BIENVENIDO

Gracias por visitar este Blog.

Se pueden publicar comentarios en cualquier reseña. Para consultar reseñas antiguas, solo tienes que pinchar en "Listado Alfábetico de las películas del Blog".

Todos los comentarios serán contestados. Para plantear dudas, sugerencias o cuestiones puedes enviar un e-mail a: sgmcine@hotmail.com

Actualmente hay 375 reseñas publicadas.
Mostrando entradas con la etiqueta Comedia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comedia. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2020

Jojo Rabbit


Jojo Rabbit (2019)

La historia se sitúa en Alemania, en los últimos meses de la II GM. Johannes Beltzer (Roman Griffin Davis), apodado familiarmente “Jojo”, es un niño de 10 años dotado de una gran imaginación, que ingresa en las Juventudes Hitlerianas imbuido de la ideología nazi y que tiene como amigo imaginario al mismo Adolf Hitler (Taika Waititi). Sin embargo, tras resultar gravemente herido por la explosión accidental de una granada, su pensamiento se verá enfrentado con las actividades antinazis de su madre Rosie (Scarlett Johansson) y con el descubrimiento de que esta esconde a Elsa, una adolescente judía en una estancia de su casa.

Jojo Rabbit es una coproducción germano-norteamericana cuya realización ha corrido a cargo del director neozelandés de religión judía, Taika Waititi, conocido principalmente hasta la fecha por dirigir series para la TV. La película, cuyo guión ha sido coescrito por el mismo director, ha supuesto para Waititi un notable éxito de crítica, que le ha valido para hacerse acreedora de 6 nominaciones a los Oscar, incluyendo la de mejor película, convirtiéndose en una de las revelaciones cinematográficas de 2019.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que considero que los elogios de parte de la crítica hacia el mismo me parecen un tanto desmesurados.  Ciertamente el punto de partida que propone Waititi es interesante, la infantilización de Hitler y del nazismo como arma paródica. Sin embargo, el tono de la narración,  que se sitúa a medio camino entre la tragicomedia y la sátira casi caricaturesca bajo mi punto de vista no termina de carburar. Y ello porque a la parte satírica le falta mordacidad e ingenio para ridiculizar realmente al nazismo, mientras que la parte cómica adolece de un humor, en general, demasiado inocuo o “blando” para provocar la risa del espectador. En ese sentido, la mayoría de los gags resultan más simpáticos que realmente graciosos, y eso es algo que definitivamente lastra a la película. En mi opinión, se le podría haber sacado bastante más partido a la premisa argumental que sirve de punto de partida a la historia de haberse profundizado algo más en los aspectos satíricos que se ofrecían, pero el guión no termina de dar con el tono adecuado para ello.

En el apartado interpretativo, los actores principales están correctos en sus respectivos roles, aunque brillan más los secundarios (en especial Sam Rockwell en su papel de “Capitán K”). La interpretación de Waititi como Hitler no desentona, dentro del tono deliberadamente paródico del film, aunque tampoco me pareció deslumbrante, posiblemente lastrado por las deficiencias del guión a la hora de desarrollar los personajes. En general la película se ve con cierto interés, por la originalidad de su planteamiento inicial y por la esmerada puesta en escena, que es uno de los aspectos más destacables del film. Pero en líneas generales a “Jojo Rabbit” le falta algo más de ritmo y de comicidad para llegar a ser una gran película. Al final se queda en un título que se visiona con agrado, pero que decepciona en algunos aspectos. Una película simplemente correcta.

Calificacion: 5,5/10

viernes, 6 de julio de 2012

Monsieur Batignole

Monsieur Batignole (2001)

París, 1942. La vida del modesto y acomplejado charcutero Edmond Batignole (Gérard Jugnot), da un cambio rádical cuando gracias a la mediación del novio de su hija Jean Pierre, un destacado colaboracionista, se convierte en proveedor oficial del ejército alemán. Todo se complica cuando los Bernstein, una familia judía de buena posición vecinos de los Batignole, son arrestados y sus bienes confiscados, pasando el piso que ocupaban a ser propiedad de Batignole. Días después, mientras Batignole ofrece una fiesta en su casa a sus clientes alemanes, aparece el niño Simon Bernstein (Jules Sitruk), el hijo menor de la familia que, tras escapar del cautiverio, embarcará a Batignole en un arriesgado viaje para encontrar a su familia.

Monsieur Batignole es un título que puede enmarcarse dentro de cierta tendencia del cine francés de los últimos años, decidido a volver la vista al pasado para ofrecer una visión más o menos crítica acerca de la época de la ocupación alemana, y sobre el colaboracionismo de una parte de la sociedad civil francesa con los nazis. En este caso Monsieur Batignole opta por hacerlo en un tono indisimuladamente amable, con algunos toques de comedia ligera que por momentos se notan bastante inspirados en “La vida es Bella” de Begnini. El papel principal, así como la dirección, recayó sobre el popular cómico Gerad Jugnot, quien encarna en el film a un hombre acomplejado e ingenuo, pero a la vez bondadoso, un papel hecho a la medida del actor, que ofrece un registro interpretativo muy similar al que tres años más tarde mostraría en la existosa “Los chicos del Coro”.

Entrando a valorar el film, hay que decir que Monsieur Batignole es una película que se queda a medias en más de un sentido. Como denuncia del colaboracionismo, no resulta demasiado convincente, ya que el personaje del colaboracionista fanático y antisemita (Jean Pierre) se antoja excesivamente caricaturesco. Además, la historia huye deliberadamente de los aspectos más truculentos y sórdidos de la persecución de los judíos, por lo que en ese aspecto peca de una evidente ausencia de una mayor carga crítica. En cuanto a la parte cómica, pese a que Gerard Jugnot explota a fondo sus dotes como comediante, lo cierto es que la mayoría de las situaciones resultan más simpáticas que divertidas y aunque la pelicula se ve con agrado, al final queda la sensación de que no llega a remontar del todo el vuelo. Y ello se debe a que el guión se queda lejos de explotar todas las posibilidades tanto dramáticas como cómicas, que ofrecía el punto de partida argumental.

Por lo demás, estamos ante un producto más que correcto en sus aspectos formales y estéticos, con una esmerada labor de ambientación y puesta en escena. En definitiva, Monsieur Batignole es una película amable y razonablemente entretenida que se deja ver bastante bien, pero que a cambio ofrece una historia excesivamente almibarada, lo que hace que finalmente se quede en la superficie de los temas que apunta. Unas dosis mayores de intensidad narrativa y emoción habrían mejorado, sin duda, el resultado final del film.


Calificación: 5,5/10

viernes, 9 de septiembre de 2011

Allo, Allo

Allo, Allo (1982-1992)

En el pequeño pueblo de Nouvion, en la Francia ocupada, el modesto Café Rene, regentado por René Artois (Gorden Kaye) se convierte en el centro de una intensa actividad. Mientras que René intenta contemporizar con los alemanes, convertidos en sus mejores clientes tras la ocupación, y la Resistencia, el Coronel Von Shtrom, comandante de la guarnición alemana, le obliga a ocultar en su local un tesoro artístico buscado tanto por los ocupantes como por la Resistencia, el cuadro de Van Clomp "La Virgen Caída" que se convertirá en el centro de una serie de tramas e intrigas cómicas. Todo se complicará aun más con la llegada de dos pilotos británicos derribados, que la resistencia ocultará en el establecimiento de René, y la del agente de la Gestapo Otto Flick, enviado especialmente desde Berlin para localizar el cuadro de Van Clomp.

