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lunes, 13 de febrero de 2012

El Amante de la Muerte (The War Lover)

El amante de la muerte (1962)

La historia comienza en 1943. Durante una incursión aérea, el capitán Buzz Rickson (Steve McQueen), un arrogante y muy valeroso jefe de un bombardero B-17, no duda en completar la misión pese a haber recibido de la base órdenes de retirada debido a la presencia de nubes. Esta insubordinación le costará a Rickson y su tripulación el ser relegados a misiones secundarias de lanzamiento de panfletos de propaganda, pese a lo cual su valía como piloto y su temeridad casi suicida le valdrán para ser rehabilitado y enviado de nuevo a misiones de combate. Sin embargo mientras está en tierra, Rickson llegará a enfrentarse a su copiloto, el teniente Bolland (Rober Wagner) al rivalizar ambos por el amor de una mujer, Daphne Caldwell (Shirley Ann Field), quien terminará decantandose por Bolland, lo cual hará que la tensión entre ambos se vuelva insostenible, en vísperas de una muy peligrosa misión de bombardeo sobre la ciudad alemana de Leipzig.

En 1962, el famoso actor Steve McQueen iba a ver estrenadas dos películas ambientadas en la II Guerra Mundial en las que él encarnaba el papel protagonista, "Comandos" y “El amante de la muerte”. Curiosamente, ambas películas pasaron relativamente desapercibidas para el público, pese a que por aquellos entonces McQueen era ya una estrella consagrada de Hollywood. En ambos casos se trató de producciones relativamente modestas, en las que el actor encarnaba un papel que le iba como anillo al dedo, el de hombre de acción tremendamente valeroso, pero a la vez, díscolo, individualista y con un punto de fatalismo. En el caso de “El Amante de la Muerte”, la película supuso la adaptación cinematográfica de la novela “The War Lover”, escrita por John Hersey, y cuya dirección recayó sobre el realizador británico Philip Leackock, un director de series de televisión, que apenas iba a hacer a lo largo de su carrera más incursiones cinematográficas.

Entrando a valorar el film, hay que comenzar diciendo que el argumento resulta más bien poco original, ofreciendo el típico choque de personalidades entre el oficial de carácter indisciplinado y valiente, frente al personaje del militar apegado a las ordenanzas y de carácter más bien convencional; todo ello aderezado con una subtrama romántica –en forma de triángulo amoroso- de fondo. Lo mejor del film radica en la siempre estimulante presencia escénica de Steve McQueen, interpretando a uno de esos personajes con los que, como apuntaba antes, el actor se sentía tremendamente identificado, y al que consigue dotar de su innegable carisma personal.

No obstante, el resto de apartados de la producción resultan simplemente correctos. En lo tocante a la parte puramente bélica, hay que destacar que las escenas de combates aereos mezclan imágenes reales filmadas en el interior de un B-17 (se pusieron en condiciones de vuelo 3 de estos aparatos para el rodaje) con la inserción de imágenes de archivo sacadas de documentales filmados durante la guerra, y pese a que el resultado es satisfactorio gracias a la fotografía en B/N del film, en algunas escenas se nota el añadido. El resto de las tomas aéreas, filmadas con los aviones reales, sí que resultan bastante buenas en pantalla. Por lo demás la trama romántica que ocupa buena parte del tramo central de la narración y que sirve como leiv motiv del enfrentamiento entre los protagonistas no es especialmente interesante, aunque tampoco llega a aburrir, por lo que, en ese sentido, puede considerarse aceptable, ayudada por el buen trabajo de los actores principales.

Por lo demás “El Amante de la Muerte” puede considerarse como un correcto film bélico, que merece la pena recordar sobre todo por el buen hacer de su protagonista. Quizás la mayor pega que puede ponersele es que, pese a su buena factura visual, el apartado técnico resulte un tanto anticuado para el espectador actual, pero es de esas películas que no desmerece un visionado.

Calificación: 5,5/10

lunes, 7 de noviembre de 2011

Los Chacales del Desierto (Commandos)

Los Chacales del desierto (1968)

Norte de Africa, Octubre de 1942. En vísperas de los desembarcos aliados que darán comienzo a la Operación Torch, un comando integrado por soldados de origen italoamericano se prepara para una peligrosa misión. El comando, liderado por el inexperto Capitán Valli (Jack Kelly) y un duro veterano, el Sargento Sullivan (Lee Van Cleef) tendrá como objetivo apoderarse de un estratégico oasis situado en la retaguardia enemiga, y mantenerlo en su poder hasta la llegada de refuerzos, haciéndose pasar por soldados italianos. Pese a que el objetivo es alcanzado con éxito en un primer momento, el abierto desprecio que el Sargento Kelly expresa por su superior y la presencia de un destacamento alemán en las cercanías del oasis, harán que toda la misión peligre.

Los Chacales del Desierto es una curiosa coproducción italo-germana, de claro carácter “sesentero”, que contó como protagonistas con dos grandes secundarios de Hollywood. Concretamente, con Jack Kelly, un actor por aquel entonces muy popular gracias a su papel protagonista en la exitosa serie de TV “Maverick”; y sobre todo Lee Van Cleef, quien por aquellos años se encontraba en la cumbre de su carrera interpretativa gracias a sus brillantes papeles de villano en los míticos Westerns de Sergio Leone, como La Muerte Tenía un Precio. La dirección del film corrió a cargo del realizador italiano Armando Crispino, un director que también rodado algún spaghetti western, y que haría alguna que otra incursión posterior en el cine bélico, quien fue el encargado de conducir un rodaje que tuvo lugar en escenarios de Cerdeña y del Desierto de Almeria.

Entrando a valorar el film, hay que decir que, pese a que estamos ante otro de esos títulos que podrían encuadrarse dentro del género spaghetti-war, lo cierto es que Los Chacales del Desierto, sin ser una maravilla es un título muy superior a otros de su especie. Ello es debido en gran medida al buen hacer de su duo protagonista, ya que Jack Kelly compone un buen personaje como inexperto pero valiente Capitan Vally, mientras que Lee Van Cleef, por su parte, está muy bien en el papel de sargento veterano, curtido en mil batallas y traumatizado por sus experiencias en el frente.

Además, en este caso, y a diferencia de lo que ocurre con otras producciones bélicas italianas, la película ofrece al espectador una historia sencilla, pero bien desarrollada y efizcamente narrada. En ese sentido, es destacable la tensión que se logra crear cuando el comando se infiltra por primera vez en el oasis, eliminando poco a poco a los centinelas, una secuencia bastante bien resuelta y que realmente es digna de una buena película de comandos. El resto de escenas de acción, pese a no ser ninguna maravilla, también están rodadas con oficio, y el atrezzo bélico (exceptuando los carros M-24 Chaffee que se hacen pasar por panzers alemanes) es adecuado al contexto histórico.

Por lo demás, la película ofrece una hora y media de correcto entretenimiento bélico, con una puesta en escena y fotografía que nada tienen que envidiar a otras producciones de Hollywood similares. Es una pena que el guión del film no ahonde algo más en el antagonismo de sus personajes protagonistas, o que incluso desarrollara en mayor medida el tema del estrés postraumático que sufre el personaje del Sargento Sullivan. De haberlo hecho, además de ser una correcta película bélica, habría podido ser un título bastante estimable. En cualquier caso, lo cierto es que, pese a su ausencia de pretensiones más allá de entretener al espectador con un relato de aventuras bélica, Los Chacales del Desierto ofrece unas buenas dosis de acción y entretenimiento, suficientes como para dejar un buen sabor de boca al espectador aficionado a este tipo de cine. Sin ser una gran película, es de esos títulos que no desmerece al menos un visionado.

Calificación: 5,5/10

lunes, 10 de octubre de 2011

Primera Victoria (In Harms Way)

Primera Victoria (1965)

Tras ser apartado del mando por ver como tras el ataque japonés contra Pearl Harbor su crucero era torpedeado y hundido por un submarino enemigo, el capitán Rockwell Torrey (John Wayne) es rehabilitado y ascendido a vicealmirante, recibiendo el encargo de organizar una importante operación para conquistar un grupo de islas ocupadas por los japoneses cuya captura es vital para las futuras operaciones en el Pacífico. De forma paralela, el hijo de Torrey, su novia, y el capitán Paul Eddington (Kirk Douglas) jefe de estado mayor del vicealmirante, se verán envueltos en un triángulo amoroso que traerá trágicas consecuencias para todos ellos.

