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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hijos del Tercer Reich (Unsere mütter, unsere väter)

Hijos del Tercer Reich (2013)

Berlin, junio de 1941. Poco antes del inicio de la invasión de la URSS por las tropas alemanas cinco amigos de la infancia se reúnen en una fiesta de despedida y, tras hacerse una foto de grupo, prometen volverse a ver una vez terminada la guerra. Los protagonistas son Wilhem Winter (Volker Bruch), un condecorado teniente de la Werhmacht, su hermano Friedlhem (Tom Schilling), soldado recien reclutado para servir en el frente junto a Wilhem; Greta, una camarera cuya aspiración es la de convertirse en estrella de la canción, la jóven enfermera Charlotte, destinada a servir en los hospitales del frente oriental, y el joven sastre judío Viktor Goldstein, novio de Greta. Pese al optimismo inicial con el que estos cinco amigos miran al futuro, pronto se verá como sus aspiraciones vitales son sacudidas por las crueldades y vicisitudes de la guerra.

Hijos del Tercer Reich (título español que poco tiene que ver con el título original de la serie, “Nuestras madres, nuestros padres”) es una muy reciente producción televisiva alemana que aborda, en formato de miniserie la historia de la II GM, centrándose particularmente en describir la lucha en el Frente Oriental y la vida en retaguardia, para ofrecer el punto de vista alemán sobre el conflicto. La historia está lejanamente inspirada en los diarios de guerra del padre del productor alemán Nico Hoffman -uno de los principales responsables del proyecto- quien declaró que el personaje de Wilhem Winter viene a ser un trasunto de su progenitor, cuyas experiencias de combate en el Frente Oriental sirvieron de base para elaborar el guión.

Hay que decir que pese a tratarse de un producto pensado y producido para la TV, Hijos del Tercer Reich ha sido un proyecto bastante ambicioso que ha contado para su rodaje con un más que generoso presupuesto de 14 millones de Euros. Un dinero que se ve que ha sido bastante bien empleado, puesto que la labor de ambientación, puesta en escena y recreación de los escenarios, esmeradamente cuidada hasta en los más mínimos detalles, resulta sencillamente soberbia. El rodaje tuvo lugar a lo largo de casi tres meses en diversos escenarios exteriores de Letonia y Lituania, combinado con la filmación en distintos estudios alemanes que se habilitaron para ambientar los escenarios interiores y las calles de los años 40 del pasado siglo.

En ese sentido, no es de extrañar que los aspectos técnicos de la serie rayen a gran altura, con una fotografía de excelente calidad (que recuerda a la de las series norteamericanas Hermanos de Sangre o The Pacific), unas escenas de acción que impactan por su realismo, asi como el empleo de unos muy buenos efectos especiales. En ese sentido puede afirmarse que, como producción alemana, poco o nada tiene que envidiar a dichos títulos producidos en EEUU. En esos aspectos, la realización técnica de la serie resulta sobresaliente y desde luego está a la altura de la mostrada en Hermanos de Sangre, sobre todo en el apartado de la brillante factura visual.

En el plano narrativo, me ha parecido que la serie aporta algún elemento interesante, en especial la evolución de los dos personajes principales, los hermanos Wilhem y Frieldhem Winter. Wilhem comienza siendo un aguerrido oficial que actúa movido por el patriotismo y convencido de la victoria final. Frieldhem, por su parte es el típico joven culto y sensible que advierte a Wilhem que “La guerra sacará lo peor de nosotros”, como efectivamente ocurre. De ese modo Wilhem evoluciona desde su inicial fervor patriotico al desengaño y hastío hacia la guerra, mientras que su hermano irá convirtiendose progresivamente, guiado por su instinto de supervivencia, en una despiadada máquina de matar. El desarrollo del resto de personajes protagonistas (la enfermera Charlotte, Greta, y el amigo judío, Viktor Goldstein) me pareció un poco más plano, si bien sus historias complementan bien la narración principal.

Los tres capítulos de la miniserie vienen a cubrir todo el periodo comprendido entre la invasión de la URSS en 1941 hasta la derrota del III Reich en 1945. El primer capítulo, que comprende entre junio y diciembre de 1941, me pareció interesante como presentación de la historia y de los personajes, pese a que algunos de los diálogos podrían haberse mejorado, y a que también se eche en falta algo más de acción que habría servido para dotar de mayor espectacularidad y agilidad narrativa a este capitulo.

El segundo episodio, que para mi gusto es el mejor de la serie, abarca desde mediados de 1943, en vísperas de la Batalla de Kursk, hasta finales de ese año. Este episodio contiene algunas lineas de diálogos realmente memorables, amen de mostrar unas excelentes escenas de acción recreando con tremendo realismo un sangriento combate urbano librado por la unidad de Wilhem contra las tropas soviéticas durante la batalla de Kursk. Además, considero que este segundo episodio es un magnifico exponente de cómo transmitir un rotundo mensaje antibélico mostrando la propia guerra en toda su extensión. Un episodio sobresaliente del que me quedo con una frase: “Mucha gente piensa que la guerra consiste en pelear. Se equivocan. Consiste en esperar, el próximo día, la próxima comida, el próximo combate…”.

Finalmente, el tercer episodio, que sirve de desenlace a la historia lo encontré un algo inferior al segundo, cubre el periodo comprendido entre finales de 1944 y los meses finales de la guerra en 1945. Este último capitulo, si bien mantiene el interés del espectador para conocer cual será la suerte final de los protagonistas, se queda algo corto a la hora de cerrar todos los temas apuntados en los dos primeros episodios (en especial el romance entre Wilhem y Charlotte, que no termina de concretarse). En ese aspecto, también he de apuntar que el desarrollo de la secuencia final que cierra la narración me pareció un tanto falta de una mayor dosis de emotividad. De haber transmitido algo más de emoción en el desenlace habríamos estado sin duda ante una serie absolutamente memorable. En cualquier caso, hay que reconocer que la valoración global de “Hijos del Tercer Reich” resulta bastante positiva. Una serie sin duda muy recomendable.


Calificación: 7,5/10

jueves, 17 de enero de 2013

La Balada del Bombardero (Ballada o Bombere)

La Balada del Bombardero (2011)

Verano de 1943. La inteligencia militar sovietica descubre que los alemanes planean instalar cerca del frente rampas del cohete V-2 para lanzarlos contra Moscu. A fin de destruirlos, la Fuerza Aerea sovietica planea una incursión de bombarderos liderados por el valiente capitán Andrey Gritsov. Sin embargo, antes de alcanzar su objetivo, el escuadron de Gritsov es destruido por la defensa antiaerea alemana, y su avión cae derribado tras las lineas enemigas, si bien Gritsov y su amada Katia, que viajaba en el avión como operadora de radio, consiguen sobrevivir. Cuando Gritsov es capturado por los alemanes, intentará escapar para volver a reunirse con Katia y regresar a las lineas rusas.

En los últimos años el cine ruso parece haber encontrado un auténtico filón temático en las historias ambientadas en la II Guerra Mundial. De este modo, solo en el último lustro se han producido en la antigua URSS una serie de películas bélicas de generoso presupuesto como "Quemado por el Sol 2", "La Fortaleza de Brest" o "La defensa del Dnper". Dentro de esta corriente puede enmarcarse "La Balada del Bombardero", producida en principio como miniserie compuesta de 8 capítulos para su exhibición en Rusia, pero que fue distribuida en Occidente en forma de película comercial con un metraje superior a las tres horas de duración. Y ciertamente se hacen largas al espectador, sin que ello sea achacable, desde luego, a la falta de acción y de tramas. Lo cierto es que ambas abundan a lo largo del film, seguramente en exceso.

En cuanto a las tramas tenemos muchas y variadas: la V2, la misión de bombardeo, la resistencia de los partisanos sovieticos, la lucha de los alemanes contra ellos, la guerra sucia de los colaboracionistas alemanes y el mismo NKVD...etc. El problema es que se trata de una coctelera deficientemente agitada, que va saltando entre los puntos de vista de los distintos personajes, y de un tema a otro casi sin solución de continuidad, saturando al espectador que fácilmente termina por perder el interés en la historia. Y ello pese a las buenas escenas de acción que contiene el film, siendo especialmente destacables las espectaculares secuencias aereas que ocupan los diez primeros minutos del metraje. En cualquier caso, el resto de la historia ofrece demasiado poco como para sostener las más de tres horas de duración del film, pobremente salpimentadas con la insulsa (y noña) historia romántica de los protagonistas. Una subtrama que aporta realmente poco al conjunto de una narración que, por lo demás, resulta excesivamente densa y atropellada.