Allo, Allo fue una exitosa comedia de situación británica, ambientada en la Francia ocupada durante la II GM, que fue emitida por la BBC a lo largo de 9 temporadas, entre 1982 y 1992. Cada temporada contaba con entre 6 y 8 episodios, de unos 30 minutos de duración, a excepción de la 5ª que contó con 13, y la 7ª que constó de 10 capitulos. El origen de esta telecomedia es un tanto curioso, puesto que Allo, Allo vino a ser una especie de “spin off” o derivación cómica de Secret Army ("Ejercito Secreto") una serie emitida por la BBC entre 1977 y 1979, ambientada en un café regentado por un miembro de la resistencia belga. De hecho, algunos de los interpretes de Secret Army, también iban a aparecer (si bien en un rol cómico) en Allo, Allo.

En cuanto a la valoración, hay que decir que Allo, Allo puede considerarse una de las mejores sitcom británicas del siglo pasado. Con unas tramas tremendamente entretenidas, que mezclaban a la perfección los elementos narrativos típicos de las sitcom, con gags cómicos en la mejor tradición del vodevil, e incluso algunas gotas del cine de espionaje clásico, por supuesto, en clave de comedía, la serie mantuvo un nivel de amenidad y calidad bastante alto a lo largo de sus cinco primeras temporadas en pantalla. A partir de la sexta temporada, sin embargo, cambió el equipo de guionistas y el productor de la serie, resultando que la calidad de los capítulos de las sucesivas temporadas comenzó a decaer de manera bastante acusada, algo que vino dado también por el hecho de que, tras cinco años de emisión, era inevitable que se produjera cierto agotamiento en las tramas y personajes. Pese a ello, la serie aguantó otras tres temporadas más en antena, hasta su finalización en 1992.

De entre los mejores aspectos de Allo, Allo, yo citaría principalmente tres. En primer lugar, el excelente trabajo de los actores del reparto, encabezados por Gorden Kaye, que realmente borda el papel de acomodaticio, mujeriego y oportunista dueño del Café, René Artois, muy bien secundado por unos actores secundarios con gran vis cómica como Richard Gibson, inolvidable en su papel de arquetípico agente de la Gestapo, Otto Flick; o el veterano Jack Haig, el entrañable Monsieur Leclerc, cuyo fallecimiento, en 1989 hizo bajar muchos enteros la serie. También es reseñable la innegable comicidad de muchas situaciones repetidas, como por ejemplo, las torpezas linguísticas del falso gendarme francés Crabtree (especialmente graciosas en la V.O. en inglés), las explicaciones de René a su sufrida mujer Fanny, cuando esta le descubre repetidamente flirteando con las camareras, o los equívocos escarceos amorosos del homosexual teniente Gruber con René. Finalmente, hay que reseñar la buena labor de puesta en escena y ambientación de la serie, que le da un cierto aire intemporal, realzado por la melancólica melodía que, a modo de banda sonora, abría y cerraba cada episodio.

En definitiva, Allo, Allo es una de esas telecomedias que no importa volver a ver una vez pasados los años desde su primera emisión ya que mantiene intacta su comicidad y el encanto original de sus personajes. Muy recomendable para todo aquel que tenga curiosidad por descubrirla o por volverla a rememorar.

Calificación: 7,5/10

lunes, 16 de mayo de 2011

Esperanza y Gloria (Hope and Glory)

Esperanza y Gloria (1987)

Inglaterra, 1940. La tranquila vida del niño Bill Rowan (Sebastian Rice Edwards), hijo de una familia de clase media residente en un suburbio de Londres, se verá radicalmente alterada por el estallido de la guerra y el posterior el inicio de los bombardeos alemanes contra la ciudad. Mientras el padre de la familia se alista en el ejército, para Bill, la ciudad semiderruida se convierte en un apasionante mundo de aventuras y novedades que explorar con sus ojos de niño.

Diecinueve años después de haberse encargado de la dirección de Infierno en el Pacifico, el realizador británico John Boorman retomó el tema de la II GM para abordar este relato, de tintes semibiográficos basados en la infancia del director, sobre las vivencias de una familia inglesa de clase media durante el blitz de bombardeos alemanes de 1940. La película tuvo un notable éxito de público y crítica en la época de su estreno, recibiendo nada menos que 6 nominaciones a los Oscars, si bien finalmente no logró alzarse con ninguna de las estatuillas para las que había sido nominada.

Y ciertamente, visionando el film da la impresión de que Esperanza y Gloria estuvo un punto sobrevalorada en su momento. Se nota que Boorman quiso hacer una especie de remake actualizado de La Señora Miniver, con algunas escenas prácticamente plagiadas del clásico de William Wyller (por ejemplo, la del piloto alemán derribado) aportando otras sacadas de su cosecha personal. Tampoco falta el tono de comedia ligera que impregna buena parte de la narración, salpicada con una variedad de anécdotas que vive el protagonista en sus andanzas por los barrios londinenses, resueltas con irregular pulso y desigual fortuna. Pero el mayor problema de la película radica en el hecho de que la historia que nos cuenta resulta, en demasiados aspectos, insustancial y por momentos aburrida. Además, al contrario de lo que ocurría con La Señora Miniver, la película carece de la motivación propagandística y de la emotividad de algunas de sus escenas, por lo cual el conjunto resulta bastante desangelado. Con todo, hay que reconocer que tiene algún momento inspirado, especialmente la secuencia en la que los niños del barrio estallan en vítores al comprobar que su escuela ha sido destruida por un bombardeo. Pero, como apuntaba antes, en líneas generales la historia se diluye en contar una serie de anécdotas sin demasiada sustancia, y se echa claramente en falta la presencia un mayor calado dramático en más de un momento de la narración.

Entre los aspectos a destacar, pueden citarse la correcta ambientación de los escenarios londinenses de la época, la banda sonora y la buena interpretación del niño protagonista. Por lo demás, Esperanza y Gloria se queda en agua de borrajas. Un relato que, como recuerdo nostálgico de la niñez en tiempos de guerra, está muy lejos de títulos similares como Adios, muchachos; y que como comedia con tintes trágicos no termina de carburar en ningún momento. En definitiva, Esperanza y Gloria es una de esas películas de correcta factura que pueden verse una vez, pero que no invitan a repetir visionado.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 23 de marzo de 2011

Trenes rigurosamente vigilados (Ostre sledované vlaky)

Trenes rigurosamente vigilados (1966)

La historia nos sitúa en el pueblo ficitio de Kostomolaty, Checoslovaquia, a finales de 1944. Siguiendo los pasos de su padre, el joven checo Milos Harma, descendiente de una larga saga de perdedores, ingresa en la compañía de ferrocarriles para trabajar como guardagujas en la estación del pueblo. Mientras en la estación se suceden una serie de situaciones estrambóticas, y en el frente las fuerzas alemanas retroceden, Milos comenzará a verse frustrado en su despertar sexual al comprobar que sufre eyaculación precoz. Al mismo tiempo, la resistencia local planea hacer volar uno de los trenes militares alemanes a su paso por el pueblo, para lo cual requerirán la colaboración de Milos.

Trenes rigurosamente vigilados fue la ópera prima del realizador checo Jirí Menzel, con un guión basado en la novela homónima del escritor Bohumil Hrabal, en cuya adaptación trabajó el propio Menzel conjuntamente con el autor del libro. El rodaje de la película tuvo lugar en escenarios de la propia República Checa, y alcanzó tras su estreno un notable éxito comercial en su país, llegando incluso a alzarse con el Oscar a la mejor película extranjera en la edición de 1967 de dichos premios. Sin embargo, posteriormente el tono irreverente y sardónico de la película de Menzel se consideró demasiado transgresor para la ortodoxia comunista de la época, de modo que tras los episodios de la Primavera de Praga en 1968, la película fue prohibida en Checoslovaquia.

