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lunes, 23 de noviembre de 2009

Fin de semana en Dunkerque (Week-end à Zuyd-Coote)

Fin de Semana en Dunkerque (1964)

La acción comienza un sábado del mes de junio de 1940. El soldado francés Julien Maillat (Jean Paul Belmondo) es uno de los miles combatientes que ha quedado atrapado en la bolsa de Dunkerque, concretamente en la zona del turístico pueblo costero de Zuydcoote. Mientras Julien, acompañado de varios camaradas, recorre las atestadas playas intentando encontrar la manera de embarcar en un transporte que lo lleve a Inglaterra, entre el acoso de los aviones alemanes, conocerá a Jeanne, una atractiva jóven que se niega a abandonar su casa pese a los riesgos cada vez más evidentes de la situación, y con la que Julien vivirá un atisbo de romance.

En 1940 el joven escritor francés Robert Merle vivió en primera persona el cerco de las tropas anglo francesas en Dunquerke y su posterior evacuación por mar con destino a Inglaterra. Sus experiencias personales le servirían pocos años mas tarde para plasmarlas en su primera novela, titulada Week-end à Zuyd-Coote, publicada en 1948. En esta obra, que le valió a Merle para hacerse con el prestigioso premio Goncourt otorgado por la critica literaria del pais galo, el autor recogía las vívidas impresiones experimentadas por él en los dramáticos días de Junio de 1940, durante el cerco de Dunkerque. El éxito de la novela no podía pasar desapercibido para los productores cinematográficos, siendo adaptada para la gran pantalla en 1964. El rodaje de la pelicula, que se financió con capital francés e italiano, contó con unos medios de producción muy superiores a los habituales del cine europeo por aquella época. La labor de ambientación fue exhaustiva, de modo que en las localizaciones reales de la costa francesa se construyeron múltiples decorados para recrear los escenarios de 1940, se contrataron cientos de extras para dar vida a los soldados anglo-franceses, y se reunió abundante material y atrezzo bélico de la II GM para dotar de mayor realismo a la historia. Además se confió el papel protagonista a un joven actor que iba para estrella: Jean Paul Belmondo, arropado por varios de los mejores actores secundarios del cine francés; mientras que la dirección corrió a cargo de un director con cierto renombre comercial como Henri Verneuil.

La verdad es que resulta curioso que unos hechos históricos tan potencialmente "cinematográficos" como los del cerco de Dunkerque hayan pasado relativamente desapercibidos para el cine. Porque lo cierto es que, exceptuando la reciente “Expiación: más alla de la pasión” y la modesta producción de Serie B italiana “De Dunquerke a la victoria”, el cine apenas ha prestado atención a la dramática evacuación del importante contigente aliado cercado por los alemanes en la costa del Canal de la Mancha en junio de 1940. Pero al menos, hay que reconocer que esta producción francesa lo hizo de una manera bastante convincente en cuanto a la ambientación, si bien no del todo brillante a la hora de contar una historia interesante. Vayamos primero con lo positivo. Aparte de la ya mencionada y sobresaliente ambientación hay que reconocer que Belmondo hace un buen papel protagonista interpretando al soldado Maillat, y que los secundarios realizan una excelente labor en sus respectivos papeles. También pueden destacarse algunos momentos bastante logrados, como la secuencia que muestra a los cientos de soldados aliados intentado embarcar en medio del acoso de los aviones alemanes y el posterior fusilamiento del piloto alemán cuyo avión resulta derribado.

Sin embargo la película no termina de resultar del todo redonda por varias razones. La primera es el tono ligero, por momentos casi de comedia, que adquieren los diálogos durante la mayor parte del metraje lo cual le resta gravedad a las situaciones que va planteando el film e impide crear la atmósfera de verdadero dramatismo que la historia requería. En segundo lugar, hay que decir que la subtrama del romance latente entre Julien y Jeanne está bastante mal desarrollada y resulta tan artificial que parece metida con calzador en el resto de la historia, aunque ignoro si esto es un defecto de la novela original o del guión de la película. Pero en cualquier caso, está claro que no termina de encajar bien en el desarrollo argumental. Finalmente, hay que añadir que el desenlace me pareció un poco forzado y de un tono excesivamente melodramático, siendo este otro aspecto que no termina de casar bien con el resto de la historia.

En conclusión, pese a que “Fin de Semana en Dunkerque” es una película algo fallida en sus planteamientos, merece al menos un visionado por los buenos aficionados al género bélico. Estos encontraran en ella una soberbia recreación de la evacuación de bolsa de Dunkerque, con casi total seguridad, la mejor realizada hasta la fecha para el cine.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Tali Ihantala 1944

Tali Ihantala 1944 (2007)

Reconstrucción dramatizada de los acontecimientos que rodearon a la batalla de Tali Ihantala en el marco de la ofensiva soviética contra Finlandia en el verano de 1944. A través de la historia de varios de los hombres implicados en la batalla, desde el comandante supremo finés el Mariscal Mannerheim hasta los soldados que lucharon en primera linea del frente, la película narra los dramáticos acontecimientos bélicos y la lucha de Finlandia por su supervivencia frente al poder del Ejercito Rojo en esa decisiva batalla.

La batalla de Tali Ihantala fue una de más decisivas de lo que se llamó “Guerra de Continuación” entre Finlandia y la URSS, y lo fue porque evitó que Finlandia tuviera que presentar la rendición incondicional ante el gobierno soviético. La ofensiva sovietica de junio de 1944 inicialmente sorprendió a los defensores finlandeses y atravesó los dos cinturones defensivos que guarnecían la zona de Karelia. La situación se hizo extremadamente grave cuando el avance sovietico capturó la importante ciudad de Viipuri y amenazó con romper todo el frente defensivo finés. Finalmente, a principios de julio las fuerzas finladesas pudieron rechazar a los rusos en la zona de Tali Ihantala, éxito defensivo que permitió a Finlandia firmar una paz negociada con la URSS pocas semanas después.

Naturalmente la película, financiada en parte gracias al capital aportado por una fundación estatal dedicada a preservar la memoria de los veteranos fineses de la II GM, tiene como objetivo fundamental poner de relieve el heroísmo de los hombres que lucharon en esa decisiva batalla, y su sacrificio y abnegación en unos de los momentos más críticos del país. Quizás por eso el film parece en demasiados momentos más un documental dramatizado que una verdadera película comercial. Entre otras cosas, porque la historia adolece de un hilo argumental claro, más allá de mostrar las vicisitudes de la batalla que narra, y ni siquiera nos presenta unos protagonistas definidos, sino que más bien va saltando de unos punto de vista a otros, de modo que la mayoria de personajes además de planos, resultan totalmente esquemáticos de forma que el trabajo interpretativo de los actores es prácticamente inexistente.

Lo mejor del film es, de lejos, el atrezzo militar que muestra a la hora de recrear las batallas de blindados de ambos bandos. Así, por ejemplo, vemos a los fineses tripulando auténticos cañones de asalto alemanes Stug III; frente a los carros rusos T-34/85, Kv-1 e incluso cañones autopropulsados ISU-152. Todo un despliegue de material auténtico de la II GM que sin duda agradará a los aficionados a la historia militar. Pese a ello, se ve que el presupuesto no alcanzaba para mucho más porque las batallas, pese a contar con un aceptable número de extras, no terminan de resultar del todo espectaculares, y además están rodadas de forma un tanto monótona y reiterativa, lo cual le quita emoción al conjunto de la historia. Es tal la profusión de combates que nos muestra el film, y se parecen tanto entre sí, que al final, aburren. Si a ello le unimos un ritmo mayormente cansino, la falta de definición de los personajes, y una historia contada de manera totalmente lineal y sin demasiada imaginación, resulta compresible el por qué Tali Ihantala no ha tenido la más minima repercusión comercial más allá de sus fronteras.

En definitiva, un producto interesante por el material bélico que muestra, asi como por abordar la poco conocida guerra ruso-finesa, pero bastante fallido desde el punto de vista cinematográfico. Recomendable solo para los muy fanáticos de la II GM.

Calificación: 3,5/10

La película en You Tube (11 archivos, V.O. con subtítulo en inglés)

domingo, 11 de octubre de 2009

Katyn

Katyn (2007)

Polonia, año 1939. Tras la invasión germano - sovietica y la capitulación del gobierno de Varsovia, miles de oficiales polacos capturados por tropas sovieticas son enviados a campos de internamiento en la URSS. A través de la historia de tres de estos prisioneros, el capitán Andrezj, el teniente Jercy y el aviador Piotr, se nos muestran los hechos que rodearon una de las matanzas más infames de la II GM, la masacre de Katyn cuyo descubrimiento por los alemanes en 1943 puso de manifiesto la cara más sanguinaria del régimen stalinista.

El muy veterano realizador polaco Andrzej Wajda, (cuya familia estuvo directamente implicada en los hechos, al ser su padre, un oficial del ejército polaco, una de las víctimas de Katyn), quiso con esta película homenajear a los miles de compatriotas asesinados por los rusos en la tristemente célebre Matanza de Katyn, un episodio que fue durante años uno de los hechos más controvertidos de la II GM. El descubrimiento en 1943 por parte de los alemanes de las fosas comunes en los bosques cercanos a la población de Katyn, cerca de Smolensko, puso de manifiesto el asesinato de más de 20.000 oficiales polacos capturados por los sovieticos en 1939. El descubrimiento de este crimen de guerra supuso un duro golpe moral para el régimen de Stalin, hasta el punto de que solo en 1990 Rusia reconoció formalmente su autoría. El responsable directo de la masacre fue jefe del NKVD, Beria, quien de acuerdo con Stalin, ordenó el asesinato en masa de los prisioneros polacos en Abril de 1940, con la clara finalidad de descabezar a la sociedad de Polonia de cara a la futura sovietización del país, de acuerdo con los dictados del gobierno de Moscú.

