BIENVENIDO

Gracias por visitar este Blog.

Se pueden publicar comentarios en cualquier reseña. Para consultar reseñas antiguas, solo tienes que pinchar en "Listado Alfábetico de las películas del Blog".

Todos los comentarios serán contestados. Para plantear dudas, sugerencias o cuestiones puedes enviar un e-mail a: sgmcine@hotmail.com

Actualmente hay 375 reseñas publicadas.

domingo, 16 de enero de 2011

The Brest Fortress (Brestskaya krepost)

The Brest Fortress (2010)

La historia comienza el 21 de junio de 1941. Una calurosa tarde de verano, el joven cadete Alexander Afimov, integrante de la banda de música militar de la guarnición de Brest, disfruta de la apacible vida del acuartelamiento. Sin embargo, solo un día más tarde, los alemanes atacan por sorpresa, cercando la ciudadela de Brest, e iniciando un intenso asalto que choca con la encarnizada defensa de los soldados rusos. Durante los días siguientes, Afimov será testigo de excepción de la heroica resistencia de la posición frente al ataque enemigo, una defensa liderada por tres oficiales: el comandante Pyotr Gavrilov, el comisario Efim Fomin, y el teniente Andrey Kizhevatov, decididos a enfrentarse a los alemanes hasta el último aliento.

El cerco de la fortaleza de Brest fue uno de los combates más encarnizados de los que se libraron durante la fase inicial de la Operación Barbarroja, la invasión de la URSS por parte de la Werhmacht alemana. La ciudadela de Brest era una antigua fortificación rusa del S. XIX situada a orillas del Rio Bug, que ya había sido ocupada por los alemanes tras la invasión de Polonia en 1939, pero que volvió a manos rusas en virtud de los términos del pacto Molotov – Ribbentrop para la partición del territorio polaco. En 1941, dicha posición, situada en el eje de avance del Grupo de Ejércitos Centro, era uno de los objetivos fronterizos claves de Barbarroja. Al comienzo de la invasión alemana, la guarnición de la ciudadela ascendía a unos 3.500 hombres entre soldados, guardias fronterizos y miembros del NKVD.

Los alemanes pensaron que podrían capturar la posición rápidamente, pero el asalto inicial fue rechazado por la encarnizada resistencia de los defensores, bien atrincherados tras los espesos muros de las fortificaciones. Al final, la ciudadela resistió durante 8 días el asedio (del 22 al 30 de junio de 1941) y su captura le costó a la Werhmacht  unas 1.500 bajas entre muertos y heridos, amén de tener que recurrir al apoyo intensivo de la Luftwaffe para reducir a los tenaces defensores rusos. De este modo, el asedio de Brest se convirtió en paradigma de la resistencia del Ejército Rojo durante las primeras semanas de la guerra, razon por la que en 1965 el gobierno soviético decidió otorgarle a la ciudadela el nombre honorífico de “Fortaleza Heroica”, creando en el lugar un museo memorial dedicado a los defensores de Brest. El proyecto de llevar la historia del cerco de Brest al cine ha contado con un presupuesto de 7 millones de dólares, y se ha financiado gracias a la coproducción entre estudios de Rusia y Bielorrusia, con una importante participación de la televisión pública bielorrusa, que aportó la mayor parte del dinero necesario para el rodaje.

Naturalmente, The Brest Fortress viene a rescatar la memoria y a rendir homenaje al valor de los defensores de la fortaleza, la mayoría de los cuales murieron en combate o fueron capturados por los nazis tras la rendición de la misma. La película arranca mostrando una excelente puesta en escena, en la que destaca la esmerada reconstrucción de los escenarios tanto exteriores como interiores, una muy cuidada ambientación, y un perfecto atrezzo militar, que incluye la aparición de varios carros alemanes Panzer III que parecen auténticos tanques de la II GM. Además, también hay que reseñar la soberbia calidad de la fotografía, que viene redondear el sobresaliente nivel del apartado técnico del film.

Sin embargo, entrando a valorar el aspecto narrativo, no puede decirse que el desarrollo de la historia raye al mismo nivel que los aspectos técnicos. Y ello porque la película adopta desde el primer momento un tono clara e inequívocamente patriótico a la hora de relatar los hechos, dejando poco lugar a la interpretación del espectador: esta es una historia de “buenos” (los rusos) frente a los malos (los alemanes). Personalmente eché en falta alguna mención de la perspectiva de la batalla desde el otro bando, aun cuando fuera con carácter secundario, pero que viniera a completar el punto de vista soviético sobre la batalla.

Por otra parte, la película desde luego no adolece de falta de acción, ya que más de tres cuartas partes de su metraje se dedican a mostrar escenas de acción y combates, con breves interludios entre ellas. Pero por esa misma razón, la parte discursiva queda en un muy segundo plano, y el desarrollo de los personajes centrales resulta más bien esquemático. En cuanto a las actuaciones, hay que decir que los intérpretes cumplen sin grandes alardes en sus respectivos papeles, que por otra parte, son más bien estereotipados y tampoco dejaban demasiado lugar al lucimiento de los actores. No obstante, hay que reconocer que la escenas de acción están en general muy bien filmadas, con el sello visual hiperrealista que viene siendo habitual en las más recientes producciones bélicas, lo cual compensa en parte el tono excesivamente patriotero de la historia y la falta de equilibrio existente entre la parte discursiva y la parte bélica del film.

En conclusión, The Brest Fortress es un título que ofrece unas muy interesantes escenas bélicas de notable factura visual. Sin embargo, desde el punto de vista narrativo, recurre a fórmulas y posiciones ya muy superadas en la actualidad. Pese a ello, a buen seguro agradará a los aficionados al cine bélico por su buen hacer en el apartado técnico y por rememorar una de las grandes batallas de la II GM.

Calificación: 6/10

La Pelicula en You Tube (9 Archivos, V.O. con subtitulos en inglés)

lunes, 10 de enero de 2011

Los amanereces son aquí mas apacibles (A zori zdes tikhie)

Los amaneceres son aqui mas apacibles (1972)

La historia nos sitúa en Karelia, en la frontera entre Finlandia y Rusia, en 1941. En una diminuta aldea situada en la retaguardia de un tranquilo sector del frente, el Sargento Mayor Vaskov recibe el encargo de establecer una posición de batería antiaérea. Poco después, y ante la sorpresa de Vaskov, el mando de la zona le envía un pelotón de mujeres que serán las encargadas de servir los cañones antiaéreos. Pese a las reticencias iniciales del sargento, pronto la camaradería ira surgiendo entre el y sus subordinadas, cuyas historias personales se irán poniendo gradualmente de manifiesto. Un día, la idílica tranquilidad del frente se ve alterada cuando una de las mujeres descubre en el bosque la presencia de dos paracaidistas alemanes, lo que hará que Vaskov, junto con cinco de sus combatientes, salgan en su búsqueda.

Los amaneceres son aquí más apacibles supuso la adaptación cinematográfica del libro homónimo del escritor ruso Boris Vasilyev, autor de varias novelas bélicas inspiradas en los hechos acaecidos durante la guerra contra el invasor alemán. Tras su estreno, la película tuvo una buena acogida en la URSS e incluso llegó a ser nominada para el Oscar a la mejor película extranjera en la edición de 1973, todo un hito en una época en la que las relaciones diplomáticas e internacionales entre la URSS y EEUU aun no se habían normalizado. Pero después de recibir tales reconocimientos, el film cayó en un injusto olvido, hasta que en 2004 apareció nuevamente editado en formato DVD, lo cual permitió que la película volviera a tener cierta difusión en el mercado occidental.

Y es una suerte que haya sido asi, porque lo cierto es que Los amaneceres son aquí mas apacibles puede considerarse una de las mejores películas soviéticas sobre la II GM. Lejos de recrearse en los aspectos épicos o propagandísticos, el film nos ofrece una historia poética, de hondo calado humano, acerca del drama de la guerra y el sacrifio personal que todo conflicto implica, amén de constituir un sentido homenaje a las mujeres que lucharon y murieron en el frente de batalla. En la primera mitad del film -que, bajo mi punto de vista, condensa lo mejor del mismo- asistimos a la presentación de los personajes y al desarrollo de sus respectivas historias, de modo que con un ritmo pausado, vamos conociendo a las protagonistas, sus motivaciones y sus vidas anteriores al estallido de la guerra, narradas mediante una serie de flashbacks de tono ligeramente onírico.

