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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). El Arco de Fuego

Liberación (1969). Parte I: El Arco de Fuego.

La acción nos sitúa en Abril de 1943. Mientras Hitler asiste a unas maniobras en las que se demuestra la vulnerabilidad de los carros Tiger frente a los tanques rusos, en Moscú el Alto Mando sovietico discute la estrategia a adoptar de cara a la inminente campaña de verano. Los generales rusos son conscientes de que el próximo objetivo alemán será la eliminación del saliente de Kursk, por lo que deciden preparar una potente defensa de dicho sector, empleando el grueso de sus fuerzas.

Prácticamente coincidiendo con el 25º aniversario del fin de la II GM, el realizador ruso Yuri Ozerov, se encargó de realizar una serie de películas que mostraran la victoria del Ejército Rojo en la denominada “Gran Guerra Patria” frente a la Alemania nazi. Evidentemente, se trataba de una producción orientada a ensalzar el heroísmo del Ejército Rojo y del pueblo ruso durante la guerra, por lo que no es de extrañar que el rodaje del film contara con un respaldo total por parte del gobierno soviético, obviamente interesado en explotar el contenido propagandístico de la película.

En cualquier caso, el apoyo total prestado por el ejército sovietico al rodaje se tradujo en una espectacular profusión de tanques y material bélico, que Ozerov aprovechó para recrear con un apabullante despliegue de medios las grandes batallas del Frente Oriental. Esto se hace especialmente patente en esta primera parte de Liberación, dedicada a la Batalla de Kursk, donde vemos varias secuencias en las que aparecen decenas de carros de combate y cientos de soldados, espectacurlamente filmados mediante el empleo de tomas aéreas que muestran amplias extensiones del campo de batalla. Ahora bien, en ese aspecto y en la excelente recreación de los exteriores prácticamente se agotan las cualidades cinematográficas del film, que adolece de varias fallas nada desdeñables.

Para empezar, hay varios errores de ambientación: los carros rusos que aparecen son mayormente T-34/85 (que entraron en servicio tras Kursk) e incluso JS-1 (que tampoco estuvieron en la batalla). Por parte alemana, todos los carros son Tigers, cuando en realidad los modelos más numerosos en Kursk seguían siendo los Pz-III y Pz-IV. No obstante, estos errores de atrezzo podrían perdonarse si al menos la historia estuviera bien contada y resultara interesante para el espectador. Pero en este caso nos encontramos ante una historia narrada en tono de auténtico docudrama, que alterna el punto de vista de los lideres políticos y militares (incluyendo a los mismos Hitler y Stalin) con el del soldado de a pie, pero que solo ofrece un catálogo de personajes planos y diálogos vacíos que terminan por aburrir en la mayoría de los casos y que acrecientan el ritmo predominantemente lento de la narración.

Para colmo de males, el momento crucial de la batalla de Kursk, el encuentro acorazado de Projorovka, aparece retratado tal y como se describía en la historiografía oficial sovietica de la época: como una "meleé" de carros acribillándose a corta distancia o embistiéndose, para terminar con una inverosímil batalla cuerpo a cuerpo entre las tripulaciones de los tanques destruidos. En realidad la historia fue distinta, pues tales duelos de carros disparándose a quemarropa no se produjeron. Los Tigers alemanes aprovecharon su superioridad artillera, y dieron en general buena cuenta de los T-34 a distancias de entre 600 y 1000 metros, por lo que esas escenas que representan el climax de la narración resultan, vistas hoy dia, directamente ridículas.

En definitiva, esta primera película de la serie ofrece pocas cosas aparte de lo que puede esperarse de un pastiche de propaganda sovietica. Sin duda, lo mejor de El Arco de Fuego, radica en su aspecto documental, por la minuciosa reconstrucción que hace de los hechos que rodearon la Batalla de Kursk. Pero en el aspecto cinematográfico no pasa de la más absoluta mediocridad.

Calificación: 4/10

La pelicula en You Tube (9 archivos, V.O. con subtítulos en castellano)

La Crítica de Reisman

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sucedió el 20 de Julio (Es geschah am 20. Juli)

Sucedió el 20 de julio (1955)

Julio de 1944. Mientras la derrota militar de Alemania en los campos de batalla se hace cada más evidente, un grupo de altos oficiales alemanes planea un golpe para derrocar a Hitler y hacer la paz con los aliados. La Operación, encabezada por los generales Beck y Olbrich, junto con el coronel Stauffemberg, gira en torno a la colocación de una bomba en el búnker de Hitler para dar paso al golpe, denominado en clave “Operación Valkiria”.

Sucedió el 20 de julio puede considerarse el precedente más próximo –no en el aspecto temporal, pero sí en cuanto al argumental- de la reciente Valkiria de Brian Singer y progonizada por Tom Cruise. Y lo cierto es que, pese al tiempo transcurrido entre los estrenos de una y otra (má de 5 décadas) da la impresión de que la versión de Singer le debe más de un plano a esta relativamente modesta producción alemana dirigida por G.W. Pabst.

Como no podía ser de otro modo, tratándose de una producción germana de los años cincuenta, la película aborda la reconstrucción de los hechos que rodearon a la más importante conspiración contra el régimen nazi que se produjo en Alemania durante la guerra. A lo largo de sus escasos 75 minutos de metraje el film reconstruye con precisión semidocumental, la preparación, ejecución y temprano fracaso de la Operación Valkiria, destinada a deponer a Hitler y expulsar a los nazis del poder antes de la derrota final de Alemania. En ese sentido, la pelicula muestra escuetamente la preparación del golpe, presentando a los conspiradores como un grupo de oficiales idealistas decididos a salvar a su patria de la hecatombe, para luego centrarse en describir las dramáticas horas que precedieron al fracaso del golpe y la subsiguiente ejecución de sus cabecillas.

Como apuntaba al principio, lo ajustado de su metraje hace que el film se vea bastante bien, casi como un documental, sin que haya un momento de bajada de ritmo. Ahora bien, esta concisición narrativa también tiene sus aspectos negativos. Principalmente, el hecho de que algunas partes de la historia, especialmente en lo tocante a la gestación del golpe y la ejecución del atentado, están demasiado brevemente reflejadas en el film; y otro tanto puede decirse del desarrollo de los personajes, que resultan excesivamente esquemáticos, un aspecto que la versión moderna sí que ha sabido cuidar en mayor medida. En cuanto al trabajo de los actores, decir que este resulta correcto en lineas generales, si bien la mayor parte de ellos no tiene espacio para su lucimiento por las razones que menciono. Como curiosidad apuntar que el actor que encarna a Stauffemberg es el posteriormente afamado director de origem austriaco Bernhard Wicki, quien años después iba a encargarse de dirigir la magnífica “El Puente”.

En resumidas cuentas, Sucedió el 20 de Julio es un título correcto que, sin demasiados alardes, condensa bastante bien los hechos del golpe de estado protagonizado por Stauffemberg, y aunque sin ser un film especialmente memorable, es bastante fiel a los hechos históricos que relata. No está mal como curiosidad y por comprobar como la moderna versión de Brian Singer ha copiado más de una escena de esta versión anterior.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Escape de Sobibor (Escape from Sobibor)

Escape de Sobibor (1987)

La película nos sitúa en el campo de exterminio de Sobibor, en Polonia Oriental, a finales de 1942. Mientras los sanguinarios oficiales de la SS, junto con los guardianes ucranianos del campo, se dedican a organizar la matanza de miles de prisioneros en las cámaras de gas, un reducido grupo de prisioneros liderados por el judío Leon Feldheller (Allan Arkin) y el prisionero ruso Alexander Pechersky (Rutger Hauer) planea efectuar una audaz fuga en masa para liberar a los 600 prisioneros encargados de trabajar para sus guardianes nazis.

Escape de Sobibor aborda el relato del único caso conocido en el que un levantamiento masivo en un campo de exterminio se saldó con éxito. La revuelta, organizada conjuntamente por el judío polaco Leon Feldheller y el ruso Alexander “Sasha” Pechersky, estalló el 14 de Octubre de 1943, cuando los prisioneros pudieron hacerse con varias armas de fuego, matar a una decena de guardias de la SS y escapar por la puerta principal del campo. Alrededor de 300 prisioneros lograron evadirse, y aunque solo algo menos de un tercio de los fugados escaparon definitivamente, Himmler dió órdenes de cerrar el campo, demoler las cámaras de gas, y eliminar cualquier evidencia de la existencia de las construcciones de Sobibor.