Tampoco puede decirse que el apartado histórico sea demasiado realista. En primer lugar, no hay constancia de que los alemanes planearan en algún momento emplear la V2 en el Frente Oriental, y por otra parte, en 1943 el cohete aun estaba en fase de producción, por no mencionar que para esas fechas Moscú habría estado fuera del radio de acción del cohete alemán. Entre los aspectos que sí me gustaron cabe destacarse, como apuntaba, las secuencias aéreas y la ambientación, la cual suele ser muy buena tratandose de producciones rusas. Pero como digo, poco más ofrece esta "Balada del Bombardero", cuya melodia suena más bien a composición mediocre.

Calificación: 4/10

lunes, 7 de mayo de 2012

El Ángel de Budapest

El Angel de Budapest - TV (2011)

Hungría, 1944. Mientras los ejércitos alemanes retroceden en todos los frentes ante el empuje aliado, en el país magiar, Adolf Eichman supervisa la deportación acelerada de miles de judíos húngaros con destino a los campos de concentración. En Budapest, ante el cariz de los acontecimientos, el gobierno de Franco decide llamar al embajador español de vuelta a España, dejando al jefe de negocios de la embajada Ángel Sanz-Briz (Francis Lorenzo) al frente de la legación. Desde su puesto diplomático, como reacción frente a la barbarie nazi, Sanz Briz emprenderá una titánica tarea para salvar la vida de miles de judíos, emitiendo visados y pasaportes españoles que garantizaban la inmunidad de sus titulares, una acción que le valdría para ser recordado como “El Angel de Budapest”.

Hay que reconocer que con la producción de “El Angel de Budapest” Televisión Española ha hecho un ejercicio de justicia histórica, al rescatar del olvido la figura de este diplomático español, al que algunos periodistas denominaron “El Schlinder español”. Y es que la historia de Angel Sanz-Briz parece una de esas en las que la realidad parece empeñarse en superar a la ficción. Haciendo uso de una fina habilidad diplomática, Sanz-Briz pudo continuar con la labor de su predecesor, el embajador Muguirio, y haciendo uso de un decreto de la época de Primo de Rivera (el cual, sin saberlo los alemanes, había sido derogado durante la II Repúnlica) pudo ofrecer la nacionalidad española a varios miles de judíos húngaros que estaban en peligro de ser deportados a los campos de exterminio nazis. Con la colaboración de otros diplomáticos como el sueco Raoul Wallenberg, el nuncio Apostólico Angelo Rota, o el italiano Giorgio Perlasca, se calcula que Sanz-Briz pudo salvar la vida de unas 5.000 personas, siendo posteriormente reconocido como “Justo Entre las Naciones” por el gobierno de Israel.

Entrando a valorar la miniserie que reconstruye los hechos históricos, hay que reconocer que, pese a tratarse de una producción televisiva, “El Angel de Budapest” sorprende por la calidad de su ambientación y su convincente puesta en escena, que nada tienen que envidiar a las producciones cinematográficas patrias en esos aspectos. También el reparto de actores raya a un buen nivel, especialmente un entonado Francis Lorenzo, que se encarga de dar vida al protagonista, muy bien secundado por el resto de intérpretes. En el apartado narrativo, la serie es bastante fiel a los hechos históricos, y comienza con buen ritmo, presentando la situación de Hungría en 1944 y la determinación de algunos miembros del círculo diplomático extranjero para salvar las vidas de los judíos húngaros. Es una pena que, a medida que avanza el relato, este va perdiendo gradualmente fuelle, primordialmente porque le falta un punto de precisión a la hora de centrar el interés de la historia. En ese sentido, se introducen una serie de subtramas (con romance incluido) sobre los avatares de varias familias judías, que quizás resultan un tanto redundantes y solo sirven para apartar el foco de la historia principal.

Pese a ello, hay que reconocer que “El Angel de Budapest” resulta una miniserie de muy esmerada factura, bastante interesante desde el punto de vista histórico, que reivindica la memoria de un hombre justo que supo hacer lo correcto en un momento de crisis. Sin llegar a ser del todo redonda, sí que me parece una serie recomendable.

Calificación: 6/10

lunes, 5 de marzo de 2012

Pan Comido (Piece of Cake)

Pan Comido (1988)

La historia comienza en Septiembre de 1939, tras el estallido de la II GM. Mientras el escuadrón de cazas “Hornet” de la RAF se prepara para afrontar los inminentes combates contra la Luftwaffe, su comandante, el oficial Ramsey sufre un accidente que le incapacita para desempeñar sus funciones, siendo sustituido por el lider de escuadrón Rex, un oficial dispuesto a elevar la moral de sus hombres proporcionándoles todo tipo de comodidades a cambio de que los pilotos de su escuadrón mantengan una estricta disciplina. Cuando el escuadrón es enviado a Francia a combatir, pronto surgirán roces entre los miembros de la unidad en especial por causa de la actitud díscola del arrogante y temerario Moggy Cattermole, el as de la unidad, y del norteamericano Chris Hart, un veterano de la Guerra Civil Española, cuya forma de entender el pilotaje chocará frontalmente con las tácticas impuestas por el jefe de escuadrón.

Pan Comido fue una serie de televisión producida por la emisora británica LWT, que constaba de 6 episodios de unos 50 minutos de duración, con guiones basados en la novela de Derek Robinson titulada “Piece of Cake”. Dicha novela abarcaba la historia de los pilotos enrolados en el ficticio Escuadrón Hornet de la RAF, desde el inicio de la II GM hasta el momento decisivo de la Batalla de Inglaterra, en Septiembre de 1940. Pese a tratarse de un producto para la televisión, la producción contó con un generoso presupuesto de 5 millones de Libras, lo que permitió que el aspecto de la recreación histórica fuera bastante bueno. Para el rodaje de las escenas aéreas se usaron auténticos aviones Spitfire de la RAF (si bien no eran del tipo Mk. I que correspondería a la época de ambientación la serie), tres Me-109 “buchones” que el ejército español había vendido a una productora británica a finales de los 60 para el rodaje de “La Batalla de Inglaterra” e incluso un bombardero He-111. También se aprovecharon imágenes sacadas de “La Batalla de Inglaterra” para recrear los combates aéreos masivos del verano de 1940. Los efectos visuales, pese a su elaboración artesanal (aun no se habían generalizado las animaciones por ordenador) resultan bastante solventes, por lo que en general el aspecto técnico de la serie resulta más que digno.

En el apartado narrativo, la serie también se deja ver con interés ya que abarca un periodo de tiempo relativamente reducido (justamente un año) lo cual permite que las tramas profundicen en los hechos militares y los personajes. De este modo, el espectador asiste al entrenamiento del escuadrón, y a la llegada de sus pilotos, pasando por las jornadas de calma de sus primeros meses en Francia, hasta el momento cumbre de la Batalla de Inglaterra. Una evolución que también deja atisbar la rigidez de las tácticas usadas por la RAF en la primera fase del conflicto, el clasismo existente en la fuerza aerea y el carácter individualista de muchos de los pilotos en los primeros meses del conflicto. Todo ello hace que el desarrollo de las tramas resulte bastante agil y entretenido para el espectador. También el apartado interpretativo resulta más que correcto ya que los actores principales, pese a no ser estrellas de renombre, cumplen muy dignamente en sus respectivos papeles.

En definitiva “Pan Comido” es una muy interesante serie que a buen seguro agradara a los aficionados al género aéreo, y sin duda se trata de una producción televisiva de calidad, que presenta la buena factura formal y narrativa típica de las producciones hechas para la pequeña pantalla británica. Recomendable.

Calificación: 6,5/10

jueves, 1 de diciembre de 2011

El Secreto Nazi de la Fortaleza (Tajemnica twierdzy szyfrów)

El Secreto Nazi de la Fortaleza (2007)

La historia comienza en Marzo de 1945, durante las últimas semanas de la guerra. El capitán Johan Jorg, un enigmático agente del Abwerh y protegido del Almirante Canaris, es destinado para trabajar como criptógrafo en el complejo secreto del castillo de Czocha, Polonia, cuya seguridad corre a cargo del coronel de la SS Jacob Gloebke. Pronto Jorg descubrirá que el castillo alberga un centro de desencriptación gracias al cual los alemanes consiguen descifrar los códigos secretos soviéticos, informando inmediatamente de ello a los servicios secretos aliados, gracias a la ayuda de la radiotelegrafista Natalia. Esto hará que tanto los norteamericanos como los soviéticos intenten adelantarse a sus adversarios para hacerse con los secretos de Czocha, preparando grupos especiales de asalto para capturar el castillo. De forma paralela, Jorg investigará las actividades del cruel capitán del SD Harry Sauer, encargado de dirigir un proyecto secreto para la obtención de la bomba atómica en los laboratorios subterráneos de un castillo cercano a Czocha.

