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martes, 17 de diciembre de 2013

Stalingrad

Stalingrad (2013)

Stalingrado Otoño de 1942. Tras un fracasado asalto por parte de una division de infanteria soviética contra las posiciones alemanas al otro lado del Volga un pequeño grupo de cinco supervivientes rusos mandado por el Capitan Gromov ocupa un estratégico edificio situado en la zona de la ciudad controlada por los alemanes. Dentro del inmueble se encuentran con Katia, una joven residente del edificio que ha decidido permanecer alli pese a los combates. Pese al hecho de que Gromov solo cuenta con un puñado de supervivientes del asalto, recibe órdenes del mando de mantenerse en el edificio y rechazar cualquier ataque. De forma paralela, el Capitán Kahn, un oficial alemán que vive un difícil romance con la jóven rusa Masha, recibe instrucciones expresas de su superior de reconquistar el edificio a cualquier precio.

Stalingrad es una muy reciente producción rusa, realizada para coincidir en su estreno con el 70º aniversario del final de la Batalla de Stalingrado, y que ha contado con la dirección del cineasta Fedor Bondarchuk, hijo del afamado director Sergei Bondarchuk, famoso por haber sido el encargado de dirigir algunas grandes superproducciones históricas durante la época soviética. Hay que apuntar que esta película viene a llenar en cierta medida un vacio existente en la filmografía rusa, ya que si bien la batalla de Stalingrado ha sido tratada con anterioridad en distintas producciones europeas como Stalingrado, Batalla en el Infierno, Stalingrado (1993), o Enemigo a las Puertas; desde el punto de vista ruso solo había un film de 1989 realizado por el director Yuri Ozerov, dedicado específicamente a esta histórica batalla.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que la película tiene un arranque bastante prometedor, con una espectacular secuencia bélica que muestra el intento de cruce del Rio Volga por parte de una división soviética, el cual resulta frustrado por la detonación de los explosivos colocados por los alemanes en la orilla. También me gustó la presentación que se hace de los personajes cuando estos se van encontrando en el edificio y se conocen entre sí. Sin embargo, una vez pasados los primero veinte minutos, el ritmo de la narración va decayendo de forma simultánea al interés de la historia, que deriva en una sucesión de clichés y lugares comunes del cine bélico, sazonados con unas descafeinadas subtramas románticas que giran en torno a los dos personajes femeninos, y que resultan más bien superfluas por lo poco que aportan al conjunto de la narración.

Otro aspecto que no me terminó de convencer del film es el del retrato que se hace de ambos bandos, que me pareció un tanto impostado. Los personajes rusos son retratados de manera mayormente heroica y -por supuesto- muy humana; mientras que los alemanes se muestran de manera mucho más impersonal, pese al evidente intento de humanizar en cierta medida al enemigo a través de la figura del capitán Kahn. En ese sentido, hubiera sido de agradecer que el film ofreciera un retrato mucho más equilibrado de ambos bandos, y que la historia se pusiera al servicio de ofrecer un mayor trasfondo antibélico, algo que aquí brilla por su ausencia en aras de ensalzar el heroísmo de los soldados rusos. Un heroísmo, por cierto, que redunda en la poca credibilidad de algunas escenas de combates, en las que los alemanes son sistemáticamente masacrados por los rusos, siempre inferiores en número a sus enemigos. En ese aspecto, da la impresión en más de un momento de que la historia bebe mucho más del cine de propaganda soviético de los años 60 y 70 que de las más recientes producciones del cine bélico, volviendo a incidir en recursos propios de ese tipo de cine, más que superados en la actualidad.

Entre los aspectos más destacables del film cabe mencionar la excelente labor de ambientación y puesta en escena (algo que viene siendo común en las producciones bélicas rusas) así como la cuidada recreación del atrezzo militar. Los restantes aspectos técnicos, como la fotografía y el sonido también resultan bastante buenos; pero no son suficientes por sí solos para hacer levantar el vuelo a una narración que acusa bastante las fallas de un guión manifiestamente mejorable. En definitiva, es una pena que este nuevo punto de vista cinematográfico ruso sobre la batalla haya resultado, pese a la evidente riqueza de medios y el buen hacer en el apartado técnico, un producto tópico y ramplón, que se queda en un título simplemente pasable.


