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lunes, 10 de febrero de 2020

Aliados (Allied)

Aliados (2016)

Marruecos francés, 1942. Max Vatan (Brad Pitt) un agente canadiense del servicio secreto británico llega a la ciudad de Casablanca para preparar  un atentado contra la legación diplomática alemana, contando con la cooperación de Marianne Beausejour (Marion Cotillard), una agente francesa infiltrada en las altas esferas de la colonia. Tras la ejecución de la misión, ya de vuelta en Inglaterra, Max contrae matrimonio con Marianne, pero su en principio idílica relación se verá oscurecida cuando surgen sospechas sobre la verdadera identidad de su esposa.

Puede decirse que “Aliados” es el ejemplo paradigmático de como en ocasiones una producción que cuenta con un presupuesto millonario, un director de prestigio y unos actores protagonistas de primera fila no se convierte en una gran película. En este caso, el veterano realizador Robert Zemeckis, el alumno aventajado de Spielberg, contó con un más que holgado presupuesto de 85 millones de dólares, y el respaldo de un gran estudio como la Paramount para sacar adelante el proyecto del film, con el que claramente se quiso rendir homenaje al cine clásico de espionaje producido en Hollywood durante los años 40 del pasado siglo.

Sin embargo, opino que en este caso Zemeckis se quedó a medias, porque Aliados resulta un producto tan pulido e incluso brillante en su forma, como vacío en el fondo.  Se nota que el director quiso preparar cada plano de la película a conciencia, para su disfrute estético por el espectador, lo cual se pone de manifiesto en el exquisito cuidado que se aprecia en la recreación de los decorados y escenarios donde transcurre la acción. En ese aspecto hay que reconocer el virtuosismo técnico del realizador para componer planos visualmente atractivos. Pero, más allá de eso, la película falla en su misma base, ya que el desarrollo de la historia resulta muy plano a la vez que previsible, y la química entre los protagonistas es más bien inexistente. 

De esa forma, la trama avanza de una forma tan lineal como monótona, sin que en ningún momento logre transmitir las necesarias dosis de tensión dramática o intriga, ni logre sorprender al espectador con algún giro argumental inesperado.  Esto se traduce en que la película transmite una permanente sensación de frialdad, sin que las discretas interpretaciones de un Brad Pitt más bien inexpresivo, y de una Marion Cotillard un tanto gris logren hacer que levante el vuelo en ningún momento.  En ese aspecto, además, cabe señalar que el desarrollo de los personajes –tanto principales como secundarios- brilla por su ausencia, siendo este otro lastre para que la narración fluya con un mayor interés.

En definitiva, Aliados se queda al final en un título que ofrece un bonito envoltorio visual y estético, pero bastante falto de contenido. Da la impresión de que Zemeckis, en su empeño estilístico por cuidar la forma, se olvidó completamente del fondo, con lo cual el resultado final dista mucho de ser satisfactorio.  Como película de espionaje adolece de emoción e intriga, mientras que como historia romántica tampoco convence, de forma que resulta un título de esos que se olvidan rápidamente tras su visionado.

Calificacion: 5,5/10

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fugitivos del Desierto (Ice Cold in Alex)

Fugitivos del Desierto (1958)

El relato comienza en el Norte de África, en junio de 1942. Mientras las fuerzas alemanas avanzan victoriosas hacia Egipto y la fortaleza de Tobruk, el capitán George Anson (John Mills), un hombre cansado de la guerra y con tendencia al alcoholismo, recibe el encargo de evacuar a dos enfermeras en una ambulancia con destino a Alejandría. Sin embargo, el viaje pronto se complica cuando el acoso de las avanzadas alemanas hace que Anson y sus compañeros de viaje tengan que elegir una nueva ruta dando un largo rodeo por el desierto. Por el camino, la ambulancia recoge al capitán Van der Poel (Anthony Quayle), un oficial sudafricano que, aunque en principio será de gran ayuda gracias a su fortaleza física, gradualmente irá despertando las sospechas del resto de grupo acerca de su verdadera identidad e intenciones.

En 1957 el escritor británico Christopher Landon publicaba la que iba a ser su obra más famosa, una novela titulada Ice Cold in Alex (cuya traducción más fiel sería “cerveza helada en Alejandria”), que se convirtió en un inmediato éxito de ventas. Landon, que durante la guerra había servido como conductor de ambulancias en el Norte de África, se basó parcialmente en sus experiencias personales para escribir el libro, aunque buena parte de los hechos que aparecían en el mismo eran ficticios. En cualquier caso, Landon no solo vendió los derechos de su novela para que esta fuera llevada al cine, sino que también fue contratado para elaborar el guión del film. La dirección del mismo recayó sobre Jack Lee Thompson, un joven y prometedor cineasta británico que solo tres años después iba a alcanzar notoriedad internacional encargándose de la realización de otro film bélico de gran éxito comercial: Los Cañones de Navarone.

Entrando a analizar el film, hay que señalar que Fugitivos del Desierto es una de las producciones bélicas británicas más estimables de la época. Tras un inicio trepidante, que incluye algunas secuencias de acción brillantemente filmadas, que muestran la huida de la ambulancia en medio de un ataque alemán, la película va evolucionando hacia el típico relato de aventuras que incluye un interesante retrato sicológico de los personajes principales. En ese aspecto, es especialmente interesante la evolución del protagonista, el capitán Anson, un hombre que en principio encarna el perfecto antihéroe, por su alcoholismo e incluso su indisimulada “fatiga de guerra”, pero que será capaz de sacar fuerzas de flaqueza para hacer frente a las penalidades de un viaje hacia el interior profundo del desierto y que finalmente ofrecerá lo mejor de sí mismo mientras sueña, como el mismo dice, con “tomar una cerveza helada en Alejandria”. Frente a él, el hercúleo Capitán Van der Poel (magníficamente interpretado por Anthony Quayle) ofrece la nota discordante, pues pese a mostrarse desde el primer momento como un hombre de excepcional valor y arrojo, el misterio en torno a su verdadera identidad será una fuente de tensión para sus compañeros de viaje.

En medio de ello, la película ofrece escenas muy logradas, especialmente la ya citada de la huida de la ambulancia y la del tenso cruce de campo de minas, una escena, por cierto, que después sería imitada hasta la saciedad en títulos posteriores ambientados en el desierto norteafricano. Todo ello compensa en gran medida el evidente bajón de ritmo que experimenta la narración en la segunda mitad del metraje (posiblemente sobran algunos minutos en esa parte), pero que en cualquier caso no afecta a la calidad de un relato que destila un convincente mensaje antibelicista, y que está perfectamente rematado por un estupendo y a la vez emotivo desenlace que sirve para redondear una película bastante completa en todos los sentidos. Un título que, sin llegar a ser sobresaliente, sí que es bastante estimable y que puede considerarse un pequeño clásico del género bélico.

Calificación: 7/10

La Pelicula Online (V.O.S.E.)

lunes, 7 de noviembre de 2011

Los Chacales del Desierto (Commandos)

Los Chacales del desierto (1968)

Norte de Africa, Octubre de 1942. En vísperas de los desembarcos aliados que darán comienzo a la Operación Torch, un comando integrado por soldados de origen italoamericano se prepara para una peligrosa misión. El comando, liderado por el inexperto Capitán Valli (Jack Kelly) y un duro veterano, el Sargento Sullivan (Lee Van Cleef) tendrá como objetivo apoderarse de un estratégico oasis situado en la retaguardia enemiga, y mantenerlo en su poder hasta la llegada de refuerzos, haciéndose pasar por soldados italianos. Pese a que el objetivo es alcanzado con éxito en un primer momento, el abierto desprecio que el Sargento Kelly expresa por su superior y la presencia de un destacamento alemán en las cercanías del oasis, harán que toda la misión peligre.

Los Chacales del Desierto es una curiosa coproducción italo-germana, de claro carácter “sesentero”, que contó como protagonistas con dos grandes secundarios de Hollywood. Concretamente, con Jack Kelly, un actor por aquel entonces muy popular gracias a su papel protagonista en la exitosa serie de TV “Maverick”; y sobre todo Lee Van Cleef, quien por aquellos años se encontraba en la cumbre de su carrera interpretativa gracias a sus brillantes papeles de villano en los míticos Westerns de Sergio Leone, como La Muerte Tenía un Precio. La dirección del film corrió a cargo del realizador italiano Armando Crispino, un director que también rodado algún spaghetti western, y que haría alguna que otra incursión posterior en el cine bélico, quien fue el encargado de conducir un rodaje que tuvo lugar en escenarios de Cerdeña y del Desierto de Almeria.