El caso de Primera Victoria es el mejor ejemplo de cómo el hecho de contar para la producción de un film con un realizador de reconocido prestigio -en este caso Otto Preminger- y un reparto estelar, con actores de la talla de John Wayne, Kirk Douglas y Henry Fonda, no siempre garantiza el que se vaya a obtener una buena película. El film, que supuso la primera colaboración en pantalla de dos gigantes de la interpretación como Wayne y Douglas, se basaba en la novela homónima del escritor James Basset publicada en 1962, la cual describía una serie de operaciones en el Pacífico, que aunque eran ficticias, estaban lejanamente basadas en la Campaña de Guadalcanal y de las Salomon, que tuvo lugar entre finales de 1942 y principios de 1943. Seguramente, Basset prefirió usar elementos ficticios a la hora de describir las operaciones militares que aparecían en su libro para que estas no dejaran en segundo plano el aspecto humano de la novela, centrada en describir el perfil sicológico de sus personajes.

Al preparar el guión del film, Preminger respetó dicho aspecto del libro, sin embargo, afirmó su intención de hacer un film épico y contar una historia patriótica, que se opusiera al antibelicismo imperante en el Hollywood de la época, que Preminger calificó de “derrotismo”. Y desde luego, si esa era la intención del director, hay que decir que el resultado no fue nada satisfactorio. Wayne, aquejado de una grave enfermedad respiratoria que le hacía toser sangre, no dio lo mejor de sí mismo en el papel de Torrey, mientras que Douglas, por su parte, no simpatizó en absoluto con Preminger, cuyas maneras despóticas de dirigir a los actores no compartía. Pero el problema principal reside en un guión bastante flojo que deriva en una historia más bien folletinesca, en la que todos los personajes se ven envueltos en una madeja de relaciones personales y/o amorosas cruzadas poco creíbles.

Además, el aspecto técnico de la producción resulta asombrosamente pobre. Para recrear las escenas de acción naval se emplearon una serie de maquetas bastante burdas, combinadas con unos efectos visuales de saldo, impropios de una producción de altos vuelos, lo cual deja una inexcusable sensación de producto poco pulido para el espectador. En el apartado histórico, dejando de lado la deliberada inexactitud de los hechos que se narran, es reseñable la aparición en pantalla del superacorazado japonés Yamato, un buque que, por otra parte, nunca entró en combate naval directo contra unidades de la US Navy como aparece en el film. Además, el combate final contra el Yamato y la flota nipona, que supuestamente constituye el autentico climax narrativo del film, decepciona no solo por la pobreza de los efectos especiales, sino también por la forma brusca y chapucera en la que se resuelve la batalla naval con los navios norteamericanos.

En definitiva, entre lo poco rescatable que puede sacarse de este film, habría que mencionar la buena fotografía en B/N, el reparto, y el hecho de que, pese al carácter folletinesco de la narración, no sea una película excesivamente aburrida, si bien se hace algo larga debido a su dilatado metraje. En cualquier caso, está claro que se trata de un título a todas luces decepcionante.

Calificación: 4/10


miércoles, 20 de julio de 2011

Dos mujeres (La Ciociara)

Dos mujeres (1960)

Italia, 1943. Ante el recrudecimiento de los bombardeos aliados sobre Roma, la atractiva Cesira (Sophia Loren) decide abandonar el pequeño comercio que regenta y emigrar al sur del país en compañía de su hija adolescente Rosetta para proteger a esta de los peligros de la guerra. Tras un largo viaje, madre e hija van a refugiarse en la casa de campo de unos parientes residentes en Santa Eufemia, un pequeño pueblo de los montes de la Ciociaria. Alli, Cesira trabará amistad con Michele (Jean Paul Belmondo), un joven intelectual antifascista que quiere unirse a los partisanos y que tratará de hacer partícipe a Cesira de sus ideas. Pese a que en principio la vida en el campo resulta plácida y tranquila, el avance de los frentes de batalla colocará a madre e hija en el centro de los combates.

Dos mujeres supuso el decimocuarto largometraje del famoso realizador italiano Vittorio de Sica, asi como una de sus más exitosas colaboraciones con la actriz Sophia Loren, que por aquel entonces contaba con 25 años de edad, pero que ya era una de las grandes estrellas del cine italiano. Curiosamente, la primera elección para el papel protagonista recayó sobre Ana Magnani, pero cuando esta declinó aceptarlo debido a una enfermedad, el productor Carlo Ponti, a la sazón pareja sentimental de Loren, logró que le dieran el papel a esta. El guión del film adaptaba el texto la novela “La ciociara” publicada en 1957, y que narraba una historia de tintes autobiográficos basada en las experiencias personales del escritor italiano Alberto Moravia durante la guerra. La película supuso el salto definitivo al estrellato internacional de Sophia Loren, quien se hizo acreedora del Oscar a la mejor actriz por su papel en la película, siendo esta la única vez que la estrella italiana lo conseguiría en su carrera, y la única ocasión en que se ha obtenido dicha estatuilla por un papel no interpretado en inglés en su V.O.

Siguiendo la línea marcada por el cine neorralista de Rosselini, Dos mujeres aborda el relato desde un prisma altamente realista, centrando la narración en las visicitudes y penalidades que sufre la población civil (italiana en este caso) atrapada entre los bandos contendientes en el conflicto. El tono empleado por De Sica para contar la historia es claramente costumbrista, presentando una serie de personajes y situaciones arquetípicos que se articulan para denunciar la crueldad y el dolor que lleva aparejados toda guerra. Es de agradecer, no obstante, que la película no caiga en el recurso del dramatismo fácil ni en la demonización de uno de los bandos. Antes al contrario, los personajes (incluidos los alemanes) son presentados desde una perspectiva bastante equilibrada, que escapa de los tópicos de rigor y que evita en todo moemento la contraposición de los "buenos" frente a los "malos". Tanto es asi que este film es uno de los escasos testimonios cinematográficos existentes sobre un crimen de guerra cometido por tropas aliadas contra la población civil, concretamente la oleada de violaciones que desataron los soldados coloniales franceses (los Goumiers) entre las mujeres italianas que cayeron en sus manos. Episodio este, el de la violación, que opera como intenso climax dramático de la narración, a la vez que sirve para poner de manifiesto la desolación y desprotección de los seres más débiles (la mujer y su hija) enfrentados al sinsentido de una guerra que no hace distinciones a la hora de esparcir la destrucción y el dolor allá por donde pasa. Todo ello realzado por el sobrio realismo de una elegante fotografía en B/N que contribuye a dotar de un mayor grado de veracidad a la narración.

Pero por encima de todo, la película se apoya, además de en unos diálogos ágiles e interesantes, en la notable interpretación de su pareja protagonista. En ese sentido, Sophia Loren ofrece una de sus mejores interpretaciones en el papel de Cesira, una mujer sensual, pero a la vez racial y de carácter, empeñada en proteger a su hija por encima de todas las adversidades, que finalmente se verá desbordada por los acontecimientos. Por su parte, un jóven Jean Paul Belmondo ofrece igualmente una sólida interpretación dando vida al joven de altos ideales e inconformista, que se verá irresistiblemente atraído por la sensualidad de Cesira.

En definitiva, Dos mujeres ofrece un más que interesante relato sobre la vida y visicitudes de la población civil en tiempos de guerra, a la vez que dibuja un contundente alegato antibélico que denuncia la sinrazón de todo conflicto bélico. Una película de personajes y con matices apreciables, ágilmente narrada, que construye una historia sobria, honesta y sincera, quizás algo falta de ritmo en alguno de sus tramos, pero bastante interesante en líneas generales. Una de esas películas que decididamente merece al menos un visionado.

Calificación: 7/10

martes, 5 de julio de 2011

La Condición Humana (III): La Plegaria del Soldado (Ningen no joken III)

La condicion humana (III). La plegaria del soldado (1961)

Tras ver como su unidad era aniquilada por los tanques rusos, Kaji en compañía de los otros dos únicos supervivientes, emprende un largo camino a pie a través de Manchuria para tratar de volver a territorio amigo. En su andadura, Kaji será testigo de toda una serie de desastres de la guerra, encontrándose por el camino a civiles desplazados y hambrientos, mujeres violadas por los rusos y aldeas devastadas por la guerra. Pero, a pesar de las dificultades, el hambre y las privaciones, el deseo de Kaji por reunirse con su mujer le impulsará a seguir adelante.

Con La Plegaria del Soldado Masaki Kobayashi ponía el broche final a su trilogía sobre La Condicion Humana, contando en esta ocasión una historia centrada en describir las penalidades materiales y humanas que toda guerra lleva aparejadas, y en especial para los individuos del bando derrotado. En muchos sentidos, puede afirmarse que esta tercera entrega es la película más completa de la trilogía, estando dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera, que narra los desesperados intentos de Kaji por volver a territorio amigo para buscar a su esposa, se caracteriza por el uso de unos encuadres inusuales, los monólogos interiores explicitados a través de una voz en off que nos narra los pensamientos de los protagonistas, e incluso algunos flashbacks que nos retrotraen a las dos primeras entregas de la trilogía. En el curso de su larga caminata, Kaji se verá obligado a matar y robar para sobrevivir, además de enfrentarse a los soldados rusos, los guerrilleros chinos e incluso a sus propios compañeros japoneses. En ese sentido, la película pinta un cuadro absolutamente realista, a la vez que desolador, sobre las secuelas de la guerra y como esta es capaz de avivar los peores sentimientos de los seres humanos.