El relato que abarca el film se adentra, más que en la matanza en sí, en los daños colaterales de la misma. Son las familias de los asesinados las que sufren la ausencia, y las que acaban moralmente destrozadas por la pérdida de sus seres queridos y el vacío que estos han dejado en sus vidas. Al mismo tiempo, la película contiene una crítica a la cobardía moral de muchos ciudadanos polacos, que prefirieron mirar hacia otro lado y adaptarse al nuevo régimen comunista, frente a solo unos pocos (el personaje de la hermana de Piotr) que siguieron reclamando el que se reconociera la verdad de los hechos acaecidos en Katyn.

Con un desarrollo bastante pausado (y en ocasiones demasiado lento) la película va describiendo -sin mostrar en principio el destino de los prisioneros- la angustia de las familias respecto a la suerte de estos, en lo que parece una elipsis que queda despejada con el trágico desenlace. Este es, de lejos, lo mejor de la película, un final que estremece por su crudeza, realismo y veracidad, filmado sin ningún tipo de concesiones y con la única finalidad de mostrar el horror de lo que sucedió en la realidad. Los actores principales (todos ellos polacos, y para mi desconocidos) cumplen con solvencia en sus respectivos papeles, y como no existe un claro protagonista, la historia gana en verosimilitud, al presentarnos un mosaico de personajes sacudidos por la misma tragedia. La fotografía y ambientación también resultan bastante adecuadas, resaltando la buena factura general del film en el apartado técnico.

Si bien la película no es demasiado original en el aspecto narrativo y se hace algo lenta en más de una parte de su metraje, hay que reconocer que se trata una película más que estimable, especialmente en su parte final, donde se muestra con gran realismo la realización de los asesinatos masivos. Un título que debe servir para no olvidar unos hechos que mueven a la reflexión en más de un sentido, y bastante recomendable para conocer uno de los hechos históricos más controvertidos de la II GM.


* Reseña publicada con anterioridad, reeditada y ampliada.

Calificación: 6,5/10

sábado, 19 de septiembre de 2009

Malditos Bastardos (Inglourious Basterds)

Malditos Bastardos (2009)

La historia comienza en 1941. Tras contemplar como toda su familia es asesinada a manos de los hombres del Coronel de la SS Hans Landa (Christoph Waltz) , la joven judía Shoshanna Dreyfuss, logra refugiarse en Paris, donde consigue llegar a regentar un cine bajo una identidad falsa. Por casualidad, alli conocerá al soldado alemán Frederick Zoller (Daniel Bruhl), un héroe de guerra que se enamora perdidamente de Shoshanna, y que conseguirá hacer que la película de propaganda que Goebbels ha filmado sobre sus hazañas belicas se estrene en el cine de aquella. De forma paralela, un comando formado por un grupo de soldados judios y un renegado alemán, mandado por el teniente Aldo Reine (Brad Pitt), denominados “Los Bastardos” se lanza en paracaídas sobre Francia con un único objetivo: matar tantos soldados alemanes como sea posible.

El proyecto de “Malditos Bastardos” ha sido probablemente el film de más largo periodo de alumbramiento dentro de la filmografía del director estadounidense Quentin Tarantino. Desde hace una década, Tarantino, cuya fascinación por las películas de Serie B es bien conocida, barajaba la idea de hacer un remake de la modesta película bélica italiana “Quel Maledetto Treno Blindato”, la cual recibió el título de Inglorious Bastards en el mercado anglosajón. Sin embargo, tras escribir una serie de borradores de guión que no cuajaron, y en los que iba cambiando la historia original, finalmente, en julio de 2008 Tarantino se decidió a filmar la película en un tiempo record, para estrenarla en el festival de Cannes de 2009, es decir, en menos de un año de plazo.

Antes de entrar al valorar el film,voy a permitirme una pequeña digresión sobre el cine de Tarantino. Sin duda, este ha sido el director más innovador y renovador del lenguaje cinematográfico de la última década. Su cine tiene un toque personal e inconfundible, un estilo propio que apuntó con grandes maneras en la notable Reservoir Dogs, y que alcanzó su cenit creativo en ese gran clásico posmoderno que supuso Pulp Fiction. Sin embargo, desde entonces, Tarantino ha dado ciertos bandazos con sus películas posteriores, mostrando una evidente reiteración estilística y una acusada endogamia creativa, especialmente en su reciente (y a mi modo de ver, peor película) Death Proof, un auténtico bodrio se mire por donde se mire. Es por eso que acudí al estreno de “Malditos Bastardos” con cierta desconfianza respecto a lo que me iba a encontrar. Y he de decir que, aunque mis sospechas se han confirmado en parte, también es cierto que me he encontrado con un producto mejor de lo que esperaba.

Desde luego, no puede decirse que “Malditos Bastardos” sea una película que desentone con el estilo del director. Por el contrario, es una película muy “tarantinesca” tanto en el fondo como en la forma. En ella se aprecia el estilo visual de Tarantino, la fascinación por los diálogos largos y aparentemente intranscendentes, algunas gotas de humor bastante eficaz y bien dosificado, las continuas referencias cinéfilas…etc. Lo cierto es que Tarantino vuelve a ofrecer un sugerente cóctel cinematográfico que logra captar la atención del espectador y atraparlo dentro de su universo visual y narrativo. También hay secuencias que están bastante logradas. De entre ellas destacaria especialmente la del tiroteo en la taberna, un ejemplo soberbio de montaje, tensión creciente e impacto visual. Otro de los grandes activos de la película es la magnífica labor del reparto, si exceptuamos a un sobreactuado Brad Pitt, que da vida a un personaje que parece deliberadamente caricaturesco. Pero no puede negarse que Christoph Waltz borda el papel de inbteligente y cruel coronel Landa, y que está muy bien secundado por Daniel Bruhl en el papel de “alemán bueno” y Diane Kruger interpretando a una actriz alemana que espía para los aliados.

Sin embargo, “Malditos Bastardos” también tiene una serie de debilidades que impiden que pueda considerarse una película sobresaliente. En primer lugar hay que señalar algún que otro bajón de ritmo que se produce a la hora de hilvanar las distintas partes de la trama, así como algunas escenas en las que sobran minutos de metraje (se nota que hubo poco tiempo para pulir el guión). Por otra parte, la escasa verosimilitud de la historia se va acrecentando conforme se acerca el desenlace, que a mi modo de ver es todo un derroche de adrenalina, puro exceso tarantinesco que termina por dinamitar la escasa credibilidad del argumento. Finalmente, el desarrollo de los personajes resulta casi inexistente, y el transfondo moral que transmite la historia nulo, por lo que el resultado se queda en un producto por momentos brillante en la forma, aunque muy esquemático y vacio en el fondo.

Pese a ello, no me cabe duda de que los aficionados al cine de Tarantino disfrutaran este film, pues da una visión de la guerra hecha totalmente a la medida de su autor. Eso y algún momento memorable (especialmente la secuencia de la taberna) parecen indicar que Tarantino está recobrando el pulso como realizador, aunque aun esté muy lejos, eso sí, de las cotas de genialidad alcanzadas con Pulp Fiction.

Calificación: 6,5/10

viernes, 4 de septiembre de 2009

Max Manus

Max Manus (2008)

La película narra la historia del joven noruego Max Manus, quien tras combatir como voluntario en la Guerra de Invierno de Finlandia contra la URSS regresa a su país, viendose sorprendido por la invasión alemana. Tras formar uno de los primeros grupos de la resistencia noruega y ser capturado por los alemanes, Manus consigue evadirse a Inglaterra, donde será entrenado como experto en sabotajes por los británicos. Ya de vuelta en su país, Max Manus se convertirá en una pesadilla para las fuerzas ocupantes a la vez que en uno de los principales objetivos de la Gestapo, eludiendo su captura mientras planea su golpe maestro: el hundimiento del carguero militar alemán “Danubio”.

Da la impresión de que recientemente el cine escandinavo ha querido echar la vista atrás y recuperar la memoria de algunos de los héroes de la resistencia autóctona durante la II GM. Así, si la reciente producción danesa “Flame y Citron” se encargaba de dar a conocer las andanzas de dos de los más famosos resistentes de Dinamarca, esta producción Noruega hace lo propio con uno de los más afamados héroes de la resistencia local. El film, cuya producción contó con una riqueza de medios desacostumbrada para los estándares del cine noruego, ha sido con 8 millones de dólares de presupuesto, la película más cara de la historia del país nórdico, convirtiéndose en un gran éxito de taquilla en su pais desde la fecha de su estreno. Este despliegue de medios se aprecia sobre todo en la excelente factura formal del film, que cuenta con una excelente fotografía, una soberbia ambientación y recreación de los escenarios, y varias escenas de acción espectacularmente filmadas, en las que aparecen numerosos extras.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que, dejando de lado los muy conseguidos aspectos formales, la historia no termina de carburar de todo bien. Ello se debe en parte a la discreta labor de dirección de Joachim Ronning y Espen Sandberg (cuya más conocida carta de presentación a nivel internacional fue un bodrio protagonizado por Penélope Cruz y Salma Hayek, titulado Bandidas) que no saben a imprimirle a la película un ritmo medianamente consistente. Pero aparte de esto la película también falla por culpa de un guión que pretende abarcar los dos frentes de la historia real del protagonista (su labor como resistente y sus sentimientos personales) quedandose a medias en ambos casos. Así, por un lado, la actuación de Manus como saboteador y su ascensión dentro de la resistencia hasta convertirse en uno de sus líderes aparece narrada de una forma un tanto deslavazada; mientras que el aspecto personal del personaje al final se queda en unas cuantas pinceladas acerca de su personalidad, sin que llegue a ahondarse realmente sobre la misma, y sin que tampoco llegen a mostrarse las “sombras” que se esconden detrás del heroe. En cualquier caso hay que reconocer que, pese a las limitaciones del guión, el actor protagonista que da vida a Max Manus, Aksel Hennie, compone un buen papel dando vida al famoso resistente.

