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jueves, 29 de diciembre de 2016

Ciudad 44 (Miasto 44)

Ciudad 44 (2014)

Varsovia, verano de 1944. Durante las semanas previas al levantamiento de Varsovia, el joven Stefan Zawadzki vive el comienzo de un incipiente romance con la bella enfermera Biedronka. De forma paralela, mientras estrecha sus lazos de amistad con varios miembros de la resistencia polaca, se sentirá simultáneamente atraido por una miliciana llamada Kama. Tras unirse al ejército clandestino polaco justo antes de producirse el levantamiento armado, Stefan será testigo, en compañía de Biedronka, de la sangrienta y desesperada lucha de los rebeldes polacos contra los alemanes, así como de la inevitable destrucción de Varsovia en el curso de los combates.

Ciudad 44 es una producción polaca, escrita y dirigida por el realizador de esa nacionalidad Jan Komasa. La película reconstruye los acontecimientos históricos que rodearon el Levantamiento de Varsovia en Agosto de 1944, cuando el Armia Krajowa, el ejército clandestino polaco leal al gobierno en el exilio, se levantó en armas contra los ocupantes alemanes, esperando hacerse con el control de la ciudad antes de la llegada de los ejércitos soviéticos.  Este es un tema que ya había sido llevado anteriormente al cine, como en la producción del director Andrzej Wajda Kanal, estrenada en 1957;  apareciendo también relatado, si bien de forma más tangencial, en la película del famoso realizador polaco Roman Polansky El Pianista 

En cuanto al análisis del film, hay que decir que Ciudad 44 ofrece al espectador varios aspectos destacables. Entre ellos se puede mencionar la impecable labor de recreación de los escenarios donde transcurre la película, la cuidada ambientación, y la buena factura técnica de las escenas bélicas, que funcionan bastante bien en pantalla.  Asimismo, la película ofrece una visión  bastante completa de los hechos históricos que narra, empleando el recurso de desplazar a los protagonistas a través de los distintos sectores por los que discurrió la lucha armada en Varsovia, mostrando de ese modo la crueldad de la represión alemana contra los polacos, y progresiva destrucción de la ciudad.
No obstante, las buenas virtudes que muestra el film en el aspecto técnico e histórico no se ven reflejadas en el aspecto narrativo. Y ello se debe principalmente a que los personajes principales resultan demasiado planos, además de estar muy desdibujados, sin que se llegue a profundizar realmente en ninguno de ellos, lo cual hace que el hilo conductor de la historia flojee en más de un momento. Tampoco me terminó de convencer la subtrama romántica, con un triángulo amoroso de fondo, que no aporta absolutamente nada a la historia y que a mi pareció muy torpemente desarrollada. En el apartado interpretativo, el pobre desarrollo de los personajes impide que ninguno de los actores principales, todos ellos desconocidos a nivel internacional, pueda brillar en sus respectivos papeles,  de forma que se limitan a cumplir en unos roles que daban mucho más de sí. Un punto que sí me pareció acertado es el de la dramática resolución del desenlace, que logra elevar un tanto el tono general de la historia.

En resumen, Ciudad 44 es un título que funciona con eficacia como vehiculo para relatar los hechos históricos que describe, pero al que le hubiera hecho falta un guión algo más pulido y, sobre todo, unos personajes de mayor calado, para haber sido una gran película. Pese a ello, y quitando algún bajón de ritmo puntual, se deja ver con interés.
Calificación: 6/10

lunes, 19 de diciembre de 2016

Operacion Anthropoid (Anthropoid)


Operación Anthropoid (2016)

Checoslovaquia, Diciembre de 1941. Jan Kubis (Jamie Dorman) y Josef Gabcik (Cillian Murphy), agentes checos del servicio secreto británico, son lanzados en paracaídas a las afueras de Praga para preparar la Operación Antropoide, nombre en clave asignado al plan de asesinato de Reinhard Heydrich, el brutal gobernador alemán de Bohemia y Moravia.  Tras contactar con miembros de la resistencia local, y unirse al resto del equipo de agentes enviados desde Inglaterra,  los dos protagonistas comenzarán a preparar la ejecución del atentado contra Heydrich, pese a ser conscientes de que, en la práctica, se trata de una misión suicida.
 