Inspirándose en estos hechos y sobre la base de los relatos y testimonios de los supervivientes del campo aparecidos tras la guerra, bajo los auspicios de la BBC, la historia de la fuga de Sobibor fue adaptada para la pequeña pantalla en forma de telefilm, si bien hay que decir que se trata de una producción televisiva de una calidad por encima de la media. Se nota que la productora pública británica manejó un generoso presupuesto, pudiendo contar con un reparto de encabezado por actores de primera fila como Alan Arkin, y Rutger Hauer, cuya interpretación del prisionero ruso Sasha Pechersky le valió para hacerse con el Globo de Oro a la mejor interpretación masculina de ese año. Además, la recreación del campo de Sobibor resulta bastante esmerada y realista. Por otra parte, el film tiene varias escenas que transmiten una notable intensidad dramática, como la que muestra la llegada del tren de prisioneros y la “clasificación” de los mismos, bajo los acordes de la música clásica que los altavoces del campo hacen sonar; el gaseamiento masivo que presencia desde fuera de la cámara de gas uno de los prisioneros; o la escena del ametrallamiento de los prisioneros capturados tras intentar huir y obligados a elegir a un compañero de cautiverio para ser fusilados conjuntamente.

Por ponerle algún "pero" habría que señalar que la segunda mitad del film, que narra la preparación y ejecución del plan de fuga, baja algo el nivel respecto a la primera parte, resultando en ese aspecto más lineal y menos dramática. Pese a lo cual no puede negarse que “Escape de Sobibor” es un producto de esmerada factura formal, notable ambientación y buenas interpretaciones. Una interesante visión acerca del funcionamiento de los campos de exterminio y una más que digna producción televisiva. Sin duda, un título recomendable.

Calificación: 7/10

lunes, 19 de julio de 2010

El último tren a Auschwitz (Der letze Zug)

El último tren a Auschwitz (2006)

La historia comienza en abril de 1943. Con motivo del cumpleaños de Hitler, los dirigentes nazis deciden sacar de Berlín a los últimos judíos que aun se encuentran en la capital del Reich. Para esta última deportación, 688 judíos son enviados en tren desde la estación de Grunewald con destino al campo de concentración Auschwitz. Durante el trayecto hacia el campo, de varios días de duración, se irán poniendo de relieve los dramas personales y familiares de varias de las personas que viajan en el tren. Pronto, el viaje se convertirá en una lucha desesperada por sobrevivir al hambre, la sed, y a la crueldad de los guardianes de la SS que custodian el tren.

Tras encargarse de dirigir “Stalingrado”, el director alemán Josep Vilsmaier retoma el tema de la II GM, codirigiendo, junto a su esposa, la realizadora de origen checo Dana Vávrová, esta película inspirada en hechos reales, sobre el último envío de judíos que partió desde Berlin con destino a los campos de exterminio.

Entrando a valorar el film, y partiendo de la base que, a la hora de abordar un tema tan sensible, pero a la vez, tan trillado, como el del Holocausto judío, se hace preciso a estas alturas aportar algo nuevo a lo que ya el cine ha retratado hasta la saciedad; podemos considerar que El último Tren a Auschiwtz se queda claramente en la categoría de películas fallidas. Y ello porque estamos ante un film que no ofrece nada novedoso en su propuesta formal ni narrativa, más allá del recurrente recurso de unos anodinos flashbacks que reconstruyen la historia anterior de los personajes centrales, pero que más que enriquecer la trama, solo sirven para romper el ritmo de la narración, sin aportar gran cosa a la misma. Por otra parte, el guión desarrolla la historia de los personajes principales de una forma deslavazada y extremadamente unidimensional. De este modo, no hay lugar para los claroscuros morales, aquí los malos son muy malos, y las víctimas son muy buenas. A esto se le añaden las típicas escenas de dolor y sufrimiento humano que transcurren en el interior del tren que más que conmover, saturan al espectador por la reiteración de las mismas.

Y si a todo lo anterior sumamos unas interpretaciones corales que no pasan de correctas, tenemos como resultado final una película sobre el holocausto de dos horas de duración que ni conmueve, ni llega al espectador, y -lo que es peor-, suena a mil veces vista con anterioridad. Sensación que tampoco logra cambiar la puesta en escena de la película, que parece más propia de un telefilme que de una película comercial, echándose en falta algo más de esmero en lo tocante a la ambientación de los escenarios.

En resumidas cuentas, El último tren a Auschwitz deja en el espectador el regusto de haber visionado un producto tópico, excesivamente tedioso, y en líneas generales, poco pulido. Quizás la historia, en manos de un realizador más talentoso, y narrada con unas mayores dosis de ritmo, habría sido un producto poco original, pero al menos, interesante. Pero, en el caso que nos ocupa, estamos ante un título bastante mediocre, y en definitiva, prescindible.

Calificación: 4/10

viernes, 2 de julio de 2010

La Zona Gris (The Grey Zone)

La Zona Gris (2001)

Otoño de 1944. Aunque el final de la guerra y la derrota alemana ya se vislumbran, las cámaras de gas y los hornos crematorios del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau siguen funcionando a pleno rendimiento. Los Sonderkommandos formados por prisioneros judíos seleccionados para ayudar a llevar a cabo la matanza y cremación de sus compañeros, recibían a cambio de su colaboración, una serie de privilegios y buen trato por parte de los guardianes. Sin embargo, cuando los grupos de Sonderkommandos comprenden que se acerca el fin y que serán asesinados por los nazis, deciden organizar una rebelión en el campo utilizando las armas facilitadas por los partisanos, y la pólvora sustraida por las prisioneras que trabajan en la fábrica de municiones del campo.

La Zona Gris fue la tercera película dirigida por el actor Tim Blake Nelson, quien además se encargó de escribir el guión del film, basado parcialmente en la novela titulada Auschwitz: a doctor's eyewitness account, relato autobiográfico del médico judío de origen húngaro Miklos Nyiszli, que fue testigo presencial de la rebelión del campo de Auschwitz-Birkenau. Un relato que ya había sido adaptado en forma de pieza teatral antes de ser llevado al cine.

Obviamente, el título de la Zona Gris hace referencia al ambiguo ámbito moral en el que se desenvuelven los protagonistas, los miembros del Sonderkommando, obligados a colaborar en el exterminio de sus compañeros para sobrevivir, convirtiéndose en cómplices y brazo ejecutor de la barbarie nazi. Estamos por tanto, ante un punto de partida argumental tremendamente valiente y a la vez, interesante, al tratar el Holocausto desde un nuevo prisma: el de las víctimas que a su vez, se convirtieron en verdugos. Un tema de gran calado moral y humano cuyo desarrollo exigía bastantes dosis de inteligencia y pericia narrativa, algo que este film, bajo mi punto de vista, consigue solo a medias. Es cierto que la película huye de la truculencia gratuita y que la crudeza de algunas de sus secuencias consigue impactar al espectador. Sin embargo, el problema es que en el aspecto narrativo, la película no termina de carburar ni de transmitir todo lo que el tema podía dar de sí.

En primer lugar porque la parte discursiva termina por hacerse reiterativa, y quizás resulta un punto pretenciosa al recrearse en exceso en el dilema moral de los protagonistas. Y en segundo lugar porque tras un arranque prometedor, el ritmo en la parte central de la narración resulta demasiado contemplativo, acusando quizás en exceso el origen teatral de la adaptación cinematográfica. En cualquier caso hay que reconocer que la película se beneficia del intenso trabajo interpretativo de sus protagonistas, encabezados por unos convincentes Steve Buscemi y David Arquette; y que desde luego, logra remover la conciencia del espectador que se enfrenta a los hechos que se relatan en el film.

En resumidas cuentas, pese a no ser una película tan destacada como La Lista de Schlinder, no puede negarse que La Zona Gris es una de esas películas que invitan a reflexionar sobre la naturaleza y la condición misma del ser humano. Un título más interesante por lo que cuenta que por como lo cuenta, pero más allá de ese aspecto, es una película que sin duda merece la pena ver.

Calificación: 6,5/10

lunes, 21 de junio de 2010

Almirante Canaris (Canaris)

Almirante Canaris (1954)

La acción comienza en 1935. El almirante Wilhem Canaris (O.E. Hasse), Jefe de los servicios de espionaje militar de la Werhmacht, es un patriota convencido y un eficaz director del espionaje militar, que irá adquiriendo progresivamente conciencia de los aspectos más oscuros del régimen nazi. Por esta razón se enfrenta a Heydrich, jefe del RSHA o Servicio de Información de la SS, quien intentará hundir a Canaris por todos los medios, empleando para ello a Irene, la hija de un disidente encarcelado, que comienza a trabajar para el almirante con el encargo de pasarle información sobre sus actividades al mismo Heydrich.