De este modo, el viaje de Kaji se convierte en un auténtico proceso de desengaño moral para el protagonista, obligado a renunciar a sus propias convicciones pacifistas, y a enfrentarse a su pérdida de fe en los ideales comunistas (cuando descubre que los soldados del Ejército Rojo están violando a las mujeres japonesas) y en la propia naturaleza humana en general. Esta primera parte, narrada con notable ritmo y plena de matices narrativos, condensa a mi modo de ver lo mejor de las tres películas, logrando que el espectador realmente se haga partícipe de la bajada a los infiernos del protagonista. Sin embargo, en su segunda mitad, la que nos muestra las vivencias de Kaji como prisionero de guerra, el relato vira hacia esquemas más clásicos y trillados, mostrando en cierta medida como el protagonista vive en primera persona las penalidades que él mismo había tratado de evitar para los prisioneros chinos en la primera entrega de la trilogía. Pero en esa parte el relato adolece nuevamente de mostrar unas situaciones y diálogos redundantes y que se alargan en exceso, con lo que el ritmo narrativo decae bastante en ese tramo del metraje, sin que levante el vuelo hasta muy el final, cuando la historia enlaza con el trágico desenlace del periplo de Kaji en busca de su esposa Michiko.

En cualquier caso, hay que concluir que La Plegaria del Soldado es en muchos aspectos la mejor entrega de la trilogía de Kobayashi, y un dignísimo cierre de la misma. Una película indispensable, sobre todo por su excelente primera parte, que supone toda una lección de cine, con mayúsculas. Un título que pone el mejor broche posible a una trilogía de excelente ambientación, montaje y guión, y que sin duda es de indispensable visionado para los buenos aficionados al cine.

Calificación: 7,5/10

miércoles, 23 de marzo de 2011

Trenes rigurosamente vigilados (Ostre sledované vlaky)

Trenes rigurosamente vigilados (1966)

La historia nos sitúa en el pueblo ficitio de Kostomolaty, Checoslovaquia, a finales de 1944. Siguiendo los pasos de su padre, el joven checo Milos Harma, descendiente de una larga saga de perdedores, ingresa en la compañía de ferrocarriles para trabajar como guardagujas en la estación del pueblo. Mientras en la estación se suceden una serie de situaciones estrambóticas, y en el frente las fuerzas alemanas retroceden, Milos comenzará a verse frustrado en su despertar sexual al comprobar que sufre eyaculación precoz. Al mismo tiempo, la resistencia local planea hacer volar uno de los trenes militares alemanes a su paso por el pueblo, para lo cual requerirán la colaboración de Milos.

Trenes rigurosamente vigilados fue la ópera prima del realizador checo Jirí Menzel, con un guión basado en la novela homónima del escritor Bohumil Hrabal, en cuya adaptación trabajó el propio Menzel conjuntamente con el autor del libro. El rodaje de la película tuvo lugar en escenarios de la propia República Checa, y alcanzó tras su estreno un notable éxito comercial en su país, llegando incluso a alzarse con el Oscar a la mejor película extranjera en la edición de 1967 de dichos premios. Sin embargo, posteriormente el tono irreverente y sardónico de la película de Menzel se consideró demasiado transgresor para la ortodoxia comunista de la época, de modo que tras los episodios de la Primavera de Praga en 1968, la película fue prohibida en Checoslovaquia.

Entrando a analizar el film, he de decir que, pese a que esta película es considerada como uno de los denominados títulos “de culto”, personalmente no me terminó de satisfacer. La narración contempla una peculiar mezcla de comedia entre costumbrista y surrealista, drama y elementos bélicos, sazonados con unas leves gotas de erotismo. Una mezcla bastante inusual que a mi modo de ver no cuaja en pantalla. Y en ello tiene mucho que ver el hecho de que las distintas líneas argumentales que la historia va presentado (especialmente la relativa al despertar carnal del protagonista) se superponen entre sí sin demasiado sentido, por lo que da la impresión que la película carece de una estructura determinada. Y ello pese a la presencia de algunas secuencias satíricas bien resueltas y a las buenas interpretaciones de los actores principales. Sin embargo, considerada en conjunto, encuentro que la parte dramática de la narración no termina de conmover, y a la parte de comedia le faltan unas mayores dosis de coherencia y comicidad para hacer reir al espectador. Y lo cierto es que hay bastantes escenas pretendidamente cómicas a las que es difícil encontrarles la gracia.

Al final, el conjunto de la historia se presenta como una colección, más bien deslavazada, de momentos de sátira desigualmente resueltos que se intercalan con los episodios acerca del proceso de maduración sexual del protagonista. Por ello, Trenes rigurosamente vigilados parece un producto típico del denominado cine de Arte y Ensayo, que al espectador medio probablemente entusiasmará o dejará frío. En mi caso, desde luego encontré más de lo segundo que de lo primero. Una historia original, que ofrece algún momento cómico inspirado, pero poco más.

Calificación: 5,5/10

sábado, 1 de enero de 2011

Almirante Yamamoto (Rengo kantai shirei chôkan: Yamamoto Isoroku)

Almirante Yamamoto (1968)

La historia comienza en 1939. Mientras la guerra en Europa hace que muchos altos mandos militares japoneses presionen al gobierno para establecer una alianza con Alemania, el Almirante Isoroku Yamamoto (Toshiro Mifune) se muestra contrario a la guerra contra los Estados Unidos, advirtiendo al estado mayor del poder industrial norteamericano, lo cual le granjeará la enemistad de los comandantes del ejército. No obstante, cuando el gobierno japonés decide entrar finalmente en la guerra atacando Pearl Harbor, Yamamoto se pondrá al frente de la Flota Combinada de la Marina Imperial para dirigir las operaciones navales a lo ancho del Pacífico.

Rengo kantai shirei chôkan: Yamamoto Isoroku (“El Almirante de la flota combinada: Isoroku Yamamoto”), es una producción nipona de finales de la década de los 60, dedicada al que probablemente es el militar japonés más famoso del S. XX, el almirante Yamamoto. Al estallar la II GM, Yamamoto, que había participado como alferez en la Batalla de Tsushima en 1905, ya era uno de los militares japoneses más respetados y prestigiosos, y su temprana muerte en combate aéreo en 1943, hizo que su figura fuera elevada a la categoría de héroe legendario para el pueblo japonés. En este caso, la narración abarca el periodo comprendido entre 1939, y la muerte del almirante, acaecida el 18 de Abril de 1943, tras ser derribado el bombardero en que viajaba por una escuadrilla de cazas P-38, especialmente enviada a interceptar el avión de Yamamoto, al tener conocimiento la inteligencia aliada de la ruta que iba a seguir el mismo, gracias a la intercepción de los mensajes cifrados japoneses.

En ese sentido, el film ofrece una correcta síntesis de los principales hechos políticos y militares del periodo que relata, además de ofrecer un retrato bastante elogioso –y a veces, casi hagiográfico- del personaje. Personalmente me gustó especialmente la parte que muestra la posición cauta de Yamamoto respecto a las posibilidades reales de Japón de vencer en una guerra contra los aliados occidentales, y la preparación del ataque a Pearl Harbor. Tampoco está mal como se relata la derrota japonesa en Midway, reflejando con fidelidad las circunstancias que determinaron la destrucción de la escuadra de portaaviones del almirante Nagumo en dicha decisiva batalla naval, que cambió definitivamente la suerte de la guerra en el Pacífico.

Ahora bien, la película también tiene aspectos mucho menos logrados, aparte del ya mencionado retrato enteramente benigno de Yamamoto. En primer lugar, para recrear las escenas de combates aéreos y navales, quitando algunos planos filmados y de material de archivo que están bien insertados, se emplearon una serie de maquetas bastante evidentes y burdas, de modo que los efectos visuales resultan bastante deficientes incluso para los cánones de la época. No en vano, la realización de los efectos especiales correspondió a Eiji Tsuburaya, conocido mundialmente en aquella época por ser el responsable de los efectos visuales de las películas de la serie “Godzilla”, que eran producciones de pura serie B.