Anthropoid es una coproducción financiada con capital británico y checo que viene a reconstruir los hechos históricos que rodearon la denominada Operación Antropoide. Dicha operación fue planeada por el servicio secreto británico para eliminar a Heydrich, cuya despiadada pero a la vez inteligente política de represión de la resistencia checa y estimulo de la economía estaba amenazando con convertir a la población checoslovaca en aliados de facto de la Alemania Nazi. Curiosamente, este es un acontecimiento histórico que ha sido llevado al cine en varias ocasiones. Pocas semanas después de la muerte de Heydrich, el director Fritz Lang rodó la muy novelada “Los verdugos también mueren”, estrenada en 1943. También existe una producción checa de 1965 titulada “Atentat”, y por último, en 1975, la producción británica “Siete hombres al amanecer” volvía a abordar el tema de la muerte de Heydrich.

Con estos antecedentes, Anthropoid no lo tenía fácil para ofrecer algo original, cosa que –visto el resultado final- tampoco puede decirse que consiga con esta moderna revisión de los hechos. Aunque es cierto que el director Sean Ellis logra dotar a la película de una estética y puesta en escena más atractiva que la de la versión de 1975, y que mejora ciertos detalles relativos a la ejecución del atentado, que en esta película están más cuidados que en la versión anterior, considero que el resultado final no termina de convencer.
Ello se debe principalmente, a que el guión, cuyo eje oscila entre el Thriller, el drama, y la película de acción, no termina de decantarse por ninguno de estos elementos, resultando en una indefinición narrativa que hace que el desarrollo de la trama se quede muy encorsetado.  Falta tensión sicológica, interés en los diálogos, e incluso desarrollo de los personajes. Por ejemplo, se podría haber mostrado alguna escena del propio Heydrich para ofrecer una semblanza del mismo, pero su aparición se limita a la secuencia del atentando. En cambio, sí que se introducen un par de tenues subtramas románticas que aportan muy poco a la historia.  En ese aspecto, esta nueva versión no solo no mejora sustancialmente la película anterior de los años 70, sino que en algún aspecto, la empeora, pese a que los actores, en general están bien en sus respectivos papeles.
 
Aunque es cierto que la narración levanta decididamente el vuelo en el último tercio del metraje, cuando llegan las escenas de acción que muestran el asalto de la Iglesia por parte de los alemanes, ello no compensa el hecho de que todo lo anterior resulta simplemente pasable. En definitiva, Anthropoid resulta un título de notable factura formal, pero que no aporta nada nuevo a lo ya visto anteriormente en la recreación de los hechos históricos que cuenta. Puede considerarse más un “remake” de “Siete hombres al amanecer” que una nueva versión de la historia. Un film de buena factura formal, pero simplemente correcto en el apartado narrativo y, desde luego, poco original en sus planteamientos.

Calificacion: 5,5/10

sábado, 17 de diciembre de 2016

Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge)

Hasta el último hombre (2016)

Desmond Doss (Andrew Garfield), un joven oriundo de Virginia cuyas creencias religiosas y antecedentes familiares, con un padre alcoholizado tras su experiencia en la Gran Guerra, le hacen estar en contra de la violencia, se alista en el ejército de EEUU para servir como médico  militar.  Tras superar un duro periodo de instrucción y las actitudes contrarias a su pacifismo por parte de sus oficiales y compañeros de unidad, consigue su objetivo y es enviado a servir como médico al Frente del Pacífico, siendo destinada su unidad a combatir en Okinawa. Una vez allí, en medio de una sangrienta batalla contra los japoneses, Doss se convertirá en un héroe, a pesar de no empuñar ningún arma, salvando a decenas de camaradas heridos en unas circunstancias terribles.