De entre todos los personajes que se opusieron al régimen nazi desde dentro, el jefe del Abwerh, el Almirante Wilhelm Canaris, merece un lugar destacado tanto por el valor moral (casi único) de su conducta, como por la importancia de su labor en contra del régimen nazi. Auténtico patriota y heroe de la I GM, Canaris se dedicó a sabotear, desde las mismas entrañas de la organización militar alemana, los objetivos estratégicos de Hitler; además de convertirse en uno de los principales conspiradores contra el régimen nazi dentro de lo que se denominó "La Orquesta Negra". Entre 1939 y 1942 pasó informes al servicio secreto británico sobre la ofensiva contra Francia y Holanda, reveló el plan de invadir Gran Bretaña y filtró informes secretos sobre los preparativos de "Barbarroja". Con la firme colaboración de su segundo en el Abwerh, el antinazi Coronel Hans Oster, Canaris maquinó distintas conspiraciones contra Hitler, apoyando los movimientos del Círculo Kreisau, el principal núcleo opositor dentro del Ejército. Hasta su detención en julio de 1944 y su posterior ejecución el 9 de Abril de 1945, Canaris fue posiblemente el saboteador interno más eficaz que actuó contra el régimen nazi. Curiosamente, el realizador encargado de dirigir la película, Alfred Weidenmann, había sido un antiguo miembro del Partido Nazi y había colaborado durante la guerra con el Ministerio de Propaganda de Goebbels.

Entrando a valorar el film, hay que comenzar diciendo que Almirante Canaris es una película de una calidad por encima de la media respecto a otras producciones alemanas de la época. Especialmente interesante en su primera mitad, donde se nos presentan las actividades de espionaje del Abwerh en el extranjero, el enfrentamiento de Canaris con Heydrich, y sobre todo, la preparación del abortado golpe de estado contra Hitler de marzo 1938. En esa parte del film la historia combina con acierto los elementos típicos del thriller de espionaje, mostrando los manejos que realizan entre bambalinas de los directores del servicio secreto, a la vez que ofrece un interesante retrato del personaje de Canaris. Todo ello aderezado con una muy buena interpretación del actor protagonista, O.E. Hasse, cuyo gran parecido físico con el almirante Canaris ayuda a que su actuación resulte bastante creíble.

Sin embargo, no todo en el film resulta igualmente brillante. El problema principal es que la historia no logra mantener el mismo nivel a lo largo de todo su metraje, en parte porque la segunda mitad la película se centra en ofrecer una visión demasiado panegírica del personaje, evitando abordar los aspectos más problemáticos de su biografía; y también porque la narración se hace más imprecisa, con la introducción de una tópica historia romántica que, aparte de no presentar mayor interés, no aporta gran cosa a la trama. Ademas, el ritmo de la narración decae bastante en esa parte final. Y es una pena, porque de haber mantenido el nivel de la primera mitad, podríamos haber estado ante una gran película sobre los entresijos del mundo del espionaje y la alta política. En lugar de ello, la película finalmente se queda en un nivel un tanto superficial, que no muestra del todo bien los claroscuros biográficos del personaje histórico. No obstante, y pese a sus limitaciones, Almirante Canaris es un titulo estimable que seguro que agradará a los aficionados a este tipo de cine.

Calificación: 6/10

lunes, 14 de junio de 2010

El General del Diablo (Des Teufels General)

El General del Diablo (1955)

La acción nos sitúa en Diciembre de 1941. El general Harry Harras (Curd Jurgens) es un distinguido oficial, jefe del Departamento técnico de la Luftwaffe que se debate entre su sentido del deber y la repugnancia que le produce el régimen nazi. Esto le acarreará que la Gestapo comience a espiarlo por sus opiniones antinazis, y  que todas las sospechas recaigan sobre él cuando muchos de los aviones de la Luftwaffe comienzan a evidenciar defectos de fabricación.

El General del Diablo es la adaptación cinematográfica de una obra teatral homónima escrita por el dramaturgo aleman Carl Zuckmayer en 1946, cuyas representaciones alcanzaron un enorme éxito en Alemania. Dicha obra se inspiraba libremente en la vida de Ernest Udet, uno de los personajes más fascinantes y excéntricos de la cúpula militar del III Reich. Udet, un antiguo camarada de guerra y amigo personal de Hermann Goering, fue sin duda un personaje pintoresco. Famoso piloto de acrobacias aéreas, actor, caricaturista y playboy reconocido, pese a no simpatizar con Hitler, en 1935 fue llamado por Goering a ocupar puestos de importancia en la recien creada Fuerza Aerea alemana. Nombrado jefe de la oficina técnica de la Luftwaffe en 1936, Udet pasó a controlar el diseño de aviones para la fuerza aérea. Como defensor absoluto de los aviones capaces de volar en picado, impulsó con entusiasmo el desarrollo del Ju-87 Stuka, si bien descuidó por completo el diseño de bombarderos pesados. Su incapacidad para elevar las cifras de producción aeronáutica, dadas sus escasas capacidades organizativas, y la cada vez mas actitud acusadora de Goering, que no dudó en usar a Udet como chivo expiatorio por los fracasos de la Luftwaffe tras la batalla de Inglaterra, fueron las causas de que este se suicidara en noviembre de 1941.

Entrando a valorar el film, hay que señalar que este tiene varios aspectos bastante positivos. En primer lugar, y a diferencia de la mayoría de producciones alemanas contemporáneas, el film no solo se atreve a abordar el tema del nazismo, sino que también contiene una crítica expresa a los militares e industriales que propiciaron el ascenso de Hitler al poder. Igualmente, la película se beneficia de la carismática interpretación del actor Curd Jurgens, cuya encarnación del atormentado Harras/Udet es bastante creible. Finalmente, hay que reconocer que el film contiene algunas escenas de diálogos bastante buenos. Por ejemplo en una escena en la que suena el timbre de la puerta en casa del general Harras y este dice: ¿Sabe cual es la diferencia entre Alemania y Suiza?... que en Suiza, cuando llaman a la puerta a esta hora, es el lechero.

No obstante, El General del Diablo no termina de ser una película redonda por varios aspectos que lastran el desarrollo argumental de la historia. El primero –y más importante- es el de una acusada falta de ritmo narrativo, especialmente patente en el primer tercio del metraje, que hace que las casi dos horas de duración de la película se hagan largas al espectador. Esto, unido al tono excesivamente melodramático que adopta la narración en su parte final, le resta muchos puntos a una historia que podría haber dado más de sí. En todo caso hay que reconocer que la película tiene el interés de tratar el tema del nazismo desde la perspectiva alemana, cuando aun era un tema absolutamente tabú en Alemania. No es una gran película, pero se deja ver y tiene algunos diálogos notables. De ellos, me quedo especialmente con una frase: "La maldad no solo subsiste por los que la practican, sino también por los que la permiten"

Calificación: 5,5/10

martes, 8 de junio de 2010

Noche amarga (Unruhige Nacht)

Noche amarga (1958)

Frente Oriental, 1942. En las semanas previas al ataque contra Stalingrado, el Padre Brunner (Bernhard Wicki), un cura castrense, es enviado al sector para prestar sus servicios espirituales al soldado Fedor Baranowski, quien ha sido condenado a muerte por deserción. En la noche previa a la ejecución, el padre Brunner tendrá ocasión de conocer a fondo los detalles de la condena de Baranowski, un soldado que hastiado de la guerra, desertó para tratar de ocultarse con su amante, una joven ucraniana viuda de guerra llamada Liuba. Durante esa noche, repasando el expediente del consejo de guerra seguido contra Baranowski, Brunner llegará a comprender las razones de este para desertar.

Muy en la linea del cine bélico alemán de la década de los 50, Noche Amarga se inscribe dentro de la corriente antibelicista que caracterizó las aproximaciones del cine germano de aquella época a los sucesos de la II GM. En ese sentido, la película supone una interesante reflexión sobre las motivaciones morales de una galería de personajes implicados de una forma u otra en los avatares de la guerra. La narración gira en torno a dos personajes principales, el soldado Baranowski, cuya historia se va reconstruyendo mediante una serie de flashbacks, y el padre Brunner, un hombre que se debate entre sus deberes militares y sus fuertes creencias religiosas. También aparecen una serie de personajes secundarios como el típico oficial inflexible y fanático de las ordenanzas, el militar de carrera que se rebela ante la barbarie nazi, o el oficial que, antes de ser enviado al frente de Stalingrado, desea por encima de todo pasar una noche a solas con su novia.

