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lunes, 20 de enero de 2020

Jojo Rabbit


Jojo Rabbit (2019)

La historia se sitúa en Alemania, en los últimos meses de la II GM. Johannes Beltzer (Roman Griffin Davis), apodado familiarmente “Jojo”, es un niño de 10 años dotado de una gran imaginación, que ingresa en las Juventudes Hitlerianas imbuido de la ideología nazi y que tiene como amigo imaginario al mismo Adolf Hitler (Taika Waititi). Sin embargo, tras resultar gravemente herido por la explosión accidental de una granada, su pensamiento se verá enfrentado con las actividades antinazis de su madre Rosie (Scarlett Johansson) y con el descubrimiento de que esta esconde a Elsa, una adolescente judía en una estancia de su casa.

Jojo Rabbit es una coproducción germano-norteamericana cuya realización ha corrido a cargo del director neozelandés de religión judía, Taika Waititi, conocido principalmente hasta la fecha por dirigir series para la TV. La película, cuyo guión ha sido coescrito por el mismo director, ha supuesto para Waititi un notable éxito de crítica, que le ha valido para hacerse acreedora de 6 nominaciones a los Oscar, incluyendo la de mejor película, convirtiéndose en una de las revelaciones cinematográficas de 2019.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que considero que los elogios de parte de la crítica hacia el mismo me parecen un tanto desmesurados.  Ciertamente el punto de partida que propone Waititi es interesante, la infantilización de Hitler y del nazismo como arma paródica. Sin embargo, el tono de la narración,  que se sitúa a medio camino entre la tragicomedia y la sátira casi caricaturesca bajo mi punto de vista no termina de carburar. Y ello porque a la parte satírica le falta mordacidad e ingenio para ridiculizar realmente al nazismo, mientras que la parte cómica adolece de un humor, en general, demasiado inocuo o “blando” para provocar la risa del espectador. En ese sentido, la mayoría de los gags resultan más simpáticos que realmente graciosos, y eso es algo que definitivamente lastra a la película. En mi opinión, se le podría haber sacado bastante más partido a la premisa argumental que sirve de punto de partida a la historia de haberse profundizado algo más en los aspectos satíricos que se ofrecían, pero el guión no termina de dar con el tono adecuado para ello.

En el apartado interpretativo, los actores principales están correctos en sus respectivos roles, aunque brillan más los secundarios (en especial Sam Rockwell en su papel de “Capitán K”). La interpretación de Waititi como Hitler no desentona, dentro del tono deliberadamente paródico del film, aunque tampoco me pareció deslumbrante, posiblemente lastrado por las deficiencias del guión a la hora de desarrollar los personajes. En general la película se ve con cierto interés, por la originalidad de su planteamiento inicial y por la esmerada puesta en escena, que es uno de los aspectos más destacables del film. Pero en líneas generales a “Jojo Rabbit” le falta algo más de ritmo y de comicidad para llegar a ser una gran película. Al final se queda en un título que se visiona con agrado, pero que decepciona en algunos aspectos. Una película simplemente correcta.

Calificacion: 5,5/10

domingo, 9 de febrero de 2014

La ladrona de libros (The Book Thief)



La Ladrona de Libros (2013)
Pocos meses antes del estallido de la II GM la niña Liesel Merminger, hija de una familia comunista detenida por los nazis, es enviada junto a su hermano pequeño para reunirse con sus padres de adopción en una pequeña ciudad de Baviera.  Sin embargo, el hermano muere durante el viaje, lo cual sumirá a Liesel en una profunda tristeza que irá superando gracias al cariño de su padre adoptivo Hans Hubermann (Geoffrey Rush), quien le enseña a leer y le inculca el amor por la lectura; y a las atenciones de su vecino y compañero de colegio Rudy. Sin embargo la apacible existencia de Liesel junto a su nueva familia se verá alterada cuando Hans decide acoger en su casa a Max, un judío fugitivo que se instalará en el sótano de la vivienda y con quien Liesel establece una estrecha y secreta amistad, basada en la pasión que ambos sienten por los libros.
La Ladrona de Libros es la adaptación para la gran pantalla de la novela homónima de Markus Zusak, que apareció publicada en 2005 y se convirtió en uno de los Best Seller de mayor éxito dentro de los libros destinados al público infantil, manteniéndose durante cuatro años entre los libros más vendidos en EEUU.  No es de extrañar, por tanto, que la historia haya sido llevada a la gran pantalla, en este caso de la mano del director Brian Percival,  quien ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en el mundo televisivo, alcanzando la notoriedad por su labor de dirección de la galardonada serie británica Downton Abbey. 
En ese sentido, se nota que Percival es un realizador acostumbrado a manejar producciones de época, puesto que la ambientación y puesta en escena resulta, de largo, el aspecto más cuidado y sobresaliente del film. La recreación de los lugares y ambientes de Alemania en la época de la II GM resulta bastante esmerada, con una puesta en escena impecable y cuidada hasta el mínimo detalle. Lamentablemente, considero que la historia novelesca que sirve de eje argumental al film no termina estar del todo bien desarrollada. Se nota demasiado que la película quiere agradar al público general, y por ello evita cualquier exceso dramático, prefiriendo optar por un tono narrativo descaradamente sentimental y edulcorado, yendo a lo seguro, sin salirse de lo que podríamos denominar “narración mainstream”. Esto se traduce en que la parte central del relato resulte más bien plana y sin ritmo, lastrada por un guión excesivamente convencional. Y ello a pesar del buen hacer interpretativo de los actores principales, encabezados por el siempre eficaz Geoffrey Rush, y el solvente trabajo de la niña Sophie Nelisse, en el papel de Liesel.
Pero, como apuntaba,  a la película le falta capacidad para ahondar en los sentimientos de sus personajes y despertar la fascinación del espectador, a pesar de tener un desenlace que sí transmite una cierta carga emotiva, aunque quizás resulta excesivamente almibarado en su conjunto. A destacar, aparte de la mencionada labor actoral, algunos momentos interesantes como la recreación de la Noche de los Cristales Rotos, o la escena de la quema de libros, secuencias que logran romper la monotonía en una narración que al final resulta más bien plana. Sin duda (pese a no haber leído la nóvela original) estamos ante una de esas historias que ofrecían más posibilidades de cara a su adaptación al cine. Al final, La Ladrona de Libros se queda en un título agradable de ver, aunque falto de ritmo, de profundidad narrativa, y demasiado convencional en su desarrollo. Unos de esos films más interesantes por lo cuentan que por la forma de contarlo, y que sin duda desperdicia en gran medida una historia que podría haber dado más de sí.
Calificación: 5,5/10

martes, 20 de septiembre de 2011

Holocausto (Holocaust)

