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jueves, 28 de octubre de 2010

Anónima: una mujer en Berlin (Anonyma, Eine Frau in Berlin)

Anónima, una mujer en Berlin (2008)

La historia comienza en Berlin, en Abril de 1945. Mientras las tropas sovieticas libran los últimos y encarnizados combates por hacerse con el control de la capital alemana, para miles de civiles alemanas, comienza un calvario debido a la ola de violaciones que desatan los soldados del Ejercito Rojo contra las mujeres alemanas que caen en sus manos. Una de estas jóvenes mujeres anónimas, tras sufrir en sus propias carnes las vejaciones de los soldados rusos, se encargará de narrar los hechos que sucedieron en aquellos peligrosos dias que precedieron el final de la guerra.

Desde el 20 de abril hasta el 22 de junio de 1945, bajo la escasa luz que le proporcionaba una vela de sebo, una joven periodista alemana registró meticulosamente en un cuaderno las peripecias diarias que tanto ella como otros supervivientes civiles vivieron durante los primeros días de ocupación rusa de Berlin. Este cuaderno de vivencias sirvió de base para el libro Eine Frau in Berlin (“Una mujer en Berlin”) que apareció publicado en lengua inglesa en 1954. En este libro, la autora desgranaba la ola de abusos sexuales indiscriminados cometidos por los soldados soviéticos contra las mujeres alemanas que permanecían en las ruinas de Berlin cuando la ciudad fue conquistada por las tropas rusas en Abril de 1945. Sin embargo, el libro no se limitaba a narrar dichas atrocidades cometidas por los rusos, sino que también mostraba la actitud de muchas mujeres alemanas que aceptaron alternar con los ocupantes a cambio de alimentos, protección e incluso para obtener comodidades en los peores días de la posguerra. Por tanto, no es de extrañar que al aparecer publicada en 1959 la edición alemana del diario, se desatara en Alemania una viva polémica respecto al contenido del mismo, ya que los recuerdos de la guerra aun estaban demasiado frescos en la memoria colectiva alemana. Esto hizo que la autora del diario decidiera no revelar su nombre y permanecer definitivamente en el anonimato, dando instrucciones para que su identidad no fuera revelada, incluso después de su fallecimiento, acaecido en el año 2001. Pese a ello, en 2003 se supo que la autora era Martha Miller, una periodista que habia estudiado en la universidad de la Sorbona.

Prueba de que el tema aun sigue siendo candente en Alemania es que ha habido que esperar hasta el año 2008 para que el texto de Una mujer en Berlin fuera adaptado al cine. La adaptación, financiada con capital alemán, corrió a cargo del director Max Färberböck quien también se encargó de preparar el guión del film, en calidad de coguionista del mismo.

Entrando a valorar la pelicula, hay que decir que este tiene un arranque bastante intenso, que muestra la confusión de los civiles que se ven atrapados en medio de una furiosa batalla, un comienzo sazonado con unas eficaces y realistas escenas bélicas que dotan de mucha fuerza a ese primer tramo del metraje. Tampoco están mal las escenas que muestran el inicio del contacto entre la población alemana y los soldados rusos, y el realismo sobrio que, sin caer en la truculencia, muestra como se producían las violaciones de las mujeres alemanas a manos de los soldados sovieticos. Igualmente habría que destacar la cuidada reconstrucción de los escenarios que recrean el Berlin derruido de los últimos días de la guerra, una labor de ambientación que resulta bastante convincente en pantalla.

Ahora bien, no todos los aspectos del film resultan igual de positivos. Como puntos débiles habría que reseñar en primer lugar que a la pelicula, en conjunto, le falta intensidad dramática para conmover realmente al espectador. Todo se cuenta desde una perspectiva deliberadamente equilibrada y sobria, pero lo que cuenta no llega a traspasar la fibra sensible del espectador. Quizás porque al final todo resulta demasiado académico en el plano narrativo, echándose en falta algunas gotas de humor o de tragicomedia que aligeren la carga dramática de la narración. Además, las distintas subtramas que se introducen para acompañar el hilo narrativo principal (como la del jóven soldado alemán que se esconde de los rusos, o el matrimonio maduro que ve su casa ocupada por un soldado ruso casi adolescente) no terminan de estar bien desarrolladas, ni aportan gran cosa a la historia de la protagonista, más allá de su carácter anecdótico. 

En cualquier caso, hay que reconocer que “Anonima…” es una pelicula bastante valiente al retratar unos hechos que muchos han querido guardar en el olvido, y que expone con honestidad y pulcritud formal una historia no exenta de interés. Se trata en definitiva de una película, no de sobresaliente en cuanto a su calidad cinematográfica, pero de indudable interés humano e histórico, siendo uno de esos títulos encargados de recordarnos la otra cara de los conflictos bélicos, la de las víctimas civiles.

Calificación: 6/10

miércoles, 13 de octubre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). El Último Asalto

Liberacion (1969). Parte V: El Último Asalto.

20 de abril de 1945. Una vez vencida la resistencia de las últimas tropas alemanas que combatían en las afueras de Berlin, las tropas soviéticas se preparan para lanzar el asalto final contra la capital del Reich. Mientras el mando soviético prepara el asalto del Reichstag y las tropas de asalto rusas se acercan al corazón de la ciudad, en el búnker de la cancillería del Reich, Hitler, tras contraer matrimonio con su antigua amante Eva Braun, se prepara para quitarse la vida antes de caer en manos del enemigo.

El Último Asalto es la quinta entrega y el título que cierra la serie de Liberación, amén de ser la continuación cronológica de “La batalla de Berlin”, que completa la recreación de la lucha por la capital alemana. Nuevamente, al igual que ocurría en la cuarta entrega, el tono propagandístico que adopta el film a la hora de abordar la narración de la conquista de Berlin por parte de las fuerzas sovieticas es notablemente acusado. Y por supuesto, se omite del relato cualquier atisbo de criminalidad por parte de las tropas rusas hacia la población civil alemana, hasta el punto de que los soldados soviéticos aparecen retratados de una manera bastante idealizada como protectores de los civiles alemanes, lo cual, desde luego, no es solo poco acorde con la realidad de los hechos históricos, sino que directamente está en las antípodas de estos.