Además, la película adolece de otro defecto muy común a las producciones bélicas japonesas: su absoluto maniqueísmo a la hora de presentar las motivaciones japonesas para entrar en la guerra, que fueron de carácter puramente imperialista e incluso racista. Aunque al menos, hay que reconocer que contiene cierto atisbo de autocrítica al mostrar la insidiosa influencia del patriotismo exaltado de los jefes del ejército de tierra, impacientes por entrar en la guerra del lado del Eje. Igualmente, el retrato que se hace de los políticos y militares japoneses en general, resulta bastante amable, mostrando una galería de personajes más bien planos y esquemáticos. En cualquier caso, es destacable el enorme carisma interpretativo del que hace gala el actor Toshiro Mifune encarnando a Yamamoto, un papel que repetiría ocho años más tarde, volviéndose a poner en la piel del famoso almirante en “La Batalla de Midway”.

En resumidas cuentas, Almirante Yamamoto ofrece un correcto relato histórico-biográfico sobre el personaje. Pero desde el punto de vista cinematográfico, la película es bastante mediocre en el aspecto visual y narrativo. Merece la pena verse sobre todo por la interpretación de Mifune, y agradará al aficionado a la historia de la II GM, pero es un título que, en cuanto a calidad artística, no pasa de discreto.

Calificación: 4/10

miércoles, 13 de octubre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). El Último Asalto

Liberacion (1969). Parte V: El Último Asalto.

20 de abril de 1945. Una vez vencida la resistencia de las últimas tropas alemanas que combatían en las afueras de Berlin, las tropas soviéticas se preparan para lanzar el asalto final contra la capital del Reich. Mientras el mando soviético prepara el asalto del Reichstag y las tropas de asalto rusas se acercan al corazón de la ciudad, en el búnker de la cancillería del Reich, Hitler, tras contraer matrimonio con su antigua amante Eva Braun, se prepara para quitarse la vida antes de caer en manos del enemigo.

El Último Asalto es la quinta entrega y el título que cierra la serie de Liberación, amén de ser la continuación cronológica de “La batalla de Berlin”, que completa la recreación de la lucha por la capital alemana. Nuevamente, al igual que ocurría en la cuarta entrega, el tono propagandístico que adopta el film a la hora de abordar la narración de la conquista de Berlin por parte de las fuerzas sovieticas es notablemente acusado. Y por supuesto, se omite del relato cualquier atisbo de criminalidad por parte de las tropas rusas hacia la población civil alemana, hasta el punto de que los soldados soviéticos aparecen retratados de una manera bastante idealizada como protectores de los civiles alemanes, lo cual, desde luego, no es solo poco acorde con la realidad de los hechos históricos, sino que directamente está en las antípodas de estos.

Lo mejor de esta parte, como en las anteriores, radica en la excelente recreación de los escenarios exteriores y la cuidada puesta en escena. Para el rodaje de esta parte se usaron como decorados los edificios semiderruidos de un antiguo barrio berlinés que iba a ser demolido, por lo que la sensación de autenticidad de los escenarios es absoluta. También es muy notable la recreación que se hace del asalto del Reichstag, el antiguo parlamento alemán, que en realidad era una ruina calcinada desde el incendio sufrido por el edificio en 1933, pero cuya conquista tuvo un innegable valor moral y simbólico para el ejército soviético. Y como no podía ser de otro modo, la película escenifica la archifamosa fotografía de la bandera soviética ondeando en lo alto del edificio tras su conquista por las tropas rusas.

Tampoco están mal las escenas que transcurren en el búnker de la Cancillería, que muestran al Hitler de los últimos días de la guerra, físicamente disminuido y moralmente destrozado por la derrota; si bien la secuencia del suicidio resulta demasiado histriónica y poco realista. En la película se da a entender que Hitler asesinó a Eva Braun y luego no se atrevió a suicidarse por su propia mano, lo cual no se ajusta en absoluto a los testimonios de los testigos presenciales acerca de las circunstancias de la muerte de Hitler y su esposa. Dicha escena parece, una vez más, un peaje propagandístico del film, con la obvia finalidad de quitarle cualquier atisbo de heroicidad al suicidio del Führer. Finalmente, la película culmina con la celebración de las tropas rusas a las puertas del Reichstag tras la captura del edificio, y con unas imágenes coetáneas que van mostrando, a modo de homenaje, las cifras de caídos por cada nación en la guerra, finalizando con los millones de muertos sufridos por la URSS en el conflicto.

En resumen, El Último Asalto, mantiene las mismas constantes de los anteriores títulos de la serie. Una más que notable recreación histórica y puesta en escena, que queda empañada por una narración excesivamente lineal, unos personajes planos además de esquemáticos, y una historia que contiene demasiados –y evidentes- elementos propagandísticos. Por ello, no puede negarse que Liberación es, desde el punto de vista estético, un modelo a seguir, pero igualmente, solo puede concluirse que resulta bastante mediocre en su aspecto cinematográfico, y demasiado maniquea históricamente hablando. En cualquier caso, no desmerece un visionado por parte de los buenos aficionados a la historia de la II GM, sobre todo por su lograda recreación de los aspectos militares de la contienda.

Calificación: 4/10

La Pelicula en Youtube (7 Archivos, V.O.S.)

martes, 5 de octubre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Batalla de Berlin

Liberacion. Parte IV: La Batalla de Berlin

Febrero de 1945. Mientras las fuerzas soviéticas, tras atravesar a toda velocidad Polonia, y penetran en territorio alemán, los tres líderes de los aliados se encuentran en Yalta para discutir las futuras operaciones militares. Stalin, desconfiando de las verdaderas intenciones de británicos y américanos al tener conocimiento de las negociaciones secretas de rendición mantenidas en Italia con el general de la SS Karl Wolff, decide preparar una última gran ofensiva con el objetivo de tomar Berlin antes que los ejércitos occidentales se acerquen a la capital alemana.

Aunque esta cuarta entrega de Liberación se titula la “La Batalla de Berlin” lo cierto es que no abarca propiamente la lucha por la capital del Reich, sino más bien los hechos inmediatamente anteriores, es decir, la campaña de la primavera de 1945, que culminó con el cerco de la ciudad por parte de los ejércitos de Zhukov y Konev. Hay que decir que en esta entrega el tono propagandístico de la historia adquiere un mayor protagonismo, siendo mucho más acusado que en las tres partes anteriores. Los hechos son presentados desde una perspectiva totalmente pro-soviética. Por ejemplo, las negociaciones del general de la SS Wolff para rendir Italia a los aliados, que fueron de hecho una iniciativa particular de dicho oficial, con la aquiescencia de Hitler, son presentadas como un complot entre los alemanes y los servicios secretos occidentales para firmar una paz separada. Igualmente, nada se dice del abandono por parte del Ejército Rojo a la resistencia polaca que se había levantado en armas contra los alemanes en Varsovia, y por supuesto, se obvian completamente las atrocidades cometidas por los soldados soviéticos contra la población civil alemana.

Pero la tergiversación histórica de los hechos no se queda ahí, sino que, en un alarde de descarado maniqueísmo, la película muestra a los soldados rusos confraternizando con la población alemana e incluso protegiendo a los civiles que se ven envueltos en los combates. Aunque, curiosamente, también se evita mostrar en el film la realidad que encontraron las tropas rusas en los campos de concentración que liberaron en Polonia, omisión que muy posiblemente respondía a la necesidad de no herir la sensibilidad política de Alemania Oriental, nación que por aquel entonces se hallaba integrada en el bloque Comunista.

Del conjunto del film, exceptuando algunas escenas de combate urbano, como de costumbre muy bien ambientadas, y las secuencias en las que aparece el personaje de Hitler, el resto vale más bien poco la pena. En definitiva, La batalla de Berlin puede considerarse la entrega más propagandística y menos interesante de una ya de por si irregular saga cinematográfica. Posiblemente sea la parte más floja de toda la serie.

Calificación: 3,5/10

La Pelicula en Youtube (8 archivos V.O.S.)

martes, 28 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Direccion del Golpe Principal

Liberación. Parte III: La Dirección del Golpe Principal (1969)

Enero de 1944. Mientras Hitler tiene conocimiento de las actas de la conferencia de Teherán gracias a los informes del espionaje, Stalin y el alto mando soviético planean los objetivos de la siguiente campaña de verano. Tras vencer las iniciales reticencias de Stalin, Zhukov logrará imponer su idea de atacar en la zona pantanosa de Bielorrusia, un sector en el que los alemanes no esperan que se produzca la ofensiva. Este ataque, denominado Operación Bagration, pronto hará tambalearse a las fuerzas alemanas destacadas en Bielorrusia. Mientras tanto, un grupo de altos oficiales alemanes encabezados por el Coronel Stauffenberg planea un atentado para eliminar a Hitler y poner fin a la guerra.

La tercera entrega de “Liberación”, la más larga de la serie con casi dos horas de metraje, está dedicada principalmente a la recreación del que puede considerarse el mayor éxito operativo del Ejército Sovietico en toda la guerra: la Operación Bagration. Esta ofensiva, que comenzó el 22 de junio de 1944, coincidiendo con el tercer aniversario del inicio de Barbarroja, no solo reconquistó Bielorrusia y aniquiló a gran parte del Grupo de Ejércitos Centro alemán, sino que además dejó abierto el camino hacia Polonia y Europa Central.