Calificación: 5,5/10

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hijos del Tercer Reich (Unsere mütter, unsere väter)

Hijos del Tercer Reich (2013)

Berlin, junio de 1941. Poco antes del inicio de la invasión de la URSS por las tropas alemanas cinco amigos de la infancia se reúnen en una fiesta de despedida y, tras hacerse una foto de grupo, prometen volverse a ver una vez terminada la guerra. Los protagonistas son Wilhem Winter (Volker Bruch), un condecorado teniente de la Werhmacht, su hermano Friedlhem (Tom Schilling), soldado recien reclutado para servir en el frente junto a Wilhem; Greta, una camarera cuya aspiración es la de convertirse en estrella de la canción, la jóven enfermera Charlotte, destinada a servir en los hospitales del frente oriental, y el joven sastre judío Viktor Goldstein, novio de Greta. Pese al optimismo inicial con el que estos cinco amigos miran al futuro, pronto se verá como sus aspiraciones vitales son sacudidas por las crueldades y vicisitudes de la guerra.

Hijos del Tercer Reich (título español que poco tiene que ver con el título original de la serie, “Nuestras madres, nuestros padres”) es una muy reciente producción televisiva alemana que aborda, en formato de miniserie la historia de la II GM, centrándose particularmente en describir la lucha en el Frente Oriental y la vida en retaguardia, para ofrecer el punto de vista alemán sobre el conflicto. La historia está lejanamente inspirada en los diarios de guerra del padre del productor alemán Nico Hoffman -uno de los principales responsables del proyecto- quien declaró que el personaje de Wilhem Winter viene a ser un trasunto de su progenitor, cuyas experiencias de combate en el Frente Oriental sirvieron de base para elaborar el guión.

Hay que decir que pese a tratarse de un producto pensado y producido para la TV, Hijos del Tercer Reich ha sido un proyecto bastante ambicioso que ha contado para su rodaje con un más que generoso presupuesto de 14 millones de Euros. Un dinero que se ve que ha sido bastante bien empleado, puesto que la labor de ambientación, puesta en escena y recreación de los escenarios, esmeradamente cuidada hasta en los más mínimos detalles, resulta sencillamente soberbia. El rodaje tuvo lugar a lo largo de casi tres meses en diversos escenarios exteriores de Letonia y Lituania, combinado con la filmación en distintos estudios alemanes que se habilitaron para ambientar los escenarios interiores y las calles de los años 40 del pasado siglo.

En ese sentido, no es de extrañar que los aspectos técnicos de la serie rayen a gran altura, con una fotografía de excelente calidad (que recuerda a la de las series norteamericanas Hermanos de Sangre o The Pacific), unas escenas de acción que impactan por su realismo, asi como el empleo de unos muy buenos efectos especiales. En ese sentido puede afirmarse que, como producción alemana, poco o nada tiene que envidiar a dichos títulos producidos en EEUU. En esos aspectos, la realización técnica de la serie resulta sobresaliente y desde luego está a la altura de la mostrada en Hermanos de Sangre, sobre todo en el apartado de la brillante factura visual.

En el plano narrativo, me ha parecido que la serie aporta algún elemento interesante, en especial la evolución de los dos personajes principales, los hermanos Wilhem y Frieldhem Winter. Wilhem comienza siendo un aguerrido oficial que actúa movido por el patriotismo y convencido de la victoria final. Frieldhem, por su parte es el típico joven culto y sensible que advierte a Wilhem que “La guerra sacará lo peor de nosotros”, como efectivamente ocurre. De ese modo Wilhem evoluciona desde su inicial fervor patriotico al desengaño y hastío hacia la guerra, mientras que su hermano irá convirtiendose progresivamente, guiado por su instinto de supervivencia, en una despiadada máquina de matar. El desarrollo del resto de personajes protagonistas (la enfermera Charlotte, Greta, y el amigo judío, Viktor Goldstein) me pareció un poco más plano, si bien sus historias complementan bien la narración principal.