Lo mejor de esta parte, como en las anteriores, radica en la excelente recreación de los escenarios exteriores y la cuidada puesta en escena. Para el rodaje de esta parte se usaron como decorados los edificios semiderruidos de un antiguo barrio berlinés que iba a ser demolido, por lo que la sensación de autenticidad de los escenarios es absoluta. También es muy notable la recreación que se hace del asalto del Reichstag, el antiguo parlamento alemán, que en realidad era una ruina calcinada desde el incendio sufrido por el edificio en 1933, pero cuya conquista tuvo un innegable valor moral y simbólico para el ejército soviético. Y como no podía ser de otro modo, la película escenifica la archifamosa fotografía de la bandera soviética ondeando en lo alto del edificio tras su conquista por las tropas rusas.

Tampoco están mal las escenas que transcurren en el búnker de la Cancillería, que muestran al Hitler de los últimos días de la guerra, físicamente disminuido y moralmente destrozado por la derrota; si bien la secuencia del suicidio resulta demasiado histriónica y poco realista. En la película se da a entender que Hitler asesinó a Eva Braun y luego no se atrevió a suicidarse por su propia mano, lo cual no se ajusta en absoluto a los testimonios de los testigos presenciales acerca de las circunstancias de la muerte de Hitler y su esposa. Dicha escena parece, una vez más, un peaje propagandístico del film, con la obvia finalidad de quitarle cualquier atisbo de heroicidad al suicidio del Führer. Finalmente, la película culmina con la celebración de las tropas rusas a las puertas del Reichstag tras la captura del edificio, y con unas imágenes coetáneas que van mostrando, a modo de homenaje, las cifras de caídos por cada nación en la guerra, finalizando con los millones de muertos sufridos por la URSS en el conflicto.

En resumen, El Último Asalto, mantiene las mismas constantes de los anteriores títulos de la serie. Una más que notable recreación histórica y puesta en escena, que queda empañada por una narración excesivamente lineal, unos personajes planos además de esquemáticos, y una historia que contiene demasiados –y evidentes- elementos propagandísticos. Por ello, no puede negarse que Liberación es, desde el punto de vista estético, un modelo a seguir, pero igualmente, solo puede concluirse que resulta bastante mediocre en su aspecto cinematográfico, y demasiado maniquea históricamente hablando. En cualquier caso, no desmerece un visionado por parte de los buenos aficionados a la historia de la II GM, sobre todo por su lograda recreación de los aspectos militares de la contienda.

Calificación: 4/10

La Pelicula en Youtube (7 Archivos, V.O.S.)

martes, 5 de octubre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Batalla de Berlin

Liberacion. Parte IV: La Batalla de Berlin

Febrero de 1945. Mientras las fuerzas soviéticas, tras atravesar a toda velocidad Polonia, y penetran en territorio alemán, los tres líderes de los aliados se encuentran en Yalta para discutir las futuras operaciones militares. Stalin, desconfiando de las verdaderas intenciones de británicos y américanos al tener conocimiento de las negociaciones secretas de rendición mantenidas en Italia con el general de la SS Karl Wolff, decide preparar una última gran ofensiva con el objetivo de tomar Berlin antes que los ejércitos occidentales se acerquen a la capital alemana.

Aunque esta cuarta entrega de Liberación se titula la “La Batalla de Berlin” lo cierto es que no abarca propiamente la lucha por la capital del Reich, sino más bien los hechos inmediatamente anteriores, es decir, la campaña de la primavera de 1945, que culminó con el cerco de la ciudad por parte de los ejércitos de Zhukov y Konev. Hay que decir que en esta entrega el tono propagandístico de la historia adquiere un mayor protagonismo, siendo mucho más acusado que en las tres partes anteriores. Los hechos son presentados desde una perspectiva totalmente pro-soviética. Por ejemplo, las negociaciones del general de la SS Wolff para rendir Italia a los aliados, que fueron de hecho una iniciativa particular de dicho oficial, con la aquiescencia de Hitler, son presentadas como un complot entre los alemanes y los servicios secretos occidentales para firmar una paz separada. Igualmente, nada se dice del abandono por parte del Ejército Rojo a la resistencia polaca que se había levantado en armas contra los alemanes en Varsovia, y por supuesto, se obvian completamente las atrocidades cometidas por los soldados soviéticos contra la población civil alemana.

Pero la tergiversación histórica de los hechos no se queda ahí, sino que, en un alarde de descarado maniqueísmo, la película muestra a los soldados rusos confraternizando con la población alemana e incluso protegiendo a los civiles que se ven envueltos en los combates. Aunque, curiosamente, también se evita mostrar en el film la realidad que encontraron las tropas rusas en los campos de concentración que liberaron en Polonia, omisión que muy posiblemente respondía a la necesidad de no herir la sensibilidad política de Alemania Oriental, nación que por aquel entonces se hallaba integrada en el bloque Comunista.

Del conjunto del film, exceptuando algunas escenas de combate urbano, como de costumbre muy bien ambientadas, y las secuencias en las que aparece el personaje de Hitler, el resto vale más bien poco la pena. En definitiva, La batalla de Berlin puede considerarse la entrega más propagandística y menos interesante de una ya de por si irregular saga cinematográfica. Posiblemente sea la parte más floja de toda la serie.

Calificación: 3,5/10

La Pelicula en Youtube (8 archivos V.O.S.)

martes, 28 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Direccion del Golpe Principal

Liberación. Parte III: La Dirección del Golpe Principal (1969)

Enero de 1944. Mientras Hitler tiene conocimiento de las actas de la conferencia de Teherán gracias a los informes del espionaje, Stalin y el alto mando soviético planean los objetivos de la siguiente campaña de verano. Tras vencer las iniciales reticencias de Stalin, Zhukov logrará imponer su idea de atacar en la zona pantanosa de Bielorrusia, un sector en el que los alemanes no esperan que se produzca la ofensiva. Este ataque, denominado Operación Bagration, pronto hará tambalearse a las fuerzas alemanas destacadas en Bielorrusia. Mientras tanto, un grupo de altos oficiales alemanes encabezados por el Coronel Stauffenberg planea un atentado para eliminar a Hitler y poner fin a la guerra.