Holocausto (1978)

La historia comienza en Berlin en 1935, con la boda de Karl Weiss, miembro de una acaudalada familia judía de origen polaco, encabezada por el prestigioso doctor Josef Weiss, con Inga (Meryl Streep), una joven alemana de origen no hebreo. A partir de ese momento, el progresivo endurecimiento de las leyes raciales alemanas contra los ciudadanos judíos irá haciendo el ambiente cada vez más opresivo en torno a los Weiss, cuyos miembros iran viviendo en primera persona la persecución racial del gobierno de Hitler. De forma paralela, Erik Dorff (Michael Moriarty), un joven abogado en paro, de ideas apolíticas, ingresa en la SS en busca de un empleo, pero, impulsado por su ambiciosa esposa Marta, irá subiendo progresivamente en la jerarquía nazi, hasta convertirse en un colaborador directo del despiadado Heydrich en su política de exterminio del pueblo judío.

Existen varias razones por las que Holocausto puede considerarse todo un clásico dentro de las series televisivas ambientadas en la II GM. Esta miniserie, de sólo 4 capítulos, alcanzó un rotundo éxito de audiencia en EEUU cuando la cadena nacional NBC la emitió por primera vez en 1978, siendo inmediatamente exportada a decenas de países extranjeros, donde también fue muy bien recibida por el público y la crítica. Además, fue una producción ampliamente galardonada, que se hizo acreedora, entre otros premios, de 2 Globos de Oro y 8 Premios Emmy, además de lanzar al estrellato a una por aquel entonces joven Meryl Streep, en un papel de sufrida esposa que le valió para hacerse con el Emmy a la mejor interpretación femenina. Por su parte, el protagonista masculino, Michael Moriarty, se hizo con el Globo de Oro como mejor actor televisivo.

Sin duda, Holocausto es una serie que atesora no pocos méritos en su haber. Comenzando por una muy buena labor de ambientación y puesta en escena, continuando con unas interpretaciones que rayan a un alto nivel, y terminando en el ágil desarrollo de una trama argumental que abarca un dilatado periodo de tiempo, concretamente, una década. También tiene a su favor el hecho de contar el holocausto desde ambos puntos de vista, tanto el de los verdugos como el de las víctimas, lo cual resulta indudablemente enriquecedor a nivel histórico. En ese sentido, me parece especialmente fascinante el desarrollo del personaje de Erik Dorff, y como asistimos al proceso de transformación de un pacífico abogado sin ideas políticas, en un sanguinario asesino sin escrúpulos. La evolución de este personaje, que en principio ingresa en la SS únicamente movido por la necesidad de encontrar un empleo pero que poco a poco, en parte por inercia jerárquica y en parte por ambición personal, se convierte en un genocida, me parece una metáfora perfecta sobre el ascenso del nazismo en Alemania y como explicar el que una nación culta y civilizada como la alemana se viera inmersa en los horripilantes crímenes nazis.

Por otro lado, también es de recibo destacar el amplio periodo histórico que abarca la serie, comenzando por el inicio del acoso racial contra los judíos, y que abarca la violencia de la Noche de los Cristales Rotos, el inicio de las deportaciones masivas, los campos de concentración, matanzas organizadas como la de Babi Yar en Ucrania, o la gestación de la denominada “Solución Final”, hasta el final de la guerra. Sin duda, es una serie a tener en cuenta por su amplitud de miras, que quizás se traduce en una cierta concisión a la hora de abordar algunos hechos, pero que sin duda merece la pena ver y recordar, tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. Una producción muy esmerada, de esas que merece la pena volver a ver cada cierto tiempo.

Calificación: 7,5/10


jueves, 9 de septiembre de 2010

Sucedió el 20 de Julio (Es geschah am 20. Juli)

Sucedió el 20 de julio (1955)

Julio de 1944. Mientras la derrota militar de Alemania en los campos de batalla se hace cada más evidente, un grupo de altos oficiales alemanes planea un golpe para derrocar a Hitler y hacer la paz con los aliados. La Operación, encabezada por los generales Beck y Olbrich, junto con el coronel Stauffemberg, gira en torno a la colocación de una bomba en el búnker de Hitler para dar paso al golpe, denominado en clave “Operación Valkiria”.

Sucedió el 20 de julio puede considerarse el precedente más próximo –no en el aspecto temporal, pero sí en cuanto al argumental- de la reciente Valkiria de Brian Singer y progonizada por Tom Cruise. Y lo cierto es que, pese al tiempo transcurrido entre los estrenos de una y otra (má de 5 décadas) da la impresión de que la versión de Singer le debe más de un plano a esta relativamente modesta producción alemana dirigida por G.W. Pabst.

Como no podía ser de otro modo, tratándose de una producción germana de los años cincuenta, la película aborda la reconstrucción de los hechos que rodearon a la más importante conspiración contra el régimen nazi que se produjo en Alemania durante la guerra. A lo largo de sus escasos 75 minutos de metraje el film reconstruye con precisión semidocumental, la preparación, ejecución y temprano fracaso de la Operación Valkiria, destinada a deponer a Hitler y expulsar a los nazis del poder antes de la derrota final de Alemania. En ese sentido, la pelicula muestra escuetamente la preparación del golpe, presentando a los conspiradores como un grupo de oficiales idealistas decididos a salvar a su patria de la hecatombe, para luego centrarse en describir las dramáticas horas que precedieron al fracaso del golpe y la subsiguiente ejecución de sus cabecillas.

Como apuntaba al principio, lo ajustado de su metraje hace que el film se vea bastante bien, casi como un documental, sin que haya un momento de bajada de ritmo. Ahora bien, esta concisición narrativa también tiene sus aspectos negativos. Principalmente, el hecho de que algunas partes de la historia, especialmente en lo tocante a la gestación del golpe y la ejecución del atentado, están demasiado brevemente reflejadas en el film; y otro tanto puede decirse del desarrollo de los personajes, que resultan excesivamente esquemáticos, un aspecto que la versión moderna sí que ha sabido cuidar en mayor medida. En cuanto al trabajo de los actores, decir que este resulta correcto en lineas generales, si bien la mayor parte de ellos no tiene espacio para su lucimiento por las razones que menciono. Como curiosidad apuntar que el actor que encarna a Stauffemberg es el posteriormente afamado director de origem austriaco Bernhard Wicki, quien años después iba a encargarse de dirigir la magnífica “El Puente”.