Entrando a valorar el film, hay que decir que, pese a que estamos ante otro de esos títulos que podrían encuadrarse dentro del género spaghetti-war, lo cierto es que Los Chacales del Desierto, sin ser una maravilla es un título muy superior a otros de su especie. Ello es debido en gran medida al buen hacer de su duo protagonista, ya que Jack Kelly compone un buen personaje como inexperto pero valiente Capitan Vally, mientras que Lee Van Cleef, por su parte, está muy bien en el papel de sargento veterano, curtido en mil batallas y traumatizado por sus experiencias en el frente.

Además, en este caso, y a diferencia de lo que ocurre con otras producciones bélicas italianas, la película ofrece al espectador una historia sencilla, pero bien desarrollada y efizcamente narrada. En ese sentido, es destacable la tensión que se logra crear cuando el comando se infiltra por primera vez en el oasis, eliminando poco a poco a los centinelas, una secuencia bastante bien resuelta y que realmente es digna de una buena película de comandos. El resto de escenas de acción, pese a no ser ninguna maravilla, también están rodadas con oficio, y el atrezzo bélico (exceptuando los carros M-24 Chaffee que se hacen pasar por panzers alemanes) es adecuado al contexto histórico.

Por lo demás, la película ofrece una hora y media de correcto entretenimiento bélico, con una puesta en escena y fotografía que nada tienen que envidiar a otras producciones de Hollywood similares. Es una pena que el guión del film no ahonde algo más en el antagonismo de sus personajes protagonistas, o que incluso desarrollara en mayor medida el tema del estrés postraumático que sufre el personaje del Sargento Sullivan. De haberlo hecho, además de ser una correcta película bélica, habría podido ser un título bastante estimable. En cualquier caso, lo cierto es que, pese a su ausencia de pretensiones más allá de entretener al espectador con un relato de aventuras bélica, Los Chacales del Desierto ofrece unas buenas dosis de acción y entretenimiento, suficientes como para dejar un buen sabor de boca al espectador aficionado a este tipo de cine. Sin ser una gran película, es de esos títulos que no desmerece al menos un visionado.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Amarga Victoria (Bitter Victory)


Amarga Victoria (1957)

La historia nos sitúa en Africa del Norte. El mayor del ejercito británico David Brand (Curd Jürgens) recibe la misión de liderar un comando que deberá infiltrarse tras las lineas enemigas y asaltar el cuartel general alemán en Bengasi, con el objetivo de robar unos importantes documentos secretos. Todo se complica cuando a Brand le asignan como segundo oficial al Capitán Leith (Richard Burton), quien años atrás había mantenido un romance con la esposa del mayor, Jane. Esto hará que la rivalidad y la tensión entre ambos hombres vaya creciendo progresivamente, llegando a su punto álgido cuando surgen dificultades que ponen el peligro la supervivencia del comando durante el trayecto de vuelta de la misión.

Amarga Victoria fue el primer trabajo europeo del realizador norteamericano Nicholas Ray, uno de los directores más prestigiosos de Hollywood en la década de los 50, gracias a su participación en títulos que alcanzaron un gran éxito comercial como Johnny Guitar, y sobre todo, Rebelde sin Causa, película póstuma del gran actor James Dean, y que acabaría elevándolo a la categoría de mito. Precisamente, fue la prematura muerte de Dean, con quien Ray había trabado una estrecha amistad, la que iba a provocar una grave crisis personal al director, profundamente afectado por la muerte de su estrella. Por este motivo, tras dirigir en EEUU un par de películas que pasaron sin pena ni gloria, Ray decidió emigrar a Europa en busca de nuevos aires personales y profesionales. Una vez instalado en Francia, Ray iba a encargarse de la realización de este film, adaptación de una novela homónima de René Hardy, y que iba ser coproducido por estudios galos conjuntamente con la norteamericana Columbia. Tras el estreno de la película en el festival de Venecia de 1957, al parecer, el cineasta francés Jean Luc Godard afirmó, entusiasmado con el film: “El Cine es Nicholas Ray”.

Entrando a valorar la película, hay que decir que muy probablemente la valoración de Godard tuvo un importante componente de exageración. Ciertamente Amarga Victoria tiene varios aspectos interesantes en su haber, centrados principalmente en el buen hacer de su dúo protagonista, unos muy entonados Curd Jürgens y Richard Burton; así como presentar una historia en la que la acción bélica es un mero telón de fondo, que se usa como excusa para ofrecer una serie de reflexiones sobre diversos temas trascendentes, como el significado del verdadero valor, la cobardía, o incluso la actitud ante la muerte.

Sin embargo, la película también presenta aspectos poco pulidos que provocan que la historia no termine de funcionar bien en pantalla. Bajo mi punto de vista, esto es debido a que la rivalidad y la tensión sicológica entre los dos protagonistas, el Mayor Brand y el Capitán Leith, no fluye con la naturalidad deseable, sino que más bien se desarrolla con un punto de artificio que la hace poco creíble, e incluso forzada en más de un momento. Finalmente, se echa bastante en falta un mayor desarrollo del personaje de Jane, la protagonista femenina, pues su papel, en principio importante como agente provocador de la rivalidad entre los protagonistas, queda un tanto desdibujado. Pese a ello, hay que reconocer que el film tiene algunos diálogos bastante interesantes, y que las escenas de acción, pese a no pasar de tener un carácter meramente incidental en la trama, están correctamente filmadas, amén de contar con un interesante desenlace que eleva en buena medida la valoración general de la película.

En conclusión, puede decirse que Amarga Victoria es un film de cierto calado, pero quizás un tanto pretencioso, y en el que no todos los elementos narrativos están suficientemente bien perfilados como para ser un título redondo. Pese a ello, es una película estimable, sobre todo por su notable reparto, y por el hecho de ofrecer una historia con un punto de originalidad, no exenta de interés.

Calificación: 6/ 10

lunes, 24 de octubre de 2011

Los Jóvenes Leones (Il Grande Atacco)

Los Jóvenes Leones (1978)

La historia comienza en Berlin, en una cena celebrada con motivo de los Juegos Olímpicos de la capital alemana en 1936. A dicha cena acuden delegados de distintos países, entre los que se encuentran el estadounidense General Foster (Henry Fonda), el corresponsal de prensa británico Sean O´Hara (John Huston), y el Mayor alemán Manfred Roland (Stacy Keach). Años después, con el estallido de la guerra, los destinos de estos personajes y de sus familiares se verán progresivamente entrecruzados cuando los avatares de la contienda hacen que un hijo del general Foster, el Mayor Roland, y el corresponsal O´Hara se encuentren en Tunez durante las últimas semanas de la campaña en el Norte de África.

Los Jóvenes Leones es uno de esos films que se encuadran dentro del género que podríamos denominar Spaguetti-War, y que engloba una serie de películas bélicas producidas por los estudios italianos especialmente en la década de los años 60 y 70 del siglo pasado, al rebufo de los grandes éxitos bélicos de Hollywood. En el caso de esta película, normalmente debería haber caido en el más completo olvido, de no ser por el hecho de contar en su reparto con una curiosa mezcla de actores semidesconocidos, y estrellas de Hollywood en pleno declive, como Henry Fonda, e incluso con el mítico director John Huston, quien se puso en esta ocasión delante de las cámaras para interpretar a un veterano corresponsal de guerra, de carácter arrojado y díscolo, decidido por encima de todo a buscar la acción del campo de batalla. Un papel, por otra parte, que Huston interpreta con bastante convicción, y que es de hecho de lo mejor que ofrece este film. Además, para potenciar más el aspecto internacional del reparto, incluso se contrató a Orson Welles para que hiciera de narrador de la voz en off de la versión en inglés del film.