Los tres capítulos de la miniserie vienen a cubrir todo el periodo comprendido entre la invasión de la URSS en 1941 hasta la derrota del III Reich en 1945. El primer capítulo, que comprende entre junio y diciembre de 1941, me pareció interesante como presentación de la historia y de los personajes, pese a que algunos de los diálogos podrían haberse mejorado, y a que también se eche en falta algo más de acción que habría servido para dotar de mayor espectacularidad y agilidad narrativa a este capitulo.

El segundo episodio, que para mi gusto es el mejor de la serie, abarca desde mediados de 1943, en vísperas de la Batalla de Kursk, hasta finales de ese año. Este episodio contiene algunas lineas de diálogos realmente memorables, amen de mostrar unas excelentes escenas de acción recreando con tremendo realismo un sangriento combate urbano librado por la unidad de Wilhem contra las tropas soviéticas durante la batalla de Kursk. Además, considero que este segundo episodio es un magnifico exponente de cómo transmitir un rotundo mensaje antibélico mostrando la propia guerra en toda su extensión. Un episodio sobresaliente del que me quedo con una frase: “Mucha gente piensa que la guerra consiste en pelear. Se equivocan. Consiste en esperar, el próximo día, la próxima comida, el próximo combate…”.

Finalmente, el tercer episodio, que sirve de desenlace a la historia lo encontré un algo inferior al segundo, cubre el periodo comprendido entre finales de 1944 y los meses finales de la guerra en 1945. Este último capitulo, si bien mantiene el interés del espectador para conocer cual será la suerte final de los protagonistas, se queda algo corto a la hora de cerrar todos los temas apuntados en los dos primeros episodios (en especial el romance entre Wilhem y Charlotte, que no termina de concretarse). En ese aspecto, también he de apuntar que el desarrollo de la secuencia final que cierra la narración me pareció un tanto falta de una mayor dosis de emotividad. De haber transmitido algo más de emoción en el desenlace habríamos estado sin duda ante una serie absolutamente memorable. En cualquier caso, hay que reconocer que la valoración global de “Hijos del Tercer Reich” resulta bastante positiva. Una serie sin duda muy recomendable.


Calificación: 7,5/10

domingo, 8 de septiembre de 2013

El Secreto de la Westerplatte (Tamjenica Westerplatte)

El Secreto de la Westerplatte (2013)

La historia nos sitúa en la ciudad libre de Danzig, pocas horas antes del estallido de la II GM. Al amanecer del 1 de Septiembre, la rutina de la pequeña guarnición polaca de la fortaleza de la Westerplatte, se ve súbitamente interrumpida por el inicio de un intenso bombardeo por parte de las fuerzas alemanas presentes en la ciudad.  Sin embargo, pese a lo sorpresivo del ataque alemán, los soldados polacos logran rechazar el primer asalto enemigo,  y se disponen a resistir un largo asedio en el que tienen pocas esperanzas de supervivencia, lo cual hará que el comandante de la guarnición, el Mayor Sucharski, se plantee la conveniencia o no de prolongar la resistencia.

El Secreto de la Westerplatte es una muy reciente producción polaca estrenada a comienzos de 2013 que viene a recrear los acontecimientos históricos relacionados con la denominada “Batalla de la Westerplatte”, que es considerada el primer enfrentamiento armado de la II GM. La Westerplatte era una pequeña península  a orillas del Báltico, estratégicamente situada en la ciudad de Danzig. Conforme a la legalidad internacional, Polonia tenía derecho a establecer allí un almacén militar y una pequeña guarnición de 88 hombres, pero en vísperas de la II GM los polacos habían aumentado su número a unos 200 soldados, además de haber fortificado algunos edificios del recinto militar. El 1 de Septiembre los alemanes bombardearon la base con fuego naval procedente del viejo acorazado Scheleswig- Holstein e iniciaron el asalto terrestre con unos efectivos totales de unos 2.000 infantes. Sin embargo, la guarnición polaca se las arregló bastante bien para resistir todos los ataques, hasta que pasada una semana, y ante el agotamiento de los suministros y la evidencia de que no recibirían auxilio del exterior,  el jefe de la guarnición polaca decidió rendirse a los alemanes.