El Secreto Nazi de la Fortaleza es una serie polaca del año 2007, que supuso la adaptación para la pequeña pantalla de la novela titulada Twierdza szyfrów (“La fortaleza cifrada") del escritor e historiador polaco Boguslaw Woloszanski, una obra que especulaba con la posibilidad de que los alemanes hubiesen desarrollado una especie de Bletchley Park propio, creando un avanzado sistema de desencriptación que les permitía interceptar los mensajes cifrados sovieticos. El éxito que alcanzó la novela en Polonia animó a Woloszanski a producir una serie televisiva basada en la misma, en la que el autor actuó también como guionista, y que contó con un total de 13 episodios emitidos a lo largo de una única temporada.

Entrando a analizar la serie, hay que decir que lo primero que llama la atención de El Secreto Nazi de la Fortaleza es su excelente ambientación y notable puesta en escena, cuidada hasta el detalle. De este modo, los uniformes, los vehículos, el atrezzo militar y los escenarios exteriores realmente logran trasladar al espectador a los últimos meses de la II GM, lo cual resulta muy de agradecer tratándose de una producción televisiva. Otro aspecto muy logrado de la serie radica en la variedad de puntos de vista que va alternando la narración, ofreciendo los hechos tanto desde el punto de vista alemán, como soviético y de los aliados occidentales. Ello se traduce en una variada sucesión de tramas que logra captar la atención del espectador, y realmente engancha en cuanto a su desarrollo conforme avanzan los capítulos.

Sin embargo, no todos los aspectos de la serie rayan a la misma altura que el apartado técnico. En primer lugar hay que señalar que, si bien la narración resulta entretenida, no es menos cierto que el desarrollo de la trama acusa una cierta acumulación de temas y líneas narrativas, no siempre desarrolladas con igual fortuna. De este modo, al tema principal del desciframiento de los mensajes rusos por los criptógrafos alemanes, se le unen las tramas personales de los protagonistas, los planes rusos y occidentales para hacerse con los secretos de Czocha, e incluso el desarrollo de la bomba atómica alemana. Ello deriva en unas tramas bastante densas que por momentos se hacen excesivamente alambicadas y un tanto difíciles de seguir.

Otro aspecto mejorable de la producción radica en el desarrollo de los personajes, que resultan en general más bien tópicos y esquemáticos, y que quedan en un segundo plano, precisamente debido a la densidad argumental que apuntaba antes. Las interpretaciones del elenco protagonista tampoco resultan excesivamente brillantes, exceptuando la del actor que interpreta al fanático y sádico capitán Harry Sauer, que es, de lejos, el personaje más logrado de la serie.

Por lo demás, y pese a la poca veracidad histórica de la historia que desarrolla la serie, hay que concluir que El Secreto Nazi de la Fortaleza resulta un producto más que digno, y una estimable serie de espionaje que ofrece unas buenas dosis de intriga, acción y entretenimiento. Sin llegar a ser una serie sobresaliente, sí que se trata de un título muy ameno que sin duda enganchará a los espectadores aficionados a este tipo de temas. Recomendable.

Calificación: 6,5/10

martes, 20 de septiembre de 2011

Holocausto (Holocaust)

Holocausto (1978)

La historia comienza en Berlin en 1935, con la boda de Karl Weiss, miembro de una acaudalada familia judía de origen polaco, encabezada por el prestigioso doctor Josef Weiss, con Inga (Meryl Streep), una joven alemana de origen no hebreo. A partir de ese momento, el progresivo endurecimiento de las leyes raciales alemanas contra los ciudadanos judíos irá haciendo el ambiente cada vez más opresivo en torno a los Weiss, cuyos miembros iran viviendo en primera persona la persecución racial del gobierno de Hitler. De forma paralela, Erik Dorff (Michael Moriarty), un joven abogado en paro, de ideas apolíticas, ingresa en la SS en busca de un empleo, pero, impulsado por su ambiciosa esposa Marta, irá subiendo progresivamente en la jerarquía nazi, hasta convertirse en un colaborador directo del despiadado Heydrich en su política de exterminio del pueblo judío.

Existen varias razones por las que Holocausto puede considerarse todo un clásico dentro de las series televisivas ambientadas en la II GM. Esta miniserie, de sólo 4 capítulos, alcanzó un rotundo éxito de audiencia en EEUU cuando la cadena nacional NBC la emitió por primera vez en 1978, siendo inmediatamente exportada a decenas de países extranjeros, donde también fue muy bien recibida por el público y la crítica. Además, fue una producción ampliamente galardonada, que se hizo acreedora, entre otros premios, de 2 Globos de Oro y 8 Premios Emmy, además de lanzar al estrellato a una por aquel entonces joven Meryl Streep, en un papel de sufrida esposa que le valió para hacerse con el Emmy a la mejor interpretación femenina. Por su parte, el protagonista masculino, Michael Moriarty, se hizo con el Globo de Oro como mejor actor televisivo.

Sin duda, Holocausto es una serie que atesora no pocos méritos en su haber. Comenzando por una muy buena labor de ambientación y puesta en escena, continuando con unas interpretaciones que rayan a un alto nivel, y terminando en el ágil desarrollo de una trama argumental que abarca un dilatado periodo de tiempo, concretamente, una década. También tiene a su favor el hecho de contar el holocausto desde ambos puntos de vista, tanto el de los verdugos como el de las víctimas, lo cual resulta indudablemente enriquecedor a nivel histórico. En ese sentido, me parece especialmente fascinante el desarrollo del personaje de Erik Dorff, y como asistimos al proceso de transformación de un pacífico abogado sin ideas políticas, en un sanguinario asesino sin escrúpulos. La evolución de este personaje, que en principio ingresa en la SS únicamente movido por la necesidad de encontrar un empleo pero que poco a poco, en parte por inercia jerárquica y en parte por ambición personal, se convierte en un genocida, me parece una metáfora perfecta sobre el ascenso del nazismo en Alemania y como explicar el que una nación culta y civilizada como la alemana se viera inmersa en los horripilantes crímenes nazis.

Por otro lado, también es de recibo destacar el amplio periodo histórico que abarca la serie, comenzando por el inicio del acoso racial contra los judíos, y que abarca la violencia de la Noche de los Cristales Rotos, el inicio de las deportaciones masivas, los campos de concentración, matanzas organizadas como la de Babi Yar en Ucrania, o la gestación de la denominada “Solución Final”, hasta el final de la guerra. Sin duda, es una serie a tener en cuenta por su amplitud de miras, que quizás se traduce en una cierta concisión a la hora de abordar algunos hechos, pero que sin duda merece la pena ver y recordar, tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. Una producción muy esmerada, de esas que merece la pena volver a ver cada cierto tiempo.

Calificación: 7,5/10


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Doce del Patíbulo, la Serie (Dirty Dozen - The Series)

Doce del Patibulo - Serie TV (1988)

El Teniente Danko, un duro oficial especializado en operaciones especiales, recibe el encargo de adiestrar a un grupo de díscolos soldados sancionados por motivos disciplinarios para realizar misiones de alto riesgo tras las lineas alemanas. Cada uno de estos hombres es un especialista en distintos campos, el experto en demoliciones Lebec, el actor Farrell, el espía Zeke, o el falsificador Dylan Leeds. Al frente de su equipo, Danko realizará una serie de peligrosas misiones en distintos puntos de Europa, de vital importancia para el curso de la guerra.

Dos décadas después del estreno de la exitosa Doce del Patíbulo, la división televisiva de la productora MGM quiso retomar la historia original del film, para producir una serie de televisión que desarrollara las distintas misiones encomendadas al comando de “The Dirty Dozen”. En principio, iba a tratarse de una serie de varias temporadas, cada una de las cuales debía constar de 13 capítulos de una hora de duración. Sin embargo, el estreno de la serie no consiguió la cuota de pantalla esperada, y como los índices de audiencia de los siguientes capítulos fueron bastante malos, la serie fue cancelada tras haberse emitido únicamente 8 episodios de la primera temporada.

Y lo cierto es que esta versión de Doce del Patíbulo es el mejor ejemplo de cómo una buena película no siempre sirve de inspiración para crear una buena serie. En el caso que nos ocupa, el primer gran fallo reside en los personajes, cuyas identidades se cambiaron respecto a la película, (imagino que para evitar comparaciones con el fabuloso reparto de esta) y que en la serie quedaron bastante desdibujados, de forma que los miembros del comando quedan reducidos a un grupo de soldados especialistas en distintas materias, pero sin que ninguno de ellos destile, ni de lejos, el carisma de los personajes originales del film de 1967, lo cual constituyó, sin duda, un serio handicap de la serie respecto a la película.

