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lunes, 13 de febrero de 2012

El Amante de la Muerte (The War Lover)

El amante de la muerte (1962)

La historia comienza en 1943. Durante una incursión aérea, el capitán Buzz Rickson (Steve McQueen), un arrogante y muy valeroso jefe de un bombardero B-17, no duda en completar la misión pese a haber recibido de la base órdenes de retirada debido a la presencia de nubes. Esta insubordinación le costará a Rickson y su tripulación el ser relegados a misiones secundarias de lanzamiento de panfletos de propaganda, pese a lo cual su valía como piloto y su temeridad casi suicida le valdrán para ser rehabilitado y enviado de nuevo a misiones de combate. Sin embargo mientras está en tierra, Rickson llegará a enfrentarse a su copiloto, el teniente Bolland (Rober Wagner) al rivalizar ambos por el amor de una mujer, Daphne Caldwell (Shirley Ann Field), quien terminará decantandose por Bolland, lo cual hará que la tensión entre ambos se vuelva insostenible, en vísperas de una muy peligrosa misión de bombardeo sobre la ciudad alemana de Leipzig.

En 1962, el famoso actor Steve McQueen iba a ver estrenadas dos películas ambientadas en la II Guerra Mundial en las que él encarnaba el papel protagonista, "Comandos" y “El amante de la muerte”. Curiosamente, ambas películas pasaron relativamente desapercibidas para el público, pese a que por aquellos entonces McQueen era ya una estrella consagrada de Hollywood. En ambos casos se trató de producciones relativamente modestas, en las que el actor encarnaba un papel que le iba como anillo al dedo, el de hombre de acción tremendamente valeroso, pero a la vez, díscolo, individualista y con un punto de fatalismo. En el caso de “El Amante de la Muerte”, la película supuso la adaptación cinematográfica de la novela “The War Lover”, escrita por John Hersey, y cuya dirección recayó sobre el realizador británico Philip Leackock, un director de series de televisión, que apenas iba a hacer a lo largo de su carrera más incursiones cinematográficas.

Entrando a valorar el film, hay que comenzar diciendo que el argumento resulta más bien poco original, ofreciendo el típico choque de personalidades entre el oficial de carácter indisciplinado y valiente, frente al personaje del militar apegado a las ordenanzas y de carácter más bien convencional; todo ello aderezado con una subtrama romántica –en forma de triángulo amoroso- de fondo. Lo mejor del film radica en la siempre estimulante presencia escénica de Steve McQueen, interpretando a uno de esos personajes con los que, como apuntaba antes, el actor se sentía tremendamente identificado, y al que consigue dotar de su innegable carisma personal.

No obstante, el resto de apartados de la producción resultan simplemente correctos. En lo tocante a la parte puramente bélica, hay que destacar que las escenas de combates aereos mezclan imágenes reales filmadas en el interior de un B-17 (se pusieron en condiciones de vuelo 3 de estos aparatos para el rodaje) con la inserción de imágenes de archivo sacadas de documentales filmados durante la guerra, y pese a que el resultado es satisfactorio gracias a la fotografía en B/N del film, en algunas escenas se nota el añadido. El resto de las tomas aéreas, filmadas con los aviones reales, sí que resultan bastante buenas en pantalla. Por lo demás la trama romántica que ocupa buena parte del tramo central de la narración y que sirve como leiv motiv del enfrentamiento entre los protagonistas no es especialmente interesante, aunque tampoco llega a aburrir, por lo que, en ese sentido, puede considerarse aceptable, ayudada por el buen trabajo de los actores principales.

Por lo demás “El Amante de la Muerte” puede considerarse como un correcto film bélico, que merece la pena recordar sobre todo por el buen hacer de su protagonista. Quizás la mayor pega que puede ponersele es que, pese a su buena factura visual, el apartado técnico resulte un tanto anticuado para el espectador actual, pero es de esas películas que no desmerece un visionado.

Calificación: 5,5/10

lunes, 16 de mayo de 2011

Esperanza y Gloria (Hope and Glory)

Esperanza y Gloria (1987)

Inglaterra, 1940. La tranquila vida del niño Bill Rowan (Sebastian Rice Edwards), hijo de una familia de clase media residente en un suburbio de Londres, se verá radicalmente alterada por el estallido de la guerra y el posterior el inicio de los bombardeos alemanes contra la ciudad. Mientras el padre de la familia se alista en el ejército, para Bill, la ciudad semiderruida se convierte en un apasionante mundo de aventuras y novedades que explorar con sus ojos de niño.

