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lunes, 24 de octubre de 2011

Los Jóvenes Leones (Il Grande Atacco)

Los Jóvenes Leones (1978)

La historia comienza en Berlin, en una cena celebrada con motivo de los Juegos Olímpicos de la capital alemana en 1936. A dicha cena acuden delegados de distintos países, entre los que se encuentran el estadounidense General Foster (Henry Fonda), el corresponsal de prensa británico Sean O´Hara (John Huston), y el Mayor alemán Manfred Roland (Stacy Keach). Años después, con el estallido de la guerra, los destinos de estos personajes y de sus familiares se verán progresivamente entrecruzados cuando los avatares de la contienda hacen que un hijo del general Foster, el Mayor Roland, y el corresponsal O´Hara se encuentren en Tunez durante las últimas semanas de la campaña en el Norte de África.

Los Jóvenes Leones es uno de esos films que se encuadran dentro del género que podríamos denominar Spaguetti-War, y que engloba una serie de películas bélicas producidas por los estudios italianos especialmente en la década de los años 60 y 70 del siglo pasado, al rebufo de los grandes éxitos bélicos de Hollywood. En el caso de esta película, normalmente debería haber caido en el más completo olvido, de no ser por el hecho de contar en su reparto con una curiosa mezcla de actores semidesconocidos, y estrellas de Hollywood en pleno declive, como Henry Fonda, e incluso con el mítico director John Huston, quien se puso en esta ocasión delante de las cámaras para interpretar a un veterano corresponsal de guerra, de carácter arrojado y díscolo, decidido por encima de todo a buscar la acción del campo de batalla. Un papel, por otra parte, que Huston interpreta con bastante convicción, y que es de hecho de lo mejor que ofrece este film. Además, para potenciar más el aspecto internacional del reparto, incluso se contrató a Orson Welles para que hiciera de narrador de la voz en off de la versión en inglés del film.

En cualquier caso, se nota que el presupuesto debió agotarse en pagar el caché de las viejas glorias hollywoodienses, porque lo cierto es que Los Jóvenes Leones resulta un bodrio casi absoluto. Partiendo de las historias paralelas de los personajes que se presentan en la introducción de la historia, la película va desgranando el destino de estos, a partir de una serie de “saltos” espacio-temporales, a la vez que plantea una serie de diálogos y situaciones plagados de clichés y lugares comunes. El problema es que prácticamente, no hay historia. Los constantes saltos de una línea narrativa a otra hacen que el desarrollo de los personajes resulte totalmente esquemático, y que la atención del espectador se vea muy perjudicada por esa falta de profundidad argumental. La película levanta algo el vuelo en el tercio final del metraje, cuando la acción se traslada al Norte de África, y la narración se desarrolla de una manera más continua, insertándose algunas escenas bélicas que dotan de algo de ritmo al relato. Respecto a esa parte de acción, hay que decir que las secuencias de combate son medianamente correctas, aunque el uso de abundante material moderno para recrear las batallas de blindados chirría al espectador mínimamente avezado en cuestiones técnicas. Aparte de eso, y de ocuparse de recrear la fase final de la Campaña de Tunez en 1943, la película ofrece bastante poco de interés.

En resumidas cuentas, Los Jóvenes Leones, es el típico film italiano de ciertas pretensiones, pero cuyo escaso presupuesto y deficiente guión lastran casi desde el principio. Una película cuyo principal interés radica en la curiosidad de ver a algunas estrellas de Hollywood participando en una producción europea que roza la serie B. Por lo demás es un título completamente a olvidar.

Calificación: 3/10


lunes, 17 de octubre de 2011

El Zorro de los Océanos (The Sea Chase)

El Zorro de los Océanos (1955)

La historia comienza en el puerto de Sydney, Australia, pocos días antes del estallido de la II GM. El Capitán Karl Ehrlich (John Wayne), un veterano lobo de mar de ideas antinazis, planea zarpar con su barco, el vetusto carguero Ergenstrasse, con rumbo a Alemania antes del comienzo de las hostilidades, para evitar el internamiento. A la tripulación se le unirá un inesperado pasajero, la atractiva agente del servicio secreto Elsa Keller (Lana Turner), que se había prometido al oficial británico Jeff Napier, amigo personal de Ehrlich, quien será el encargado de encabezar la búsqueda y captura del Ergenstrasse.

El Zorro de los Océanos supuso la adaptación para la gran pantalla de la novela The Sea Chase ("Persecución Marítima") del escritor Andrew Geer, la cual apareció publicada por primera vez en 1948. Sin embargo, al preparar el libreto del film, en vez de atenerse fielmente al original literario, los guionistas decidieron introducir varias modificaciones sustanciales, que perjudicaron en buena medida la esencia de la historia original. Para empezar, modificaron el personaje central, que en el libro era un duro lobo mar y un nazi convencido, convirtiéndolo en el film en un hombre de convicciones monárquicas y opuesto al régimen, sin duda para hacerlo más simpático de cara al público norteamericano, sobre todo teniendo en cuenta que el papel iba a ser encarnado por John Wayne, el american hero por excelencia de Hollywood. Además, también alteraron el personaje de la coprotagonista, la espía Elsa Keller, que en el libro era descrita de una manera mucho menos dulce de lo que aparece en el film, de modo que el peso de este personaje en la narración quedó bastante devaluado.