Entrando a valorar el film, nuevamente hay que destacar el aspecto de la puesta en escena, que es lo más notable del mismo. La recreación de los preparativos de la Operación Bagration y el inicio de la misma en las marismas bielorrusas es soberbia, e incluye el acostumbrado despliegue masivo de carros de combate y el empleo de centenares de extras en las escenas de acción. Sin embargo, y pese a la espectacularidad de la puesta en escena de las secuencias bélicas, bajo mi punto de vista a estas les sigue faltando algo más para llegar al espectador. Y en más de un momento da la sensación de que asistimos a un espectáculo pirotécnico que no termina de estar bien imbricado en el desarrollo de la historia.

Al menos, eso sí, la parte final presenta un mayor interés, reconstruyendo con cierto detalle la preparación de la Operación Valkiria y los sucesos del atentado contra Hitler y posterior golpe de estado del 20 de julio. Como de costumbre, estas escenas de carácter semidocumental condensan lo mejor del film, si bien no se pierde la ocasión para dejar en mal lugar a Churchill, mostrando como el Primer Ministro británico se alegra por el fracaso del atentado y la ocasión que tienen los aliados occidentales de proseguir la guerra para disputarles el dominio de Europa a los rusos. Y eso enlaza con la parte final de esta entrega, que muestra la entrada triunfal de las tropas rusas, con fuerzas polacas a la cabeza, en Polonia.

En definitiva, La dirección del Golpe Principal vuelve a adolecer de los mismos defectos y virtudes que se aprecian las anteriores entregas de la serie. La innegable calidad de su magistral ambientación y puesta en escena se ve nuevamente empañada por un ritmo narrativo demasiado letárgico, una evidente reiteración en el desarrollo de las secuencias bélicas, y el poco disimulado tono propagandístico que impregna la historia en más de un momento. Esta tercera parte va más en la linea de El Arco de Fuego, pero al menos contiene una digna reconstrucción de los sucesos que rodearon la Operación Valkiria, lo cual eleva ligeramente el nivel de esta parte, que con todo, no pasa de discreta.

Calificación: 4,5/10

La Película en Youtube (12 Archivos V.O.S)

martes, 21 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Ruptura

Liberacion (1969). Parte II: La Ruptura

Julio de 1943. Tras la derrota alemana en Kursk y los desembarcos angloamericanos en Sicilia, Mussolini es arrestado por orden del Rey y confinado en un hotel del Gran Sasso. Sin embargo, al conocer la noticia de la detención del DuceHitler organiza una misión de rescate para liberar a su aliado y restaurar el régimen fascista en Italia. Mientras tanto, en el Frente Oriental, las fuerzas soviéticas pasan a la ofensiva general en Ucrania y se preparan para cruzar el Rio Dnieper, donde los alemanes han establecido su nueva linea defensiva.

En esta segunda parte de Liberación, que abarca la ofensiva sovíetica tras la derrota alemana en Kursk se mantienen las mismas constantes narrativas que pudieron apreciarse en El Arco de Fuego. En cualquier caso es de agradece que Ozerov no dedicara integramente su película a relatar la lucha en el frente oriental, sino que además mostrara otros hechos políticos de la guerra. Así, la película comienza de manera trepidante, mostrando el encuentro entre Hitler y Mussolini tras la batalla de Kursk y el posterior encarcelamiento del Duce, cuando el alto mando italiano presiona al Rey para poner fin a la guerra. También se muestra el rescate de Mussolini de su reclusión en el Gran Sasso a mano del comando alemán encabezado por Otto Skorzeny, en lo que constituye un trepidante inicio de esta segunda entrega. Sin embargo, cuando la acción vuelve a traslarse al frente oriental, nuevamente adopta el tono panegírico del heroismo y abnegación del soldado ruso, y la verdad es que el ritmo decae de forma muy acusada en ese tramo del metraje.

Al menos –eso sí- hay que reconocer que la puesta en escena y la recreación de las escenas bélicas está muy lograda. En ese sentido, lo mejor del film radica en unas espectaculares secuencias de acción que muestran el cruce del Dnieper por parte de las fuerzas de asalto sovieticas. En dichas escenas vemos nuevamente un impresionante despliegue de medios bélicos, centenares de extras, y algunas secuencias de acción sobresalientes, especialmente cuando las balsas que transportan a las tropas rusas al otro lado del río son bombardeadas por la artillería alemana, aunque finalmente logran pasar y establecerse en la otra orilla. No obstante, después de estas escenas, el ritmo vuelve a flojear al centrarse en las dificultades que sufre un pequeño contingente ruso para mantener la cabeza de puente frente a los contraataques alemanes, y ensalzar el abnegado heroismo del capitán que lo manda.

Finalmente la película recupera el interés en su tramo final, cuando, tras mostrar la reconquista de Kiev, nos traslada nuevamente al ámbito político, mostrando la reunión de los “Tres Grandes” en la Conferencia de Teherán. Aunque eso sí, lo hace desde una óptica totalmente maniquea: mientras Stalin es presentado como el gran lider triunfante de la Unión Soviética, Roosevelt queda en un segundo plano, y Churchill es retratado como un intrigante poco dispuesto a acelerar la apertura del segundo frente en Europa Occidental. Y aunque ciertamente hubo algo de eso en la reunión de Teherán, Stalin aparece retratado demasiado favorablemente. No obstante hay que reconocer que esa parte de la narración es la mas interesante del film.

En resumidas cuentas La Ruptura es ligeramente superior a El Arco de Fuego porque combina con mayor grado de interés que esta última la linea estrictamente bélica de la historia con los acontecimientos políticos que se produjeron simultaneamente. Pese a que también adolece de los inevitables bajones de ritmo narrativo, y alguna escena “heroica” claramente prescindible, al menos en lineas generales entretiene más que la primera parte de la serie.

Calificación: 5,5/10

La Pelicula en You Tube (9 Archivos, V.O.S).

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). El Arco de Fuego

Liberación (1969). Parte I: El Arco de Fuego.

La acción nos sitúa en Abril de 1943. Mientras Hitler asiste a unas maniobras en las que se demuestra la vulnerabilidad de los carros Tiger frente a los tanques rusos, en Moscú el Alto Mando sovietico discute la estrategia a adoptar de cara a la inminente campaña de verano. Los generales rusos son conscientes de que el próximo objetivo alemán será la eliminación del saliente de Kursk, por lo que deciden preparar una potente defensa de dicho sector, empleando el grueso de sus fuerzas.

Prácticamente coincidiendo con el 25º aniversario del fin de la II GM, el realizador ruso Yuri Ozerov, se encargó de realizar una serie de películas que mostraran la victoria del Ejército Rojo en la denominada “Gran Guerra Patria” frente a la Alemania nazi. Evidentemente, se trataba de una producción orientada a ensalzar el heroísmo del Ejército Rojo y del pueblo ruso durante la guerra, por lo que no es de extrañar que el rodaje del film contara con un respaldo total por parte del gobierno soviético, obviamente interesado en explotar el contenido propagandístico de la película.

En cualquier caso, el apoyo total prestado por el ejército sovietico al rodaje se tradujo en una espectacular profusión de tanques y material bélico, que Ozerov aprovechó para recrear con un apabullante despliegue de medios las grandes batallas del Frente Oriental. Esto se hace especialmente patente en esta primera parte de Liberación, dedicada a la Batalla de Kursk, donde vemos varias secuencias en las que aparecen decenas de carros de combate y cientos de soldados, espectacurlamente filmados mediante el empleo de tomas aéreas que muestran amplias extensiones del campo de batalla. Ahora bien, en ese aspecto y en la excelente recreación de los exteriores prácticamente se agotan las cualidades cinematográficas del film, que adolece de varias fallas nada desdeñables.

Para empezar, hay varios errores de ambientación: los carros rusos que aparecen son mayormente T-34/85 (que entraron en servicio tras Kursk) e incluso JS-1 (que tampoco estuvieron en la batalla). Por parte alemana, todos los carros son Tigers, cuando en realidad los modelos más numerosos en Kursk seguían siendo los Pz-III y Pz-IV. No obstante, estos errores de atrezzo podrían perdonarse si al menos la historia estuviera bien contada y resultara interesante para el espectador. Pero en este caso nos encontramos ante una historia narrada en tono de auténtico docudrama, que alterna el punto de vista de los lideres políticos y militares (incluyendo a los mismos Hitler y Stalin) con el del soldado de a pie, pero que solo ofrece un catálogo de personajes planos y diálogos vacíos que terminan por aburrir en la mayoría de los casos y que acrecientan el ritmo predominantemente lento de la narración.

