre que está acompañado por su esposa e hijos a quienes también deberá guiar por la peligrosa ruta de las montañas. Para complicar aún más las cosas, los fugitivos deberán escapar del capitán Von Berkow (Malcolm McDowell), un sádico y despiadado oficial de la SS dispuesto a capturar al profesor Bergson a cualquier precio.

Puede decirse que El Pasaje constituye uno de esos casos, relativamente frecuentes, en los que unos buenos mimbres cinematográficos no sirven para crear una buena película. Porque lo cierto es que, a priori, se trataba de un proyecto que presentaba bastantes elementos atractivos. Empezando por un interesante punto de partida argumental, pasando por la dirección del veterano artesano Jack Lee Thompson (el director de Los cañones de Navarone), y terminando en un reparto plagado de buenos actores, encabezado por el gran Anthony Quinn, acompañado por dos secundarios de lujo como James Mason y Malcom McDowell. Sin embargo y a pesar de todos estos elementos favorables, la verdad es que el resultado final del film deja bastante que desear.

El principal problema, a mi modo de ver, radica en un deficiente guión que, tras esbozar el interesante punto de partida de la historia, se limita a desarrollar esta de una forma bastante insulsa, mostrando unos personajes esquemáticos y, en general, desdibujados. Especialmente deficiente es el retrato que se hace del capitán Von Berkow, que aparece retratado como el típico personaje nazi fanático hasta la médula, pero que aquí aparece tan exagerado que al final resulta hasta grotescamente caricaturesco. Y del resto de personajes no puede decirse que estén mucho mejor dibujados, ya que apenas se explican sus motivaciones ni sentimientos. En medio de este naufragio, al menos hay que reconocer que Anthony Quinn pone su oficio y carisma en la interpretación del pastor vasco, pero eso es prácticamente lo único que puede rescatarse en el plano interpretativo.

Y en cuanto al desarrollo argumental, tampoco puede decirse que este sea un portento de ritmo y pulso narrativo. Simplemente, la historia discurre con un mínimo de interés aunque sin excesiva emoción, poco favorecida por algunas escenas de acción muy poco creíbles. Especialmente inverosimil resulta la secuencia que muestra como el pastor, junto con la familia del científico, asaltan el puesto fronterizo, pues sorprende la habilidad con la que se desempeñan en el manejo de las armas de fuego. Tampoco las escenas con toques de sadismo que protagoniza el personaje de Von Berkow añaden demasiado interés a la trama, más allá de reincidir en el cliché cinematográfico del nazi “malo, malísimo”.

En resumidas cuentas, “El Pasaje” es una película claramente fallida, de la que prácticamente solo puede rescatarse la presencia escénica de Anthony Quinn y la belleza de las localizaciones pirenaicas (dejando aparte la curiosidad de ser una película ambientada parcialmente en España, todo hay que decirlo). Pero por lo demás no es un título especialmente memorable ni que presente demasiado interés.

Calificación: 4/10

miércoles, 10 de febrero de 2010

El viejo fusil (Le vieux fusil)

El viejo fusil (1975)

Mountanban, Francia, verano de 1944. El doctor Julien Dandeu (Philippe Noiret), es un pacífico médico cirujano que colabora discretamente con la resistencia, atendiendo a sus heridos en el hospital donde trabaja. Cuando Julien, debido a sus actividades, recibe amenazas del jefe de la milicia fascista local, y ante la llegada de tropas alemanas a la ciudad, decide enviar a su esposa Clara (Romy Schneider) y su hija Florence (Catherine Delaporte), al pequeño pueblo de La Barberie, donde su familia posee un castillo. Una semana después, cuando el doctor Dandeu acude alli para reunirse con su familia, descubre que los habitantes del pueblo, incluidos su mujer y su hija, han sido brutalmente masacrados por un destacamento de soldados alemanes de la SS. A partir de ese momento, Julien, con la única ayuda de un viejo fusil de caza que había pertenecido a su padre, decide cobrarse venganza contra los soldados alemanes que aun permanecen en el castillo.

Después de visionar “El viejo fusil” me vinieron a la cabeza dos preguntas. La primera cuestión que se me planteó fue ¿habrá visto Tarantino esta pelicula?. Porque ciertamente sorprende ver una película de los años 70 que recuerda en muchos momentos el estilo posmoderno del director norteamericano. La segunda pregunta que me hice es ¿cómo puede ser que una película tan rompedora en tantos sentidos haya quedado tan injustamente olvidada?. Porque, aun visionándola hoy día, lo cierto es que El viejo fusil parece un film adelantado a su tiempo en más de un aspecto.

En primer lugar sería destacable el tratamiento tan directo que se hace de la violencia. Esta es una violencia explícita, filmada sin ambages y sin pizca de efectismo, pero de un realismo estremecedor, especialmente en las dos secuencias más duras, las que muestran el asesinato a sangre fría de la mujer y la hija del protagonista, y en segundo lugar, cuando este mata con sus propias manos al soldado alemán que intenta apresarlo. Pero lo que más me llamó la atención es que en ningún caso se trata de una violencia gratuita, sino que son secuencias que están perfectamente justificadas e imbricadas en la trama. Una trama que, por otra parte, avanza con una impecable precisión, arrancando de una forma bastante apacible al principio, para luego ir subiendo gradualmente de intensidad, en un claro ejercicio de crescendo narrativo, que alcanza su climax en la parte final, en la que Julien ejecuta su venganza. Ese tercio final del metraje contiene lo mejor del film, incluyendo el brillante desenlace del mismo. Además la película se beneficia de la sólida interpretación de su duo protagonista, Philippe Noiret, muy metido en su papel de pacífico médico convertido en implacable vengador por fuerza de las circunstancias, y Romy Schneider, la musa del cine europeo de los 70, como esposa del mismo.

Por buscarle algún punto débil quizás podría mencionarse que en la primera mitad del metraje se intercalan demasiados flashbacks poco espaciados, y que algunos de estos saltos hacia atrás no presentan demasiado interés. Pero en general, sirven bastante bien para mostrar primero la desolación, y luego la rabia vengadora del protagonista contra los asesinos de su familia.

La verdad es que no me explico que una película de tan buena factura e interpretaciones haya quedado tan en el olvido (de hecho, por la red no se encuentran versiones dobladas al castellano). Porque lo cierto es que, a mi modesto entender, El viejo fusil es una película no solo buena, sino muy recomendable. Un título que seguramente sorprenderá positivamente a quien no haya tenido ocasión de verla.