Como apuntaba antes, el eje central de la narración es el mensaje antibélico que se desprende de la historia de Baranowski, un soldado condecorado y valiente, pero que por causas del amor y la compasión que le inspira una desvalida viuda rusa decide desertar, acción que pagará con su vida. En ese aspecto, la película puede considerarse en su conjunto una parábola sobre Alemania y el nazismo, donde los buenos sentimientos simplemente no tenian cabida. Al respecto, me gusta especialmente la secuencia final, cuando el oficial que ha supervisado la ejecución felicita al padre Brunner por la eficiencia del proceso, y este le responde: “Es usted el representante del ejército de Poncio Pilatos, donde todos se lavan las manos”, una frase críptica que condensa a la perfección el mensaje de la película.

Ahora bien, hay que decir que no todos los aspectos de Noche Armarga son igual de brillantes. Para empezar, a la historia le cuesta bastante arrancar, pues el ritmo de la primera mitad del film es bastante pausado y, por momentos raya en lo plomizo. En segundo lugar, el desarrollo de los personajes secundarios no me terminó de llenar, quizás porque se hace de manera un tanto esquemática, si bien el personaje del Padre Brunner sí que está bien dibujado. Finalmente, en cuanto a las actuaciones, puede decirse que son correctas, pero algo planas, y se echa en falta la presencia de algún actor con mayor carisma que habría podido dotar de más vivacidad los personajes. Curiosamente, el papel del personaje protagonista del padre Brunner lo interpreta el posteriormente afamado director Bernhard Wicki, quien un solo año después iba a encargarse de dirigir la magnífica película (también de temática antibélica) El Puente.

En resumidas cuentas, Noche Amarga es una correcta película de temática antibelicista y pulcra factura formal y visual. Quizás con un guión un poco más pulido y unos personajes mejor desarrollados podría haber alcanzado la categoría de gran película, pero en cualquier caso, tanto por su argumento como por su original punto de vista narrativo, no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

miércoles, 2 de junio de 2010

La Estrella de África (Der Stern von Afrika)

La estrella de Africa (1957)

Relato biográfico sobre el as de la Luftwaffe Hans Joachim Marseille (Joachim Hansen), uno de los pilotos alemanes con mayor número de victorias en la II GM. Desde los inicios de su carrera militar en la academia de instrucción de la Luftwaffe, hasta su consagración como héroe militar pilotando un caza Me-109 en el Norte de Africa, la película narra los inicios del joven piloto y su meteórica carrera militar que lo llevó a convertirse en un héroe nacional apodado "La Estrella de África", una fama que le acompañaría hasta su prematura muerte en un accidente aéreo, acaecida en Septiembre de 1942.

Pese a tratarse de una producción alemana sobre la vida de un héroe de guerra netamente germano, lo cierto es que el rodaje de La estrella de África tuvo bastante relación con España. No solo porque se trató de una coproducción y, por tanto, una parte del capital con el que se financió el film era español, sino que además, la mayor parte del rodaje de los exteriores tuvo lugar en la Isla de Gran Canaria, especialmente en la zona de la playa de Maspalomas. Por otra parte, de manera más significativa, los Me-109 que aparecen en la película fueron cedidos a la productora por el ejército del aire español, que por aquella época aun tenia en servicio una versión modificada del mítico caza alemán, los famosos “buchones”; los cuales fueron muy útiles para recrear los aparatos usados por la escuadrilla de Marseille en el Norte de África.

Entrando a valorar el film, la verdad es que no puede decirse que este haya resistido demasiado bien el paso del tiempo. Se trata de la típica producción bélica alemana edulcorada de los años 50, en la línea de otro título similar como U-47 Comandante Prien, dedicada a honrar un héroe de guerra nacional, pero evitando cuidadosamente, como era de esperar, toda referencia al nazismo. Tampoco puede decirse que la película destaque en el aspecto bélico. Las secuencias aéreas filmadas son pasables, pero la mayoría de escenas de combate aéreo emplean unas maquetas bastante burdas combinadas con unas transparencias muy evidentes, que hacen que los efectos especiales resulten hoy día bastante pobres.

En lo que respecta a la parte discursiva, la película no es precisamente un dechado de virtudes, pues los diálogos no son demasiado atractivos, y además el ritmo de la narración se ralentiza en más de un momento, como por ejemplo, en la parte de la luna de miel de Marseille en Roma. Lo mejor que ofrece el film se condensa, a mi modo de ver, en los primeros quince minutos del metraje, con una correcta presentación del personaje principal, y el buen hacer interpretativo del actor protagonista Joachim Hansen, quien, además del nombre de pila, compartía con Marseille un notable parecido físico que ayuda a hacer creíble su interpretación.

Por lo demás, La Estrella de Africa no presenta demasiados puntos de interés, se trata de una producción modesta incluso para los cánones de la época de su estreno,  aunque, al menos, sirve para rescatar del olvido la figura de uno de los mejores pilotos de caza de la II Guerra Mundial. Pero cinematográficamente hablando no es gran cosa.

Calificación: 3,5/10

viernes, 28 de mayo de 2010

Los desnudos y los muertos (The naked and the dead)

Los desnudos y los muertos (1958)

Frente del Pacífico, año 1943. Las fuerzas americanas desembarcan en una isla del Pacífico ocupada por los japoneses. Entre ellas se encuentra el pelotón de reconocimiento liderado por el Sargento Croft (Aldo Ray), un brutal combatiente decidido a no dar cuartel a los soldados nipones que caigan en sus manos. También coincidirán en la isla el General Cummings, el cínico y altivo jefe de la división, y el Teniente Hearn (Cliff Robertson), un oficial íntegro, enfrentado a su general por la forma despótica en que este dirige a sus soldados, enfrentamiento que le costará ser enviado al frente junto al sargento Croft en una peligrosa misión.

The Naked and the Dead es el título de una afamada novela antibelicista escrita por el autor norteamericano Norman Mailer, publicada en 1948. La novela estaba basada en la propia experiencia personal del autor, que había combatido como soldado de infanteria en el Pacífico, ofreciendo una cruda y descarnada visión de la guerra. Poco después de su publicación, el libro se convirtió en un best seller aclamado por la crítica literaria estadounidense. Aprovechando su éxito literario, Mailer quiso vender los derechos de la obra a alguno de los grandes estudios de Hollywood, pero sus elevadas pretensiones económicas lo impidieron, así que finalmente tuvo que venderlos a una pequeña productora independiente propiedad de los actores Charles Laughton y Paul Gregory. Sin embargo, Laughton por aquella época estaba plenamente dedicado a la preparación del guión y el rodaje de La Noche del Cazador, cuyo posterior fracaso en taquilla hizo que perdiera el interés por adaptar el texto de Mailer. De este modo, fue finalmente la Warner la que se hizo con los derechos de la novela y se comprometió a financiar el rodaje, si bien el estudio exigió a cambio tener el derecho a introducir cambios en la historia original. La dirección le fue encomendada a Raoul Walsh, realizador que ya tenia experiencia en dirigir films bélicos como “Objetivo: Birmania”, y que inmediatamente sugirió que se introdujeran en la película unas escenas de combate más intensas que las que aparecían en la novela.

Este no fue el único cambio que se introdujo respecto al texto de la novela, cuyo argumento era demasiado radical para los gustos de la época. Tanto es así que ante la ausencia de escenas románticas en el texto original, Jack Warner, jefe del estudio le dijo a Paul Gregory que: “Raoul [el director] meterá algunas domingas en la historia”. Eso se tradujo en la escena del baile sensual de la cabaretera que sirve de apertura a la película, y que no aparece en el libro. En cualquier caso, el resultado final del film no agradó en absoluto a Mailer, quien al parecer exclamó, tras visionarlo: “Hollywood ha arruinado mi libro”.