En resumidas cuentas, Sucedió el 20 de Julio es un título correcto que, sin demasiados alardes, condensa bastante bien los hechos del golpe de estado protagonizado por Stauffemberg, y aunque sin ser un film especialmente memorable, es bastante fiel a los hechos históricos que relata. No está mal como curiosidad y por comprobar como la moderna versión de Brian Singer ha copiado más de una escena de esta versión anterior.

Calificación: 5,5/10

jueves, 4 de febrero de 2010

Sophie Scholl: Los últimos días (Sophie Scholl: Die letzten Tage)

Sophie Scholl: los últimos días (2005)

La pelicula nos sitúa en Febrero de 1943. Mientras la joven Sophie Scholl (Julia Jentsch) y su hermano Hans reparten por la universidad de Munich una serie de folletos clandestinos que incitan a los estudiantes a manifestarse en contra la guerra, son descubiertos por un bedel y detenidos por la Gestapo. Tras un rápido proceso ante el Tribunal del Pueblo nazi, Sophie y Hans serán juzgados por alta traición y condenados a muerte por sus actividades dentro del grupo antinazi denominado “La Rosa Blanca”.

En los últimos años, el cine alemán se está atreviendo a realizar algunas miradas retrospectivas sobre el tema del nazismo y el III Reich, una materia que aun hoy dia se considera tabú en Alemania, y que hasta no hace mucho tiempo era directamente intocable. Dentro de este contexto, "Sophie Scholl: los últimos días" es un nuevo ejemplo del intento del moderno cine alemán por ofrecer una visión retrospectiva y autocrítica respecto al nazismo.

Como el mismo director del film, Marc Rothemund, manifestó, su película no intentaba reconstruir la historia completa del grupo de La Rosa Blanca, pues dicha materia ya había sido tratada en un film anterior, una película de 1982 dirigida por Michael Verhoeven, titulada precisamente Die Weisse Rose. En este caso, la película de Rothemund opta por centrarse en reconstruir los últimos días de Sophie Scholl, la única mujer integrante del grupo de estudiantes antinazi, y describir los hechos que acaecieron tras su arresto por la Gestapo, incluyendo su tenso interrogatorio y el posterior juicio farsa que se celebró ante el Tribunal del Pueblo del juez nazi Roland Freisler, un juicio cuya sentencia ya estaba dictada de antemano.

Entrando a valorar el film, hay que decir que, bajo mi punto de vista, este presenta las virtudes y defectos típicos del cine alemán. En cuanto a las primeras, hay que destacar el rigor histórico, pues el guión se basó en el testimonio de los testigos directos de los hechos, así como en las actas del juicio seguido contra los hermanos Scholl. También es destacable la buena ambientación, (aunque la película transcurre mayormente en escenarios interiores), y el convincente trabajo de los actores, en especial de la protagonista Julia Jentsch. Sin embargo la película tiene un defecto que es común a casi todas las producciones germanas: un frío academicismo narrativo, que convierte el relato de esos últimos dias de Sophie Scholl en una especie de documental dramatizado. En otras palabras, el enfoque que adopta el guión a la hora de abordar la historia me pareció excesivamente alejado y desapasionado, y eche en falta algo más de sentimiento a la hora de reflejar las inquietudes o miedos de la protagonista, lo que en mi opinión habría mejorado bastante el resultado final. Pese a ello, tiene algún momento destacable, especialmente la escena en la que durante el juicio, y ante los insultos y descalificaciones que el juez les dirige los hermanos Scholl replican valientemente: “Pronto estareis donde nosotros estamos ahora”.

Por eso, en lineas generales “Sophie Scholl: Los últimos días” puede considerarse una película correcta, pero falta de profundidad y fuerza narrativa para desarrollar adecuadamente todos los temas que apunta. En cualquier caso, es una película recomendable por contar una historia sobre la dignidad humana, y el sacrificio de un grupo de jóvenes idealistas que hicieron frente al nazismo y que pagaron con su vida su defensa de la libertad de pensamiento. Una película que sin ser redonda, merece la pena verse por lo que cuenta, aunque el "cómo" lo cuenta sea manifiestamente mejorable.

Calificación: 5,5/10

lunes, 13 de julio de 2009

El Lector (The reader)

El Lector (2008)

La acción nos sitúa en Alemania una década después del fin de la II GM. El adolescente de 15 años Michael Berg, enferma en el camino de vuelta a su casa y es ayudado por Hanna Schmitz (Kate Winslet), una mujer que trabaja como revisora de tranvía y que le dobla la edad. Semanas después, y ya recuperado, Michael vuelve a visitar a Hanna con lo que comienza un apasionado idilio, marcado por sus encuentros sexuales, y por las sesiones de lectura de libros con las que Michael entretetiene a Hanna. Un día, esta desaparece repentinamente dejando a su joven amante totalmente abatido. Sin embargo unos años más tarde, Michael, ya estudiante de derecho en la universidad, volverá a reencontrarse con Hannah cuando asiste como espectador a un juicio donde se la juzga, junto con otras mujeres, por haber sido una de las guardianas de un campo de concentración y estar implicada en la muerte de 300 prisioneras judías.

Aunque no es una película ambientada en la II GM, ni en puridad, en la posguerra, me ha parecido interesante abordar el comentario de “El Lector” por ser una de las producciones más recientes que se han aproximado al tema del nazismo desde la perspectiva de la sociedad alemana. La película, basada en el best seller de Bernhard Schlink, titulado Der Vorleser (“El lector en voz alta”) y dirigida por el realizador británico Stephen Dauldry, cosechó muy buenas críticas en su estreno y recibió 5 nominaciones a los Oscar, aunque solo acabó recibiendo una estatuilla, la que ganó Kate Winslet como actriz principal.

Entrando a valorar el film, hay que decir que como ocurre con prácticamente toda adaptación literaria (sobre todo, reciente) que se precie, “El Lector” resulta una película que da la impresión de no haber sabido trasladar a la pantalla todos los matices del texto en que se inspira. En ese sentido, la historia que se mueve en un triple plano: el amor, el sentimiento de culpa, y los dilemas morales, comienza de una forma bastante sólida, mostrando como se entabla la relación prohibida entre el adolescente y la enigmática mujer analfabeta, fascinada por las lecturas que escucha de su joven amante. En esa primera mitad, el film avanza con pulso firme gracias sobre todo a la muy buena interpretación de Winslet en el papel de Hannah, bien secundada por la de su compañero de reparto David Kross, que da vida al jóven Michael, además de tener algunos momentos muy logrados, realzados por una elegante factura formal y visual.