En cualquier caso, se nota que el presupuesto debió agotarse en pagar el caché de las viejas glorias hollywoodienses, porque lo cierto es que Los Jóvenes Leones resulta un bodrio casi absoluto. Partiendo de las historias paralelas de los personajes que se presentan en la introducción de la historia, la película va desgranando el destino de estos, a partir de una serie de “saltos” espacio-temporales, a la vez que plantea una serie de diálogos y situaciones plagados de clichés y lugares comunes. El problema es que prácticamente, no hay historia. Los constantes saltos de una línea narrativa a otra hacen que el desarrollo de los personajes resulte totalmente esquemático, y que la atención del espectador se vea muy perjudicada por esa falta de profundidad argumental. La película levanta algo el vuelo en el tercio final del metraje, cuando la acción se traslada al Norte de África, y la narración se desarrolla de una manera más continua, insertándose algunas escenas bélicas que dotan de algo de ritmo al relato. Respecto a esa parte de acción, hay que decir que las secuencias de combate son medianamente correctas, aunque el uso de abundante material moderno para recrear las batallas de blindados chirría al espectador mínimamente avezado en cuestiones técnicas. Aparte de eso, y de ocuparse de recrear la fase final de la Campaña de Tunez en 1943, la película ofrece bastante poco de interés.

En resumidas cuentas, Los Jóvenes Leones, es el típico film italiano de ciertas pretensiones, pero cuyo escaso presupuesto y deficiente guión lastran casi desde el principio. Una película cuyo principal interés radica en la curiosidad de ver a algunas estrellas de Hollywood participando en una producción europea que roza la serie B. Por lo demás es un título completamente a olvidar.

Calificación: 3/10


miércoles, 2 de junio de 2010

La Estrella de África (Der Stern von Afrika)

La estrella de Africa (1957)

Relato biográfico sobre el as de la Luftwaffe Hans Joachim Marseille (Joachim Hansen), uno de los pilotos alemanes con mayor número de victorias en la II GM. Desde los inicios de su carrera militar en la academia de instrucción de la Luftwaffe, hasta su consagración como héroe militar pilotando un caza Me-109 en el Norte de Africa, la película narra los inicios del joven piloto y su meteórica carrera militar que lo llevó a convertirse en un héroe nacional apodado "La Estrella de África", una fama que le acompañaría hasta su prematura muerte en un accidente aéreo, acaecida en Septiembre de 1942.

Pese a tratarse de una producción alemana sobre la vida de un héroe de guerra netamente germano, lo cierto es que el rodaje de La estrella de África tuvo bastante relación con España. No solo porque se trató de una coproducción y, por tanto, una parte del capital con el que se financió el film era español, sino que además, la mayor parte del rodaje de los exteriores tuvo lugar en la Isla de Gran Canaria, especialmente en la zona de la playa de Maspalomas. Por otra parte, de manera más significativa, los Me-109 que aparecen en la película fueron cedidos a la productora por el ejército del aire español, que por aquella época aun tenia en servicio una versión modificada del mítico caza alemán, los famosos “buchones”; los cuales fueron muy útiles para recrear los aparatos usados por la escuadrilla de Marseille en el Norte de África.

Entrando a valorar el film, la verdad es que no puede decirse que este haya resistido demasiado bien el paso del tiempo. Se trata de la típica producción bélica alemana edulcorada de los años 50, en la línea de otro título similar como U-47 Comandante Prien, dedicada a honrar un héroe de guerra nacional, pero evitando cuidadosamente, como era de esperar, toda referencia al nazismo. Tampoco puede decirse que la película destaque en el aspecto bélico. Las secuencias aéreas filmadas son pasables, pero la mayoría de escenas de combate aéreo emplean unas maquetas bastante burdas combinadas con unas transparencias muy evidentes, que hacen que los efectos especiales resulten hoy día bastante pobres.

En lo que respecta a la parte discursiva, la película no es precisamente un dechado de virtudes, pues los diálogos no son demasiado atractivos, y además el ritmo de la narración se ralentiza en más de un momento, como por ejemplo, en la parte de la luna de miel de Marseille en Roma. Lo mejor que ofrece el film se condensa, a mi modo de ver, en los primeros quince minutos del metraje, con una correcta presentación del personaje principal, y el buen hacer interpretativo del actor protagonista Joachim Hansen, quien, además del nombre de pila, compartía con Marseille un notable parecido físico que ayuda a hacer creíble su interpretación.

Por lo demás, La Estrella de Africa no presenta demasiados puntos de interés, se trata de una producción modesta incluso para los cánones de la época de su estreno,  aunque, al menos, sirve para rescatar del olvido la figura de uno de los mejores pilotos de caza de la II Guerra Mundial. Pero cinematográficamente hablando no es gran cosa.

Calificación: 3,5/10

viernes, 12 de marzo de 2010

Tambien somos seres humanos (The story of G.I. Joe)

También somos seres humanos (1945)

A través de las vivencias del corresponsal de guerra Ernie Pyle, enrolado en la compañía C del 18º regimiento de infantería del ejército norteamericano la película muestra la experiencia en combate de dicha unidad. Liderada por el carismático Capitán Bill Walker (Robert Mitchum) desde su bautizo de fuego en Túnez, hasta la dura campaña italiana, asistimos a la rutina de la vida diaria de los integrantes de la compañía, y como estos tratan de sobrellevar lo mejor que pueden las penalidades y peligros de la vida en la frente.

También somos seres humanos se enmarca dentro de un conjunto de Films bélicos realizados en los últimos meses del conflicto que, asegurada ya la victoria final aliada sobre Alemania y Japón, pretendieron ofrecer una visión humana a la vez que realista, acerca de la contienda. Tanto es así que para el rodaje del film, se emplearon como extras a auténticos soldados del ejército norteamericano, muchos de los cuales habían participado en la campaña italiana. El guión de la película se basó en los artículos periodísticos del por aquel entonces famoso corresponsal de guerra Ernie Pyle, quien no llegó a ver terminada la película, pues murió en un enfrentamiento con tropas japonesas mientras cubría la información relativa al desarrollo de la lucha en el frente del Pacífico.

Como apuntaba antes, estamos ante una de esas películas rodadas en pleno calor de la contienda, y ciertamente se aprecia que la inmediatez respecto a los hechos que se relatan se tradujo en una marcada verosimilitud de lo que se nos muestra en pantalla. El propio título original, que podría traducirse como “Historia de unos soldados americanos” indica las intenciones del film. De modo que no es de extrañar que el desarrollo de la historia huya del tono épico de las típicas hazañas bélicas para mostrarnos a los hombres que hay debajo de los uniformes. Así, la película nos muestra una serie de situaciones arquetípicas que sirven para describir la rutina y los interminables interludios y periodos de espera que jalonan la vida en el frente; así como las penalidades del día a día del soldado de infantería, amén de los combates. Cosa que el film hace con desigual fortuna, pues hay momentos que están bastante logrados (por ejemplo, cuando el mando la compañía comprende que han sido derrotados en Tunez y cunde el desánimo) y otros que sencillamente son pasables.

Hay algunas escenas de acción bélica correctamente filmadas, pero en general, como apuntaba, la película se centra principalmente en describir la vida cotidiana de los hombres en el frente. En ese sentido, es de agradecer el tono deliberadamente realista que adopta la narración al querer mostrarle al público la cara menos épica y atractiva de la guerra. Pero también es cierto que esto se traduce en un desarrollo argumental más bien lento, poco emocionante y un tanto pesado en más de un momento. Al menos la película se beneficia para bien de la sólida interpretación de su actor principal. Robert Mitchum, que sabe imprimirle carisma al papel de capitán de la compañía, y está bien secundado por el trabajo del resto de actores que interpretan a los soldados de la misma.

En definitiva, “También somos seres humanos” es una película que nos cuenta una historia de origen periodístico en tono semi documental. En la época de su estreno seguramente se vió favorecida por lo relativamente novedoso de su planteamiento, pero la verdad es que vista hoy dia ha quedado un tanto desfasada. Pese a ello no deja de tener un punto de interés al mostrar la otra cara de la guerra, si bien lo hace con menos talento que otras películas coetáneas como Fuego en la nieve u Objetivo Birmania. Un título correcto y honesto, aunque no demasiado brillante.

