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lunes, 6 de julio de 2009

Treinta segundos sobre Tokio (Thirty seconds over Tokyo)

Treinta segundos sobre Tokio (1944)

Reconstrucción de la famosa incursión aérea de represalia por el ataque contra Pearl Harbor organizada por el Teniente Coronel James Doolittle contra Tokio. A través de la historia de la tripulación del bombardero B-25 “Ruptured Duck”, y del mayor Ted Lawson, uno de los escogidos para llevar a cabo la misión, la película muestra la preparación, ejecución y resultado del audaz raid realizado sobre la capitál nipona por los B-25 de Doolittle.

Los estudios de Hollywood siempre han sido propensos a reflejar en sus films las hazañas bélicas conseguidas por sus compatriotas, aunque a veces tales hazañas tengan en realidad más contenido épico que real. Y esto no solo puede predicarse de las películas producidas durante la II GM, en un contexto de lógica exaltación patriotica, sino de otras producciones mucho más recientes como por ejemplo “Black Hawk, derribado”. En cualquier caso, el famoso raid llevado a cabo por los hombres de Doolittle, que causó pocos daños y cuya importancia táctica fue casi nula, pero que supuso un gran golpe psicológico para los japoneses y un acicate para la moral estadounidense, es una de esas hazañas que se prestaban a ser llevadas inmediatamente al cine. De hecho, el tema de la incursión de Doolittle ya había sido tratado incidentalmente en otra película bélica anterior: “Destino Tokio” (1943), que narraba las peripecias de submarino estadounidense enviado a reconocer la bahia de Tokio de cara al posterior ataque aéreo contra la capital nipona. Y solo un año después se llevó a la gran pantalla la historia de la incursión propiamente dicha, basándose el relato de los hechos recogido en el libro homónimo escrito por Ted Lawson, uno de los aviadores que había participado en el famoso raid.

Para la realización del film, el director Mervyn Leroy contó con un reparto de lujo que incluia a estrellas como Robert Mitchum o un jóven Spencer Tracy que se encargó de dar vida al Coronel Doolittle. Hay que decir que “Treinta segundos sobre Tokio” fue una de las películas de propaganda más exitosas en la época de su estreno, teniendo una gran aceptación entre el público y ganando un muy merecido oscar a los mejores efectos especiales. En ese sentido hay que decir que el aspecto técnico es lo más destacable del film. Pese al tiempo transcurrido desde su filmación, las tomas aéreas son realmente buenas, y los efectos especiales, especialmente en las escenas del bombardeo de Tokio, aun hoy resultan notables y bastante creíbles, en gran parte gracias a la muy buena fotografía en B/N del film, y al empleo de unas excelentes maquetas de la ciudad japonesa. Por ponerle algún “pero” habría que señalar que los resultados del bombardeo quizás aparecen algo sobredimensionados en el film, haciendo ver que fueron más devastadores de lo que realmente resultaron, pero eso no le quita brillantez al resto del apartado técnico. También es apreciable la parte en la que se nos muestra el difícil entrenamiento al que tuvieron que someterse las tripulaciones para lograr hacer despegar sus bombarderos desde la corta cubierta del portaaviones Hornet.

Pero en otros aspectos, la película acusa bastante el paso del tiempo. El inicio resulta un poco lento, porque incide mucho en la parte romántica del argumento, centrada en la relación del Mayor Lawson con su esposa embarazada y los temores de esta a perder a su marido. Y tras la parte central del film, que contiene las escenas del entrenamiento y la misión, que son lo mejor del film, el ritmo vuelve a decaer con una parte final demasiado dilatada, que muestra los intentos de los supervivientes por ser rescatados con la ayuda de los guerrilleros chinos. Esta parte está claramente dedicada a la propaganda del movimiento de la resistencia china contra los japoneses, algo que por otra parte es comprensible, dado que el gobierno chino de Chiang Kai Shek era por aquel entonces uno de los mas estrechos colaboradores de EEUU. En cualquier caso, estas fallas no impiden que el conjunto resulte apreciable.

En definitiva, “Treinta segundos sobre Tokio” es un film que aun hoy dia, y prescindiendo de su carga propagandística, conserva cierto interés y que seguramente gustará a los aficionados a la historia por su cuidada reconstrucción del raid de Doolittle. Uno de esos films clásicos que merecen la pena verse al menos una vez.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6/10

5 comentarios:

Major Reisman dijo...

Buenas

Pues poco que añadir, salvo que en mi opinión esta película debería de mostrarse a los estudiantes de cine para que vieran como sin efectos digitales, y sólo a base de talento, buen montaje y maquetas, uno puede hacer una secuencia completamente creíble del bombardeo de una ciudad.

Un saludo

Von Kleist dijo...

Hola Reisman

Gracias por el comentario. Ciertamente la película sorprende por su virtuosismo técnico, logrado en plena década de los 40. Aparte del bombardeo, también destacaría la secuencia en la que uno de los B-25 pasa por debajo del puente, que aun hoy resulta impactante por lo bien filmada que está.

Como dices, es curioso que con los apabullantes medios digitales existentes hoy dia no se consigan en muchas ocasiones resultados visuales mejores que los que se obtenían hace seis décadas. Supongo que el problema estriba en que la abundancia de medios atrofia la imaginación.

Conde de Salisbury dijo...

A pesar de la diferencia de años y técnica que las separa esta película le da mil vueltas a la parte correspondiente de ese bodrio reciente de "Pearl Harbor". Tampoco es de extrañar porque "Tora, Tora, Tora" le daba mil vueltas a la primera parte ...

Von Kleist dijo...

Buenas Conde

Pues sí, aunque ciertamente, superar a "Pearl Harbor" en cuanto a calidad cinematográfica no sea tampoco excesivamente complicado. Yo siempre me digo que si los efectos especiales que existen hoy día se pusiesen al servicio de historias como las de hace 30 o 40 años tendríamos auténticas obras maestras bélicas. De momento, solo ha habido una que merezca tal calificativo: "Salvar al soldado Ryan".

Saludos

Anónimo dijo...

Un comentarista dice que mostrar la resistencia china a los japoneses en la película 30 segundos sobre Tokio es propaganda, en todo caso reflejaba la valentía de los chinos, sean nacionalistas o comunistas que se enfrentaron a la maquinaria temible del Japón defendiendo su propio suelo chino. Pablo Etchevehere