Entrando a analizar el film, he de decir que, pese a que esta película es considerada como uno de los denominados títulos “de culto”, personalmente no me terminó de satisfacer. La narración contempla una peculiar mezcla de comedia entre costumbrista y surrealista, drama y elementos bélicos, sazonados con unas leves gotas de erotismo. Una mezcla bastante inusual que a mi modo de ver no cuaja en pantalla. Y en ello tiene mucho que ver el hecho de que las distintas líneas argumentales que la historia va presentado (especialmente la relativa al despertar carnal del protagonista) se superponen entre sí sin demasiado sentido, por lo que da la impresión que la película carece de una estructura determinada. Y ello pese a la presencia de algunas secuencias satíricas bien resueltas y a las buenas interpretaciones de los actores principales. Sin embargo, considerada en conjunto, encuentro que la parte dramática de la narración no termina de conmover, y a la parte de comedia le faltan unas mayores dosis de coherencia y comicidad para hacer reir al espectador. Y lo cierto es que hay bastantes escenas pretendidamente cómicas a las que es difícil encontrarles la gracia.

Al final, el conjunto de la historia se presenta como una colección, más bien deslavazada, de momentos de sátira desigualmente resueltos que se intercalan con los episodios acerca del proceso de maduración sexual del protagonista. Por ello, Trenes rigurosamente vigilados parece un producto típico del denominado cine de Arte y Ensayo, que al espectador medio probablemente entusiasmará o dejará frío. En mi caso, desde luego encontré más de lo segundo que de lo primero. Una historia original, que ofrece algún momento cómico inspirado, pero poco más.

Calificación: 5,5/10

viernes, 22 de enero de 2010

Mein Führer

Mein Führer (2009)

La historia comienza en Diciembre de 1944, cuando el ministro de propaganda del Reich, Goebbels ordena rescatar al profesor de interpretación Grünbaum (Ulrich Mühe), del campo de concentración de Sachenhausen. Una vez en Berlin, Grünbaum es informardo de la misión que debe cumplir: levantar el anímo del deprimido Führer y prepararlo para pronunciar un multitudinario discurso sobre la guerra total que eleve la moral del pueblo alemán para reforzarlo en su espíritu de lucha.

Al parecer, cuando el director suizo de origen judío nacionalizado alemán Daniel Levy tuvo oportunidad de ver la película de Spielberg La lista de Schindler se prometió a sí mismo realizar una película que ofreciera su propia visión del Holocausto, una visión alejada de la tradicional imagen hiper dramática y escabrosa ofrecida en dicha película y en otros títulos similares que habían abordado el tema de la denominada Solución Final. Según manifestó el propio Levy, su intención era seguir la senda de otros títulos que habían atacado al nazismo usando las armas del humor y la parodia, películas como “El gran dictador”, de Chaplin, o “Ser o no ser”, de Lubitsch

En ese sentido hay que decir que, si bien la intención de Levy es bastante loable, lo cierto es que su película se queda a una distancia abismal de emular, siquiera levemente, a sus ilustres predecesoras. A mi modo de ver ello se debe en gran medida al confuso enfoque que adopta el guión a la hora de desarrollar la historia, pues por un lado trata de parodiar a Hitler (sin mucho éxito, todo hay que decirlo); y por otro trata de humanizar al personaje ahondando en las motivaciones sicológicas de su abyecto comportamiento, ofreciendo incluso una explicación del mismo.

De esta forma, el Hitler de Mein Fuhrer aparece retratado como un personaje amargado y traumatizado por haber sido un niño maltratado por su padre, amén de ser un adulto impotente, desvalido e inseguro; que paga sus frustraciones personales con la humanidad en general y con los judíos en particular. El principal problema es que el interés de la película dura unos diez minutos: el tiempo que el espectador tarda en comprobar que el prometedor punto de partida argumental se pierde rápidamente por un muy torpe desarrollo de la historia casi desde el principio de la misma. Y lo peor es que la parte supuestamente “cómica” carece por completo de gracia, pues las situaciones que se muestran adolecen de imaginación a la hora de presentar unos gags bastante burdos, y los diálogos, por su parte, no tienen la altura cómica suficiente siquiera para arrancar una sonrisa al espectador. Dicha falta de comicidad, unida al lento ritmo de la narración hace que esta resulte, pese a su ajustado metraje, pesada.

Al final “Mein Führer” deja la sensación de ser un producto poco pulido, y una comedia bastante floja, con unas intenciones caricaturescas y paródicas del nazismo tremendamente fallidas. Si el mensaje que Levy pretendía transmitir es que el nazismo fue un movimiento demasiado infame como para ser tomado en serio, desde luego no puede decirse que con esta película lo haya conseguido.

Calificacion: 2/10

lunes, 18 de enero de 2010

Camas blandas, batallas duras (Soft beds, Hard Battles)

Camas blandas, batallas duras (1974)

La historia comienza en Paris, en mayo de 1940. Después de la entrada de las tropas alemanas en la capital francesa, el burdel de Madame Grenier se convierte en un local frecuentado por altos oficiales alemanes destinados en la ciudad. Esto será aprovechado por el Mayor Robinson (Peter Sellers), un oficial británico que se esconde en burdel, para eliminar a varios generales alemanes, lo cual pondrá a la Gestapo tras la pista de Madame Grenier y sus chicas.

Tras encumbrarse como auténtico "Rey de la Comedia" en los años 60, gracias a sus papeles cómicos en películas memorables como “El guateque”, “La Pantera Rosa”, o “Telefono Rojo, ¿volamos hacia Moscú?”, el actor británico Peter Sellers inició en la década de los 70 una acusada cuesta abajo personal y profesional. En ello tuvieron mucho que ver los desafortunados reveses personales sufridos en esa época por el actor, relacionados con su turbulenta vida privada, y también una serie de malas elecciones artísticas a la hora de elegir sus siguientes papeles. En ese sentido, Camas blandas, batallas duras, se enmarca dentro de la época profesionalmente menos afortunada de Sellers y, desde luego, no puede decirse que fuera una de sus mejores películas, sino más bien lo contrario. Y ello no se debe precisamente a que la pelicula no tratara de explotar la comicidad de Sellers, ya que este batió todos los records interpretando en ella nada menos que a seis personajes distintos. De este modo, aparte de interpretar al mayor Robinson, el actor da vida en la película a un general francés, al agente de la Gestapo Schroeder, a un general japonés, al presidente francés, e incluso al mismo Hitler en una breve aparición del personaje.

Sin embargo, la interpretación ubicua de Sellers no es suficiente para compensar los muchos defectos del film. El más grave -y principal- es que, para tratarse de una comedia, la película tiene muy pocos gags, y los que contiene, además, no hacen gracia. Y aunque la poca inspiración de los momentos pretendidamente cómicos de la película podría compensarse en parte con unos diálogos cuidados, o al menos medianamente ingeniosos, lo cierto es que ambas cosas brillan por su ausencia en este caso. Y ello pese a los vanos intentos de subrayar la comicidad de algunas de las escenas con la introducción de la voz en off de un narrador que hace comentarios irónicos acerca de las mismas. Tampoco contribuyen a levantar el vuelo del film los ligeros toques de erotismo que se introducen en las escenas que transcurren en el burdel, ni las apariciones de Sellers, pues como apuntaba antes, el guión es bastante burdo y las situaciones cómicas que se muestran apenas provocan la hilaridad del espectador. Finalmente, tampoco ayuda mucho el que la ambientación y producción de la película parezcan más propias de un telefilm que de una película para la gran pantalla.

En definitiva, Camas blandas, batallas duras se queda en una comedia peor que mediocre, que hubiera merecido el más absoluto de los olvidos de no haber contado con la presencia en su reparto de Peter Sellers, aunque este estuviera viviendo sus horas más bajas como actor. Una película solo para los muy fans del actor británico, que deseen verlo en sus multiples roles. Por lo demás, un título totalmente a olvidar.

