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lunes, 21 de julio de 2008

Evasion en Atenea (Escape to Athena)

Evasión en Atenea (1979)

La acción nos sitúa en una isla griega del Egeo en algún momento de 1944. El mayor Otto Hecht (Roger Moore) es el comandante de un campo de prisioneros aliados donde se recluyen a varios especialistas formando un equipo para la recuperación de tesoros arqueológicos griegos. Los prisioneros aliados, liderados por el profesor Blake (David Niven) intentan fugarse y apoderarse de los fabulosos tesoros que se esconden en un monasterio cercano al monte Atenea. Al mismo tiempo, el lider de la resistencia griega Zeno (Telly Savalas) planea liberar a los prisioneros para asaltar el monasterio donde se sospecha que los alemanes tienen una base de cohetes V-2.

En lo que al cine bélico se refiere, los años 70 fueron terreno abonado para las producciones un tanto extravagantes e impregnadas de un cierto aire sicodélico propio de la época. Es el caso de “Evasión en Atenea”, realizada por el director estadounidense de origen griego George P. Cosmatos, quien contó con un deslumbrante reparto de estrellas internacionales, gracias en gran medida a que el hijo de David Niven era uno de los responsables de la producción y pudo convencer a su padre y a otras estrellas de renombre internacional para actuar en el film. Pero lo cierto es que, aparte del reparto, poco más puede rescatarse de esta película. Para empezar, el argumento es un refrito de varias tramas en las que pueden observarse reminiscencias de películas como “La Gran Evasión” o “Los cañones de Navarone” pero, por supuesto, con un desarrollo bastante más chapucero que el de aquellos grandes clásicos del cine bélico.

Por otro lado, los personajes resultan bastante inverosímiles y no hay por donde cogerlos, desde el corrupto coronel Hetch, hasta el cómico charlatán interpretado por Eliott Gould, todos parecen personajes de un vodevil de baja estofa. Por este motivo, los actores aparecen bastante desdibujados en sus respectivos papeles, y ni Roger Moore, ni David Niven ni Claudia Cardinale pueden hacer mucho por salvarse del naufragio impuesto por un guión bastante flojo. Pero sin duda, lo peor que puede decirse de una película de acción como esta es que, en líneas generales, resulta bastante aburrida. Y no por falta de tramas, porque estas van desde la voladura de una base de submarinos, pasando por el robo de un tesoro, y terminando en el sabotaje de una bomba V-2. Pero ninguna de estas tramas está suficientemente desarrollada, ni existe un hilo conductor adecuado para engarzarlas de una manera que resulte interesante para el espectador.

En definitiva, y exceptuando una trepidante secuencia de persecución en moto por las estrechas calles de un pueblo griego y la fotografía de exteriores, que se beneficia de los bellos escenarios de la isla de Rodas, donde tuvo lugar el rodaje, la película ofrece muy pocos puntos interés. En conjunto estamos ante una película que destila un aire de producto poco pulido y poco serio. Más allá de la curiosidad por ver a tantos actores buenos en una producción de baja calidad como esta, Evasión en Atenea resulta más bien un título infumable. Prescindible.

Calificación: 3,5/10

miércoles, 2 de julio de 2008

Los Cañones de Navarone (The Guns of Navarone)

Los Cañones de Navarone (1961)

Año 1943. En Keros, una remota isla griega del Egeo, 2.000 soldados británicos esperan para ser evacuados por la Royal Navy, pero los alemanes, decididos a dar un golpe de efecto para forzar la entrada en la guerra de Turquía, se disponen a liquidar a la guarnición de Keros. Para evitarlo y rescatar a los soldados, se hace preciso eliminar la estratégica bateria de cañones pesados de la isla de Navarone, que cierra el paso por mar a Keros. Sin embargo, la batería, emplazada en una fortaleza excavada en la roca de un inexpugnable acantilado, no puede ser destruida desde el aire. Por ello, los aliados preparan un comando liderado por el antiguo escalador Keith Mallory (Gregory Peck), quien junto al lider de la resistencia griega Stavro (Anthony Quinn) y el experto en explosivos Miller (David Niven) tendrán que conducir la peligrosa incursión contra Navarone con el objetivo de destruir los cañones.