Tras una década alejado de la industria cinematográfica, Mel Gibson ha retomado las labores de dirección con este potente relato bélico, basado en la biografia del soldado Desmond Doss, el primer objetor de conciencia condecorado con la medalla de honor del congreso de los Estados Unidos, merced a su heroico comportamiento salvando la vida de 75 camaradas heridos en la Batalla de Okinawa. Una historia que se prestaba a ser adaptada a la Gran Pantalla, y que tenía el atractivo -como el mismo Mel Gibson declaró-, de tratar sobre un personaje que era un “superhéroe, pero real”.
Con un estimable presupuesto de 40 millones de dólares, se ve que Gibson ha disfrutado adaptando al cine esta historia sobre el heroísmo y sacrificio personal, temas que, combinados con el componente de violencia (bélica, en este caso); son muy del gusto del realizador australiano.  En cuanto a la valoración del film, hay que decir que si bien este resulta bastante convencional en el planteamiento de su primera mitad, que sirve para la introducción de los personajes y de la historia, incluyendo el posterior paso del protagonista por el campamento de instrucción,  sabe mantener bien el ritmo y la atención del espectador. Y cuando, ya en la segunda mitad del metraje, llega la parte estrictamente bélica, no cabe duda que Gibson hace gala de sus mejores dotes como director, ofreciendo un espectáculo brutalmente realista en la recreación de los combates, filmados con pericia técnica y un excelente pulso narrativo. En esas escenas, Gibson logra ofrecer unas secuencias de acción cuyo nivel de intensidad e impacto visual recuerdan a las de Salvar al Soldado Ryan. Sin duda, es en esa parte bélica donde se condensan las mejores virtudes de la película, que no da un momento de respiro al espectador. A ello se le une la buena labor interpretativa de Andrew Garfield, que consigue dar vida en la pantalla a un soldado Doss tremendamente humano y creíble, con el se puede llegar a empatizar con facilidad.  

Lo único que, bajo mi punto de vista, impide que “Hasta el último hombre” llegue a la consideración de Obra Maestra es, aparte del convencionalismo formal de su primera mitad, el típico tono épico-heroico made in Hollywood  que destila el guión; cuando esta era una historia que –bajo mi punto de vista- hubiera dado mucho más de sí de haberse profundizado en el aspecto antibélico de la misma. El problema es que dicho aspecto queda totalmente relegado y eclipsado porque la historia prefiere recrearse en la faceta heroica del personaje, aun cuando sus convicciones fueran precisamente contrarias a la guerra.  De haberse pulido más esos aspectos, podríamos haber estado ante unos de los mejores films bélicos de la historia del cine.

En definitiva, “Hasta el último hombre” es un título que sin duda no defraudará a los aficionados al cine bélico y que también puede ser apreciado por el público en general. No cabe duda que es una película bastante estimable tanto en la forma como en el fondo, pero que muy probablemente se queda a medio camino en más de un aspecto,  lo cual impide que estemos ante una película absolutamente redonda.  Pese a ello, no puede negarse que se trata de un titulo bastante recomendable.

Calificacion: 7,5 /10

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Land of Mine (Under Sandet)

Land of Mine - Bajo la arena (2015)
 
Dinamarca, mayo de 1945. Recien finalizada la guerra en Europa, cientos de jovenes prisioneros de guerra alemanes son forzados por el ejército danés a retirar miles de minas terrestres que habían sido colocadas a lo largo de la costa oeste danesa durante ocupación alemana.  Uno de esos grupos se le asigna al sargento Carl Rasmussen (Ronald Moller), un duro veterano de las fuerzas paracaidistas que guarda un enorme rencor hacia los alemanes como consecuencia de la ocupación de su país por la Werhmacht.  Pese a ello, las duras experiencias que vivirá el sargento Rasmussen junto a sus prisioneros  harán que con el transcurso de las semanas la inicial hostilidad del sargento de paso a un sentimiento de fraternidad e incluso afecto hacia estos.
 
Land of Mine es una reciente coproducción germano-danesa que aborda, en clave de drama bélico, unos hechos  verídicos y poco conocido hasta la fecha, concretamente el empleo masivo de prisioneros de guerra alemanes para la desactivación y retirada de las minas terrestres que las fuerzas de ocupación alemanas habían colocado en territorio danés.  Se calcula que de los 2.000 prisioneros empleados en dicha tarea al menos la mitad murieron o sufrieron graves heridas en los meses posteriores al fin de la guerra. Partiendo de esta premisa argumental, el director Martin Zandvliet construye un sólido alegato antibélico y a favor de la fraternidad humana, que se hizo acreedor de varios premios del público en distintos festivales del cine Europeo.
Entrando a valorar el film, considero que estamos ante una película que sin duda cuenta una historia de manera sólida, con un argumento que se desarrolla efizcamente a lo largo del film. En ese sentido, opino que lo más logrado es como se muestra la evolución del personaje principal, el duro Sargento Rasmussen, y como este evoluciona desde su inicial e indisimulado odio hacia sus prisioneros, pasando por la comprensión, hasta llegar finalmente a sentir afecto por los adolescentes a los que envía diariamente a realizar una tarea que equivale a una muerte casi segura. También me gustaron otros aspectos técnicos de la producción como la fotografía (que realza magníficamente los escenarios exteriores donde se desarrolla la historia), el vestuario, y la ambientación del film. En el apartado interpretativo, es reseñable el buen trabajo del actor principal, Ronald Moller, que logra dotar de mucha humanidad a su personaje, estando bien respaldado por el resto de jóvenes interpretes que dan vida a los prisioneros alemanes.
 
