El Imperio del Sol (1987)
Calificación: 5,5/10
La acción nos sitúa en Shangai, China, en el año 1941. James Graham (Christian Bale) es un niño británico hijo de un alto cargo diplomático que vive fascinado por los aviones, y cuya cómoda existencia se ve bruscamente truncada por la invasión del ejército japonés en diciembre de 1941. En una desesperada huida de la ciudad en medio de la multitud, James queda separado de sus padres y tras vagar sin rumbo un tiempo, es acogido por Basie (John Malkovich) un buscavidas norteamericanos que sobrevive junto a otro compatriota realizando robos. Tras intentar congraciarse con sus nuevos compañeros ofreciendoles los objetos de valor de su antigua casa, James y los dos pillos acabarán yendo a parar al campo de internamiento japonés para ciudadanos occidentales de Soo Chow. Alli tendrán que luchar por su supervivencia en unas difíciles condiciones, aunque para James tiene la ventaja de que está situado justo al lado de un campo de aviación nipón lo cual le permitirá disfrutar de la contemplación de los aviones japoneses.
Steven Spielberg ha declarado en alguna ocasión que unas veces hace películas pensando con el corazón y otras pensando con el bolsillo. Claramente “El Imperio del Sol” pertenece a la primera categoría, pues con ella Spielberg abordó la adaptación de la novela autobiográfica del escritor J.G. Ballard, publicada en 1984, y en la que el autor rememoraba las experiencias de su niñez, cuando en medio de la evacuación de Shangai quedó separado de sus padres y fue a parar a un campo de prisioneros japonés. Se trataba, por tanto, de un relato de tintes nostálgicos y evocadores de una época, la niñez, y del paso de esta a la madurez adulta, una historia de evidente calado humano que sedujo al realizador norteamericano.
Entrando a valorar la película, hay que señalar en primer lugar que esta -como es habitual en el cine de Spielberg- resulta impecable en el apartado técnico, especialmente en lo tocante a la ambientación, sonido y fotografía, aspectos que están cuidados hasta el mínimo detalle. Sin embargo, es la típica historia sentimental que en algunos casos logra seducir al espectador y gustar mucho, mientras que en otros casos lo hace más bien poco.
Personalmente, la historia del niño rico enfrentado de bruces a la vida no me terminó de enganchar, aunque es justo reconocer que el protagonista, un por aquel entonces adolescente Cristian Bale ("American Psycho"; “Batman”), compone un buen papel, como también lo hace John Malkovich encarnando al cínico buscavidas que acoge a James. También es cierto que la película contiene escenas de muy bella factura visual, pero, en conjunto, la historia destila un tono por momentos excesivamente pasteloso, que impide que los momentos dramáticos transmitan toda su intensidad al espectador. Y las peripecias de los protagonistas en el campo de prisioneros me dejaron más bien frio, supongo que debido a que se aprecia claramente la intención de conmover; cosa que también ocurre con el desenlace de la historia, principalmente porque se recrea en un Happy End bastante prolongado.
En conclusión, lo más memorable de El Imperio del Sol son varias escenas de gran belleza plástica, especialmente las del niño saludando militarmente a un grupo de pilotos kamikazes japoneses que se disponen para salir en su última misión, y el vuelo de los aviones con el sol poniente de fondo. Peor dichas secuencias y la excelente factura del film en el apartado técnico no sirven para la historia termine de funcional en la pantalla. Un título que fue uno de los raros fracasos comerciales que ha cosechado Spielberg a lo largo de su carrera cinematográfica, bajo mi punto de vista de manera justa en este caso, porque se trata de una historia que, de haberse contado en un tono menos sensiblero, habria dado más de sí.
Steven Spielberg ha declarado en alguna ocasión que unas veces hace películas pensando con el corazón y otras pensando con el bolsillo. Claramente “El Imperio del Sol” pertenece a la primera categoría, pues con ella Spielberg abordó la adaptación de la novela autobiográfica del escritor J.G. Ballard, publicada en 1984, y en la que el autor rememoraba las experiencias de su niñez, cuando en medio de la evacuación de Shangai quedó separado de sus padres y fue a parar a un campo de prisioneros japonés. Se trataba, por tanto, de un relato de tintes nostálgicos y evocadores de una época, la niñez, y del paso de esta a la madurez adulta, una historia de evidente calado humano que sedujo al realizador norteamericano.
Entrando a valorar la película, hay que señalar en primer lugar que esta -como es habitual en el cine de Spielberg- resulta impecable en el apartado técnico, especialmente en lo tocante a la ambientación, sonido y fotografía, aspectos que están cuidados hasta el mínimo detalle. Sin embargo, es la típica historia sentimental que en algunos casos logra seducir al espectador y gustar mucho, mientras que en otros casos lo hace más bien poco.
Personalmente, la historia del niño rico enfrentado de bruces a la vida no me terminó de enganchar, aunque es justo reconocer que el protagonista, un por aquel entonces adolescente Cristian Bale ("American Psycho"; “Batman”), compone un buen papel, como también lo hace John Malkovich encarnando al cínico buscavidas que acoge a James. También es cierto que la película contiene escenas de muy bella factura visual, pero, en conjunto, la historia destila un tono por momentos excesivamente pasteloso, que impide que los momentos dramáticos transmitan toda su intensidad al espectador. Y las peripecias de los protagonistas en el campo de prisioneros me dejaron más bien frio, supongo que debido a que se aprecia claramente la intención de conmover; cosa que también ocurre con el desenlace de la historia, principalmente porque se recrea en un Happy End bastante prolongado.
En conclusión, lo más memorable de El Imperio del Sol son varias escenas de gran belleza plástica, especialmente las del niño saludando militarmente a un grupo de pilotos kamikazes japoneses que se disponen para salir en su última misión, y el vuelo de los aviones con el sol poniente de fondo. Peor dichas secuencias y la excelente factura del film en el apartado técnico no sirven para la historia termine de funcional en la pantalla. Un título que fue uno de los raros fracasos comerciales que ha cosechado Spielberg a lo largo de su carrera cinematográfica, bajo mi punto de vista de manera justa en este caso, porque se trata de una historia que, de haberse contado en un tono menos sensiblero, habria dado más de sí.
Calificación: 5,5/10



