Además, el hecho de que se eligieran para los papeles protagonistas a toda una serie de actores desconocidos de segunda y tercera fila tampoco ayudó mucho a elevar el interés del público potencial. Pero, aparte de esto, el otro gran problema de la serie radica en unos guiones tópicos, que desarrollaban unas tramas excesivamente trilladas y más bien inverosímiles. En otros casos, los episodios de la serie plagiaban descaradamente éxitos del cine bélico como Ha llegado el Águila, cuyo argumento es calcado en el capítulo en que un comando de paracaidistas alemanes es lanzado sobre Irlanda para asesinar a Eisenhower durante un permiso de Ike. El único capítulo que me causó buena impresión es el que muestra como un falso Montgomery suplanta al famoso mariscal británico para dar caza a un comando de asesinos del servicio secreto alemán. Pero por lo demás, y quitando la correcta ambientación y aseada puesta en escena, lo cierto es que esta versión televisiva de Doce del Patíbulo no pasa de mediocre, en el mejor de los casos.

En definitiva, hay que concluir que la versión televisiva de Doce del Patíbulo, es un producto fallido que solo merece la pena recordar como curiosidad y poco más. Para los fans de la película original que esperaban encontrar en la serie parte de la magia del film supuso sin duda una gran decepción, y el público en general se encargó pronto de darle la espalda. Una serie sin duda decepcionante.

Calificación: 4/10

viernes, 9 de septiembre de 2011

Allo, Allo

Allo, Allo (1982-1992)

En el pequeño pueblo de Nouvion, en la Francia ocupada, el modesto Café Rene, regentado por René Artois (Gorden Kaye) se convierte en el centro de una intensa actividad. Mientras que René intenta contemporizar con los alemanes, convertidos en sus mejores clientes tras la ocupación, y la Resistencia, el Coronel Von Shtrom, comandante de la guarnición alemana, le obliga a ocultar en su local un tesoro artístico buscado tanto por los ocupantes como por la Resistencia, el cuadro de Van Clomp "La Virgen Caída" que se convertirá en el centro de una serie de tramas e intrigas cómicas. Todo se complicará aun más con la llegada de dos pilotos británicos derribados, que la resistencia ocultará en el establecimiento de René, y la del agente de la Gestapo Otto Flick, enviado especialmente desde Berlin para localizar el cuadro de Van Clomp.

Allo, Allo fue una exitosa comedia de situación británica, ambientada en la Francia ocupada durante la II GM, que fue emitida por la BBC a lo largo de 9 temporadas, entre 1982 y 1992. Cada temporada contaba con entre 6 y 8 episodios, de unos 30 minutos de duración, a excepción de la 5ª que contó con 13, y la 7ª que constó de 10 capitulos. El origen de esta telecomedia es un tanto curioso, puesto que Allo, Allo vino a ser una especie de “spin off” o derivación cómica de Secret Army ("Ejercito Secreto") una serie emitida por la BBC entre 1977 y 1979, ambientada en un café regentado por un miembro de la resistencia belga. De hecho, algunos de los interpretes de Secret Army, también iban a aparecer (si bien en un rol cómico) en Allo, Allo.

En cuanto a la valoración, hay que decir que Allo, Allo puede considerarse una de las mejores sitcom británicas del siglo pasado. Con unas tramas tremendamente entretenidas, que mezclaban a la perfección los elementos narrativos típicos de las sitcom, con gags cómicos en la mejor tradición del vodevil, e incluso algunas gotas del cine de espionaje clásico, por supuesto, en clave de comedía, la serie mantuvo un nivel de amenidad y calidad bastante alto a lo largo de sus cinco primeras temporadas en pantalla. A partir de la sexta temporada, sin embargo, cambió el equipo de guionistas y el productor de la serie, resultando que la calidad de los capítulos de las sucesivas temporadas comenzó a decaer de manera bastante acusada, algo que vino dado también por el hecho de que, tras cinco años de emisión, era inevitable que se produjera cierto agotamiento en las tramas y personajes. Pese a ello, la serie aguantó otras tres temporadas más en antena, hasta su finalización en 1992.

De entre los mejores aspectos de Allo, Allo, yo citaría principalmente tres. En primer lugar, el excelente trabajo de los actores del reparto, encabezados por Gorden Kaye, que realmente borda el papel de acomodaticio, mujeriego y oportunista dueño del Café, René Artois, muy bien secundado por unos actores secundarios con gran vis cómica como Richard Gibson, inolvidable en su papel de arquetípico agente de la Gestapo, Otto Flick; o el veterano Jack Haig, el entrañable Monsieur Leclerc, cuyo fallecimiento, en 1989 hizo bajar muchos enteros la serie. También es reseñable la innegable comicidad de muchas situaciones repetidas, como por ejemplo, las torpezas linguísticas del falso gendarme francés Crabtree (especialmente graciosas en la V.O. en inglés), las explicaciones de René a su sufrida mujer Fanny, cuando esta le descubre repetidamente flirteando con las camareras, o los equívocos escarceos amorosos del homosexual teniente Gruber con René. Finalmente, hay que reseñar la buena labor de puesta en escena y ambientación de la serie, que le da un cierto aire intemporal, realzado por la melancólica melodía que, a modo de banda sonora, abría y cerraba cada episodio.

En definitiva, Allo, Allo es una de esas telecomedias que no importa volver a ver una vez pasados los años desde su primera emisión ya que mantiene intacta su comicidad y el encanto original de sus personajes. Muy recomendable para todo aquel que tenga curiosidad por descubrirla o por volverla a rememorar.

Calificación: 7,5/10

jueves, 1 de septiembre de 2011

La Fuga de Colditz (Colditz)

La Fuga de Colditz (1972-74)

La historia comienza en 1940, tras la evacuación de Dunkerke. Tras ser señalados como problemáticos por sus repetidos intentos de fuga, varios prisioneros aliados son enviados al campo Oflag IVC, más conocido como la Fortaleza de Colditz, considerada por los alemanes a prueba de evasiones. Alli llegan, entre otros, el Capitán Pat Grant, uno de los primeros oficiales británicos capturados en Dunkerke, el teniente de la RAF Simon Carter, El teniente de la Marina Real Dick Player, y el norteamericano enrolado en la RAF Phil Carrington. Poco después se les une el inteligente y reflexivo Coronel Preston, el oficial de mayor graduación del campo, que será el encargado de coordinar los distintos planes de fuga que los prisioneros van ideando para escapar de Colditz. Mientras tanto, el comandante alemán del campo, el comandante Karl, y su segundo, el eficiente capitán Franz Ulmann, tratarán de adelantarse a las intenciones y planes de sus escurridizos prisioneros.

La Fuga de Colditz fue una serie para la televisión producida conjuntamente por la BBC británica en colaboración con los estudios Universal, basada en las memorias del Mayor Pat Reid, un prisionero de guerra británico que logró fugarse de Colditz. La historia ya había sido llevada a la gran pantalla en 1955 con un film titulado The Colditz Story (La historia de Colditz) pero dada la densidad argumental que ofrecían las memorias de Reid, la BBC se animó a realizar una serie que recreara las experiencias de los prisioneros aliados recluidos en Colditz, que abarcara desde su captura hasta el final de la guerra. La serie, emitida por la BBC a lo largo de dos temporadas entre 1972 y 1974, constaba de 28 episodios de unos 50 minutos de duración, y fue emitida en España a mediados de los años 80 logrando unos muy buenos índices de audiencia. Además, fue una de las primeras series televisivas en explotar el fenómeno de la mercadotecnia, ya que dio lugar a un juego de tablero, que logró una gran difusión por aquella época en España y en el mercado anglosajón.

En cuanto a la valoración, no es aventurado afirmar que La Fuga de Colditz es una de las mejores series que se han hecho ambientadas en la II GM. Tras dedicar los 4 primeros episodios a la presentación de los principales personajes: El Capitán Grant (personaje basado en Pat Reid, que actuó además como asesor técnico de la serie), el Teniente Cole, el teniente Player y el norteamericano Carrington, la serie nos sumerge de lleno en una densa trama de intentos de fuga, todos los cuales serán cuidadosamente planeados, pero que siempre se verán enfrentados a las dificultades, imprevistos y a la astucia del capitán Ulmann. Además, la serie tiene el mérito añadido de no solo quedarse en describir los planes de evasión, sino que ahonda inteligentemente en el perfil sicólogico de los distintos personajes. En ese aspecto es igualmente de agradecer el retrato bastante equilibrado que se ofrece de los alemanes y en especial del comandante del campo, un hombre defensor de los valores morales, justo y equilibrado en sus juicios, y que incluso tratará de proteger a los prisioneros frente a los intentos de la Gestapo por hacerse con el control de Colditz.