Diecinueve años después de haberse encargado de la dirección de Infierno en el Pacifico, el realizador británico John Boorman retomó el tema de la II GM para abordar este relato, de tintes semibiográficos basados en la infancia del director, sobre las vivencias de una familia inglesa de clase media durante el blitz de bombardeos alemanes de 1940. La película tuvo un notable éxito de público y crítica en la época de su estreno, recibiendo nada menos que 6 nominaciones a los Oscars, si bien finalmente no logró alzarse con ninguna de las estatuillas para las que había sido nominada.

Y ciertamente, visionando el film da la impresión de que Esperanza y Gloria estuvo un punto sobrevalorada en su momento. Se nota que Boorman quiso hacer una especie de remake actualizado de La Señora Miniver, con algunas escenas prácticamente plagiadas del clásico de William Wyller (por ejemplo, la del piloto alemán derribado) aportando otras sacadas de su cosecha personal. Tampoco falta el tono de comedia ligera que impregna buena parte de la narración, salpicada con una variedad de anécdotas que vive el protagonista en sus andanzas por los barrios londinenses, resueltas con irregular pulso y desigual fortuna. Pero el mayor problema de la película radica en el hecho de que la historia que nos cuenta resulta, en demasiados aspectos, insustancial y por momentos aburrida. Además, al contrario de lo que ocurría con La Señora Miniver, la película carece de la motivación propagandística y de la emotividad de algunas de sus escenas, por lo cual el conjunto resulta bastante desangelado. Con todo, hay que reconocer que tiene algún momento inspirado, especialmente la secuencia en la que los niños del barrio estallan en vítores al comprobar que su escuela ha sido destruida por un bombardeo. Pero, como apuntaba antes, en líneas generales la historia se diluye en contar una serie de anécdotas sin demasiada sustancia, y se echa claramente en falta la presencia un mayor calado dramático en más de un momento de la narración.

Entre los aspectos a destacar, pueden citarse la correcta ambientación de los escenarios londinenses de la época, la banda sonora y la buena interpretación del niño protagonista. Por lo demás, Esperanza y Gloria se queda en agua de borrajas. Un relato que, como recuerdo nostálgico de la niñez en tiempos de guerra, está muy lejos de títulos similares como Adios, muchachos; y que como comedia con tintes trágicos no termina de carburar en ningún momento. En definitiva, Esperanza y Gloria es una de esas películas de correcta factura que pueden verse una vez, pero que no invitan a repetir visionado.

Calificación: 5,5/10

martes, 10 de mayo de 2011

En el límite del amor (The edge of love)

En el limite del Amor (2008)

Londres, 1940. Mientras los bombardeos alemanes arrasan la ciudad, el poeta Dylan Thomas (Matthew Rhys), se reencuentra casualmente con Vera Phillips (Keira Knightley) su novia de la adolescencia. El reencuentro hará que renazca la atracción entre ambos, pero su relación se hace imposible cuando Caitlin (Sienna Miller), la esposa de Dylan, acude a Londres para reunirse con su marido, lo cual no impedirá que ambas mujeres se hagan amigas y compartan una intensa relación emotiva con el poeta. Cuando los bombardeos alemanes sobre la ciudad arrecian, los tres deciden mudarse a vivir juntos a la finca que Dylan posee en Gales, donde inevitablemente surgirán las tensiones entre ellos.

En el límite del amor supuso un acercamiento biográfico a la figura del famoso poeta galés Dylan Thomas, uno de los dramaturgos británicos más celebres del S. XX, que durante los años de la contienda se convirtió en una de las voces más populares de la BBC gracias a sus intervenciones radiadas para la nación. Basándose en este personaje, el film nos ofrece una narración centrada en su trayectoria vital durante los años de la guerra, así como en su tormentosa vida personal y amorosa. Lo mas atractivo del film radica en su reparto, especialmente en sus protagonistas femeninas, Keira Knightley interpretando nuevamente un papel de época, en un registro muy parecido al ya ofrecido por la actriz en Expiación, compartiendo el protagonismo con una convincente Sienna Miller, que da vida a la alocada esposa de Thomas. Ambas ofrecen lo mejor de un relato que comienza con fuerza en sus veinte primeros minutos de metraje, mostrando el reencuentro de Vera con su amor de adolescencia, y la bohemia personalidad del poeta, que lleva una existencia desordenada y plagada de excesos alcohólicos. Lamentablemente, prácticamente en esos aspectos se acaban las cualidades del film.