Estos son los hechos que, con aceptable realismo histórico, va desgranando el film a lo largo de sus casi dos horas de metraje. Hay que decir que para tratarse de una producción polaca que por lo que se ve ha manejado un ajustado presupuesto, la puesta en escena resulta más que aceptable, mostrando una buena ambientación de los escenarios donde se desarrollaron los hechos. En cuanto a las secuencias de combate no resultan demasiado espectaculares, al menos están filmadas con realismo, si bien los efectos especiales se quedan un poco cortos a la hora de recrear los efectos del bombardeo naval o el ataque los Stukas alemanes. Pero, dejando de lado los aspectos técnicos –que como digo, resultan simplemente correctos- donde más falla la película en el desarrollo de la historia y los personajes.

Y ello principalmente porque falta emoción en los diálogos (a veces da la sensación que los actores recitan, más que interpretan), falta empatía con los personajes, y sobre todo, falta una historia sólida que respalde el desarrollo puramente bélico del guión. Más allá de las dudas que muestra el personaje del Mayor Sucharski sobre el sentido que tiene condenar a sus hombres a una muerte segura en caso de decidirse por una resistencia a ultranza, lo cierto es que el film flaquea demasiado a la hora de desarrollar el aspecto humano de la historia. Al final, uno tiene la sensación de asistir mas bien al visionado de un docudrama con cierta riqueza de medios, antes que a un film bélico al uso.

En definitiva, “El Secreto de la Westerplatte” tiene el interés histórico de llevar a la gran pantalla la que puede considerarse primera acción bélica (al menos terrestre) de la II GM, pero poco más. El resto no se sale de los tópicos más trillados del cine bélico y quizás por eso, unido al escaso lustre que aportan los aspectos  técnicos de la producción,  la película decepciona. Un titulo pasable, en el mejor de los casos.


Calificación: 4/10

miércoles, 10 de abril de 2013

Las flores de la guerra (Flowers of War)

Las flores de la guerra (2011)


Nanking, Diciembre de 1937. Mientras las tropas invasoras japonesas entran a sangre y fuego en la antigua capital china, el maquillador de cadáveres John Miller (Christian Bale) llega a una parroquia católica de la ciudad para preparar el funeral del sacerdote de la misma. Sin embargo, a su llegada a la Iglesia, Miller descubre que el cuerpo del sacerdote ha desaparecido a causa de una explosión, y que en el edificio solo queda un grupo de jóvenes estudiantes chinas aterrorizadas por las atrocidades de las tropas japonesas. La situación se complica aún más cuando un grupo de prostitutas procedentes de un barrio cercano busca refugio en la Iglesia, lo cual colocará a Miller en la inesperada posición de protector de ambos grupos de mujeres frente a la brutalidad del ejército japonés.

Resulta llamativo el hecho de que el cine Oriental parece haber descubierto en los últimos años el tema de la guerra Chino – Japonesa, un conflicto que, hasta los últimos años,  -cinematográficamente hablando- había permanecido en un relativo olvido. En ese sentido, Las flores de la guerra vuelve a abordar el tema de dicho conflicto bélico, y lo hace retratando la tristemente célebre Masacre de Nanking, un suceso histórico que solo dos años antes ya había sido llevado al cine en la destacada película “Ciudad de Vida y Muerte” del realizador Lu Chuan.  Con guión basado en una novela titulada “Las 13 mujeres de Nanking” de Yan Geling, y con un presupuesto cercano a los 100 millones de dólares, el realizador Zhang Yimou fue el encargado de trasladar a la pantalla esta historia, en la que ha sido la producción cinematográfica china más cara hasta la fecha.

Entrando a valorar el film, en primer lugar dado que las comparaciones con “Ciudad de Vida y Muerte” son inevitables (tanto por la proximidad temporal entre ambos títulos como por su temática) he de decir que “Las flores de la guerra” es una película bastante estimable, si bien me parece que está un peldaño por debajo de su predecesora. El arranque del film es realmente vibrante, mostrando la entrada de las tropas japonesas en la ciudad por medio de unas espectaculares y realistas secuencias bélicas, filmadas con una excelente factura visual que poco tienen que envidiar a las superproducciones occidentales. El desarrollo de la historia consigue, además, captar el interés del espectador y se ve bien secundado por la labor de los protagonistas, un solvente Christian Bale, y, sobre todo, la bella actriz china Ni Ni.