En el apartado narrativo, el ritmo de todos los episodios es bastante alto y logra captar la atención del espectador gracias al ágil desarrollo de unas tramas en las que no faltan elementos de tensión, suspense e incluso algunas notas de humor, por lo cual, valorada en su conjunto tenemos una serie muy estimable. Otro aspecto reseñable es el las interpretaciones, que resultan muy creibles gracias al buen hacer de los actores principales del reparto, formado por un conjunto de intérpretes con una sólida trayectoria en el cine y la TV, que logran componer unos personajes muy sólidos y creibles en sus respectivos papeles.

Entre los aspectos menos pulidos de la producción yo destacaría dos. Por un lado, pese a que se nota la esmerada labor de producción y ambientación para reflejar la época de la II GM, los decorados interiores de Colditz resultan un poco acartonados vistos hoy día; y en segundo lugar, hay algunas transiciones entre los intentos de fuga y la captura de los fugados que resultan algo bruscas, echándose en falta en algunos momentos un punto mayor de continuidad en la narración, y también entre los distintos capítulos.

Pese a lo anterior, solo cabe concluir que La Fuga de Colditz es una muy estimable -y por momentos, brillante- serie que logra meter al espectador de lleno en sus tramas y realmente consigue entretener mostrando el desarrollo de los distintos intentos de evasión de los prisioneros y las vicisitudes que estos viven durante su reclusión en Colditz. Una serie con el típico sello de calidad de las producciones televisivas británicas de la época, cuyo visionado o revisionado recomiendo a todo aquel amante de las buenas series.

Calificación: 7,5/10

viernes, 17 de diciembre de 2010

Into the Storm

Into the Storm (2009)

La acción comienza en julio de 1945. Mientras Winston Churchill descansa en la costa francesa esperando a conocer el resultado de las elecciones legislativas británicas, el primer ministro irá recordando los difíciles momentos vividos al frente del gobierno británico durante la guerra, desde su nombramiento como Primer Ministro en mayo de 1940, pasando por la derrota de Francia, la retirada de Dunkerke, y su lucha en solitario para enfrentarse a Hitler, hasta la derrota final de la Alemania Nazi.

Into the Storm, Churchill at War ("En la Tormenta, Churchill en guerra"), es un telefilm que viene a ser la segunda parte del relato biográfico sobre la figura de Winston Churchill, iniciado por la productora HBO con la estupenda “Amenaza de Tormenta”, la cual narraba los principales hechos acaecidos en la vida del futuro primer ministro en los años inmediatamente anteriores al estallido de la II GM. Por tanto, Into the Storm nos ofrece la continuación cronológica de dicho relato, centrándose ahora en la narración de los años de Churchill al frente del gobierno del Reino Unido, durante el curso de la II GM.

En cuanto a la valoración del film, hay que empezar diciendo que este mantiene el sello de las producciones HBO en cuanto a la calidad de la ambientación, la recreación histórica y la puesta en escena, que son excelentes. En el plano interpretativo, las actuaciones son igualmente bastante buenas, con el actor irlandés Brendan Gleeson sustituyendo a Albert Finney en el papel de Churchill, un papel que le valió para ganar el Emmy a la mejor interpretación masculina, aunque, comparando ambas actuaciones, personalmente me convenció más la de Finney. La película también reproduce algunos de los más famosos y emotivos discursos de Churchill incitando a continuar la lucha, como el celebérrimo “Lucharemos en los mares y océanos, lucharemos en las playas, en las colinas…”. Además, siguiendo la linea de Amenaza de Tormenta el relato no evita abordar los aspectos menos amables de la personalidad de Churchill: su carácter irritable, sus prejuicios clasistas, y sus problemas personales y afectivos, lo cual viene a completar en el plano personal el retrato político e histórico del personaje.

Sin embargo, la película también tiene falla en algunos aspectos importantes, especialmente en el plano narrativo. La idea de comprimir los principales sucesos de seis años de guerra en un telefilm de hora y media de duración no termina de funcionar bien, ya que demasiados hechos importantes son narrados de forma esquemática, y además los saltos temporales no quedan del todo bien explicados. De esta manera, el espectador que no conozca bien los hechos históricos de la II GM puede perderse en más de un momento de la narración. Es indudable que para abarcar con la debida amplitud los años de Churchill al frente del gobierno, habría sido mucho más apropiado el formato de una miniserie de varios capítulos, que hubiera permitido desarrollar con una mayor coherencia y detalle el relato del conjunto de hechos políticos y militares acaecidos entre 1940 y 1945.

En cualquier caso, Into the Storm es uno de esos títulos que será apreciado por los aficionados al cine histórico, no solo por lo esmerado de su factura formal, sino también por ofrecer una más que correcta semblanza de uno de los personajes claves del siglo XX. Aunque bajo mi punto de vista “Amenaza de Tormenta” estaba un peldaño por encima de esta, no cabe duda que Into the Storm viene a completar de una manera bastante digna el relato biográfico de Churchill, aceptando el hecho de que se queda algo corta en el plano narrativo. Un título recomendable que agradará a los aficionados al cine histórico en general.

Calificación: 6/10

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Escape de Sobibor (Escape from Sobibor)

Escape de Sobibor (1987)

La película nos sitúa en el campo de exterminio de Sobibor, en Polonia Oriental, a finales de 1942. Mientras los sanguinarios oficiales de la SS, junto con los guardianes ucranianos del campo, se dedican a organizar la matanza de miles de prisioneros en las cámaras de gas, un reducido grupo de prisioneros liderados por el judío Leon Feldheller (Allan Arkin) y el prisionero ruso Alexander Pechersky (Rutger Hauer) planea efectuar una audaz fuga en masa para liberar a los 600 prisioneros encargados de trabajar para sus guardianes nazis.

Escape de Sobibor aborda el relato del único caso conocido en el que un levantamiento masivo en un campo de exterminio se saldó con éxito. La revuelta, organizada conjuntamente por el judío polaco Leon Feldheller y el ruso Alexander “Sasha” Pechersky, estalló el 14 de Octubre de 1943, cuando los prisioneros pudieron hacerse con varias armas de fuego, matar a una decena de guardias de la SS y escapar por la puerta principal del campo. Alrededor de 300 prisioneros lograron evadirse, y aunque solo algo menos de un tercio de los fugados escaparon definitivamente, Himmler dió órdenes de cerrar el campo, demoler las cámaras de gas, y eliminar cualquier evidencia de la existencia de las construcciones de Sobibor.

Inspirándose en estos hechos y sobre la base de los relatos y testimonios de los supervivientes del campo aparecidos tras la guerra, bajo los auspicios de la BBC, la historia de la fuga de Sobibor fue adaptada para la pequeña pantalla en forma de telefilm, si bien hay que decir que se trata de una producción televisiva de una calidad por encima de la media. Se nota que la productora pública británica manejó un generoso presupuesto, pudiendo contar con un reparto de encabezado por actores de primera fila como Alan Arkin, y Rutger Hauer, cuya interpretación del prisionero ruso Sasha Pechersky le valió para hacerse con el Globo de Oro a la mejor interpretación masculina de ese año. Además, la recreación del campo de Sobibor resulta bastante esmerada y realista. Por otra parte, el film tiene varias escenas que transmiten una notable intensidad dramática, como la que muestra la llegada del tren de prisioneros y la “clasificación” de los mismos, bajo los acordes de la música clásica que los altavoces del campo hacen sonar; el gaseamiento masivo que presencia desde fuera de la cámara de gas uno de los prisioneros; o la escena del ametrallamiento de los prisioneros capturados tras intentar huir y obligados a elegir a un compañero de cautiverio para ser fusilados conjuntamente.

Por ponerle algún "pero" habría que señalar que la segunda mitad del film, que narra la preparación y ejecución del plan de fuga, baja algo el nivel respecto a la primera parte, resultando en ese aspecto más lineal y menos dramática. Pese a lo cual no puede negarse que “Escape de Sobibor” es un producto de esmerada factura formal, notable ambientación y buenas interpretaciones. Una interesante visión acerca del funcionamiento de los campos de exterminio y una más que digna producción televisiva. Sin duda, un título recomendable.

Calificación: 7/10

martes, 18 de mayo de 2010

The Pacific (X): Home

The Pacific. Capitulo X: Home

15 de agosto de 1945. Mientras Leckie se recupera en el hospital de las heridas sufridas en Peleliu, llegan noticias de la rendición japonesa. El final de la guerra hace que los marines sean desmovilizados y que la mayor parte de ellos regresen a sus casas. Mientras Leckie consigue recobrar su puesto como periodista en un periodico local e iniciar una relación con una antigua conocida suya, Sledge aun traumatizado por las experiencias vividas en el frente, descubre que retomar la vida civil puede ser muy complicado para un joven veterano de guerra.

