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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Arenas Sangrientas (Sands of Iwo Jima)

Arenas Sangrientas (1949)

La película nos narra la historia de un pelotón de marines norteamericanos mandados por el Sargento John Stryker (John Wayne), un hombre amargado que parece pagar su fracaso matrimonial con el alcohol y descargando su furia contra los hombres que tiene bajo su mando. Tras entrenar concienzudamente a su pelotón de marines, Stryker los liderará en los duros y sangrientos combates por la isla de Tarawa y más tarde, en la encarnizada batalla por Iwo Jima.

Pese a ser una película de tintes claramente propagandísticos, “Arenas sangrientas” supuso un espaldarazo en la carrera de John Wayne, pues la película obtuvo un gran éxito comercial, y gracias a ella, “The Duke” recibió la primera nominación al Oscar de su ya dilatada carrera, en 1949. Por cierto, ese fue un año marcado por las nominaciones a películas Bélicas ambientadas en la II GM, pues “Fuego en la Nieve” y “Almas en la hoguera” acapararon varias nominaciones para los premios de la Academia de Hollywood.

Aunque naturalmente tanto reconocimiento por parte de público y crítica parece (y seguramente es) excesivo dada la calidad cinematográfica del film, hay que reconocer que este tiene varios aspectos meritorios, sobre todo teniendo en cuenta la época en que se rodó. Principalmente la película está bien hecha en su primera parte, donde muestra el entrenamiento de los marines y sobre todo, el asalto a Tarawa. Esta pequeña isla, fue escenario de duros combates entre americanos y japoneses que son muy bien reflejados en la película. Las escenas del desembarco, cuando los marines quedan clavados en la playa debido al fuego procedente de los blocaos japoneses está muy lograda y resulta bastante realista para la época, si bien con la limitación de se muestran las muertes “dulces” o no sangrientas de los soldados que caen en combate. El otro gran acierto de la película es que, gracias al apoyo del ejército a la producción, contó con armamento real de la II GM, por lo que la recreación del material de los marines es perfecta, desde los tanques a las armas portátiles, todo el atrezzo militar es rigurosamente realista.

Pero por lo demás, la película cojea en varios aspectos. El guión es un tanto irregular, mezclando elementos de drama romántico un poco pasteloso, con los típicos enfrentamientos del “padrazo” Stryker con sus subordinados díscolos. A ello se le unen las escenas de acción épico-heroicas, con soldados que mueren exhalando frases pretendidamente emotivas… demasiados tópicos al uso. Y como no podía ser menos, también se recrea el mítico plano de la Bandera de EEUU plantandose en la cima del Monte Suribachi, el icono fotográfico por excelencia de la batalla de Iwo Jima y una de las imágenes mas conocidas de la II GM.

En cuanto a los actores, Wayne muestra oficio en el papel de “American Hero” duro pero sensible a la vez, valiente, pero imperfecto, en el que tan a gusto se sentía, en un personaje muy parecido al que interpretaria en varias películas. Aunque, eso sí, no considero que su interpretación fuera merecedora del Oscar (el cual, por cierto, no ganó). De los secundarios, no hubo ninguno que me llamara especialmente la atención.

En definitiva “Arenas Sangrientas” no es precisamente una joya del Séptimo Arte, y mas allá de su éxito coyuntural, se puede decir que no ha resistido demasiado bien el paso del tiempo, aunque sí hay que reconocerle que el filme debió resultar bastante realista cuando se estrenó. Recomendable como precedente de otros títulos más recientes como “Banderas de nuestros Padres”.

Califiación: 5,5/10

viernes, 23 de noviembre de 2007

Infierno en las Nubes (Flying Leathernecks)

Infierno en las Nubes (1951)


La acción comienza a principios de 1942. Una escuadradilla aérea de los marines, la VMF-247, recibe a su nuevo comandante el mayor Dan Kirby (John Wayne) quien ha sido nombrado en detrimento del segundo oficial de la misma, el Carl Griffin (Robert Ryan). El mayor Kirby es un partidario del apoyo aereo cercano a las tropas de tierra, por lo que la escuadrilla es enviada a combatir a Guadalcanal, donde americanos y japoneses se disputan el control de la isla en encarnizados combates por tierra, mar y aire. Pronto, las duras condiciones de combate en Guadalcanal harán que los caracteres de Kirby y Griffin choquen, ya que la muy estricta disciplina de Kirby no es entendida por su segundo, pese a lo cual, Kirby está decidido a hacer combatir a sus hombres hasta la extenuación.