Calificación: 2/10

jueves, 14 de enero de 2010

Cinco tumbas al Cairo (Five graves to Cairo)

Cinco Tumbas al Cairo (1943)

Norte de Africa, junio de 1942. Tras la caida de la fortaleza de Tobruk en manos alemanas, el cabo John Brombel (Franchot Tone), el único superviviente de la tripulación de su tanque, se refugia en el Hotel de carretera “Emperatriz de Bretaña” regentado por el simpático Farid, y la camarera francesa Mouche (Anne Baxter). Aunque el sitio parece un lugar seguro, pronto las cosas se complican cuando los alemanes y el Estado Mayor del Afrika Korps, con el mariscal Rommel (Erich von Stroheim) a la cabeza, deciden usar el hotel como cuartel general antes de reemprender el avance sobre Egipto. Para no ser descubierto, Brombel adopta la personalidad del camarero Paul Davos, agente alemán fallecido en un bombardeo antes de la llegada de los alemanes. Inesperadamente colocado en una posición privilegiada, Brombel emprende una arriesgada misión de espionaje, tratando de averiguar donde esconden las fuerzas alemanas los depósitos secretos de suministros con los que Rommel planea reemprender el avance final sobre Egipto.

Cinco tumbas al Cairo fue el tercer largometraje dirigido por el genial realizador norteamericano de origen austriaco, Billy Wilder. El rodaje tuvo lugar durante los primeros meses de 1943 en el desierto de Arizona y en los estudios de la Paramount, con guión basado en la comedia de 1927 "Hotel Imperial", de Lajos Biró. Y como no podía ser de otra manera dada la fecha de su realización, es un título que se enmarca dentro de las decenas de películas de contenido propagandístico realizadas por los estudios de Hollywood  durante la contienda, en apoyo de la causa aliada

A pesar de ello, hay que reconocer que Wilder siempre se las ingeniaba para ofrecer algo distinto e interesante en sus films. En este caso, la película comienza con una secuencia impactante y arrolladora, mostrándonos como un solitario tanque británico vaga a la deriva por las dunas del desierto, mientras todos sus ocupantes yacen inermes en su interior. Luego, a partir de la llegada del único superviviente del carro al hotel de carretera, el relato cambia bruscamente de dirección, para introducirnos en la trama que se desarrolla en el escenario ligeramente claustrofóbico del hotel medio derruido por los bombardeos, a donde van llegando los personajes. Una trama que al principio ofrece los elementos típicos de una comedia de enredo, para luego ir introduciendo de forma gradual la historia de intriga y espionaje que gira alrededor de la figura del mariscal Rommel, y un misterioso mapa que contiene importante información sobre la campaña de Egipto. Todo un ejemplo de “crescendo” narrativo que Wilder sabe administrar a la perfección poniendo de manifiesto sus habilidades como director.

Eso hace que uno pueda olvidar lo poco verosímil de la trama de espionaje, y hasta perdonar algún que otro elemento poco pulido del guión (como por ejemplo, el retrato excesivamente caricaturesco que se hace los italianos, personificados en el torpe general Sebastiani). Otro aspecto que no me terminó de convencer es el retrato que se hace de Rommel. Pese a que la interpretación de Von Stroheim encarnando al famoso mariscal alemán es bastante digna, bajo mi punto de vista aparece retratado como un hombre frío y autoritario, de forma que el personaje responde más al tópico de oficial prusiano estirado, que al perfil carismático del Zorro del Desierto. Aunque esto es desde luego compresible dadas las circunstancias de la contienda.

En definitiva, Cinco tumbas al Cairo, si bien es un título menor dentro de la filmografía de Wilder, ofrece bastantes destellos de buen cine, amén de mostrar las habilidades en la realización de el por aquel entonces joven director. Desde luego, es una película que cumple la máxima enunciada por el propio Wilder de que: “Al público se le agarra por el cuello, se les acelera el corazón, y no se les suelta. Hay que apretar cada vez más. Al final, cuando están casi sin aliento, se les deja, se acabó, y la sangre empieza a circular de nuevo”. Un clásico a descubrir.

Calificación: 6,5/10

lunes, 11 de enero de 2010

Su mejor enemigo (I due nemici)

Su mejor enemigo (1961)

La acción nos sitúa en Abisinia, Africa Oriental, en 1941. Tras ver como su avión se estrella y ser hecho prisionero por los italianos, el mayor Richardson (David Niven), es liberado por el capitán Blasi (Alberto Sordi) con la condición de que deje escapar a sus hombres sin ser atacados por los británicos. Aunque Richardson acepta el trato, de vuelta a su base recibe órdenes de su superior para volver al desierto y capturar a los hombres de Blasi. Esto hará que británicos e italianos establezcan una peculiar persecución, dando lugar a que se produzcan una serie de rocambolescas peripecias entre los soldados de ambos bandos

Su mejor enemigo es una curiosa producción italiana de los años 60, filmada en inglés con un reparto mixto de actores británicos e italianos, ambientada en la campaña de Abisinia (actual Etiopía) en las semanas anteriores a la captura de Adis Adeba por las tropas británicas. El interés de la película, que contiene un diáfano y tierno mensaje pacifista y antibelicista, descansa principalmente en las innegables dotes cómicas de su duo protagonista, el británico David Niven y el italiano Alberto Sordi. Hay que decir que Niven –una vez más- borda el papel de irónico y poco marcial oficial británico (un registro que ese mismo año iba a volver a explotar con bastante éxito en Los Cañones de Navarone), mientras que Sordi también interpreta bastante bien el personaje de oficial italiano hastiado de la guerra pero, a la vez, orgulloso y testarudo.

El problema es que, quitando la excelente labor del duo protagonista, “Su mejor enemigo” es una película que no termina de carburar del todo bien. Como comedia, a mi modo de ver, le falta una mayor dosis de hilaridad, pues las situaciones que plantea si bien se ven con una sonrisa en la boca, no llegan a hacer demasiada gracia. Tampoco puede decirse que los diálogos, mayormente centrados en la rivalidad entre ingleses e italianos, sean un dechado de ingenio cómico. Si bien es cierto que hay algunas escenas, sobre todo entre Niven y Sordi, que son bastante simpáticas (por ejemplo, la secuencia de la fallida negociación para la rendición del fuerte italiano) en lineas generales la película discurre con un cierto ritmo cansino, sin que llegue realmente a levantar el vuelo. Con seguridad lo mejor del film es su desenlace, que culmina con acierto el mensaje pacifista que contiene la historia, y que supone un bonito cierre de la misma.

Pese a todo, hay que reconocer que, por su estupenda ambientación y fotografía, amén de por contemplar la vis cómica de su dúo protagonista, Su mejor enemigo es uno de esos films con regusto clásico que no viene mal visionar de cuando en cuando. Una comedia sin demasiadas pretensiones, pero que se ve con agrado.

Calificación: 5,5/10

martes, 1 de diciembre de 2009

Comando Secreto (The Secret War of Harry Frigg)

Comando Secreto (1968)

La película comienza cuando cinco generales de brigada aliados son capturados por los italianos en una sauna del Norte de África. Los italianos envían a los generales al cautiverio en el lujoso castillo de Montefiori, donde, rodeados de comodidades y debido a la igualdad de rango, no logran ponerse de acuerdo para imponer un plan de fuga. En vista de ello el mando aliado decide ascender temporalmente a general de división al soldado Harry Frigg (Paul Newman), un consumado experto en fugas y enviarlo a Montefiori para que rescate a los otros cinco generales aliados. Sin embargo, la misión del “general” Frigg se verá complicada por la presencia de la bella Condesa de Montefiori (Sylva Koscina), con la que iniciará un romance, al tiempo que se encarga de posponer los planes de fuga de sus compañeros.

