Norte de Africa, junio de 1942. Tras la caida de la fortaleza de Tobruk en manos alemanas, el cabo John Brombel (Franchot Tone), el único superviviente de la tripulación de su tanque, se refugia en el Hotel de carretera “Emperatriz de Bretaña” regentado por el simpático Farid, y la camarera francesa Mouche (Anne Baxter). Aunque el sitio parece un lugar seguro, pronto las cosas se complican cuando los alemanes y el Estado Mayor del Afrika Korps, con el mariscal Rommel (Erich von Stroheim) a la cabeza, deciden usar el hotel como cuartel general antes de reemprender el avance sobre Egipto. Para no ser descubierto, Brombel adopta la personalidad del camarero Paul Davos, agente alemán fallecido en un bombardeo antes de la llegada de los alemanes. Inesperadamente colocado en una posición privilegiada, Brombel emprende una arriesgada misión de espionaje, tratando de averiguar donde esconden las fuerzas alemanas los depósitos secretos de suministros con los que Rommel planea reemprender el avance final sobre Egipto.
Cinco tumbas al Cairo fue el tercer largometraje dirigido por el genial realizador norteamericano de origen austriaco, Billy Wilder. El rodaje tuvo lugar durante los primeros meses de 1943 en el desierto de Arizona y en los estudios de la Paramount, con guión basado en la comedia de 1927 "Hotel Imperial", de Lajos Biró. Y como no podía ser de otra manera dada la fecha de su realización, es un título que se enmarca dentro de las decenas de películas de contenido propagandístico realizadas por los estudios de Hollywood durante la contienda, en apoyo de la causa aliada
A pesar de ello, hay que reconocer que Wilder siempre se las ingeniaba para ofrecer algo distinto e interesante en sus films. En este caso, la película comienza con una secuencia impactante y arrolladora, mostrándonos como un solitario tanque británico vaga a la deriva por las dunas del desierto, mientras todos sus ocupantes yacen inermes en su interior. Luego, a partir de la llegada del único superviviente del carro al hotel de carretera, el relato cambia bruscamente de dirección, para introducirnos en la trama que se desarrolla en el escenario ligeramente claustrofóbico del hotel medio derruido por los bombardeos, a donde van llegando los personajes. Una trama que al principio ofrece los elementos típicos de una comedia de enredo, para luego ir introduciendo de forma gradual la historia de intriga y espionaje que gira alrededor de la figura del mariscal Rommel, y un misterioso mapa que contiene importante información sobre la campaña de Egipto. Todo un ejemplo de “crescendo” narrativo que Wilder sabe administrar a la perfección poniendo de manifiesto sus habilidades como director.
Eso hace que uno pueda olvidar lo poco verosímil de la trama de espionaje, y hasta perdonar algún que otro elemento poco pulido del guión (como por ejemplo, el retrato excesivamente caricaturesco que se hace los italianos, personificados en el torpe general Sebastiani). Otro aspecto que no me terminó de convencer es el retrato que se hace de Rommel. Pese a que la interpretación de Von Stroheim encarnando al famoso mariscal alemán es bastante digna, bajo mi punto de vista aparece retratado como un hombre frío y autoritario, de forma que el personaje responde más al tópico de oficial prusiano estirado, que al perfil carismático del Zorro del Desierto. Aunque esto es desde luego compresible dadas las circunstancias de la contienda.
En definitiva, Cinco tumbas al Cairo, si bien es un título menor dentro de la filmografía de Wilder, ofrece bastantes destellos de buen cine, amén de mostrar las habilidades en la realización de el por aquel entonces joven director. Desde luego, es una película que cumple la máxima enunciada por el propio Wilder de que: “Al público se le agarra por el cuello, se les acelera el corazón, y no se les suelta. Hay que apretar cada vez más. Al final, cuando están casi sin aliento, se les deja, se acabó, y la sangre empieza a circular de nuevo”. Un clásico a descubrir.
Calificación: 6,5/10



