A principios de los años 50, en plenos albores de la “Guerra Fria” muchos estudios de Hollywood decidieron volver la vista atrás, hacia al reciente conflicto mundial, para ensalzar los valores del ejército norteamericano a través de sus filmes bélicos (seguramente, la escalada bélica en Corea tuvo su parte de culpa en esto). En esta película el actor que más veces encarnó al heroe americano por excelencia, John Wayne, es el típico jefe de unidad aparentemente duro e impertubable ante la muerte de sus subordinados, pero en el fondo de gran corazon y que lamenta cada baja entre sus hombres como algo propio.

A partir de ahí, el argumento discurre por los senderos previsibles, con algunas escenas de combates aereos que vienen a recrear las incursiones aereas contra los japoneses en la batalla de Guadalcanal. Lamentablemente, se ve que el presupuesto destinado a los efectos visuales no daba para mucho, por lo que las escenas de combates aereos se reducen a un primer plano de la cabina y piloto, alternándose con multitud de escenas sacadas de documentales reales en color, que se intercalan con algún que otro fallo de continuidad de la acción. Al menos son de agradecer algunas tomas filmadas en las que se aprecian que los aviones usados son auténticos F4 Wildcats y F4U Corsairs (cosa que tampoco era excesivamente difícil, ya que este film se rodó apenas 5 años después del final de la guerra). También se entremeten algunas escenas familiares, afortunadamente breves, que la verdad, no aportan gran cosa.

En el apartado interpretativo, John Wayne está en su linea, con un papel bastante plano al que no le saca demasiado partido y el coprotagonista, Robert Ryan tampoco pasa de discreto. Pero en realidad, tampoco el guión profundiza demasiado en el carácter de los personajes (tenemos al típico mando “duro” frente al buenazo o “flexible” y punto) y en eso la historia resulta tan plana como en todo lo demás.

Desde luego no puede decirse que “Infierno en las nubes” sea una película especialmente memorable y si encima como colofón me ponen el típico plano de la bandera norteamericana izándose en el mástil de turno… me dejan más frio que un iglú. Pasable en el mejor de los casos.

Calificación: 4/10

viernes, 16 de noviembre de 2007

36 Horas (36 Hours)

36 Horas (1965)

Pocas semanas antes del comienzo de la Operación Overlord, el Mayor Pike (James Garner), un oficial de inteligencia americana, es capturado por miembros del servicio secreto alemán en Portugal. Como la inteligencia alemana sabe que Pike es conocedor de los secretos del Dia D, deciden sacarle información internandolo en un apartado sanatorio de Baviera. Alli, bajo el cuidado del Dr. Gerber (Rod Taylor), un médico alemán de origen norteamericano, y de la dulce enfermera Hedler (Eva Maria Saint), le hacen creer a Pike cuando este despierta que han transcurrido cinco años desde que cayó en coma y que la guerra ha acabado, esperando que de este modo Pike les revele los detalles concretos del Plan de Overlord, especialmente el lugar donde se producirá el inminente desembarco aliado.

36 Horas” es el típico ejemplo de película interesante relativamente desconocida, y ciertamente es una película mejor de lo que puede esperarse. La película adaptó para la gran pantalla un relato corto titulado Beware of the Dog ("Cuidado con el perro") del escritor Roald Dahl. La direccíón del film recayó sobre George Seaton, quien apenas tres años antes se había encargado de la realización de otro notable film de espionaje ambientado en la II GM, "Espía por mandato".

Entrando a analizar el film hay que decir que 36 horas es una más que interesante historia de espionaje, que mezcla los elementos típicos de dicho tipo cine con el thriller de intriga, lo cual sirve para que la narración mantenga el interés a lo largo de su metraje, gracias a un guión muy bien elaborado, en el cual, no obstante, se aprecian algunos aspectos poco pulidos que, de haberse cuidado más, habrían elevado considerablemente la calidad del film. En cualquier caso, estamos ante un relato que por momentos recuerda al mejor cine de Hitchkock, quien, sin lugar a dudas, habría sabido sacar un excelente provecho de la historia que sirve de punto de partida de la narración. Partiendo de dicha interesante premisa argumental, el desarrollo posterior de la historia logra hacerla creible e interesante a la vez. La trama está llevada con un apreciable vigor y pulso narrativo, mediante un ritmo que va in crescendo de intensidad hasta la resolución final de la misma, que me pareció bastante buena (y que no desvelaré por motivos obvios).