La verdad es que “Comando secreto” (traducción bastante libre del título original “La guerra secreta de Harry Frigg") puede considerarse una de las películas más atípicas dentro de la filmografía del gran (y recientemente desaparecido) Paul Newman. Y es atípica principalmente por dos motivos: el primero es que fue prácticamente la única ocasión en la que Newman encarnó un papel puramente cómico; y en segundo lugar, porque pese a ser a esas alturas una estrella consagrada de Hollywood en el cenit de su carrera, Newman aceptó participar en una producción modesta, acompañado por actores de segunda fila. Quizás lo que sedujo a Newman fue el hecho de poder hacerse con un papel de comedia, un registro que había explorado muy poco en sus anteriores films. Sea como fuere, lo cierto es que el resultado de la película distó mucho de ser satisfactorio. La época de su producción, en pleno apogeo de la guerra de Vietnam, dio lugar a una serie de comedias de tono jocoso y desmitificadoras de la guerra, como por ejemplo ¿Qué hiciste en la guerra Papi?, o ¿Dónde está el frente?. Películas antiépicas que, influidas por el ambiente de la época, tenían un leve poso antibelicista, aunque escaso valor cinematográfico. Y en ese sentido Comando Secreto no es una excepción a la regla.

Porque lo cierto es que el inverosímil punto de partida argumental, si al menos hubiera sido desarrollado con imaginación, gracia, o un guión mínimamente elaborado, podría haber dado lugar a una comedia medianamente aceptable o incluso brillante. Pero el caso es que la comicidad brilla por su ausencia (las situaciones que presenta el film resultan, en el mejor de los casos, simpáticas), el guión es bastante plano, y los personajes resultan demasiado caricaturescos. En cuanto a las interpretaciones, el oficio y el carisma de Newman son innegables, y no puede decirse que haga un mal papel, pero a mi modo de ver no era el actor adecuado para interpretarlo; si bien su presencia y su buena química con la actriz protagonista Sylva Koscina salvan en parte a la película del desastre total. El resto de actores hace también lo que puede y cumplen con dignidad, si bien las evidentes limitaciones del guión hacen que ninguno pueda lucirse. Si a ello le unimos un ritmo narrativo bastante lento, que hace que sus 100 minutos de metraje parezcan largos, se comprende mejor que esta película no haya pasado precisamente a los anales de la comedia.

Por lo demás poco o muy poco es lo que puede rescatarse de “Comando Secreto”, una película que seguramente habría caido en el más completo de los olvidos de no haber contado en su reparto con el inolvidable Paul Newman. Pero desde luego puede considerarse como uno de los títulos menos memorables dentro de la filmografía del actor.

Calificación: 3/10

miércoles, 22 de octubre de 2008

El Secreto de Santa Vittoria (The Secret of Santa Vittoria)

El Secreto de Santa Vittoria (1969)

La caida del gobierno fascista de Mussolinni viene a alterar la tranquila vida del pequeño pueblo vinícola de Santa Vittoria. Por aclamación, los habitantes eligen como nuevo alcade a Italo Bombolini (Anthony Quinn), uno de los mayores borrachos del lugar, cuya principal preocupación será poner a buen recaudo la reserva de botellas de vino del pueblo, para evitar que caigan en manos de las fuerzas alemanas que se dirigen a Santa Vittoria. De este modo Bombolini, con la ayuda de Fabio y de su sufrida esposa Rosa (Ana Magnani) lograrán involucrar a toda la población local para engañar al destacamento alemán mandado por el capitán Von Proum (Hardy Kruger) acerca del destino del vino.

Basándose en el best seller homónimo de Robert Crichton, el director Stanley Kramer adaptó para la gran pantalla esta historia de ambiente Italiano. Como la acción de la novela se desarrolla en el pueblo real de Santta Vitoria, la idea inicial de Kramer fue filmar alli mismo las localizaciones de exteriores. Sin embargo, para sorpresa del equipo de producción, el pueblecito descrito en el libro resultó ser una moderna ciudad de gran extensión, por lo que no hubo otro remedio que buscar un sitio alternativo para el rodaje, que recreara la apacible villa vinícola descrita en el libro, siendo finalmente elegido el pequeño pueblo de Anticoli Corrado, que reunía todas las características necesarias para servir de ambientación a la película.

La película se apoya sobre todo en el carisma del duo protagonista, un Anthony Quinn que dota a su personaje de un punto histriónico (pero adecuado), y la siempre eficaz Ana Magnani en el papel de sufrida esposa. Hay que decir, por cierto, que la relación entre Quinn y Magnani fue bastante tensa, ya que no se soportaban mutuamente, lo cual vino bien para el rodaje dado que ambos actores interpretaban a un matrimonio separado y enfrentado por las aficiones alcohólicas del marido.

Desde el punto de vista cinematográfico, puede decirse que “El Secreto de Santta Vittoria” es un film de humor costumbrista italiano made in Hollywood. La película va subiendo el tono desde la comedia ligera inicial, hacia una mayor intensidad dramatica conforme se va acercando el desenlace, el cual es, posiblemente, lo mejor del film. Personalmente no he encontrado que la parte cómica resulte excesivamente interesante, pese a la buena interpretación de Quinn como el borracho alcade del pueblo. A mi modo de ver lo mejor del film es como muestra el juego del gato y el ratón que se establece entre Bombolini y el resto de la población con el capitán alemán por cuenta de descubrir donde se esconde el preciado vino, lo que se convierte en una cuestión de orgullo para ambos. No obstante, como digo, la parte cómica del film no acaba de convencer; y por otro lado, el desarrollo de la historia resulta algo plano y falto de ritmo, por lo que el film se deja ver con agrado aunque sin excesivo interés. Todo ello sin menoscabo de la más que cuidada ambientación y producción del film, que logra retratar bastante bien los lugares y personajes de la campiña italiana de la época, presentando a toda una galería de simpáticos personajes mediterraneos.

En resumen, “El Secreto de Santa Vittoria” es un film medianamente entretenido, de más que correcta factura, pero al que le falta algo más –especialmente en su parte cómica- para llegar a ser una gran película. Con todo, aunque solo sea por ver al gran Anthony Quinn en uno de sus personajes más característicos, merece la pena verse. Un film simpático y sin pretensiones que se deja ver con agrado.

Calificación: 5,5/10

martes, 14 de octubre de 2008

El Tren de la Vida (Train de Vie)

El tren de la vida (1998)

La acción nos sitúa en 1941, en una pequeña aldea judia de Europa central, cuyos habitantes comienzan a sentirse inquietos ante las noticias que les llegan acerca de las deportaciones masivas de judios que están llevando a cabo los nazis. Para escapar de ellas, Shlomo, el loco del pueblo, propone huir a Palestina con todos los habitantes usando un tren falso de deportación como tapadera para encubrir su huida. Tras ser aceptada la idea de Shlomo por parte del Rabino de la aldea, todos los habitantes del pueblo se pondrán manos a la obra para conseguir engañar a los alemanes y llegar a Palestina en tren para comenzar una nueva vida alli.

Pocos meses antes de que Roberto Begnini comenzara a rodar su brillante “La vida es bella” fue tentado por el director de origen franco-rumano Radu Mihaileanu para participar en su proyecto que iba a ser precisamente una aproximación al tema del holocausto en tono de comedia. La negativa del italiano a participar en el proyecto no sentó nada bien al Mihaileanu quien no dudó en alegar que Begnini se había inspirado en la idea de su film para escribir la historia de “La vida es bella”.

Sea como fuere, lo cierto es que ambas películas tienen ciertas similitudes, pero en esencia son dos films bastante distintos. La película de Mihaileanu adopta un tono narrativo próximo al “realismo mágico” del cine de Kusturica, manteniendo en todo momento un tono cómico pero con un trasfondo poblado de matices dramáticos acordes con la transcedencia del tema que se retrata. Lo mejor del film es, en mi opinión, la idea que sirve de punto partida al argumento y la delicadeza del humor del que hace gala, al tratar un tema de enorme sensibilidad como el del Holocausto. Sin embargo, a la película le falta algo más de gancho a la hora de contar la historia de la huida del tren y, en especial, le falta inspiración para crear unos gags más originales u ocurrentes. Aunque las situaciones estrambóticas se hilvanan con agilidad, en el mejor de los casos resultan más simpáticas que graciosas. Las reiteradas bromas a costa de la facción del grupo de judios comunistas, por poner un ejemplo, no resultan especialmente cómicas, sino más bien pueriles. Y aunque hay momentos en los que los diálogos destilan chispazos de fina ironía, en general la parte cómica del film resulta bastante convencional y previsible.