La tercera entrega de “Liberación”, la más larga de la serie con casi dos horas de metraje, está dedicada principalmente a la recreación del que puede considerarse el mayor éxito operativo del Ejército Sovietico en toda la guerra: la Operación Bagration. Esta ofensiva, que comenzó el 22 de junio de 1944, coincidiendo con el tercer aniversario del inicio de Barbarroja, no solo reconquistó Bielorrusia y aniquiló a gran parte del Grupo de Ejércitos Centro alemán, sino que además dejó abierto el camino hacia Polonia y Europa Central.

Entrando a valorar el film, nuevamente hay que destacar el aspecto de la puesta en escena, que es lo más notable del mismo. La recreación de los preparativos de la Operación Bagration y el inicio de la misma en las marismas bielorrusas es soberbia, e incluye el acostumbrado despliegue masivo de carros de combate y el empleo de centenares de extras en las escenas de acción. Sin embargo, y pese a la espectacularidad de la puesta en escena de las secuencias bélicas, bajo mi punto de vista a estas les sigue faltando algo más para llegar al espectador. Y en más de un momento da la sensación de que asistimos a un espectáculo pirotécnico que no termina de estar bien imbricado en el desarrollo de la historia.

Al menos, eso sí, la parte final presenta un mayor interés, reconstruyendo con cierto detalle la preparación de la Operación Valkiria y los sucesos del atentado contra Hitler y posterior golpe de estado del 20 de julio. Como de costumbre, estas escenas de carácter semidocumental condensan lo mejor del film, si bien no se pierde la ocasión para dejar en mal lugar a Churchill, mostrando como el Primer Ministro británico se alegra por el fracaso del atentado y la ocasión que tienen los aliados occidentales de proseguir la guerra para disputarles el dominio de Europa a los rusos. Y eso enlaza con la parte final de esta entrega, que muestra la entrada triunfal de las tropas rusas, con fuerzas polacas a la cabeza, en Polonia.

En definitiva, La dirección del Golpe Principal vuelve a adolecer de los mismos defectos y virtudes que se aprecian las anteriores entregas de la serie. La innegable calidad de su magistral ambientación y puesta en escena se ve nuevamente empañada por un ritmo narrativo demasiado letárgico, una evidente reiteración en el desarrollo de las secuencias bélicas, y el poco disimulado tono propagandístico que impregna la historia en más de un momento. Esta tercera parte va más en la linea de El Arco de Fuego, pero al menos contiene una digna reconstrucción de los sucesos que rodearon la Operación Valkiria, lo cual eleva ligeramente el nivel de esta parte, que con todo, no pasa de discreta.

Calificación: 4,5/10

La Película en Youtube (12 Archivos V.O.S)

martes, 21 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). La Ruptura

Liberacion (1969). Parte II: La Ruptura

Julio de 1943. Tras la derrota alemana en Kursk y los desembarcos angloamericanos en Sicilia, Mussolini es arrestado por orden del Rey y confinado en un hotel del Gran Sasso. Sin embargo, al conocer la noticia de la detención del DuceHitler organiza una misión de rescate para liberar a su aliado y restaurar el régimen fascista en Italia. Mientras tanto, en el Frente Oriental, las fuerzas soviéticas pasan a la ofensiva general en Ucrania y se preparan para cruzar el Rio Dnieper, donde los alemanes han establecido su nueva linea defensiva.

En esta segunda parte de Liberación, que abarca la ofensiva sovíetica tras la derrota alemana en Kursk se mantienen las mismas constantes narrativas que pudieron apreciarse en El Arco de Fuego. En cualquier caso es de agradece que Ozerov no dedicara integramente su película a relatar la lucha en el frente oriental, sino que además mostrara otros hechos políticos de la guerra. Así, la película comienza de manera trepidante, mostrando el encuentro entre Hitler y Mussolini tras la batalla de Kursk y el posterior encarcelamiento del Duce, cuando el alto mando italiano presiona al Rey para poner fin a la guerra. También se muestra el rescate de Mussolini de su reclusión en el Gran Sasso a mano del comando alemán encabezado por Otto Skorzeny, en lo que constituye un trepidante inicio de esta segunda entrega. Sin embargo, cuando la acción vuelve a traslarse al frente oriental, nuevamente adopta el tono panegírico del heroismo y abnegación del soldado ruso, y la verdad es que el ritmo decae de forma muy acusada en ese tramo del metraje.

Al menos –eso sí- hay que reconocer que la puesta en escena y la recreación de las escenas bélicas está muy lograda. En ese sentido, lo mejor del film radica en unas espectaculares secuencias de acción que muestran el cruce del Dnieper por parte de las fuerzas de asalto sovieticas. En dichas escenas vemos nuevamente un impresionante despliegue de medios bélicos, centenares de extras, y algunas secuencias de acción sobresalientes, especialmente cuando las balsas que transportan a las tropas rusas al otro lado del río son bombardeadas por la artillería alemana, aunque finalmente logran pasar y establecerse en la otra orilla. No obstante, después de estas escenas, el ritmo vuelve a flojear al centrarse en las dificultades que sufre un pequeño contingente ruso para mantener la cabeza de puente frente a los contraataques alemanes, y ensalzar el abnegado heroismo del capitán que lo manda.

Finalmente la película recupera el interés en su tramo final, cuando, tras mostrar la reconquista de Kiev, nos traslada nuevamente al ámbito político, mostrando la reunión de los “Tres Grandes” en la Conferencia de Teherán. Aunque eso sí, lo hace desde una óptica totalmente maniquea: mientras Stalin es presentado como el gran lider triunfante de la Unión Soviética, Roosevelt queda en un segundo plano, y Churchill es retratado como un intrigante poco dispuesto a acelerar la apertura del segundo frente en Europa Occidental. Y aunque ciertamente hubo algo de eso en la reunión de Teherán, Stalin aparece retratado demasiado favorablemente. No obstante hay que reconocer que esa parte de la narración es la mas interesante del film.