Calificación: 5,5/10

jueves, 14 de enero de 2010

Cinco tumbas al Cairo (Five graves to Cairo)

Cinco Tumbas al Cairo (1943)

Norte de Africa, junio de 1942. Tras la caida de la fortaleza de Tobruk en manos alemanas, el cabo John Brombel (Franchot Tone), el único superviviente de la tripulación de su tanque, se refugia en el Hotel de carretera “Emperatriz de Bretaña” regentado por el simpático Farid, y la camarera francesa Mouche (Anne Baxter). Aunque el sitio parece un lugar seguro, pronto las cosas se complican cuando los alemanes y el Estado Mayor del Afrika Korps, con el mariscal Rommel (Erich von Stroheim) a la cabeza, deciden usar el hotel como cuartel general antes de reemprender el avance sobre Egipto. Para no ser descubierto, Brombel adopta la personalidad del camarero Paul Davos, agente alemán fallecido en un bombardeo antes de la llegada de los alemanes. Inesperadamente colocado en una posición privilegiada, Brombel emprende una arriesgada misión de espionaje, tratando de averiguar donde esconden las fuerzas alemanas los depósitos secretos de suministros con los que Rommel planea reemprender el avance final sobre Egipto.

Cinco tumbas al Cairo fue el tercer largometraje dirigido por el genial realizador norteamericano de origen austriaco, Billy Wilder. El rodaje tuvo lugar durante los primeros meses de 1943 en el desierto de Arizona y en los estudios de la Paramount, con guión basado en la comedia de 1927 "Hotel Imperial", de Lajos Biró. Y como no podía ser de otra manera dada la fecha de su realización, es un título que se enmarca dentro de las decenas de películas de contenido propagandístico realizadas por los estudios de Hollywood  durante la contienda, en apoyo de la causa aliada

A pesar de ello, hay que reconocer que Wilder siempre se las ingeniaba para ofrecer algo distinto e interesante en sus films. En este caso, la película comienza con una secuencia impactante y arrolladora, mostrándonos como un solitario tanque británico vaga a la deriva por las dunas del desierto, mientras todos sus ocupantes yacen inermes en su interior. Luego, a partir de la llegada del único superviviente del carro al hotel de carretera, el relato cambia bruscamente de dirección, para introducirnos en la trama que se desarrolla en el escenario ligeramente claustrofóbico del hotel medio derruido por los bombardeos, a donde van llegando los personajes. Una trama que al principio ofrece los elementos típicos de una comedia de enredo, para luego ir introduciendo de forma gradual la historia de intriga y espionaje que gira alrededor de la figura del mariscal Rommel, y un misterioso mapa que contiene importante información sobre la campaña de Egipto. Todo un ejemplo de “crescendo” narrativo que Wilder sabe administrar a la perfección poniendo de manifiesto sus habilidades como director.

Eso hace que uno pueda olvidar lo poco verosímil de la trama de espionaje, y hasta perdonar algún que otro elemento poco pulido del guión (como por ejemplo, el retrato excesivamente caricaturesco que se hace los italianos, personificados en el torpe general Sebastiani). Otro aspecto que no me terminó de convencer es el retrato que se hace de Rommel. Pese a que la interpretación de Von Stroheim encarnando al famoso mariscal alemán es bastante digna, bajo mi punto de vista aparece retratado como un hombre frío y autoritario, de forma que el personaje responde más al tópico de oficial prusiano estirado, que al perfil carismático del Zorro del Desierto. Aunque esto es desde luego compresible dadas las circunstancias de la contienda.

En definitiva, Cinco tumbas al Cairo, si bien es un título menor dentro de la filmografía de Wilder, ofrece bastantes destellos de buen cine, amén de mostrar las habilidades en la realización de el por aquel entonces joven director. Desde luego, es una película que cumple la máxima enunciada por el propio Wilder de que: “Al público se le agarra por el cuello, se les acelera el corazón, y no se les suelta. Hay que apretar cada vez más. Al final, cuando están casi sin aliento, se les deja, se acabó, y la sangre empieza a circular de nuevo”. Un clásico a descubrir.

Calificación: 6,5/10

domingo, 13 de diciembre de 2009

Rommel llama a El Cairo (Rommel ruft Kairo)

Rommel llama a El Cairo (1959)

La acción comienza en la primavera de 1942, mientras Rommel prepara su golpe definitivo en Cirenaica conquistando la fortaleza de Tobruk para marchar luego sobre Egipto. A fin de conocer mejor las defensas e intenciones británicas, Rommel planea una audaz misión de espionaje ideada por el conde Lászlo Almásy, un famoso explorador del desierto, consistente en infiltrar a cuatro agentes pertenecientes al Comando Branderburg de la inteligencia militar, dando un largísimo rodeo a través del desierto, hasta llegar a El Cairo. Una vez instalados allí bajo identidades falsas, los agentes informarán de los movimientos de tropas británicas. Pese a que la primera parte de la misión es un éxito, pronto la inteligencia británica comenzará a sospechar que hay agentes alemanes infiltrados en la ciudad.

Rommel llama a el Cairo es un film alemán de espionaje basado de forma razonablemente fidedigna en los hechos reales que rodearon dos de las operaciones organizadas por el Abwerh en el norte de África: la Operación Salaam y la Operación Condor. La primera operación tenía como finalidad introducir en Egipto a los espías alemanes Peter Stanstede y Johannes Eppler, dos de los mejores agentes del servicio secreto. Eppler por su ascendencia medio árabe, su dominio de varias lenguas, y su conocimiento del país al haber residido en Egipto, podía considerarse el espía perfecto para la misión. La complicada ruta de infiltración, un recorrido de unos 3.000 kilómetros a lo largo del desierto libio y egipcio fue supervisada por el famoso explorador y egiptólogo húngaro al servicio del Abwerh Laszlo Almasy, perfecto conocedor de esos parajes, y cuyo personaje inspiró (bastante libremente, eso sí) la historia del protagonista de la oscarizada película El Paciente Inglés.

La misión infiltración fue todo un éxito y tanto Eppler como Stanstede pudieron instalarse sin despertar sospechas en el Cairo, y establecer contactos con el movimiento antibritánico egipcio. Especialmente relevantes eran los datos ofrecidos por la bailarina Hekmat Fahmi, que comenzó a facilitarles información militar muy valiosa gracias a sus contactos con altos oficiales británicos. Los agentes alemanes estuvieron pronto en condiciones para llevar a cabo la segunda operación, denominada “Condor”, consistente en transmitir por radio la información militar que habían obtenido. Sin embargo, un problema técnico en los equipos de radio impidió que pudieran enviar a Rommel las informaciones que habían conseguido usando las claves de la novela Rebecca, como previamente habían acordado. Pocas semanas después, gracias a la captura de dos radiotelegrafistas alemanes implicados en la Operación Condor, la inteligencia británica descubrió la ubicación de Eppler y Stanstede y los detuvo, frustrando de este modo la operación de espionaje alemana.

Esta es la historia que el propio Johannes Eppler se encargo de escribir después de la guerra y que a su vez sirvió de inspiración a Ken Follet para su célebre novela La clave está en Rebeca. Naturalmente, era una historia que se prestaba a ser llevada al cine, y la adaptación contó con la colaboración de Eppler como asesor de los guionistas. Como apuntaba antes, Rommel llama a El Cairo respeta en general los hechos históricos reales, si bien se toma algunas licencias (por ejemplo, la traición de la bailarina Amina, o introducir en la trama un ficticio romance de Eppler con una oficial británica) para hacer mas atractiva la historia.

En lineas generales la película sigue las líneas convencionales del thriller de espionaje, ofreciéndonos una visión con ciertos tintes patrióticos, pero también bastante aséptica, de la historia. Si bien ni el desarrollo argumental ni la puesta en escena resultan demasiado brillantes, la película tiene algunos momentos logrados, como cuando muestra las penalidades que pasa el comando en su travesía por el desierto, o la tensa infiltración de Eppler disfrazado de oficial británico en el cuartel general del El Cairo. Aunque a mi modo de ver, dado los excelentes mimbres que ofrecia la historia real (una de esas historias en las que la realidad parece superar a la ficción) creo que la película se queda a medio gas, limitándose a una narración de los hechos bastante convencional, sin explotar todas las posibilidades que aquellos ofrecian. Lo mismo puede decirse del trabajo de los actores, el cual resulta correcto, aunque sin demasiados alardes interpretativos.

