BIENVENIDO

Gracias por visitar este Blog.

Se pueden publicar comentarios en cualquier reseña. Para consultar reseñas antiguas, solo tienes que pinchar en "Listado Alfábetico de las películas del Blog".

Todos los comentarios serán contestados. Para plantear dudas, sugerencias o cuestiones puedes enviar un e-mail a: sgmcine@hotmail.com

Actualmente hay 375 reseñas publicadas.
Mostrando entradas con la etiqueta Musical. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Musical. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de marzo de 2009

Una tumba al amanecer (Counterpoint)

Una Tumba al amanecer (1967)

La acción nos sitúa en Bélgica, en Diciembre de 1944. Mientras la orquesta del director famoso director sinfónico Lionel Evans (Charlton Heston) actúa para las tropas del frente, se produce la ofensiva alemana en Las Ardenas. Cuando los miembros de la orquesta intentan escapar, son capturados por los alemanes y trasladados como prisioneros a un castillo medieval donde tiene su cuartel el General Schiller (Maximilian Schell), un autoritario oficial que resulta ser admirador de Evans. Mientras Schiller trata de reanudar la ofensiva de sus fuerzas, le propone a Evans que junto con los miembros de su orquesta le ofrezca un concierto para entretener a los oficiales alemanes. Sin embargo, la negativa de Evans a ceder a las intenciones de sus captores hará que se enfrente al resto de músicos de su orquesta, encabezados por Victor (Leslie Nilsen) quienes desean tocar para los alemanes para salvarse del despiadado Coronel Arndt, empeñado en ejecutar a todos los prisioneros.

Una tumba al amanecer” (traducción más que libre del título original “Contrapunto” que hace referencia a dicho término musical) supuso la adaptación para la gran pantalla de la novela titulada The General (“El general”), del escritor Allan Sillitoe. La película abarca una curiosa mezcla de géneros, con elementos de cine bélico, algún toque de thriller, y por supuesto, con un importante componente musical. Este último aspecto puede considerarse el más destacable de la película ya que su banda sonora del film incluye muchas de las más famosas piezas de música clasica de autores como Beethoven, Brahms o Schubert. Entrando a valorar el film, lo primero que destaca es su buen reparto pues en los papeles principales nos encontramos con Charlton Heston y Maximillian Schell (interpretando por enésima vez a un oficial alemán) acompañados por un Leslie Nielsen en un papel muy alejado de los que suele interpretar en sus más recientes comedias alocadas.

Hay que reconocer que el punto de partida de la historia es ciertamente original, y que el inicio de la historia se sigue con interes. Sin embargo, el desarrollo del argumento se me hizo un tanto envarado, y da la impresión de que no termina de fluir con naturalidad. Igualmente, el choque de caracteres entre los personajes de Evans y Schiller, a priori otro de los puntos fuertes de la historia, comienza bien, pero un guión poco imaginativo hace que no termine de resultar lo suficientemente interesante como para compensar la falta de ritmo de la trama principal. También hay que decir que algunas de las situaciones que se plantean, especialmente en lo tocante al interés de Schiller en organizar el concierto en medio de una ofensiva, no resultan del todo creíbles. Afortunadamente la película remonta algo en vuelo en su parte final, aunque en mi opinión el climax narrativo se prolonga demasiado, lo que le resta intensidad dramática al mismo.

En definitiva, “Una tumba al amanecer” se queda en un título de decente factura, pero algo fallido en lo tocante a su desarrollo argumental. No puede decirse tampoco que las intepretaciones de los protagonistas sean especialmente memorables, pese a lo cual, se puede rescatar su parte musical y lo original de su punto de partida argumental. Por lo demás, está bastante lejos de ser una película redonda. Puede considerarse un título menor dentro de la filmografía del gran Charlton Heston.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El Arpa Birmana (Biruma no Tategoto)

El Arpa Birmana (1956)