Calificación: 7/10

lunes, 18 de enero de 2010

Camas blandas, batallas duras (Soft beds, Hard Battles)

Camas blandas, batallas duras (1974)

La historia comienza en Paris, en mayo de 1940. Después de la entrada de las tropas alemanas en la capital francesa, el burdel de Madame Grenier se convierte en un local frecuentado por altos oficiales alemanes destinados en la ciudad. Esto será aprovechado por el Mayor Robinson (Peter Sellers), un oficial británico que se esconde en burdel, para eliminar a varios generales alemanes, lo cual pondrá a la Gestapo tras la pista de Madame Grenier y sus chicas.

Tras encumbrarse como auténtico "Rey de la Comedia" en los años 60, gracias a sus papeles cómicos en películas memorables como “El guateque”, “La Pantera Rosa”, o “Telefono Rojo, ¿volamos hacia Moscú?”, el actor británico Peter Sellers inició en la década de los 70 una acusada cuesta abajo personal y profesional. En ello tuvieron mucho que ver los desafortunados reveses personales sufridos en esa época por el actor, relacionados con su turbulenta vida privada, y también una serie de malas elecciones artísticas a la hora de elegir sus siguientes papeles. En ese sentido, Camas blandas, batallas duras, se enmarca dentro de la época profesionalmente menos afortunada de Sellers y, desde luego, no puede decirse que fuera una de sus mejores películas, sino más bien lo contrario. Y ello no se debe precisamente a que la pelicula no tratara de explotar la comicidad de Sellers, ya que este batió todos los records interpretando en ella nada menos que a seis personajes distintos. De este modo, aparte de interpretar al mayor Robinson, el actor da vida en la película a un general francés, al agente de la Gestapo Schroeder, a un general japonés, al presidente francés, e incluso al mismo Hitler en una breve aparición del personaje.

Sin embargo, la interpretación ubicua de Sellers no es suficiente para compensar los muchos defectos del film. El más grave -y principal- es que, para tratarse de una comedia, la película tiene muy pocos gags, y los que contiene, además, no hacen gracia. Y aunque la poca inspiración de los momentos pretendidamente cómicos de la película podría compensarse en parte con unos diálogos cuidados, o al menos medianamente ingeniosos, lo cierto es que ambas cosas brillan por su ausencia en este caso. Y ello pese a los vanos intentos de subrayar la comicidad de algunas de las escenas con la introducción de la voz en off de un narrador que hace comentarios irónicos acerca de las mismas. Tampoco contribuyen a levantar el vuelo del film los ligeros toques de erotismo que se introducen en las escenas que transcurren en el burdel, ni las apariciones de Sellers, pues como apuntaba antes, el guión es bastante burdo y las situaciones cómicas que se muestran apenas provocan la hilaridad del espectador. Finalmente, tampoco ayuda mucho el que la ambientación y producción de la película parezcan más propias de un telefilm que de una película para la gran pantalla.

En definitiva, Camas blandas, batallas duras se queda en una comedia peor que mediocre, que hubiera merecido el más absoluto de los olvidos de no haber contado con la presencia en su reparto de Peter Sellers, aunque este estuviera viviendo sus horas más bajas como actor. Una película solo para los muy fans del actor británico, que deseen verlo en sus multiples roles. Por lo demás, un título totalmente a olvidar.

Calificación: 2/10

martes, 16 de junio de 2009

Objetivo: Patton (The Brass Target)

Objetivo Patton (1978)

La acción comienza semanas después del fin de la guerra, en 1945. Un tren fuertemente custodiado por tropas norteamericanas que transportaba las reservas de oro alemanas del Reichsbank es asaltado, desapareciendo su cargamento valorado en 250 millones de dólares. Como el robo ha ocurrido en la zona controlada por el ejército del general Patton, este decide supervisar personalmente la investigación para encontrar a los culpables, lo cual hará que estos urdan una conspiración para asesinarle. Paralelamente, el Mayor Joe De Lucca (John Cassavetes) un oficial de inteligencia encargado del caso intentará, con la ayuda de su antigua amante Mara (Sophia Loren), esclarecer los hechos a la vez que proteger la vida del general Patton.

Los años 70 fueron la época del esplendor del thriller de acción y espionaje con trasfondo político, dando lugar a títulos de gran éxito como: “Ha llegado el águila” o “Chacal”. En ese contexto no es de extrañar que el Best Seller de Frederick Nolan titulado “The Algonquin Project”, que especulaba con la posibilidad de que la muerte del general Patton hubiera sido debida en realidad a un complot para acabar con su vida, tuviera igualmente su adaptación para la gran pantalla. Se nota además que los productores quisieron aprovechar el tirón del éxito que había tenido el anterior film sobre el famoso general a principios de la década. Por cierto que, por una vez, el título en español me parece más adecuado que el original, ya que este (Brass Target) podría traducirse como “El objetivo de latón”.

Entrando a valorar el film, la verdad es que, tras un arranque prometedor, la película se desinfla bastante pronto. Dejando de lado lo inverosímil y poco plausible del argumento, lo cierto es que la película flojea en demasiados aspectos, siendo el primero y principal la endeblez de un guión que avanza a trompicones, y que solo sirve para desarrollar torpemente la trama argumental. También es remarcable la floja dirección de que hace gala John Hough, que en ningún momento sabe imprimirle a la historia la dosis necesaria de intriga o suspense. Y pese a que el reparto incluye bastantes actores de primera fila como Max Von Sydow, (en el papel de despiadado asesino a sueldo), Sophia Loren o John Cassavetes, lo cierto es que los interpretes lucen más bien poco en sus respectivos papeles, debido a la mediocridad del guión. Por otra parte, la actuación de George Kennedy como Patton, simplemente está a años luz de la lograda por George C. Scott siete años antes, lo cual no contribuye precisamente a elevar la calidad del film.