Sin embargo, y pese a estos aspectos positivos, da la impresión de que los productores han querido hacer un producto más comercial y digerible para el gran público que “Ciudad de Vida y Muerte”; y en cierta medida se echa en falta el descarnado realismo y el sustrato filosófico que estaba presente en aquella. También es cierto que, tras el vigoroso tercio inicial, la narración pierde algo de fuelle en el tramo central del metraje; y por otro lado, peca de demonizar en exceso a los japoneses, en vez de optar por ofrecer un retrato más equilibrado del enemigo. Algo que -con toda probabilidad-  se buscó deliberadamente en aras de hacer la película más vendible para el público chino, principal mercado receptor del film. Finalmente, entre los aspectos menos destacables del film quizás se antoja poco creíble la brusca evolución del personaje interpretado por Christian Bale, quien pasa, casi sin transición, de ser un cínico buscavidas sin demasiados escrúpulos, a un abnegado héroe decidido a salvar a las estudiantes de la parroquia a cualquier precio.  En el apartado interpretativo, cabe decir que las actuaciones son bastante correctas, si bien el personaje de Bale me pareció un poco desdibujado, el resto del reparto chino raya a un buen nivel, sobre todo por parte de la protagonista femenina, la actriz Ni Ni, quien logra dotar a su personaje de toda una gama de matices interpretativos.

En defitiva, “Las flores de la Guerra” es un título más que estimable en sus aspectos técnicos y visuales, con algunas secuencias bélicas bastante potentes, pero que adolece de ser demasiado condescendiente hacia el gran público. Unas concesiones comerciales que posiblemente hacen más accesible la historia, e incluso disfrutable, pero que le restan verosimilitud y carga dramática al relato, el cual adolece de alguna que otra inconsistencia. En resumidas cuentas, se trata un título entretenido pero algo irregular, y desde luego queda por debajo de la estupenda “Ciudad de Vida y Muerte” a la hora de narrar los sucesos que rodearon la infame matanza de Nanking.

Calificación: 6/10

miércoles, 6 de febrero de 2013

White Tiger (Belyy Tigr)


White Tiger (2012)

Frente Oriental, 1944. Tras sobrevivir milagrosamente a las graves quemaduras sufridas en combate, el conductor de tanques Ivan Naydenov se reincorpora a su unidad con una obsesión: destruir el tanque Tiger alemán que causó sus heridas. Mientras tanto, comienzan a difundirse rumores por el frente acerca de la existencia de un fantasmagórico Tiger pintado en tonos blancos que una y otra vez aparece de la nada para destruir decenas de tanques rusos antes de desaparecer en los bosques. Ante la gravedad de los rumores, la inteligencia militar soviética decide destinar un tanque T-34/85 con Nadeynov como jefe y tripulado por los mejores tanquistas del Ejército Rojo para dar caza al misterioso blindado alemán.

Ya he comentado en alguna ocasión como el cine ruso más reciente parece mostrar un creciente interés en volver la vista atrás para producir películas bélicas ambientadas en la II Guerra Mundial, un tema que el cine ruso parecía haber dejado de lado en cierta medida en los años inmediatamente posteriores a la caída del Régimen Comunista en la URSS. Dentro de esta corriente, puede decirse que White Tiger es una película ciertamente atípica, ya que lejos de ser una película bélica al uso, es un film que ofrece una aproximación bastante filosófica a la hora de tratar el tema de la guerra. En ese sentido puede decirse que el film contiene dos historias en una. Por un lado, la parte estrictamente bélica, que sigue el hilo argumental del tanquista ruso obsesionado con destruir el carro enemigo, embarcándose para ello en una especie de cruzada personal que recuerda mucho a la del protagonista de Moby Dick.

Lo sorprendente en este caso es que esos elementos típicamente bélicos aparecen mezclados en el film con otros temas de índole casi metafísica, lo que provoca que la narración acabe discurriendo por unos cauces cercanos al realismo mágico. Esto se acentúa especialmente con el giro de la trama que se produce en el último tercio del metraje y que –dicho sea de paso- no resulta del todo convincente. Esa falta de solidez argumental es el principal problema que lastra el film, que termina por ofrecer al espectador un desenlace ciertamente sorprendente, pero que deja demasiadas interrogantes abiertas y no me resultó en absoluto satisfactorio. Tampoco puede decirse que el trabajo de los actores sea especialmente memorable, ya que las interpretaciones son simplemente correctas.

