
La Ladrona de Libros (2013)
Pocos meses antes del estallido de la II GM la niña Liesel
Merminger, hija de una familia comunista detenida por los nazis, es enviada junto
a su hermano pequeño para reunirse con sus padres de adopción en una pequeña
ciudad de Baviera. Sin embargo, el
hermano muere durante el viaje, lo cual sumirá a Liesel en una profunda
tristeza que irá superando gracias al cariño de su padre adoptivo Hans
Hubermann (Geoffrey Rush), quien le enseña a leer y le inculca el amor por la
lectura; y a las atenciones de su vecino y compañero de colegio Rudy. Sin
embargo la apacible existencia de Liesel junto a su nueva familia se verá
alterada cuando Hans decide acoger en su casa a Max, un judío fugitivo que se
instalará en el sótano de la vivienda y con quien Liesel establece una estrecha
y secreta amistad, basada en la pasión que ambos sienten por los libros.
La Ladrona de Libros es la adaptación para la gran pantalla
de la novela homónima de Markus Zusak, que apareció publicada en 2005 y se
convirtió en uno de los Best Seller de mayor éxito dentro de los libros
destinados al público infantil, manteniéndose durante cuatro años entre los
libros más vendidos en EEUU. No es de
extrañar, por tanto, que la historia haya sido llevada a la gran pantalla, en
este caso de la mano del director Brian Percival, quien ha desarrollado la mayor parte de su
carrera profesional en el mundo televisivo, alcanzando la notoriedad por su labor de
dirección de la galardonada serie británica Downton Abbey.
En ese sentido, se nota que Percival es un realizador
acostumbrado a manejar producciones de época, puesto que la ambientación y
puesta en escena resulta, de largo, el aspecto más cuidado y sobresaliente del
film. La recreación de los lugares y ambientes de Alemania en la época de la II
GM resulta bastante esmerada, con una puesta en escena impecable y cuidada
hasta el mínimo detalle. Lamentablemente, considero que la historia novelesca
que sirve de eje argumental al film no termina estar del todo bien
desarrollada. Se nota demasiado que la película quiere agradar al público
general, y por ello evita cualquier exceso dramático, prefiriendo optar por un
tono narrativo descaradamente sentimental y edulcorado, yendo a lo seguro, sin
salirse de lo que podríamos denominar “narración mainstream”. Esto se traduce
en que la parte central del relato resulte más bien plana y sin ritmo, lastrada por un guión excesivamente convencional. Y ello a pesar del buen hacer interpretativo de los actores principales,
encabezados por el siempre eficaz Geoffrey Rush, y el solvente trabajo de la
niña Sophie Nelisse, en el papel de Liesel.
Pero, como apuntaba,
a la película le falta capacidad para ahondar en los sentimientos de sus personajes y
despertar la fascinación del espectador, a pesar de tener un desenlace que sí transmite una cierta carga emotiva, aunque quizás resulta excesivamente almibarado en
su conjunto. A destacar, aparte de la mencionada labor actoral, algunos
momentos interesantes como la recreación de la Noche de los Cristales Rotos, o
la escena de la quema de libros, secuencias que logran romper la monotonía en una narración que al final
resulta más bien plana. Sin duda (pese a no haber leído la nóvela original)
estamos ante una de esas historias que ofrecían más posibilidades de cara a su
adaptación al cine. Al final, La Ladrona de Libros se queda en un título
agradable de ver, aunque falto de ritmo, de profundidad narrativa, y demasiado
convencional en su desarrollo. Unos de esos films más interesantes por lo
cuentan que por la forma de contarlo, y que sin duda desperdicia en gran medida
una historia que podría haber dado más de sí.
Calificación: 5,5/10