No faltan tampoco unas bien dosificadas notas de humor a la hora de describir el inevitable choque de mentalidades entre el puntilloso sargento Vaskov y sus subordinadas, pese a lo cual irá surgiendo gradualmente entre ellos un inevitable sentimiento de camaradería. También me gustó la forma en que son descritas las protagonistas de la historia, de una manera muy humana, como mujeres embarcadas en una guerra, pero que no por ello renuncian a las inclinaciones propias de su feminidad. Tras esa primera parte, la segunda mitad del film, que contiene la parte estrictamente bélica del relato, nos muestra como Vaskov y sus combatientes se enfrentan de manera dramática a un grupo de paracaidistas alemanes en un duelo desigual. Quizás esta parte resulta más convencional en su desarrollo y en algunos momentos, se hace algo lenta, pero es bastante realista y sirve adecuadamente para construir un crescendo narrativo que conduce al trágico desenlace y emotivo epílogo del film, además de contener algunos elementos antibelicistas que recuerdan a títulos anteriores como "Sin novedad en el frente".

En el apartado interpretativo, y pese a que el reparto no contó con ninguna cara conocida, hay que reconocer que el protagonista, Andrei Martinov, compone un muy buen personaje encarnando al abnegado Sargento Vaskov, y está muy bien respaldado por las intérpretes femeninas, todas las cuales resultan muy creíbles en sus respectivos papeles.

En conclusión, Los amaneceres son aqui más apacibles constituye una magnífica muestra del cine bélico soviético en lo que a calidad artística se refiere. Es un título que ofrece una muy emotiva historia humana, desprovista de ínfulas épicas o propagandísticas, y narrada de forma un tanto pausada, pero que logra conmover al espectador en más de un momento. Un título a descubrir, cuyo visionado recomiendo a todo aquel que aprecie el cine de calidad y rico en matices narrativos.

Calificación: 7/10

miércoles, 5 de enero de 2011

Kamikaze: moriremos por los que amamos (Ore wa, kimi no tame ni koso shini ni iku)

Kamikaze: moriremos por los que amamos (2007)

La historia comienza en 1944. Ante la cada vez más desesperada situación militar de las fuerzas japonesas en el Pacífico, el vicealmirante Onishi decide crear un cuerpo de pilotos suicidas, denominados Kamikazes, para atacar los buques de la flota norteamericana estrellando contra ellos sus aviones cargados de bombas. La historia se centra en el jefe de una de estas unidades kamikaze, el alférez Tabata, y la señora Tome, la encargada de un restaurante junto a la base aérea de Chira, donde se preparan los pilotos suicidas, que irá narrando la historia y las preocupaciones de estos jóvenes durante las semanas anteriores a ser enviados al combate.

Kamikaze, moriremos por los que amamos es una reciente producción japonesa dirigida por Taku Shinjo con guión basado en el libro de Shintaro Ishishara, antiguo gobernador de Tokyo, quien recopiló los testimonios de varios pilotos kamikaze gracias a la colaboración de Tome Torihama. Esta mujer era la antigua encargada un restaurante cercano a base aerea de Chira, desde donde partieron cientos de pilotos suicidas con destino a Okinawa durante las últimas semanas de la guerra, gracias a lo cual tuvo la oportunidad de tratar personalmente a muchos de esos jóvenes pilotos kamikaze, y conocer sus historias personales, que sirvieron de base para el libro de Ishishara y que inspiraron las historias que aparecen en el film.

De este modo, inspirandose directamente en los relatos del libro, Kamikaze moriremos por los que amamos ofrece una perspectiva que podemos considerar novedosa a la hora de describir las motivaciones de los jóvenes pilotos japoneses que aceptaron inmolarse en un acto de sacrificio ya inútil a esas alturas de la guerra. En ese sentido, la película ofrece un retrato de los kamikazes que se aparta diametralmente del tópico de fanáticos combatientes, deshumanizados y sin sentimientos, para mostrar una semblanza mucho más humana de ellos. Apartándose del estereotipo, el film nos muestra a un conjunto de jóvenes recien salidos de la adolescencia, con inquietudes artísticas, enamorados e inquietos por la suerte de sus familiares, que fueron coaccionados moralmente e incluso obligados por sus superiores a realizar misiones suicididas. Un enfoque ciertamente novedoso, y que resulta bastante enriquecedor desde el punto de vista histórico.

No obstante, a la hora de desarrollar el tema, bajo mi punto de vista la historia no termina de conectar totalmente con el espectador. Y ello es principalmente debido a que la parte dramática de la narración, que ocupa dos tercios del total del metraje, resulta bastante irregular. Aunque hay algunas escenas de diálogo bastante logradas (por ejemplo, cuando el hermano menor de uno de los kamikaze pregunta ingenuamente a este: “Si tu mueres…¿Japón gana?"), en general, la película abusa de secuencias discursivas que resultan más bien planas y reiterativas. En cuanto a la parte bélica, es destacable la aparición de varios aviones que parecen auténticos cazas Ki-43 Oscar, y la recreación de los ataques contra la flota norteamericana, mediante unos excelentes efectos visuales generados por ordenador que dotan de espectacularidad a la parte bélica del relato, pese a que esta queda finalmente un tanto encorsetada, entre la parte dramática y el dilatado epílogo de la historia, al que claramente le sobran varios minutos de metraje.

En resumen, Kamikaze, moriremos por los que amamos es una interesante muestra del cine bélico japonés, cuyo principal aliciente es el de ofrecernos la versión japonesa del conflicto desde una nueva perspectiva. No es un film del todo redondo en el plano cinematográfico, pero sí que es un título de correcta factura y bastante logrado en el plano visual. Agradará sin duda a los aficionados al cine de la II GM.

Calificación: 6/10

sábado, 1 de enero de 2011

Almirante Yamamoto (Rengo kantai shirei chôkan: Yamamoto Isoroku)

Almirante Yamamoto (1968)

La historia comienza en 1939. Mientras la guerra en Europa hace que muchos altos mandos militares japoneses presionen al gobierno para establecer una alianza con Alemania, el Almirante Isoroku Yamamoto (Toshiro Mifune) se muestra contrario a la guerra contra los Estados Unidos, advirtiendo al estado mayor del poder industrial norteamericano, lo cual le granjeará la enemistad de los comandantes del ejército. No obstante, cuando el gobierno japonés decide entrar finalmente en la guerra atacando Pearl Harbor, Yamamoto se pondrá al frente de la Flota Combinada de la Marina Imperial para dirigir las operaciones navales a lo ancho del Pacífico.

Rengo kantai shirei chôkan: Yamamoto Isoroku (“El Almirante de la flota combinada: Isoroku Yamamoto”), es una producción nipona de finales de la década de los 60, dedicada al que probablemente es el militar japonés más famoso del S. XX, el almirante Yamamoto. Al estallar la II GM, Yamamoto, que había participado como alferez en la Batalla de Tsushima en 1905, ya era uno de los militares japoneses más respetados y prestigiosos, y su temprana muerte en combate aéreo en 1943, hizo que su figura fuera elevada a la categoría de héroe legendario para el pueblo japonés. En este caso, la narración abarca el periodo comprendido entre 1939, y la muerte del almirante, acaecida el 18 de Abril de 1943, tras ser derribado el bombardero en que viajaba por una escuadrilla de cazas P-38, especialmente enviada a interceptar el avión de Yamamoto, al tener conocimiento la inteligencia aliada de la ruta que iba a seguir el mismo, gracias a la intercepción de los mensajes cifrados japoneses.

En ese sentido, el film ofrece una correcta síntesis de los principales hechos políticos y militares del periodo que relata, además de ofrecer un retrato bastante elogioso –y a veces, casi hagiográfico- del personaje. Personalmente me gustó especialmente la parte que muestra la posición cauta de Yamamoto respecto a las posibilidades reales de Japón de vencer en una guerra contra los aliados occidentales, y la preparación del ataque a Pearl Harbor. Tampoco está mal como se relata la derrota japonesa en Midway, reflejando con fidelidad las circunstancias que determinaron la destrucción de la escuadra de portaaviones del almirante Nagumo en dicha decisiva batalla naval, que cambió definitivamente la suerte de la guerra en el Pacífico.

Ahora bien, la película también tiene aspectos mucho menos logrados, aparte del ya mencionado retrato enteramente benigno de Yamamoto. En primer lugar, para recrear las escenas de combates aéreos y navales, quitando algunos planos filmados y de material de archivo que están bien insertados, se emplearon una serie de maquetas bastante evidentes y burdas, de modo que los efectos visuales resultan bastante deficientes incluso para los cánones de la época. No en vano, la realización de los efectos especiales correspondió a Eiji Tsuburaya, conocido mundialmente en aquella época por ser el responsable de los efectos visuales de las películas de la serie “Godzilla”, que eran producciones de pura serie B.