Al menos, lo que sí puede decirse es que la historia avanza de manera razonablemente coherente hasta transcurridas tres cuartas partes del metraje. Lo malo es que en ese punto se produce un amago de desenlace que luego, en una pirueta bastante forzada del guión, da otro giro (supuestamente sorprendente) a la trama para terminar esta de manera un tanto brusca. Por salvar algo de la quema, al menos hay que decir que la ambientación de la Europa de la posguerra, las localizaciones (la película se filmó en gran parte en los escenarios reales) y la fotografía son bastante correctas. Pero por lo demás “Objetivo: Patton” resulta un producto fallido, bastante poco creible desde el punto de vista histórico y –lo que es peor, tratándose de una historia basada en un best seller- no del todo entretenido para el espectador. Una película claramente prescindible.

La Crítica de Reisman

Calificación: 3,5/10

martes, 21 de abril de 2009

El tambor de hojalata (Die Blechtrommel)

El tambor de hojalata (1979)

Oscar Matzerah es un niño alemán que nace en la ciudad libre de Danzig en 1924. Pronto, Oscar dará muestras de ser muy especial, no solo por sus poderes vocales para romper vidrios con sus gritos, sino también por su rechazo al mundo del los adultos y su decisión de no seguir creciendo cuando cumple 3 años. Con la permanente compañía de un tambor de hojalata que le prometieron al nacer, Oscar será testigo privilegiado de toda una serie de acontecimientos incluyendo el advenimiento del nazismo, la invasión alemana, y las penalidades de la guerra.

Las adaptaciones cinematográficas de novelas y textos literarios en general siempre han sido difíciles, en parte porque no es lo mismo una historia contada para ser leida que para ser vista, y también porque tanto el cine como la literatura tienen sus propios lenguajes y recursos narrativos, no siempre compatibles y, en ocasiones, antagónicos. Viene a cuento esta reflexión porque viendo películas como “El tambor de hojalata” uno se da cuenta de lo difícil que es convertir una gran novela, como lo es el texto homónimo del escritor Gunter Grass (muy probablemente, su mejor obra) en una gran película.

Y ciertamente eso es lo que ocurre en este caso. Porque el film del realizador alemán Volker Schlöndorff no peca precisamente por apartarse del texto literario en el que se inspira, sino que más bien falla por querer ser demasiado fiel al mismo. Y esto es un problema porque es casi imposible trasvasar al cine una novela de una extensión considerable y con una estructura tan compleja y rica en matices como la que nos ocupa, sin que se pierda algo en el proceso. Mucho de esto ocurre en el caso de “El tambor de hojalata”, a todas luces una película bastante irregular y que se divididir en dos partes claramente diferenciadas.

Lo mejor de la película está en sus primeros tres cuartos de hora, con un arranque muy bien narrado que sirve de introducción a los personajes y la historia. En ese tramo, la película refleja a la perfección el espíritu de la novela, con una mezcla de elementos surrealistas y satíricos, empleando un tono narrativo que puede encuadrarse dentro del realismo mágico. También contiene esa parte las escenas más logradas del film como el sabotaje por parte de Oscar del mitín nazi, o cuando rompe las vidrieras de la iglesia con sus gritos. Sin embargo, conforme avanza el metraje, da la sensanción de que la película pierde fuelle, a la vez que va decayendo el interés de la historia, quizás porque quiere reflejar con demasiado detalle la novela, dejando de lado la precisión narrativa. Otro problema añadido es que da la impresión de que en su primera parte, que abarca la mitad de la novela, la película haya querido copiar minuciosamente los hechos que se cuentan en la novela, para luego precipitar de una manera bastante brusca los acontecimientos que se narran en la segunda mitad del libro. Por ello, el desenlace (al que se dedican apenas 40 minutos de los 140 totales) resulta un tanto deslavazado, incoherente y apresurado, especialmente si no se ha leído la novela.

Además, en más de un aspecto “El tambor de hojalata” es un film que no ha envejecido bien. Sin duda, en la época de su estreno debió impactar por su aroma de cine de vanguardia, y la escabrosidad de algunas de sus escenas, sacadas directamente del libro. Pero hoy día, para un público mucho más acostumbrado a los excesos visuales de todo tipo, lo cierto es que resulta mucho menos impactante. Con todo hay que reconocer que la película tiene aspectos bastante buenos como la ambientación, la fotografía, y el trabajo de los actores principales, todos ellos muy convincentes en sus respectivos papeles, con especial mención del niño David Bennent que da vida a un personaje sumamente complicado de interpretar como el de Oscar.

En definitiva, y pese a sus innegables defectos, “El tambor de hojalata” supone una digna adaptación de una de las novelas capitales del S. XX. No obstante, es una película que no termina de resultar redonda por los motivos antes expuestos. Un film que llenará a medias a los lectores de la novela, y que, muy posiblemente, dejará fríos al resto de espectadores.

Calificación: 6/10

miércoles, 1 de octubre de 2008

1941

1941 (1979)

Diciembre de 1941. La declaración de guerra de Japón a EEUU provoca que la fiebre bélica se extienda por todo el país. Mientras tanto, en la zona de Los Angeles una serie de personajes se verá afectado por la psicosis colectiva provocada por la posibilidad de que se produzca un ataque japonés. De este modo, el piloto de caza Wild Bill Kelso (John Belushi) perseguirá aviones japoneses por todas partes, mientras que Ned Beatty (Rick Moranis) un pacífico ciudadano verá instalada una bateria antiaerea en el jardin de su casa, y un coronel desquiciado trata de descubrir agentes infiltrados japoneses. Todo ello al mismo tiempo que un submarino japonés que lleva a bordo un oficial alemán merodea la costa californiana.

A finales de la década de los 70, la carrera de Steven Spielberg estaba en la cresta de la ola. El joven pero consagrado realizador ya se había hecho acreedor del título de “Rey Midas de Hollywood” tras lograr de manera consecutiva dos éxitos arrolladores en taquilla con sus films “Tiburón” y “Encuentros en la Tercera Fase”, logrando unas cifras de recaudación apabullantes y ganándose el favor del gran público. Reforzado por estos éxitos, Spielberg decidió experimentar en su siguiente proyecto en el terreno de la comedia, con el que iba a suponer su cuarto largometraje. La escritura del guión se encargó a Robert Zemeckis un prometedor guionista y realizador a quien Spielberg había apadrinado dentro de la industria de Hollywood y que era uno de sus mas estrechos colaboradores en aquella época. El guión de Zemeckis trataba de parodiar, inspirándose lejanamente en una serie incidentes reales acaecidos en la Costa Oeste norteamericana al comienzo de la guerra, la fiebre bélica que se había apoderado de buena parte de los habitantes de la zona durante las primeras semanas del conflicto.