En cuanto a las escenas bélicas, me quedo especialmente con las que muestran a Manus combatiendo contra los rusos en Finlandia, escenas muy bien filmada y para mi gusto lo mejor de la película. En cuanto a las escenas de acción que muestran los sabotajes, hay que decir que están bien rodadas y resultan convincentes, si bien se echa en falta algo más de habilidad por parte de los directores a la hora de dosificar las mismas para dotarlas de tensión dramática y mantener el ritmo narrativo.

En definitiva, “Max Manus” se queda en una más que decente producción sobre uno de los muchos héroes de la resistencia a los que dio lugar la lucha contra el nazismo durante la II GM. Sin embargo, y al igual que ocurria en el caso de “Flame y Citron” da la impresión de que la película no termina de explotar todas las posibilidades que ofrecían la historia y el personaje, pese a lo cual, no puede negarse que se ve con agrado y que, en general, mantiene el interés a lo largo de su metraje.

Calificación: 6,5/10

lunes, 20 de julio de 2009

Amenaza de Tormenta (The Gathering Storm)

Amenaza de tormenta (2002)

La acción comienza en 1934. Mientras la amenaza militar de la Alemania nazi comienza a cobrar forma, Winston Churchill se encuentra en una deprimente situación personal y política. En el plano político, Churchill, aislado en el parlamento, es contemplado por los miembros de su propio partido como un político caduco. Al mismo tiempo, en su vida familiar, se enfrenta al distanciamiento de su mujer y al incierto futuro de unos hijos poco responsables y contestatarios. Sin embargo, y pese a los problemas familiares y financieros a los que se ve enfrentado, Churchill será el único miembro del parlamento que se atreva a denunciar el peligro que se cierne sobre Europa por causa de agresiva política militarista de Hitler. Aunque ello le granjeará en principio el desprecio de buena parte de sus colegas y especialmente el del primer ministro Stanley Baldwin, finalmente los hechos acabarán por darle la razon a Churchill.

Amenaza de tormenta es una película producida en forma de telefilm con el prestigioso sello de la productora HBO, basándose en el homónimo primer volumen de las memorias sobre la II GM escritas por el propio Winston Churchill, el cual abarca el periodo comprendido entre 1934 y Septiembre de 1939. Lo primero que llama la atención de este telefilm es la calidad de su producción, perfectamente equiparable a las de las películas hechas para la gran pantalla. Porque lo cierto es que la ambientación, la fotografía y la factura formal del film son excelentes. Además, el elenco de actores responde a la perfección en sus respectivos papeles, comenzando con un enorme Albert Finney que interpreta magistralmente a Churchill, y una no menos espléndida Vanessa Redgrave, que se encarga de dar vida a la esposa de Churchill Clementine; ambos bien acompañados de una serie de buenos secundarios que dan la talla en sus respectivos papeles.

Un aspecto que me ha gustado del film es que no elude tratar la cara menos amable del carácter de Churchill, mostrando como este, en ocasiones, podía ser un hombre extremadamente egocéntrico, caprichoso y egoísta, lo cual ciertamente sirve para humanizar al personaje. También está certeramente dibujada la auténtica travesía en el desierto que supusieron los años anteriores al estallido de la II GM para Churchill, época en la que era considerado un vestigio del pasado, aislado en el parlamento, y atravesando graves problemas económicos y familiares, con crisis matrimonial incluida.

Por añadidura, otro aspecto interesante del film es como muestra un aspecto histórico poco conocido, como es el de las filtraciones de datos secretos acerca de la militarización de Alemania que se hicieron desde el Foreign Office, proporcionadas principalmente a Churchill por uno de sus funcionarios, Ralph Wigran, las cuales ayudaron decisivamente al futuro Primer Ministro en su campaña de denuncia de la política exterior nazi, además de poner a Gran Bretaña en guardia ante el peligro que se avecinaba.

Por otra parte, también es cierto que la historia se desarrolla de manera de bastante lineal y sin demasiada originalidad, pero aun asi, la trama logra condensar con precisión y amenidad, los principales hechos de los años de preguerra hasta el estallido de la misma, momento en el que como el mismo personaje de Churchill afirma con entusiasmo: “Winston ha vuelto”.

En definitiva “Amenaza de Tormenta” es un telefilm de calidad muy superior a la media, hecho con el sello artesanal de HBO y que sin duda gustará a los aficionados a la historia en general, y a los admiradores de la figura histórica de Churchill en particular. No me cabe duda que se trata de una de esas producciones que dignifican los telefilmes y un título bastante recomendable.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6,5/10

lunes, 13 de julio de 2009

El Lector (The reader)

El Lector (2008)

La acción nos sitúa en Alemania una década después del fin de la II GM. El adolescente de 15 años Michael Berg, enferma en el camino de vuelta a su casa y es ayudado por Hanna Schmitz (Kate Winslet), una mujer que trabaja como revisora de tranvía y que le dobla la edad. Semanas después, y ya recuperado, Michael vuelve a visitar a Hanna con lo que comienza un apasionado idilio, marcado por sus encuentros sexuales, y por las sesiones de lectura de libros con las que Michael entretetiene a Hanna. Un día, esta desaparece repentinamente dejando a su joven amante totalmente abatido. Sin embargo unos años más tarde, Michael, ya estudiante de derecho en la universidad, volverá a reencontrarse con Hannah cuando asiste como espectador a un juicio donde se la juzga, junto con otras mujeres, por haber sido una de las guardianas de un campo de concentración y estar implicada en la muerte de 300 prisioneras judías.

Aunque no es una película ambientada en la II GM, ni en puridad, en la posguerra, me ha parecido interesante abordar el comentario de “El Lector” por ser una de las producciones más recientes que se han aproximado al tema del nazismo desde la perspectiva de la sociedad alemana. La película, basada en el best seller de Bernhard Schlink, titulado Der Vorleser (“El lector en voz alta”) y dirigida por el realizador británico Stephen Dauldry, cosechó muy buenas críticas en su estreno y recibió 5 nominaciones a los Oscar, aunque solo acabó recibiendo una estatuilla, la que ganó Kate Winslet como actriz principal.

Entrando a valorar el film, hay que decir que como ocurre con prácticamente toda adaptación literaria (sobre todo, reciente) que se precie, “El Lector” resulta una película que da la impresión de no haber sabido trasladar a la pantalla todos los matices del texto en que se inspira. En ese sentido, la historia que se mueve en un triple plano: el amor, el sentimiento de culpa, y los dilemas morales, comienza de una forma bastante sólida, mostrando como se entabla la relación prohibida entre el adolescente y la enigmática mujer analfabeta, fascinada por las lecturas que escucha de su joven amante. En esa primera mitad, el film avanza con pulso firme gracias sobre todo a la muy buena interpretación de Winslet en el papel de Hannah, bien secundada por la de su compañero de reparto David Kross, que da vida al jóven Michael, además de tener algunos momentos muy logrados, realzados por una elegante factura formal y visual.

Sin embargo, en la segunda mitad del film, la que muestra el procesamiento de Hannah y su posterior encarcelamiento, la historia pierde claramente fuelle. En esa parte, la historia deviene en un típico (y manido) drama judicial en el que los elementos sentimentales y morales que afectan a los protagonistas se mezclan de una forma un tanto confusa y se desarrollan de manera un tanto desdibujada, anulando el buen hacer de la primera mitad del film. De modo que la película navega hacia un desenlace que no termina de llenar al espectador, dejando muchas preguntas en el aire, amén de dar la sensación de que la historia en esa parte se ha contado omitiendo importantes matices que habrían dotado de más coherencia al relato en su conjunto. En particular, eché en falta que se ahondara algo más en el pasado nazi de la protagonista y su visión de los acontecimientos, aspecto por el que el film pasa de puntillas. Finalmente, habría que añadir que la interpretación de Ralph Fiennes como el maduro Michael flojea bastante respecto a la de sus compañeros de reparto.

En definitiva “El Lector” se queda en un título interesante en su primera mitad, y correcto en lineas generales, pero es una película a la que le falta “alma” y algo más para transmitir al espectador todo lo que apunta. Como apuntaba antes, y pese a que no he leido la novela, da la sensación de que no ha sabido reflejar en pantalla todo lo que el libro contenía. Lo mejor, con diferencia, la magnífica interpretación de Kate Winslet.

Calificación: 6/10

lunes, 6 de julio de 2009

Treinta segundos sobre Tokio (Thirty seconds over Tokyo)

Treinta segundos sobre Tokio (1944)

Reconstrucción de la famosa incursión aérea de represalia por el ataque contra Pearl Harbor organizada por el Teniente Coronel James Doolittle contra Tokio. A través de la historia de la tripulación del bombardero B-25 “Ruptured Duck”, y del mayor Ted Lawson, uno de los escogidos para llevar a cabo la misión, la película muestra la preparación, ejecución y resultado del audaz raid realizado sobre la capitál nipona por los B-25 de Doolittle.