En resumidas cuentas La Ruptura es ligeramente superior a El Arco de Fuego porque combina con mayor grado de interés que esta última la linea estrictamente bélica de la historia con los acontecimientos políticos que se produjeron simultaneamente. Pese a que también adolece de los inevitables bajones de ritmo narrativo, y alguna escena “heroica” claramente prescindible, al menos en lineas generales entretiene más que la primera parte de la serie.

Calificación: 5,5/10

La Pelicula en You Tube (9 Archivos, V.O.S).

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Liberacion (Osvobozhdenie). El Arco de Fuego

Liberación (1969). Parte I: El Arco de Fuego.

La acción nos sitúa en Abril de 1943. Mientras Hitler asiste a unas maniobras en las que se demuestra la vulnerabilidad de los carros Tiger frente a los tanques rusos, en Moscú el Alto Mando sovietico discute la estrategia a adoptar de cara a la inminente campaña de verano. Los generales rusos son conscientes de que el próximo objetivo alemán será la eliminación del saliente de Kursk, por lo que deciden preparar una potente defensa de dicho sector, empleando el grueso de sus fuerzas.

Prácticamente coincidiendo con el 25º aniversario del fin de la II GM, el realizador ruso Yuri Ozerov, se encargó de realizar una serie de películas que mostraran la victoria del Ejército Rojo en la denominada “Gran Guerra Patria” frente a la Alemania nazi. Evidentemente, se trataba de una producción orientada a ensalzar el heroísmo del Ejército Rojo y del pueblo ruso durante la guerra, por lo que no es de extrañar que el rodaje del film contara con un respaldo total por parte del gobierno soviético, obviamente interesado en explotar el contenido propagandístico de la película.

En cualquier caso, el apoyo total prestado por el ejército sovietico al rodaje se tradujo en una espectacular profusión de tanques y material bélico, que Ozerov aprovechó para recrear con un apabullante despliegue de medios las grandes batallas del Frente Oriental. Esto se hace especialmente patente en esta primera parte de Liberación, dedicada a la Batalla de Kursk, donde vemos varias secuencias en las que aparecen decenas de carros de combate y cientos de soldados, espectacurlamente filmados mediante el empleo de tomas aéreas que muestran amplias extensiones del campo de batalla. Ahora bien, en ese aspecto y en la excelente recreación de los exteriores prácticamente se agotan las cualidades cinematográficas del film, que adolece de varias fallas nada desdeñables.

Para empezar, hay varios errores de ambientación: los carros rusos que aparecen son mayormente T-34/85 (que entraron en servicio tras Kursk) e incluso JS-1 (que tampoco estuvieron en la batalla). Por parte alemana, todos los carros son Tigers, cuando en realidad los modelos más numerosos en Kursk seguían siendo los Pz-III y Pz-IV. No obstante, estos errores de atrezzo podrían perdonarse si al menos la historia estuviera bien contada y resultara interesante para el espectador. Pero en este caso nos encontramos ante una historia narrada en tono de auténtico docudrama, que alterna el punto de vista de los lideres políticos y militares (incluyendo a los mismos Hitler y Stalin) con el del soldado de a pie, pero que solo ofrece un catálogo de personajes planos y diálogos vacíos que terminan por aburrir en la mayoría de los casos y que acrecientan el ritmo predominantemente lento de la narración.

Para colmo de males, el momento crucial de la batalla de Kursk, el encuentro acorazado de Projorovka, aparece retratado tal y como se describía en la historiografía oficial sovietica de la época: como una "meleé" de carros acribillándose a corta distancia o embistiéndose, para terminar con una inverosímil batalla cuerpo a cuerpo entre las tripulaciones de los tanques destruidos. En realidad la historia fue distinta, pues tales duelos de carros disparándose a quemarropa no se produjeron. Los Tigers alemanes aprovecharon su superioridad artillera, y dieron en general buena cuenta de los T-34 a distancias de entre 600 y 1000 metros, por lo que esas escenas que representan el climax de la narración resultan, vistas hoy dia, directamente ridículas.

En definitiva, esta primera película de la serie ofrece pocas cosas aparte de lo que puede esperarse de un pastiche de propaganda sovietica. Sin duda, lo mejor de El Arco de Fuego, radica en su aspecto documental, por la minuciosa reconstrucción que hace de los hechos que rodearon la Batalla de Kursk. Pero en el aspecto cinematográfico no pasa de la más absoluta mediocridad.

Calificación: 4/10

La pelicula en You Tube (9 archivos, V.O. con subtítulos en castellano)

La Crítica de Reisman

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sucedió el 20 de Julio (Es geschah am 20. Juli)

Sucedió el 20 de julio (1955)

Julio de 1944. Mientras la derrota militar de Alemania en los campos de batalla se hace cada más evidente, un grupo de altos oficiales alemanes planea un golpe para derrocar a Hitler y hacer la paz con los aliados. La Operación, encabezada por los generales Beck y Olbrich, junto con el coronel Stauffemberg, gira en torno a la colocación de una bomba en el búnker de Hitler para dar paso al golpe, denominado en clave “Operación Valkiria”.

Sucedió el 20 de julio puede considerarse el precedente más próximo –no en el aspecto temporal, pero sí en cuanto al argumental- de la reciente Valkiria de Brian Singer y progonizada por Tom Cruise. Y lo cierto es que, pese al tiempo transcurrido entre los estrenos de una y otra (má de 5 décadas) da la impresión de que la versión de Singer le debe más de un plano a esta relativamente modesta producción alemana dirigida por G.W. Pabst.