Pese a ello, hay que reconocer que la película está contada con cierta imaginación y ritmo, y que se apoya en unas buenas interpretaciones de su elenco de actores, lo cual hace que se vea sin especial emoción aunque con agrado. En resumidas cuentas, “El Tren de la Vida” es una comedia agradable, narrada con tacto y que se deja ver bastante bien, pero está muy lejos de la genial inspiración –tanto cómica como narrativa- de la que hizo gala Begnigni con “La Vida es Bella”. Pese a ello, es un film estimable y merece la pena verse.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 1 de octubre de 2008

1941

1941 (1979)

Diciembre de 1941. La declaración de guerra de Japón a EEUU provoca que la fiebre bélica se extienda por todo el país. Mientras tanto, en la zona de Los Angeles una serie de personajes se verá afectado por la psicosis colectiva provocada por la posibilidad de que se produzca un ataque japonés. De este modo, el piloto de caza Wild Bill Kelso (John Belushi) perseguirá aviones japoneses por todas partes, mientras que Ned Beatty (Rick Moranis) un pacífico ciudadano verá instalada una bateria antiaerea en el jardin de su casa, y un coronel desquiciado trata de descubrir agentes infiltrados japoneses. Todo ello al mismo tiempo que un submarino japonés que lleva a bordo un oficial alemán merodea la costa californiana.

A finales de la década de los 70, la carrera de Steven Spielberg estaba en la cresta de la ola. El joven pero consagrado realizador ya se había hecho acreedor del título de “Rey Midas de Hollywood” tras lograr de manera consecutiva dos éxitos arrolladores en taquilla con sus films “Tiburón” y “Encuentros en la Tercera Fase”, logrando unas cifras de recaudación apabullantes y ganándose el favor del gran público. Reforzado por estos éxitos, Spielberg decidió experimentar en su siguiente proyecto en el terreno de la comedia, con el que iba a suponer su cuarto largometraje. La escritura del guión se encargó a Robert Zemeckis un prometedor guionista y realizador a quien Spielberg había apadrinado dentro de la industria de Hollywood y que era uno de sus mas estrechos colaboradores en aquella época. El guión de Zemeckis trataba de parodiar, inspirándose lejanamente en una serie incidentes reales acaecidos en la Costa Oeste norteamericana al comienzo de la guerra, la fiebre bélica que se había apoderado de buena parte de los habitantes de la zona durante las primeras semanas del conflicto.

El hecho de que 1941 se convirtiera en un relativo fracaso comercial (el primer revés de Spielberg en taquilla) ha hecho que esta película sea una de las menos recordadas de Spielberg, y que incluso algunos la hayan calificado como su obra “maldita”. La verdad es que este film es uno de los menos brillantes de Spielberg. A pesar de lograr algún gag acertado (como la autoparodia de “Tiburón”, en este caso con el submarino japones haciendo las veces de escualo) el cambio de registro radical respecto a sus películas anteriores no le sentó nada bien a Spielberg. Se nota que este domina a la perfección los aspectos técnicos de su oficio porque en la película hace un espectacular uso de los efectos especiales, manejo de cámara y planos, al tiempo que ofrece una generosa muestra de secuencias espectaculares y multitudinarias, pero tratándose de una comedia, a la parte cómica le falta mucha sustancia y se nota que en este terreno a Spielberg le faltaba la inspiración artística de la que habia hecho gala en sus anteriores films.

Viendo la película se nota que Zemeckis y Spielberg estaban influenciados en esta época por el tipo de comedia alocada de boga en los 70 (por ejemplo, “Desmadre a la americana”) y que era del gusto del público en aquella época. El problema es que ni el realizador ni el guionista fueron capaces de trasvasar dicha comicidad a la historia de 1941. Y, pese al hecho de que Spielberg pudo manejar la producción contando con muchos medios y un reparto plagado de actores cómicos de renombre como John Belushi (genial en su papel de desquiciado piloto de P 40) o Dan Aykroid, lo cierto es que el resultado fue decepcionante. La intención evidentemente paródica del film queda deformadada por la hipertrofia de gags, a veces demasiados forzados. El ritmo que imprime Spielberg a su obra es tan frenético y alocado como un sketch de dibujos animados, cosa que no permite desarrollar adecuadamente ninguno de los ejes argumentales, y no digamos ya los personajes. La acelerada sucesión de escenas alocadas, explosiones, efectos visuales deslumbrantes (como por ejemplo la secuencia de destrucción de la noria), más que ayudar a crear comicidad lo que causa es un efecto de saturación en el espectador, por lo que la parte humorística resulta en general fallida. Y ello pese a dibujar algún que otro gag acertado (como el P-40 repostando en la estación de servicio) pero demasiado aislado en el conjunto de una comedia tremendamente irregular. El mismo Spielberg admitió, años mas tarde que “Comprendí que nos habiamos pasado cuando en los pases previos vi que gran parte de público pasaba mucho tiempo tapándose los oidos”.

Por ello personalmente opino que 1941, fue un merecido varapalo comercial para Spielberg. Una comedia excesiva en muchos aspectos, aunque por su puesta en escena, y algún que otro gag desternillante no desmerece un visionado por el aficionado al cine en general.

Calificación: 5,5/10

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Que hiciste en la guerra, papi? (What you did in the war, daddy?)

¿Qué hiciste en la guerra Papi? (1966)

Sicilia, año 1943. Durante la invasión de la isla italiana por los aliados, el Capitan Cash (Dick Shawn), un estirado oficial de infanteria, recibe órdenes general Bolt de tomar el mando de la compañía C, en la que se encuentran el teniente Christian, (James Coburn) y el sargento Rizzo, y marchar al frente con la misión de capturar el pueblo de Valerno, un importante objetivo del sector. Cuando los hombres de Cash llegan a Valerno, en medio de un partido de fútbol, se encuentran con que no hay resistencia. El comandante italiano, Capitán Oppo, desea rendirse junto con la guarnición, a cambio de que le dejen celebrar una fiesta, dejando la rendición formal para el dia siguiente. Sin embargo las cosas se complican cuando la novia de Oppo, Gina seduce al Capitan Cash, con el consiguiente enfado del oficial italiano, quien se niega a rendirse. Mientras tanto los altos mandos americanos y alemanes son inducidos a creer que en Valerno se combate duramente, por lo que deciden enviar refuerzos complicando aun más la situación de Oppo y Cash.

El famoso director de comedias Blake Edwards dirigió y coescribió el guión de esta comedia bélica ambientada en la campaña de Sicilia, siguiendo la estela de otra comedia bélica filmada por el años antes, “Operación Pacífico”. Al parecer la idea del film surgió cuando el hijo de Edwards le hizo a su padre la pregunta que sirvió de inspiración para el título. Pese a que Edwards no había visto demasiada acción durante su servicio en la armada (sirvió en un guardacostas) decidió recrear una historia disparatada que ocurriera en la campaña siciliana de 1943. Pese tratarse de una comedia, la ambientación está bastante cuidada en lo tocante al atrezzo militar y en la producción, cosa que se ve reflejada, por ejemplo, en el empleo de un buen número de extras. Y pese a que la película se rodó en un estudio y en decorados de exteriores construidos al efecto en Hollywood, lo cierto es que la ambientación del pueblo es bastante realista y está muy lograda a la hora de recrear los escenarios de Sicilia.