Al final “Rommel llama a El Cairo” se queda en un correcto film de espionaje, aunque sin demasiado brillo. Pero no deja de tener su interés por describir una de las operaciones de espionaje más audaces llevadas a cabo en la II GM. Una historia seguramente a descubrir por muchos.

Calificación: 5/10

jueves, 5 de junio de 2008

El Baile de los Malditos (The Young Lions)

El Baile de los Malditos (1958)

El estallido de la II GM hará que las historias paralelas de tres hombres llamados a participar en el conflicto terminen entrelazándose. El teniente Diestl (Marlon Brando) es un oficial alemán cuyos ideales de servir a la patria por una causa justa, se van viendo desdibujados por la inhumanidad de la guerra y los crímenes que presencia. Michael Whitecre (Dean Martin) es un cínico y famoso actor de Broadway que es llamado a filas pese a su rechazo de los deberes militares y el temor a arriesgar su vida en el campo de batalla. Por su parte, Noah Ackerman (Montgomery Clift) es un soldado americano de origen judío cuyo patriotismo no impide que sea marginado por sus compañeros debido a su credo, y que ha de afrontar el rechazo de la propia sociedad por la que combate.

Basándose en la novela de Irwin ShawThe Young Lions” (“Los jóvenes leones”), que es como se tituló en EEUU, el director Edward Dmytryk adaptó para la gran pantalla está historia de marcado carácter antibelicista. El mayor mérito que puede atribuirsele a esta película, rodada en plena década de los cincuenta, es que supuso en su momento un nuevo enfoque acerca de la II Guerra Mundial, alejándose del heroismo épico de otras producciones contemporáneas, para profundizar en los aspectos morales y personales del conflicto. Ciertamente fue una producción novedosa por narrar el conflicto desde los puntos de vista contrapuestos de los distintos bandos, así como por mostrar las miserias y contradicciones internas de la sociedad norteamericana en forma de la discriminación que sufre el personaje de origen judío interpretado por Clift.

Sin embargo, hay distintos aspectos que hacen que “El Baile de los Malditos” diste de resultar la gran película que podía haber sido. En primer lugar, da la impresión de que Dmytryk no acaba de encontrar el pulso adecuado para mover todos los hilos de la compleja estructura narrativa que plantea el argumento. Así, tras un prometedor arranque, el ritmo va decayendo gradualmente y en mi opinión esto es debido en gran parte a que se dilata demasiado la introducción de los dos personajes norteamericanos. Otro defecto radica en la debilidad de las escenas bélicas, muy poco espectaculares y que no mueven a ningún tipo de emoción, aunque esta fuera antibélica. Con todo, hay que reconocer que el film contiene un par de escenas destacables, especialmente el encuentro de Dietl en el hospital militar con su desfigurado capitán (por cierto, personaje brillantemente interpretado por un joven Maxilimilian Schell), cuando este le dice "Deme una bayoneta, no es para mi..."; y el portazo que Brando a la adultera esposa de su oficial.

Pero, pese estos y algún otro momento inspirado, la película no termina de enganchar al espectador, lo que bajo mi punto de vista se debe a lo excesivo de su metraje y al ritmo irregular de la narración. También hay que apuntar un factor que afectó a muchas producciones de los años ciencuenta; la “correción política” de la época imponía cierta censura a los estudios, de manera que muchas de las partes más crudas de la novela fueron suavizadas para hacer la película más digerible para el gran público, lo cual indudablemente le resta fuerza al mensaje antibelicista del texto literario.

En el apartado interpretativo, hay que destacar el sobresaliente reparto, en que brilla especialmente Marlon Brando, con unos solventes Montgomery Cliff en el rol de otro personaje atormentado que tan bién se le daban, y Dean Martin, que no desentona en su papel de cínico y cobarde playboy. En resumen “El Baile de los malditos” conserva aun hoy cierto interés por lo novedoso de sus planteamientos en su contexto, y también por el excelente reparto protagonista. No desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

martes, 27 de mayo de 2008

Regreso del Infierno (To Hell and Back)

Regreso del infierno (1955)

Relato biográfico sobre la vida de Audie Murphy (interpretado por él mismo) un jóven de humilde familia campesina que, tras alistarse con tan solo 17 años en las fuerzas de infantería de EEUU en 1942, se convirtió en el soldado más condecorado del ejército norteamericano. Tomando parte en los combates del Norte de África, pasando por Sicilia e Italia hasta el noroeste de Europa, Murphy se convirtió en todo un heroe popular gracias a su heroísmo y coraje en la batalla.

Este film supuso la adaptación para la gran pantalla del libro de memorias del mismo Audie Murphy (titulado To Hell and Back), quien tras la guerra se convirtió en actor, por lo que no es de extrañar que los estudios Universal, responsables de la producción, le ofrecieran el papel protagonista en el film que iba a narrar su vida antes y durante la II GM. En cuanto a la valoración de la película, opino que una historia como la de Murphy merecía una adaptación superior a esta producción que flaquea en más de un aspecto. El primero (y principal) es el de la escasa entidad dramática y la poca veracidad que transmiten las escenas bélicas, las cuales resultan demasiado amables, incluso para los cánones de los años 50. En los combates nunca aparecen más de un par de docenas de soldados, los heridos y muertos no sangran, y en general las secuencias de acción resultan bastante poco creibles. Por ejemplo, cuando el pelotón de Murphy trata de cruzar un rio en Italia, se ve a los americanos disparando hacia “blancos” inexistentes en la otra orilla y en medio de un ataque de la artilleria alemana… semejante chapuza táctica no la cometería ni la peor unidad de la reserva.

Aun más irritante resulta la caracterización de los soldados que acompañan a Murphy, todos ellos aparecen retratados de una forma paternal y blanda, mostrando lo nobles e abnegados que eran todos los soldados norteamericanos. Naturalmente no aparece nada de la cobardía, malos sentimientos, o brutalidad de unos hombres inmersos en una guerra, lo cual acentúa el tono marcadamente almibarado de la historia. El retrato que se hace de la guerra es casi idílico, lo cual acaba haciendo que la película tenga un tono involuntariamente caricaturesco. Tampoco ayudan mucho las melifluas escenas del romance que mantiene Murphy con una muchacha italiana, tan edulcoradas que hoy dia mueven más a la risa que otra cosa.

Sobre el trabajo de Murphy como actor, hay que decir que no desentona tratándose al fin y al cabo de su propia interpretación, aunque tampoco el guión exigía unas grandes dotes interpretativas. En definitiva “Regreso al infierno” es un film que bien podría haberse enmarcado, sin desentonar, dentro de las películas de propaganda de los años 40. Una visión demasiado heroica y light del infierno de la guerra, y es una pena, porque con una mayor profundidad dramática podría haber resultado un interesante filme bélico. Pasable en el mejor de los casos.

Calificación: 4/10

viernes, 28 de marzo de 2008

Mercenarios sin gloria (Play Dirty)

Mercenarios sin gloria (1968)

En vísperas de la ofensiva británica en El Alamein, el Coronel Masters, al mando de una heterogénea unidad de operaciones especiales en el desierto, recibe, tras una serie de misiones desastrosas, un ultimátum para disolver su grupo. Para evitarlo, Masters ofrece a su unidad para una peligrosa misión: infiltrar una patrulla tras las líneas alemanas con la misión de destruir los depósitos de combustible que los alemanes han instalando en su retaguardia. Para liderar la misión se escoge a un oficial experto en temas de petroleo, el Capitán Douglas (Michael Caine), quien habrá de lidiar con los peligros del viaje y con los sanguinarios mercenarios del Capitán Leech (Nigel Davenport), que los manda.

Con un argumento que parece entresacado de dos títulos anteriores como “Tobruk” y “Doce del Patíbulo”, el argumento de este film nos cuenta la típica historia de comandos infiltrados tras las líneas enemigas con una misión peligrosa. El arranque de la película es bastante bueno, con una larga secuencia inicial, en la que el capitán Leach transporta un cadáver en su jeep avanzando a toda velocidad por el desierto, mientras de fondo, a través del equipo de radio se escuchan los melódicos acordes de la canción “Lili Marleen”. Sin embargo tras este electrizante comienzo, la película baja mucho el ritmo y deviene en una historia bastante más previsible, haciendo que resulte demasiado lenta en la parte central del metraje.