Como no podía ser de otro modo, tratándose de una producción germana de los años cincuenta, la película aborda la reconstrucción de los hechos que rodearon a la más importante conspiración contra el régimen nazi que se produjo en Alemania durante la guerra. A lo largo de sus escasos 75 minutos de metraje el film reconstruye con precisión semidocumental, la preparación, ejecución y temprano fracaso de la Operación Valkiria, destinada a deponer a Hitler y expulsar a los nazis del poder antes de la derrota final de Alemania. En ese sentido, la pelicula muestra escuetamente la preparación del golpe, presentando a los conspiradores como un grupo de oficiales idealistas decididos a salvar a su patria de la hecatombe, para luego centrarse en describir las dramáticas horas que precedieron al fracaso del golpe y la subsiguiente ejecución de sus cabecillas.

Como apuntaba al principio, lo ajustado de su metraje hace que el film se vea bastante bien, casi como un documental, sin que haya un momento de bajada de ritmo. Ahora bien, esta concisición narrativa también tiene sus aspectos negativos. Principalmente, el hecho de que algunas partes de la historia, especialmente en lo tocante a la gestación del golpe y la ejecución del atentado, están demasiado brevemente reflejadas en el film; y otro tanto puede decirse del desarrollo de los personajes, que resultan excesivamente esquemáticos, un aspecto que la versión moderna sí que ha sabido cuidar en mayor medida. En cuanto al trabajo de los actores, decir que este resulta correcto en lineas generales, si bien la mayor parte de ellos no tiene espacio para su lucimiento por las razones que menciono. Como curiosidad apuntar que el actor que encarna a Stauffemberg es el posteriormente afamado director de origem austriaco Bernhard Wicki, quien años después iba a encargarse de dirigir la magnífica “El Puente”.

En resumidas cuentas, Sucedió el 20 de Julio es un título correcto que, sin demasiados alardes, condensa bastante bien los hechos del golpe de estado protagonizado por Stauffemberg, y aunque sin ser un film especialmente memorable, es bastante fiel a los hechos históricos que relata. No está mal como curiosidad y por comprobar como la moderna versión de Brian Singer ha copiado más de una escena de esta versión anterior.

Calificación: 5,5/10

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Escape de Sobibor (Escape from Sobibor)

Escape de Sobibor (1987)

La película nos sitúa en el campo de exterminio de Sobibor, en Polonia Oriental, a finales de 1942. Mientras los sanguinarios oficiales de la SS, junto con los guardianes ucranianos del campo, se dedican a organizar la matanza de miles de prisioneros en las cámaras de gas, un reducido grupo de prisioneros liderados por el judío Leon Feldheller (Allan Arkin) y el prisionero ruso Alexander Pechersky (Rutger Hauer) planea efectuar una audaz fuga en masa para liberar a los 600 prisioneros encargados de trabajar para sus guardianes nazis.

Escape de Sobibor aborda el relato del único caso conocido en el que un levantamiento masivo en un campo de exterminio se saldó con éxito. La revuelta, organizada conjuntamente por el judío polaco Leon Feldheller y el ruso Alexander “Sasha” Pechersky, estalló el 14 de Octubre de 1943, cuando los prisioneros pudieron hacerse con varias armas de fuego, matar a una decena de guardias de la SS y escapar por la puerta principal del campo. Alrededor de 300 prisioneros lograron evadirse, y aunque solo algo menos de un tercio de los fugados escaparon definitivamente, Himmler dió órdenes de cerrar el campo, demoler las cámaras de gas, y eliminar cualquier evidencia de la existencia de las construcciones de Sobibor.

Inspirándose en estos hechos y sobre la base de los relatos y testimonios de los supervivientes del campo aparecidos tras la guerra, bajo los auspicios de la BBC, la historia de la fuga de Sobibor fue adaptada para la pequeña pantalla en forma de telefilm, si bien hay que decir que se trata de una producción televisiva de una calidad por encima de la media. Se nota que la productora pública británica manejó un generoso presupuesto, pudiendo contar con un reparto de encabezado por actores de primera fila como Alan Arkin, y Rutger Hauer, cuya interpretación del prisionero ruso Sasha Pechersky le valió para hacerse con el Globo de Oro a la mejor interpretación masculina de ese año. Además, la recreación del campo de Sobibor resulta bastante esmerada y realista. Por otra parte, el film tiene varias escenas que transmiten una notable intensidad dramática, como la que muestra la llegada del tren de prisioneros y la “clasificación” de los mismos, bajo los acordes de la música clásica que los altavoces del campo hacen sonar; el gaseamiento masivo que presencia desde fuera de la cámara de gas uno de los prisioneros; o la escena del ametrallamiento de los prisioneros capturados tras intentar huir y obligados a elegir a un compañero de cautiverio para ser fusilados conjuntamente.

Por ponerle algún "pero" habría que señalar que la segunda mitad del film, que narra la preparación y ejecución del plan de fuga, baja algo el nivel respecto a la primera parte, resultando en ese aspecto más lineal y menos dramática. Pese a lo cual no puede negarse que “Escape de Sobibor” es un producto de esmerada factura formal, notable ambientación y buenas interpretaciones. Una interesante visión acerca del funcionamiento de los campos de exterminio y una más que digna producción televisiva. Sin duda, un título recomendable.

Calificación: 7/10

lunes, 19 de julio de 2010

El último tren a Auschwitz (Der letze Zug)

El último tren a Auschwitz (2006)

La historia comienza en abril de 1943. Con motivo del cumpleaños de Hitler, los dirigentes nazis deciden sacar de Berlín a los últimos judíos que aun se encuentran en la capital del Reich. Para esta última deportación, 688 judíos son enviados en tren desde la estación de Grunewald con destino al campo de concentración Auschwitz. Durante el trayecto hacia el campo, de varios días de duración, se irán poniendo de relieve los dramas personales y familiares de varias de las personas que viajan en el tren. Pronto, el viaje se convertirá en una lucha desesperada por sobrevivir al hambre, la sed, y a la crueldad de los guardianes de la SS que custodian el tren.