La verdad es que tenia un recuerdo lejano de esta película, la cual recordaba como una comedia ligera de tono amable, y no especialmente memorable; opinión que se ha visto refrendada con un nuevo visionado. Posiblemente lo mejor de la película radica en la actuación del reparto, al que se le nota muy a gusto explotando la vis cómica de actores tradicionalmente encasillados en papeles “duros” como James Coburn o Aldo Ray, así como del resto de intérpretes. Sin embargo, los aspectos cómicos de la película no pasan, en mi opinión, de correctos. Algunas situaciones que se plantean son bastante divertidas (como por ejemplo el simulacro de batalla en el pueblo, con las mujeres italianas aplaudiendo desde los balcones); pero en general, los diálogos y gags mantienen un tono simpático a la vez que poco hilarante. Algunas escenas comicas -en especial las de la fiesta nocturna en la que se emborracha el capitán Cash- se alargan en exceso y no resultan especialmente ingeniosas ni ocurrentes, de modo que uno tiene la impresión de que a la película le sobran varios minutos en más de una parte de su metraje. Ello se debe, en gran medida a que el guión cae en un desarrollo demasiado convencional, y a que le falta ingenio para exprimir la comicidad de las distintas situaciones que va planteando.

En resumen, ¿Qué hiciste en la guerra, Papi? es la típica comedia holliwoodyense amable y “blandita” de los años 60. No considero que esté entre los mejores títulos de Blake Edwards (cuya carrera, por cierto, sufrió un serio bajón creativo después de este film) aunque es un film aceptablemente entretenido, que se contempla con una sonrisa en la boca. Una comedia medianamente divertida, aunque no brillante.

Calificación: 5/10

jueves, 24 de enero de 2008

Operación Pacífico (Operation Petticoat)

Operación Pacífico (1959)

Después del ataque japonés contra Pearl Harbor, el submarino norteamericano Sea Tiger, mandado por el Capitán Matt Sherman (Cary Grant) se ve obligado a recoger a un grupo de cinco mujeres auxiliares del ejército, supervivientes de un accidente aéreo en una isla. El embarque de las atractivas mujeres en el submarino revolucionará la vida de la tripulación del Sea Tiger, especialmente al mujeriego e indisciplinado segundo de a bordo, Teniente Holden (Tony Curtis). Tras un fracasado intento de desembarcar a las mujeres, y reaprovisionarse en la isla de Cebú, una serie de desafortunadas peripecias harán que el submarino tenga que volver a Pearl Harbor… pintado de color rosa.

Operación Pacífico” (cuyo título original traducido literalmente sería “Operación Enaguas”) es la típica comedia romántica producida en los años 50, con la peculiaridad de estar ambientada a bordo de un submarino de la US Navy durante la II GM. La comicidad del film se basa principalmente en la contraposición de los caracteres del serio y metódico capitán Sherman con el pícaro teniente Holden, asi como en el uso de distintos recursos humorísticos, que van desde las situaciones embarazosas causadas por la convivencia de ambos sexos en el limitado espacio interior del submarino, pasando por el humor físico (el robo del cerdo) hasta las situaciones disparatadas (“Avistado petrolero, hundido camión”).

El guión mantiene en todo momento una comicidad en todo momento amable y "blanca", con algún que otro momento bastante hilarante. También se explota bastante la excelente vis cómica de Cary Grant, muy en su línea, y sobre todo de un inspiradísimo Tony Curtis que compone con mucho desparpajo y talento el personaje sinvergüenza de Holden. Gracias a ello la película, que está narrada mediante flashbacks, mantiene un ritmo sostenido que la hace muy entretenida para el espectador.

En resumen, aunque “Operación Pacífico” está lejos de ser una de las grandes comedias de la historia del cine, y pese a que su humor haya quedado un poco desfasado hoy día, lo cierto es que aun puede verse con una sonrisa en los labios. Una película que recuerda los tiempos en los que aun quedaba cierto lugar para la inocencia en el cine.

PD. Como curiosidad, añadir que parece ser que la anécdota del submarino pintado de rosa es REAL, y se dio por el mismo motivo que aparece en la película.
Calificación: 6/10

viernes, 11 de enero de 2008

Traidor en el Infierno (Stalag 17)

Traidor en el infierno (1953)

La acción nos sitúa en un campo de concentración alemán para prisioneros de guerra en el Stalag 17, en Diciembre de 1944, un campo donde se hallan presos numerosos sargentos del ejército norteamericano. Dentro del mismo, en el barracon número 4, un intento de fuga de dos prisioneros es abortado por los alemanes, resultando muertos ambos prisioneros en la fuga. Todo indica que en el Barracón 4 hay un espía que le está pasando información al comandante del campo Von Serbach (Otto Preminger) y su subordinado el sargento Schultz (Sig Ruman) sobre las actividades de los presos. Las sospechas recaen sobre el cínico sargento Sefton (William Holden), que no duda en comerciar con los alemanes para obtener privilegios. La tensión va subiendo de tono cuando los alemanes descubren una radio clandestina, por lo que Sefton resulta agredido por sus compañeros. Sin embargo, este insiste en su inocencia y tratará de descubrir al verdadero traidor del barracón 4.

El maestro de la comedia, Billy Wilder, se apartó de su género habitual para hacer una interesante incursión en el cine de prisioneros de guerra. Lo mejor de la película, es sin duda, como mantiene la tensión a medida que se van acrecentando las sospechas en torno al ambiguo personaje de Sefton (enorme interpretación de William Holden), así como una más que convincente puesta en escena y ambientación del Stalag 17.

El principal problema que encuentro es que la película no acaba de encontrar un adecuado tono narrativo. Wilder introduce a lo largo del (supongo que por “tic” profesional) frecuentes escenas de comedia que no acaban de cuajar con el ambiente evidentemente dramático de la historia que se cuenta, y que hacen que el conjunto del film de la impresión de estar un tanto desacompasado. Por ejemplo, el suceso trágico de la muerte de los dos prisioneros fugados no casa con las payasadas varias que realizan muchos de los prisioneros ante los alemanes, que aparecen retratados de una manera contradictoria, entre cruel y tontorrona. Quizás algunos toques de ironía menos burlesca habrían evitado la excesiva dramatización, pero a la vez, respetando el trasfondo dramático del filme.

En cualquier caso, la película está hecha con oficio y se deja ver bastante bien, aunque en mi opinión está lejos de ser uno de los mejores trabajos del maestro Wilder.
Calificación: 6/10

miércoles, 9 de enero de 2008

Trampa 22 (Catch 22)

Trampa 22

El Capitán Yossarian es uno de los aviadores de una escuadrilla de bombarderos B-25 de la USAAF que combate desde su base en una isla italiana del Mediterraneo. Yossarian intenta por todos los medios escapar de la guerra solicitando su baja por enfermedad, pero el médico de su escuadrilla le informa de que hay una norma que lo impide, la regla 22, según la cual alguien que se declara loco realmente está cuerdo y debe seguir combatiendo. Atrapado en este circulo vicioso burocrático, Yossarian no tendrá mas remedio que seguir volando hasta cumplir su cupo de misiones.

Los años 70 fueron una época especialmente prodiga en alegatos antibelicistas y desmitificadores de la guerra. Las secuelas morales que la terrible Guerra de Vietnam estaba provocando en la sociedad norteamericana hicieron que vieran la luz bastantes libros y películas de marcado tono antibélico (“Matadero Cinco”, “M.A.S.H”….). En este contexto, es facil entender que se llevara al cine la adaptación de la novela satírica “Catch 22” del escritor norteamericano Joseph Heller (que pilotó bombarderos B-25 durante la II GM) sobre las vivencias del malhadado capitán Yossarian, que había tenido gran éxito desde su publiación en 1961. “Trampa 22” es pues una adaptación del texto literario de Heller, que contó con toda una Pléyada de actores conocidos en su reparto: Orson Welles, Anthony Perkins, Martín Sheen, John Voigt… etc.