Para colmo de males, el momento crucial de la batalla de Kursk, el encuentro acorazado de Projorovka, aparece retratado tal y como se describía en la historiografía oficial sovietica de la época: como una "meleé" de carros acribillándose a corta distancia o embistiéndose, para terminar con una inverosímil batalla cuerpo a cuerpo entre las tripulaciones de los tanques destruidos. En realidad la historia fue distinta, pues tales duelos de carros disparándose a quemarropa no se produjeron. Los Tigers alemanes aprovecharon su superioridad artillera, y dieron en general buena cuenta de los T-34 a distancias de entre 600 y 1000 metros, por lo que esas escenas que representan el climax de la narración resultan, vistas hoy dia, directamente ridículas.

En definitiva, esta primera película de la serie ofrece pocas cosas aparte de lo que puede esperarse de un pastiche de propaganda sovietica. Sin duda, lo mejor de El Arco de Fuego, radica en su aspecto documental, por la minuciosa reconstrucción que hace de los hechos que rodearon la Batalla de Kursk. Pero en el aspecto cinematográfico no pasa de la más absoluta mediocridad.

Calificación: 4/10

La pelicula en You Tube (9 archivos, V.O. con subtítulos en castellano)

La Crítica de Reisman

lunes, 25 de enero de 2010

El ejército de las sombras (L'armée des ombres)

El ejército de las sombras (1969)

La historia comienza en Octubre de 1942, cuando el ingeniero Philippe Gerbier (Lino Ventura) uno de los lideres de la resistencia parisina, es detenido como sospechoso de pertenecer a la Resistencia, y trasladado a un campo de prisioneros a la espera de interrogatorio. Tras conseguir escaparse de la comandancia alemana, Gerbier se traslada a Marsella para ordenar la ejecución de su delator, y proceder a reorganizar su grupo de resistentes, un grupo que gira alrededor de la eficiente y valerosa Mathilde (Simone Signoret) y de un nuevo miembro del grupo, el ex piloto de aviación Jean François Jardie.

A finales de década de los 60, mientras aun coleaban en Francia los sucesos de mayo de 1968 el director frances Jean-Pierre Melville se encargó de trasladar al cine la novela del antiguo miembro de la resistencia Joseph Kessel titulada “L´armee des ombres”. La obra de Kessel, escrita en 1943, era un excelente relato de primera mano sobre los acontecimientos que vivieron los hombres y mujeres que lucharon desde la clandestinidad contra la ocupación alemana. Se da la circunstancia de que el propio Melville había pertenecido a la resistencia durante los años de la guerra, lo cual explica en gran medida el interés del realizador en llevar a cabo la adaptación cinematográfica del libro de Kessel, quien además participó en el proyecto como co-guionista del film, un guión que escribió en colaboración con el director del film.

De este modo “El ejército de las sombras” nos ofrece un completo fresco acerca de los miembros de la resistencia, un relato duro y sin concesiones de ninguna clase, que muestra los entresijos y claroscuros de unos personajes embarcados en una peligrosa lucha por sus ideales. Pero lo que más llama la atención del film de Melville es que el tono de la narración huye por completo de cualquier tipo de épica o triunfalismo. De este modo, siguiendo el hilo conductor de las vicisitudes experimentadas por los dos personajes principales de la historia, Philippe Gerbier y Jean François Jardie, asistimos un relato áspero en el que abundan los miedos y las dificultades de todo tipo, asi como los dilemas morales que asaltan a los protagonistas.

Por otra parte, la película contiene algunas secuencias magistrales, especialmente la que muestra la ejecución del delator a manos de sus compañeros, o la fallida misión de rescate del resistente detenido por los alemanes. Todo ello rodado con un estilo visual muy cuidado, que rezuma realismo y que carece de cualquier atisbo de efectismo estético. En ese sentido, se nota que el guión bebe de una historia contada de primera mano, que Melville explota con habilidad para transmitirle al espectador la sensación de riesgo, angustia e incertidumbre que rodea a los personajes. También es destacable la sólida interpretación de los actores principales especialmente por parte de los veteranos Lino Ventura y Simone Signoret, que están muy bien en sus respectivos papeles, dotándolos de una enorme credibilidad.

Por ponerle algún “pero” quizás habría que señalar que, tras una magnifica introducción y desarrollo, la segunda mitad de la historia no termina de mantener el mismo nivel de la primera; principalmente porque el relato avanza a un ritmo un tanto lento, y también porque hay algunos saltos temporales poco explicados que le restan cohesión al relato. En cualquier caso hay que decir que “El ejército de las sombras” es una notable película, que ofrece una riqueza de matices y una profundidad sicológica de sus personajes pocas veces vista en pantalla. Para mi gusto, puede considerarse unos de los mejores films que se han hecho sobre el movimiento de la Resistencia. Un clásico cuyo visionado recomiendo encarecidamente a quien no haya oportunidad de verlo aun.

Calificación: 7,5/10

lunes, 11 de enero de 2010

Su mejor enemigo (I due nemici)

Su mejor enemigo (1961)

La acción nos sitúa en Abisinia, Africa Oriental, en 1941. Tras ver como su avión se estrella y ser hecho prisionero por los italianos, el mayor Richardson (David Niven), es liberado por el capitán Blasi (Alberto Sordi) con la condición de que deje escapar a sus hombres sin ser atacados por los británicos. Aunque Richardson acepta el trato, de vuelta a su base recibe órdenes de su superior para volver al desierto y capturar a los hombres de Blasi. Esto hará que británicos e italianos establezcan una peculiar persecución, dando lugar a que se produzcan una serie de rocambolescas peripecias entre los soldados de ambos bandos

Su mejor enemigo es una curiosa producción italiana de los años 60, filmada en inglés con un reparto mixto de actores británicos e italianos, ambientada en la campaña de Abisinia (actual Etiopía) en las semanas anteriores a la captura de Adis Adeba por las tropas británicas. El interés de la película, que contiene un diáfano y tierno mensaje pacifista y antibelicista, descansa principalmente en las innegables dotes cómicas de su duo protagonista, el británico David Niven y el italiano Alberto Sordi. Hay que decir que Niven –una vez más- borda el papel de irónico y poco marcial oficial británico (un registro que ese mismo año iba a volver a explotar con bastante éxito en Los Cañones de Navarone), mientras que Sordi también interpreta bastante bien el personaje de oficial italiano hastiado de la guerra pero, a la vez, orgulloso y testarudo.

El problema es que, quitando la excelente labor del duo protagonista, “Su mejor enemigo” es una película que no termina de carburar del todo bien. Como comedia, a mi modo de ver, le falta una mayor dosis de hilaridad, pues las situaciones que plantea si bien se ven con una sonrisa en la boca, no llegan a hacer demasiada gracia. Tampoco puede decirse que los diálogos, mayormente centrados en la rivalidad entre ingleses e italianos, sean un dechado de ingenio cómico. Si bien es cierto que hay algunas escenas, sobre todo entre Niven y Sordi, que son bastante simpáticas (por ejemplo, la secuencia de la fallida negociación para la rendición del fuerte italiano) en lineas generales la película discurre con un cierto ritmo cansino, sin que llegue realmente a levantar el vuelo. Con seguridad lo mejor del film es su desenlace, que culmina con acierto el mensaje pacifista que contiene la historia, y que supone un bonito cierre de la misma.

Pese a todo, hay que reconocer que, por su estupenda ambientación y fotografía, amén de por contemplar la vis cómica de su dúo protagonista, Su mejor enemigo es uno de esos films con regusto clásico que no viene mal visionar de cuando en cuando. Una comedia sin demasiadas pretensiones, pero que se ve con agrado.

Calificación: 5,5/10

martes, 1 de diciembre de 2009

Comando Secreto (The Secret War of Harry Frigg)

Comando Secreto (1968)

La película comienza cuando cinco generales de brigada aliados son capturados por los italianos en una sauna del Norte de África. Los italianos envían a los generales al cautiverio en el lujoso castillo de Montefiori, donde, rodeados de comodidades y debido a la igualdad de rango, no logran ponerse de acuerdo para imponer un plan de fuga. En vista de ello el mando aliado decide ascender temporalmente a general de división al soldado Harry Frigg (Paul Newman), un consumado experto en fugas y enviarlo a Montefiori para que rescate a los otros cinco generales aliados. Sin embargo, la misión del “general” Frigg se verá complicada por la presencia de la bella Condesa de Montefiori (Sylva Koscina), con la que iniciará un romance, al tiempo que se encarga de posponer los planes de fuga de sus compañeros.