El resto de la película ofrece mayormente una amalgama de pretenciosas citas poéticas que el personaje de Thomas pronuncia a veces sin venir a cuento, junto con una desvaida y tópica a más no poder historia del triangulo amoroso que se establece entre los tres personajes protagonistas, sazonada con algunas escenas bélicas sin sustancia. El resultado final es que las dos horas de metraje no solo no logran transmitir el lirismo que pretenden, sino que además aburren mortalmente en más de un momento. Y eso es algo que ni el buen trabajo de las actrices principales, ni los destacables aspectos técnicos del film –en especial, la ambientación y la fotografía- puden compensar.

En definitiva, En el límite del amor constituye un notable ejercicio técnico y visual por parte de su realizador, John Marbury, pero es un título que finalmente ofrece muy poco debido a las debilidades de un guión muy poco consistente, y a una historia pretendidamente profunda, que al final peca de ser excesivamente superficial. Una pena que el talento de sus protagonistas se haya desperdiciado de esta manera, porque se trataba de una historia que podría haber ofrecido mucho más. Una película pasable, en el mejor de los casos.

Calificación: 4/10

jueves, 28 de abril de 2011

La Señora Miniver (Mrs. Miniver)

La Señora Miniver (1942)

La señora Kay Miniver (Greer Garson), una ama de casa de clase media acomodada residente en un tranquilo pueblo a las afueras de Londres, verá como la apacible vida que lleva junto a su marido Clem (Walter Pidgeon) y sus tres hijos, se ve alterada por el estallido de la guerra mundial. Mientras Clem se alista en el servicio auxiliar de patrullas fluviales, el hijo mayor de la familia se enrola en la RAF, y toda la familia, como el resto de la población de la zona, comienza a verse sometida a los bombardeos alemanes del verano de 1940.

Al hablar sobre La Señora Miniver Winston Churchill afirmó que la película había contribuido más el esfuerzo bélico de Gran Bretaña que una flotilla de destructores. Puede argumentarse que quizás Churchill fue un poco exagerado al hacer tal afirmación, pero ciertamente el éxito de La Señora Miniver entre el público anglosajón (y especialmente en EEUU) supuso un notable espaldarazo propagandístico para la lucha en solitario que Gran Bretaña había mantenido contra el III Reich hasta finales de 1941. El éxito de película entre el público estadounidense –el mismo presidente Roosevelt elogió públicamente el film- le valió para se reconocida con la nominación a 12 Oscars en la edición de 1943, de los cuales ganó 6, incluyendo los de mejor película, dirección, guión, y actriz principal. Un éxito que satisfizo enormemente a su director, William Wyller, ciudadano estadounidense de origen alemán, que admitió abiertamente que había realizado la película con una finalidad propagandística, y especialmente para acercar las simpatías del público estadounidense a la lucha del pueblo británico frente al nazismo. Y desde luego puede decirse que Wyller consiguió plenamente su objetivo. Pero la contribución de Wyller a la causa aliada no terminaría con este film, sino que continuaría desde 1942 hasta el final de la guerra, con la realización de una serie de documentales bélicos de propaganda que Wyller se encargó de filmar en los principales escenarios bélicos de la contienda donde combatian las tropas aliadas.

Entrando a valorar el film, hay que señalar ante todo que La Señora Miniver es, como su propio prólogo aclara, una historia de gente común cuyas vidas se ven de pronto alteradas por la guerra. Un enfoque ciertamente novedoso, al hacer una aproximación al conflicto no desde la perspectiva de los combatientes en el frente, sino desde el espíritu de resistencia y sacrificio de la población civil en la retaguardia. En ese sentido, el mayor mérito de Wyller es el de construir una historia sólida a partir de unos personajes más bien arquetípicos, como la madre de familia ejemplar, el jóven rebelde, la aristócrata engreida…etc. Wyller también supo plasmar en la pantalla una serie de situaciones emotivas que captan la atención del espectador, como la inquietante escena de la Sra. Miniver con el piloto alemán derribado, la de la familia pasando la noche en el refugio antiaéreo mientras en el exterior estallan las bombas, o el sermón del pastor homenajeando a los civiles muertos por los bombardeos en el escenario de la iglesia semiderruida.