Tras encargarse de dirigir “Stalingrado”, el director alemán Josep Vilsmaier retoma el tema de la II GM, codirigiendo, junto a su esposa, la realizadora de origen checo Dana Vávrová, esta película inspirada en hechos reales, sobre el último envío de judíos que partió desde Berlin con destino a los campos de exterminio.

Entrando a valorar el film, y partiendo de la base que, a la hora de abordar un tema tan sensible, pero a la vez, tan trillado, como el del Holocausto judío, se hace preciso a estas alturas aportar algo nuevo a lo que ya el cine ha retratado hasta la saciedad; podemos considerar que El último Tren a Auschiwtz se queda claramente en la categoría de películas fallidas. Y ello porque estamos ante un film que no ofrece nada novedoso en su propuesta formal ni narrativa, más allá del recurrente recurso de unos anodinos flashbacks que reconstruyen la historia anterior de los personajes centrales, pero que más que enriquecer la trama, solo sirven para romper el ritmo de la narración, sin aportar gran cosa a la misma. Por otra parte, el guión desarrolla la historia de los personajes principales de una forma deslavazada y extremadamente unidimensional. De este modo, no hay lugar para los claroscuros morales, aquí los malos son muy malos, y las víctimas son muy buenas. A esto se le añaden las típicas escenas de dolor y sufrimiento humano que transcurren en el interior del tren que más que conmover, saturan al espectador por la reiteración de las mismas.

Y si a todo lo anterior sumamos unas interpretaciones corales que no pasan de correctas, tenemos como resultado final una película sobre el holocausto de dos horas de duración que ni conmueve, ni llega al espectador, y -lo que es peor-, suena a mil veces vista con anterioridad. Sensación que tampoco logra cambiar la puesta en escena de la película, que parece más propia de un telefilme que de una película comercial, echándose en falta algo más de esmero en lo tocante a la ambientación de los escenarios.

En resumidas cuentas, El último tren a Auschwitz deja en el espectador el regusto de haber visionado un producto tópico, excesivamente tedioso, y en líneas generales, poco pulido. Quizás la historia, en manos de un realizador más talentoso, y narrada con unas mayores dosis de ritmo, habría sido un producto poco original, pero al menos, interesante. Pero, en el caso que nos ocupa, estamos ante un título bastante mediocre, y en definitiva, prescindible.

Calificación: 4/10

viernes, 2 de julio de 2010

La Zona Gris (The Grey Zone)

La Zona Gris (2001)

Otoño de 1944. Aunque el final de la guerra y la derrota alemana ya se vislumbran, las cámaras de gas y los hornos crematorios del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau siguen funcionando a pleno rendimiento. Los Sonderkommandos formados por prisioneros judíos seleccionados para ayudar a llevar a cabo la matanza y cremación de sus compañeros, recibían a cambio de su colaboración, una serie de privilegios y buen trato por parte de los guardianes. Sin embargo, cuando los grupos de Sonderkommandos comprenden que se acerca el fin y que serán asesinados por los nazis, deciden organizar una rebelión en el campo utilizando las armas facilitadas por los partisanos, y la pólvora sustraida por las prisioneras que trabajan en la fábrica de municiones del campo.

La Zona Gris fue la tercera película dirigida por el actor Tim Blake Nelson, quien además se encargó de escribir el guión del film, basado parcialmente en la novela titulada Auschwitz: a doctor's eyewitness account, relato autobiográfico del médico judío de origen húngaro Miklos Nyiszli, que fue testigo presencial de la rebelión del campo de Auschwitz-Birkenau. Un relato que ya había sido adaptado en forma de pieza teatral antes de ser llevado al cine.

Obviamente, el título de la Zona Gris hace referencia al ambiguo ámbito moral en el que se desenvuelven los protagonistas, los miembros del Sonderkommando, obligados a colaborar en el exterminio de sus compañeros para sobrevivir, convirtiéndose en cómplices y brazo ejecutor de la barbarie nazi. Estamos por tanto, ante un punto de partida argumental tremendamente valiente y a la vez, interesante, al tratar el Holocausto desde un nuevo prisma: el de las víctimas que a su vez, se convirtieron en verdugos. Un tema de gran calado moral y humano cuyo desarrollo exigía bastantes dosis de inteligencia y pericia narrativa, algo que este film, bajo mi punto de vista, consigue solo a medias. Es cierto que la película huye de la truculencia gratuita y que la crudeza de algunas de sus secuencias consigue impactar al espectador. Sin embargo, el problema es que en el aspecto narrativo, la película no termina de carburar ni de transmitir todo lo que el tema podía dar de sí.

En primer lugar porque la parte discursiva termina por hacerse reiterativa, y quizás resulta un punto pretenciosa al recrearse en exceso en el dilema moral de los protagonistas. Y en segundo lugar porque tras un arranque prometedor, el ritmo en la parte central de la narración resulta demasiado contemplativo, acusando quizás en exceso el origen teatral de la adaptación cinematográfica. En cualquier caso hay que reconocer que la película se beneficia del intenso trabajo interpretativo de sus protagonistas, encabezados por unos convincentes Steve Buscemi y David Arquette; y que desde luego, logra remover la conciencia del espectador que se enfrenta a los hechos que se relatan en el film.

En resumidas cuentas, pese a no ser una película tan destacada como La Lista de Schlinder, no puede negarse que La Zona Gris es una de esas películas que invitan a reflexionar sobre la naturaleza y la condición misma del ser humano. Un título más interesante por lo que cuenta que por como lo cuenta, pero más allá de ese aspecto, es una película que sin duda merece la pena ver.

Calificación: 6,5/10

lunes, 21 de junio de 2010

Almirante Canaris (Canaris)

Almirante Canaris (1954)

La acción comienza en 1935. El almirante Wilhem Canaris (O.E. Hasse), Jefe de los servicios de espionaje militar de la Werhmacht, es un patriota convencido y un eficaz director del espionaje militar, que irá adquiriendo progresivamente conciencia de los aspectos más oscuros del régimen nazi. Por esta razón se enfrenta a Heydrich, jefe del RSHA o Servicio de Información de la SS, quien intentará hundir a Canaris por todos los medios, empleando para ello a Irene, la hija de un disidente encarcelado, que comienza a trabajar para el almirante con el encargo de pasarle información sobre sus actividades al mismo Heydrich.