El transcurso de la misión recrea muy bien las dificultades del viaje a través del desierto, pero apenas hay diálogos ni acción, todo queda reducido a una sucesión de episodios un tanto monótonos con el polvo del desierto como telón de fondo. Con todo la película tiene algunas virtudes, especialmente en las cortas pero contundentes escenas de acción (como el encuentro con la patrulla árabe en un oasis) rodadas de manera bastante realista y sin concesiones. Otro de los grandes activos del film es la presencia del siempre eficaz Michael Caine y el enfrentamiento latente entre su personaje y el interpretado por Davenport, que también logra realizar una sólida interpretación como cínico oficial británico.

A mi modo de ver “Mercenarios sin gloria” es un film bastante irregular y desde luego poco original, aunque merece al menos un visionado por los aficionados al género bélico.

Calificación: 5,5/10

jueves, 27 de marzo de 2008

La Batalla de El Alamein (La Battaglia di El Alamein)

La Batalla de El Alamein (1968)
Año 1942. Mientras las tropas del Eje toman posiciones en la Línea de El Alamein, tras fracasar la intentona de Rommel de romper el frente enemigo, la divisón paracaidista italiana Folgore es enviada a guarnecer el frente. Uno de sus oficiales, el teniente Giorgio Borri, está dispuesto a hacer combatir a sus hombres a toda costa, para defender el honor del ejército italiano; mientras que su hermano el sargento Claudio Borri no entiende la dureza con la que trata a sus soldados. Mientras, los acontecimientos se preparan para la ofensiva británica, someterá a los hombres de Folgore a una dura prueba.

"La Batalla de El Alamein" es otro típico producto del cine italiano de los años 60, empeñado en seguir la estela de los éxitos cinematográficos de los estudios de Hollywood en el género bélico. El film abarca de una manera bastante amplia, aunque esquemática, las circunstancias que condujeron a la victoria de Montgomery contra las fuerzas del eje en la famosa Batalla de El Alamein, la derrota que selló de manera casi definitiva (faltaba aun el epílogo de la campaña de Tunez) la suerte de las fuerzas del Eje en el Norte de África.

De esta película, me gustó especialmente la escena en la que Montgomery llega al Cuartel General británico para relevar a Auchinleck y este le advierte que “el enemigo ya está derrotado” y solo queda rematar esa victoria. También aparece Rommel, y su actuación en los momentos claves de la batalla, si bien su figura está demasiado idealizada, pues se le retrata como un antinazi convencido, cosa que no es exacta. Naturalmente, el film se centra en mostrar el heroísmo de los soldados de la Folgore, cosa que, al menos en esta ocasión, es históricamente exacta, ya que dicha división, que contaban al principio de la batalla con 6.000 soldados, quedó reducida a unos 800 al final de la misma, llegando a rechazar en el curso de la ofensiva hasta tres ataques sucesivos de fuerzas británicas bastante superiores en número, y ganándose el respeto de sus adversarios. También aparecen otros hechos históricos como la famosa orden de Hitler a Rommel prohibiendo la retirada, o el sacrificio de las fuerzas italianas, que tuvieron que ser dejadas atrás para cubrir la retirada del grueso de las fuerzas alemanas.

Las escenas de acción no están del todo mal para la época, y en general resultan creibles. Por otra parte, aunque los tanques y vehículos blindados no son originales de la II GM, el resto del atrezzo militar sí que está bien cuidado y resulta apropiado. En cuanto a los actores, en general cumplen en sus respectivos papeles, si bien el esquematismo de los personajes tampoco permite un excesivo lucimiento individual. También me gustó la intención de la película de ofrecer una visión general de la batalla, si bien esto solo lo consigue en parte, mostrando algunas breves escenas de los jefes de los respectivos ejércitos (Montgomery y Rommel) en los momentos clave de la batalla.

En definitiva, “La Batalla de El Alamein” es una película que ofrece una visión no demasiado pormenorizada, pero al menos razonablemente verídica, de la famosa batalla que supuso el principio de fin para las fuerzas de Rommel. Un título modesto en sus pretensiones, pero que se deja ver y resulta medianamente entretenido para el espectador aficionado a la Historia Militar.

Calificación: 5/10

Reseñas relacionadas: "El Alamein: La linea de Fuoco"

viernes, 7 de marzo de 2008

La Colina (The Hill)

La Colina (1965)

En un campo disciplinario del ejército británico, situado en una inhóspita zona del desierto norteafricano, un grupo de prisioneros ingleses se encuentra encarcelado en un campo militar del norte de África llegan 5 nuevos reclusos acusados de diversos casos de indisciplina. Allí sufrirán la brutal disciplina del Sargento Mayor Wilson, y en especial de su cruel subordinado, el sádico sargento Williams, cuyo mayor entretenimiento consiste en hacerles subir y bajar, cargados con todo el equipo, un terraplen artificial de arena conocido como “La Colina”. Pese al duro trato que recibe, uno de los prisioneros, el Sargento Roberts (Sean Connery) no dudará en enfrentarse a sus captores para defender su dignidad y la del resto de prisioneros.

Manejando las claves típicas del subgénero carcelario, el director Sidney Lumet construye una historia con un marcado acento antimilitarista, donde se muestra hasta que punto puede llegar a atentarse contra la dignidad humana. “La Colina”, supone una reflexión sobre temas como el abuso de las atribuciones del mando, el racismo, la doble moral, o la deshumanización a la que conduce la disciplina militar llevada al extremo.

Personalmente he encontrado esta película algo irregular. En el plano visual, Lumet muestra su virtuosismo en la dirección, mediante un ágil manejo de los planos, que van alternando la perspectiva según las distintas situaciones que se van produciendo. Pero lo cierto es que a la película le cuesta arrancar, y se hace bastante lenta en la primera mitad del metraje, hasta que comienza a levantar el vuelo, tras una escena –en mi opinión la más lograda del film- en la que el Sargento Wilson logra imponer sus argumentos para sofocar un amago de motín entre los reclusos. Sin embargo, creo que la película adolece en determinados momentos de caer en situaciones un tanto sobreactuadas, y de cierta tendencia al efectismo, lo cual le resta brillantez al conjunto.

En el aspecto interpretativo, hay que decir que los actores en general logran buenos papeles. Destaca la presencia de un joven Sean Connery, quien logra una sólida interpretación en el papel del rebelde e inconformista Sargento Roberts, asi como Harry Andrews, muy convincente en el complejo papel del Sargento Mayor Wilson.

En resumen, “La Colina” me ha parecido una película estimable, pero algo falta de gancho para seducir al espectador y mantener el interés a lo largo del metraje. Más interesante por lo que cuenta que por como lo cuenta.


Calificación: 5/10

viernes, 29 de febrero de 2008

Un taxi para Tobruk (Un taxi pour Tobruk)

Un taxi para Tobruk (1960)

La acción se sitúa en el Norte de África, a finales de 1942. Tras una incursión de los comandos aliados contra las instalaciones alemanas en Tobruk, un grupo de cuatro soldados franceses supervivientes se interna en el desierto para volver a sus lejanas posiciones en El Alamein. Sin embargo, cuando su vehículo se estropea, no tendraán otro remedio que caminar por el desierto. Casualmente topan en su camino con una patrulla alemana a la que eliminan, capturando su vehículo y a un prisionero, un oficial alemán, el capitán Stiegel. Pese a que la relación de este con sus captores se inicia con desconfianza, a lo largo del peligroso camino de regreso acabará por nacer un sentimiento de camaradería entre todos los integrantes del grupo.

Nacida como coproducción europea, con capital esencialmente frances “Un taxi para Tobruk”, supone un curioso (por temprano) alegato antibelicista, en una época, como los años 60, en la que el cine bélico era más dado a reflejar la épica de la guerra que a mostrar sus miserias. Con un planteamiento argumental que me recordó mucho al clásico del género belico “Sahara” la película nos muestra una historia convencional, aunque bien llevada, con el tema central de la natural fraternidad humana como eje. En general el desarrollo de la historia resulta algo lento, aunque los personajes, bien dibujados, consiguen dotar de mucha humanidad a la historia. El principal fallo es que la ausencia de acción hace que el metraje (de solo hora y media) parezca más largo de lo que es, aunque esto se suple en parte con unos diálogos no sobresalientes, pero sí bien elaborados y naturales. Un aspecto que no me gustó mucho es que la amistad entre el alemán y sus enemigos surge de forma un poco injustificada, aunque dado es escaso metraje supongo que no podía desarrollarse más en profundidad la evolución de los personajes.