Y lo cierto es que, viendo el film, se entiende el disgusto de Mailer para con la adaptación de su novela, ya que la película ofrece algunas luces, pero tambien bastantes sombras. En primer lugar, como principal aspecto positivo puede mencionarse el tono bastante realista, sobre todo para los cánones de la época, que adopta la narración y que obviamente está directamente sacado del texto de la novela. De este modo vemos, por ejemplo, a los americanos matando a prisioneros japoneses a sangre fría, y buscando dientes de oro en los cadáveres, lo cual nos ofrece una visión de la guerra nada idealizada y bastante rompedora para los años 50. Asimismo, lejos de mostrarnos los típicos personajes acartonados de otros films bélicos de la época, la película ofrece una galería de personajes bastante humanizados, como el sádico sargento Croft, un hombre atormentado por la infidelidad de su esposa; o el altivo general Cummings, para quien sus soldados son simples peones que sacrificar en el juego de la guerra.

Sin embargo, la película tiene una serie de defectos que le restan brillantez al conjunto. Pese a que las escenas de acción no están mal (la mano de Walsh se nota) la verdad en que en conjunto resultan más bien insustanciales y aportan poco a la historia. Y ya en el plano narrativo, la verdad es que se notan demasiado los tijeretazos que sufrió el texto original de la novela, cuyos aspectos más políticamente incorrectos fueron convenientemente suavizados para hacer la película más digerible para el gran público. Así por ejemplo, el guión se encargó de aligerar las dosis de sadismo del personaje del Sargento Croft, y se cambió el trágico desenlace de la novela, por uno mucho menos duro, pero que, obviamente alteraba el mensaje central del texto literario.

Finalmente, hay que señalar que la película tiene un marcado bajón de ritmo en la parte central del metraje, que hace que sus dos horas de duración se hagan un poco largas. En cualquier caso, la película, pese a disgustar al autor de la novela, gustó al público estadounidense, ya que funcionó bien en taquilla, aunque vista en perspectiva está claro que no pasa de ser un título correcto. Seguramente si se hiciera una adaptación hoy día podría reflejarse mucho mejor el espíritu de la novela original, pero el problema es que los aspectos novedosos de esta ya han quedado hoy un tanto desfasados. En conclusión, “Los desnudos y los muertos”, no pasa de ser una adaptación más bien edulcorada de una novela que hubiera requerido unas mayores dosis de crudeza para ser traslada a la pantalla sin perder su esencia. No es está del todo mal, pero dista de ser una película brillante.

Calificación: 5,5/10

lunes, 24 de mayo de 2010

Cenizas bajo el sol (Kings go forth)

Cenizas bajo el sol (1958)

Francia, 1944. El teniente Sam Loggins (Frank Sinatra) y el Cabo Britt Harris (Tony Curtis) son destinados a la Riviera francesa, con la misión de estudiar el terreno de los Alpes situado junto a la frontera italiana para dirigir los ataques artilleros contra las fortificaciones alemanas. Una vez alli,el teniente Loggins se enamora de una joven francesa de origen americano, Monique Blair (Natalie Wood), que resulta ser descendiente de un afroamericano emigrado a Francia. Pese a que en principio Monique parece corresponder al teniente Loggins, pronto este descubre que en realidad mantiene un romance con el atractivo y seductor cabo Harris. Esta situación hará que surja entre ambos hombres una latente rivalidad, poco antes de que sean enviados a una peligrosa misión tras las líneas alemanas.

Cenizas bajo el sol es un caso arquetípico del “querer y no poder” a la hora de llevar a la gran pantalla la adaptación de una novela con argumento problemático. En este caso, se trataba del libro homónimo del escritor americano Joe David Brown, una novela que tenía como tema central la denuncia de la discriminación racial imperante en la sociedad norteamericana de la época (década de los 50), en la que las uniones interraciales eran consideradas un tema totalmente tabú. Se trataba, sin duda, de un tema atractivo y resultaba valiente el que una productora se prestara a llevar la historia al cine en un momento marcado por la represión ideológica que sufrían algunos de los más afamados guionistas de Hollywood. Sin embargo, la época de la producción, en pleno apogeo de la censura cinematográfica (agravada aun más por el influjo de la Guerra Fria) era ya de por sí un obstáculo casi insalvable para que el texto de la novela no sufriera alteraciones. Y como era de esperar, las sufrió. La película no solo recorta y suaviza de forma sensible el tema de la discriminación racial, sino que además, convierte el trágico desenlace de la novela en uno mucho más edulcorado, acorde con los gustos comerciales de la época. Pero lo peor, a mi modo de ver no es eso, sino que al final la trama queda prácticamente reducida a la típica y manida historia de triangulo amoroso en tiempos de guerra, una trama que resulta (por repetida) tan previsible como insustancial y que desdibuja por completo el tema central de la novela, que no era otro que la denuncia de una injusticia social.

Por otro lado, creo que tampoco la elección del reparto resultó muy afortunada. Frank Sinatra hace lo que puede, y compone un papel digno como el teniente Loggins, pero bajo mi punto de ver ese personaje habría requerido un actor con mayor carisma y un punto mayor de expresividad. Tony Curtis por su parte, me parece que no acabó de encontrarse cómodo en su papel de joven seductor sureño, no porque no diera el perfil físico del personaje, sino porque al igual que en el caso de Sinatra, se echan en falta en su interpretación algunos matices dramáticos que doten de profundidad a su interpretación. En cuanto a Natalie Wood, solo puede decirse que su interpretación no pasa de discreta, aunque las partes mutiladas del guión respecto a la novela seguramente tuvieron mucho que ver en esto.

Al menos, sí hay que señalar un aspecto en el que “Cenizas bajo el Sol” presenta interés, pues es una de las muy escasas películas que se han hecho ambientada en la campaña del Sur de Francia de 1944. Es una pena que las escenas bélicas no pasen de ser testimoniales y que haya algún error de atrezzo un poco cantoso (los soldados alemanes, por ejemplo, lucen cascos de acero modelo 1918); porque se trata de una campaña muy poco tratada en el cine. Pero como digo, las escenas de combate no pasan de discretas. Por lo demás es una película pasable, que se deja ver sin demasiado entusiasmo ni aburrimiento, aunque también se entienden los motivos por los que es poco recordada hoy dia.

En conclusión, entiendo que si se volviera a revisar la historia de la novela original, y la película fuera filmada sin las restricciones morales reinantes en los años 50, la historia daría para producir un apreciable drama bélico. Pero dadas las circunstancias, la verdad es que estamos un título simplemente pasable.

Calificación: 5/10

martes, 18 de mayo de 2010

The Pacific (X): Home

The Pacific. Capitulo X: Home

15 de agosto de 1945. Mientras Leckie se recupera en el hospital de las heridas sufridas en Peleliu, llegan noticias de la rendición japonesa. El final de la guerra hace que los marines sean desmovilizados y que la mayor parte de ellos regresen a sus casas. Mientras Leckie consigue recobrar su puesto como periodista en un periodico local e iniciar una relación con una antigua conocida suya, Sledge aun traumatizado por las experiencias vividas en el frente, descubre que retomar la vida civil puede ser muy complicado para un joven veterano de guerra.

Al igual que ocurrió con el último episodio de Hermanos de Sangre, el décimo capítulo de la saga “The Pacific” ha venido a poner el cierre y epílogo a la serie. Y la verdad es que, vistos los precedentes de los anteriores episodios dedicados a la vida en retaguardia, me temía lo peor para este último capítulo de la serie. Temores que –por desgracia- se han visto confirmados. La verdad es que la comparación de este finale, con el capítulo titulado Puntos, que servia de cierre a Hermanos de Sangre no tiene color. Mientras que en este último se mostraban al espectador de una forma clara y fidedigna las inquietudes y problemas del soldado aun movilizado una vez terminada la guerra, en este caso, Home ha tratado de retratar el aspecto de la reincorporación a la vida civil del soldado desmovilizado. El problema, sin embargo, ha sido el mismo que el que se ha apreciado en capítulos anteriores cuando se trataba de abordar la dimensión humana de los personajes. Esto es, al final, este episodio se limita a mostrar una historia contada sin ritmo, y lo que es peor, desarrollada de una manera bastante insulsa. Y la verdad es que el tema daba para bastante más, pero al final todo se queda en agua de borrajas.

La parte dedicada a Leckie me ha parecido del todo insustancial, el personaje recobra su vida anterior, su empleo, y logra readaptarse sin problemas e incluso iniciar una relación sentimental. Y a eso le dedican veinte minutos del capítulo. En cuanto a la parte dedicada a Sledge, que a priori ofrecía un mayor interés (sobre todo por el retrato previo que se ha hecho del personaje a lo largo de la serie) finalmente se solventa con un par de escenas más bien tópicas, que nos muestran el trauma interno que vive el personaje. Nada que nos enseñe el sindrome de estrés postraumático (por ejemplo, mediante la típica escena de un sueño que muestre un flashback de los combates), las dificultades de readaptación a la vida civil, el recuerdo de los camaradas… en fin, nada en absoluto. Da la impresión como si los guionistas hubieran querido “suavizar” en cierta medida el tono de este episodio para no mostrar a unos personajes torturados por los recuerdos y el horror de la guerra. Algo, por cierto, que se deja claramente entrever en los testimonios de los veteranos que aparecen al comienzo del episodio.