Basándose en el Best Seller del mismo título, obra del escritor Alistair Maclean, el director británico Jack Lee Thompson firmó este notable film de aventuras bélicas. Esta película está considerada, a mi entender con razón, como la película de “comandos” por excelencia, y un auténtico clásico del género bélico. En mi opinión, esto se debe a varios motivos, el primero de los cuales es un inteligente guión, que sabe ir dosificando perfectamente la acción, la intriga y la tensión para captar la atención del espectador. Otro acierto radica en la caracterización de los personajes perfectamente creible, y en un soberbio reparto que sabe sacarle partido a cada uno de los papeles protagonistas.

De entre estos, destacaría especialmente un enorme Anthony Quinn en el papel del duro resistente griego Stavro y un impagable David Niven interpretando a un experto en explosivos díscolo y rebosante de fina ironía británica (por ejemplo, cuando los alemanes rodean la casa donde se esconde el comando, pregunta impertubable: ¿habrá salida de incendios?)”. Otros aspectos destacables de la película radican en la excelente ambientación de los escenarios griegos, así como en una excelente banda sonora, obra de Dimitri Tiomkin, que acompaña perfectamente a la acción sin interferirla. Igualmente habría que destacar los efectos especiales del film (merecedores del Oscar de ese año) que aunque hoy en dia no llamen especialmente la atención, hay que reconocer que estaban bastante logrados para la época.

Sin embargo, la película tiene también algunas debilidades que le restan brillantez al conjunto. La primera, es que tras un comienzo electrizante, coronado por la excelente secuencia del enfrentamiento con la patrullera alemana y las escenas de la escalada del acantilado, la historia sufre un acusado bajón del ritmo narrativo en la parte central del metraje, quizás algo dilatada. Por otra parte, hay algunos errores de ambientación (no parece probable que en una isla griega se diera tal concentración de panzers, como salen en la película, y además los vehículos alemanes se notan que son norteamericanos); y alguna escena de acción demasiado inverosímil, en las que los alemanes demuestran tener escasa puntería.

Pero en general, el film mantiene el tono, y la verdad es que la parte final de la película consigue captar perfectamente la atención del espectador gracias a un desenlace muy bien resuelto. En resumen, “Los Cañones de Navarone” es un intenso film de aventuras bélicas que ha resistido bien el paso del tiempo gracias a su buena factura, reparto estelar, y las altas dosis de entretenimiento que proporciona al espectador. No es una obra maestra pero sí merece estar entre las mejores del género.

La Crítica de Steiner

Calificación: 7,5/10

jueves, 23 de agosto de 2007

Mediterraneo

Mediterraneo (1991)

Junio de 1941. Un variopinto grupo de 8 soldados italianos es desembarcado en una pequeña y remota isla griega del Egeo para actuar como observadores navales. Sin embargo, pronto pierden la comunicación con el mando al quedar destrozada su radio de forma accidental. Este hecho, y el descubrimiento de la hospitalidad de la amigable población local hará que los soldados se olviden de sus deberes militares y se entreguen plenamente al disfrute de la dolce vita que les ofrece la isla, aislados de la tragedia que se desarrolla en el mundo.

El hecho de que esta comedia ganara el Oscar a la mejor película extranjera de 1991 da una idea de la baja calidad de las películas que compitieron ese año por el preciado galardón. Para mi gusto, “Mediterráneo” no pasa de ser una comedia discreta con algún que otro toque sensiblero. Supongo que el hecho de que muestre como un grupo de soldados se olvida de la guerra y se ponen a filosofar sobre la vida se ganó la buena voluntad de una parte importante del público y crítica, así como la belleza visual de una brillante fotografia de exteriores, aspecto que es, sin duda el más destacado de la película.

Pero por lo demás, “Mediterraneo” se queda en una película a medias. Trivializa demasiado la guerra para ser tomada en serio en su parte dramática, y como comedia, si bien algunas situaciones que viven los personajes pueden resultar simpáticas, tampoco termina de cuajar. Un retrato demasiado amable de la tragedia bélica, y un poco tendente a caer en la nostalgia sensiblera (especialmente en su deselance), quedándose a medio camino en casi todos los aspectos. El guión me pareció aun peor que el de la mediocre “La Mandolina del Capitán Corelli” que tiene un argumento similar, aunque tratado de forma más realista.

Para mi, resulta inexplicable el Oscar que recibió esta pelicula (supongo que las demás competidoras serían peores) y, sobre todo, exagerado si tenemos en cuenta los méritos de este film.


Calificación: 5/10