Sin embargo, en la segunda mitad del film, la que muestra el procesamiento de Hannah y su posterior encarcelamiento, la historia pierde claramente fuelle. En esa parte, la historia deviene en un típico (y manido) drama judicial en el que los elementos sentimentales y morales que afectan a los protagonistas se mezclan de una forma un tanto confusa y se desarrollan de manera un tanto desdibujada, anulando el buen hacer de la primera mitad del film. De modo que la película navega hacia un desenlace que no termina de llenar al espectador, dejando muchas preguntas en el aire, amén de dar la sensación de que la historia en esa parte se ha contado omitiendo importantes matices que habrían dotado de más coherencia al relato en su conjunto. En particular, eché en falta que se ahondara algo más en el pasado nazi de la protagonista y su visión de los acontecimientos, aspecto por el que el film pasa de puntillas. Finalmente, habría que añadir que la interpretación de Ralph Fiennes como el maduro Michael flojea bastante respecto a la de sus compañeros de reparto.

En definitiva “El Lector” se queda en un título interesante en su primera mitad, y correcto en lineas generales, pero es una película a la que le falta “alma” y algo más para transmitir al espectador todo lo que apunta. Como apuntaba antes, y pese a que no he leido la novela, da la sensación de que no ha sabido reflejar en pantalla todo lo que el libro contenía. Lo mejor, con diferencia, la magnífica interpretación de Kate Winslet.

Calificación: 6/10

martes, 2 de junio de 2009

Eichmann

Eichmann (2007)

La película ofrece una reconstrucción del proceso seguido en Israel, tras su secuestro en Argentina, contra el antiguo oficial de la SS Adolf Eichmann, estrecho colaborador de Heydrich y uno de los máximos responsables de la llamada Solucion Final, al ser el encargado de coordinar los aspectos logísticos y de transporte para las deportaciones masivas de judios a los campos de concentración. Durante sus entrevistas con el oficial israelí Avner Less, Eichmann irá dando su version de los hechos que rodearon su participación en el asesinato de millones de judíos europeos durante la guerra.

La historia de Adolf Eichmann es una de esas historias que hacen reflexionar acerca de la bondad y maldad de alma humana. Eichmann era un hombre común, un auténtico burócrata profesional, que no sobresalía especialmente en ningún sentido. Sin embargo, fue capaz de organizar, desde su puesto en la SS, el transporte de millones de personas hacia la muerte segura en los campos de concentración. En el proceso al que fue sometido en Israel, Eichmann reconoció su participación en los hechos, pero se defendió alegando que se limitaba a “cumplir órdenes” superiores, lo cual, a su modo de ver, justificaba su conducta.

Esta producción británica dirigida por Robert Young, reconstruye los interrogatorios a que fue sometido Eichmann de cara su posterior procesamiento por los crímenes cometidos durante la guerra. Entrando a valorar el film, lo cierto es que la historia arranca bien, mostrando la semblanza humana del personaje, que se aferra a su sentido del deber como escudo frente a las abrumadoras acusaciones que se vertían en su contra. Sin embargo, tras este prometedor arranque la película comienza a flojear en varios sentidos. En primer lugar, se pierde la coherencia del personaje al mostrar, mediante una serie de desafortunados flashbacks llenos de efectismo, la actitud de Eichmann durante la guerra como un frío y sádico nazi, lo cual no casa con el perfil apocado e incluso algo vulgar del personaje real.

Por otra parte, el guión es bastante flojo, y pierde un poco el rumbo al intentar profundizar en los personajes secundarios, especialmente en el del capitán Less, sin que estos aporten nada realmente interesante a la trama. Finalmente, se echa en falta que la película ahonde algo más en la auténtica personalidad de Eichmann, la cual aparece descrita de forma un tanto superficial, cuando lo cierto es que la naturaleza intrínseca del personaje daba para mucho más. En otras palabras, en vez de destacar la “normalidad” de Eichmann dentro de su amoralidad, la película pierde pie al intentar presentar al personaje como un calculador y sádico nazi, capaz de cometer personalmente los más abyectos crímenes.

De entre lo que más puede destacarse de la película, mencionaria la buena interpretación del personaje de Eichmann que ofrece el actor que lo encarna, Thomas Kretschmann, de lejos lo mejor del film, así como una correcta ambientación. Aunque personalmente me sigue gustando más la interpretación del personaje ofrecida por Stanley Tucci en “La Solución Final”.

En definitiva, pese a lo interesante del personaje que retrata y la cuestión de fondo que se plantea, Eichmann no pasa de ser un título discreto, con una factura general más propia de un telefilme. Pero, pese a ello y a que a la película no explota ni de lejos todas las posibilidades que ofrecía la historia, por su trasfondo presenta cierto interés.

Calificación: 5/10

martes, 21 de abril de 2009

El tambor de hojalata (Die Blechtrommel)

El tambor de hojalata (1979)

Oscar Matzerah es un niño alemán que nace en la ciudad libre de Danzig en 1924. Pronto, Oscar dará muestras de ser muy especial, no solo por sus poderes vocales para romper vidrios con sus gritos, sino también por su rechazo al mundo del los adultos y su decisión de no seguir creciendo cuando cumple 3 años. Con la permanente compañía de un tambor de hojalata que le prometieron al nacer, Oscar será testigo privilegiado de toda una serie de acontecimientos incluyendo el advenimiento del nazismo, la invasión alemana, y las penalidades de la guerra.

Las adaptaciones cinematográficas de novelas y textos literarios en general siempre han sido difíciles, en parte porque no es lo mismo una historia contada para ser leida que para ser vista, y también porque tanto el cine como la literatura tienen sus propios lenguajes y recursos narrativos, no siempre compatibles y, en ocasiones, antagónicos. Viene a cuento esta reflexión porque viendo películas como “El tambor de hojalata” uno se da cuenta de lo difícil que es convertir una gran novela, como lo es el texto homónimo del escritor Gunter Grass (muy probablemente, su mejor obra) en una gran película.