No obstante, Land of Mine también adolece de una serie de puntos débiles que impiden que estemos ante una película totalmente redonda. En primer lugar, el desarrollo de los personajes (exceptuando el del Sargento) resulta totalmente esquemático y unidimensional, de modo que en ese aspecto se echa en falta algo más de profundidad en el retrato que se ofrece del resto de protagonistas y personajes secundarios, lo que hubiera resultado en una mejor visión de conjunto. Tampoco habría estado de más, como contrapeso de la victimización de los alemanes, que se hubiera esbozado de alguna manera el origen del odio hacia estos, y los rigores de la ocupación, cosa que se echa en falta en el desarrollo de la historia. Pero por lo demás, no cabe duda que la película ofrece al espectador una historia que se sigue con interés que no decae a lo largo de su ajustado metraje (algo menos de 100 minutos), y que tiene un par de momentos especialmente conmovedores en lo que a carga emotiva se refiere.
En definitiva, Land of Mine es una película que pese a no ser del todo redonda, sí que sirve para conocer unos hechos muy poco difundidos hasta la fecha, y que sin duda será apreciada por los buenos aficionados al cine bélico, pese a no ser propiamente una pelicula de acción bélica.  Sin duda, uno de los títulos bélicos del cine europeo más interesantes de los últimos tiempos.
 
Calificación: 6,5/10

lunes, 26 de septiembre de 2016

1944

1944 (2016)

La historia comienza en el Frente Oriental en Agosto de 1944. Un grupo de soldados estonios enrolados en la Werhmacht combaten a los rusos defendiendo suelo patrio,  decididos a hacer frente al enemigo pese a lo desesperado de su situación. Tras varias semanas de combates, los protagonistas se enfrentarán en combate a una unidad estonia enrolada en el Ejercito Rojo, a través de cuyos miembros se conocerá la otra cara de la contienda, hasta el final de la misma.  

1944 es una producción estonia realizada por el director de esa nacionalidad Elmo Nüganen, que nos ofrece un drama bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial, centrado en mostrar una perspectiva del conflicto a través de las vivencias de varios soldados estonios que tuvieron que combatir en ejércitos distintos durante los últimos meses de la contienda. En ese sentido, puede decirse que el film ofrece una visión bastante completa del drama sufrido por la pequeña nación báltica durante el conflicto, encontrándose atrapada entre el invasor soviético (que había ocupado militarmente el país en 1939) y el alemán; de modo que muchos de sus soldados combatieron en distintos bandos y, a veces, unos contra otros. Dicha paradójica situación, amén de una cierta denuncia de las dictaduras nazi y soviética, constituye el eje principal de la historia.

En cuanto a la valoración, hay que decir que pese a lo ajustado del presupuesto de la producción (apenas unos 10 millones de Euros), la película contiene una serie de escenas bélicas que, sin llegar a ser espectaculares, sí que resultan bastante estimables y están bien filmadas. Por otro lado, el aspecto narrativo logra alcanzar un punto de cierta originalidad cuando, a mediados de metraje, cambia el punto de vista de la narración, la cual se traslada desde el grupo de soldados enrolados con los alemanes, al de la unidad estonia que combate en el Ejército Rojo. Este cambio de perspectiva permite que la narración le ofrezca al espectador una perspectiva más completa del conflicto, lo cual es realmente de agradecer.   Entre los puntos más débiles del film, puede decirse que el desarrollo de la historia resulta muy convencional, tanto en la forma como en el fondo, y que el carácter esquemático de los personajes principales, con poca ocasión para profundizar en su desarrollo, impide que se llegue a empatizar con alguno de ellos.