Además, la película adolece de otro defecto muy común a las producciones bélicas japonesas: su absoluto maniqueísmo a la hora de presentar las motivaciones japonesas para entrar en la guerra, que fueron de carácter puramente imperialista e incluso racista. Aunque al menos, hay que reconocer que contiene cierto atisbo de autocrítica al mostrar la insidiosa influencia del patriotismo exaltado de los jefes del ejército de tierra, impacientes por entrar en la guerra del lado del Eje. Igualmente, el retrato que se hace de los políticos y militares japoneses en general, resulta bastante amable, mostrando una galería de personajes más bien planos y esquemáticos. En cualquier caso, es destacable el enorme carisma interpretativo del que hace gala el actor Toshiro Mifune encarnando a Yamamoto, un papel que repetiría ocho años más tarde, volviéndose a poner en la piel del famoso almirante en “La Batalla de Midway”.

En resumidas cuentas, Almirante Yamamoto ofrece un correcto relato histórico-biográfico sobre el personaje. Pero desde el punto de vista cinematográfico, la película es bastante mediocre en el aspecto visual y narrativo. Merece la pena verse sobre todo por la interpretación de Mifune, y agradará al aficionado a la historia de la II GM, pero es un título que, en cuanto a calidad artística, no pasa de discreto.

Calificación: 4/10

viernes, 17 de diciembre de 2010

Into the Storm

Into the Storm (2009)

La acción comienza en julio de 1945. Mientras Winston Churchill descansa en la costa francesa esperando a conocer el resultado de las elecciones legislativas británicas, el primer ministro irá recordando los difíciles momentos vividos al frente del gobierno británico durante la guerra, desde su nombramiento como Primer Ministro en mayo de 1940, pasando por la derrota de Francia, la retirada de Dunkerke, y su lucha en solitario para enfrentarse a Hitler, hasta la derrota final de la Alemania Nazi.

Into the Storm, Churchill at War ("En la Tormenta, Churchill en guerra"), es un telefilm que viene a ser la segunda parte del relato biográfico sobre la figura de Winston Churchill, iniciado por la productora HBO con la estupenda “Amenaza de Tormenta”, la cual narraba los principales hechos acaecidos en la vida del futuro primer ministro en los años inmediatamente anteriores al estallido de la II GM. Por tanto, Into the Storm nos ofrece la continuación cronológica de dicho relato, centrándose ahora en la narración de los años de Churchill al frente del gobierno del Reino Unido, durante el curso de la II GM.

En cuanto a la valoración del film, hay que empezar diciendo que este mantiene el sello de las producciones HBO en cuanto a la calidad de la ambientación, la recreación histórica y la puesta en escena, que son excelentes. En el plano interpretativo, las actuaciones son igualmente bastante buenas, con el actor irlandés Brendan Gleeson sustituyendo a Albert Finney en el papel de Churchill, un papel que le valió para ganar el Emmy a la mejor interpretación masculina, aunque, comparando ambas actuaciones, personalmente me convenció más la de Finney. La película también reproduce algunos de los más famosos y emotivos discursos de Churchill incitando a continuar la lucha, como el celebérrimo “Lucharemos en los mares y océanos, lucharemos en las playas, en las colinas…”. Además, siguiendo la linea de Amenaza de Tormenta el relato no evita abordar los aspectos menos amables de la personalidad de Churchill: su carácter irritable, sus prejuicios clasistas, y sus problemas personales y afectivos, lo cual viene a completar en el plano personal el retrato político e histórico del personaje.

Sin embargo, la película también tiene falla en algunos aspectos importantes, especialmente en el plano narrativo. La idea de comprimir los principales sucesos de seis años de guerra en un telefilm de hora y media de duración no termina de funcionar bien, ya que demasiados hechos importantes son narrados de forma esquemática, y además los saltos temporales no quedan del todo bien explicados. De esta manera, el espectador que no conozca bien los hechos históricos de la II GM puede perderse en más de un momento de la narración. Es indudable que para abarcar con la debida amplitud los años de Churchill al frente del gobierno, habría sido mucho más apropiado el formato de una miniserie de varios capítulos, que hubiera permitido desarrollar con una mayor coherencia y detalle el relato del conjunto de hechos políticos y militares acaecidos entre 1940 y 1945.

En cualquier caso, Into the Storm es uno de esos títulos que será apreciado por los aficionados al cine histórico, no solo por lo esmerado de su factura formal, sino también por ofrecer una más que correcta semblanza de uno de los personajes claves del siglo XX. Aunque bajo mi punto de vista “Amenaza de Tormenta” estaba un peldaño por encima de esta, no cabe duda que Into the Storm viene a completar de una manera bastante digna el relato biográfico de Churchill, aceptando el hecho de que se queda algo corta en el plano narrativo. Un título recomendable que agradará a los aficionados al cine histórico en general.

Calificación: 6/10

viernes, 3 de diciembre de 2010

John Rabe

John Rabe (2009)

Nanking, China, Noviembre de 1937. Tras una larga estancia en el país asiático, el alemán John Rabe (Ulrich Tukur), jefe de la planta hidroeléctrica que la empresa alemana Siemens tiene en la ciudad, prepara su retorno a Alemania. Sin embargo, cuando las tropas japonesas se acercan a la ciudad con intención de tomarla por asalto, coincidiendo con el día de la despedida oficial de Rabe ante las autoridades locales, los japoneses comienzan sus bombardeos. Ante el cariz de los acontecimientos, Rabe, con la ayuda del médico británico Robert Wilson (Steve Buscemi), la directora de la universidad de Nanking, y el diplomatico alemán Georg Rosen (Daniel Brulh), deciden organizar una “zona de seguridad” en el interior de la ciudad para proteger a los ciudadanos chinos de las atrocidades de los soldados nipones.

Es curioso comprobar como la guerra chino-japonesa, hasta hace poco un conflicto bélico semidesconocido y olvidado por el cine, se ha convertido en los último años en objeto de varias producciones de estimable presupuesto como las muy recientes Los niños de Huang Shi o la magnífica, Ciudad de vida y muerte.

En este caso, John Rabe aborda la reconstrucción de los hechos que rodearon la captura de Nanking por parte de las tropas imperiales japonesas, y la subsiguiente infame masacre, desde la perspectiva de este ciudadano alemán, miembro del partido nazi, que no dudó en arriesgar su propia vida y seguridad para ayudar a la población china frente a la barbarie japonesa. Los esfuerzos de Rabe, junto a los de otros residentes europeos en Nanking, sirvieron para crear una zona de seguridad donde se refugiaron más de 200.000 habitantes de Nanking, que salvaron sus vidas gracias a la existencia de dicha zona. Sin embargo, pese a la hazaña humanitaria conseguida, John Rabe no fue profeta en su tierra. A su vuelta a Alemania, en Febrero de 1938, su denuncia de los crímenes japoneses en Nanking solo le valió para ser arrestado por la Gestapo y ver como sus documentos sobre la masacre eran confiscados. Rabe murió en 1950, sin recibir reconocimiento oficial alguno, y su memoria cayó en el olvido hasta que en 1996 fue publicado su diario personal sobre los hechos acaecidos en Nanking, lo cual finalmente le valió el reconocimiento por parte del gobierno chino y la prensa internacional, que lo bautizó a posteriori como “El Schindler de Nanking”.

Entrando a valorar el film, hay que señalar en primer lugar su esmerado aspecto formal. La ambientación de Nanking (filmada en una zona antigua de Shangai), la puesta en escena y la excelente fotografía realmente introducen al espectador en la época y el ambiente de la china de los años 30. También es igualmente destacable el apartado interpretativo, con un Ulrich Tukur muy creible en su encarnación de Rabe y secundado perfectamente por el resto de los actores incluyendo al siempre eficaz Steve Buscemi. Sin embargo a mi modo de ver, a la película le falta algo más para desarrollar la materia prima que ofrecía la historia real del personaje.

En la primera mitad del metraje, el ritmo de la narración no llega a ser todo lo vigoroso que la historia requería, y en la segunda mitad, pese a ofrecer algunos momentos de intensidad dramática (por ejemplo cuando Rabe asiste a la decapitación de su chofer), a la historia le falta capacidad de conmover al espectador. Además, da la impresión de que la historia adopta deliberadamente un tono excesivamente melodramático, algo que no era necesario pues ya venía dado por la historia real, y en ese sentido la película me pareció que quedaba un peldaño por debajo de la sobriedad narrativa de “Ciudad de vida y muerte”.  Tampoco las historias paralelas de los personajes secundarios, pese a estar bien insertadas en la trama, me terminaron de satisfacer plenamente, porque al final parece que no están del todo desarrolladas.

En cualquier caso, y pese a los aspectos anteriores, hay que reconocer que la película ofrece un muy interesante relato de solidaridad humana, y pese a que le falta un punto mayor de ritmo narrativo, su esmerada factura formal y sus buenas interpretaciones la hacen un título no exento de interés, que sirve de merecido homenaje un hombre bueno que hizo cuanto pudo por ayudar a los demás en un momento de enorme peligro. Recomendable.

