Aliados (2016)
Marruecos francés, 1942. Max Vatan (Brad Pitt) un agente canadiense del servicio secreto británico llega a la ciudad de Casablanca para preparar un atentado contra la legación diplomática alemana, contando con la cooperación de Marianne Beausejour (Marion Cotillard), una agente francesa infiltrada en las altas esferas de la colonia. Tras la ejecución de la misión, ya de vuelta en Inglaterra, Max contrae matrimonio con Marianne, pero su en principio idílica relación se verá oscurecida cuando surgen sospechas sobre la verdadera identidad de su esposa.
Puede decirse que “Aliados” es el ejemplo paradigmático de como en ocasiones una producción que cuenta con un presupuesto millonario, un director de prestigio y unos actores protagonistas de primera fila no se convierte en una gran película. En este caso, el veterano realizador Robert Zemeckis, el alumno aventajado de Spielberg, contó con un más que holgado presupuesto de 85 millones de dólares, y el respaldo de un gran estudio como la Paramount para sacar adelante el proyecto del film, con el que claramente se quiso rendir homenaje al cine clásico de espionaje producido en Hollywood durante los años 40 del pasado siglo.
Sin embargo, opino que en este caso Zemeckis se quedó a medias, porque Aliados resulta un producto tan pulido e incluso brillante en su forma, como vacío en el fondo. Se nota que el director quiso preparar cada plano de la película a conciencia, para su disfrute estético por el espectador, lo cual se pone de manifiesto en el exquisito cuidado que se aprecia en la recreación de los decorados y escenarios donde transcurre la acción. En ese aspecto hay que reconocer el virtuosismo técnico del realizador para componer planos visualmente atractivos. Pero, más allá de eso, la película falla en su misma base, ya que el desarrollo de la historia resulta muy plano a la vez que previsible, y la química entre los protagonistas es más bien inexistente.
De esa forma, la trama avanza de una forma tan lineal como monótona, sin que en ningún momento logre transmitir las necesarias dosis de tensión dramática o intriga, ni logre sorprender al espectador con algún giro argumental inesperado. Esto se traduce en que la película transmite una permanente sensación de frialdad, sin que las discretas interpretaciones de un Brad Pitt más bien inexpresivo, y de una Marion Cotillard un tanto gris logren hacer que levante el vuelo en ningún momento. En ese aspecto, además, cabe señalar que el desarrollo de los personajes –tanto principales como secundarios- brilla por su ausencia, siendo este otro lastre para que la narración fluya con un mayor interés.
En definitiva, Aliados se queda al final en un título que ofrece un bonito envoltorio visual y estético, pero bastante falto de contenido. Da la impresión de que Zemeckis, en su empeño estilístico por cuidar la forma, se olvidó completamente del fondo, con lo cual el resultado final dista mucho de ser satisfactorio. Como película de espionaje adolece de emoción e intriga, mientras que como historia romántica tampoco convence, de forma que resulta un título de esos que se olvidan rápidamente tras su visionado.
Calificacion: 5,5/10



