Al igual que ocurrió con el último episodio de Hermanos de Sangre, el décimo capítulo de la saga “The Pacific” ha venido a poner el cierre y epílogo a la serie. Y la verdad es que, vistos los precedentes de los anteriores episodios dedicados a la vida en retaguardia, me temía lo peor para este último capítulo de la serie. Temores que –por desgracia- se han visto confirmados. La verdad es que la comparación de este finale, con el capítulo titulado Puntos, que servia de cierre a Hermanos de Sangre no tiene color. Mientras que en este último se mostraban al espectador de una forma clara y fidedigna las inquietudes y problemas del soldado aun movilizado una vez terminada la guerra, en este caso, Home ha tratado de retratar el aspecto de la reincorporación a la vida civil del soldado desmovilizado. El problema, sin embargo, ha sido el mismo que el que se ha apreciado en capítulos anteriores cuando se trataba de abordar la dimensión humana de los personajes. Esto es, al final, este episodio se limita a mostrar una historia contada sin ritmo, y lo que es peor, desarrollada de una manera bastante insulsa. Y la verdad es que el tema daba para bastante más, pero al final todo se queda en agua de borrajas.

La parte dedicada a Leckie me ha parecido del todo insustancial, el personaje recobra su vida anterior, su empleo, y logra readaptarse sin problemas e incluso iniciar una relación sentimental. Y a eso le dedican veinte minutos del capítulo. En cuanto a la parte dedicada a Sledge, que a priori ofrecía un mayor interés (sobre todo por el retrato previo que se ha hecho del personaje a lo largo de la serie) finalmente se solventa con un par de escenas más bien tópicas, que nos muestran el trauma interno que vive el personaje. Nada que nos enseñe el sindrome de estrés postraumático (por ejemplo, mediante la típica escena de un sueño que muestre un flashback de los combates), las dificultades de readaptación a la vida civil, el recuerdo de los camaradas… en fin, nada en absoluto. Da la impresión como si los guionistas hubieran querido “suavizar” en cierta medida el tono de este episodio para no mostrar a unos personajes torturados por los recuerdos y el horror de la guerra. Algo, por cierto, que se deja claramente entrever en los testimonios de los veteranos que aparecen al comienzo del episodio.

En definitiva, “Home” solo ha servido para mantener el tono, marcadamente bajo, de los capítulos de la serie dedicados a profundizar en los aspectos personales de los protagonistas. Y a modo de valoración final, puede decirse que la serie ha sido de notable alto en cuanto a sus escenas bélicas, pero de apenas aprobado en el apartado discursivo. La conclusión final no puede ser más clara: considerada en su conjunto, The Pacific ha estado ciertamente lejos de igualar la calidad de Hermanos de Sangre. Pese a ello, la serie ha mantenido el sello de calidad formal y visual de aquella, lo que, unido a algunos episodios notables (en especial, Peleliu Hills) hace que no sea un producto fallido, aunque sí, algo decepcionante para los muchos espectadores que disfrutaron con su predecesora.

Calificación: 5/10

martes, 11 de mayo de 2010

The Pacific (IX): Okinawa

The Pacific: Capitulo IX: Okinawa

Mayo de 1945. Sledge y el resto de la 1ª division de Marines se encuentran en la isla de Okinawa luchando en unas condiciones extremadamente difíciles. A la feroz resistencia opuesta por los soldados japoneses, se les unen las inclementes condiciones del clima y la presencia de civiles en el campo de batalla, que hará que cada enfrentamiento entre ambos bandos se cobre nuevas víctimas inocentes. La brutalidad de la lucha en Okinawa y las atroces condiciones de la misma harán que tanto Sledge como el resto de marines se embrutezcan y saquen lo peor de sí mismos en la lucha contra los japoneses.

Después de alcanzar su cenit cualitativo en el episodio VII, y decepcionar a propios y extraños con un plomizo capítulo VIII, tenía la duda si el último de los capítulos dedicados a los combates en el Frente del Pacífico propiamente dicho seguiría la senda del primero o del segundo. Y afortunadamente, Okinawa ha tenido bastante más que ver con Peleliu Hills que con el episodio dedicado a Iwo Jima. Al igual que en aquel, Okinawa omite el prólogo (que solo había servido para ralentizar en buena medida el ritmo de varios de los capitulos anteriores), y nos ha mostrado directamente a los marines en faena de combate. Además, como ha ocurrido en los episodios anteriores dedicados a Sledge, el episodio ha versado sobre los aspectos más inhumanos de la guerra, y lo ha hecho mediante el empleo de unas contundentes y bien dosificadas escenas bélicas que muestran lo que hoy eufemísticamente se denomina “daños colaterales”, es decir, las bajas entre la población civil.

También me ha gustado como se describe la evolución del personaje de Sledge (de lejos, el mejor de la serie) que ha pasado del endurecimiento inicial (que se mostraba en el capítulo VII) a la absoluta deshumanización de sus sentimientos, provocada por la barbarie que contempla a su alrededor. En cuanto a las secuencias bélicas, quizás hayan estado un punto por debajo en cuanto a espectacularidad respecto a las de Peleliu Hills, pero no puede negarse que están bien insertadas en la historia y que sirven al propósito de desarrollar esta. También ha insistido este episodio en introducir algunos toques ligeramente “gores”, algo que viene caracterizando la segunda mitad de la serie. Finalmente, habría que hacer mención del personaje del marine “sonado” amigo de Sledge, que cobra en este capítulo mucho protagonismo, y que ha sido sin duda el mejor personaje secundario de la serie, una pena que solo haya aparecido al final de la misma, porque prácticamente “roba” cada plano en que aparece. El mayor peso que adquiere el personaje en este episodio es de agradecer.

En resumidas cuentas, Okinawa me ha parecido un episodio notable, que desde luego está entre los mejores de la serie. Puede considerarse que está intimamente conectado al capítulo VII y que viene a ser una continuación, tanto cronológica como narrativa, de este. Eso sí, comparando ambos capítulos, me sigo quedando con Peleliu Hills, tanto por la variedad de sus escenas de acción como por la riqueza de matices narrativos que se introducían en dicho episodio. En ese sentido, quizás Okinawa ha sido un tanto más plano, centrándose en describir los horrores de la guerra y sus efectos sobre la población civil, pero no puede negarse que es un episodio intenso y que varias de sus escenas logran estremecer al espectador por momentos. Tras Peleliu Hills, me ha parecido el mejor capítulo de la serie, y un dignísimo cierre de la parte estrictamente bélica de la misma, antes del epílogo que va a suponer el capítulo X.

Calificación: 7,5/10

miércoles, 5 de mayo de 2010

The Pacific (VIII): Iwo Jima

The Pacific. Capitulo VIII: Iwo Jima

Noviembre de 1944. Tras conseguir una costosa y sangrienta victoria en Peleliu, los marines son retirados del frente. Mientras tanto, el sargento John Basilone, cada dia más frustrado por su papel meramente decorativo en la campaña de venta de bonos de guerra solicita volver a la acción. Su deseo se verá finalmente cumplido permitiendosele hacerse cargo de la instrucción de los nuevos reclutas del cuerpo de marines en Camp Pendleton, un centro de entrenamiento cerca de Los Angeles. Allí Basilone se enamora de una sargento del cuerpo auxiliar femenino llamada Lena, a la que tras un breve cortejo, propondrá contraer matrimonio. Mientras tanto, los marines se entrenan para su próximo objetivo: la captura de una isla volcánica llamada Iwo Jima.

La verdad es que después del alto nivel mostrado por el capítulo VII de la serie, me temía que iba a ser difícil que ese nivel se mantuviera. Y tampoco puede decirse que los anteriores episodios dedicados al personaje del sargento Basilone hayan sido los más interesantes de la serie. Ambos temores se han visto confirmados con este octavo episodio, que ha vuelto a incidir en los defectos ya observados en otros capítulos anteriores, pecando de un ritmo demasiado apático y de una parte discursiva excesivamente dilatada y poco estimulante. Y el hecho de que dos tercios del metraje de este capítulo giren en torno al romance de Basilone con Lena no contribuye especialmente a elevar el interés de la trama. Y personalmente no he encontrado nada que me haya interesado en toda esa parte de la trama, que –dicho sea de paso- se hace bastante pesada, por mucho que se hayan intercalado las típicas escenas del campo de entrenamiento, que por otra parte se antojan bastante tópicas.