El hecho de que 1941 se convirtiera en un relativo fracaso comercial (el primer revés de Spielberg en taquilla) ha hecho que esta película sea una de las menos recordadas de Spielberg, y que incluso algunos la hayan calificado como su obra “maldita”. La verdad es que este film es uno de los menos brillantes de Spielberg. A pesar de lograr algún gag acertado (como la autoparodia de “Tiburón”, en este caso con el submarino japones haciendo las veces de escualo) el cambio de registro radical respecto a sus películas anteriores no le sentó nada bien a Spielberg. Se nota que este domina a la perfección los aspectos técnicos de su oficio porque en la película hace un espectacular uso de los efectos especiales, manejo de cámara y planos, al tiempo que ofrece una generosa muestra de secuencias espectaculares y multitudinarias, pero tratándose de una comedia, a la parte cómica le falta mucha sustancia y se nota que en este terreno a Spielberg le faltaba la inspiración artística de la que habia hecho gala en sus anteriores films.

Viendo la película se nota que Zemeckis y Spielberg estaban influenciados en esta época por el tipo de comedia alocada de boga en los 70 (por ejemplo, “Desmadre a la americana”) y que era del gusto del público en aquella época. El problema es que ni el realizador ni el guionista fueron capaces de trasvasar dicha comicidad a la historia de 1941. Y, pese al hecho de que Spielberg pudo manejar la producción contando con muchos medios y un reparto plagado de actores cómicos de renombre como John Belushi (genial en su papel de desquiciado piloto de P 40) o Dan Aykroid, lo cierto es que el resultado fue decepcionante. La intención evidentemente paródica del film queda deformadada por la hipertrofia de gags, a veces demasiados forzados. El ritmo que imprime Spielberg a su obra es tan frenético y alocado como un sketch de dibujos animados, cosa que no permite desarrollar adecuadamente ninguno de los ejes argumentales, y no digamos ya los personajes. La acelerada sucesión de escenas alocadas, explosiones, efectos visuales deslumbrantes (como por ejemplo la secuencia de destrucción de la noria), más que ayudar a crear comicidad lo que causa es un efecto de saturación en el espectador, por lo que la parte humorística resulta en general fallida. Y ello pese a dibujar algún que otro gag acertado (como el P-40 repostando en la estación de servicio) pero demasiado aislado en el conjunto de una comedia tremendamente irregular. El mismo Spielberg admitió, años mas tarde que “Comprendí que nos habiamos pasado cuando en los pases previos vi que gran parte de público pasaba mucho tiempo tapándose los oidos”.

Por ello personalmente opino que 1941, fue un merecido varapalo comercial para Spielberg. Una comedia excesiva en muchos aspectos, aunque por su puesta en escena, y algún que otro gag desternillante no desmerece un visionado por el aficionado al cine en general.

Calificación: 5,5/10

lunes, 21 de julio de 2008

Evasion en Atenea (Escape to Athena)

Evasión en Atenea (1979)

La acción nos sitúa en una isla griega del Egeo en algún momento de 1944. El mayor Otto Hecht (Roger Moore) es el comandante de un campo de prisioneros aliados donde se recluyen a varios especialistas formando un equipo para la recuperación de tesoros arqueológicos griegos. Los prisioneros aliados, liderados por el profesor Blake (David Niven) intentan fugarse y apoderarse de los fabulosos tesoros que se esconden en un monasterio cercano al monte Atenea. Al mismo tiempo, el lider de la resistencia griega Zeno (Telly Savalas) planea liberar a los prisioneros para asaltar el monasterio donde se sospecha que los alemanes tienen una base de cohetes V-2.

En lo que al cine bélico se refiere, los años 70 fueron terreno abonado para las producciones un tanto extravagantes e impregnadas de un cierto aire sicodélico propio de la época. Es el caso de “Evasión en Atenea”, realizada por el director estadounidense de origen griego George P. Cosmatos, quien contó con un deslumbrante reparto de estrellas internacionales, gracias en gran medida a que el hijo de David Niven era uno de los responsables de la producción y pudo convencer a su padre y a otras estrellas de renombre internacional para actuar en el film. Pero lo cierto es que, aparte del reparto, poco más puede rescatarse de esta película. Para empezar, el argumento es un refrito de varias tramas en las que pueden observarse reminiscencias de películas como “La Gran Evasión” o “Los cañones de Navarone” pero, por supuesto, con un desarrollo bastante más chapucero que el de aquellos grandes clásicos del cine bélico.

Por otro lado, los personajes resultan bastante inverosímiles y no hay por donde cogerlos, desde el corrupto coronel Hetch, hasta el cómico charlatán interpretado por Eliott Gould, todos parecen personajes de un vodevil de baja estofa. Por este motivo, los actores aparecen bastante desdibujados en sus respectivos papeles, y ni Roger Moore, ni David Niven ni Claudia Cardinale pueden hacer mucho por salvarse del naufragio impuesto por un guión bastante flojo. Pero sin duda, lo peor que puede decirse de una película de acción como esta es que, en líneas generales, resulta bastante aburrida. Y no por falta de tramas, porque estas van desde la voladura de una base de submarinos, pasando por el robo de un tesoro, y terminando en el sabotaje de una bomba V-2. Pero ninguna de estas tramas está suficientemente desarrollada, ni existe un hilo conductor adecuado para engarzarlas de una manera que resulte interesante para el espectador.

En definitiva, y exceptuando una trepidante secuencia de persecución en moto por las estrechas calles de un pueblo griego y la fotografía de exteriores, que se beneficia de los bellos escenarios de la isla de Rodas, donde tuvo lugar el rodaje, la película ofrece muy pocos puntos interés. En conjunto estamos ante una película que destila un aire de producto poco pulido y poco serio. Más allá de la curiosidad por ver a tantos actores buenos en una producción de baja calidad como esta, Evasión en Atenea resulta más bien un título infumable. Prescindible.

Calificación: 3,5/10

miércoles, 9 de julio de 2008

La Quinta Ofensiva (Sutjeska)

La Quinta ofensiva (1973)

La acción nos sitúa en mayo de 1943. En Yugoslavia, tras cuatro tentativas anteriores, los alemanes e italianos se disponen a lanzar una gran operación antipartisana contra las fuerzas del lider guerrillero Tito (Richard Burton) en el norte de Yugoslavia, donde esperan cercar a los 20.000 guerrilleros de Tito para aniquilarlos. Mientras tanto, el lider guerrillero, consciente del peligro prepara la huida de sus hombres a través del Valle del Rio Sutjeska.