De entre todos los personajes que se opusieron al régimen nazi desde dentro, el jefe del Abwerh, el Almirante Wilhelm Canaris, merece un lugar destacado tanto por el valor moral (casi único) de su conducta, como por la importancia de su labor en contra del régimen nazi. Auténtico patriota y heroe de la I GM, Canaris se dedicó a sabotear, desde las mismas entrañas de la organización militar alemana, los objetivos estratégicos de Hitler; además de convertirse en uno de los principales conspiradores contra el régimen nazi dentro de lo que se denominó "La Orquesta Negra". Entre 1939 y 1942 pasó informes al servicio secreto británico sobre la ofensiva contra Francia y Holanda, reveló el plan de invadir Gran Bretaña y filtró informes secretos sobre los preparativos de "Barbarroja". Con la firme colaboración de su segundo en el Abwerh, el antinazi Coronel Hans Oster, Canaris maquinó distintas conspiraciones contra Hitler, apoyando los movimientos del Círculo Kreisau, el principal núcleo opositor dentro del Ejército. Hasta su detención en julio de 1944 y su posterior ejecución el 9 de Abril de 1945, Canaris fue posiblemente el saboteador interno más eficaz que actuó contra el régimen nazi. Curiosamente, el realizador encargado de dirigir la película, Alfred Weidenmann, había sido un antiguo miembro del Partido Nazi y había colaborado durante la guerra con el Ministerio de Propaganda de Goebbels.

Entrando a valorar el film, hay que comenzar diciendo que Almirante Canaris es una película de una calidad por encima de la media respecto a otras producciones alemanas de la época. Especialmente interesante en su primera mitad, donde se nos presentan las actividades de espionaje del Abwerh en el extranjero, el enfrentamiento de Canaris con Heydrich, y sobre todo, la preparación del abortado golpe de estado contra Hitler de marzo 1938. En esa parte del film la historia combina con acierto los elementos típicos del thriller de espionaje, mostrando los manejos que realizan entre bambalinas de los directores del servicio secreto, a la vez que ofrece un interesante retrato del personaje de Canaris. Todo ello aderezado con una muy buena interpretación del actor protagonista, O.E. Hasse, cuyo gran parecido físico con el almirante Canaris ayuda a que su actuación resulte bastante creíble.

Sin embargo, no todo en el film resulta igualmente brillante. El problema principal es que la historia no logra mantener el mismo nivel a lo largo de todo su metraje, en parte porque la segunda mitad la película se centra en ofrecer una visión demasiado panegírica del personaje, evitando abordar los aspectos más problemáticos de su biografía; y también porque la narración se hace más imprecisa, con la introducción de una tópica historia romántica que, aparte de no presentar mayor interés, no aporta gran cosa a la trama. Ademas, el ritmo de la narración decae bastante en esa parte final. Y es una pena, porque de haber mantenido el nivel de la primera mitad, podríamos haber estado ante una gran película sobre los entresijos del mundo del espionaje y la alta política. En lugar de ello, la película finalmente se queda en un nivel un tanto superficial, que no muestra del todo bien los claroscuros biográficos del personaje histórico. No obstante, y pese a sus limitaciones, Almirante Canaris es un titulo estimable que seguro que agradará a los aficionados a este tipo de cine.

Calificación: 6/10

lunes, 14 de junio de 2010

El General del Diablo (Des Teufels General)

El General del Diablo (1955)

La acción nos sitúa en Diciembre de 1941. El general Harry Harras (Curd Jurgens) es un distinguido oficial, jefe del Departamento técnico de la Luftwaffe que se debate entre su sentido del deber y la repugnancia que le produce el régimen nazi. Esto le acarreará que la Gestapo comience a espiarlo por sus opiniones antinazis, y  que todas las sospechas recaigan sobre él cuando muchos de los aviones de la Luftwaffe comienzan a evidenciar defectos de fabricación.

El General del Diablo es la adaptación cinematográfica de una obra teatral homónima escrita por el dramaturgo aleman Carl Zuckmayer en 1946, cuyas representaciones alcanzaron un enorme éxito en Alemania. Dicha obra se inspiraba libremente en la vida de Ernest Udet, uno de los personajes más fascinantes y excéntricos de la cúpula militar del III Reich. Udet, un antiguo camarada de guerra y amigo personal de Hermann Goering, fue sin duda un personaje pintoresco. Famoso piloto de acrobacias aéreas, actor, caricaturista y playboy reconocido, pese a no simpatizar con Hitler, en 1935 fue llamado por Goering a ocupar puestos de importancia en la recien creada Fuerza Aerea alemana. Nombrado jefe de la oficina técnica de la Luftwaffe en 1936, Udet pasó a controlar el diseño de aviones para la fuerza aérea. Como defensor absoluto de los aviones capaces de volar en picado, impulsó con entusiasmo el desarrollo del Ju-87 Stuka, si bien descuidó por completo el diseño de bombarderos pesados. Su incapacidad para elevar las cifras de producción aeronáutica, dadas sus escasas capacidades organizativas, y la cada vez mas actitud acusadora de Goering, que no dudó en usar a Udet como chivo expiatorio por los fracasos de la Luftwaffe tras la batalla de Inglaterra, fueron las causas de que este se suicidara en noviembre de 1941.

Entrando a valorar el film, hay que señalar que este tiene varios aspectos bastante positivos. En primer lugar, y a diferencia de la mayoría de producciones alemanas contemporáneas, el film no solo se atreve a abordar el tema del nazismo, sino que también contiene una crítica expresa a los militares e industriales que propiciaron el ascenso de Hitler al poder. Igualmente, la película se beneficia de la carismática interpretación del actor Curd Jurgens, cuya encarnación del atormentado Harras/Udet es bastante creible. Finalmente, hay que reconocer que el film contiene algunas escenas de diálogos bastante buenos. Por ejemplo en una escena en la que suena el timbre de la puerta en casa del general Harras y este dice: ¿Sabe cual es la diferencia entre Alemania y Suiza?... que en Suiza, cuando llaman a la puerta a esta hora, es el lechero.