En cualquier caso, hay que destacar que la ambientación y la puesta en escena de la película, como suele ser habitual en las producciones rusas, es sobresaliente. El atrezzo militar resulta no solo creible sino absolutamente cuidado hasta el detalle. Así, además de los tanques rusos T-34/85, aparecen carros occidentales (que fueron adquiridos por la URSS en virtud de los acuerdos del Lend and Lease) como el norteamericano M1 Grant, el británico Matilda, carros alemanes Pz IV, y por supuesto, un  Pz. VI Tiger. Por otro lado, hay que  reconocer que las secuencias bélicas, pese a su relativa brevedad, están excelentemente filmadas, mostrando unas escenas de combate carro contra carro que poco tienen que envidiar en cuanto a espectacularidad a las de las producciones Hollywoodienses. En esos aspectos técnicos y visuales, el film resulta ciertamente soberbio.

Por lo demás “White Tiger” ofrece el interés de lo atípico de su temática, y sus ya reseñados aspectos técnicos, que elevan indudablemente el interés de un film que, en términos estrictamente cinematográficos resulta un tanto fallido. Pese a ello opino que los aficionados al las películas sobre la II GM no lamentarán en absoluto su visionado.

Calificación: 5/10

jueves, 31 de enero de 2013

Into the White



Into the White (2012)
Abril de 1940. Mientras los aliados y alemanes luchan por el control de Noruega, un He-111 alemán cae derribado en una inhóspita zona montañosa del país. Los tres supervivientes de la tripulación, formada por el teniente Horst Schlopis, el suboficial Josef Schwarz y el cabo Strunk encuentran en medio de una tremenda ventisca una cabaña de caza donde hallarán refugio. Sin embargo, la situación se complica cuando otros dos pilotos ingleses, el capitán Davenport y el soldado Smith, cuyo avión fue también derribado en el mismo área, llegan a la cabaña donde se alojan los alemanes. Aislados en medio de una tremenda tormenta de nieve, y pese a la desconfianza mutua, alemanes e ingleses tendrán que aprender a confiar en los otros para poder sobrevivir.
 
 Into de White es una muy reciente producción noruega, basada en unos sucesos reales acaecidos en 1940, durante la Campaña de Noruega, cuando 3 pilotos alemanes y 2 británicos se vieron obligados a convivir durante varios días en una aislada cabaña situada en una inaccesible región montañosa del país nórdico. Por fuerza de las circunstancias, los cinco hombres, en principio enemigos, se vieron obligados a colaborar para mantenerse con vida, cosa que finalmente lograron hasta ser rescatados por una patrulla del ejército noruego. Los aviadores alemanes fueron hechos prisioneros y enviados a un campo de prisioneros en Inglaterra, pese a lo cual, años después de la guerra, Schlopis y el oficial inglés retomaron el contacto y llegaron a establecer una duradera relación de amistad. Estos hechos historicos, con leves retoques, sirvieron de inspiración al director noruego Peter Naess para elaborar el guión del film, que lleva a la pantalla esta historia de claros tintes antibelicistas, y que supone un canto a la fraternidad humana por encima de las nacionalidades y de los conflictos entre paises.
 
Hay que decir que, pese a la modestia de sus pretensiones "Into the White" es una película que se ve con agrado. La situación inicial que plantea de colocar a unos hombres enfrentados por la guerra en un espacio cerrado y ante la necesidad de apoyarse mutuamente para poder sobrevivir es ciertamente interesante. Un punto de partida argumental, por cierto, bastante similar al usado por el realizador John Boorman en "Infierno en el Pacífico". A lo largo de un ajustado metraje de algo más de hora y media de duración, el film va desgranando como evoluciona la relación entre el grupo de supervivientes alemanes e ingleses, pasando de la natural hostilidad y desconfianza inicial, a la colaboración impuesta por fuerza de las circunstancias, hasta que finalmente surja entre los protagonistas una relación de camaradería rayana en la amistad. Todo ello aderezado con unas interpretaciones solventes por parte del quinteto protagonista y una buena labor de ambientación, (no en vano, la película se filmó muy cerca de las localizaciones reales donde transcurre la historia) destacando la belleza agreste de los paisajes noruegos.
 