Esta producción yugoslava, realizada a instancias del gobierno para conmemorar el 30º aniversario de la Batalla del Rio Sutjeska, en cuyos hechos históricos se basa el film siguiendo la estela de una película anterior titulada “La batalla del Rio Neretva”. Las similitudes entre ambos filmes son evidentes, pues en ambas usaron estrellas internacionales para hacer más atractivo el reparto (en este caso Richard Burton), además de centrar su temática en recrear la heroica lucha partisana contra los alemanes en Yugoslavia. Incluso se designó en primera instancia al director Veljko Bulajic, quien ya se había encargado de la dirección de “La Batalla del Rio Neretva” para dirigir este film, pero Bulajic declinó el ofrecimiento, al parecer porque no le gustaba el giro excesivamente patriotero que pretendía dársele a la historia. En cualquier caso, muchos de los actores yugoslavos que habían intervenido en “Neretva” repitieron actuación en este film, que prácticamente puede considerase una secuela de aquel. La película, asimismo contó con la colaboración de Serguei Bondarchuk uno de los grandes directores y guionistas del cine ruso, que había realizado grandes producciones bélicas como “Guerra y Paz”.

Como he mencionado antes, la película se basa en los hechos históricos de la “Batalla del Sutjeska” o lo que los alemanes denominaron “Operación Weiss” una ofensiva a gran escala para destruir a los importantes contingentes partisanos de Tito que operaban en la zona de Bosnia. Los alemanes e italianos concentraron un total de 10 divisiones en la zona norte de Yugoslavia cercando a las fuerzas guerrilleras, que hubieron de escapar por la zona montañosa de Bosnia, logrando romper las lineas alemanas en el Rio Sutjeska, si bien a costa de sacrificar a más de 6.000 hombres para lograr la ruptura. El mismo Tito estuvo a punto de morir en un bombardeo, y naturalmente los hechos fueron celebrados por el régimen comunista en la posguerra como unos de los hitos de la historia yugoslava, pese a que tácticamente supuso un duro revés para las fuerzas partisanas.

En cuanto a la valoración del film, la verdad es que este es bastante irregular. Tiene aspectos logrados, especialmente las multitudinarias escenas de combates en las montañas yugoslavas, escenas que fueron rodadas en los escenarios reales y que resultan bastante realistas incluso para los estándares actuales. Sin embargo, la batalla final la verdad es que resulta decepcionante y poco realista por el modo tan sencillo en el que son derrotados los alemanes. Asimismo, se nota que el respaldo del ejército yugoslavo fue total, lo que se traduce en una excelente recreación del atrezzo militar (incluso aparecen los típicos T-34 modificados externamente como Tigers) y gran número de extras que se emplearon en las secuencias de combates.

Sin embargo, la película también tiene varios puntos débiles. El principal es el tono descaradamente propagandístico que adopta el film, especialmente palpable en el retrato exageradamente heroico que se hace de Tito, casi en tono hagiográfico. Además, pese a que el film no tiene un metraje excesivo (96 minutos), se hace un poco largo, lo que es principalmente achacable a que el desarrollo de la historia se hace algo monótono y reiterativo. En cuanto a las interpretaciones, tanto Burton como el resto del reparto están correctos en sus respectivos papeles, sin que ninguno sobresalga especialmente, ya que los personajes principales tampoco dan mucho juego, limitándose a presentar a los típicos guerrilleros abnegados y sacrificados hasta el límite en su lucha contra el invasor. Finalmente, otro aspecto que no me convenció es que no se explica muy bien el desarrollo general de los acontecimientos, limitándose a mostrar una sucesión de combates tácticos que podrían haberse integrado en la historia con el típico recurso del mapa que muestra el transcurso de las operaciones.

En definitiva, “La Quinta Ofensiva” es un típico producto del cine comunista de la época. Merece la pena verse por su despliegue de medios y por tratar un aspecto poco conocido de la II GM como es el de la lucha antipartisana, pero su interés cinematográfico es bastante limitado, sobre todo por el nada disimulado tono patriotero que adopta la historia. Una película medianamente satisfactoria para los aficionados a la historia de la II GM.

Calificación: 5/10

lunes, 7 de julio de 2008

Fuerza 10 de Navarone (Force 10 from Navarone)

Fuerza 10 de Navarone (1978)

La acción comienza justo donde terminó “Los Cañones de Navarone”. El mayor Mallory (Robert Shaw) y el Sargento Miller (Edgard Fox), tras ser rescatados por un buque británico, son asignados a una nueva misión. Ambos deben infiltrarse en Yugoslavia, junto con un grupo de comandos denominados la Fuerza 10, comandada por el coronel Mike Barnsby (Harrison Ford). La misión de la Fuerza 10 es destruir un importante puente, mientras que la de Mallory y Miller es la de eliminar a un peligroso agente alemán que se hace llamar Capitán Leskovar (Franco Nero), infiltrado en la resistencia yugoslava.

El realizador britanico Guy Hamilton, director de varias de las películas de la serie James Bond fue el encargado de dirigir esta secuela de la exitosa y célebre “Los Cañones de Navarone” basándose nuevamente en una novela de Alistar MacLean. Pero lo cierto es que más alla del enlace, un tanto forzado, que se hace del punto de partida argumental de esta secuela con las secuencias finales de su predecesora, lo cierto es que ambas películas tienen poco en común.

Para empezar, el reparto está bastante lejos del que encumbró la película original, pues la sustitución de Gregory Peck y David Niven en los papeles principales por los mucho más anodinos Robert Shaw y Edgar Fox, respectivamente, se acusa bastante, aunque la presencia de un joven Harrison Ford en el papel de oficial norteamericano compense en parte la falta de carisma de los otros dos coprotagonistas. Por otro lado, aunque el relato procura combinar diversos elementos narrativos de acción y aventuras, complementados con algunas notas de humor e intriga, lo cierto es que se echa en falta más imaginación a la hora de desarrollarlos. Además, los diálogos, que eran bastante buenos en “Los cañones de Navarone”, en este caso no pasan de discretos, y desde luego son muy inferiores a los de aquella. Tampoco las escenas de acción resultan especialmente espectaculares, quedándose, como mucho, en correctas. Finalmente, aunque la historia trata de introducir ciertos elementos de sorpresa con algún que otro giro del guión, en mi opinión estos resultan bastante previsibles.