La verdad es que “Comando secreto” (traducción bastante libre del título original “La guerra secreta de Harry Frigg") puede considerarse una de las películas más atípicas dentro de la filmografía del gran (y recientemente desaparecido) Paul Newman. Y es atípica principalmente por dos motivos: el primero es que fue prácticamente la única ocasión en la que Newman encarnó un papel puramente cómico; y en segundo lugar, porque pese a ser a esas alturas una estrella consagrada de Hollywood en el cenit de su carrera, Newman aceptó participar en una producción modesta, acompañado por actores de segunda fila. Quizás lo que sedujo a Newman fue el hecho de poder hacerse con un papel de comedia, un registro que había explorado muy poco en sus anteriores films. Sea como fuere, lo cierto es que el resultado de la película distó mucho de ser satisfactorio. La época de su producción, en pleno apogeo de la guerra de Vietnam, dio lugar a una serie de comedias de tono jocoso y desmitificadoras de la guerra, como por ejemplo ¿Qué hiciste en la guerra Papi?, o ¿Dónde está el frente?. Películas antiépicas que, influidas por el ambiente de la época, tenían un leve poso antibelicista, aunque escaso valor cinematográfico. Y en ese sentido Comando Secreto no es una excepción a la regla.

Porque lo cierto es que el inverosímil punto de partida argumental, si al menos hubiera sido desarrollado con imaginación, gracia, o un guión mínimamente elaborado, podría haber dado lugar a una comedia medianamente aceptable o incluso brillante. Pero el caso es que la comicidad brilla por su ausencia (las situaciones que presenta el film resultan, en el mejor de los casos, simpáticas), el guión es bastante plano, y los personajes resultan demasiado caricaturescos. En cuanto a las interpretaciones, el oficio y el carisma de Newman son innegables, y no puede decirse que haga un mal papel, pero a mi modo de ver no era el actor adecuado para interpretarlo; si bien su presencia y su buena química con la actriz protagonista Sylva Koscina salvan en parte a la película del desastre total. El resto de actores hace también lo que puede y cumplen con dignidad, si bien las evidentes limitaciones del guión hacen que ninguno pueda lucirse. Si a ello le unimos un ritmo narrativo bastante lento, que hace que sus 100 minutos de metraje parezcan largos, se comprende mejor que esta película no haya pasado precisamente a los anales de la comedia.

Por lo demás poco o muy poco es lo que puede rescatarse de “Comando Secreto”, una película que seguramente habría caido en el más completo de los olvidos de no haber contado en su reparto con el inolvidable Paul Newman. Pero desde luego puede considerarse como uno de los títulos menos memorables dentro de la filmografía del actor.

Calificación: 3/10

lunes, 23 de noviembre de 2009

Fin de semana en Dunkerque (Week-end à Zuyd-Coote)

Fin de Semana en Dunkerque (1964)

La acción comienza un sábado del mes de junio de 1940. El soldado francés Julien Maillat (Jean Paul Belmondo) es uno de los miles combatientes que ha quedado atrapado en la bolsa de Dunkerque, concretamente en la zona del turístico pueblo costero de Zuydcoote. Mientras Julien, acompañado de varios camaradas, recorre las atestadas playas intentando encontrar la manera de embarcar en un transporte que lo lleve a Inglaterra, entre el acoso de los aviones alemanes, conocerá a Jeanne, una atractiva jóven que se niega a abandonar su casa pese a los riesgos cada vez más evidentes de la situación, y con la que Julien vivirá un atisbo de romance.

En 1940 el joven escritor francés Robert Merle vivió en primera persona el cerco de las tropas anglo francesas en Dunquerke y su posterior evacuación por mar con destino a Inglaterra. Sus experiencias personales le servirían pocos años mas tarde para plasmarlas en su primera novela, titulada Week-end à Zuyd-Coote, publicada en 1948. En esta obra, que le valió a Merle para hacerse con el prestigioso premio Goncourt otorgado por la critica literaria del pais galo, el autor recogía las vívidas impresiones experimentadas por él en los dramáticos días de Junio de 1940, durante el cerco de Dunkerque. El éxito de la novela no podía pasar desapercibido para los productores cinematográficos, siendo adaptada para la gran pantalla en 1964. El rodaje de la pelicula, que se financió con capital francés e italiano, contó con unos medios de producción muy superiores a los habituales del cine europeo por aquella época. La labor de ambientación fue exhaustiva, de modo que en las localizaciones reales de la costa francesa se construyeron múltiples decorados para recrear los escenarios de 1940, se contrataron cientos de extras para dar vida a los soldados anglo-franceses, y se reunió abundante material y atrezzo bélico de la II GM para dotar de mayor realismo a la historia. Además se confió el papel protagonista a un joven actor que iba para estrella: Jean Paul Belmondo, arropado por varios de los mejores actores secundarios del cine francés; mientras que la dirección corrió a cargo de un director con cierto renombre comercial como Henri Verneuil.

La verdad es que resulta curioso que unos hechos históricos tan potencialmente "cinematográficos" como los del cerco de Dunkerque hayan pasado relativamente desapercibidos para el cine. Porque lo cierto es que, exceptuando la reciente “Expiación: más alla de la pasión” y la modesta producción de Serie B italiana “De Dunquerke a la victoria”, el cine apenas ha prestado atención a la dramática evacuación del importante contigente aliado cercado por los alemanes en la costa del Canal de la Mancha en junio de 1940. Pero al menos, hay que reconocer que esta producción francesa lo hizo de una manera bastante convincente en cuanto a la ambientación, si bien no del todo brillante a la hora de contar una historia interesante. Vayamos primero con lo positivo. Aparte de la ya mencionada y sobresaliente ambientación hay que reconocer que Belmondo hace un buen papel protagonista interpretando al soldado Maillat, y que los secundarios realizan una excelente labor en sus respectivos papeles. También pueden destacarse algunos momentos bastante logrados, como la secuencia que muestra a los cientos de soldados aliados intentado embarcar en medio del acoso de los aviones alemanes y el posterior fusilamiento del piloto alemán cuyo avión resulta derribado.

Sin embargo la película no termina de resultar del todo redonda por varias razones. La primera es el tono ligero, por momentos casi de comedia, que adquieren los diálogos durante la mayor parte del metraje lo cual le resta gravedad a las situaciones que va planteando el film e impide crear la atmósfera de verdadero dramatismo que la historia requería. En segundo lugar, hay que decir que la subtrama del romance latente entre Julien y Jeanne está bastante mal desarrollada y resulta tan artificial que parece metida con calzador en el resto de la historia, aunque ignoro si esto es un defecto de la novela original o del guión de la película. Pero en cualquier caso, está claro que no termina de encajar bien en el desarrollo argumental. Finalmente, hay que añadir que el desenlace me pareció un poco forzado y de un tono excesivamente melodramático, siendo este otro aspecto que no termina de casar bien con el resto de la historia.

En conclusión, pese a que “Fin de Semana en Dunkerque” es una película algo fallida en sus planteamientos, merece al menos un visionado por los buenos aficionados al género bélico. Estos encontraran en ella una soberbia recreación de la evacuación de bolsa de Dunkerque, con casi total seguridad, la mejor realizada hasta la fecha para el cine.

Calificación: 5,5/10

lunes, 18 de mayo de 2009

Espía por mandato (The Counterfeit Traitor)

Espia por mandato (1962)

La acción nos sitúa en Estocolmo, en 1942. Erik Ericsson (William Holden) es un importante importador de petroleo sueco con influyentes contactos comerciales y politicos en la Alemania nazi. Su vida se ve alterada cuando es incluido en la “lista negra” aliada y coaccionado por un agente del servicio secreto británico para que espíe para los aliados y los informe acerca de la producción de petroleo y las condiciones económicas en el interior de Alemania. Forzado por las circunstancias, Ericsson accede a suministrar información, sin embargo para ello deberá aparentar ser un colaboracionista, lo cual le costará el desprecio de su familia y amigos. No obstante, con la ayuda de otra agente, Marianne Mollendorf (Lili Palmer), una alemana católica y de fuertes convicciones antinazis, Ericsson se las arreglará para proporcionarles a los aliados una muy valiosa información sobre las fábricas alemanas.

La historia real del espía norteamericano de origen sueco Eric Ericsson, es una de esas historias que se prestan a ser llevadas al cine. Ericsson, que había adquirido la nacionalidad sueca en la década de los 30, se las arregló para establecer relaciones comerciales con industriales alemanes, y durante la contienda facilitó importante información al OSS sobre la producción de combustible sintético alemán gracias a sus frecuentes viajes de negocios a Alemania. La historia de este espía sirvió para inspirar en 1958 la novela "The Counterfeit Traitor" (algo así como “El Falso Traidor”), del escritor Alexander Klein, la cual fue retomada por el realizador George Seaton para elaborar el guión del film.

