Isla de Java, 1942. El Doctor Corydon Wassell (Gary Cooper), un antiguo médico rural y misionero en China, es uno de los abnegados médicos de la marina norteamericana. Mientras se produce la invasión de Java por las tropas japonesas, el doctor Wassel se ocupa de aliviarles los sufrimientos a las decenas de heridos norteamericanos que esperan la evacuación. Cuando finalmente llega la orden evacuación, esta solo abarca a los heridos que pueden andar, por lo que Wassel decide quedarse junto con los heridos inmovilizados, aun a riesgo de su propia vida, para evitar que caigan en manos de los japoneses.El famoso realizador Cecil B. DeMille no pudo sustraerse a los esfuerzos propagándísticos de Hollywood en apoyo de la causa aliada, y puso su granito de arena rodando esta película basada en la historia real del heroico médico Corydon M. Wassel, cuya actuación salvó las vidas de decenas de heridos que fueron dejados atrás durante la evacuación de Java por los aliados en 1942. La acción de Wassel le valió una condecoración y la pública gratitud del presidente Roosevelt en unos de sus discursos radiados.
Como todo el cine de DeMille, el film destaca por una cuidada ambientación y algunas escenas multitudinarias que eran muy del gusto del director. Lo cierto es que el film, hoy dia, ha perdido gran parte de su vigencia, aunque hay que un par de aspectos que lo sacan de la mediocridad. El primero de ellos es la siempre imponente presencia escénica del gran Gary Cooper, encarnando uno de esos papeles de heroe sencillo y abnegado que tan bien se le daban. El segundo, radica en unas escenas de acción, pocas, pero extraordinariamente bien filmadas para la época: tanto las secuencias de la huida de la columna motorizada transportando los heridos atravesando la barrera de artilleria; como el ataque de los aviones japoneses contra el buque norteamericano son bastante buenas y muy realistas tratándose de los años 40.
Por lo demás, el film paga los peajes propios de los filmes de la época, lo que hace que haya resistido mal el paso del tiempo. El ritmo es demasiado lento en la primera hora y media del metraje, la cual está plagada de los típicos interludios románticos tontorrones que se estilaban en esa época. Y por supuesto, el desenlace consiste en el típico “happy end” coronado por el reconocimiento del heroico protagonista.
En definitiva, “Por el Valle de las Sombras” es un título menor dentro de la filmografía de DeMille. Solo memorable por la presencia de Gary Cooper y por sus secuencias de acción, escasas pero muy logradas para la época.
Calificación: 5,5/10


