Los estudios de Hollywood siempre han sido propensos a reflejar en sus films las hazañas bélicas conseguidas por sus compatriotas, aunque a veces tales hazañas tengan en realidad más contenido épico que real. Y esto no solo puede predicarse de las películas producidas durante la II GM, en un contexto de lógica exaltación patriotica, sino de otras producciones mucho más recientes como por ejemplo “Black Hawk, derribado”. En cualquier caso, el famoso raid llevado a cabo por los hombres de Doolittle, que causó pocos daños y cuya importancia táctica fue casi nula, pero que supuso un gran golpe psicológico para los japoneses y un acicate para la moral estadounidense, es una de esas hazañas que se prestaban a ser llevadas inmediatamente al cine. De hecho, el tema de la incursión de Doolittle ya había sido tratado incidentalmente en otra película bélica anterior: “Destino Tokio” (1943), que narraba las peripecias de submarino estadounidense enviado a reconocer la bahia de Tokio de cara al posterior ataque aéreo contra la capital nipona. Y solo un año después se llevó a la gran pantalla la historia de la incursión propiamente dicha, basándose el relato de los hechos recogido en el libro homónimo escrito por Ted Lawson, uno de los aviadores que había participado en el famoso raid.

Para la realización del film, el director Mervyn Leroy contó con un reparto de lujo que incluia a estrellas como Robert Mitchum o un jóven Spencer Tracy que se encargó de dar vida al Coronel Doolittle. Hay que decir que “Treinta segundos sobre Tokio” fue una de las películas de propaganda más exitosas en la época de su estreno, teniendo una gran aceptación entre el público y ganando un muy merecido oscar a los mejores efectos especiales. En ese sentido hay que decir que el aspecto técnico es lo más destacable del film. Pese al tiempo transcurrido desde su filmación, las tomas aéreas son realmente buenas, y los efectos especiales, especialmente en las escenas del bombardeo de Tokio, aun hoy resultan notables y bastante creíbles, en gran parte gracias a la muy buena fotografía en B/N del film, y al empleo de unas excelentes maquetas de la ciudad japonesa. Por ponerle algún “pero” habría que señalar que los resultados del bombardeo quizás aparecen algo sobredimensionados en el film, haciendo ver que fueron más devastadores de lo que realmente resultaron, pero eso no le quita brillantez al resto del apartado técnico. También es apreciable la parte en la que se nos muestra el difícil entrenamiento al que tuvieron que someterse las tripulaciones para lograr hacer despegar sus bombarderos desde la corta cubierta del portaaviones Hornet.

Pero en otros aspectos, la película acusa bastante el paso del tiempo. El inicio resulta un poco lento, porque incide mucho en la parte romántica del argumento, centrada en la relación del Mayor Lawson con su esposa embarazada y los temores de esta a perder a su marido. Y tras la parte central del film, que contiene las escenas del entrenamiento y la misión, que son lo mejor del film, el ritmo vuelve a decaer con una parte final demasiado dilatada, que muestra los intentos de los supervivientes por ser rescatados con la ayuda de los guerrilleros chinos. Esta parte está claramente dedicada a la propaganda del movimiento de la resistencia china contra los japoneses, algo que por otra parte es comprensible, dado que el gobierno chino de Chiang Kai Shek era por aquel entonces uno de los mas estrechos colaboradores de EEUU. En cualquier caso, estas fallas no impiden que el conjunto resulte apreciable.

En definitiva, “Treinta segundos sobre Tokio” es un film que aun hoy dia, y prescindiendo de su carga propagandística, conserva cierto interés y que seguramente gustará a los aficionados a la historia por su cuidada reconstrucción del raid de Doolittle. Uno de esos films clásicos que merecen la pena verse al menos una vez.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6/10

lunes, 29 de junio de 2009

Ataque Fuerza Z (Attack Force Z)

Ataque Fuerza Z (1982)

La acción nos sitúa en 1945.Un pequeño comando australiano, perteneciente a la Fuerza Z de operaciones especiales y liderado por el Capitan Kelly (Mel Gibson), desembarca en una isla china del Pacífico ocupada por los japoneses. Su misión será infiltrarse en la jungla para rescatar a los dos supervivientes de un avión aliado que se ha estrellado en la isla o confirmar la muerte de estos, ya que uno de ellos es portador de un secreto de vital importancia para poner fin a la guerra. La misión del comando pronto se complica cuando son descubiertos por los japoneses, quienes no dudarán en atemorizar a la población local para capturar a los supervivientes del avión y eliminar a los miembros del comando.

Ataque Fuerza Z es una curiosa coproducción de bajo presupuesto australiano – taiwanesa, basada en las acciones de un comando integrante de dicha unidad, (que existió realmente) aunque en este caso, relate una misión ficticia. Lo más destacable de esta película, es la presencia en el reparto del por aquel entonces ya emergente actor australiano Mel Gibson (que ya había protagonizado la éxitosa Mad Max e iba a comenzar rodar otro film bélico como Gallipoli) y del neozelandés Sam Neill. Aparte de eso, la película tiene muy poco que ofrecer, ya que tanto por su modestia de medios como por su escasa calidad por momentos parece una producción de serie B. La historia es bastante convencional y está contada con poca imaginación, el guión resulta de lo más previsible que uno pueda imaginar y el desarrollo de los personajes brilla por su ausencia, resultando bastante planos. Las escenas de acción no pasan del aprobado en el mejor de los casos, y la impresión de estar ante un producto de Serie B se ve reforzada por la presencia en el reparto de un actor Taiwanés experto en artes marciales que ejecuta varias exhibiciones de golpes frente a los incautos soldados japoneses, que naturalmente caen como moscas ante los miembros del comando.

Por lo demás, hay poco que comentar. Como en otras producciones australianas, el retrato que se ofrece de los japoneses es bastante negativo, mostrándolos como unos sádicos torturadores sin escrúpulos, lo cual no deja de tener su parte de veracidad histórica, pero sorprende por su tono excesivo. Al menos es de agradecer que, gracias a lo ajustado del metraje (90 minutos), la película no se haga demasiado larga; y también es de reseñar su ausencia de pretensiones más allá de entretener del espectador, cosa que consigue, en mi opinión, solo a medias. En cualquier caso, no deja de ser curioso ver la actuación del jovencísimo Gibson en un papel que se ajustaba al perfil interpretativo de los inicios de su carrera, pese a que el actor no brilla mucho debido a las evidentes limitaciones del guión.

En resumen, “Ataque Fuerza Z” aunque sea una producción de interés marginal, no deja de tener su gracia por aquello de ver a la futura gran estrella australiana en una producción modesta. Un film ideal para desconectar las neuronas en una tarde de laxitud dominical.

Calificación: 4/10

martes, 16 de junio de 2009

Objetivo: Patton (The Brass Target)

Objetivo Patton (1978)

La acción comienza semanas después del fin de la guerra, en 1945. Un tren fuertemente custodiado por tropas norteamericanas que transportaba las reservas de oro alemanas del Reichsbank es asaltado, desapareciendo su cargamento valorado en 250 millones de dólares. Como el robo ha ocurrido en la zona controlada por el ejército del general Patton, este decide supervisar personalmente la investigación para encontrar a los culpables, lo cual hará que estos urdan una conspiración para asesinarle. Paralelamente, el Mayor Joe De Lucca (John Cassavetes) un oficial de inteligencia encargado del caso intentará, con la ayuda de su antigua amante Mara (Sophia Loren), esclarecer los hechos a la vez que proteger la vida del general Patton.

Los años 70 fueron la época del esplendor del thriller de acción y espionaje con trasfondo político, dando lugar a títulos de gran éxito como: “Ha llegado el águila” o “Chacal”. En ese contexto no es de extrañar que el Best Seller de Frederick Nolan titulado “The Algonquin Project”, que especulaba con la posibilidad de que la muerte del general Patton hubiera sido debida en realidad a un complot para acabar con su vida, tuviera igualmente su adaptación para la gran pantalla. Se nota además que los productores quisieron aprovechar el tirón del éxito que había tenido el anterior film sobre el famoso general a principios de la década. Por cierto que, por una vez, el título en español me parece más adecuado que el original, ya que este (Brass Target) podría traducirse como “El objetivo de latón”.

Entrando a valorar el film, la verdad es que, tras un arranque prometedor, la película se desinfla bastante pronto. Dejando de lado lo inverosímil y poco plausible del argumento, lo cierto es que la película flojea en demasiados aspectos, siendo el primero y principal la endeblez de un guión que avanza a trompicones, y que solo sirve para desarrollar torpemente la trama argumental. También es remarcable la floja dirección de que hace gala John Hough, que en ningún momento sabe imprimirle a la historia la dosis necesaria de intriga o suspense. Y pese a que el reparto incluye bastantes actores de primera fila como Max Von Sydow, (en el papel de despiadado asesino a sueldo), Sophia Loren o John Cassavetes, lo cierto es que los interpretes lucen más bien poco en sus respectivos papeles, debido a la mediocridad del guión. Por otra parte, la actuación de George Kennedy como Patton, simplemente está a años luz de la lograda por George C. Scott siete años antes, lo cual no contribuye precisamente a elevar la calidad del film.

Al menos, lo que sí puede decirse es que la historia avanza de manera razonablemente coherente hasta transcurridas tres cuartas partes del metraje. Lo malo es que en ese punto se produce un amago de desenlace que luego, en una pirueta bastante forzada del guión, da otro giro (supuestamente sorprendente) a la trama para terminar esta de manera un tanto brusca. Por salvar algo de la quema, al menos hay que decir que la ambientación de la Europa de la posguerra, las localizaciones (la película se filmó en gran parte en los escenarios reales) y la fotografía son bastante correctas. Pero por lo demás “Objetivo: Patton” resulta un producto fallido, bastante poco creible desde el punto de vista histórico y –lo que es peor, tratándose de una historia basada en un best seller- no del todo entretenido para el espectador. Una película claramente prescindible.