La crítica antibélica se hace especialmente patente en el desenlace final del film, el cual resulta bastante “Remarkiano” (lo digo por el autor de “Sin Novedad en el Frente”). La ambientación del desierto resulta adecuada, asi como en cuanto al material bélico; y aunque aparecen algunos vehículos no adecuados a la época, también se aprecian algunos verdaderos, por lo que puede considerarse aceptable. El reparto está bastante correcto, especialmente el actor que interpreta al típico sargento gruñón pero entrañable.

En resumen, “Un taxi para Tobruk” resulta una película medianamente entretenida y con un aseado apartado artístico. Quizás en conjunto resulta un poco lenta y convencional, pero opino que merece al menos un visionado.

Calificación: 5,5/10

domingo, 24 de febrero de 2008

Escuadron 332 (Tuskegee Airmen)

Escuadron 332 (1995)

La acción comienza en 1942. A título experimental, las Fuerzas Aereas de los EEUU han decidido crear un escuadrón de caza integrado exclusivamente por pilotos negros, entrenandolos en la base de Tuskegee, Alabama. A la llamada acudirán un grupo de hombres de elevada formación académica que formarán la primera unidad aerea pilotada exclusivamente por hombres de color, la 99ª escuadrilla. Tras combatir en el norte de Africa, con el tiempo los conocidos como “Aviadores de Tuskegee” formaran el 332º escuadrón de combate, que realizara misiones de escolta de bombaderos en Italia. Pero en este proceso no solo habrán de luchar contra el enemigo, sino también contra el racismo y los prejuicios dentro del propio ejército norteamericano.

Esta producción, realizada para la televisión por la productora especializada en temas históricos HBO, rinde un sincero homenaje a los primeros pilotos de color de la USAAF, que combatieron con extraordinario valor pese a los prejuicios existentes en su contra en el seno de su propio país. El argumento puede encuadrarse dentro de las típicas historias de integración y superación personal que tan del agrado son del público estadounidense. En este caso, la película nos muestra los logros de estos hombres que lucharon por un país que aun los discriminaba en muchos sentidos y que lograron acallar las críticas con sus logros en el campo de batalla.

Con un estilo bastante cercano al docudrama, Escuadron 332 nos va mostrando sin demasiada originalidad, aunque con corrección formal, las peripecias del grupo de pilotos que abrieron el camino para el final de la segregación racial dentro del ejército de EEUU. Como suele ser habitual en las producciones HBO, la ambientación está bastante cuidada y la historia resulta entretenida de ver. El mayor aspecto negativo es que todo discurre por los cauces previsibles y que la mayor parte de las escenas resultan bastante tópicas y suenan a ya vistas con anterioridad. En el desarrollo de la historia y de los personajes, el guión resulta bastante plano y desde luego le falta capacidad para transmitir emotividad al espectador.

Además la película contiene un par de fallos de contexto bastante chirriantes. Por ejemplo, cuando los hombres de Tuskegee son enviados al norte de África (es decir, a principios de 1943), los modelos que pilotan son P-51 Mustang, aviones que entraron en servicio en 1944 (más adecuado habría sido que pilotaran el P-47 Thunderbolt). Por otro lado, en las filmaciones de época que muestran las misiones de ataque al suelo realizadas supuestamente en el Norte de Africa, se nota por el paisaje que se trata de misiones sobre Normandia. En esta linea, se echa en falta alguna escena de acción aérea más elaborada, ya que salvo alguna que otra secuencia realmente filmada, los combates aéreos están extraídos de documentales de la época.

El reparto cuenta con algunos de los actores afroamericanos mas conocidos, caso de Lawrence Fishburne (que interpreta al protagonista, teniente Lee) o Cuba Gooding Jr., pero los personajes no dan demasiado juego ni están demasiado desarrollados, así que ninguno brilla especialmente, aunque cumplen con dignidad en sus papeles.

En resumen, Escuadron 332 es una película correcta y que se deja ver con cierto interés, pero tampoco puede sacarse demasiado jugo de ella. Medianamente entretenida y poco más.

Calificación: 5/10

martes, 28 de agosto de 2007

Sahara

Sahara (1943)

Junio de 1942. La tripulación del sargento Joe Gunn y su tanque M3 Grant, llamado “Lulu Belle” son los únicos supervivientes de un pequeño destacamento blindado norteamericano enviado al desierto a combatir en ayuda de los británicos, el cual resulta destruido por una ofensiva alemana. Tras quedar aislados, el sargento Gunn y su tropa se retiran a través del desierto para volver a establecer contacto con las lineas aliadas. Por el camino se encuentran a varios soldados aliados que han quedado regazados en un hospital de campaña y a Tambul, un soldado sudanés que trae consigo un prisionero italiano. Poco después son atacados por un avión alemán, al que consiguen derribar capturando igualmente al piloto. Ante la escasez de agua de que dispone el grupo, Tambul conducirá al grupo a las ruinas de una antigua fortaleza donde se encuentra el unico pozo de agua de la zona. Mientras tanto, un batallon mecanizado del Afrika Korps que se dirige a Egipto también planea abastecerse del mismo pozo, lo que convertirá la antigua fortaleza en el centro de una dura lucha por el control del agua.

Si tenemos en cuenta el año de producción (1943), está claro que “Sahara” se enmarca dentro de las películas propagandísticas producidas por Hollywood como apoyo al esfuerzo bélico aliado. Pese a ello, y a las evidentes intenciones del film, que nos presenta a un conglomerado internacional de soldados luchando unidos por la causa antinazi, la película tiene varios méritos que la elevan por encima de la categoría del típico film de propaganda. Entre ellos cabe destacar un ritmo trepidante, con una acción perfectamente dosificada, y una línea argumental sencilla pero desarrollada de manera muy efectiva y que sabe captar el interés del espectador.

Por otra parte, la ambientación del desierto, con una excelente fotografía en B/N, transmite a la perfección la sensación de calor, sed y suciedad que viven los personajes. Los actores están bastante bien en sus papeles, en especial un enorme Humphrey Bogart, que logra uno de sus más convincentes papeles en una de sus escasas incursiones en el género bélico.

En resumen, prescindiendo de los peajes propagandísticos, y las típicas muertes “no sangrientas” de la época, lo cierto es que “Sahara” es un notable film bélico, de buena factura y, sobre todo, tremendamente entretenido. Como curiosidad, apuntar que en 1995 se hizo un “remake” de esta película para TV, con James Belushi en el papel de Bogart, pero este no aporta nada nuevo a la versión original, se limita a copiar esta casi plano por plano.

domingo, 12 de agosto de 2007

El Alamein: La Linea de Fuoco

El Alamein la Linea de Fuoco (2002)

Norte de Africa, 1942. El soldado Serra, estudiante universitario alistado voluntario para combatir en África es destinado a la división Pavía, una de las formaciones italianas que guarnece la linea de El Alamein. Una vez enfrentado a la realidad de la guerra, y guiado por las vivencias de sus camaradas, Serra ira viendo como su idealismo y espíritu patriotico se va viendo trastocado por la realidad de la dura supervivencia, las largas jornadas de tedio y el escaso suministro de agua y otras provisiones.

Esta producción es una de las más recientes visiones del cine italiano acerca de la II GM. Como no podía ser de otro modo, el film aborda la batalla del Alamein desde el punto de vista del drama personal de los soldados implicados, y con un claro alegato antimilitarista (en una de las escenas el personaje de Serra dice “La guerra solo es bella en los libros del colegio”). Apenas hay escenas de acción y prácticamente ninguna de combates, solo una escaramuza con un francotirador y algún bombardeo de artilleria. En vez de eso, la película se centra en describir las privaciones y abnegación de los soldados italianos, amargados sobre todo por la escasez de agua potable.