En definitiva, “Home” solo ha servido para mantener el tono, marcadamente bajo, de los capítulos de la serie dedicados a profundizar en los aspectos personales de los protagonistas. Y a modo de valoración final, puede decirse que la serie ha sido de notable alto en cuanto a sus escenas bélicas, pero de apenas aprobado en el apartado discursivo. La conclusión final no puede ser más clara: considerada en su conjunto, The Pacific ha estado ciertamente lejos de igualar la calidad de Hermanos de Sangre. Pese a ello, la serie ha mantenido el sello de calidad formal y visual de aquella, lo que, unido a algunos episodios notables (en especial, Peleliu Hills) hace que no sea un producto fallido, aunque sí, algo decepcionante para los muchos espectadores que disfrutaron con su predecesora.

Calificación: 5/10

martes, 11 de mayo de 2010

The Pacific (IX): Okinawa

The Pacific: Capitulo IX: Okinawa

Mayo de 1945. Sledge y el resto de la 1ª division de Marines se encuentran en la isla de Okinawa luchando en unas condiciones extremadamente difíciles. A la feroz resistencia opuesta por los soldados japoneses, se les unen las inclementes condiciones del clima y la presencia de civiles en el campo de batalla, que hará que cada enfrentamiento entre ambos bandos se cobre nuevas víctimas inocentes. La brutalidad de la lucha en Okinawa y las atroces condiciones de la misma harán que tanto Sledge como el resto de marines se embrutezcan y saquen lo peor de sí mismos en la lucha contra los japoneses.

Después de alcanzar su cenit cualitativo en el episodio VII, y decepcionar a propios y extraños con un plomizo capítulo VIII, tenía la duda si el último de los capítulos dedicados a los combates en el Frente del Pacífico propiamente dicho seguiría la senda del primero o del segundo. Y afortunadamente, Okinawa ha tenido bastante más que ver con Peleliu Hills que con el episodio dedicado a Iwo Jima. Al igual que en aquel, Okinawa omite el prólogo (que solo había servido para ralentizar en buena medida el ritmo de varios de los capitulos anteriores), y nos ha mostrado directamente a los marines en faena de combate. Además, como ha ocurrido en los episodios anteriores dedicados a Sledge, el episodio ha versado sobre los aspectos más inhumanos de la guerra, y lo ha hecho mediante el empleo de unas contundentes y bien dosificadas escenas bélicas que muestran lo que hoy eufemísticamente se denomina “daños colaterales”, es decir, las bajas entre la población civil.

También me ha gustado como se describe la evolución del personaje de Sledge (de lejos, el mejor de la serie) que ha pasado del endurecimiento inicial (que se mostraba en el capítulo VII) a la absoluta deshumanización de sus sentimientos, provocada por la barbarie que contempla a su alrededor. En cuanto a las secuencias bélicas, quizás hayan estado un punto por debajo en cuanto a espectacularidad respecto a las de Peleliu Hills, pero no puede negarse que están bien insertadas en la historia y que sirven al propósito de desarrollar esta. También ha insistido este episodio en introducir algunos toques ligeramente “gores”, algo que viene caracterizando la segunda mitad de la serie. Finalmente, habría que hacer mención del personaje del marine “sonado” amigo de Sledge, que cobra en este capítulo mucho protagonismo, y que ha sido sin duda el mejor personaje secundario de la serie, una pena que solo haya aparecido al final de la misma, porque prácticamente “roba” cada plano en que aparece. El mayor peso que adquiere el personaje en este episodio es de agradecer.

En resumidas cuentas, Okinawa me ha parecido un episodio notable, que desde luego está entre los mejores de la serie. Puede considerarse que está intimamente conectado al capítulo VII y que viene a ser una continuación, tanto cronológica como narrativa, de este. Eso sí, comparando ambos capítulos, me sigo quedando con Peleliu Hills, tanto por la variedad de sus escenas de acción como por la riqueza de matices narrativos que se introducían en dicho episodio. En ese sentido, quizás Okinawa ha sido un tanto más plano, centrándose en describir los horrores de la guerra y sus efectos sobre la población civil, pero no puede negarse que es un episodio intenso y que varias de sus escenas logran estremecer al espectador por momentos. Tras Peleliu Hills, me ha parecido el mejor capítulo de la serie, y un dignísimo cierre de la parte estrictamente bélica de la misma, antes del epílogo que va a suponer el capítulo X.

Calificación: 7,5/10

viernes, 7 de mayo de 2010

Los heroes de Las Ardenas (Everyman´s War)

Los heroes de Las Ardenas (2009)

A través de la historia de dos jóvenes norteamericanos enviados a combatir a Europa, Don Smith, que se ve obligado a interrumpir su incipiente romance con una compañera de estudios; y Benedetto, un ratero de poca monta obligado por un juez a enrolarse en el ejército para evitar la cárcel, la película hace un recorrido por las campañas de la 94ª division de infanteria. Así la película muestra las principales acciones de la división desde su bautismo de fuego en Francia, combatiendo a los alemanes en el cercado puerto de Saint Nazare, pasando por el frente alsalciano de las Ardenas, y terminando en los últimos combates librados en la zona de Checoslovaquia.

Hay que decir en primer lugar que el título de esta película mueve bastante al engaño. Porque si bien el título en castellano “Los heroes de Las Ardenas” parece indicar que estamos ante un film centrado en describir los combates librados en dicha campaña, lo cierto es que el título original, que podría traducirse como “La guerra de cada hombre”, nos da una idea mucho más aproximada de las verdaderas intenciones del film. Y estas no son otras que rendir homenaje a los soldados norteamericanos que combatieron en la II GM, y particularmente a los que lo hicieron enrolados en las filas de la 94ª division de infanteria norteamericana.

Entrando a valorar el film, hay que decir que en líneas generales el tono general del mismo no pasa de discreto. El aspecto más destacable de la producción es su cuidada ambientación y la buena recreación de los escenarios exteriores, así como el atrezzo militar, del que destacaría la aparición en escena de varios carros alemanes modelo Panzer IV auténticos. También me gustó que se tratara –si bien de pasada- una campaña semidesconocida como es la de el cerco de los puertos-fortaleza franceses de la Costa Atlántica en el otoño de 1944. Pero ahí acaban las virtudes del film. Lo demás resulta solo pasable.

El reparto de actores, plagado de intérpretes semidesconocidos, cumple correctamente en sus papeles, pero sin que destaque especialmente ninguna de las actuaciones. Las secuencias de acción bélicas no están del todo mal, pero son escasas y quedan demasiado inconexas como para crear verdadera tensión dramática. Y finalmente, la parte discursiva y de desarrollo de los personajes no pasa de ofrecer una colección de situaciones tópicas y diálogos manidos acerca de los aspectos más dramáticos de la guerra. Nada que no haya visto cientos de veces antes en pantalla. En cuanto a los personajes principales, también resultan bastante estereotipados: el sargento protector, el suboficial honesto y valiente, el soldado díscolo y buscavidas…etc; sin que el desarrollo de dichos personajes aporte nada especialmente novedoso al género.

En resumidas cuentas, imagino que “Los heroes de Las Ardenas” tendrá cierta capacidad de emocionar a los veteranos de la 94ª división de infantería y quizás también a sus familiares directos. Pero para el público en general no pasa de ser una película simplemente pasable. No es especialmente mala, pero sí que suena a bastante vista.

Calificación: 4,5/10

Enlace para ver la Pelicula Online

miércoles, 5 de mayo de 2010

The Pacific (VIII): Iwo Jima

The Pacific. Capitulo VIII: Iwo Jima

Noviembre de 1944. Tras conseguir una costosa y sangrienta victoria en Peleliu, los marines son retirados del frente. Mientras tanto, el sargento John Basilone, cada dia más frustrado por su papel meramente decorativo en la campaña de venta de bonos de guerra solicita volver a la acción. Su deseo se verá finalmente cumplido permitiendosele hacerse cargo de la instrucción de los nuevos reclutas del cuerpo de marines en Camp Pendleton, un centro de entrenamiento cerca de Los Angeles. Allí Basilone se enamora de una sargento del cuerpo auxiliar femenino llamada Lena, a la que tras un breve cortejo, propondrá contraer matrimonio. Mientras tanto, los marines se entrenan para su próximo objetivo: la captura de una isla volcánica llamada Iwo Jima.