La Crítica de Reisman

Calificación: 3,5/10

martes, 9 de junio de 2009

Los últimos dias de Patton (The last days of Patton)

Los últimos dias de Patton (1986)

La acción comienza en junio de 1945 cuando, una vez terminada la guerra en Europa, Patton es nombrado gobernador militar de Baviera, en el sur de Alemania. Sin embargo su decisión de mantener en sus puestos a los antiguos funcionarios del partido nazi pronto le hará chocar frontalmente con la política de desnazificación de Eisenhower, quien acabará destituyéndolo y poniéndolo al frente del XV ejército, una unidad de oficinistas encargados de escribir la historia oficial de la contienda. Poco después Patton sufrirá un grave accidente de tráfico, y ya en el hospital, el general irá recordando alguno de los pasajes de su vida como joven oficial del ejército en los años anteriores a la guerra.

Dieciséis años después de haber realizado la mejor interpretación de su carrera encarnando el papel protagonista de “Patton”, George C. Scott volvió a meterse en la piel del famoso general norteamericano, en este telefilm que se emitió como miniserie, y que adaptaba el libro homónimo de Ladislas Farago sobre los últimos días del carismático militar. Sin embargo, en esta ocasión el resultado fue mucho menos memorable que el de su anterior interpretación del personaje. En principio, el tema no carecía de interés, pues se trataba de mostrar la otra cara del heroe, la de su adaptación a los tiempos de paz. Pero en esto la película se queda bastante a medias, ya que aunque muestra superficialmente los problemas de Patton con sus superiores, lo hace de manera un tanto superficial, e incluso diría que insustancial, pues pasa de puntillas por los problemas que llevaron a su destitución y marginación del mando para centrarse más en el aspecto personal del general.

A tal efecto, se intercalan en la narración toda una serie de flashbacks sobre la juventud de Patton, pretendidamente profundos pero que en realidad aportan más bien poco a la trama principal, amén de resultar un tanto reiterativos. Personalmente, eché en falta alguna que otra referencia a la actuación de Patton en la II GM, aspecto que no aparece reflejado en el desarrollo de la historia. Por otro lado, ni los diálogos ni las interpretaciones resultan especialmente brillantes, y por momentos el film transmite la impresión de ser un docudrama más que una película. En cuanto a la actuación de George C. Scott, esta resulta correcta, pero está muy lejos de transmitir la fuerza y el magnetismo que supo imprimirle al personaje en la película de 1970, con el inconveniente añadido de que el aspecto físico del actor aparece bastante avejentado respecto a su anterior representación de Patton. Con todo, la película tiene un par de momentos logrados, como cuando Patton le dice comenta a otro militar: “Los políticos de Washington no me quieren, en la guerra les era de utilidad, pero en la paz, me he convertido en un grano en su culo”. También está muy bien reflejada la reconstrucción del accidente que le costaría la vida a Patton.

Pero por lo demás, “Los últimos dias de Patton” se queda en un film simplemente pasable, y que intenta ofrecer una semblanza más personal del personaje histórico, aunque a mi modo de ver, lo hace de una forma muy poco imaginativa. Un título muy por debajo de su predecesor.

La Crítica de Reisman

Calificación: 4/10

martes, 2 de junio de 2009

Eichmann

Eichmann (2007)

La película ofrece una reconstrucción del proceso seguido en Israel, tras su secuestro en Argentina, contra el antiguo oficial de la SS Adolf Eichmann, estrecho colaborador de Heydrich y uno de los máximos responsables de la llamada Solucion Final, al ser el encargado de coordinar los aspectos logísticos y de transporte para las deportaciones masivas de judios a los campos de concentración. Durante sus entrevistas con el oficial israelí Avner Less, Eichmann irá dando su version de los hechos que rodearon su participación en el asesinato de millones de judíos europeos durante la guerra.

La historia de Adolf Eichmann es una de esas historias que hacen reflexionar acerca de la bondad y maldad de alma humana. Eichmann era un hombre común, un auténtico burócrata profesional, que no sobresalía especialmente en ningún sentido. Sin embargo, fue capaz de organizar, desde su puesto en la SS, el transporte de millones de personas hacia la muerte segura en los campos de concentración. En el proceso al que fue sometido en Israel, Eichmann reconoció su participación en los hechos, pero se defendió alegando que se limitaba a “cumplir órdenes” superiores, lo cual, a su modo de ver, justificaba su conducta.

Esta producción británica dirigida por Robert Young, reconstruye los interrogatorios a que fue sometido Eichmann de cara su posterior procesamiento por los crímenes cometidos durante la guerra. Entrando a valorar el film, lo cierto es que la historia arranca bien, mostrando la semblanza humana del personaje, que se aferra a su sentido del deber como escudo frente a las abrumadoras acusaciones que se vertían en su contra. Sin embargo, tras este prometedor arranque la película comienza a flojear en varios sentidos. En primer lugar, se pierde la coherencia del personaje al mostrar, mediante una serie de desafortunados flashbacks llenos de efectismo, la actitud de Eichmann durante la guerra como un frío y sádico nazi, lo cual no casa con el perfil apocado e incluso algo vulgar del personaje real.

Por otra parte, el guión es bastante flojo, y pierde un poco el rumbo al intentar profundizar en los personajes secundarios, especialmente en el del capitán Less, sin que estos aporten nada realmente interesante a la trama. Finalmente, se echa en falta que la película ahonde algo más en la auténtica personalidad de Eichmann, la cual aparece descrita de forma un tanto superficial, cuando lo cierto es que la naturaleza intrínseca del personaje daba para mucho más. En otras palabras, en vez de destacar la “normalidad” de Eichmann dentro de su amoralidad, la película pierde pie al intentar presentar al personaje como un calculador y sádico nazi, capaz de cometer personalmente los más abyectos crímenes.

De entre lo que más puede destacarse de la película, mencionaria la buena interpretación del personaje de Eichmann que ofrece el actor que lo encarna, Thomas Kretschmann, de lejos lo mejor del film, así como una correcta ambientación. Aunque personalmente me sigue gustando más la interpretación del personaje ofrecida por Stanley Tucci en “La Solución Final”.

En definitiva, pese a lo interesante del personaje que retrata y la cuestión de fondo que se plantea, Eichmann no pasa de ser un título discreto, con una factura general más propia de un telefilme. Pero, pese a ello y a que a la película no explota ni de lejos todas las posibilidades que ofrecía la historia, por su trasfondo presenta cierto interés.

Calificación: 5/10

lunes, 25 de mayo de 2009

Naufragos (Lifeboat)

Naufragos (1944)

Tras el hundimiento de un carguero norteamericano que de dirigía a las Islas Bermudas, así como el del submarino alemán responsable del hundimiento, un solitario bote salvavidas acogerá a un grupo de supervivientes. A la única ocupante del bote, la famosa periodista Connie Porter (Tallulah Bankhead), pronto se le unen un variopinto grupo de náufragos rescatados del mar: el rudo marinero Kovac; el telegrafista Stanley, la enfermera Alice, el importante magnate de la industria Charles Rittenhouse; el cándido marinero Gus Smith (herido en una pierna), el camarero negro Joe, la señora Higgins que llega al bote con un recien nacido muerto, y por último, Willi, el capitán del submarino alemán, que ha sido el único superviviente del mismo. Mientras los supervivientes tratan de organizarse y buscar la mejor manera de ser rescatados, irán surgiendo entre ellos una serie de tensiones y enfrentamientos que pondrán en peligro la integridad del grupo.

A mi modo de ver, la grandeza de un cineasta no solo se mide por sus grandes obras, sino también por su capacidad para ofrecer algo diferente cuando se trabaja con una historia más tópica o convencional. No me cabe duda de que el gran Alfred Hitchcock era uno de esos directores tocados con la varita del genio creativo. Así lo demostró en productos, como Naufragos, aparentemente sencillos y que pueden considerarse “menores” dentro de su filmografía, pero que cuando uno los revisa, no puede dejar de admirar el sello inconfundible del mago del suspense. En ese sentido, partiendo de que “Naufragos” fue un film bastante conyuntural, realizado por Hitchcock en plena II GM en el contexto de la ingente labor propagandisitica realizada por los estudios de Hollywood en apoyo de la causa aliada, lo cierto es que es una película que trasciende su mera y superficial motivación propagandística, para convertirse en un intenso relato, a partes iguales, de drama humano y tensión psicológica excelentemente retratados en el celuloide.

Para realizar el guión del film, Hitchcock se basó en un relato del famoso escritor John Steinbeck, modificándolo para adaptarlo a las circunstancias bélicas del momento, mediante la introducción del personaje alemán, que será clave en el devenir de las relaciones entre el grupo de náufragos. Para dotar del mayor realismo posible a la historia, Hitchcock quiso filmar integramente desde el interior del bote (no se muestra ni un solo plano exterior) y aunque la película se rodó integramente en un tanque de agua en el interior de un estudio, sometió a los actores a un duro rodaje, ya que los intérpretes tuvieron que pasar gran parte del tiempo mojados (lo cual le costó a la protagonista sufrir dos pulmonías). Además, abundando en este realismo, el director decidió prescindir por completo de la música de acompañamiento, siendo el sonido de la flauta que toca el personaje del camarero negro la única banda sonora del film. Por otro lado, se planteaba el problema de introducir el ya habitual “cameo” de Hitchcock, quien –como seguro que saben los buenos aficionados al cine- tenía costumbre de aparecer brevemente en todas sus películas. Por razones obvias, en este caso no podía hacerlo como un extra, así que Hitch se sacó de la manga un truco bastante imaginativo para cumplir con su ritual: aparecer retratado en el anuncio de un tratamiento para adelgazar que aparece en el periódico que lee uno de los supervivientes a bordo de la barca.

