Kanal (1957)
Varsovia, Septiembre de 1944. Tras casi dos meses de lucha de la resistencia polaca contra los alemanes, estos están a punto de aniquilar a los últimos combatientes polacos que aun resisten en las ruinas de la capital. Entre ellos se encuentra la compañia del Teniente Warda, formada por 43 hombres y mujeres, que quedan cercados en un distrito de la ciudad. Tras oponer una última resistencia, y ante la cercania de los alemanes, los escasos supervivientes de la compañia de Warda deciden intentar escapar por la única via que les queda: los canales subterraneos del alcantarillado de Varsovia.
Kanal supuso el segundo largometraje de la trilogía bélica realizada por el aquel entonces jóven director polaco Andrzej Wajda dedicada a los hechos acaecidos en Polonia durante la II GM. Una trilogía que el novel Wajda había iniciado en 1954 con Pokolenie (“Generación") y que concluiría en 1958 con Cenizas y Diamantes, película que retrataba el panorama de la inmediata posguerra polaca. Esta trilogía tuvo la virtud, no solo de dar a conocer a todo un grupo de jóvenes cineastas polacos, sino también la de estar directamente inspirada en los hechos que se relataban. No en vano, el propio Wadja había combatido contra los alemanes en las filas de la resistencia polaca, y gran parte de su equipo técnico y artístico había participado en la guerra de una u otra manera.
Por ello, no es de extrañar que Kanal nos sumerja de lleno en el relato de uno de los hechos bélicos más dramáticos de los ultimos meses de la contienda, como fue el Levantamiento de Varsovia, y la desesperada lucha del Armia Krajowa polaco contra los alemanes en el interior de la ciudad. Desde el principio de la historia, la película nos anuncia bien a las claras el dramático destino que aguarda a los protagonistas, cuando una voz en off dice: "Estos son los protagonistas de la tragedia. Observadles bien, son sus últimas horas de vida". A partir de la historia de la diezmada compañía de la resistencia polaca, Kanal nos ofrece un muy realista fresco de los estertores de la agónica, tensa y desesperanzada lucha de los resistentes polacos, sabedores de que tienen muy pocas posibilidades de escapar a su fatal destino, pero dispuestos a combatir hasta el final.
La película se divide en dos partes claramente diferenciadas, la primera, que muestra las últimas horas de combates en la superficie de un derruido barrio de Varsovia, y una segunda que muestra la odisea del grupo de supervivientes que tratan de escapar de los alemanes cruzando la ciudad por los canales subterráneos del alcantarillado. Entran a valorar el film, he de decir que me ha gustado más la primera parte que la segunda, por más que el valor simbólico de las secuencias que transcurren en las cloacas sea superior. Como decía, en la primera parte del film asistimos a una eficaz presentación de la historia y los personajes que logra transmitir al espectador el grado de desesperación de quienes saben que luchan por una causa perdida, en una batalla que ya no pueden ganar. Me gustó mucho la ambientación de los escenarios exteriores que reproducen la Varsovia de 1944, virtualmente arrasada por los combates y bombardeos; e incluso algunos detalles de atrezzo muy curiosos, como la aparición en una escena del carro de demolición alemán teledirigido “Goliat”.
La segunda parte, que transcurre en los intrincados canales subterráneos de la ciudad, y que supone una clara alegoría del descenso a los infiernos relatado por Dante en La Divina Comedia, me pareció bastante más irregular. Por un lado hay que reconocer que Wadja sabe transmitir la sensación de incertidumbre que viven los personajes en su travesía por los fétidos canales de alcantarillado, pero también es cierto que en esa parte de la película el ritmo de la narración decae bastante, hasta hacerse exasperante por momentos. Esas secuencias que transcurren en las alcantarillas tienen un innegable poder de sugestión, pero este se ve atenuado en gran medida por la reiteración narrativa y estilística, -especialmente por el constante uso que el director hace de los primeros planos de los personajes- que redunda negativamente en el interés de esa parte de la historia. Aunque hay que reconocer que esta remonta el vuelo en su parte final, cuando da paso a un demoledor y trágico desenlace muy en sintonía con el tono amargamente realista que domina la película.
En definitiva, Kanal ofrece una muy interesante visión del tema de la lucha y el heroico sacrificio realizado por miles de patriotas polacos por el futuro de su país, que no iba a tardar en caer en manos del comunismo. Además, la película ofrece una muestra del tipo de cine que Wadja iba a ofrecer a lo largo de toda su carrera: la preocupación por los temas históricos, una visión un tanto poética pero siempre honesta de los mismos, y una reflexión, no exenta de cierto sentido trágico, acerca de la existencia humana. Por ello, pese a que Kanal no sea una película del todo redonda, sí que merece al menos un visionado.
Calificación: 6,5/10


