En cuanto a los actores, hay que señalar que tanto James Garner como Eva Marie Saint, y especialmente Rod Taylor, cumplen muy bien en sus respectivos papeles. En definitiva, “36 horas” es un film intenso y de buena factura que deparará una grata sorpresa a quien no haya tenido oportunidad de verla con anterioridad. Una pequeña joya desconocida.

Calificación: 6,5/10

martes, 13 de noviembre de 2007

Ike: Desembarco en Normandia (Ike: Countdown to D-Day)

Ike: Desembarco en Normandia (2004)

La acción comienza varios meses antes del comienzo de la Operación OVERLORD cuando el general norteamericano Dwight Eisenhower (apodado abreviadamente “Ike”) es designado por Churchill para desempeñar el mando supremo de las fuerzas terrestres aliadas de cara a la futura invasión del continente Europeo. A partir de su nombramiento, Ike habrá de sortear con grandes dosis de energía y diplomacia los problemas militares y políticos que irán surgiendo en las semanas previas al crucial Dia D, el desembarco en Normandia.

Este telefilme, de producción estadounidense supone una nueva aproximación al tema del desembarco en Normandia, esta a vez a través de los ojos de uno de sus protagonistas, el hombre que dirigió los preparativos de OVERLORD, el general Eisenhower. La película reconstruye con cierta minuciosidad los hechos principales que precedieron al desembarco, mostrando la problemática a la que tuvo que enfrentarse Ike, abarcando factores como las condiciones meteorológicas, la escasez de lanchas de desembarco, las complicadas relaciones estratégicas y políticas con el primer ministro británico, Winston Churchill, y las tensiones provocadas por el excesivo ego del Mariscal Montgomery.

El film compensa su evidente limitación de medios con una producción aseada y correcta, abordando el tema de la preparación de OVERLORD con bastante rigor histórico, en un tono casi documental, desde la perspectiva de los principales dirigentes políticos y militares que dirigieron la campaña. Lo que me gustó de la película fue naturalmente ese rigor a la hora de mostrar los entresijos de una de las campañas mas cruciales de la historia, y como describe las tensiones derivadas de la responsabilidad del mando supremo que debió sufrir el hombre sobre cuyos hombros recayó dicha responsabilidad, a la que se añadían los problemas causados por los celos profesionales de Monty.

Lo que no me terminó de convencer es que a mi modo de ver los personajes son retratados cayendo en el exceso sicológico, que a veces parece caricaturesco. La arrogancia de Montgomery (verdadera) aparece retratada hasta la saciedad; a Patton lo muestran como un botarate pretencioso; De Gaulle es un chauvinista cerrado de mente y Ike, (eso sí) es todo un compendio de magnaminidad, tacto y humanidad. Quizás dotar al retrato sicológico de estos personajes de algún que otro matiz adicional habría dado mas profundidad a la historia.

En el apartado de las interpretaciones, los actores estan correctos en general. Tom Selleck en el papel de Ike no desentona, aunque para mi el mejor caracterizado es el actor que interpreta a Montgomery.

Una escena que me gustó especialmente es la de Ike contemplando pensativo un cuadro de Napoleón en Rusia, comentandole luego a su ayudante “No pienso en Napoleón, pienso en los soldados”, escena que a mi modo de ver refleja bastante bien la presión que debe soportar quien envía a miles de hombres a enfrentarse a la muerte. Lo que menos me gustó es que aborda la historia desde un punto de vista claramente favorable a los estadounidenses, intercalando en algunas escenas los típicos diálogos en los que se habla de la misión de EEUU como baluarte de la libertad del mundo y la democracia.

En resumen, una película entretenida, aunque no aportará gran cosa a los que conozcan la historia de OVERLORD.

Calificación: 5,5/10