Afortunadamente, los últimos quince minutos del capítulo, que nos trasladan, tras una transición algo brusca, a la lucha en las playas de Iwo Jima, logran finalmente captar la atención del espectador con las escenas de combates, que como es habitual, están magníficamente filmadas. En esa parte final, el capítulo sí que muestra un ritmo vivo y trepidante que –al igual que en capitulos anteriores- contrasta con la plúmbea parte de diálogos y desarrollo de los personajes. Lo que ya queda meridianamente claro a estas alturas de la serie, es que si bien “The Pacific” merece una notable valoración en lo que sus escenas bélicas se refiere, la parte argumental desde luego, no será recordada por la calidad de sus diálogos ni por la profundidad de sus personajes.

En resumidas cuentas, Iwo Jima puede considerarse, al igual que la mayor parte de sus predecesores, como un capítulo bastante destacable en lo tocante a la puesta en escena y recreación de las escenas bélicas, pero también decepcionante en su valoración de conjunto. En ese sentido parece que la calidad del séptimo episodio fue más una excepción que un punto de inflexión de la serie.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 28 de abril de 2010

The Pacific (VII): Peleliu Hills

The Pacific. Capitulo VII: Peleliu Hills

18 de Septiembre de 1944. La zona del aeródromo de Peleliu ha caido en manos de los marines, pero la lucha continúa en el interior de la isla. La zona de las colinas, fuertemente defendida y fortificada por las tropas japonesas, se revela como una dura prueba para Sledge y sus compañeros, enfrentados a un tipo de guerra en el que el fanatismo de las tropas japonesas lleva a ambos bandos a no dar cuartel al enemigo y en el que se combate a muerte por cada palmo de terreno.

Han tenido que pasar siete episodios, para que al fin hayamos tenido ocasión de contemplar un capítulo a la altura de las expectativas, y de una calidad equiparable a la de los de “Hermanos de Sangre”. Y es que este séptimo episodio de la serie, dedicado a la lucha en las colinas de Peleliu ha ofrecido una serie de aspectos relativamente novedosos respecto a los anteriores, que han elevado el interés de la historia. En primer lugar destacaria que, por primera vez en lo que llevamos visto de serie, las escenas bélicas no solo han estado perfectamente imbricadas en el desarrollo de la historia del protagonista –Sledge en este caso- sino que además se introducen con mucho sentido. Me han parecido sobresalientes las escenas del combate casi cuerpo a cuerpo en el bunker ocupado por tropas japonesas, y también están muy logradas las que recrean los durísimos combates en las colinas. Todo ello para mostrar al espectador no solo la brutalidad inhumana de la guerra, sino también la pérdida de la inocencia de un soldado jóven y aun novato como Sledge ante la contemplación de la barbarie que el ser humano es capaz de desplegar contra sus semejantes.

Otro aspecto que me ha parecido mejorado respecto a capítulos anteriores es que, por una vez, los diálogos pretendidamente profundos (y a veces pretenciosos) sobre la guerra se han dejado de lado para mostrar diálogos cortos y escenas contundentes, que a mi modo de ver sirven mucho mejor para transmitir el mensaje antibélico al espectador. Como ya he apuntado alguna veces, a mi modo de ver, la mejor manera de denostar la guerra es mostrarla en toda su dimensión, cosa que este capítulo ha cumplido sobradamente. Y un detalle final, el comentario de Sledge al ver a las enfermeras que reparten bebidas a los marines, y la mirada de odio que dirige al teniente que bromea con él, parecen confirmar que se insinúa la homosexualidad del personaje, que, con la salvedad de Leckie, comienza a ser el más interesante de la serie.

En conclusión, me ha parecido que Peleliu Hills ha sido, de largo, el mejor episodio de la serie hasta el momento. Un capítulo lleno de escenas de esas es las que una imagen vale más que mil palabras y que, a diferencia de los anteriores, merece la pena darle un segundo visionado para apreciarlo completamente. Esperemos que los próximos episodios superen este nivel o al menos lo mantengan hasta el final.

Calificación: 8/10

miércoles, 21 de abril de 2010

The Pacific (VI): Peleliu Airfield

The Pacific. Capitulo VI: Peleliu Airfield

16 de Septiembre de 1944. Es el segundo dia de combates en la isla de Peleliu y la 1ª división de marines afronta un peligroso objetivo, al tener que avanzar hacia el interior de la isla atravesando el aeródromo, el cual se encuentra barrido por el fuego japonés. Además la escasez de suministros y de agua, unidos al intenso calor tropical, causan estragos en la moral de los marines.

Vistos ya seis episodios de la serie, y atravesado por tanto el ecuador de la misma, hay que decir que el sexto capítulo ha ido en la linea de los anteriores y confirmado las constantes que, para bien y para mal, están caracterizando todos los episodios de The Pacific. En cuanto a lo positivo, hay que señalar que este episodio ha mantenido la linea ascendente en cuanto a la contundencia y espectacularidad en lo que a escenas bélicas se refiere. En este caso, mostrando el espectacular ataque de los marines a través del aeródromo de Peleliu, barrido literalmente por el fuego enemigo.

Como viene siendo habitual, la parte de acción ha ofrecido un nivel bastante alto, que no tiene su contrapartida en la parte discursiva de la serie. Creo que a los personajes les sigue faltando ese punto de carisma que tenían los protagonistas de “Hermanos de Sangre” y tampoco las escenas de diálogo ofrecen demasiado interés. De este modo la brecha existente entre las escenas de acción y las de desarrollo de los personajes da la impresión de que va ensanchando capítulo a capítulo. Y por otro lado, se va haciendo más patente que, más alla de otras consideraciones, la finalidad o principal moraleja de la serie es la de transmitir el sentimiento antibélico al espectador. Lo malo es que esto se está haciendo, bajo mi punto de vista, tirando de ciertos tópicos y clichés del cine bélico ya un tanto manidos a estas alturas, y que, además de no aportar nada nuevo, ralentizan más que enriquecen la parte de acción de la serie, la cual -como apuntaba antes- está bastante más lograda que la parte discursiva.

Por tanto en ese aspecto la serie ha seguido los mismos derroteros en este sexto episodio, con la única novedad de que uno de los protagonistas (Leckie) ha resultado herido, pero sin añadir nada especialmente reseñable a la trama. En resumidas cuentas Peleliu Airfield ha sido un episodio brillante en cuanto a la parte estrictamente bélica, y correcto en lineas generales, pero sin alardes considerado en conjunto.

Calificación: 6,5/10

miércoles, 14 de abril de 2010

The Pacific (V): Peleliu Landing

The Pacific. CapítuloV: Peleliu Landing

Junio de 1944. Mientras el sargento John Basilone disfruta las mieles de la fama de heroe de guerra en su gira por EEUU, la 1ª división de marines continúa destinada en la isla de Pavuvu, descansando y entrenándose para su próxima misión. Poco después llega a la isla el soldado Sledge, quien finalmente vuelve a reunirse alli con su viejo amigo Sidney Phillips. Unas semanas más tarde, la 1ª de Marines vuelve a entrar en acción, debiendo desembarcar está vez en la pequeña isla de Peleliu, donde los japoneses disponen de un aeródromo que debe ser capturado antes de que MacArthur comience sus operaciones contra las Filipinas.

El mejor resumen que se me ocurre para describir este quinto episodio de la serie se condensa en una expresión de dos palabras: ¡Por Fin!. Los seguidores de The Pacific, hemos tenido que esperar cinco episodios, pero finalmente se ha visto un capítulo espectacular en lo que a la acción se refiere, con unas escenas bélicas excelentemente filmadas, y de calidad equiparable a las de “Hermanos de Sangre”. Y ello pese a que no todo lo que relata este episodio me ha parecido bueno, especialmente en la primera mitad del mismo. Dicha parte, que sirve de largo prólogo a la acción, nos ha mostrado el reencuentro entre Sledge y Phillips, el cual, la verdad, me ha dejado bastante frio. Se supone que este encuentro entre los protagonistas, que son dos viejos amigos, debía transmitir alguna emoción, pero en este caso me ha parecido que queda un tanto desdibujado. Por otro lado, dicha primera mitad, que vuelve a incidir de nuevo en el aspecto antibélico que definitivamente parece impregnar cada capítulo de la serie, no me ha aportado gran cosa, quizás porque vuelve a reiterar los mismos elementos narrativos que se han visto en los cuatro episodios precedentes.

Pero, por fortuna, llegados a la parte del desembarco en Peleliu y la lucha hacia el interior de la misma, el capítulo ha remontado el vuelo para mostrarnos con bastante realismo la dureza del desembarco en las playas barridas por el fuego enemigo y el difícil avance hace el interior de la isla. Unas secuencias de acción que son, de lejos, las mejores que ha mostrado la serie hasta el momento y que recuerdan bastante a las que sirven de apertura a la película Salvar al Soldado Ryan. Tanto es así que esos veinte minutos finales se pasan prácticamente en un soplo y a mi modo de ver, constituyen los mejores momentos que ha ofrecido la serie hasta la fecha.

