Los Chicos de San Petri (1991)
La historia comienza en Dinamarca, en el verano de 1942. Los hermanos Lars y Gunnar Baltrup, son dos jóvenes de familia acomodada que, junto a otros compañeros de estudios de la escuela de San Petri, forman un grupo de resistencia juvenil que realiza actos contra las tropas de ocupación, que en principio solo llegan a la categoría de gamberradas. Sin embargo, las cosas se complican cuando Lars conoce a Otto Hvidmann, un jóven de origen humilde que se une al grupo, proporcionándoles armas robadas a los alemanes. Esto hará que a partir de ese momento, el grupo emprenda auténticas misiones de sabotaje, aumentando considerablemente el peligro de sus actividades.
Con Los chicos de San Petri, el realizador danes Søren Kragh-Jacobsen adaptó para la gran pantalla la historia real de un pequeño grupo juvenil de resistencia formado por estudiantes de la escuela de San Petri, cuyas actividades de sabotaje en el verano de 1942 y posterior encarcelamiento en la prisión de Aalborg, despertaron la conciencia de la sociedad danesa, que hasta ese momento había aceptado sin discusión la ocupación alemana. Sobre esta base, Kragh-Jacobsen construye un interesante relato sobre unos chicos inconformistas e idealistas, que hicieron acopio de un enorme valor para rebelarse, no solo frente a la ocupación, y la humillación de su patria, sino también frente a la desidia de sus mayores, que aceptaron sin protestas el nuevo status quo. En ese sentido, la historia combina los elementos típicos del cine sobre la resistencia, con otros propios del cine sobre la rebeldía juvenil, y en ese aspecto se aprecia claramente la influencia de un título anterior como El Club de los Poetas Muertos, especialmente patente en la parte dedicada al emotivo desenlace de la historia.
Aparte de lo anterior, la película tiene varios aspectos bastante estimables, empezando por las buenas interpretaciones del joven elenco de actores protagonistas, que saben dotar de gran naturalidad a sus respectivos papeles. Tambien me gustó la agilidad de la narración, y el esmerado aspecto visual del film, que incluye una notable labor de ambientación y una elegante fotografía que logra trasladar al espectado a la época que se retrata en la pantalla. Entre los aspectos menos brillantes, principalmente hay que señalar que la película no llega a profundizar en el aspecto personal de los protagonistas, ni en las motivaciones que les impulsan a actuar como lo hacen. En vez de ello, la historia prefiere centrarse en describir las acciones de sabotaje que realizan los chicos, pero sin darle un mayor trasfondo humano a las mismas. Por esta razón, el desarrollo de los personajes resulta demasiado esquemático e insuficiente. Una pena, porque de haberse cuidado más ese aspecto del guión, habríamos estado ante una gran película.
Pese a ello, hay que reconocer que Los Chicos de San Petri es una más que digna producción escandinava sobre el tema de la resistencia, y ofrece un relato bastante ameno de seguir para el espectador. Un film no del todo redondo, pero sí que bastante estimable y de buena factura tanto formal como visual. Recomendable.
Calificación: 6/10

