Pero, dejando de lado los cambios introducidos respecto a la novela de Geer, el principal problema de la película es que ninguno de los tres ejes narrativos que plantea, a saber, la acción naval, el romance y el enfrentamiento de Erlich con sus perseguidores, consigue realmente enganchar al espectador. En el apartado puramente bélico, hay que señalar que las escenas de acción son escasas, y están resueltas con unos efectos visuales más bien pobres, incluyendo un cierto abuso del recurso de mostrar la trayectoria del buque que aparece sobre impresionada en un mapa marítimo. Por otro lado, el aspecto romántico de la trama resulta bastante simplón y trillado, amén de que se nota a la legua de no existía química entre John Wayne y Lana Turner, por lo que su romance se antoja más bien forzado e inverosímil.

Y, finalmente, el aspecto dedicado a la persecución que sufre el buque de Ehrlich por parte de la Royal Navy, el típico juego del gato y el ratón que tan buenos resultados suele ofrecer en este tipo de Films, está resuelto en este caso con muy poco nervio narrativo. Tampoco la parte más típica del cine de aventuras, dedicada a la prolongada escala que hace el Ergenstrasse en la isla tropical para aprovisionarse de madera, y que ocupa bastantes minutos de la parte central de la narración, ofrece nada realmente estimulante para el espectador. Es por estas razones que la película se contempla con cierto agrado, pero también con un evidente punto de indiferencia hacia lo que ocurre en la pantalla.

En definitiva, El Zorro de los Océanos es un correcto título de aventuras marinas, que cuenta con un buen reparto, pero que resulta a todas luces bastante discreto en el aspecto narrativo. Por ello, puede considerarse como una de las películas menos memorables del gran John Wayne y una de esas historias que, sin duda, podrían haber dado mucho más de sí de haber contado con una realización más vigorosa.

Calificación: 5/10

lunes, 10 de octubre de 2011

Primera Victoria (In Harms Way)

Primera Victoria (1965)

Tras ser apartado del mando por ver como tras el ataque japonés contra Pearl Harbor su crucero era torpedeado y hundido por un submarino enemigo, el capitán Rockwell Torrey (John Wayne) es rehabilitado y ascendido a vicealmirante, recibiendo el encargo de organizar una importante operación para conquistar un grupo de islas ocupadas por los japoneses cuya captura es vital para las futuras operaciones en el Pacífico. De forma paralela, el hijo de Torrey, su novia, y el capitán Paul Eddington (Kirk Douglas) jefe de estado mayor del vicealmirante, se verán envueltos en un triángulo amoroso que traerá trágicas consecuencias para todos ellos.

El caso de Primera Victoria es el mejor ejemplo de cómo el hecho de contar para la producción de un film con un realizador de reconocido prestigio -en este caso Otto Preminger- y un reparto estelar, con actores de la talla de John Wayne, Kirk Douglas y Henry Fonda, no siempre garantiza el que se vaya a obtener una buena película. El film, que supuso la primera colaboración en pantalla de dos gigantes de la interpretación como Wayne y Douglas, se basaba en la novela homónima del escritor James Basset publicada en 1962, la cual describía una serie de operaciones en el Pacífico, que aunque eran ficticias, estaban lejanamente basadas en la Campaña de Guadalcanal y de las Salomon, que tuvo lugar entre finales de 1942 y principios de 1943. Seguramente, Basset prefirió usar elementos ficticios a la hora de describir las operaciones militares que aparecían en su libro para que estas no dejaran en segundo plano el aspecto humano de la novela, centrada en describir el perfil sicológico de sus personajes.

Al preparar el guión del film, Preminger respetó dicho aspecto del libro, sin embargo, afirmó su intención de hacer un film épico y contar una historia patriótica, que se opusiera al antibelicismo imperante en el Hollywood de la época, que Preminger calificó de “derrotismo”. Y desde luego, si esa era la intención del director, hay que decir que el resultado no fue nada satisfactorio. Wayne, aquejado de una grave enfermedad respiratoria que le hacía toser sangre, no dio lo mejor de sí mismo en el papel de Torrey, mientras que Douglas, por su parte, no simpatizó en absoluto con Preminger, cuyas maneras despóticas de dirigir a los actores no compartía. Pero el problema principal reside en un guión bastante flojo que deriva en una historia más bien folletinesca, en la que todos los personajes se ven envueltos en una madeja de relaciones personales y/o amorosas cruzadas poco creíbles.