Ahora bien, lo anterior tampoco puede ocultar el hecho de que el mensaje del film resulte, valorado en conjunto, bastante de simplista, y que el panorama que la película dibuja acerca de la sociedad británica de la época resulte más que edulcorado y excesivamente idílico. Aunque eso no oscurece los otros aspectos meritorios del film, como la excelente labor de los actores, la cuidada puesta en escena y la elegante fotografía, lo cierto es que el éxito de La Señora Miniver tuvo un importante componente coyuntural, y que claramente estamos ante una de esas películas sobrevaloradas por la Academia de Hollywood. Pese a lo cual, La señora Miniver puede considerarse uno de los títulos clásicos del cine propagandístico, un título de obligado visionado que sirve para redondear la entrada número 300 de este blog.

Calificación: 6/10

lunes, 15 de noviembre de 2010

The Dam Busters

The Dam Busters (1955)

La acción nos sitúa en 1943. El ingeniero Barnes Wallis (Michael Redgrave), empleado del ministerio de armamento, concibe la idea de fabricar una bomba especialmente diseñada para destruir las presas alemanas del Ruhr, con el objetivo de causar grandes daños a la industria bélica de la zona. Tras convencer al mando de bombarderos de la RAF de la viabilidad de la operación, la ejecución de la misma le será asignada al escuadrón de bombarderos 617, unidad equipada con bombarderos Lancaster, bajo el mando del capitán Guy Gibson (Richard Todd), quien inmediatamente comienza a prepararse junto a sus hombres para llevar a cabo la peligrosa incursión.

Ya hemos comentado en anteriores reseñas como el cine británico de la década de los 50 fue especialmente prolífico a la hora de producir títulos que recrearan las hazañas bélicas patrias durante la II GM. Este es el caso de The Dam Busters (cuya traducción en español sería “Los Revientapresas”), una película estrenada en Reino Unido en mayo de 1955, coincidiendo con el duodécimo aniversario de la Operación Chastise, una incursion de bombarderos de la RAF destinada a destruir las presas del Ruhr empleando las novedosas bombas rebotadoras diseñadas por el ingeniero Barnes Wallis. Como el dispositivo de dichas bombas seguía siendo secreto en la época del estreno, la película no muestra ninguna verdadera bomba rebotadora, y para las escenas de los proyectiles rebotando en el agua se usaron imágenes de archivo sacadas de las pruebas experimentales que se hicieron durante la guerra con dichas bombas. Pese a ello, la RAF colaboró con la productora y cedió 4 bombarderos Lancaster supervivientes de la contienda para el rodaje de las escenas aéreas. Su estreno tuvo una buena acogida entre el público británico, que lógicamente aun tenia frescos los recuerdos de la guerra, pero curiosamente, y a diferencia de otras producciones similares de la época que sí llegaron a nuestras pantallas, la película no llegó a estrenarse en España.

En cuanto a la calidad del film, cabe señalar que estamos ante un título que acusa en algunos aspectos las más de cinco décadas transcurridas desde su estreno. The Dam Busters es el típico film de hazañas bélicas que nos narra primero las dificultades que tiene que vencer el impulsor de un audaz plan para convencer a sus superiores de las posibilidades del mismo, para enlazar luego con la preparación de la peligrosa misión a cargo del oficial carismático de turno. En ese aspecto la película no es demasiado original, aunque sí que desgrana con bastante fidelidad a los hechos históricos, las dificultades técnicas y materiales que entrañaba realizar un tipo de ataque aéreo que nunca se había llevado a la práctica con anterioridad. En ese sentido la película logra entretener razonablemente al espectador y se apoya además en unas buenas actuaciones de su duo protagonista, amén de contar con una adecuada banda sonora, que es considerada una de las BSO clásicas del género bélico. Es en la parte dedicada a la ejecución misión donde más se acusa el aspecto cronólogico que apuntaba antes, ya que los efectos especiales -que sin duda eran muy buenos para la época- han quedado bastante desfasados respecto a los estándares actuales. Las secuencias que muestran la destrucción de las presas combinan maquetas un tanto burdas con el uso de unas transparencias bastante evidentes que recrean la explosiones bajo el agua, aunque hay que reconocer que dada la época, tampoco cabia esperar mucho más en el aspecto visual.