Y ciertamente eso es lo que ocurre en este caso. Porque el film del realizador alemán Volker Schlöndorff no peca precisamente por apartarse del texto literario en el que se inspira, sino que más bien falla por querer ser demasiado fiel al mismo. Y esto es un problema porque es casi imposible trasvasar al cine una novela de una extensión considerable y con una estructura tan compleja y rica en matices como la que nos ocupa, sin que se pierda algo en el proceso. Mucho de esto ocurre en el caso de “El tambor de hojalata”, a todas luces una película bastante irregular y que se divididir en dos partes claramente diferenciadas.

Lo mejor de la película está en sus primeros tres cuartos de hora, con un arranque muy bien narrado que sirve de introducción a los personajes y la historia. En ese tramo, la película refleja a la perfección el espíritu de la novela, con una mezcla de elementos surrealistas y satíricos, empleando un tono narrativo que puede encuadrarse dentro del realismo mágico. También contiene esa parte las escenas más logradas del film como el sabotaje por parte de Oscar del mitín nazi, o cuando rompe las vidrieras de la iglesia con sus gritos. Sin embargo, conforme avanza el metraje, da la sensanción de que la película pierde fuelle, a la vez que va decayendo el interés de la historia, quizás porque quiere reflejar con demasiado detalle la novela, dejando de lado la precisión narrativa. Otro problema añadido es que da la impresión de que en su primera parte, que abarca la mitad de la novela, la película haya querido copiar minuciosamente los hechos que se cuentan en la novela, para luego precipitar de una manera bastante brusca los acontecimientos que se narran en la segunda mitad del libro. Por ello, el desenlace (al que se dedican apenas 40 minutos de los 140 totales) resulta un tanto deslavazado, incoherente y apresurado, especialmente si no se ha leído la novela.

Además, en más de un aspecto “El tambor de hojalata” es un film que no ha envejecido bien. Sin duda, en la época de su estreno debió impactar por su aroma de cine de vanguardia, y la escabrosidad de algunas de sus escenas, sacadas directamente del libro. Pero hoy día, para un público mucho más acostumbrado a los excesos visuales de todo tipo, lo cierto es que resulta mucho menos impactante. Con todo hay que reconocer que la película tiene aspectos bastante buenos como la ambientación, la fotografía, y el trabajo de los actores principales, todos ellos muy convincentes en sus respectivos papeles, con especial mención del niño David Bennent que da vida a un personaje sumamente complicado de interpretar como el de Oscar.

En definitiva, y pese a sus innegables defectos, “El tambor de hojalata” supone una digna adaptación de una de las novelas capitales del S. XX. No obstante, es una película que no termina de resultar redonda por los motivos antes expuestos. Un film que llenará a medias a los lectores de la novela, y que, muy posiblemente, dejará fríos al resto de espectadores.

Calificación: 6/10

miércoles, 8 de abril de 2009

El Ogro (Der Unhold)

El ogro (1996)

Abel Tiffauges (John Malkovich) es un niño huerfano introvertido y apocado que pierde a su único ámigo debido a un incendio en el hospicio. Años después, ya de adulto, Abel vive trabajando como mecánico en las afueras de París, relacionándose casi únicamente con niños y animales. La vida de Abel se ve truncada cuando es acusado de agredir sexualmente a una niña, pero la invasión alemana hace que sea enviado al frente en vez de ir a la cárcel. Sin embargo pronto es capturado y enviado como prisionero de guerra a realizar trabajos forzados en Prusia Oriental. Alli, de manera casual trabará conocimiento con el jefe de guardabosques del Reich, y a través de este, acabará siendo miembro del pabellón de caza del mariscal del aire Herman Goering. Finalmente, tras una serie de peripecias, Abel terminará por actuar como reclutador en la Napola del Castillo de Kaltenborn, donde cientos de jovenes alemanes reciben formación para ser la futura élite del III Reich.

Realizada en forma de coproducción europea entre Alemania, Francia y Gan Bretaña, “El ogro” supuso la adaptación para la gran pantalla de una novela del escritor francés Michel Tournier titulada “El rey de los alisios”, bajo la direccion del realizador alemán Volker Schlöndorff. Lo primero que llama la atención de “El ogro” es que se trata de un film un tanto atípico, quizás por el tono marcadamente poético que adopta la historia, y porque supone un viaje a las entrañas de Alemania durante la II GM, además de constituir una ácida reflexión sobre la naturaleza humana en general y el nazismo en particular. Toda la historia gira en torno al personaje central, Abel, muy bien interpretado por John Malkovich, dando vida al “ogro”, que es también narrador en primera persona, a la vez que eje fundamental de la historia.

En cuanto a la valoración del film, he de decir que este me ha parecido un tanto irregular. No cabe duda que el marco histórico que abarca y la perspectiva usada para narrar la II GM y la caida de la Alemania nazi desde dentro es bastante interesante a la vez que relativamente novedosa. Sin embargo, en mi opinión, la película no termina de hilvanar bien los distintos temas que apunta, ni tampoco sabe encontrar el tono adecuado de la narración, que se queda a medio camino entre la fábula poética y lo realista sin terminar de decantarse por ninguno de los dos estilos. Asimismo, el personaje de Abel da la impresión de resultar un tanto plano, algunos matices más a la hora de describir su personalidad habrían sido de agradecer. A esto se le añade que –como suele ser habitual en el cine alemán- el ritmo de la narración no es demasiado vivo, y aunque sus dos horas de duración no llegan a hacerse pesadas, si que acusa algún que otro bajón, aunque en el ultimo tercio de metraje vuelve a levantar el vuelo.

No obstante, hay que reconocer que la película tiene una ambientación sobresaliente, y algunas escenas logradas como por ejemplo las de la fiesta de caza en el pabellón de Goering o el desfile nocturno de antorchas en Kaltenborn y el subsiguiente diálogo del Conde con Abel acerca del nazismo. También es destacable el poético monólogo final que sirve de epílogo a la historia, posiblemente lo mejor de la misma:

Había una vez un marinero que en medio de una tormenta marina, teniendo miedo de morir en pecado, cargó sobre sus hombros a un niño, esperando que al salvar al muchacho se salvaría a sí mismo, pues la inocencia del niño le ayudaría a obtener la misericordia de Dios. Recordad siempre que estáis bajo el signo de san Cristobal: sois portadores de niños. Recordad que mientras llevéis a un niño, podréis eludir el mal refugiándoos bajo el manto de la inocencia, atravesaréis ríos, tempestades, podréis atravesar incluso las llamas del pecado.