La verdad es que después del alto nivel mostrado por el capítulo VII de la serie, me temía que iba a ser difícil que ese nivel se mantuviera. Y tampoco puede decirse que los anteriores episodios dedicados al personaje del sargento Basilone hayan sido los más interesantes de la serie. Ambos temores se han visto confirmados con este octavo episodio, que ha vuelto a incidir en los defectos ya observados en otros capítulos anteriores, pecando de un ritmo demasiado apático y de una parte discursiva excesivamente dilatada y poco estimulante. Y el hecho de que dos tercios del metraje de este capítulo giren en torno al romance de Basilone con Lena no contribuye especialmente a elevar el interés de la trama. Y personalmente no he encontrado nada que me haya interesado en toda esa parte de la trama, que –dicho sea de paso- se hace bastante pesada, por mucho que se hayan intercalado las típicas escenas del campo de entrenamiento, que por otra parte se antojan bastante tópicas.

Afortunadamente, los últimos quince minutos del capítulo, que nos trasladan, tras una transición algo brusca, a la lucha en las playas de Iwo Jima, logran finalmente captar la atención del espectador con las escenas de combates, que como es habitual, están magníficamente filmadas. En esa parte final, el capítulo sí que muestra un ritmo vivo y trepidante que –al igual que en capitulos anteriores- contrasta con la plúmbea parte de diálogos y desarrollo de los personajes. Lo que ya queda meridianamente claro a estas alturas de la serie, es que si bien “The Pacific” merece una notable valoración en lo que sus escenas bélicas se refiere, la parte argumental desde luego, no será recordada por la calidad de sus diálogos ni por la profundidad de sus personajes.

En resumidas cuentas, Iwo Jima puede considerarse, al igual que la mayor parte de sus predecesores, como un capítulo bastante destacable en lo tocante a la puesta en escena y recreación de las escenas bélicas, pero también decepcionante en su valoración de conjunto. En ese sentido parece que la calidad del séptimo episodio fue más una excepción que un punto de inflexión de la serie.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 28 de abril de 2010

The Pacific (VII): Peleliu Hills

The Pacific. Capitulo VII: Peleliu Hills

18 de Septiembre de 1944. La zona del aeródromo de Peleliu ha caido en manos de los marines, pero la lucha continúa en el interior de la isla. La zona de las colinas, fuertemente defendida y fortificada por las tropas japonesas, se revela como una dura prueba para Sledge y sus compañeros, enfrentados a un tipo de guerra en el que el fanatismo de las tropas japonesas lleva a ambos bandos a no dar cuartel al enemigo y en el que se combate a muerte por cada palmo de terreno.

Han tenido que pasar siete episodios, para que al fin hayamos tenido ocasión de contemplar un capítulo a la altura de las expectativas, y de una calidad equiparable a la de los de “Hermanos de Sangre”. Y es que este séptimo episodio de la serie, dedicado a la lucha en las colinas de Peleliu ha ofrecido una serie de aspectos relativamente novedosos respecto a los anteriores, que han elevado el interés de la historia. En primer lugar destacaria que, por primera vez en lo que llevamos visto de serie, las escenas bélicas no solo han estado perfectamente imbricadas en el desarrollo de la historia del protagonista –Sledge en este caso- sino que además se introducen con mucho sentido. Me han parecido sobresalientes las escenas del combate casi cuerpo a cuerpo en el bunker ocupado por tropas japonesas, y también están muy logradas las que recrean los durísimos combates en las colinas. Todo ello para mostrar al espectador no solo la brutalidad inhumana de la guerra, sino también la pérdida de la inocencia de un soldado jóven y aun novato como Sledge ante la contemplación de la barbarie que el ser humano es capaz de desplegar contra sus semejantes.

Otro aspecto que me ha parecido mejorado respecto a capítulos anteriores es que, por una vez, los diálogos pretendidamente profundos (y a veces pretenciosos) sobre la guerra se han dejado de lado para mostrar diálogos cortos y escenas contundentes, que a mi modo de ver sirven mucho mejor para transmitir el mensaje antibélico al espectador. Como ya he apuntado alguna veces, a mi modo de ver, la mejor manera de denostar la guerra es mostrarla en toda su dimensión, cosa que este capítulo ha cumplido sobradamente. Y un detalle final, el comentario de Sledge al ver a las enfermeras que reparten bebidas a los marines, y la mirada de odio que dirige al teniente que bromea con él, parecen confirmar que se insinúa la homosexualidad del personaje, que, con la salvedad de Leckie, comienza a ser el más interesante de la serie.

En conclusión, me ha parecido que Peleliu Hills ha sido, de largo, el mejor episodio de la serie hasta el momento. Un capítulo lleno de escenas de esas es las que una imagen vale más que mil palabras y que, a diferencia de los anteriores, merece la pena darle un segundo visionado para apreciarlo completamente. Esperemos que los próximos episodios superen este nivel o al menos lo mantengan hasta el final.

Calificación: 8/10

miércoles, 21 de abril de 2010

The Pacific (VI): Peleliu Airfield

The Pacific. Capitulo VI: Peleliu Airfield

16 de Septiembre de 1944. Es el segundo dia de combates en la isla de Peleliu y la 1ª división de marines afronta un peligroso objetivo, al tener que avanzar hacia el interior de la isla atravesando el aeródromo, el cual se encuentra barrido por el fuego japonés. Además la escasez de suministros y de agua, unidos al intenso calor tropical, causan estragos en la moral de los marines.

Vistos ya seis episodios de la serie, y atravesado por tanto el ecuador de la misma, hay que decir que el sexto capítulo ha ido en la linea de los anteriores y confirmado las constantes que, para bien y para mal, están caracterizando todos los episodios de The Pacific. En cuanto a lo positivo, hay que señalar que este episodio ha mantenido la linea ascendente en cuanto a la contundencia y espectacularidad en lo que a escenas bélicas se refiere. En este caso, mostrando el espectacular ataque de los marines a través del aeródromo de Peleliu, barrido literalmente por el fuego enemigo.

Como viene siendo habitual, la parte de acción ha ofrecido un nivel bastante alto, que no tiene su contrapartida en la parte discursiva de la serie. Creo que a los personajes les sigue faltando ese punto de carisma que tenían los protagonistas de “Hermanos de Sangre” y tampoco las escenas de diálogo ofrecen demasiado interés. De este modo la brecha existente entre las escenas de acción y las de desarrollo de los personajes da la impresión de que va ensanchando capítulo a capítulo. Y por otro lado, se va haciendo más patente que, más alla de otras consideraciones, la finalidad o principal moraleja de la serie es la de transmitir el sentimiento antibélico al espectador. Lo malo es que esto se está haciendo, bajo mi punto de vista, tirando de ciertos tópicos y clichés del cine bélico ya un tanto manidos a estas alturas, y que, además de no aportar nada nuevo, ralentizan más que enriquecen la parte de acción de la serie, la cual -como apuntaba antes- está bastante más lograda que la parte discursiva.

Por tanto en ese aspecto la serie ha seguido los mismos derroteros en este sexto episodio, con la única novedad de que uno de los protagonistas (Leckie) ha resultado herido, pero sin añadir nada especialmente reseñable a la trama. En resumidas cuentas Peleliu Airfield ha sido un episodio brillante en cuanto a la parte estrictamente bélica, y correcto en lineas generales, pero sin alardes considerado en conjunto.

Calificación: 6,5/10

lunes, 19 de abril de 2010

Ciudad de Vida y Muerte (Nanjing, Nanjing!)


Ciudad de vida y muerte (2009)

Nanking, China, Diciembre de 1937. Tras derrotar a los escasos defensores que resisten en la ciudad, el ejército imperial japonés se hace rápidamente con el control de la misma. Casi inmediatamente, los soldados japoneses comienzan a desatar una ola de brutalidad contra los prisioneros chinos y la población civil, cometiendo todo tipo de vejaciones incluyendo asesinatos y violaciones masivas. A través de una serie de personas presentes en Nanking, como el soldado japonés Kadokawa, horrorizado ante la barbarie que contempla; el cónsul alemán John Rabe, empeñado en salvar a los ciudadanos chinos refugiados en su legación; y su secretario, el señor Jiang que intenta por todos los medios garantizar su seguridad y la de su familia; la película desgrana los acontecimiento que se produjeron en Nanking durante esas primeras semanas de ocupación japonesa.