En conclusión, “The Dam Busters” es una muy buena muestra con sello artesanal del cine bélico británico de los años 50, contando una historia bélica con un acentuado rigor formal e histórico que la hacen apreciable para el buen aficionado al género, por más que en el aspecto visual se trate de un título ampliamente superado por otras producciones posteriores. No desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

lunes, 6 de julio de 2009

Treinta segundos sobre Tokio (Thirty seconds over Tokyo)

Treinta segundos sobre Tokio (1944)

Reconstrucción de la famosa incursión aérea de represalia por el ataque contra Pearl Harbor organizada por el Teniente Coronel James Doolittle contra Tokio. A través de la historia de la tripulación del bombardero B-25 “Ruptured Duck”, y del mayor Ted Lawson, uno de los escogidos para llevar a cabo la misión, la película muestra la preparación, ejecución y resultado del audaz raid realizado sobre la capitál nipona por los B-25 de Doolittle.

Los estudios de Hollywood siempre han sido propensos a reflejar en sus films las hazañas bélicas conseguidas por sus compatriotas, aunque a veces tales hazañas tengan en realidad más contenido épico que real. Y esto no solo puede predicarse de las películas producidas durante la II GM, en un contexto de lógica exaltación patriotica, sino de otras producciones mucho más recientes como por ejemplo “Black Hawk, derribado”. En cualquier caso, el famoso raid llevado a cabo por los hombres de Doolittle, que causó pocos daños y cuya importancia táctica fue casi nula, pero que supuso un gran golpe psicológico para los japoneses y un acicate para la moral estadounidense, es una de esas hazañas que se prestaban a ser llevadas inmediatamente al cine. De hecho, el tema de la incursión de Doolittle ya había sido tratado incidentalmente en otra película bélica anterior: “Destino Tokio” (1943), que narraba las peripecias de submarino estadounidense enviado a reconocer la bahia de Tokio de cara al posterior ataque aéreo contra la capital nipona. Y solo un año después se llevó a la gran pantalla la historia de la incursión propiamente dicha, basándose el relato de los hechos recogido en el libro homónimo escrito por Ted Lawson, uno de los aviadores que había participado en el famoso raid.

Para la realización del film, el director Mervyn Leroy contó con un reparto de lujo que incluia a estrellas como Robert Mitchum o un jóven Spencer Tracy que se encargó de dar vida al Coronel Doolittle. Hay que decir que “Treinta segundos sobre Tokio” fue una de las películas de propaganda más exitosas en la época de su estreno, teniendo una gran aceptación entre el público y ganando un muy merecido oscar a los mejores efectos especiales. En ese sentido hay que decir que el aspecto técnico es lo más destacable del film. Pese al tiempo transcurrido desde su filmación, las tomas aéreas son realmente buenas, y los efectos especiales, especialmente en las escenas del bombardeo de Tokio, aun hoy resultan notables y bastante creíbles, en gran parte gracias a la muy buena fotografía en B/N del film, y al empleo de unas excelentes maquetas de la ciudad japonesa. Por ponerle algún “pero” habría que señalar que los resultados del bombardeo quizás aparecen algo sobredimensionados en el film, haciendo ver que fueron más devastadores de lo que realmente resultaron, pero eso no le quita brillantez al resto del apartado técnico. También es apreciable la parte en la que se nos muestra el difícil entrenamiento al que tuvieron que someterse las tripulaciones para lograr hacer despegar sus bombarderos desde la corta cubierta del portaaviones Hornet.

Pero en otros aspectos, la película acusa bastante el paso del tiempo. El inicio resulta un poco lento, porque incide mucho en la parte romántica del argumento, centrada en la relación del Mayor Lawson con su esposa embarazada y los temores de esta a perder a su marido. Y tras la parte central del film, que contiene las escenas del entrenamiento y la misión, que son lo mejor del film, el ritmo vuelve a decaer con una parte final demasiado dilatada, que muestra los intentos de los supervivientes por ser rescatados con la ayuda de los guerrilleros chinos. Esta parte está claramente dedicada a la propaganda del movimiento de la resistencia china contra los japoneses, algo que por otra parte es comprensible, dado que el gobierno chino de Chiang Kai Shek era por aquel entonces uno de los mas estrechos colaboradores de EEUU. En cualquier caso, estas fallas no impiden que el conjunto resulte apreciable.