Calificación: 6,5/10

viernes, 19 de noviembre de 2010

Los niños de Huang-Shi (The children of Huang Shi)

Los niños de Huang-Shi (2008)

La historia nos sitúa en 1938. El jóven periodista inglés George Hogg (Jonathan Rhys Meyers) llega a China para cubrir la invasión japonesa del país. Ya en China, Hogg presenciará en primera persona la brutalidad del ejército imperial japonés hacia la población civil, por lo que decide quedarse en el país y ayudar a los más desprotegidos. Tras escapar de la muerte gracias a la ayuda de Jack Chen (Chow Yun Fat), uno de los jefes de la resistencia comunista, Hogg se refugia en el orfanato de Huang Shi, donde con la ayuda de la enfermera Lee Pearson (Radha Mitchell) se convertirá en profesor, dando clases a los niños. Con el paso de los meses, y ante la amenaza de que la guerra llegue al orfanato, Hogg decide emprender una increíble marcha de más de 1000 kilómetros atravesando China, a la cabeza de los 60 huérfanos de Huang Shi, para ponerlos a salvo trasladándolos a un remoto refugio en el interior del país.

Los niños de Huang-Shi es una de esas historias basadas en hechos reales que, a priori, tienen todos los elementos necesarios para convertirse en una gran película. En este caso, la historia original ofrecía unos personajes que dan perfectamente el tipo de “héroes reales”, y que protagonizaron una emotiva historia de superación personal y valores humanos; todo ello con el trasfondo de un drama bélico con tintes épicos ambientado en la guerra chino-japonesa. Teniendo en cuenta esto, es bastante elocuente el hecho de que los aspectos más destacables de esta película se reduzcan a la ambientación y los paisajes. Las posibilidades narrativas que ofrecía la historia original no han sido ni remotamente explotadas por el film, y esto se debe a varios motivos. El primero de ellos puede encontrarse en la deficiente elección del reparto. Jonathan Rhys Meyers no parece el actor más adecuado para dar vida al abnegado Hogg, y su interpretación, aparte de envarada e inexpresiva, no resulta nada creíble. Tampoco su compañera de reparto, la actriz Radha Mitchell, consigue transmitir gran cosa con su papel de sacrificada enfermera; y en cuanto al más entonado de los intérpretes, el actor chino Chow Yun Fat, es una pena que su personaje -que podía haber dado más de sí- se quede en un plano bastante esquemático y secundario.

Aparte de lo anterior, lo mínimo que puede pedirse a una película basada en una historia de superación personal y valores humanos emocione, cosa que la película intenta, sin éxito. Falta intensidad dramática en demasiadas escenas, especialmente en el relato de la hazaña de la agotadora marcha a través de las montañas, la cual es contada de una forma tan plana y desapasionada, que al final queda totalmente desdibujada. Y sobre todo, lo peor es que la película apenas llega a conmover al espectador, en lo cual tiene mucho que ver la poco vigorosa realización de la que hace gala el director Roger Spottiswide. Si ellos le unimos que las subtramas que se introducen en la historia resultan del todo insustanciales, sobre todo la que intenta mostrar el triangulo amoroso entre Hogg, Chen y la enfermera, se entiende que tras visionar las dos horas de metraje, el espectador se quede con la sensación de estar ante un título fallido en más de un aspecto.

En definitiva, Los niños de Huang Shi es el típico ejemplo de film poco inspirado que desaprovecha una magnífica historia de base, trasladando a la pantalla una torpe adaptación de la misma. Una pena, porque tales mimbres, en manos de unos guionistas y un director más avezados, podrían haber dado lugar a una gran película. Al final, se queda en un producto pasable y medianamente entretenido, pero que, en lineas generales, decepciona.

Calificación: 4/10

lunes, 15 de noviembre de 2010

The Dam Busters

The Dam Busters (1955)

La acción nos sitúa en 1943. El ingeniero Barnes Wallis (Michael Redgrave), empleado del ministerio de armamento, concibe la idea de fabricar una bomba especialmente diseñada para destruir las presas alemanas del Ruhr, con el objetivo de causar grandes daños a la industria bélica de la zona. Tras convencer al mando de bombarderos de la RAF de la viabilidad de la operación, la ejecución de la misma le será asignada al escuadrón de bombarderos 617, unidad equipada con bombarderos Lancaster, bajo el mando del capitán Guy Gibson (Richard Todd), quien inmediatamente comienza a prepararse junto a sus hombres para llevar a cabo la peligrosa incursión.

Ya hemos comentado en anteriores reseñas como el cine británico de la década de los 50 fue especialmente prolífico a la hora de producir títulos que recrearan las hazañas bélicas patrias durante la II GM. Este es el caso de The Dam Busters (cuya traducción en español sería “Los Revientapresas”), una película estrenada en Reino Unido en mayo de 1955, coincidiendo con el duodécimo aniversario de la Operación Chastise, una incursion de bombarderos de la RAF destinada a destruir las presas del Ruhr empleando las novedosas bombas rebotadoras diseñadas por el ingeniero Barnes Wallis. Como el dispositivo de dichas bombas seguía siendo secreto en la época del estreno, la película no muestra ninguna verdadera bomba rebotadora, y para las escenas de los proyectiles rebotando en el agua se usaron imágenes de archivo sacadas de las pruebas experimentales que se hicieron durante la guerra con dichas bombas. Pese a ello, la RAF colaboró con la productora y cedió 4 bombarderos Lancaster supervivientes de la contienda para el rodaje de las escenas aéreas. Su estreno tuvo una buena acogida entre el público británico, que lógicamente aun tenia frescos los recuerdos de la guerra, pero curiosamente, y a diferencia de otras producciones similares de la época que sí llegaron a nuestras pantallas, la película no llegó a estrenarse en España.

En cuanto a la calidad del film, cabe señalar que estamos ante un título que acusa en algunos aspectos las más de cinco décadas transcurridas desde su estreno. The Dam Busters es el típico film de hazañas bélicas que nos narra primero las dificultades que tiene que vencer el impulsor de un audaz plan para convencer a sus superiores de las posibilidades del mismo, para enlazar luego con la preparación de la peligrosa misión a cargo del oficial carismático de turno. En ese aspecto la película no es demasiado original, aunque sí que desgrana con bastante fidelidad a los hechos históricos, las dificultades técnicas y materiales que entrañaba realizar un tipo de ataque aéreo que nunca se había llevado a la práctica con anterioridad. En ese sentido la película logra entretener razonablemente al espectador y se apoya además en unas buenas actuaciones de su duo protagonista, amén de contar con una adecuada banda sonora, que es considerada una de las BSO clásicas del género bélico. Es en la parte dedicada a la ejecución misión donde más se acusa el aspecto cronólogico que apuntaba antes, ya que los efectos especiales -que sin duda eran muy buenos para la época- han quedado bastante desfasados respecto a los estándares actuales. Las secuencias que muestran la destrucción de las presas combinan maquetas un tanto burdas con el uso de unas transparencias bastante evidentes que recrean la explosiones bajo el agua, aunque hay que reconocer que dada la época, tampoco cabia esperar mucho más en el aspecto visual.

En conclusión, “The Dam Busters” es una muy buena muestra con sello artesanal del cine bélico británico de los años 50, contando una historia bélica con un acentuado rigor formal e histórico que la hacen apreciable para el buen aficionado al género, por más que en el aspecto visual se trate de un título ampliamente superado por otras producciones posteriores. No desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

martes, 9 de noviembre de 2010

El infierno de los heroes (The Cockleshell Heroes)

El infierno de los heroes (1955)

Marzo de 1942. El mayor Stringer (José Ferrer) llega a la base de los Royal Marines en Portsmouth, para elegir a los soldados participantes en una peligrosa misión secreta cuyo objetivo es el de atacar el fuertemente defendido puerto de Burdeos mediante una incursión en canoas. Pronto, los métodos extravagantes de Stringer chocan con la actitud del capitán Hugh Thompson (Trevor Howard), un oficial de la vieja escuela designado para actuar bajo las órdenes del mayor, lo cual, unido a la actitud díscola de los hombres seleccionados para llevar a cabo la misión, creará dificultades durante la preparación de la misma.