Tras más de 3 años trabajando en el proyecto del film, el realizador chino Lu Chuan pudo finalmente sacar adelante esta película sobre los hechos que rodearon a la infame Masacre de Nanking, uno de los hechos más ominosos de la guerra chino-japonesa. La orgía de violencia y atrocidades cometidas por el ejército japonés en la ciudad se saldó con un balance estimado de 250.000 civiles asesinados y la violación de 20.000 mujeres. A partir de estos hechos, Lu Chuan reconstruye la masacre ofreciendo todo un mosaico narrativo que ofrece los distintos puntos de vista desde los que contemplarla. Y se nota que el realizador chino debe más de un fotograma a Spielberg y su película “La lista de Schindler”, no solo en el aspecto estético, optando por el empleo de una sobria fotografía en B/N, sino también en la forma de abordar la historia, con un estilo semidocumental que huye de todo artificio narrativo y se centra en describir los hechos tal y como estos ocurrieron.

De este modo, la película no cae en la trampa fácil de tratar de demonizar a los japoneses ni de dar una visión maniquea de los acontecimientos, los cuales, por el contrario, son expuestos desde un punto de vista asombrosamente equilibrado y objetivo. En ese sentido el mayor mérito de la película radica, a mi modo de ver, en la fuerza de sus imágenes, desde el vibrante primer tercio del metraje –que contiene unas contundentes y soberbiamente filmadas secuencias bélicas- hasta el dramático desenlace. Sin embargo, bajo mi punto de vista, la película tiene un fallo que le impide terminar de ser redonda, y es que, precisamente por causa de su pretensión de objetividad, en la segunda hora del metraje la historia pierde algo de fuelle. Y es que tras un intenso arranque, a la hora de desarrollar los hechos, la película evita en todo momento ahondar en las motivaciones o sentimientos de los protagonistas, lo cual refuerza sin duda el tono documental de la narración pero, a la vez, deja en el aire un cierto regusto a indefinición. En otras palabras, el film no termina de rematar individualmente el drama colectivo que sirve de hilo conductor a una trama que, por lo demás, carece de una estructura narrativa definida. Esa bajada de ritmo en la segunda mitad del film y la falta de unas mayores dosis de emoción, es lo que impide que estemos ante una Obra Maestra absoluta.

En cualquier caso, Ciudad de Vida y Muerte es una de esas películas que necesariamente hay que ver. No solo por su valor documental e histórico, sino también por la fuerza visual y emotiva de varias de sus escenas –impresionante la del fusilamiento masivo de prisioneros- que sirven como recordatorio del horror que el ser humano es capaz de causar a sus semejantes. Sin duda estamos ante una de la mejores películas del año. Un título altamente recomendable.

Calificación: 7,5/10

miércoles, 14 de abril de 2010

The Pacific (V): Peleliu Landing

The Pacific. CapítuloV: Peleliu Landing

Junio de 1944. Mientras el sargento John Basilone disfruta las mieles de la fama de heroe de guerra en su gira por EEUU, la 1ª división de marines continúa destinada en la isla de Pavuvu, descansando y entrenándose para su próxima misión. Poco después llega a la isla el soldado Sledge, quien finalmente vuelve a reunirse alli con su viejo amigo Sidney Phillips. Unas semanas más tarde, la 1ª de Marines vuelve a entrar en acción, debiendo desembarcar está vez en la pequeña isla de Peleliu, donde los japoneses disponen de un aeródromo que debe ser capturado antes de que MacArthur comience sus operaciones contra las Filipinas.

El mejor resumen que se me ocurre para describir este quinto episodio de la serie se condensa en una expresión de dos palabras: ¡Por Fin!. Los seguidores de The Pacific, hemos tenido que esperar cinco episodios, pero finalmente se ha visto un capítulo espectacular en lo que a la acción se refiere, con unas escenas bélicas excelentemente filmadas, y de calidad equiparable a las de “Hermanos de Sangre”. Y ello pese a que no todo lo que relata este episodio me ha parecido bueno, especialmente en la primera mitad del mismo. Dicha parte, que sirve de largo prólogo a la acción, nos ha mostrado el reencuentro entre Sledge y Phillips, el cual, la verdad, me ha dejado bastante frio. Se supone que este encuentro entre los protagonistas, que son dos viejos amigos, debía transmitir alguna emoción, pero en este caso me ha parecido que queda un tanto desdibujado. Por otro lado, dicha primera mitad, que vuelve a incidir de nuevo en el aspecto antibélico que definitivamente parece impregnar cada capítulo de la serie, no me ha aportado gran cosa, quizás porque vuelve a reiterar los mismos elementos narrativos que se han visto en los cuatro episodios precedentes.

Pero, por fortuna, llegados a la parte del desembarco en Peleliu y la lucha hacia el interior de la misma, el capítulo ha remontado el vuelo para mostrarnos con bastante realismo la dureza del desembarco en las playas barridas por el fuego enemigo y el difícil avance hace el interior de la isla. Unas secuencias de acción que son, de lejos, las mejores que ha mostrado la serie hasta el momento y que recuerdan bastante a las que sirven de apertura a la película Salvar al Soldado Ryan. Tanto es así que esos veinte minutos finales se pasan prácticamente en un soplo y a mi modo de ver, constituyen los mejores momentos que ha ofrecido la serie hasta la fecha.

En resumidas cuentas, aunque la parte discursiva de este episodio no ha ofrecido demasiadas novedades, las excelentes secuencias de acción bélica merecen que se le destaque por encima de lo que The Pacific venia mostrando en los capítulos anteriores. Esperemos que estas destacables secuencias de combates no sean las últimas que nos ofrezca la serie.

Calificación: 7/10

martes, 6 de abril de 2010

The Pacific (IV): Cape Gloucester

The Pacific. Capitulo IV: Cape Gloucester / Pavuvu / Banika

Diciembre de 1943. Mientras Sledge, ya enrolado en el cuerpo de Marines, recibe el adiestramiento de combate, los soldados de la 1ª división desembarcan en la isla de Cape Gloucester, en Nueva Bretaña. Tras una serie de combates en los que los soldados tendrán que hacer frente no solo a los japoneses, sino también al las durísimas condiciones de la lucha en la jungla, los marines son enviados a la isla de Pavuvu, donde comenzará a hacerse patente el desgaste físico y mental sufrido por los hombres durante los combates.

Tras un arranque un tanto a medio gas de la serie The Pacific, el cuarto episodio de la saga prometía ofrecer mayores y mejores emociones que sus predecesores. Y lo cierto es que Cape Gloucester, sin ser tampoco una maravilla, me ha gustado más que los dos capítulos anteriores. Este episodio, claramente dedicado a mostrar al público la realidad cotidiana de los soldados que combaten en un entorno hostil, ofrece una estructura narrativa bien construida, unas no abundantes pero bien dosificadas escenas de acción, y un trasfondo interesante, como es el de describir las secuelas morales y físicas que la guerra va causando en los protagonistas. Este ha sido un capítulo, más que ningún otro anterior, de contenido eminentemente antibélico y en ese sentido me ha gustado como describe el proceso de desmoralización y abatimiento que se va apoderando de los soldados por causa del inhóspito entorno y las adversas condiciones climáticas del mismo. Un proceso perfectamente descrito a través de la experiencia personal de Leckie, primero abrumado, más tarde desesperado, y finalmente físicamente hundido y hospitalizado por una enfermedad causada por la humedad del ambiente.

Por lo demás tampoco ha sido un episodio especialmente destacable por sus secuencias bélicas –que se espera ganen intensidad a partir del quinto capítulo- pero al menos sí que ha sido interesante en lo relativo a la descripción del aspecto humano de los protagonistas, y por mostrar con acierto los dramas personales que se esconden bajo los uniformes. En esa linea, me ha gustado especialmente la inclusión de la historia del personaje del soldado Gibson, que retrata bastante fidedignamente la figura del soldado con los nervios destrozados por la llamada “fatiga de combate”, y su conversación con Leckie que sirve de cierre al episodio.

En definitiva, aun sin contener demasiadas secuencias de acción bélica, Cape Gloucester sí que me ha parecido un episodio bastante interesante desde el punto de vista humano, y que toca varios temas que mueven a la reflexión del espectador. Esperemos que la serie siga esta línea ascendente hasta el último capítulo.

Calificación: 6,5/10