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martes, 9 de noviembre de 2010

El infierno de los heroes (The Cockleshell Heroes)

El infierno de los heroes (1955)

Marzo de 1942. El mayor Stringer (José Ferrer) llega a la base de los Royal Marines en Portsmouth, para elegir a los soldados participantes en una peligrosa misión secreta cuyo objetivo es el de atacar el fuertemente defendido puerto de Burdeos mediante una incursión en canoas. Pronto, los métodos extravagantes de Stringer chocan con la actitud del capitán Hugh Thompson (Trevor Howard), un oficial de la vieja escuela designado para actuar bajo las órdenes del mayor, lo cual, unido a la actitud díscola de los hombres seleccionados para llevar a cabo la misión, creará dificultades durante la preparación de la misma.

El cine bélico británico de la década de los 50 fue especialmente prolífico a la hora de producir títulos que recordaran las más espectaculares y audaces acciones de sus fuerzas especiales durante la II GM (como por ejemplo, Operación Tirpitz o The Dam Busters). Siguiendo esta corriente temática, El infierno de los heroes se encargó de recrear los hechos históricos que rodearon la Operación Frankton, una audaz incursión en la costa francesa, destinada a atacar la base naval de Burdeos, que era un enclave vital para las comunicaciones marítimas alemanas. Dicha incursión fue la primera acción de combate de una unidad especial de los marines británicos denominada Royal Marines Boom Patrol Detachment, especialmente entrenada para realizar misiones en canoa. El relato del raid contra el puerto Burdeos fue posteriormente recogido en el libro The Cockleshell Heroes, (cuya traducción aproximada sería “Los heroes del cascarón”) que a su vez, sirvió de base para elaborar el guión del film.

Un guión cuya preparación no estuvo exenta de polémica, ya que el actor José Ferrer,-que además de ejercer la dirección del film, se reservó para sí mismo el papel protagonista- encargó a otro guionista la tarea de revisar la versión original del guión para potenciar su personaje. Sin embargo, cuando el productor Irving Allen revisó la versión definitiva del libreto, estimó que este resultaba demasiado serio, y decidió añadir nuevas escenas que dotaran de mayor comicidad a la historia, cosa que hizo sin avisar a Ferrer. Este, enfurecido por los cambios que se habian introducido en la historia sin su consentimiento, optó por abandonar la producción. Pese a todo, el hecho de que la película manejara un presupuesto bastante estimable para la época, gracias a la coproducción de los estudios británicos Warwick con la productora norteamericana Columbia; asi como que el rodaje contara con la plena colaboración del cuerpo de Royal Marines, se tradujo en que el aspecto formal e histórico de la producción sea impecable, siendo este el apartado más logrado del film.

Lamentablemente, la película no raya a la misma altura en lo que a calidad cinematográfica se refiere. A pesar de que el punto de partida argumental es bastante interesante, presentando a un atípico oficial al frente de un grupo de soldados problemáticos a los que se les va destinar a una peligrosa misión (lo que casi puede considerarse un precedente de Doce del Patíbulo) la historia no termina de carburar por varios motivos. En primer lugar da la sensación de que José Ferrer no era el actor más adecuado para interpretar al Mayor Stringer, principalmente porque a su interpretación le falta un punto de carisma, y personalmente encontré más convincente la actuación de su compañero de reparto Trevor Howard. En segundo lugar, la parte dedicada a la preparación de la misión y al entrenamiento de los hombres se alarga en exceso, sin ofrecer a cambio demasiadas escenas de interés al espectador, por lo que temina haciendose pesada. Y finalmente, el tramo del metraje dedicado a la ejecución de la misión, tampoco puede decirse que sea un dechado de espectacularidad e intensidad narrativa. Por ello, el resultado final se queda en un producto correcto, de buena factura visual, pero algo fallido en el plano narrativo.

En conclusión, “El infierno de los heroes” no es una mala muestra del cine bélico de comandos, pero está igualmente muy lejos de ser uno de sus títulos cumbre, aunque al menos tiene un punto original en su temática y planteamiento.

Calificación: 5,5/10

4 comentarios:

Conde de Salisbury dijo...

Saludos Herr Kleist. Poco puedo añadir a lo que ya comenté sobre este film en el blog de Reisman. La vi cuando era un crío y no recuerdo que me atrajese como otras que visioné por los mismos años. No he vuelto a esforzarme por verla de nuevo y, teniendo en cuenta la coincidencia que observo en ambas críticas, no he quedado animado para hacerlo.

Von Kleist dijo...

Buenas Lord Conde

La verdad es que esta es una de esas películas que una vez vistas, no ofrecen demasiados alicientes para un revisionado. Y es una pena porque el argumento, una versión primitiva de "Doce del Patíbulo" ofrecía buenas posibilidades de hacer una notable pelicula de comandos. Pero al final todo se queda en agua de borrajas principalmente porque el tono edulcorado de los años 50 perjudica la parte "subversiva" de la historia; y además José Ferrer no es que sea precisamente Lee Marvin o James Coburn. Está bien como curiosidad, pero poco más.

Major Reisman dijo...

Buenas

¡Qué diferencia con "The Dammbusters"! Aquí tenemos una buena historia base, con actores decentes y sin embargo acaba siendo algo aburrido y cansino. Una pena.

Un saludo

PD: Ya he incluido los links de ambas a mis entradas

Von Kleist dijo...

Buenas Reisman

Pues sí, como te apuntaba en tu blog, parece que José Ferrer quiso hacer de la pélícula un traje a su medida, para su mayor lucimiento. Lo cual no sería problema siempre que hubiera ofrecido una actuación memorable o al menos una intensa película de acción. Pero lo cierto es que ni lo uno, ni lo otro. La película es un tostón en demasiadas partes, y en el plano interpretativo, Mr. Howard le gana por goleada. En fin, que la egomanía se paga.

Saludos