En definitiva, “Treinta segundos sobre Tokio” es un film que aun hoy dia, y prescindiendo de su carga propagandística, conserva cierto interés y que seguramente gustará a los aficionados a la historia por su cuidada reconstrucción del raid de Doolittle. Uno de esos films clásicos que merecen la pena verse al menos una vez.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6/10

miércoles, 9 de enero de 2008

Trampa 22 (Catch 22)

Trampa 22

El Capitán Yossarian es uno de los aviadores de una escuadrilla de bombarderos B-25 de la USAAF que combate desde su base en una isla italiana del Mediterraneo. Yossarian intenta por todos los medios escapar de la guerra solicitando su baja por enfermedad, pero el médico de su escuadrilla le informa de que hay una norma que lo impide, la regla 22, según la cual alguien que se declara loco realmente está cuerdo y debe seguir combatiendo. Atrapado en este circulo vicioso burocrático, Yossarian no tendrá mas remedio que seguir volando hasta cumplir su cupo de misiones.

Los años 70 fueron una época especialmente prodiga en alegatos antibelicistas y desmitificadores de la guerra. Las secuelas morales que la terrible Guerra de Vietnam estaba provocando en la sociedad norteamericana hicieron que vieran la luz bastantes libros y películas de marcado tono antibélico (“Matadero Cinco”, “M.A.S.H”….). En este contexto, es facil entender que se llevara al cine la adaptación de la novela satírica “Catch 22” del escritor norteamericano Joseph Heller (que pilotó bombarderos B-25 durante la II GM) sobre las vivencias del malhadado capitán Yossarian, que había tenido gran éxito desde su publiación en 1961. “Trampa 22” es pues una adaptación del texto literario de Heller, que contó con toda una Pléyada de actores conocidos en su reparto: Orson Welles, Anthony Perkins, Martín Sheen, John Voigt… etc.

El tono de la película es deliberadamente kafkiano y pretendidamente ácido, mostrando un rosario de situaciones absurdas que ponen de relieve los aspectos mas irracionales de la guerra. Desde la misma trampa burocrática que impide que Yossarian escape al servicio, pasando por un Capitán del servicio de lavanderías ascendido a jefe de escuadrilla por llamarse “mayor”, el otorgamiento de medallas a las tripulaciones por soltar bombas en medio del mar, un general que quiere fusilar a sus subordinados… etc. Entrando a valorar la pelicula, he de decir que no me pareció gran cosa en su conjunto. El problema principal del film es que su sátira resulta en demasiados momentos forzada y, por lo tanto, previsible. Las situaciones absurdas se quieren remarcar con diálogos igualmente absurdos que no terminan de funcionar, bien porque no resultan demasiado ingeniosos (o al menos a mi no me lo parecieron) o bien porque redundan demasiado en su intención satírica. Personalmente encontré el guión un poco pasado de acidez, y simultáneamente, falto de algo más de ironía.

Pese a ello, la película tiene varios aspectos bastantes buenos en el plano visual, especialmente una colorista y magnífica fotografia que recrea a la perfección el ambiente Mediterraneo en que se desarrolla la acción. Otro aspecto que me gustó fue el uso de los aviones auténticos de la II GM, y las escenas de vuelo, bastante bien conseguidas aunque breves. De entre el magnífico elenco de actores del reparto, me quedo con un magnífico Orson Welles, que en mi opinión borda el papel de general sádico asediado por su yerno corto de luces. Por lo demás, la película tiene algún que otro momento inspirado, pero en lineas generales se hace algo pesada, aunque se deja ver.