En resumidas cuentas, aunque la parte discursiva de este episodio no ha ofrecido demasiadas novedades, las excelentes secuencias de acción bélica merecen que se le destaque por encima de lo que The Pacific venia mostrando en los capítulos anteriores. Esperemos que estas destacables secuencias de combates no sean las últimas que nos ofrezca la serie.

Calificación: 7/10

martes, 6 de abril de 2010

The Pacific (IV): Cape Gloucester

The Pacific. Capitulo IV: Cape Gloucester / Pavuvu / Banika

Diciembre de 1943. Mientras Sledge, ya enrolado en el cuerpo de Marines, recibe el adiestramiento de combate, los soldados de la 1ª división desembarcan en la isla de Cape Gloucester, en Nueva Bretaña. Tras una serie de combates en los que los soldados tendrán que hacer frente no solo a los japoneses, sino también al las durísimas condiciones de la lucha en la jungla, los marines son enviados a la isla de Pavuvu, donde comenzará a hacerse patente el desgaste físico y mental sufrido por los hombres durante los combates.

Tras un arranque un tanto a medio gas de la serie The Pacific, el cuarto episodio de la saga prometía ofrecer mayores y mejores emociones que sus predecesores. Y lo cierto es que Cape Gloucester, sin ser tampoco una maravilla, me ha gustado más que los dos capítulos anteriores. Este episodio, claramente dedicado a mostrar al público la realidad cotidiana de los soldados que combaten en un entorno hostil, ofrece una estructura narrativa bien construida, unas no abundantes pero bien dosificadas escenas de acción, y un trasfondo interesante, como es el de describir las secuelas morales y físicas que la guerra va causando en los protagonistas. Este ha sido un capítulo, más que ningún otro anterior, de contenido eminentemente antibélico y en ese sentido me ha gustado como describe el proceso de desmoralización y abatimiento que se va apoderando de los soldados por causa del inhóspito entorno y las adversas condiciones climáticas del mismo. Un proceso perfectamente descrito a través de la experiencia personal de Leckie, primero abrumado, más tarde desesperado, y finalmente físicamente hundido y hospitalizado por una enfermedad causada por la humedad del ambiente.

Por lo demás tampoco ha sido un episodio especialmente destacable por sus secuencias bélicas –que se espera ganen intensidad a partir del quinto capítulo- pero al menos sí que ha sido interesante en lo relativo a la descripción del aspecto humano de los protagonistas, y por mostrar con acierto los dramas personales que se esconden bajo los uniformes. En esa linea, me ha gustado especialmente la inclusión de la historia del personaje del soldado Gibson, que retrata bastante fidedignamente la figura del soldado con los nervios destrozados por la llamada “fatiga de combate”, y su conversación con Leckie que sirve de cierre al episodio.

En definitiva, aun sin contener demasiadas secuencias de acción bélica, Cape Gloucester sí que me ha parecido un episodio bastante interesante desde el punto de vista humano, y que toca varios temas que mueven a la reflexión del espectador. Esperemos que la serie siga esta línea ascendente hasta el último capítulo.

Calificación: 6,5/10

miércoles, 31 de marzo de 2010

The Pacific (III): Melbourne

The Pacific. Capitulo III: Melbourne

Tras los duros meses de combates en Guadalcanal, la 1ª división de Marines es retirada del frente y enviada a Australia para descansar. Leckie, Basilone y el resto de marines son enviados a la ciudad de Melbourne, donde son recibidos como héroes salvadores por la población local. Mientras sus compañeros disfrutan del periodo de descanso, Leckie inicia un romance con una mujer australiana, y el sargento Basilone es condecorado con la Medalla de Honor del Congreso por su heroica actuación en Guadalcanal, recibiendo órdenes de volver inmediatamente a EEUU para participar en la campaña de venta de bonos de guerra.

Después de dos episodios de instroducción, que han servido sobre todo para ir presentado a los personajes este tercer episodio de la serie prometía ser, ante todo, un capítulo de transición. Y la verdad es que lo ha sido, ya que se trata de un capítulo enteramente dedicado a lo que se denomina “el descanso del guerrero”. Al fin y al cabo los periodos de descanso de los soldados forman también parte de la guerra, y no está mal que también se muestre en la serie.

Lo malo es que –a mi modo de ver- quizás es excesivo dedicarle todo un capítulo al tema. Un tema que además, se agota pronto porque este capítulo lo trata de manera bastante tópica, mostrando lo acostumbrado: soldados entregados a los excesos alcohólicos de rigor, alternando con las mujeres del lugar, y viviendo intensamente las horas de permiso. Nada que no se haya visto bastantes veces en otras películas bélicas. En cuanto al otro eje argumental del capítulo, el romance de Leckie con la chica australiana de origen griego llamada Stella, la verdad es que tampoco me ha aportado gran cosa. Al fin y al cabo, se limita a relatar otra historia más de amor en tiempos de guerra, un tema bastante recurrente en el cine bélico, y que en este caso tampoco es que haya sido abordado con un dechado de originalidad ni de dramatismo.

En definitiva, “Melbourne” me ha parecido un capítulo simplemente, con seguridad será el más flojo de la serie. Lo bueno es que transcurrido ya el primer tercio de la serie y una vez consumidos los capítulos de presentación de los personajes, con seguridad los próximos capítulos van a ofrecer mayores dosis de acción y emoción por lo que es de esperar que el interés de los mismos subirá muchos enteros a partir del próximo episodio.

Calificación: 5/10

martes, 23 de marzo de 2010

The Pacific (II): Basilone

The Pacific. Capitulo II: Basilone

Octubre de 1942. Mientras la 1ª división de marines combate duramente por mantenerse en sus posiciones de Guadalcanal soportando todo tipo penalidades debido a la falta de abastecimientos provocada por la acción de la marina japonesa y por las enfermedades tropicales los japoneses se preparan para atacar. Poco después llegan a la isla refuerzos del 7º regimiento de marines, entre los que se encuentra el sargento John Basilone, cuya actuación personal será de crucial importancia en la batalla que se avecina contra los japoneses.

Basilone es el segundo episodio de The Pacific dedicado a la campaña de Guadalcanal y ambientado en los duros combates que tuvieron lugar en dicho escenario durante el Otoño de 1942, lo que viene a coincidir con la segunda fase de la lucha por la isla. Tras un primer episodio interesante, aunque un tanto convencional, tenía ganas de ver que derroteros seguía la serie con el segundo capítulo. Y la verdad es que, tanto para bien como para mal, ha seguido más o menos la senda del primer episodio. La historia de este capítulo se centra en las operaciones que rodearon la lucha por el control de Henderson Field, cuando una gran ofensiva japonesa destinada a reconquistar el aerodrómo derivó en una batalla nocturna que puso en graves aprietos la linea defensiva establecida por los marines alrededor del perímetro del mismo, y que pudo ser finalmente rechazada, aunque con muchas dificultades para los defensores.

Como apuntaba, me ha parecido un capítulo de similares características al anterior, si bien con un componente antibélico más marcado. De este modo, la historia de este episodio se centra en describir todas las penalidades de la guerra: las privaciones materiales, las enfermedades, el miedo a la muerte, y por supuesto, la pérdida de apreciados camaradas. Quizás por ese acusado tono antibelicista, la heroica acción del sargento Basilone al frente de la defensa de su posición en el sector de Lunga frente a una brigada japonesa (acción por la que recibió la medalla de honor del congreso) queda un tanto desdibujada pues no llega a apreciarse en toda su magnitud. En cuanto a las escenas de acción de la batalla nocturna contra las tropas japonesas, nuevamente hay que decir que están bien filmadas, pero personalmente me quedo con las del primer episodio, más breves, pero a la vez, más intensas, ya que en este caso me parecieron un poco reiterativas y en bastantes momentos, confusas.

Por último, un aspecto que no me ha terminado de convecer es como se cierra el relato de la campaña de Guadalcanal. De pronto, vemos como dicen que la campaña ha terminado, y como los marines son embarcados para su evacuación de la isla, pero no hay ni siquiera una breve explicación de cómo se ha alcanzado la victoria contra los japoneses. En mi opinión habría sido de agradecer la inclusión de algún tipo de escena de transición que llenara ese hueco argumental ya que el desenlace del episodio me ha parecido algo brusco.

En definitiva, no creo que pueda decirse que Basilone mejore mucho el arranque de la serie e incluso personalmente opino que es un punto inferior a Guadalcanal. La excelente ambientación y puesta en escena no es suficiente por sí misma para cubrir las expectativas que muchos tenemos puestas en The Pacific. Esperemos que el tercer episodio ofrezca algún elemento algo más novedoso y mejore el nivel de estos dos primeros capítulos.

Calificación: 6/10