El cine bélico británico de la década de los 50 fue especialmente prolífico a la hora de producir títulos que recordaran las más espectaculares y audaces acciones de sus fuerzas especiales durante la II GM (como por ejemplo, Operación Tirpitz o The Dam Busters). Siguiendo esta corriente temática, El infierno de los heroes se encargó de recrear los hechos históricos que rodearon la Operación Frankton, una audaz incursión en la costa francesa, destinada a atacar la base naval de Burdeos, que era un enclave vital para las comunicaciones marítimas alemanas. Dicha incursión fue la primera acción de combate de una unidad especial de los marines británicos denominada Royal Marines Boom Patrol Detachment, especialmente entrenada para realizar misiones en canoa. El relato del raid contra el puerto Burdeos fue posteriormente recogido en el libro The Cockleshell Heroes, (cuya traducción aproximada sería “Los heroes del cascarón”) que a su vez, sirvió de base para elaborar el guión del film.

Un guión cuya preparación no estuvo exenta de polémica, ya que el actor José Ferrer,-que además de ejercer la dirección del film, se reservó para sí mismo el papel protagonista- encargó a otro guionista la tarea de revisar la versión original del guión para potenciar su personaje. Sin embargo, cuando el productor Irving Allen revisó la versión definitiva del libreto, estimó que este resultaba demasiado serio, y decidió añadir nuevas escenas que dotaran de mayor comicidad a la historia, cosa que hizo sin avisar a Ferrer. Este, enfurecido por los cambios que se habian introducido en la historia sin su consentimiento, optó por abandonar la producción. Pese a todo, el hecho de que la película manejara un presupuesto bastante estimable para la época, gracias a la coproducción de los estudios británicos Warwick con la productora norteamericana Columbia; asi como que el rodaje contara con la plena colaboración del cuerpo de Royal Marines, se tradujo en que el aspecto formal e histórico de la producción sea impecable, siendo este el apartado más logrado del film.

Lamentablemente, la película no raya a la misma altura en lo que a calidad cinematográfica se refiere. A pesar de que el punto de partida argumental es bastante interesante, presentando a un atípico oficial al frente de un grupo de soldados problemáticos a los que se les va destinar a una peligrosa misión (lo que casi puede considerarse un precedente de Doce del Patíbulo) la historia no termina de carburar por varios motivos. En primer lugar da la sensación de que José Ferrer no era el actor más adecuado para interpretar al Mayor Stringer, principalmente porque a su interpretación le falta un punto de carisma, y personalmente encontré más convincente la actuación de su compañero de reparto Trevor Howard. En segundo lugar, la parte dedicada a la preparación de la misión y al entrenamiento de los hombres se alarga en exceso, sin ofrecer a cambio demasiadas escenas de interés al espectador, por lo que temina haciendose pesada. Y finalmente, el tramo del metraje dedicado a la ejecución de la misión, tampoco puede decirse que sea un dechado de espectacularidad e intensidad narrativa. Por ello, el resultado final se queda en un producto correcto, de buena factura visual, pero algo fallido en el plano narrativo.

En conclusión, “El infierno de los heroes” no es una mala muestra del cine bélico de comandos, pero está igualmente muy lejos de ser uno de sus títulos cumbre, aunque al menos tiene un punto original en su temática y planteamiento.

Calificación: 5,5/10

jueves, 4 de noviembre de 2010

Operación Tirpitz (Above us the waves)

Operacion Tirpitz (1955)

La acción nos sitúa en 1943. La plana mayor de la Royal Navy, decidida a eliminar la amenaza que supone para el tráfico maritimo británico  la presencia del poderoso acorazado alemán Tirpitz en un fiordo de la costa noruega, decide organizar una operación secreta con el objetivo de destruir el buque enemigo. Para ello, deciden utilizar los submarinos enanos Mark I, un arma experimental que va a emplearse por primera vez en esa arriesgada misión.

Operación Tirpitz es una producción británica de los años 50 que reconstruye los hechos que rodearon a la denominada Operación Source, una audaz incursión de submarinos enanos en la costa noruega con el objetivo de destruir el acorazado Tirpitz, el poderoso acorazado gemelo del Bismarck. La historia del film se basó en el libro titulado Above us the Waves (cuya traducción sería “Por encima de nosotros, las olas”), escrito por Charles Warren, uno de los participantes en la misión real. La eliminación del Tirpitz, agazapado desde 1942 en el refugio seguro de su casi impenetrable base noruega, se convirtió en una auténtica obsesión para el almirantazgo británico, empeñado en destruir a toda costa el peligroso buque alemán. Cuando los bombardeos aereos se mostraron infructuosos, se decidió emplear los experimentales submarinos de bolsillo para infiltrarse en el fuertemente protegido fiordo donde se refugiaba el Tirpitz, lanzando desde submarinos nodriza a poca distancia de la costa seis minisubmarinos de la clase X. Hay que decir que la Operación Source se saldó con un éxito relativo pero nada desdeñable: ya que pese a que se perdieron todos los minisubmarinos, el estallido de dos cargas explosivas bajo la linea de flotación del Tirpitz dejó fuera de combate al acorazado alemán por un largo periodo de 6 meses, hasta que finalmente, en Noviembre de 1944 la RAF lo destruyó definitivamente empleando bombas especiales Tallboy de 5 toneladas.

Naturalmente, el film rinde homenaje a las valientes tripulaciones de los submarinos enanos británicos que lograron atacar con éxito al Tirpitz. La producción, que contó con el asesoramiento histórico y técnico del comandante de submarinos Donald Fraser, lo cual redundó en el realismo de las escenas subacuaticas, bastante logradas para la época. Igualmente el material usado era igual al original que se empleó en la II GM, por lo que el grado de realismo que transmite el film es muy alto. Por lo demás, la película ofrece los elementos típicos del subgénero submarino, con momentos de tensión, cargas de profundidad, y una lucha contra el reloj para atacar el buque enemigo. No es que la película ofrezca nada especialmente novedoso, y la verdad es que en su primer tercio de metraje se hace algo lenta, pero en líneas generales es un título que ofrece unas apreciables dosis de acción submarina, además de reconstruir con fidelidad los hechos históricos que recrea.

En definitiva, Operación Tirpitz es una típica producción británica con regusto artesanal, sin demasiados alardes cinematográficos, pero que sin duda agradará a los aficionados a los temas navales y a la historia de la II GM.

Calificación: 5,5/10

jueves, 28 de octubre de 2010

Anónima: una mujer en Berlin (Anonyma, Eine Frau in Berlin)

Anónima, una mujer en Berlin (2008)

La historia comienza en Berlin, en Abril de 1945. Mientras las tropas sovieticas libran los últimos y encarnizados combates por hacerse con el control de la capital alemana, para miles de civiles alemanas, comienza un calvario debido a la ola de violaciones que desatan los soldados del Ejercito Rojo contra las mujeres alemanas que caen en sus manos. Una de estas jóvenes mujeres anónimas, tras sufrir en sus propias carnes las vejaciones de los soldados rusos, se encargará de narrar los hechos que sucedieron en aquellos peligrosos dias que precedieron el final de la guerra.

Desde el 20 de abril hasta el 22 de junio de 1945, bajo la escasa luz que le proporcionaba una vela de sebo, una joven periodista alemana registró meticulosamente en un cuaderno las peripecias diarias que tanto ella como otros supervivientes civiles vivieron durante los primeros días de ocupación rusa de Berlin. Este cuaderno de vivencias sirvió de base para el libro Eine Frau in Berlin (“Una mujer en Berlin”) que apareció publicado en lengua inglesa en 1954. En este libro, la autora desgranaba la ola de abusos sexuales indiscriminados cometidos por los soldados soviéticos contra las mujeres alemanas que permanecían en las ruinas de Berlin cuando la ciudad fue conquistada por las tropas rusas en Abril de 1945. Sin embargo, el libro no se limitaba a narrar dichas atrocidades cometidas por los rusos, sino que también mostraba la actitud de muchas mujeres alemanas que aceptaron alternar con los ocupantes a cambio de alimentos, protección e incluso para obtener comodidades en los peores días de la posguerra. Por tanto, no es de extrañar que al aparecer publicada en 1959 la edición alemana del diario, se desatara en Alemania una viva polémica respecto al contenido del mismo, ya que los recuerdos de la guerra aun estaban demasiado frescos en la memoria colectiva alemana. Esto hizo que la autora del diario decidiera no revelar su nombre y permanecer definitivamente en el anonimato, dando instrucciones para que su identidad no fuera revelada, incluso después de su fallecimiento, acaecido en el año 2001. Pese a ello, en 2003 se supo que la autora era Martha Miller, una periodista que habia estudiado en la universidad de la Sorbona.

Prueba de que el tema aun sigue siendo candente en Alemania es que ha habido que esperar hasta el año 2008 para que el texto de Una mujer en Berlin fuera adaptado al cine. La adaptación, financiada con capital alemán, corrió a cargo del director Max Färberböck quien también se encargó de preparar el guión del film, en calidad de coguionista del mismo.