Sin embargo no puede decirse que todos los aspectos del film rayen a la misma altura. Tras unos primeros veinte minutos bastantes buenos, la película tiene algún que otro bajón de ritmo en la parte central del metraje, si bien vuelve a recuperar el pulso conforme se acerca el desenlace. Pero da la impresión que el film no termina de explotar todas las posibilidades dramáticas que la historia ofrecía, quizás en gran parte por el ritmo deliberadamente pausado que adopta la narración que impide dotar a la historia de una mayor carga dramática. En cualquier caso, no cabe duda de que, pese a sus limitaciones y ausencia de pretensiones, "Into the White" consigue su objetivo de contar una historia de apreciable calado humano entreteniendo al espectador. Un título europeo poco conocido, pero que no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

jueves, 17 de enero de 2013

La Balada del Bombardero (Ballada o Bombere)

La Balada del Bombardero (2011)

Verano de 1943. La inteligencia militar sovietica descubre que los alemanes planean instalar cerca del frente rampas del cohete V-2 para lanzarlos contra Moscu. A fin de destruirlos, la Fuerza Aerea sovietica planea una incursión de bombarderos liderados por el valiente capitán Andrey Gritsov. Sin embargo, antes de alcanzar su objetivo, el escuadron de Gritsov es destruido por la defensa antiaerea alemana, y su avión cae derribado tras las lineas enemigas, si bien Gritsov y su amada Katia, que viajaba en el avión como operadora de radio, consiguen sobrevivir. Cuando Gritsov es capturado por los alemanes, intentará escapar para volver a reunirse con Katia y regresar a las lineas rusas.

En los últimos años el cine ruso parece haber encontrado un auténtico filón temático en las historias ambientadas en la II Guerra Mundial. De este modo, solo en el último lustro se han producido en la antigua URSS una serie de películas bélicas de generoso presupuesto como "Quemado por el Sol 2", "La Fortaleza de Brest" o "La defensa del Dnper". Dentro de esta corriente puede enmarcarse "La Balada del Bombardero", producida en principio como miniserie compuesta de 8 capítulos para su exhibición en Rusia, pero que fue distribuida en Occidente en forma de película comercial con un metraje superior a las tres horas de duración. Y ciertamente se hacen largas al espectador, sin que ello sea achacable, desde luego, a la falta de acción y de tramas. Lo cierto es que ambas abundan a lo largo del film, seguramente en exceso.

En cuanto a las tramas tenemos muchas y variadas: la V2, la misión de bombardeo, la resistencia de los partisanos sovieticos, la lucha de los alemanes contra ellos, la guerra sucia de los colaboracionistas alemanes y el mismo NKVD...etc. El problema es que se trata de una coctelera deficientemente agitada, que va saltando entre los puntos de vista de los distintos personajes, y de un tema a otro casi sin solución de continuidad, saturando al espectador que fácilmente termina por perder el interés en la historia. Y ello pese a las buenas escenas de acción que contiene el film, siendo especialmente destacables las espectaculares secuencias aereas que ocupan los diez primeros minutos del metraje. En cualquier caso, el resto de la historia ofrece demasiado poco como para sostener las más de tres horas de duración del film, pobremente salpimentadas con la insulsa (y noña) historia romántica de los protagonistas. Una subtrama que aporta realmente poco al conjunto de una narración que, por lo demás, resulta excesivamente densa y atropellada.

Tampoco puede decirse que el apartado histórico sea demasiado realista. En primer lugar, no hay constancia de que los alemanes planearan en algún momento emplear la V2 en el Frente Oriental, y por otra parte, en 1943 el cohete aun estaba en fase de producción, por no mencionar que para esas fechas Moscú habría estado fuera del radio de acción del cohete alemán. Entre los aspectos que sí me gustaron cabe destacarse, como apuntaba, las secuencias aéreas y la ambientación, la cual suele ser muy buena tratandose de producciones rusas. Pero como digo, poco más ofrece esta "Balada del Bombardero", cuya melodia suena más bien a composición mediocre.

Calificación: 4/10