Por ello opino que “Trampa 22” se queda una fallida sátira antibelicista, bastante lejos de ese verdadero clásico del genero, M.A.S.H.
Calificación: 5/10

sábado, 13 de octubre de 2007

Almas en la Hoguera (Twelve O´Clock High)

Almas en la hoguera (1949)

La acción no sitúa en una base aerea de la 8ª Fuerza Aerea de EEUU en Inglaterra. La escuadrilla de bombarderos 918ª es una unidad que lleva varias semanas combatiendo y a la que las fuertes bajas han minado la moral de combate. Para sustituir al agotado comandante de la 918ª, el Coronel Davenport, se nombra al general Frank Savage, quien decide aplicar una ferrea disciplina para restaurar la moral de la tropa. Aunque inicialmente ello le acarrea la enemistad de sus hombres, estos iran cambiando gradualmente su actitud a medida que, gracias a Savage reducen las pérdidas y aumentan sus éxitos en las misiones de bombardeo. Pero las tensiones del mando terminarán por afectar igualmente a Savage, quien no se librará de sufrir sus consecuencias.

Por una vez, un título traducido, como es “Almas en la hoguera” resulta mucho mas apropiado para captar la esencia de la historia que el título original. La película, en vez de describir los combates aereos, centra su atención en la lucha interna de los pilotos sometidos a la tensión del combate y la angustia extrema que supone arriesgar la vida a cada momento. Las almas de esos aviadores están siendo consumidas en la hoguera de la guerra hasta el punto de atormentar sus espíritus. En ese aspecto, el desarrollo del guión es sobresaliente, presentando a la perfección los distintos puntos de vista del mando y los combatientes. El otro eje argumental de la película es la cuestión del liderazgo, confrontando las dos maneras posibles de ganarse a los hombres: compresión o dura disciplina. El coronel Davenport pierde su capacidad de mando por implicarse emocionalmente con sus hombres, mientras que el general Savage (Gregory Peck) será el encargado de aplicar la disciplina e inculcarles a sus hombres el “esprit de corps”, el orgullo de cuerpo, aunque finalmente no podrá evitar caer en la misma implicación emocional que destruyó al anterior jefe de escuadrilla.

En el apartado de la ambientación, la mayor parte de la película discurre en decorados de interiores (bases aereas, cuarteles…etc) solo en las escenas de la incursión sobre Scwheinfurt se muestran escenas de combates, en gran medida sacadas de documentales, y precisamente esa falta de escenas de combate aereo sea una de las grandes fallas de la película, que por momentos se hace excesivamente densa debido a su considerable metraje. En cuanto a las interpretaciones, hay que destacar el grandisimo papel que compone Gregory Peck como general Savage, así como los secundarios, que están todos muy creibles en sus interpretaciones.

En definitiva, “Almas en la hoguera” es todo un estudio psicológico de ese fenómeno que se denomina “fatiga de guerra” y una película de notable profundidad psicológica. Muy recomendable.


Critica de Reisman

Calificación: 7/10

martes, 6 de marzo de 2007

Memphis Belle

Memphis Belle (1990)

Basadandose en uno de los documentales realizados por el director norteamericano William Wyler sobre la intervención norteamericana en la II GM, esta película nos cuenta las peripecias del bombardero de la USAAF "Memphis Belle”, un B-17 que tras realizar 24 misiones de bombardeo sin sufrir daños se prepara para realizar la numero 25, su última misión antes de cumplir su servicio, sobre un objetivo en Alemania fuertemente defendido.

Una película del subgénero aéreo de la que puede decirse que pasó con más pena que gloria. Con un reparto lleno jóvenes actores, una ambientación correcta y un guión quizás demasiado dramatizado en algunas partes (esa escena con la palanquita manual del tren de aterrizaje “chirria” un poco) la película no termina de enganchar. La primera parte de la película, que nos muestra la preparación de la misión y nos va presentado a la tripulación no está mal, pero resulta bastante tópica. Nos presenta al típico grupo de jóvenes embarcado en la guerra con sus miedos, sus inquietudes, la relación de camaradería entre ellos…etc, nada que no se haya visto antes. La parte de la misión sobre Alemania, más de lo mismo, escenas de combate aéreo correctas, sin más. Las interpretaciones de los protagonistas, tienen el mismo tono gris de la película, todos están más o menos bien, pero sin alardes.

En definitiva “Memphis Belle” resulta una película muy académica en sus planteamientos tanto formales como visuales, sin sobresalir en ninguno especialmente, por lo que se queda simplemente en un título mediano dentro de la filmografia bélica.