Entrando a valorar la pelicula, hay que decir que este tiene un arranque bastante intenso, que muestra la confusión de los civiles que se ven atrapados en medio de una furiosa batalla, un comienzo sazonado con unas eficaces y realistas escenas bélicas que dotan de mucha fuerza a ese primer tramo del metraje. Tampoco están mal las escenas que muestran el inicio del contacto entre la población alemana y los soldados rusos, y el realismo sobrio que, sin caer en la truculencia, muestra como se producían las violaciones de las mujeres alemanas a manos de los soldados sovieticos. Igualmente habría que destacar la cuidada reconstrucción de los escenarios que recrean el Berlin derruido de los últimos días de la guerra, una labor de ambientación que resulta bastante convincente en pantalla.

Ahora bien, no todos los aspectos del film resultan igual de positivos. Como puntos débiles habría que reseñar en primer lugar que a la pelicula, en conjunto, le falta intensidad dramática para conmover realmente al espectador. Todo se cuenta desde una perspectiva deliberadamente equilibrada y sobria, pero lo que cuenta no llega a traspasar la fibra sensible del espectador. Quizás porque al final todo resulta demasiado académico en el plano narrativo, echándose en falta algunas gotas de humor o de tragicomedia que aligeren la carga dramática de la narración. Además, las distintas subtramas que se introducen para acompañar el hilo narrativo principal (como la del jóven soldado alemán que se esconde de los rusos, o el matrimonio maduro que ve su casa ocupada por un soldado ruso casi adolescente) no terminan de estar bien desarrolladas, ni aportan gran cosa a la historia de la protagonista, más allá de su carácter anecdótico. 

En cualquier caso, hay que reconocer que “Anonima…” es una pelicula bastante valiente al retratar unos hechos que muchos han querido guardar en el olvido, y que expone con honestidad y pulcritud formal una historia no exenta de interés. Se trata en definitiva de una película, no de sobresaliente en cuanto a su calidad cinematográfica, pero de indudable interés humano e histórico, siendo uno de esos títulos encargados de recordarnos la otra cara de los conflictos bélicos, la de las víctimas civiles.

Calificación: 6/10

miércoles, 13 de octubre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). El Último Asalto

Liberacion (1969). Parte V: El Último Asalto.

20 de abril de 1945. Una vez vencida la resistencia de las últimas tropas alemanas que combatían en las afueras de Berlin, las tropas soviéticas se preparan para lanzar el asalto final contra la capital del Reich. Mientras el mando soviético prepara el asalto del Reichstag y las tropas de asalto rusas se acercan al corazón de la ciudad, en el búnker de la cancillería del Reich, Hitler, tras contraer matrimonio con su antigua amante Eva Braun, se prepara para quitarse la vida antes de caer en manos del enemigo.

El Último Asalto es la quinta entrega y el título que cierra la serie de Liberación, amén de ser la continuación cronológica de “La batalla de Berlin”, que completa la recreación de la lucha por la capital alemana. Nuevamente, al igual que ocurría en la cuarta entrega, el tono propagandístico que adopta el film a la hora de abordar la narración de la conquista de Berlin por parte de las fuerzas sovieticas es notablemente acusado. Y por supuesto, se omite del relato cualquier atisbo de criminalidad por parte de las tropas rusas hacia la población civil alemana, hasta el punto de que los soldados soviéticos aparecen retratados de una manera bastante idealizada como protectores de los civiles alemanes, lo cual, desde luego, no es solo poco acorde con la realidad de los hechos históricos, sino que directamente está en las antípodas de estos.

Lo mejor de esta parte, como en las anteriores, radica en la excelente recreación de los escenarios exteriores y la cuidada puesta en escena. Para el rodaje de esta parte se usaron como decorados los edificios semiderruidos de un antiguo barrio berlinés que iba a ser demolido, por lo que la sensación de autenticidad de los escenarios es absoluta. También es muy notable la recreación que se hace del asalto del Reichstag, el antiguo parlamento alemán, que en realidad era una ruina calcinada desde el incendio sufrido por el edificio en 1933, pero cuya conquista tuvo un innegable valor moral y simbólico para el ejército soviético. Y como no podía ser de otro modo, la película escenifica la archifamosa fotografía de la bandera soviética ondeando en lo alto del edificio tras su conquista por las tropas rusas.

Tampoco están mal las escenas que transcurren en el búnker de la Cancillería, que muestran al Hitler de los últimos días de la guerra, físicamente disminuido y moralmente destrozado por la derrota; si bien la secuencia del suicidio resulta demasiado histriónica y poco realista. En la película se da a entender que Hitler asesinó a Eva Braun y luego no se atrevió a suicidarse por su propia mano, lo cual no se ajusta en absoluto a los testimonios de los testigos presenciales acerca de las circunstancias de la muerte de Hitler y su esposa. Dicha escena parece, una vez más, un peaje propagandístico del film, con la obvia finalidad de quitarle cualquier atisbo de heroicidad al suicidio del Führer. Finalmente, la película culmina con la celebración de las tropas rusas a las puertas del Reichstag tras la captura del edificio, y con unas imágenes coetáneas que van mostrando, a modo de homenaje, las cifras de caídos por cada nación en la guerra, finalizando con los millones de muertos sufridos por la URSS en el conflicto.

En resumen, El Último Asalto, mantiene las mismas constantes de los anteriores títulos de la serie. Una más que notable recreación histórica y puesta en escena, que queda empañada por una narración excesivamente lineal, unos personajes planos además de esquemáticos, y una historia que contiene demasiados –y evidentes- elementos propagandísticos. Por ello, no puede negarse que Liberación es, desde el punto de vista estético, un modelo a seguir, pero igualmente, solo puede concluirse que resulta bastante mediocre en su aspecto cinematográfico, y demasiado maniquea históricamente hablando. En cualquier caso, no desmerece un visionado por parte de los buenos aficionados a la historia de la II GM, sobre todo por su lograda recreación de los aspectos militares de la contienda.

Calificación: 4/10

La Pelicula en Youtube (7 Archivos, V.O.S.)

martes, 5 de octubre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Batalla de Berlin

Liberacion. Parte IV: La Batalla de Berlin

Febrero de 1945. Mientras las fuerzas soviéticas, tras atravesar a toda velocidad Polonia, y penetran en territorio alemán, los tres líderes de los aliados se encuentran en Yalta para discutir las futuras operaciones militares. Stalin, desconfiando de las verdaderas intenciones de británicos y américanos al tener conocimiento de las negociaciones secretas de rendición mantenidas en Italia con el general de la SS Karl Wolff, decide preparar una última gran ofensiva con el objetivo de tomar Berlin antes que los ejércitos occidentales se acerquen a la capital alemana.

Aunque esta cuarta entrega de Liberación se titula la “La Batalla de Berlin” lo cierto es que no abarca propiamente la lucha por la capital del Reich, sino más bien los hechos inmediatamente anteriores, es decir, la campaña de la primavera de 1945, que culminó con el cerco de la ciudad por parte de los ejércitos de Zhukov y Konev. Hay que decir que en esta entrega el tono propagandístico de la historia adquiere un mayor protagonismo, siendo mucho más acusado que en las tres partes anteriores. Los hechos son presentados desde una perspectiva totalmente pro-soviética. Por ejemplo, las negociaciones del general de la SS Wolff para rendir Italia a los aliados, que fueron de hecho una iniciativa particular de dicho oficial, con la aquiescencia de Hitler, son presentadas como un complot entre los alemanes y los servicios secretos occidentales para firmar una paz separada. Igualmente, nada se dice del abandono por parte del Ejército Rojo a la resistencia polaca que se había levantado en armas contra los alemanes en Varsovia, y por supuesto, se obvian completamente las atrocidades cometidas por los soldados soviéticos contra la población civil alemana.

Pero la tergiversación histórica de los hechos no se queda ahí, sino que, en un alarde de descarado maniqueísmo, la película muestra a los soldados rusos confraternizando con la población alemana e incluso protegiendo a los civiles que se ven envueltos en los combates. Aunque, curiosamente, también se evita mostrar en el film la realidad que encontraron las tropas rusas en los campos de concentración que liberaron en Polonia, omisión que muy posiblemente respondía a la necesidad de no herir la sensibilidad política de Alemania Oriental, nación que por aquel entonces se hallaba integrada en el bloque Comunista.

Del conjunto del film, exceptuando algunas escenas de combate urbano, como de costumbre muy bien ambientadas, y las secuencias en las que aparece el personaje de Hitler, el resto vale más bien poco la pena. En definitiva, La batalla de Berlin puede considerarse la entrega más propagandística y menos interesante de una ya de por si irregular saga cinematográfica. Posiblemente sea la parte más floja de toda la serie.