El tono de la película es deliberadamente kafkiano y pretendidamente ácido, mostrando un rosario de situaciones absurdas que ponen de relieve los aspectos mas irracionales de la guerra. Desde la misma trampa burocrática que impide que Yossarian escape al servicio, pasando por un Capitán del servicio de lavanderías ascendido a jefe de escuadrilla por llamarse “mayor”, el otorgamiento de medallas a las tripulaciones por soltar bombas en medio del mar, un general que quiere fusilar a sus subordinados… etc. Entrando a valorar la pelicula, he de decir que no me pareció gran cosa en su conjunto. El problema principal del film es que su sátira resulta en demasiados momentos forzada y, por lo tanto, previsible. Las situaciones absurdas se quieren remarcar con diálogos igualmente absurdos que no terminan de funcionar, bien porque no resultan demasiado ingeniosos (o al menos a mi no me lo parecieron) o bien porque redundan demasiado en su intención satírica. Personalmente encontré el guión un poco pasado de acidez, y simultáneamente, falto de algo más de ironía.

Pese a ello, la película tiene varios aspectos bastantes buenos en el plano visual, especialmente una colorista y magnífica fotografia que recrea a la perfección el ambiente Mediterraneo en que se desarrolla la acción. Otro aspecto que me gustó fue el uso de los aviones auténticos de la II GM, y las escenas de vuelo, bastante bien conseguidas aunque breves. De entre el magnífico elenco de actores del reparto, me quedo con un magnífico Orson Welles, que en mi opinión borda el papel de general sádico asediado por su yerno corto de luces. Por lo demás, la película tiene algún que otro momento inspirado, pero en lineas generales se hace algo pesada, aunque se deja ver.

Por ello opino que “Trampa 22” se queda una fallida sátira antibelicista, bastante lejos de ese verdadero clásico del genero, M.A.S.H.
Calificación: 5/10

jueves, 23 de agosto de 2007

Mediterraneo

Mediterraneo (1991)

Junio de 1941. Un variopinto grupo de 8 soldados italianos es desembarcado en una pequeña y remota isla griega del Egeo para actuar como observadores navales. Sin embargo, pronto pierden la comunicación con el mando al quedar destrozada su radio de forma accidental. Este hecho, y el descubrimiento de la hospitalidad de la amigable población local hará que los soldados se olviden de sus deberes militares y se entreguen plenamente al disfrute de la dolce vita que les ofrece la isla, aislados de la tragedia que se desarrolla en el mundo.

El hecho de que esta comedia ganara el Oscar a la mejor película extranjera de 1991 da una idea de la baja calidad de las películas que compitieron ese año por el preciado galardón. Para mi gusto, “Mediterráneo” no pasa de ser una comedia discreta con algún que otro toque sensiblero. Supongo que el hecho de que muestre como un grupo de soldados se olvida de la guerra y se ponen a filosofar sobre la vida se ganó la buena voluntad de una parte importante del público y crítica, así como la belleza visual de una brillante fotografia de exteriores, aspecto que es, sin duda el más destacado de la película.

Pero por lo demás, “Mediterraneo” se queda en una película a medias. Trivializa demasiado la guerra para ser tomada en serio en su parte dramática, y como comedia, si bien algunas situaciones que viven los personajes pueden resultar simpáticas, tampoco termina de cuajar. Un retrato demasiado amable de la tragedia bélica, y un poco tendente a caer en la nostalgia sensiblera (especialmente en su deselance), quedándose a medio camino en casi todos los aspectos. El guión me pareció aun peor que el de la mediocre “La Mandolina del Capitán Corelli” que tiene un argumento similar, aunque tratado de forma más realista.

Para mi, resulta inexplicable el Oscar que recibió esta pelicula (supongo que las demás competidoras serían peores) y, sobre todo, exagerado si tenemos en cuenta los méritos de este film.


Calificación: 5/10

martes, 12 de junio de 2007

Ser o no Ser (To be or not To be)

Ser o no Ser (1942)

Polonia, año 1939. Una compañía de teatro ensaya para estrenar “GESTAPO” una obra antinazi, pero las presiones políticas para no provocar al gobierno alemán obligarán a suspender la representación a que finalmente se lleve a escena Hamlet. Tras la invasión alemana, el teatro es cerrado por los alemanes, pero los actores principales de la compañía, el matrimonio formado por Joseph y Maria Tura, se verán envueltos en una trama de la resistencia cuando un espía nazi consigue sus nombres a través del amante de Maria Tura, un piloto polaco exiliado en Inglaterra. A partir de ese momento, la compañía deberá montar una nueva función, esta vez para escapar de Polonia haciendose pasar por… miembros del séquito de Hitler.

Esta obra maestra de Ernst Lubitsch (quien se exilió de Alemania huyendo de los nazis) está considerada justamente una de las mejores comedias de la historia del cine. Al trásfondo de corrosiva sátira antinazi, la película ofrece momentos de absoluta inspiración, en forma de brillantes e ingeniosos diálogos y algunos gags muy conseguidos, marca Lubitsch. Especialmente memorables son las escenas del coronel Erhard llamando a su ayudante Schultz para culparlo de todo lo que sale mal; el gag inicial, mostrando el paseo del falso “Hitler” por las calles de Varsovia; y, como no, el brillante final (Primero fue Hess… y ahora él).

También destacan las magistrales interpretaciones del duo protagonistas Jack Benny y Carole Lombard y un elenco de actores entre los que figura un joven y seductor Robert Stack (Stanislav Sobinski). En 1983, Alan Johnson dirigió un remake producido e interpretado por Mel Brooks, que rinde homenaje a esta película, aunque naturalmente el resultado fue bastante inferior al original.

Sin duda, “Ser o no ser” es una de las mejores comedias de la historia del cine.

Calificacion: 9/10

viernes, 25 de mayo de 2007

La Vida es Bella (La Vita é Bella)

La Vida es Bella (1998)

La acción nos sitúa en Italia, en 1939. Guido Orefice, un joven judío con inclinaciones literarias y su amigo, el poeta Ferrucio, se encuentran de viaje por la Toscana, en el curso del cual Guido se enamorará de Dora, una profesora local que está prometida con un malcarado jefe fascista local. Después de algunas peripecias, Guido se casa con Dora y ambos tienen un hijo, Giosué, pero su feliz existencia se verá truncada cuando padre e hijo son enviados a un campo de concentración alemán, acompañados de Dora, que decide seguirlos voluntariamente. Ya en el campo, Guido hará todo lo posible por ocultarle la crudísima realidad del campo a su hijo, disfrazando los hechos que les ocurren como un juego en el que el vencedor ganará un carro blindado.

Roberto Benigni consiguió con “La vida es bella” algo que parecía imposible. No solo se atrevió a tratar en clave de comedia un tema tan espinoso como el de los campos de concentración y el exterminio judio, sino que además lo hizo con una sensibilidad exquisita, evitando caer tanto en la sensiblería fácil como en el maniqueísmo de la denuncia evidente. Benigni está ademas perfecto en su interpretación llena de matices de Guido, un papel que se le ajusta como un guante, sin olvidar las estupendas actuaciones de Nicoletta Braschi (Dora) y el niño Giorgio Cantarini (Giosué).

La narración que va alternando humor, ternura y amor, evita caer en todo momento en la dulzoneria fácil y creo que precisamente por eso la historia resultan tan profundamente humana y conmovedora, de esas que llegan realmente al interior del alma. La película contiene escenas memorables, como Benigni explicando el por qué de la “raza superior” a los niños en la escuela; o cuando “traduce” las secas explicaciones de un guardia del campo a los prisioneros cambiando por completo el sentido de las mismas. Pero por encima de todo, el mayor mérito de “La vida es bella” es su mensaje de esperanza; mostrando que los seres humanos, por difíciles que sean las circunstancias, pueden sobreponerse y encontrar la felicidad incluso en los lugares más desoladores del mundo.

Para mi, una de las diez mejores películas de todos los tiempos.


Calificación: 9,5/10