Es interesante reseñar como Hitchcock, pese a lo reducido del escenario y las limitaciones de la trama, logra crear una inigualable atmósfera opresiva en torno a los personajes, gracias al uso in crescendo de una excelentemente dosificada tensión dramática, especialmente en las escenas que preceden a la desaparición de la madre del bebé muerto o a la amputación de la pierna del marinero herido. También es destacable el como se articulan las relaciones respecto a los personajes principales del film: la periodista con aires de diva, Connie Porter (muy bien interpretada por Tallulah Bankhead), cuya altivez inicial se irá degradando progresivamente conforme va perdiendo todas sus valiosas posesiones materiales; y por otra parte, el astuto, maquiavélico y cruel alemán, Willi, cuya doblez es otro de los aspectos que la película va descubriendo con excelente pulso, hasta el climax final.

Por lo demás, todos los elementos clásicos del cine hitchckoniano están ahí y son fácilmente reconocibles. Aparte de la mencionada carga de suspense y tensión sicológica, encontramos el elemento del erotismo, subrepticio pero latente, que se pone de manifiesto en la relación que se establece entre la periodista Porter y el rudo marinero Kovac. También se hace notar la poco disimulada misoginia del director a la hora de presentar a sus personajes femeninos, amén de su innovador aspecto visual, basado en el empleo casi constante de planos cercanos y medios de los personajes.

En definitiva, Naufragos pertenece a ese grupo de películas de Hitchcock que, aun estando un peldaño por debajo de sus mejores obras, son autenticos clásicos a descubrir o –como en mi caso- redescubrir. Una película que hay que ver y que no defraudará a los seguidores del mago del suspense.

Calificación: 7,5/10

lunes, 18 de mayo de 2009

Espía por mandato (The Counterfeit Traitor)

Espia por mandato (1962)

La acción nos sitúa en Estocolmo, en 1942. Erik Ericsson (William Holden) es un importante importador de petroleo sueco con influyentes contactos comerciales y politicos en la Alemania nazi. Su vida se ve alterada cuando es incluido en la “lista negra” aliada y coaccionado por un agente del servicio secreto británico para que espíe para los aliados y los informe acerca de la producción de petroleo y las condiciones económicas en el interior de Alemania. Forzado por las circunstancias, Ericsson accede a suministrar información, sin embargo para ello deberá aparentar ser un colaboracionista, lo cual le costará el desprecio de su familia y amigos. No obstante, con la ayuda de otra agente, Marianne Mollendorf (Lili Palmer), una alemana católica y de fuertes convicciones antinazis, Ericsson se las arreglará para proporcionarles a los aliados una muy valiosa información sobre las fábricas alemanas.

La historia real del espía norteamericano de origen sueco Eric Ericsson, es una de esas historias que se prestan a ser llevadas al cine. Ericsson, que había adquirido la nacionalidad sueca en la década de los 30, se las arregló para establecer relaciones comerciales con industriales alemanes, y durante la contienda facilitó importante información al OSS sobre la producción de combustible sintético alemán gracias a sus frecuentes viajes de negocios a Alemania. La historia de este espía sirvió para inspirar en 1958 la novela "The Counterfeit Traitor" (algo así como “El Falso Traidor”), del escritor Alexander Klein, la cual fue retomada por el realizador George Seaton para elaborar el guión del film.

De lejos, lo mejor de esta película es la variedad de la temática que abarca, ofreciendo una historia que contiene no solo los tipicos elementos del cine de espionaje espionaje, sino también de drama, thriller y romanticos, además de ahondar en las motivaciones morales y personales de los protagonistas. También es destacable, a diferencia de otras películas de contemporaneas, “Espía por mandato” no elude mostrar la cara más sucia del mundo del espionaje, un mundo en el que, por ejemplo, los agentes británicos no dudan en amenazar y coaccionar al protagonista con tal de ganarlo para la causa. También es destacable como se nos muestran las motivaciones de los protagonistas, Eric y Marienne. El primero, como hombre de negocios, solo mira por su seguridad y la de su patrimonio, mientras que la segunda es la típica idealista convencida de combatir por una causa justa. El choque de caracteres entre ambos personajes es otro de los elementos muy bien desarrollados en el film.

También es reseñable la riqueza de las distintas subtramas que se introducen en la historia, especialmente la denuncia de la crueldad nazi, ejemplificada en el niño fanatizado por la ideología hitleriana, que no duda en denunciar a su propio padre a la Gestapo como traidor. A todo ello se une el buen hacer del elenco de actores, tanto por parte de los protagonistas, con un William Holden en uno de sus mejores papeles, y una muy convincente Lilli Palmer; como de los solventes secundarios que los acompañan, destacando entre ellos a Hugh Griffith, como el cínico y socarrón agente británico que recluta a Ericsson, y un joven Klaus Kinski, que da vida a un judío que trata de huir de los nazis.

En definitiva, “Espía por mandato” es uno de esos films de muy pulcra realización, buena puesta en escena y convincentes actuaciones. Sin llegar a ser una grandísima película, sí que es un título de sólida factura formal y artística, además de ser uno de los que más profundidad han dado al tema del espionaje en tiempos de guerra. Desde luego, es un título de los que hay que ver al menos una vez. Una película muy completa en todos los sentidos.

La Crítica de Reisman

Calificación: 7/10

lunes, 11 de mayo de 2009

Operación Cicerón (5 Fingers)

Operación Cicerón (1952)

La acción no sitúa en Ankara, Turquía, 1943. Ulysses Diello (James Mason), el ambicioso e inteligente ayuda de camara del embajador británico en la capital turca se ofrece a los alemanes para pasarles información de alto secreto a cambio de importantes sumas de dinero. Tras convencer a Moyzisch, el agregado militar de la embajada alemana, de la utilidad de sus servicios, recibe el nombre clave de “Cicerón”. A partir de ese momento, Diello confiará sus actividades la condesa Anna Staviska (Danielle Derrieux), una aristócrata polaca exiliada, para ayudarle a preparar su fuga a Sudamerica una vez que haya reunido dinero suficiente, y antes de que los servicios secretos británicos descubran que está pasando información a los alemanes.

La historia de Eylesa Bazna, más conocido por su nombre en clave de “Cicerón”, es una de esas historias en las que la realidad desafía a la ficción. Nacido en Albania, en el seno de una familia humilde, Bazna se trasladó muy joven junto con su familia a Ankara, donde desempeñó el puesto de chófer en varias embajadas extranjeras. Unos años después, Bazna llegó a convertirse en ayuda de cámara del embajador británico Sir Hughe Knatchbull-Hugessen. Fue entonces, cuando, aprovechando su cercanía al embajador y su acceso a los documentos diplomáticos británicos, “Cicerón” ofreció sus servicios a los alemanes. Entre 1943 y 1944 Bazna le proporcionó al embajador alemán Von Papen importantes documentos confidenciales de los aliados, entre otros, las actas de la conferencia de Teherán, documentos relativos a las negociaciones aliadas con Turquía, e incluso documentación relativa a la Operación Overlord. Sin embargo, los alemanes no supieron hacer un uso adecuado de la valiosa información que les proporcionó Cicerón. En parte porque desconfiaban de la fiabilidad del espía, y también por los recelos personales existentes entre los principales receptores de la información: el ministro de asuntos exteriores Ribbentrop, el jefe de los servicios de seguridad Kaltenbrunner, y el propio embajador Von Papen.

Naturalmente, la película se basa en los hechos reales, relatados por el propio protagonista en su libro “Yo fui Cicerón”, los cuales el film respeta en gran medida. La producción corrió a cargo de la 20th Century Fox, que encargó la dirección al prestigioso realizador Joseph L. Mankiewicz, mientras que la redacción del guión corrió a cargo de Michael Wilson. Como apuntaba, la película nos muestra bastante fidedignamente los hechos que rodearon la entrega de información por parte de Cicerón a los alemanes, si bien añade algún elemento de ficción para hacer la trama más atractiva. El principal es la introducción del personaje de la condesa Staviska, con la que Cicerón planea escapar a Sudamerica, y que no existió realmente. Igualmente, para dar mayor emoción a la historia, el film se tomó la licencia de hacer ver que los servicios de espionaje británicos siguieron de cerca a Cicerón, aunque en la realidad esté abandonó voluntariamente el servicio en la embajada cuando la secretaria de Moyzisch, Nele Kapp, se pasó a lo aliados, poniendo en peligro su identidad secreta.

Desde el punto de vista cinematográfico, la película es bastante apreciable. Para empezar hay que destacar la brillante interpretación de James Mason en el papel Cicerón, dotando a su personaje del punto justo de refinamiento y ambiguedad moral, encarnando de esta forma al perfecto espía. Otro aspecto destacable radica en el guión del film, que sabe conjugar muy adecuadamente los elementos de acción e intriga, con algunas escenas de fino humor y unos diálogos muy bien elaborados. Por ejemplo, cuando Moyzizch le pregunta a Cicerón como es que pide el pago en libras, si la información que les pasa puede conducir a la victoria alemana, este le replica que para un condenado a muerte “Conocer el grosor de la soga no va a evitar que lo ahorquen”.

También es digna de reseñarse la ambientación en los escenarios reales (los exteriores se filmaron en Turquía) y la buena fotografía en B/N. Y por supuesto, no puede dejarse pasar por alto el desenlace final del film, que sirve de brillante colofón a la historia de “Cicerón”. En definitiva, “Operación Ciceron” es uno de esos films que, sin llegar a la categoría de Obra Maestra, merecen ocupar un lugar destacado por su esmerada factura formal y artística. Aun hoy, es de las más logradas películas del género de espionaje, y por supuesto, un título que definitivamente merece la pena revisar.