Calificación: 3,5/10

La Pelicula en Youtube (8 archivos V.O.S.)

martes, 28 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Direccion del Golpe Principal

Liberación. Parte III: La Dirección del Golpe Principal (1969)

Enero de 1944. Mientras Hitler tiene conocimiento de las actas de la conferencia de Teherán gracias a los informes del espionaje, Stalin y el alto mando soviético planean los objetivos de la siguiente campaña de verano. Tras vencer las iniciales reticencias de Stalin, Zhukov logrará imponer su idea de atacar en la zona pantanosa de Bielorrusia, un sector en el que los alemanes no esperan que se produzca la ofensiva. Este ataque, denominado Operación Bagration, pronto hará tambalearse a las fuerzas alemanas destacadas en Bielorrusia. Mientras tanto, un grupo de altos oficiales alemanes encabezados por el Coronel Stauffenberg planea un atentado para eliminar a Hitler y poner fin a la guerra.

La tercera entrega de “Liberación”, la más larga de la serie con casi dos horas de metraje, está dedicada principalmente a la recreación del que puede considerarse el mayor éxito operativo del Ejército Sovietico en toda la guerra: la Operación Bagration. Esta ofensiva, que comenzó el 22 de junio de 1944, coincidiendo con el tercer aniversario del inicio de Barbarroja, no solo reconquistó Bielorrusia y aniquiló a gran parte del Grupo de Ejércitos Centro alemán, sino que además dejó abierto el camino hacia Polonia y Europa Central.

Entrando a valorar el film, nuevamente hay que destacar el aspecto de la puesta en escena, que es lo más notable del mismo. La recreación de los preparativos de la Operación Bagration y el inicio de la misma en las marismas bielorrusas es soberbia, e incluye el acostumbrado despliegue masivo de carros de combate y el empleo de centenares de extras en las escenas de acción. Sin embargo, y pese a la espectacularidad de la puesta en escena de las secuencias bélicas, bajo mi punto de vista a estas les sigue faltando algo más para llegar al espectador. Y en más de un momento da la sensación de que asistimos a un espectáculo pirotécnico que no termina de estar bien imbricado en el desarrollo de la historia.

Al menos, eso sí, la parte final presenta un mayor interés, reconstruyendo con cierto detalle la preparación de la Operación Valkiria y los sucesos del atentado contra Hitler y posterior golpe de estado del 20 de julio. Como de costumbre, estas escenas de carácter semidocumental condensan lo mejor del film, si bien no se pierde la ocasión para dejar en mal lugar a Churchill, mostrando como el Primer Ministro británico se alegra por el fracaso del atentado y la ocasión que tienen los aliados occidentales de proseguir la guerra para disputarles el dominio de Europa a los rusos. Y eso enlaza con la parte final de esta entrega, que muestra la entrada triunfal de las tropas rusas, con fuerzas polacas a la cabeza, en Polonia.

En definitiva, La dirección del Golpe Principal vuelve a adolecer de los mismos defectos y virtudes que se aprecian las anteriores entregas de la serie. La innegable calidad de su magistral ambientación y puesta en escena se ve nuevamente empañada por un ritmo narrativo demasiado letárgico, una evidente reiteración en el desarrollo de las secuencias bélicas, y el poco disimulado tono propagandístico que impregna la historia en más de un momento. Esta tercera parte va más en la linea de El Arco de Fuego, pero al menos contiene una digna reconstrucción de los sucesos que rodearon la Operación Valkiria, lo cual eleva ligeramente el nivel de esta parte, que con todo, no pasa de discreta.

Calificación: 4,5/10

La Película en Youtube (12 Archivos V.O.S)

martes, 21 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Ruptura

Liberacion (1969). Parte II: La Ruptura

Julio de 1943. Tras la derrota alemana en Kursk y los desembarcos angloamericanos en Sicilia, Mussolini es arrestado por orden del Rey y confinado en un hotel del Gran Sasso. Sin embargo, al conocer la noticia de la detención del DuceHitler organiza una misión de rescate para liberar a su aliado y restaurar el régimen fascista en Italia. Mientras tanto, en el Frente Oriental, las fuerzas soviéticas pasan a la ofensiva general en Ucrania y se preparan para cruzar el Rio Dnieper, donde los alemanes han establecido su nueva linea defensiva.

En esta segunda parte de Liberación, que abarca la ofensiva sovíetica tras la derrota alemana en Kursk se mantienen las mismas constantes narrativas que pudieron apreciarse en El Arco de Fuego. En cualquier caso es de agradece que Ozerov no dedicara integramente su película a relatar la lucha en el frente oriental, sino que además mostrara otros hechos políticos de la guerra. Así, la película comienza de manera trepidante, mostrando el encuentro entre Hitler y Mussolini tras la batalla de Kursk y el posterior encarcelamiento del Duce, cuando el alto mando italiano presiona al Rey para poner fin a la guerra. También se muestra el rescate de Mussolini de su reclusión en el Gran Sasso a mano del comando alemán encabezado por Otto Skorzeny, en lo que constituye un trepidante inicio de esta segunda entrega. Sin embargo, cuando la acción vuelve a traslarse al frente oriental, nuevamente adopta el tono panegírico del heroismo y abnegación del soldado ruso, y la verdad es que el ritmo decae de forma muy acusada en ese tramo del metraje.

Al menos –eso sí- hay que reconocer que la puesta en escena y la recreación de las escenas bélicas está muy lograda. En ese sentido, lo mejor del film radica en unas espectaculares secuencias de acción que muestran el cruce del Dnieper por parte de las fuerzas de asalto sovieticas. En dichas escenas vemos nuevamente un impresionante despliegue de medios bélicos, centenares de extras, y algunas secuencias de acción sobresalientes, especialmente cuando las balsas que transportan a las tropas rusas al otro lado del río son bombardeadas por la artillería alemana, aunque finalmente logran pasar y establecerse en la otra orilla. No obstante, después de estas escenas, el ritmo vuelve a flojear al centrarse en las dificultades que sufre un pequeño contingente ruso para mantener la cabeza de puente frente a los contraataques alemanes, y ensalzar el abnegado heroismo del capitán que lo manda.

Finalmente la película recupera el interés en su tramo final, cuando, tras mostrar la reconquista de Kiev, nos traslada nuevamente al ámbito político, mostrando la reunión de los “Tres Grandes” en la Conferencia de Teherán. Aunque eso sí, lo hace desde una óptica totalmente maniquea: mientras Stalin es presentado como el gran lider triunfante de la Unión Soviética, Roosevelt queda en un segundo plano, y Churchill es retratado como un intrigante poco dispuesto a acelerar la apertura del segundo frente en Europa Occidental. Y aunque ciertamente hubo algo de eso en la reunión de Teherán, Stalin aparece retratado demasiado favorablemente. No obstante hay que reconocer que esa parte de la narración es la mas interesante del film.

En resumidas cuentas La Ruptura es ligeramente superior a El Arco de Fuego porque combina con mayor grado de interés que esta última la linea estrictamente bélica de la historia con los acontecimientos políticos que se produjeron simultaneamente. Pese a que también adolece de los inevitables bajones de ritmo narrativo, y alguna escena “heroica” claramente prescindible, al menos en lineas generales entretiene más que la primera parte de la serie.

Calificación: 5,5/10

La Pelicula en You Tube (9 Archivos, V.O.S).

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). El Arco de Fuego

Liberación (1969). Parte I: El Arco de Fuego.

La acción nos sitúa en Abril de 1943. Mientras Hitler asiste a unas maniobras en las que se demuestra la vulnerabilidad de los carros Tiger frente a los tanques rusos, en Moscú el Alto Mando sovietico discute la estrategia a adoptar de cara a la inminente campaña de verano. Los generales rusos son conscientes de que el próximo objetivo alemán será la eliminación del saliente de Kursk, por lo que deciden preparar una potente defensa de dicho sector, empleando el grueso de sus fuerzas.

Prácticamente coincidiendo con el 25º aniversario del fin de la II GM, el realizador ruso Yuri Ozerov, se encargó de realizar una serie de películas que mostraran la victoria del Ejército Rojo en la denominada “Gran Guerra Patria” frente a la Alemania nazi. Evidentemente, se trataba de una producción orientada a ensalzar el heroísmo del Ejército Rojo y del pueblo ruso durante la guerra, por lo que no es de extrañar que el rodaje del film contara con un respaldo total por parte del gobierno soviético, obviamente interesado en explotar el contenido propagandístico de la película.