Además, el aspecto técnico de la producción resulta asombrosamente pobre. Para recrear las escenas de acción naval se emplearon una serie de maquetas bastante burdas, combinadas con unos efectos visuales de saldo, impropios de una producción de altos vuelos, lo cual deja una inexcusable sensación de producto poco pulido para el espectador. En el apartado histórico, dejando de lado la deliberada inexactitud de los hechos que se narran, es reseñable la aparición en pantalla del superacorazado japonés Yamato, un buque que, por otra parte, nunca entró en combate naval directo contra unidades de la US Navy como aparece en el film. Además, el combate final contra el Yamato y la flota nipona, que supuestamente constituye el autentico climax narrativo del film, decepciona no solo por la pobreza de los efectos especiales, sino también por la forma brusca y chapucera en la que se resuelve la batalla naval con los navios norteamericanos.

En definitiva, entre lo poco rescatable que puede sacarse de este film, habría que mencionar la buena fotografía en B/N, el reparto, y el hecho de que, pese al carácter folletinesco de la narración, no sea una película excesivamente aburrida, si bien se hace algo larga debido a su dilatado metraje. En cualquier caso, está claro que se trata de un título a todas luces decepcionante.

Calificación: 4/10


martes, 4 de octubre de 2011

Acción en el Atlántico Norte (Action in the North Atlantic)

Acción en el Atlántico Norte (1943)

La acción nos sitúa en 1943. El Teniente Joe Rossi (Humphrey Bogart) oficial de la marina mercante y segundo del petrolero North Star verá como su buque es torpedeado por un submarino alemán y hundido en su ruta hacia el puerto de Murmansk, en la URSS. Pese al accidentado naufragio y el rescate tras permanecer varios días en el mar, Rossi no duda en volver a enrolarse en otro barco y repetir el viaje en un buque tipo Liberty que formará parte de un convoy con destino al lejano puerto ruso, al que deberán llegar siguiendo la peligrosa ruta del Atlántico Norte.

Ya hemos comentado en otras ocasiones como durante el periodo comprendido entre 1942 y 1945, los grandes estudios de Hollywood se embarcaron en una intensa campaña propagandística destinada a producir Films que sirvieran para levantar la moral del pueblo estadounidense y ensalzar la causa de los países Aliados en la contienda. Y por supuesto, las grandes estrellas de la industria cinematográfica se prestaron a protagonizar esos films de propaganda. En ese contexto se enmarca Acción en el Atlántico Norte, una película producida por la Warner Bros, y protagonizada por el gran Humphrey Bogart, quien por esas fechas también iba a participar en varios proyectos similares, como Sahara o la mítica Casablanca.

En el caso que nos ocupa, Acción en el Atlantico Norte tiene el interes de ofrecernos una perspectiva de la conocida como Batalla del Atlántico, ofrecida desde el punto de vista de las tripulaciones de la marina mercante. De hecho, el film fue originariamente concebido como un documental, pero finalmente fue producido como película comercial con la finalidad de que actuara como reclamo para estimular el enrolamiento en el servicio de la marina mercante. A tal efecto, la Warner Bros no escatimó medios para lograr que la película fuera creible, construyéndo en sus estudios unas enormes réplicas a escala real de un petrolero y de un buque tipo Liberty, las cuales iban a ser incendiadas durante el rodaje, y dándole el papel protagonista a Bogart, que había sido marino mercante en su juventud, y aceptó encantado el encargo.

En cuanto a la valoración, hay que decir que Acción en el Atlántico Norte acusa bastante el elemento coyuntural que motivó su producción y no puede decirse que haya resistido demasiado bien el paso del tiempo. Lo mejor del film radica, sin duda, en sus escenas bélicas muy bien filmadas para la época, y que combinan una serie de buenas maquetas con imágenes de combate naval sacadas de archivo. En ese sentido, el enfrentamiento del convoy con la Manada de Lobos (grupo de U-Boote que se concentraban para atacar los convoys aliados), y el enfrentamiento final con el submarino alemán condensan los mejores momentos del film. En medio, hay un interludio dedicado al periodo que los marinos pasan en tierra antes de embarcar, y que no presenta mayor interés, más allá de permitir el lucimiento de Bogart, en una secuencia que muestra el peligro de como el hablar en exceso en lugares públicos puede suponer un filón de información para el espionaje enemigo, y en la que Bogey muestra alguno de los tics de “duro” que le hicieron famoso.

En definitiva, Acción en el Atlántico Norte ofrece algunos puntos de interés desde el punto de vista bélico, pero en líneas generales resulta un título simplemente correcto, cuyo principal aliciente reside en abarcar un tema muy poco trillado por el cine de guerra, y en la siempre estimulante presencia escénica de Bogart. Pero no es una película especialmente memorable.

Calificación: 5,5/10