Birmania, Julio de 1945. Mientras la guerra agoniza y las tropas japonesas se baten en retirada por todas partes, un pequeño destacamento japonés trata de alcanzar la frontera con Tailandia. La unidad, mandada por el capitán Inoyue (Rentaro Mikuni) se encuentra en malas condiciones, pero los hombres mantienen el espíritu gracias a los cantos que Inouye les ha enseñado y al virtuosismo con el que toca el arpa birmana uno de sus hombres, el sargento Mizushima, quien se destaca por su habilidad con ese instrumento. Pocos días más tarde la compañía de Inouye es rodeada por tropas británicas y los japoneses optan por deponer las armas al ser informados de que Japón ha presentado la rendición ante los aliados. Mizushima y sus compañeros son enviados a un campo de prisioneros británico, donde se enteran de que un grupo de soldados japoneses aun resiste en una colina cercana, negándose a aceptar la rendición. Mizushima se ofrece como mediador para convencer a sus compatriotas de que no sigan resistiendo, pero fracasa en su misión y está a punto de morir por el bombardeo británico. Tras salvar la vida de milagro, Mizushima vivirá una serie de peripecias, y tras hacerse con un atuendo de monje budista, hará todo lo posible por dar sepultura a los cuerpos de sus compatriotas caidos en combate.

En 1947, el escritor japonés Michio Takeyama comenzó a publicar por entregas en una revista su novela “El Arpa Birmana”, de claro transfondo antimilitarista, y muy seguramente inspirada por el ambiente de derrota y devastación moral que se vivía en el pais nipón en los meses inmediatamente posteriores al fin de la contienda. La historia pronto despertó el interés del director Kon Ichiwaka, quien ya había adaptado para la gran pantalla algunos clásicos de la literatura japonesa, y que se encargó de hacer lo propio con el texto de Takeyama. La película se convirtió en un éxito internacional y obtuvo varios premios en festivales cinematográficos extranjeros, dando a conocer al director fuera de sus fronteras. El éxito del film animaría al propio Ichikawa a realizar una nueva versión en color del mismo en 1985, que supuso un nuevo éxito para el ya veterano realizador.

Respecto a la valoración de la película, dice el diccionario de la RAE que “maniqueísmo” es la “Tendencia a interpretar la realidad sobre la base de una valoración dicotómica”. Personalmente opino que esta definición constituye una síntesis perfecta de esta película. No puede negarse que el mensaje de tintes pacifistas y antibelicistas, materializado en el símbolo del arpa birmana como emblema de la paz, es efectivamente desarrollado tanto a nivel estético como argumental. También hay que resaltar la calidad de una excelente fotografía en B/N, y las buenas interpretaciones del elenco de actores, además de la plasticidad de muchas de las imágenes del film.

Sin embargo, cuando uno reflexiona sobre el trasfondo de la historia que nos cuenta la película lo cierto es que la bondad del mensaje superficial queda diluida por ese maniqueísmo al que hacía referencia antes. Y digo esto porque al final, el poso que queda es que los japoneses no fueron otra cosa que víctimas como los demás, y desde luego, los soldados japoneses están lejos de ser retratados de una forma realista. Excepto el fanatismo de los defensores de la colina (brevemente esbozado) no se dice nada de la brutalidad japonesa contra la población autóctona (birmana en este caso) ni se denigra la guerra imperialista emprendida por Japón para sojuzgar a todos los pueblos asiáticos. Además hay más de una escena que roza la sensiblería más empalagosa, cuando no cae directamente en ella (por ejemplo, cuando los japoneses acaban cantado a coro con sus captores británicos). Todo ello conduce a pensar que lo que subyace en el fondo del film es más un alegato catártico y auto exculpatorio antes que un auténtico mensaje universalmente antibelicista. Este aspecto “tramposo” del film, unido a algún pasaje realmente aburrido, y a las escenas poco creíbles (por sensibleras) que trufan en gran medida las partes musicales del film oscurecen en gran medida sus otras virtudes, que radican sobre todo en el aspecto visual.

En mi opinión, Ichikawa se quedó a medio camino a la hora de denunciar la actitud japonesa ante el conflicto bélico. El retrato demasiado amable que hace de los soldados japoneses le resta contundencia a la historia, al centrar el drama de la historia en una sola de las partes implicadas, obviando el sufrimiento de las otras. Aunque hay que agradecer que por una vez una producción japonesa se apartara de la justificación de la guerra, lo cierto es que este film ofrece una nueva visión manipuladora de la intervención del ejército japonés en los paises ocupados. En resumidas cuentas, la película de Ichikawa es medianamente interesante desde el punto de vista artístico pero moralmente más que discutible.