Lo que más me gustó el film es una fotografía de muy buena calidad y la ambientación de los escenarios de exteriores yugoslavos, bastante lograda. También es de agradecer que la historia esté ambientada en un escenario poco trillado como es el de la Yugoslavia ocupada por los alemanes. Pero por lo demás, aunque no puede decirse que “Fuerza 10 de Navarone” sea una secuela especialmente mala (sobre todo si la comparamos con otras), lo cierto es que dista mucho de la calidad del film original. Una película aceptablemente entretenida, pero poco más.

Calificación: 5,5/10

lunes, 16 de junio de 2008

La Batalla de Okinawa (Gekido no showashi: Okinawa kessen)

La Batalla de Okinawa (1971)

La acción nos sitúa en 1945. Mientras las fuerzas norteamericanas en el Pacífico se disponen a continuar su avance sobre Japón, el alto mando japonés decide fortificar la isla de Okinawa, situada al sur de Japón. Sabedores de que esta isla va a ser el próximo objetivo de las fuerzas de EEUU, el alto mando japonés decide reforzar la guarnición local con el 32º ejército del general Ushijima, cuya misión consistirá en resistir a las fuerzas enemigas hasta la muerte, con el fin de impedir la invasión de Japón.

"La Batalla de Okinawa" es una producción japonesa dirigida por el realizador Kihachi Okamoto, filmada a mayor gloria de los miles de japoneses caidos en la famosa y ultima gran batalla de la guerra en el Pacífico. La pelicula no se centra en ningún personaje en concreto sino que ofrece un mosaico de historias que tienen como hilo conductor la reconstrucción –siempre desde el punto de vista nipón- de los principales hechos que se produjeron durante los dos meses y medio de combates en Okinawa. En general, la película es correcta históricamente pero bastante irregular desde el punto de vista cinematográfico, con algunos aspectos buenos y otros deficientes. Lo mejor del film es, sin duda, el cómo muestra los horrores de la guerra, en especial los padecimientos de la población civil, el sufrimiento de los heridos, la desesperación de los soldados ante la derrota conforme esta se va haciendo inevitable…etc. Sin embargo, el mensaje antibelicista que podría transmitir esta historia queda desfigurado en gran medida por el descarado maniqueísmo con el que se retrata a ambos bandos, mostrando a los americanos como soldados sin rostro, sanguinarios y brutales con la población; frente a los abnegados y heroicos japoneses que luchan por defender su país. Para tratarse de una producción de los años 70, hubiera sido de esperar algo más de profundidad e imparcialidad a una historia que se limita a presentar a los japoneses como los “buenos” frente a los “malos” estadounidenses.

En cualquier caso, hay que reconocer que el film gana bastante en intensidad dramática en el último tramo del metraje, mostrando de una forma bastante cruda y realista la fatalidad japonesa ante la derrota, y los suicidios de muchos combatientes y civiles que prefirieron la muerte a la rendición. Por lo demás, el film no ofrece demasiadas cosas especialmente destacables. Las escenas bélicas no están del todo mal, aunque pierden credibilidad debido a la excesiva teatralidad de las muertes en combate y –sobre todo- por lo mal que están hechas las explosiones y disparos, con unos efectos visuales manifiestamente mejorables. También se le puede achacar un ritmo demasiado plomizo en la parte central del film, que hace que la duración de este (140 minutos) se haga excesivamente larga. En cualquier caso, resulta interesante, por mostrar la visión japonesa del conflicto, y también porque sirve para constatar que “Cartas desde Iwo Jima” le debe algún que otro fotograma a este film.

En resumen, una película históricamente interesante, aunque demasiado maniquea al presentar los hechos, pero que ofrece la otra visión del conflicto por lo que tiene su parte de interés.

Valoración: 5,5/10

jueves, 8 de mayo de 2008

Hitler: Los últimos diez dias (Hitler, the last ten days)

Hitler: Los últimos diez dias (1973)

Berlin, Abril de 1945. A través de los ojos del Capitán Hoffman (Simon Ward), un oficial recien nombrado para un puesto adjunto en el bunker de la Cancillería del Reich, asistimos a la minuciosa reconstrucción de los diez últimos dias de vida de Adolf Hitler (interpretado por Alec Guinnes) mientras las fuerzas rusas se abaten implacablemente sobre Berlin y su población.

Antes de empezar a comentar la película, creo de justicia decir que se trata de uno de los títulos más injustamente olvidados sobre uno de los episodios más importantes de la II GM. Quizás por el hecho de tratarse de una producción europea (anglo-italiana concretamente) y no de un estudio de Hollywood explica que este film pese a sus innegables méritos, pasara relativamente desapercibido en la época de su estreno y aun hoy sea poco recordado. En cualquier caso, esta película merece ser rescatada del olvido, sobre todo, por una soberbia, magistral interpretación de ese gigante de la pantalla llamado Alec Guiness. Treinta años antes de que Bruno Ganz saltara a la fama por interpretar a un Hitler muy humano en "El Hundimiento", el actor británico ya había conseguido recrear el lado más íntimo del personaje a la perfección.

Guiness no solo capta con su interpretación el lado “facil” de Hitler: colérico, autoritario, distante… sino que nos muestra al personaje con toda la riqueza de matices de una personalidad compleja: desde su fulminante mirada de odio, pasando por su provincianismo, hasta su amabilidad y suaves modales con el personal de servicio. Además la película tiene otro gran mérito añadido: capta a la perfección el delirante clima de odio, irrealidad y cinismo que rodeó las últimas horas de existencia del III Reich, en el claustrofóbico ambiente del bunker subterraneo de la Cancillería berlinesa. La película empieza de un modo absolutamente directo. Un médico de la SS, después de enumerar toda una serie de horrendos experimentos con seres humanos, solicita de Hitler –con toda calma- la direccion de la Cruz Roja alemana. Hitler, impasible, parece despreciar a su interlocutor, pero a continuación afirma, con actitud distante: “Tiene usted razón, ha hecho un gran trabajo”.