En resumen, “El Ogro” es una típica producción europea que se sigue con interés, aunque no con apasionamiento. Un film quizás un tanto fallido en cuanto a sus planteamientos, pero de más que correcta factura y con una temática bastante atractiva. Por ello, aunque no termine de desarrollar plenamente todo lo que apunta, merece la pena verse.

Calificación: 6,5/10

viernes, 23 de enero de 2009

El niño con el pijama de rayas (The Boy in the Striped Pyjamas)

El niño con el pijama de rayas (2008)

La plácida infancia berlinesa de Bruno (Asa Buttefield), un niño de 8 años de caracter inquieto, se ve alterada cuando su padre, un oficial de la SS, es trasladado a un nuevo puesto en el campo, lejos de la capital y de sus amigos. En su nueva residencia, Bruno, privado de sus compañeros de juegos se aburre mortalmente hasta que un día, explorando los alrededores de su casa descubre la existencia del campo de concentración que dirige su padre. Alli se encuentra casualmente con Shmuel (Jack Scanlon), un niño judio de su misma edad, internado en el campo junto con su familia. Mientras la amistad entre ambos niños va creciendo, Bruno irá descubriendo que la vida de su amigo y de los judios prisioneros en el campo está bastante lejos de ser normal, sin que él entienda los motivos por los que son tratados de esa manera.

El tristemente célebre tema de Holocausto judío se ha convertido, especialmente a lo largo de las dos últimas décadas, en un filón casi inagotable de inspiración para artículos de prensa, novelas, libros y, por supuesto, películas. Para describir este fenómeno, resulta especialmente apropiada la frase que en una ocasión lei entre las declaraciones de un afamado escritor: “Basta inventar una historia, ponerle una esvástica… y ya tenemos un best seller”. Algo parecido debió pensar el joven escritor irlandés John Boyne cuando alumbró la idea de la historia de su novela “El niño del pijama de Rayas”. Un libro que como el mismo autor reconoce, tuvo terminado en apenas tres días y que se convirtió casi inmediatamente en un enorme éxito de ventas internacional, siendo traducido a veinte idiomas. No es de extrañar, por tanto, que aprovechando el tirón comercial del libro de Boyne, se haya realizado la adaptación cinematográfica del mismo en un lapso de tiempo bastante breve desde la aparición de la novela.

En cuanto a la valoración del film, si hay una palabra que puede predicarse de “El niño con el pijama de rayas” es la corrección. Una corrección que abarca prácticamente todos los ámbitos de la película, incluyendo una adecuada puesta en escena, un ritmo narrativo pausado pero no lento, y unas interpretaciones (especialmente por parte del dúo de niños protagonistas) no sobresalientes pero sí bastante creíbles. El problema, como suele suceder con la mayoría de adaptaciones de textos literarios, estriba en que la historia, pese a ser bastante fiel a la novela, elimina ciertos matices de la narración literaria que son importantes en el libro; y sobre todo, acorta determinadas escenas, con el resultado de que estas quedan un poco deslavazadas al verse reflejadas en el film. Quizás algunos minutos más de metraje no habrían venido mal para explicar mejor determinados pasajes de la historia, especialmente en lo tocante a como se traba la fuerte amistad entre Bruno y Shmuel, algo que en la película se narra de manera un tanto brusca.

En cualquier caso, hay que reconocer que la historia de “El niño del pijama de Rayas” tiene gancho y sabe captar el interés del lector o espectador. La perspectiva que ofrece la inocencia infantil de un niño enfrentado a los horrores del holocausto y a una crueldad que no comprende resulta ciertamente conmovedora. Pero en mi opinión a la película le falta más fuerza para desarrollar el tema, el cual no termina de ser desarrollado con eficacia. Se nota el afán de los guionistas por huir de la truculencia, buscando un punto de equilibrio entre crudeza y sensiblería, pero quedándose a medias en el camino. Esto se hace especialmente patente en la forma en como se narra el desenlace, quizás un tanto inverosímil, pero que en la novela resulta mucho más devastador a como se retrata en el film, en el que el final –al menos para mi gusto- resulta demasiado sobrio a la vez que excesivamente contenido. En ese sentido, el film peca más por defecto que por exceso.

En definitiva, “El niño del pijama de rayas” parte de una buena idea original que no termina de ser del todo bien desarrollada, aunque hay que reconocerle su innegable capacidad de conectar con la sensibilidad del espectador, si bien el fondo de la historia no ofrece nada especialmente novedoso ni impactante. Por otro lado, como apuntaba antes, opino que el film se ha quedado algo corto a la hora de trasvasar ciertos detalles y matices que eran importantes en la novela, con el resultado de que la historia resulta menos emotiva en la pantalla que en el libro. Por ello, aunque no podemos decir que sea una mala película (de hecho, he de reconocer que me la esperaba peor), esta se queda en un film simplemente correcto y sin excesivos alardes. Pero opino sinceramente que la historia daba para bastante más, de haberse contando con más brio y sobre todo, corazón.

Calificación: 5,5/10

jueves, 22 de mayo de 2008

Rebelión en Polonia (Uprising)

Rebelión en Polonia (2001)

Tras la caida de Polonia en 1939, 350.000 judios polacos son recluidos dentro del Ghetto de Varsovia, un barrio de la capital polaca vigilado estrechamente por los alemanes. Pese a los abusos y crímenes cometidos por los ocupantes contra la población judía, el presidente del Consejo Judío Adam Czerniakow (Donald Sutherland) intenta aliviar los sufrimientos del Ghetto negociando con los alemanes para evitar males mayores en forma de represalias. Mientras tanto, ante las medidas cada vez más draconianas que los alemanes imponen a los habitantes judios, el profesor Mordecai Anielewicz comienza a organizar un movimiento clandestino de resistencia con la finalidad de preparar un levantamiento contra los nazis. Cuando este se produce, los alemanes se ven obligados a enviar importantes fuerzas de la SS al mando del general Jurgen Stroop (John Voigt) para aplastar la rebelión del Ghetto.

Producida como telefilm, “Rebelión en Polonia” muestra, basandose en los hechos reales del levantamiento del Ghetto de Varsovia contra los alemanes en 1943, una de las páginas mas terribles de la historia del Holocausto judio, la lenta agonía de miles de personas confinadas en condiciones casi infrahumanas dentro del perímetro del Ghetto. En lineas generales la película resulta interesante y se nota que se ha hecho un esfuerzo sincero por mostrar la realidad de los hechos históricos lo más fidedignamente posible. Tampoco falta un trasfondo moral: el dilema principal que se plantea entre las diferentes posturas que adoptan Czerniakow y Anielewickz ante la brutal política alemana: intentar sobrevivir aplacando al enemigo o luchar por la dignidad aun a costa de la propia vida. Aparte de eso, cabe destacar la buena ambientación general de la película tanto en lo tocante a escenarios exteriores como en el atrezzo militar. La fotografía también me pareció bastante adecuada y las interpretaciones en general rayan a un buen nivel, contando con actores consagrados como Donald Sutherland o John Voigt.