En cualquier caso, el apoyo total prestado por el ejército sovietico al rodaje se tradujo en una espectacular profusión de tanques y material bélico, que Ozerov aprovechó para recrear con un apabullante despliegue de medios las grandes batallas del Frente Oriental. Esto se hace especialmente patente en esta primera parte de Liberación, dedicada a la Batalla de Kursk, donde vemos varias secuencias en las que aparecen decenas de carros de combate y cientos de soldados, espectacurlamente filmados mediante el empleo de tomas aéreas que muestran amplias extensiones del campo de batalla. Ahora bien, en ese aspecto y en la excelente recreación de los exteriores prácticamente se agotan las cualidades cinematográficas del film, que adolece de varias fallas nada desdeñables.

Para empezar, hay varios errores de ambientación: los carros rusos que aparecen son mayormente T-34/85 (que entraron en servicio tras Kursk) e incluso JS-1 (que tampoco estuvieron en la batalla). Por parte alemana, todos los carros son Tigers, cuando en realidad los modelos más numerosos en Kursk seguían siendo los Pz-III y Pz-IV. No obstante, estos errores de atrezzo podrían perdonarse si al menos la historia estuviera bien contada y resultara interesante para el espectador. Pero en este caso nos encontramos ante una historia narrada en tono de auténtico docudrama, que alterna el punto de vista de los lideres políticos y militares (incluyendo a los mismos Hitler y Stalin) con el del soldado de a pie, pero que solo ofrece un catálogo de personajes planos y diálogos vacíos que terminan por aburrir en la mayoría de los casos y que acrecientan el ritmo predominantemente lento de la narración.

Para colmo de males, el momento crucial de la batalla de Kursk, el encuentro acorazado de Projorovka, aparece retratado tal y como se describía en la historiografía oficial sovietica de la época: como una "meleé" de carros acribillándose a corta distancia o embistiéndose, para terminar con una inverosímil batalla cuerpo a cuerpo entre las tripulaciones de los tanques destruidos. En realidad la historia fue distinta, pues tales duelos de carros disparándose a quemarropa no se produjeron. Los Tigers alemanes aprovecharon su superioridad artillera, y dieron en general buena cuenta de los T-34 a distancias de entre 600 y 1000 metros, por lo que esas escenas que representan el climax de la narración resultan, vistas hoy dia, directamente ridículas.

En definitiva, esta primera película de la serie ofrece pocas cosas aparte de lo que puede esperarse de un pastiche de propaganda sovietica. Sin duda, lo mejor de El Arco de Fuego, radica en su aspecto documental, por la minuciosa reconstrucción que hace de los hechos que rodearon la Batalla de Kursk. Pero en el aspecto cinematográfico no pasa de la más absoluta mediocridad.

Calificación: 4/10

La pelicula en You Tube (9 archivos, V.O. con subtítulos en castellano)

La Crítica de Reisman

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sucedió el 20 de Julio (Es geschah am 20. Juli)

Sucedió el 20 de julio (1955)

Julio de 1944. Mientras la derrota militar de Alemania en los campos de batalla se hace cada más evidente, un grupo de altos oficiales alemanes planea un golpe para derrocar a Hitler y hacer la paz con los aliados. La Operación, encabezada por los generales Beck y Olbrich, junto con el coronel Stauffemberg, gira en torno a la colocación de una bomba en el búnker de Hitler para dar paso al golpe, denominado en clave “Operación Valkiria”.

Sucedió el 20 de julio puede considerarse el precedente más próximo –no en el aspecto temporal, pero sí en cuanto al argumental- de la reciente Valkiria de Brian Singer y progonizada por Tom Cruise. Y lo cierto es que, pese al tiempo transcurrido entre los estrenos de una y otra (má de 5 décadas) da la impresión de que la versión de Singer le debe más de un plano a esta relativamente modesta producción alemana dirigida por G.W. Pabst.

Como no podía ser de otro modo, tratándose de una producción germana de los años cincuenta, la película aborda la reconstrucción de los hechos que rodearon a la más importante conspiración contra el régimen nazi que se produjo en Alemania durante la guerra. A lo largo de sus escasos 75 minutos de metraje el film reconstruye con precisión semidocumental, la preparación, ejecución y temprano fracaso de la Operación Valkiria, destinada a deponer a Hitler y expulsar a los nazis del poder antes de la derrota final de Alemania. En ese sentido, la pelicula muestra escuetamente la preparación del golpe, presentando a los conspiradores como un grupo de oficiales idealistas decididos a salvar a su patria de la hecatombe, para luego centrarse en describir las dramáticas horas que precedieron al fracaso del golpe y la subsiguiente ejecución de sus cabecillas.

Como apuntaba al principio, lo ajustado de su metraje hace que el film se vea bastante bien, casi como un documental, sin que haya un momento de bajada de ritmo. Ahora bien, esta concisición narrativa también tiene sus aspectos negativos. Principalmente, el hecho de que algunas partes de la historia, especialmente en lo tocante a la gestación del golpe y la ejecución del atentado, están demasiado brevemente reflejadas en el film; y otro tanto puede decirse del desarrollo de los personajes, que resultan excesivamente esquemáticos, un aspecto que la versión moderna sí que ha sabido cuidar en mayor medida. En cuanto al trabajo de los actores, decir que este resulta correcto en lineas generales, si bien la mayor parte de ellos no tiene espacio para su lucimiento por las razones que menciono. Como curiosidad apuntar que el actor que encarna a Stauffemberg es el posteriormente afamado director de origem austriaco Bernhard Wicki, quien años después iba a encargarse de dirigir la magnífica “El Puente”.

En resumidas cuentas, Sucedió el 20 de Julio es un título correcto que, sin demasiados alardes, condensa bastante bien los hechos del golpe de estado protagonizado por Stauffemberg, y aunque sin ser un film especialmente memorable, es bastante fiel a los hechos históricos que relata. No está mal como curiosidad y por comprobar como la moderna versión de Brian Singer ha copiado más de una escena de esta versión anterior.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Escape de Sobibor (Escape from Sobibor)

Escape de Sobibor (1987)

La película nos sitúa en el campo de exterminio de Sobibor, en Polonia Oriental, a finales de 1942. Mientras los sanguinarios oficiales de la SS, junto con los guardianes ucranianos del campo, se dedican a organizar la matanza de miles de prisioneros en las cámaras de gas, un reducido grupo de prisioneros liderados por el judío Leon Feldheller (Allan Arkin) y el prisionero ruso Alexander Pechersky (Rutger Hauer) planea efectuar una audaz fuga en masa para liberar a los 600 prisioneros encargados de trabajar para sus guardianes nazis.

Escape de Sobibor aborda el relato del único caso conocido en el que un levantamiento masivo en un campo de exterminio se saldó con éxito. La revuelta, organizada conjuntamente por el judío polaco Leon Feldheller y el ruso Alexander “Sasha” Pechersky, estalló el 14 de Octubre de 1943, cuando los prisioneros pudieron hacerse con varias armas de fuego, matar a una decena de guardias de la SS y escapar por la puerta principal del campo. Alrededor de 300 prisioneros lograron evadirse, y aunque solo algo menos de un tercio de los fugados escaparon definitivamente, Himmler dió órdenes de cerrar el campo, demoler las cámaras de gas, y eliminar cualquier evidencia de la existencia de las construcciones de Sobibor.

Inspirándose en estos hechos y sobre la base de los relatos y testimonios de los supervivientes del campo aparecidos tras la guerra, bajo los auspicios de la BBC, la historia de la fuga de Sobibor fue adaptada para la pequeña pantalla en forma de telefilm, si bien hay que decir que se trata de una producción televisiva de una calidad por encima de la media. Se nota que la productora pública británica manejó un generoso presupuesto, pudiendo contar con un reparto de encabezado por actores de primera fila como Alan Arkin, y Rutger Hauer, cuya interpretación del prisionero ruso Sasha Pechersky le valió para hacerse con el Globo de Oro a la mejor interpretación masculina de ese año. Además, la recreación del campo de Sobibor resulta bastante esmerada y realista. Por otra parte, el film tiene varias escenas que transmiten una notable intensidad dramática, como la que muestra la llegada del tren de prisioneros y la “clasificación” de los mismos, bajo los acordes de la música clásica que los altavoces del campo hacen sonar; el gaseamiento masivo que presencia desde fuera de la cámara de gas uno de los prisioneros; o la escena del ametrallamiento de los prisioneros capturados tras intentar huir y obligados a elegir a un compañero de cautiverio para ser fusilados conjuntamente.

Por ponerle algún "pero" habría que señalar que la segunda mitad del film, que narra la preparación y ejecución del plan de fuga, baja algo el nivel respecto a la primera parte, resultando en ese aspecto más lineal y menos dramática. Pese a lo cual no puede negarse que “Escape de Sobibor” es un producto de esmerada factura formal, notable ambientación y buenas interpretaciones. Una interesante visión acerca del funcionamiento de los campos de exterminio y una más que digna producción televisiva. Sin duda, un título recomendable.

Calificación: 7/10