Aparte de esto, la película va describiendo con profusión de detalles el dia a dia del periodo comprendido entre el 20 y 30 de Abril de 1945, mostrando como se desintegra interiormente el hombre que había dirigido los destinos de una nación, presa de su propio fanatismo e irracionalidad. De entre las escenas destacables del film, me quedaría especialmente con dos: la lúgubre (y kafkiana) conversación en la que Hitler discute con su personal doméstico acerca de la mejor forma de suicidarse; y la mirada fulminante de Hitler cuando su cuñado Fegelein es llevado a su presencia tras fugarse del Búnker e intentar huir, antes de ser fusilado. Dos escenas que en mi opinión reflejan perfectamente el tipo de atmósfera que debió respirarse en el Búnker en esos dias finales de la guerra en el ámbito privado de Hitler.

En definitiva considero que “Los últimos diez dias” es uno de esos films que merecen ser rescatados del olvido y que merecen un reconocimiento bastante más allá de su falta de éxito coyuntural. Alec Guinnes siempre valoró su interpretación de Hitler como una de las mejores y más completas de su carrera, y yo desde luego estoy de acuerdo. Una pequeña joya a descubrir, especialmente por el grandísimo trabajo de Guinnes.

Calificación: 7/10.

lunes, 31 de marzo de 2008

Cerco Roto (Breakthrough)

Cerco Roto (1979)
La acción comienza en Mayo de 1944. Mientras los ejércitos alemanes se retiran del frente ruso, el pelotón del Sargento Steiner (ahora interpretado por Richard Burton) recibe el encargo de volar un tunel ferroviario para cubrir la retirada de la compañia. Tras fracasar en la misión y protagonizar un nuevo episodio de indisciplina, Steiner es enviado a pasar un permiso a Francia, donde se reencontrará con su antiguo capitán (ahora Mayor) Stransky (Helmut Griem). Después del Dia D, Steiner recibe el encargo del general Hoffman de cruzar las lineas aliadas para concertar una entrevista con el mando norteamericano a fin de informarles del atentado contra Hitler y negociar un alto el fuego en el Frente Occidental.

La primera frase que se me vino a la cabeza tras visionar “Cerco Roto” es aquel refrán de “Nunca segundas partes fueron buenas". Pocas veces un proverbio puede predicarse con tanta razón de una película como en este caso. La verdad es que el film hace aguas por tantos flancos que es difícil enumerarlos todos. Partiendo de lo risible del argumento, pasando por algunas incoherencias argumentales (supuestamente ha pasado poco más de un año desde los hechos relatados en “La Cruz de Hierro”) y terminando en una realización, a cargo de Andrew Mclaghen que en demasiados momentos recuerda a la Serie B más rancia. El hecho de que ahora Steiner, un combatiente de primera, no sea capaz de volar un triste tunel; que se hable con Stransky como si nada hubiera pasado entre ellos; o que los personajes de la primera parte parezcan caricaturas tampoco se puede pasar por alto.

Es una pena que, contando con una pléyade de grandes actores veteranos como Robert Mitchum, (en el papel de coronel norteamericano) Curd Jurgens (como general Hoffman) o el mismo Richard Burton, estos fueran desperdiciados para interpretar unos papeles bastante desdibujados respecto a los de la película original y que nada tienen que ver con la fuerza de los personajes que aparecían en aquella. Y además, se nota que los actores no se sentían cómodos en sus papeles porque las actuaciones de todos ellos dejan bastante que desear.

Por lo demás, de las escenas de acción solo rescataría los dos primeros minutos del film, que muestran la retirada alemana y son prácticamente lo único potable que nos ofrece la película. Se podrían enumerar más cosas negativas pero no creo que sea necesario dada la escasa entidad de la película. La verdad es que una obra maestra como “La Cruz de Hierro” no debió tener una segunda parte, pero en todo caso, merecía una continuación más digna que esta. Un título totalmente para olvidar.

Calificación: 2,5/10

miércoles, 26 de marzo de 2008

De Dunkerke a la Victoria (Contro 4 Bandiere)

De Dunkerke a la Victoria (1979)

París, agosto de 1939. Un grupo de 6 amigos se fotografía tras pasar una agradable tarde en un café al lado del Sena y prometen volver allí cada año en la misma fecha. Naturalmente, el estallido de la guerra hará que sus destinos se separen y no puedan cumplir su promesa. El norteamericano Brett (George Peppard) vuelve a su país y comienza a trabajar para la inteligencia militar. Maurice (George Hamilton) tras ser evacuado de Dunkerke, ingresa en el ejército británico; el alemán Jurgen se alista en la Werhmacht; mientras que la mujer del grupo Fabienne (Anne Duperey) es captada por la resistencia. Finalmente, Rick se une a la RAF y Ray se hace corresponsal de guerra. Las historias de estos 6 personajes se irán entrecruzando hasta la liberación de París en 1944.

Entre los años 60 y 70, los estudios italianos, al igual que hicieron en otros géneros (como el Peplum o el Western) trataron de imitar los grandes éxitos hollywodienses dentro del cine bélico. Este film se enmarca dentro de esta corriente, confirmada por la presencia de actores norteamericanos (como por ejemplo un George Peppard ya en la cuesta abajo de su carrera) para atraer al público internacional. En cualquier caso el resultado es bastante irregular y –en general- mediocre. La historia arranca con una pequeña presentación de los personajes, para ir siguiendolos a lo largo del curso de la guerra, con las típicas subtramas melodramáticas incluidas (el amor imposible entre el alemán Jurgen y la resistente Fabienne; las difíciles relaciones de Brett con su hijo…etc), que llenan minutos pero, la verdad, no aportan gran cosa al conjunto de la historia. Por otro lado, la naturaleza episódica del argumento le confiere cierta sensación de poca coherencia al conjunto. Todo queda demasiado deslavazado y el argumento, más que avanzar, transcurre a trompicones.

Pese a ello, la película tiene algunas secuencias destacables, especialmente las del ataque de los aviones alemanes (los cuales, por cierto, que me parecieron “Kates” japoneses) contra las playas de Dunkerke, con cientos de extras, y alguna secuencia aerea sobre Londres muy resultona. Eso, y unas actuaciones correctas, (especialmente por el oficio de Peppard) salvan al film de la quema total. Un aspecto que me gustó de la trama abarca bastantes escenarios: París, la Batalla de Inglaterra, una incursión de comandos en St. Nazaire... etc, aunque en general estas partes están resueltas de forma bastante esquemática, al igual que ocurre con el conjunto de la trama.