A la hora de abordar el relato, la película adopta un pretendido tono intimista que intenta involucrar al espectador con las vivencias de los soldados. Y digo “intenta” porque en mi opinión en eso la película es demasiado pretenciosa, pues para llegar a despertar la emotividad, el guionista debió haber recurrido a recursos menos vistos que los de mostrar cierta crudeza (aunque, todo hay que decirlo, no mucha) al describir la muerte en el frente y las privaciones de los soldados. A estas alturas, se necesita algo más para llegar a la fibra sensible de los espectadores, sobresaturados de imágenes cruentas. En ese sentido este film resulta claramente fallido. Y si como drama la película no convence, ni que decir tiene que la parte bélica resulta prácticamente insustancial, pues apenas se muestra nada del desarrollo de la batalla de El Alamein más allá de la retirada germano-italiana tras la exitosa ofensiva británica.

En resumen, “La linea de Fuoco” presenta un perfil de producto mal concebido y mal planteado. Puede decirse que este film presenta un único aliciente, como es el de mostrar la visión italiana del conflicto mundial. Por lo demás, resulta un título claramente prescindible que no aporta nada nuevo al género.

Calificación: 3/10

martes, 8 de mayo de 2007

Las Ratas del Desierto (The Desert Rats)

Las Ratas del Desierto (1953)

Norte de África, año 1941. El Afrika Korps de Rommel amenaza con penetrar en Egipto y tomar Alejandría y el Canal de Suez. Sin embargo, antes debe capturar la aislada fortaleza portuaria de Tobruk, defendida por la 9ª división australiana. Al mando de una de las compañias que defienden el frente se encuentra un oficial inglés, el capitán MacRoberts (interpretado por Richard Burton), quien destaca por su valor rechazando el primer asalto de los panzer alemanes contra el perímetro de Tobruk. Ascendido a Teniente Coronel, MacRoberts propone dirigir un comando que destruya el depósito de municiones de la artilleria de sitio alemana, misión que cumple con éxito si bien es capturado en la acción. Tras un encuentro casual con el mismo Rommel, MacRoberts, junto con uno de sus soldados, logra evadirse y, de vuelta a Tobruk vuelve a ocuparse de una zona clave para la defensa del frente antes del ataque final de Rommel.

En general "Las Ratas del Desierto" resulta una pelicula bastante irregular. El arranque de la misma no está nada mal, pues una voz en off nos describe la situación de mediados de 1941, mostrando en un mapa como Tobruk se interpone en la ruta de Rommel hacia Egipto. Después se muestra con bastante realismo como los australianos preparan la defensa para rechazar a los panzers, mediante una ingeniosa táctica consistente en dejarlos penetrar hasta una pantalla de cañones antitanque, para luego cerrar las brechas abiertas tras los carros con el fin de separarlos de la infanteria, tal y como explica el comandante de la 9ª division sobre un mapa. La escena del asalto alemán, en medio de una tormenta de arena, también está bien resuelta (exceptuando la destrucción de un panzer por un cañon de un blindado ligero) y resulta bastante ajustada a lo que ocurrió realmente en el primer ataque contra Tobruk.

Sin embargo, a partir de esa primera hora, la historia va perdiendo solidez. Primero, porque se entretiene en mostrarnos algunas parrafadas de MacRoberts con un antiguo profesor suyo que sirve como soldado en su misma unidad (casualidades de la vida). Segundo, porque la misión de comando contra el depósito de municiones del DAK y la conversación de MacRoberts con Rommel resultan un poco inverosímiles; y finalmente porque el final adquiere unos tintes de hazaña épica que terminan por restarle puntos al conjunto del film. Además, la película tiene varios errores de contexto un poco gruesos, el primero en imágenes, pues se usan algunos "parches" de imagenes reales y vemos por ejemplo ¡Un carro M3 Grant! (que no llegó a Africa hasta 1942); y lo que es mas grave, en las escenas que sale Rommel los alemanes le llaman repetidamente "Herr Feldmarshall" craso error porque Rommel no fue ascendido a Mariscal de Campo hasta 1942, precisamente por capturar Tobruk, pero un año después del periodo que se nos narra, cuando ostentaba la graduación de General.

Por último, destacar la aparición de James Mason interpretando a un creible Rommel, repitiendo el papel que había interpretado poco antes en "Rommel, el Zorro del Desierto", la película biográfica sobre el general alemán.

Calificación: 5,5/10

La Crítica de Piru

jueves, 26 de abril de 2007

El Paciente Inglés (The English Patient)

El Paciente Inglés (1996)

El relato comienza en Egipto, en el año 1938. Un grupo de exploradores y egiptólogos recibe la visita de Geoffrey Clifton (Colin Firth) y su esposa Katharine (Kristin S. Thomas), un matrimonio inglés encargado de elaborar mapas topográficos de Egipto con fines militares. Años mas tarde, en Italia un misterioso paciente gravemente quemado a causa de una accidente aereo y que ha perdido la memoria, es atendido en un monasterio deshabitado por la enfermera Hana (Juliete Binoche). El paciente es el conde Lazlo de Almasy (Ralph Fiennes), que vive en una semiagonia, y no deja de evocar los dramáticos sucesos de su pasado, avivados por la aparición de David Caravaggio (Willem Dafoe), un antiguo espía canadiense que parece conocer la verdadera identidad del conde Stasy.

Después de concluir un rodaje, cayó en manos del realizador Anthony Minghella un ejemplar de la novela del escritor Michael Ondaatje The English Patient, cuya lectura fascinó a Minghella, quien inmediatamente decidió que era una historia que había que llevar al cine. La novela construía un relato ficticio de espionaje y amor en tiempos de guerra en torno a la figura del personaje real del conde Laszlo de Almasy. Este era un noble de origén húngaro, además de un famoso explorador y egiptólogo, que durante la guerra trabajó al servicio del Abwerh, y que llegó a colaborar con el servicio de inteligencia de Rommel en el Norte de África, dados sus extensos conocimientos sobre la geografía norteafricana. Aunque, naturalmente, el guión del film siguió la novela en el sentido de introducir varios hechos ficticios, para presentar una visión mucho más romántica del personaje de Almasy, que poco tiene que ver con la biografia del personaje real.

En cuanto a la calidad del film, hay que decir que, pese a ser la auténtica triunfadora en los Oscars de 1996, alzándose nada menos que con 9 estatuillas, “El paciente inglés” es una película bastante irregular. Es innegable que Minghella logró plasmar en la pantalla escenas de una gran plasticidad visual y cierto lirismo, pero también resulta evidente que el realizador se recrea demasiado en determinadas partes de la historia, especialmente en lo tocante al adúltero romance que se establece entre Almasy y la inglesa Katherine. Esto se traduce en que el ritmo de la narración se haga excesivamente lento hacia la mitad del metraje, y que el uso de los reiterados flashbacks no contribuya precisamente a dotar de coherencia y agilidad al relato. Además, las distintas subtramas que se superponen entre el tiempo pasado y el actual, hacen que el papel de algunos de los personajes secundarios, especialmente el del espía Caravaggio, quede muy desdibujado.

A lo anterior se une el hecho de que algunas partes de la narración resultan directamente soporíferas, sobre todo porque redundan demasiado en el tema de los amores imposibles, especialmente en lo tocante a la relación que se establece entre la enfermera Hana y el agonizante Almasy. Da la impresión que la historia, con unas gotas menos de pasteleo romántico y un mayor vigor narrarivo, habría ofrecido mucho más de sí. Y es que a Mighella, al igual que le pasó con Cold Mountain, se le da mejor dotar de belleza visual a sus historias que de pulso narrativo. Sin duda, lo mejor de la película son los veinte minutos finales, donde por fin el argumento logra recuperar el interés, y la historia se cierra de una forma bastante digna. En el plano interpretativo, yo destacaría por encima de todo a Ralph Fiennes, estupendo en el papel de Conde Almasy, a y Juliet Binoche como la enfermera canadiense, pues ambos ofrecen una interpretación bastante sólida en sus respectivos papeles.

En resumen, da la impresión “El paciente inglés” fue una película bastante sobrevalorada en su momento, y más que probablemente laureada en exceso. Un título que no termina de carburar en el plano narrativo, aunque sin duda cuenta también con algunas virtudes en su haber, sobre todo visuales. En cualquier caso, para mi gusto, está lejos de ser uno de los clásicos del cine.

Calificación: 5,5/10