En cuanto a los aspectos débiles del film, pueden señalarse varios. Principalmente el hecho de presentar demasiado aisladamente a la resistencia judía como los solitarios combatientes antinazis, criticando veladamente a los ciudadanos polacos y a la resistencia nacional el Armija Krajowa, cuando en realidad tanto unos comos otros ayudaron en muchos casos a los habitantes del Ghetto y compartieron con estos muchos sufrimientos a manos de los ocupantes. Por otro lado, el desarrollo de la historia se hace un tanto reiterativo y lineal, si bien esto es algo asumible tratándose de este tipo de producciones.

En resumen, “Rebelión el Polonia” supera desde luego las expectativas que podría esperarse de un telefilm, especialmente por su esmerada producción y ambientación. Constituye, asimismo, un fiel retrato de los hechos históricos que relata con la salverdad hecha de centrarse excesivamente en resaltar el heroísmo de los sublevados judios ignorando al resto de la resistencia polaca. En todo caso, se trata de un buen producto, quizás excesivamente convencional en sus planteamientos formales y de fondo, pero aun así merece la pena verse.

Calificación: 6/10

jueves, 27 de diciembre de 2007

Rebeldes del Swing (Swing Kids)

Rebeldes del Swing (1993)

La acción se situa en Alemania en los meses inmediatamente anteriores al estallido de la II GM. Peter Müller (Robert Sean Leonard), es un adolescente, hijo de un opositor al régimen ejecutado por los nazis, que junto con sus amigos Thomas (Christian Bale), Arvid (Frank Whaley) y Otto (Jayce Bartok) forman un grupo de “Chicos Swing” aficionados al baile, a la musica jazz y al desenfadado estilo de vida anglosajón. El grupo de Peter trata de mantener su estilo de vida en medio de la asfixiante presión del nazismo, que cada vez se muestra menos tolerante con las expresiones culturales de los Chicos Swing. Para evitar problemas con las autoridades, Peter y Thomas se alistan en las juventudes hitlerianas, tratando de conservar sus principios libertarios y su afición por el Swing en secreto, a pesar de lo cual,  los “Chicos Swing” se verán progresivamente arrastrados por los aspectos más oscuros del régimen nazi.

Mezclando elementos de Drama y Musical, “Rebeldes del Swing”, puede enmarcarse dentro del cine juvenil, de “rebeldía” un poco al estilo de “El Club de los Poetas Muertos” pero trasladado al marco de la Alemania nazi. Ciertamente no se trata de una historia excesivamente original ni en lo tocante al desarrollo de su argumento ni en cuanto a los personajes, que resultan un poco tópicos. Tampoco la denuncia del nazismo -que es otro de los ejes arguméntales del film- resulta demasiado original o contundente.

Lo mejor de la película radica en la ágil realización que ofrece el director Thomas Carter, y en unos buenos números musicales muy bien resueltos y con una espectacular puesta en escena. Asimismo, la interpretación de los jóvenes actores protagonistas también raya a un buen nivel, destacando el prometedor Christian Bale (el nuevo “Batman”) y Robert Leonard en sus respectivos papeles, junto con Frank Whaley que interpreta al atormentado personaje de Arvid. También hay que recocer una más que lograda ambientación de los ambientes berlineses, pues los exteriores de la película se filmaron en gran parte en Praga, y de la época de los años 40.

En resumen, podemos decir que “Rebeldes del Swing” es una película de aseada factura, aunque un punto previsible y quizás algo pretenciosa. Bajo mi punto de vista no logra transmitir al espectador todo lo que se propone. Pese a ello hay que reconocer que el relato está llevado con un notable pulso narrativo y que la historia resulta bastante entretenida. No es una gran película pero no carece de interés.

Calificación: 6/10

martes, 9 de octubre de 2007

Amén

Amen (2002)

Kurt Gerstain es un científico enrolado como teniente en el departamento de sanidad de la SS por sus conocimientos sobre parásitos y purificación de aguas. Sin embargo, su inocente tarea pronto se verá complicada por un nuevo programa: el exterminio de los judios mediante el uso del gas Zyclón. Gerstain, cristiano de firmes creencias, trata de entorpecer la matanza y abrir los ojos de sus compatriotas, sin que nadie lo escuche. Finalmente decide denunciar los hechos del genocidio judio ante el nuncio vaticano, para hacerlos llegar al Papa en Roma. Pese a que el nuncio no lo escucha, su ayudante, el padre Fontana intentará ayudar a Gerstein en su tarea de detener la matanza de judios.

El director Costa-Gavras es conocido por dotar a sus películas de un fuerte compromiso ideológico y componente de denuncia política. En ese aspecto “Amen” no es ninguna excepción a la regla de este realizador de origen griego, que compone con su película un contundente alegato contra la pasividad de la Iglesia Católica, y especialmente del Pontífice Pio XII ante el genocidio nazi. Aunque la película peca de cierto maniqueísmo (en mi opinión se deforma demasiado la opinión de Pio XII de preferir el nazismo al comunismo) lo cierto es que el tema del silencio de la Iglesia Romana ante las muertes de miles de judios en Europa es una de las cuestiones mas lacerantes y aun polémicas de la historia reciente del Estado Vaticano.

Centrándonos en el aspecto cinematográfico, hay que decir que “Amen” tiene mas fuerza por lo que cuenta que por como lo cuenta. Las limitaciones formales que presenta el film hacen que el desarrollo de la historia resulte relativamente plano y lineal, sin evitar caer a veces en cierto efectismo (como en la escena de la mariscada de los cardenales con el Vaticano de fondo). En el aspecto artístico, tampoco hay nada especialmente reseñable, aunque sí una escena lograda, cuando Gerstein observa por la mirilla de un barracón como gasean a un grupo de judios, sin ver lo que ocurre dentro, el horror se intuye en una elipsis muy lograda. Los actores principales (Tukur y Kassovitz) están bien en sus respectivos papeles dando credibilidad a sus respectivos personajes.