En definitiva, “De Dunkerke a la Victoria” es el típico título recomendable para una tarde de laxitud dominical, no es una gran película pero se deja ver.

Calificación 3,5/10

viernes, 1 de febrero de 2008

Muerte en Roma (Rappresaglia)

Muerte en Roma (1973)

Roma, marzo de 1944. Mientras los ocupantes alemanes ven con inquietud los avances aliados, la resistencia italiana prepara un atentado contra una compañía alemana que patrulla las calles romanas. Cuando la bomba estalla, matando a 33 alemanes e hiriendo a mas de sesenta, el general Kurt Malzer clama venganza y ordena duras represalias contra la población italiana. Pese a que el jefe de la GESTAPO en Roma, el coronel Herbert Kappler (Richard Burton) en principio desea mantener una política moderada y recibe el apoyo Kesselring; Malzer apela directamente a Hitler y obtiene permiso para fusilar a 10 italianos por cada alemán muerto, dando comienzo a una infame represalia contra personas sin ninguna relación con el atentado. Mientras tanto un modesto cura italiano, el padre Antonelli (Marcello Mastroianni) hará lo posible por evitar la masacre de sus compatriotas.

Basándose en los hechos reales que rodearon la matanza de las Fosas Ardeatinas, una de los más infames crímenes de guerra perpetrados por tropas alemanas en suelo italiano, el director George Cosmatos abordó la reconstrucción de los hechos relativos a dicha salvaje masacre. En lineas generales, la película resulta correcta tanto en tocante a la ambientación (ya que se filmó en los escenarios reales de Roma) como en el desarrollo de los sucesos históricos. Un aspecto que me gustó es que no solo se limita a exponer los hechos sino que también plantea los puntos de vista de sus protagonistas: el Coronel Kappler, un hombre de cierta sensibilidad e inteligente, enfrentado a la brutalidad de las órdenes que recibe de sus superiores; las motivaciones de los miembros de la resistencia, la angustia del padre Antonelli ante la barbarie que presencia…etc.

Otro aspecto muy bueno de este film reside en los actores principales, un muy solvente Marcelo Mastroianni en su papel de cura, y un enorme Richard Burton como Kappler, dan mucha credibilidad a sus respectivos personajes. De toda la película me gustó especialmente la escena del atentado, muy bien construida, y como va creando tensión antes de que se produzca la explosión (la pelota que rueda calle abajo, el ruido de las botas alemanas acercándose…) de manera muy realista. En el aspecto negativo, lo que se le puede achacar a este film es que resulta algo típico, con un planteamiento muy lineal y escasa capacidad de sorprender, por mucho que el final (por cierto un tanto brusco) pretenda dar un giro emotivo a la historia.

En definitiva, “Muerte en Roma” es una película correcta y de buena factura, que suple su ausencia de pretensiones con el buen hacer interpretativo del dúo protagonista, y sobre todo, de un excelente Richard Burton en el papel de Kappler. Recomendable.

Calificación: 6/10

martes, 22 de enero de 2008

Mac Arthur, el General Rebelde (Mac Arthur)

Mac Arthur, el General Rebelde (1977)

A través de los recuerdos que evoca durante una conferencia en la academia militar de West Point, el célebre general Douglas Mac Arthur, (Gregory Peck), asistimos a los momentos clave de la guerra en el Pacífico Sur, desde que MacArthur se ve obligado a abandonar la fortaleza de Corregidor en 1942, su promesa de volver victorioso a Filipinas, su mando en Australia, hasta su destitución por parte del Presidente Truman después de cuestionar la conducción de las operaciones militares en Corea. Todo ello sin pasar por alto el difícil y díscolo carácter del que fue uno de los grandes heroes militares de la II GM.

Siguiendo la estela del éxito del biopic sobre Patton estrenado a comienzos de la década de los 70, “Mac Arthur” trató de repetir los mismos esquemas de aquella película para ofrecer un retrato cinematográfico de una de las figuras militares más célebres de la II GM. En lineas generales, la película resulta bastante fiel a la historia y no elude abordar los aspectos menos atractivos de la personalidad de Mac Arthur: su inflexibilidad, su impaciencia, las ansias de gloria… etc. Otro de los grandes atractivos de la película es la excelente ambientación de los distintos escenarios en que transcurre la historia: Corregidor, Nueva Guinea, Luzón…etc. El otro gran mérito de la película es contar con un enorme Gregory Peck que se mete perfectamente en la piel del personaje, tanto física como sicológicamente.

Hasta ahí los méritos del film. Sin embargo, la película se cojea en varios aspectos. En primer lugar, la cuidada reconstrucción de los hechos históricos no termina de cuajar porque hay algunos saltos temporales demasiado bruscos que no están nada bien explicados (por ejemplo, de la retirada de Corregidor se pasa en unos pocos minutos, a los combates en Nueva Guinea). Las escenas de acción son realistas, pero no secuenciales, lo cual hace que el hilo argumental deje la sensación de ver una sucesión de hechos inconexos. Además, pese a que el film aborda, como comentaba, los aspectos menos positivos de la personalidad de Mac Arthur, lo hace solo tangencialmente, para dedicarse a resaltar el lado heroico y carismático del personaje, con lo que el retrato final del mismo resulta bastante descompensado. Muy lejos, por ejemplo, de la muy realista visión del personaje biografiado que nos ofrece “Patton”. Pero por encima de todo, creo que el principal problema de la película es que no consigue emocionar al espectador con la empatía del personaje, cosa que si conseguía “Patton”. La interpretación de Peck, excelente, no logra compensar la falta de emotividad de un guión algo encorsetado. El hecho de querer condensar un periodo de casi 10 años en dos horas de metraje hace que los distintos episodios se vean demasiado inconexos y que el film resulte frio en su conjunto.

Muy probablemente, de haberse dejado de lado la heroicidad del personaje para centrarse más en su controvertida y problemática personalidad, con sus luces y sombras, el resultado habría sido más memorable. Sin ello, “Mac Arthur” se queda en un correcto, aunque algo irregular, film biográfico del que podemos recordar la actuación del gran Gregory Peck, pero poco más.


Calificación: 5,5/10