La Crítica de Reisman

Calificación: 7,5/10

miércoles, 6 de mayo de 2009

Resplandor en la Oscuridad (Shining Through)

Resplandor en la oscuridad (1992)

Linda Voss (Melanie Griffith), una norteamericana de origen judio alemán, es contratada para trabajar en una oficina gubernamental al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Tras iniciar un romance con su jefe, Ed Leland (Michael Douglas) descubre que este es en realidad un agente del OSS. Cuando Leland desaparece en el curso de una misión secreta en Alemania, Linda convence a sus superiores para viajar alli y realizar una peligrosa misión de espionaje en Berlín haciéndose pasar por empleada doméstica de un alto jerarca del partido nazi. Pero el verdadero motivo del viaje Linda será el intento de reencontrarse con su amado.

Resplandor en la Oscuridad es una de esas peliculas que se notan hechas con las mejores intenciones, pero que, a la postre, se quedan en un producto absolutamente mediocre. Se aprecia de forma bastante clara que la película, dirigida por David Seltzer, con guión basado en una novela Susan Isaacs, se hizo con la intención de fundir los elementos clásicos del cine de espionaje, con la típica trama romántica de “amor en tiempos de guerra” que tanto gustan en Hollywood. En ese sentido se aprecian claras reminiscencias que van desde clásicos como “Casablanca” a otros films más recientes como “La calle del adiós”.

Sin embargo, en este caso el resultado final quedó bastante desdibujado, principalmente porque la película flojea en demasiados aspectos. El primero, y más importante reside en lo absolutamente inverosímil de la trama. La protagonista es una simple secretaria, que sin recibir entrenamiento alguno como agente secreto (más allá de ser aficionada a ¡las películas de espías!), es enviada en una misión ultrasecreta nada menos que a Alemania. Por otra parte, Leland, el agente del OSS es enviado allí sin saber hablar alemán… eso sin contar la carambola por la que Linda es despedida de casa del jerarca nazi, e inmediatamente contratada para ser la cuidadora de los hijos de un general alemán. En definitiva, una serie de dislates argumentales forzados hasta el máximo.

Pero aparte de eso, lo peor es que la película resulta infumable debido en gran medida a lo inadecuado de su reparto. Melanie Griffith está absolutamente cargante y fuera de sitio en su papel de intrépida enamorada metida a espía, realizando una de las peores actuaciones de su carrera. Y a Michael Douglas, por aquel entonces un actor en alza, se le nota a la legua que no termina de encontrarse a gusto interpretando al duro agente del OSS. Se salva un poco de la quema Liam Neeson, en el papel secundario de general alemán, aunque su personaje no de demasiado juego, al menos cumple.

Finalmente, si a las deficiencias en lo tocante a verosimilitud y reparto, añadimos una trama desarrollada de forma absolutamente plana y sin gracia, amén de un desenlace de lo más pasteloso que uno pueda imaginarse, se explica mejor el hecho de que este film se hicera acreedor en su día de 5 “Razzies” o antioscars, incluyendo el de peor película y peor actriz principal. Por rescatar algo de la quema, quizás puedan salvarse los decorados y la ambientación, pero el resto de este film, desde luego, no pasará precisamente a la historia del cine. Un título absolutamente prescindible y que, (si me permite el juego de palabras) en absoluto resplandece.


Calificación: 3/10

martes, 28 de abril de 2009

Sin destino (Sorstalanság)

Sin destino (2005)

Gyorgy Köves, es un joven judío hungaro de catorce años residente en Budapest, cuya vida se ve repentinamente sacudida cuando su padre es enviado a un campo de concentración. Gyorgy comienza entonces a trabajar en una fábrica, hasta que un día es apresado en un control de carretera y enviado junto con otros judios al campo de concentración de Auschwitz. A partir de ese momento, el protagonista iniciará un duro periplo por varios campos de exterminio nazis, donde conocerá el horror, el hambre y las penalidades, aunque también aprenderá la importancia de valores como la esperanza, la dignidad o la amistad.

A estas alturas, teniendo en cuenta la cantidad de películas y documentales que se han hecho sobre el holocausto judío y el genocidio nazi, resulta bastante difícil ofrecer algo minimamente original o novedoso respecto a este infame episodio de la historia del S. XX. Pese a ello, el director de fotografía y realizador húngaro Lajos Koltai, ha ofrecido una de las más recientes aproximaciones al tema del genocidio nazi, adaptando la novela homónima de tintes autobiográficos escrita por el premio Nobel húngaro Imre Kertész, basándose en sus propias experiencias cuando fue deportado a un campo de concentración en 1944.

Apuntaba antes la dificultad de ofrecer algo novedoso a la hora de tratar el tema de holocausto, hecho por el que resulta doblemente meritorio el que “Sin destino” lo haya logrado en buena medida. En primer lugar, llama la atención el hecho de que no solo se denuncie la barbarie nazi, sino también la colaboración de buena parte de la población húngara, (ejemplificada en la escena en la que el policía húngaro trata de extorsionar a sus prisioneros judíos a cambio de agua) y también de aquellos presos de los campos que abusaron de sus privilegios a costa de sus compañeros. También es destacable que en su enfoque, y aun viviendo el horror de los campos, el personaje del joven Gyorgy aun encuentra lugar para la amistad, la ternura e incluso la alegría, unos matices que dotan de una inusitada humanidad a los personajes. Finalmente, también hay que reseñar la excelente recreación de los escenarios y la puesta en escena, la cual, unida a una magnífica fotografía (se aprecia aquí el oficio técnico de Koltai), la cual sirve para realzar el ambiente opresivo que se retrata, mediante el uso predominante de unos tonos de color apagados y cenicientos, que dotan de un innegable halo de veracidad a la narración.

Sin embargo, no todo alcanza la excelencia en este film. Lo cierto es que la historia acusa una marcada falta de ritmo en su primera hora, y también se resiente por el excesivo uso que se hace de las elipsis y “fundidos a negro” en su segunda mitad. Sin embargo, hay que reconocer que, tras el inicio un tanto plomizo, la película sabe remontar el vuelo conforme avanza la trama e ir captando gradualmente la atención del espectador, aunque el tono desapasionado de la narración hace que la historia no termine de fascinar completamente al espectador.

Por otra parte, el film se apoya en una muy buena interpretación del joven protagonista Marcell Nagy, bien secundado por el resto de actores; así como en unas secuencias bastante logradas. De entre estas destaca la que nos muestra la larga espera de los prisioneros en formación para un recuento obligados a permanecer en pie durante horas, mientras sus cuerpos extenuados se agitan intentando no perder el equilibrio, una bellísima metáfora visual soberbiamente filmada mediante la alternancia de planos cenitales y travellings laterales, secuencia que me pareció lo mejor del film.

Además, la buena factura estética de la película se ve respaldada por la banda sonora compuesta por Ennio Morricone, que acompaña bastante bien los momentos culminantes del film. En resumidas cuentas, “Sin destino” nos ofrece una nueva visión alternativa acerca del drama que sufrieron millones de seres humanos recluidos en los campos de concentración. Y lo hace ofreciendo una historia honesta y de hondura humana, y en la que se echa en falta principalmente algo más de continuidad en el ritmo de la narración, lo que hubiera elevado aun más su categoría cinematográfica. Con todo, no cabe duda de que se trata de una película bastante estimable y que resulta aleccionadora en más de un sentido.

Calificación: 6,5/10

martes, 21 de abril de 2009

El tambor de hojalata (Die Blechtrommel)

El tambor de hojalata (1979)

Oscar Matzerah es un niño alemán que nace en la ciudad libre de Danzig en 1924. Pronto, Oscar dará muestras de ser muy especial, no solo por sus poderes vocales para romper vidrios con sus gritos, sino también por su rechazo al mundo del los adultos y su decisión de no seguir creciendo cuando cumple 3 años. Con la permanente compañía de un tambor de hojalata que le prometieron al nacer, Oscar será testigo privilegiado de toda una serie de acontecimientos incluyendo el advenimiento del nazismo, la invasión alemana, y las penalidades de la guerra.

Las adaptaciones cinematográficas de novelas y textos literarios en general siempre han sido difíciles, en parte porque no es lo mismo una historia contada para ser leida que para ser vista, y también porque tanto el cine como la literatura tienen sus propios lenguajes y recursos narrativos, no siempre compatibles y, en ocasiones, antagónicos. Viene a cuento esta reflexión porque viendo películas como “El tambor de hojalata” uno se da cuenta de lo difícil que es convertir una gran novela, como lo es el texto homónimo del escritor Gunter Grass (muy probablemente, su mejor obra) en una gran película.

Y ciertamente eso es lo que ocurre en este caso. Porque el film del realizador alemán Volker Schlöndorff no peca precisamente por apartarse del texto literario en el que se inspira, sino que más bien falla por querer ser demasiado fiel al mismo. Y esto es un problema porque es casi imposible trasvasar al cine una novela de una extensión considerable y con una estructura tan compleja y rica en matices como la que nos ocupa, sin que se pierda algo en el proceso. Mucho de esto ocurre en el caso de “El tambor de hojalata”, a todas luces una película bastante irregular y que se divididir en dos partes claramente diferenciadas.