De lejos, lo mejor de esta película es la variedad de la temática que abarca, ofreciendo una historia que contiene no solo los tipicos elementos del cine de espionaje espionaje, sino también de drama, thriller y romanticos, además de ahondar en las motivaciones morales y personales de los protagonistas. También es destacable, a diferencia de otras películas de contemporaneas, “Espía por mandato” no elude mostrar la cara más sucia del mundo del espionaje, un mundo en el que, por ejemplo, los agentes británicos no dudan en amenazar y coaccionar al protagonista con tal de ganarlo para la causa. También es destacable como se nos muestran las motivaciones de los protagonistas, Eric y Marienne. El primero, como hombre de negocios, solo mira por su seguridad y la de su patrimonio, mientras que la segunda es la típica idealista convencida de combatir por una causa justa. El choque de caracteres entre ambos personajes es otro de los elementos muy bien desarrollados en el film.

También es reseñable la riqueza de las distintas subtramas que se introducen en la historia, especialmente la denuncia de la crueldad nazi, ejemplificada en el niño fanatizado por la ideología hitleriana, que no duda en denunciar a su propio padre a la Gestapo como traidor. A todo ello se une el buen hacer del elenco de actores, tanto por parte de los protagonistas, con un William Holden en uno de sus mejores papeles, y una muy convincente Lilli Palmer; como de los solventes secundarios que los acompañan, destacando entre ellos a Hugh Griffith, como el cínico y socarrón agente británico que recluta a Ericsson, y un joven Klaus Kinski, que da vida a un judío que trata de huir de los nazis.

En definitiva, “Espía por mandato” es uno de esos films de muy pulcra realización, buena puesta en escena y convincentes actuaciones. Sin llegar a ser una grandísima película, sí que es un título de sólida factura formal y artística, además de ser uno de los que más profundidad han dado al tema del espionaje en tiempos de guerra. Desde luego, es un título de los que hay que ver al menos una vez. Una película muy completa en todos los sentidos.

La Crítica de Reisman

Calificación: 7/10

miércoles, 1 de abril de 2009

Morituri

Morituri (1965)

La acción no sitúa en 1942. Robert Crain, (Marlon Brando) es un pacifista alemán exiliado en la India, que es reclutado a la fuerza por el Servicio Secreto Británico, para una misión secreta. La misión de Crain consistirá en infiltrarse, haciéndose pasar por un oficial de la SS, en el Ingo, un mercante que transporta una importante carga de caucho cuya confiscación interesa mucho a los aliados, con la finalidad de sabotear el barco para facilitar su captura. Pronto Crain descubrirá que además de a los peligros de su arriesgada misión, habrá de enfrentarse también al Capitán Mueller (Yul Brynner), el oficial al mando del buque, un hombre de ideas antinazis, pero decidido a cumplir su misión de conducir el barco hasta su destino a toda costa.

Morituri te salutant! era la frase con la que los gladiadores se dirigían al emperador romano antes de lanzarse a luchar a muerte, y de cuyo enunciado la película toma su título. Dirigida por competente realizador austríaco Bernard Wicki (director de la magnífica "El puente"), con guión basado en una novela de Werner Luedecke. Hay que decir que Morituri es una de esas películas que, a priori, reunía todos los elementos necesarios para convertirse en un clásico. En primer lugar, por el hecho de contar con un reparto sobresaliente con dos grandes de la pantalla como Brando y Brynner, amén de contar en la dirección con un realizador de talento como Bernard Wicki. Todo ello aderezado con una Banda sonora compuesta para la ocasión por el maestro Jerry Goldsmith, y una excelente fotografía en B/N merecedora de una nominación al oscar.

Sin embargo, y pese a contar con tan buenos mimbres, Morituri pasó bastante desapercibida para crítica y público en la época de su estreno, y aun hoy día es uno de los títulos menos conocidos dentro de la filmografía de Brando, lo cual, viendo la película resulta bastante comprensible. No se puede negar que la historia tiene un punto de partida interesante y que tiene escenas y diálogos bastante logrados. No obstante, la película falla en varios aspectos, que impiden que esta sea redonda. En primer lugar hay que señalar que el desarrollo de la trama se va haciendo más intrincado conforme avanza el film, mezclando una serie de elementos de espionaje, acción, antibelicistas… etc. Pero esta mayor densidad narrativa repercute negativamente en cuanto al interés de la historia, de forma que esta se va haciendo más complicada, a la par que monótona y reiterativa. A mi modo de ver, le falta algo más de pulso narrativo para enganchar al espectador, y sobre todo, para mantener el interés lo largo de sus más de dos horas de metraje, que llegan a hacerse largas.

Por otro lado, el aspecto interpretativo no es todo lo brillante que cabría esperarse. Yul Brynner cumple con corrección en su papel (un tanto arquetípico) de hombre atrapado en el dilema que se plantea entre su sentido del deber y su moralidad, aunque lo hace sin excesivo lucimiento. Marlon Brando, por su parte, estaba en una de las fases más bajas de su carrera interpretativa cuando participó en esta película, y la verdad es que su actuación no pasa de discreta, excesivamente hierática y muy alejada, desde luego, de sus mejores papeles.

En definitiva, “Morituri” se queda en un título correcto, filmado, eso sí, con unos medios bastante importantes. Sin embargo tales medios no ocultan el hecho de que la historia que cuenta, en principio interesante, quede sepultada por la hipertrofia narrativa que atenaza el desarrollo argumental del film. Una película que puede considerarse fallida, aunque posiblemente gustará a los mitómanos seguidores de Brando, pero que no pasa de discreta en cuanto a su calidad cinematográfica.

Calificación: 5,5/10

martes, 10 de marzo de 2009

Una tumba al amanecer (Counterpoint)

Una Tumba al amanecer (1967)

La acción nos sitúa en Bélgica, en Diciembre de 1944. Mientras la orquesta del director famoso director sinfónico Lionel Evans (Charlton Heston) actúa para las tropas del frente, se produce la ofensiva alemana en Las Ardenas. Cuando los miembros de la orquesta intentan escapar, son capturados por los alemanes y trasladados como prisioneros a un castillo medieval donde tiene su cuartel el General Schiller (Maximilian Schell), un autoritario oficial que resulta ser admirador de Evans. Mientras Schiller trata de reanudar la ofensiva de sus fuerzas, le propone a Evans que junto con los miembros de su orquesta le ofrezca un concierto para entretener a los oficiales alemanes. Sin embargo, la negativa de Evans a ceder a las intenciones de sus captores hará que se enfrente al resto de músicos de su orquesta, encabezados por Victor (Leslie Nilsen) quienes desean tocar para los alemanes para salvarse del despiadado Coronel Arndt, empeñado en ejecutar a todos los prisioneros.

Una tumba al amanecer” (traducción más que libre del título original “Contrapunto” que hace referencia a dicho término musical) supuso la adaptación para la gran pantalla de la novela titulada The General (“El general”), del escritor Allan Sillitoe. La película abarca una curiosa mezcla de géneros, con elementos de cine bélico, algún toque de thriller, y por supuesto, con un importante componente musical. Este último aspecto puede considerarse el más destacable de la película ya que su banda sonora del film incluye muchas de las más famosas piezas de música clasica de autores como Beethoven, Brahms o Schubert. Entrando a valorar el film, lo primero que destaca es su buen reparto pues en los papeles principales nos encontramos con Charlton Heston y Maximillian Schell (interpretando por enésima vez a un oficial alemán) acompañados por un Leslie Nielsen en un papel muy alejado de los que suele interpretar en sus más recientes comedias alocadas.

Hay que reconocer que el punto de partida de la historia es ciertamente original, y que el inicio de la historia se sigue con interes. Sin embargo, el desarrollo del argumento se me hizo un tanto envarado, y da la impresión de que no termina de fluir con naturalidad. Igualmente, el choque de caracteres entre los personajes de Evans y Schiller, a priori otro de los puntos fuertes de la historia, comienza bien, pero un guión poco imaginativo hace que no termine de resultar lo suficientemente interesante como para compensar la falta de ritmo de la trama principal. También hay que decir que algunas de las situaciones que se plantean, especialmente en lo tocante al interés de Schiller en organizar el concierto en medio de una ofensiva, no resultan del todo creíbles. Afortunadamente la película remonta algo en vuelo en su parte final, aunque en mi opinión el climax narrativo se prolonga demasiado, lo que le resta intensidad dramática al mismo.

En definitiva, “Una tumba al amanecer” se queda en un título de decente factura, pero algo fallido en lo tocante a su desarrollo argumental. No puede decirse tampoco que las intepretaciones de los protagonistas sean especialmente memorables, pese a lo cual, se puede rescatar su parte musical y lo original de su punto de partida argumental. Por lo demás, está bastante lejos de ser una película redonda. Puede considerarse un título menor dentro de la filmografía del gran Charlton Heston.

Calificación: 5,5/10