En definitiva, 1944 es una correcta producción bélica Europea que nos ofrece una historia poco conocida para el gran público, y que se sigue con razonable interés para el espectador, pero que adolece de una mayor dosis de originalidad formal o narrativa para subir un peldaño su interés y poder ser considerada como un referente dentro del género bélico. Pese a ello, no puede negarse que ofrece una historia que se ve con interés, y que, pese a su sencillez, es un producto de cierta calidad, por lo que su visionado no desagradará a los aficionados a este tipo de cine.

Calificación: 6/10

lunes, 8 de febrero de 2016

Suite Francesa (Suite Francaise)

Suite Francesa (2015)

La historia nos sitúa en Francia, en junio de 1940. Poco después de la derrota francesa,  un pequeño pueblo situado al oeste de Paris es ocupado por las tropas alemanas.  Entre sus habitantes se encuentra Lucile Angellier (Michelle Williams) una joven aficionada a la música clásica que convive con su acaudalada y autoritaria suegra (Kristin Scott Thomas), mientras espera noticias de su marido, prisionero de guerra.  La existencia de todos los habitantes del pueblo se verá alterada con la ocupación, mientras Lucille se irá sintiendo gradualmente atraída por Bruno (Matthias Schoenaerts), un joven teniente alemán alojado en la casa de su suegra, con quien comparte la afición por la música.

En 1940, la escritora francesa de origen judío Irene Nemirovski comenzó a escribir una serie de cuadernos de relatos basados en sus propias vivencias durante los primeros meses de la ocupación alemana, los cuales venían a describir de forma novelada la vida cotidiana de los franceses en ese periodo, y las relaciones que se establecieron con los ocupantes alemanes.  Nemirovski no pudo llegar a terminar su obra puesto que, debido a su origen judío, en el verano de 1942 fue detenida y deportada a los campos de concentración, donde murió a las pocas semanas. Sin embargo, su hija pudo conservar el manuscrito de su obra inacabada, que había titulado “Suite Francesa”; el cual permaneció inédito durante varias décadas hasta que en 2004 apareció finalmente publicado en forma de novela, alcanzando un notorio éxito editorial en Francia y otros países.

Sobre la base de dicha historia literaria creada por Nemirovski, esta producción británica ha venido a recrear un aspecto interesante de la II GM como es el de las relaciones que se establecieron entre ocupantes y ocupados en las primeras etapas de la contienda.  Como en toda producción británica de cierto nivel, hay que reconocer en primer lugar que la labor de ambientación y puesta en escena del film es impecable;  de modo que el vestuario, los uniformes, asi como los escenarios exteriores e interiores, están cuidados al máximo detalle y ello ayuda a que el espectador se sumerja de lleno en la época que describe la narración. También es destacable la labor interpretativa de los actores principales, todos ellos muy sobrios y creíbles en sus respectivos papeles.

Sin embargo “Suite Francesa” dista mucho de ser una película redonda, y ello se debe principalmente a que, siendo un drama romántico, debería emocionar al espectador o tocar su fibra sensible en algún momento, cosa que no consigue. Estamos ante uno de esos relatos pretendidamente románticos, pero que adolece de perfección en la forma y enorme frialdad en el fondo. Porque lo cierto es que Suite Francesa no emociona, y en demasiados momentos, no le transmite nada al espectador, sobre todo porque la relación romántica que surge entre Lucille y Bruno se desarrolla con poca naturalidad, hasta el punto de que resulta casi impostada. Da la impresión de que el guion peca en exceso de frialdad académica a la hora de describir el romance que surge entre ambos, cuyo principal problema es, como apuntaba, que no llega a emocionar en ningún momento. De ese modo el eje principal de la narración –la historia romántica- avanza sin brillo (y también sin que se aprecie demasiada química entre la pareja protagonista) hacia un desenlace que se me antojó igualmente desangelado y un tanto frio. Pese a ello, también es justo reconocer que estamos ante una película que se ve con razonable interés y cuyo cuidado aspecto formal hay que valorar.
En definitiva “Suite Francesa” es una típica producción británica que será apreciada por el espectador medio, sobre todo por sus elementos estéticos, pero a cuya historia le falta algo mas de “alma” para llegar a conectar con las emociones del espectador. Un producto de calidad, aunque falto de una verdadera emoción romántica que pueda enganchar al espectador.
Calificación: 6/10