Quizás lo que le falta a “Amen” para ser una gran película es algo mas de atrevimiento, tanto en la forma como en el fondo, y haber profundizado más en los temas que plantea, pues su postura claramente antieclesiastica la grava con una dosis importante de subjetivismo. Pese a todo, una película interesante y que hace reflexionar.

Calificación: 6/10

jueves, 4 de octubre de 2007

Lili Marleen

Lili Marleen (1981)

A traves de la historia personal de la cantante Lale Andersen, que popularizó el que fue el mayor éxito musical de la II GM, la celebérrima canción “Lili Marleen”, el argumento nos muestra la tormentosa relación sentimental de la verdadera Lili con un compositor de origen judio, su vuelta a Alemania tras ser expulsada de Suiza, y como a través del inesperado éxito mundial de su canción, la cantante llega a convertirse en estrella y a codearse con la alta sociedad del III Reich, a la vez que es usada por la gigantesca maquina de propaganda nazi.

El director alemán Reiner Fassbinder, ofreció con este film su particular visión de la sociedad nazi a través de la historia de cantante que popularizo la archiconocida canción que da título a la película. La historia, que por momentos se aproxima (sin llegar) al ritmo de un musical, intercala una gran cantidad de temas como el amor, la ambición, o el precio de la fama. La parte musical se reduce a la interpretación, con distintos matices de “Lili Marlene”, siendo especialmente emotivas las secuencias en las que la canción se va intercalando con escenas bélicas y observamos la expresión de los soldados en lugares lejanos como sublimados por la nostálgica melodía de la música. El papel de Lale Andersen, por cierto, está muy bien interpretado por la protagonista, Hanna Schygula, que logra recrear a la perfección a la pasional y frágil cantante.

Otro acierto del film es como refleja el ambiente de la Alemania nazi, con un cierto aire de oscuro cabaret que es muy bien resaltado mediante el uso de una ambigua luminosidad de los planos con contrastes de claros y oscuros. En el apartado negativo, quizás puede achacarse que algunas partes del film resultan demasiado efectistas o alguna situación que otra un tanto forzada, pero en general el ambiente visual y sonoro que logra Fassbinder está muy logrado. Una película interesante, sobre una canción para recordar y que encandiló a toda una generación.

Calificación: 6/10

viernes, 17 de agosto de 2007

Napola

Napola (2004)

La historia nos sitúa en Alemania, en los meses inmediatamente anteriores al estallido de la II GM. El joven Friedrich, boxeador aficionado de talento, recibe el ofrecimiento de ingresar en una Napola, (escuela nacional socialista) donde los jóvenes reciben una formación basada en los valores del nacional socialismo. Pese a la oposición de su padre, Friedrich decide aceptar la oferta e ingresa en el centro. Allí despuntará gracias a sus cualidades para el boxeo, y entablará una profunda amistad con Albrecht, un jovén sensible aficionado a la poesía, hijo de un alto cargo del partido nazi, quien no simpatiza con la ideología de su padre. Mientras la guerra avanza, Albrecht, que se siente pérdido en la Napola, irá poniendo de manifiesto su repulsa ante el nazismo, lo cual le acarreará graves consecuencias.

Napola” es una muestra más del reciente cine alemán, que comienza atreverse a volver la vista atrás y hurgar en las entrañas del régimen nazi. Naturalmente, la visión de la época es necesariamente crítica, y en ese sentido “Nápola” muestra sus cartas desde el principio. El nazismo pretendía crear una sociedad de seres robotizados, deshumanizados y faltos de sentimientos, basada primordialmente en la fuerza física. En ese aspecto, la película es bastante convincente a la hora de describir el trasfondo ideológico del nazismo, mostrando el tipo de educación que se daba a la juventud alemana.

Sin embargo, pese al evidente valor documental de lo que se nos cuenta, el principal defecto de la película estriba en su previsibilidad. Como suele ocurrirme al ver producciones alemanas, me queda la sensación de que todo es muy correcto y académico, pero que a la historia le falta “gancho” para llegar al espectador. El desarrollo del argumento y los personajes resultan demasiado lineales y carentes de matices que les doten de una mayor profundidad, lo que hace que el conjunto resulte algo frio.

En cualquier caso, hay que reconocer que la película es de buena factura, que cuenta con buenas interpretaciones, especialmente del dúo protagonista, y que el tema que trata es de interés. Por ello, si bien “Napola” no llega a la categoría de gran película sí que resulta un film entretenido y que vale la pena ver.

miércoles, 27 de junio de 2007

La Lista de Schlinder (Schlinder´s List)

La Lista de Schindler (1993)

La película nos narra la historia real de Oskar Schindler, un ambicioso empresario alemán, que se hace miembro del Partido Nazi como medio para conseguir suculentos contratos para su empresa de manufacturas, para la cual consigue hacerse con mano de obra judia gracias a sus influencias. Pese a ser un hombre práctico, Schindler irá pasando de su utilitarismo inicial al horror ante las atrocidades nazis contra los judios, por lo que decide usar su fábrica como via de escape para cientos de judios del infierno del ghetto de Cracovia y del monstruoso comandante nazi Amon Goeth, responsable del campo de concentración de Plaszow.

La Lista de Schlinder es, claramente, otro de los proyectos personales de Spielberg, quien quiso mostrar toda la crudeza del holocausto a la vez que homenajear a una persona supo sacar lo mejor de sí mismo en tiempos de oscuridad. Usando una fotografía en B/N que acentua el tono hiperealista y casi documental de la cinta que nos muestra las dos caras indisolubles del alma humana: la maldad y la bondad, ambas en sus formas más extremas.

La película contiene escenas que estremecen por su impacto visual, como la entrada al campo de concentración, la lluvia de cenizas sobre los hombros de Schindler, o las angustiosas escenas de las duchas de gas, además de la famosa escena del la niña del abrigo rojo, cargada de simbolismo. Respecto a los actores, destaca el trio protagonista Liam Neeson (Schindler) el contable judio (Ben Kingsley) y el sádico comandante Goeth, interpretado por Ralph Fiennes. De los tres, destacararía especialmente a Fiennes, quien logra una interpretación magistral del sanguinario oficial de la SS a cargo del campo. Neeson está bien en su papel de Schindler, aunque quizás no acaba de darle una dimensión más amplia a su personaje.

En definitiva, “La lista de Schindler” es una de esas películas imprescindibles, más por lo que cuenta, por como lo cuenta; y como recordatorio de unos hechos que la humanidad debe tener siempre presentes para evitar que se repitan.


Calificación: 8/10