Lo mejor de la película está en sus primeros tres cuartos de hora, con un arranque muy bien narrado que sirve de introducción a los personajes y la historia. En ese tramo, la película refleja a la perfección el espíritu de la novela, con una mezcla de elementos surrealistas y satíricos, empleando un tono narrativo que puede encuadrarse dentro del realismo mágico. También contiene esa parte las escenas más logradas del film como el sabotaje por parte de Oscar del mitín nazi, o cuando rompe las vidrieras de la iglesia con sus gritos. Sin embargo, conforme avanza el metraje, da la sensanción de que la película pierde fuelle, a la vez que va decayendo el interés de la historia, quizás porque quiere reflejar con demasiado detalle la novela, dejando de lado la precisión narrativa. Otro problema añadido es que da la impresión de que en su primera parte, que abarca la mitad de la novela, la película haya querido copiar minuciosamente los hechos que se cuentan en la novela, para luego precipitar de una manera bastante brusca los acontecimientos que se narran en la segunda mitad del libro. Por ello, el desenlace (al que se dedican apenas 40 minutos de los 140 totales) resulta un tanto deslavazado, incoherente y apresurado, especialmente si no se ha leído la novela.

Además, en más de un aspecto “El tambor de hojalata” es un film que no ha envejecido bien. Sin duda, en la época de su estreno debió impactar por su aroma de cine de vanguardia, y la escabrosidad de algunas de sus escenas, sacadas directamente del libro. Pero hoy día, para un público mucho más acostumbrado a los excesos visuales de todo tipo, lo cierto es que resulta mucho menos impactante. Con todo hay que reconocer que la película tiene aspectos bastante buenos como la ambientación, la fotografía, y el trabajo de los actores principales, todos ellos muy convincentes en sus respectivos papeles, con especial mención del niño David Bennent que da vida a un personaje sumamente complicado de interpretar como el de Oscar.

En definitiva, y pese a sus innegables defectos, “El tambor de hojalata” supone una digna adaptación de una de las novelas capitales del S. XX. No obstante, es una película que no termina de resultar redonda por los motivos antes expuestos. Un film que llenará a medias a los lectores de la novela, y que, muy posiblemente, dejará fríos al resto de espectadores.

Calificación: 6/10

lunes, 13 de abril de 2009

Espias en la sombra (Les femmes de l'ombre)

Espias en la sombra (2008)

La acción nos sitúa en Mayo de 1944 pocas semanas antes del desembarco en Normandia. Louis Desfontaines (Sophie Marceu) es una agente francesa del SOE británico, llamada para encabezar una peligrosa misión en suelo francés. Liderando junto a su hermano Pierre un comando formado por cinco mujeres, deberá liberar a un geólogo del servicio secreto, conocedor de los secretos del Día D, enviado por error a un hospital alemán en Normandia. Al mismo tiempo, un oficial de contraespionaje de la SS, el coronel Heindrich, intentará por todos los medios localizar al geólogo para sacarle la información que necesita para confirmar sus sospechas acerca de que Normandia será el lugar elegido por los aliados para desembarcar en Francia.

Las historias sobre la resistencia y las redes espionaje en la Europa ocupada por los nazis han sido tradicionalmente una  fuente casi inagotable de inspiración para decenas de títulos ambientados en la II GM. Siguiendo esta corriente,  esta producción francesa del director Jean Paul Salóme supone una nueva aproximación a dicho tema, con la particularidad de que se trata de una historia protagonizada por mujeres que quiere rendir homenaje a la participación femenina en la contienda, y su contribución a la victoria aliada. Una historia, por cierto, que parece más que inspirada en una novela de Ken Follet titulada “Alto Riesgo” con la que la película comparte muchas similitudes argumentales. Aunque, eso sí, las nacionalidades del jefe y miembros del comando (norteamericano y británicas, en la novela) han sido convenientemente cambiadas para que sea una historia netamente francesa.

Lo primero que llama la atención del film es comprobar –para sonrojo de la industria cinematográfica patria- como un pais europeo como Francia puede igualar a las más caras producciones hollywoodienses en lo tocante a los aspectos técnicos. En ese sentido, la película resulta sobresaliente en cuanto ambientación, fotografía y efectos especiales, y demuestra que el cine europeo no tiene nada que envidiar al norteamericano a la hora de producir films con una puesta en escena espectacular. Sin embargo, y curiosamente, al menos en este caso, “Espias en la sombra” no solo trasvasa al cine europeo los mejores aspectos del norteamericano, sino también sus defectos. Y digo esto porque, entrando a valorar la calidad intrínseca del film, lo cierto es que este presenta más de un aspecto fallido.

En primer lugar, la historia tiene un desarrollo bastante convencional y plano, con una sucesión de escenas acción y fuegos de artificio que no están debidamente conectadas con una parte discursiva medianamente elaborada o algún tipo de tensión dramática que sirva de engarce para las sucesivas escenas de acción. Los personajes, asimismo, resultan bastante estereotipados (el coronel nazi malvado, la abnegada luchadora, la mujer dispuesta al sacrifico torturada por su pasado… etc) y no aportan nada nuevo. Finalmente –y lo que es peor tratándose de un film de acción- pese a que pasan muchas cosas en pantalla a lo largo de sus casi dos horas de metraje, lo cierto es que el interés de la historia decae muy rápidamente, e incluso se hace aburrida en más de un momento. Por lo demás, el desarrollo de la trama no aporta nada (absolutamente, nada) nuevo al género, por lo que el espectador asiste más con resignación que con interés al mismo.

Por ello, y pese a la brillante factura formal que presenta el film, “Espías en la sombra” se queda en un tópico film de acción y aventuras bélicas al uso, que sirve también de vehículo para el lucimiento de la belleza de Sophie Marceau, y del resto de actrices, que en general cumplen bien sus papeles, aunque estos no den demasiado de si. Pero quien espere encontrar cierto rigor histórico o profundidad argumental, mejor que elija otra película. Si algo demuestra este tipo de cine, es que –como apuntaba antes- las producciones europeas pueden ya igualar a las norteamericanas en cuanto a medios de producción, ahora solo faltan buenas historias que respalden y den profundidad a la excelencia técnica.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 8 de abril de 2009

El Ogro (Der Unhold)

El ogro (1996)

Abel Tiffauges (John Malkovich) es un niño huerfano introvertido y apocado que pierde a su único ámigo debido a un incendio en el hospicio. Años después, ya de adulto, Abel vive trabajando como mecánico en las afueras de París, relacionándose casi únicamente con niños y animales. La vida de Abel se ve truncada cuando es acusado de agredir sexualmente a una niña, pero la invasión alemana hace que sea enviado al frente en vez de ir a la cárcel. Sin embargo pronto es capturado y enviado como prisionero de guerra a realizar trabajos forzados en Prusia Oriental. Alli, de manera casual trabará conocimiento con el jefe de guardabosques del Reich, y a través de este, acabará siendo miembro del pabellón de caza del mariscal del aire Herman Goering. Finalmente, tras una serie de peripecias, Abel terminará por actuar como reclutador en la Napola del Castillo de Kaltenborn, donde cientos de jovenes alemanes reciben formación para ser la futura élite del III Reich.

Realizada en forma de coproducción europea entre Alemania, Francia y Gan Bretaña, “El ogro” supuso la adaptación para la gran pantalla de una novela del escritor francés Michel Tournier titulada “El rey de los alisios”, bajo la direccion del realizador alemán Volker Schlöndorff. Lo primero que llama la atención de “El ogro” es que se trata de un film un tanto atípico, quizás por el tono marcadamente poético que adopta la historia, y porque supone un viaje a las entrañas de Alemania durante la II GM, además de constituir una ácida reflexión sobre la naturaleza humana en general y el nazismo en particular. Toda la historia gira en torno al personaje central, Abel, muy bien interpretado por John Malkovich, dando vida al “ogro”, que es también narrador en primera persona, a la vez que eje fundamental de la historia.

En cuanto a la valoración del film, he de decir que este me ha parecido un tanto irregular. No cabe duda que el marco histórico que abarca y la perspectiva usada para narrar la II GM y la caida de la Alemania nazi desde dentro es bastante interesante a la vez que relativamente novedosa. Sin embargo, en mi opinión, la película no termina de hilvanar bien los distintos temas que apunta, ni tampoco sabe encontrar el tono adecuado de la narración, que se queda a medio camino entre la fábula poética y lo realista sin terminar de decantarse por ninguno de los dos estilos. Asimismo, el personaje de Abel da la impresión de resultar un tanto plano, algunos matices más a la hora de describir su personalidad habrían sido de agradecer. A esto se le añade que –como suele ser habitual en el cine alemán- el ritmo de la narración no es demasiado vivo, y aunque sus dos horas de duración no llegan a hacerse pesadas, si que acusa algún que otro bajón, aunque en el ultimo tercio de metraje vuelve a levantar el vuelo.

No obstante, hay que reconocer que la película tiene una ambientación sobresaliente, y algunas escenas logradas como por ejemplo las de la fiesta de caza en el pabellón de Goering o el desfile nocturno de antorchas en Kaltenborn y el subsiguiente diálogo del Conde con Abel acerca del nazismo. También es destacable el poético monólogo final que sirve de epílogo a la historia, posiblemente lo mejor de la misma:

Había una vez un marinero que en medio de una tormenta marina, teniendo miedo de morir en pecado, cargó sobre sus hombros a un niño, esperando que al salvar al muchacho se salvaría a sí mismo, pues la inocencia del niño le ayudaría a obtener la misericordia de Dios. Recordad siempre que estáis bajo el signo de san Cristobal: sois portadores de niños. Recordad que mientras llevéis a un niño, podréis eludir el mal refugiándoos bajo el manto de la inocencia, atravesaréis ríos, tempestades, podréis atravesar incluso las llamas del pecado.

En resumen, “El Ogro” es una típica producción europea que se sigue con interés, aunque no con apasionamiento. Un film quizás un tanto fallido en cuanto a sus planteamientos, pero de más que correcta factura y con una temática bastante atractiva. Por ello, aunque no termine de desarrollar plenamente todo lo que apunta, merece la pena verse.

Calificación: 6,5/10