La Crítica de Reisman

Calificación: 5,5/10

jueves, 27 de diciembre de 2007

Rebeldes del Swing (Swing Kids)

Rebeldes del Swing (1993)

La acción se situa en Alemania en los meses inmediatamente anteriores al estallido de la II GM. Peter Müller (Robert Sean Leonard), es un adolescente, hijo de un opositor al régimen ejecutado por los nazis, que junto con sus amigos Thomas (Christian Bale), Arvid (Frank Whaley) y Otto (Jayce Bartok) forman un grupo de “Chicos Swing” aficionados al baile, a la musica jazz y al desenfadado estilo de vida anglosajón. El grupo de Peter trata de mantener su estilo de vida en medio de la asfixiante presión del nazismo, que cada vez se muestra menos tolerante con las expresiones culturales de los Chicos Swing. Para evitar problemas con las autoridades, Peter y Thomas se alistan en las juventudes hitlerianas, tratando de conservar sus principios libertarios y su afición por el Swing en secreto, a pesar de lo cual,  los “Chicos Swing” se verán progresivamente arrastrados por los aspectos más oscuros del régimen nazi.

Mezclando elementos de Drama y Musical, “Rebeldes del Swing”, puede enmarcarse dentro del cine juvenil, de “rebeldía” un poco al estilo de “El Club de los Poetas Muertos” pero trasladado al marco de la Alemania nazi. Ciertamente no se trata de una historia excesivamente original ni en lo tocante al desarrollo de su argumento ni en cuanto a los personajes, que resultan un poco tópicos. Tampoco la denuncia del nazismo -que es otro de los ejes arguméntales del film- resulta demasiado original o contundente.

Lo mejor de la película radica en la ágil realización que ofrece el director Thomas Carter, y en unos buenos números musicales muy bien resueltos y con una espectacular puesta en escena. Asimismo, la interpretación de los jóvenes actores protagonistas también raya a un buen nivel, destacando el prometedor Christian Bale (el nuevo “Batman”) y Robert Leonard en sus respectivos papeles, junto con Frank Whaley que interpreta al atormentado personaje de Arvid. También hay que recocer una más que lograda ambientación de los ambientes berlineses, pues los exteriores de la película se filmaron en gran parte en Praga, y de la época de los años 40.

En resumen, podemos decir que “Rebeldes del Swing” es una película de aseada factura, aunque un punto previsible y quizás algo pretenciosa. Bajo mi punto de vista no logra transmitir al espectador todo lo que se propone. Pese a ello hay que reconocer que el relato está llevado con un notable pulso narrativo y que la historia resulta bastante entretenida. No es una gran película pero no carece de interés.

Calificación: 6/10

jueves, 4 de octubre de 2007

Lili Marleen

Lili Marleen (1981)

A traves de la historia personal de la cantante Lale Andersen, que popularizó el que fue el mayor éxito musical de la II GM, la celebérrima canción “Lili Marleen”, el argumento nos muestra la tormentosa relación sentimental de la verdadera Lili con un compositor de origen judio, su vuelta a Alemania tras ser expulsada de Suiza, y como a través del inesperado éxito mundial de su canción, la cantante llega a convertirse en estrella y a codearse con la alta sociedad del III Reich, a la vez que es usada por la gigantesca maquina de propaganda nazi.

El director alemán Reiner Fassbinder, ofreció con este film su particular visión de la sociedad nazi a través de la historia de cantante que popularizo la archiconocida canción que da título a la película. La historia, que por momentos se aproxima (sin llegar) al ritmo de un musical, intercala una gran cantidad de temas como el amor, la ambición, o el precio de la fama. La parte musical se reduce a la interpretación, con distintos matices de “Lili Marlene”, siendo especialmente emotivas las secuencias en las que la canción se va intercalando con escenas bélicas y observamos la expresión de los soldados en lugares lejanos como sublimados por la nostálgica melodía de la música. El papel de Lale Andersen, por cierto, está muy bien interpretado por la protagonista, Hanna Schygula, que logra recrear a la perfección a la pasional y frágil cantante.

Otro acierto del film es como refleja el ambiente de la Alemania nazi, con un cierto aire de oscuro cabaret que es muy bien resaltado mediante el uso de una ambigua luminosidad de los planos con contrastes de claros y oscuros. En el apartado negativo, quizás puede achacarse que algunas partes del film resultan demasiado efectistas o alguna situación que otra un tanto forzada, pero en general el ambiente visual y sonoro que logra Fassbinder está muy logrado. Una película interesante, sobre una canción para recordar y que encandiló a toda una generación.

Calificación: 6/10