No obstante, El General del Diablo no termina de ser una película redonda por varios aspectos que lastran el desarrollo argumental de la historia. El primero –y más importante- es el de una acusada falta de ritmo narrativo, especialmente patente en el primer tercio del metraje, que hace que las casi dos horas de duración de la película se hagan largas al espectador. Esto, unido al tono excesivamente melodramático que adopta la narración en su parte final, le resta muchos puntos a una historia que podría haber dado más de sí. En todo caso hay que reconocer que la película tiene el interés de tratar el tema del nazismo desde la perspectiva alemana, cuando aun era un tema absolutamente tabú en Alemania. No es una gran película, pero se deja ver y tiene algunos diálogos notables. De ellos, me quedo especialmente con una frase: "La maldad no solo subsiste por los que la practican, sino también por los que la permiten"

Calificación: 5,5/10

martes, 8 de junio de 2010

Noche amarga (Unruhige Nacht)

Noche amarga (1958)

Frente Oriental, 1942. En las semanas previas al ataque contra Stalingrado, el Padre Brunner (Bernhard Wicki), un cura castrense, es enviado al sector para prestar sus servicios espirituales al soldado Fedor Baranowski, quien ha sido condenado a muerte por deserción. En la noche previa a la ejecución, el padre Brunner tendrá ocasión de conocer a fondo los detalles de la condena de Baranowski, un soldado que hastiado de la guerra, desertó para tratar de ocultarse con su amante, una joven ucraniana viuda de guerra llamada Liuba. Durante esa noche, repasando el expediente del consejo de guerra seguido contra Baranowski, Brunner llegará a comprender las razones de este para desertar.

Muy en la linea del cine bélico alemán de la década de los 50, Noche Amarga se inscribe dentro de la corriente antibelicista que caracterizó las aproximaciones del cine germano de aquella época a los sucesos de la II GM. En ese sentido, la película supone una interesante reflexión sobre las motivaciones morales de una galería de personajes implicados de una forma u otra en los avatares de la guerra. La narración gira en torno a dos personajes principales, el soldado Baranowski, cuya historia se va reconstruyendo mediante una serie de flashbacks, y el padre Brunner, un hombre que se debate entre sus deberes militares y sus fuertes creencias religiosas. También aparecen una serie de personajes secundarios como el típico oficial inflexible y fanático de las ordenanzas, el militar de carrera que se rebela ante la barbarie nazi, o el oficial que, antes de ser enviado al frente de Stalingrado, desea por encima de todo pasar una noche a solas con su novia.

Como apuntaba antes, el eje central de la narración es el mensaje antibélico que se desprende de la historia de Baranowski, un soldado condecorado y valiente, pero que por causas del amor y la compasión que le inspira una desvalida viuda rusa decide desertar, acción que pagará con su vida. En ese aspecto, la película puede considerarse en su conjunto una parábola sobre Alemania y el nazismo, donde los buenos sentimientos simplemente no tenian cabida. Al respecto, me gusta especialmente la secuencia final, cuando el oficial que ha supervisado la ejecución felicita al padre Brunner por la eficiencia del proceso, y este le responde: “Es usted el representante del ejército de Poncio Pilatos, donde todos se lavan las manos”, una frase críptica que condensa a la perfección el mensaje de la película.

Ahora bien, hay que decir que no todos los aspectos de Noche Armarga son igual de brillantes. Para empezar, a la historia le cuesta bastante arrancar, pues el ritmo de la primera mitad del film es bastante pausado y, por momentos raya en lo plomizo. En segundo lugar, el desarrollo de los personajes secundarios no me terminó de llenar, quizás porque se hace de manera un tanto esquemática, si bien el personaje del Padre Brunner sí que está bien dibujado. Finalmente, en cuanto a las actuaciones, puede decirse que son correctas, pero algo planas, y se echa en falta la presencia de algún actor con mayor carisma que habría podido dotar de más vivacidad los personajes. Curiosamente, el papel del personaje protagonista del padre Brunner lo interpreta el posteriormente afamado director Bernhard Wicki, quien un solo año después iba a encargarse de dirigir la magnífica película (también de temática antibélica) El Puente.

En resumidas cuentas, Noche Amarga es una correcta película de temática antibelicista y pulcra factura formal y visual. Quizás con un guión un poco más pulido y unos personajes mejor desarrollados podría haber alcanzado la categoría de gran película, pero en cualquier caso, tanto por su argumento como por su original punto de vista narrativo, no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

miércoles, 2 de junio de 2010

La Estrella de África (Der Stern von Afrika)

La estrella de Africa (1957)

Relato biográfico sobre el as de la Luftwaffe Hans Joachim Marseille (Joachim Hansen), uno de los pilotos alemanes con mayor número de victorias en la II GM. Desde los inicios de su carrera militar en la academia de instrucción de la Luftwaffe, hasta su consagración como héroe militar pilotando un caza Me-109 en el Norte de Africa, la película narra los inicios del joven piloto y su meteórica carrera militar que lo llevó a convertirse en un héroe nacional apodado "La Estrella de África", una fama que le acompañaría hasta su prematura muerte en un accidente aéreo, acaecida en Septiembre de 1942.

Pese a tratarse de una producción alemana sobre la vida de un héroe de guerra netamente germano, lo cierto es que el rodaje de La estrella de África tuvo bastante relación con España. No solo porque se trató de una coproducción y, por tanto, una parte del capital con el que se financió el film era español, sino que además, la mayor parte del rodaje de los exteriores tuvo lugar en la Isla de Gran Canaria, especialmente en la zona de la playa de Maspalomas. Por otra parte, de manera más significativa, los Me-109 que aparecen en la película fueron cedidos a la productora por el ejército del aire español, que por aquella época aun tenia en servicio una versión modificada del mítico caza alemán, los famosos “buchones”; los cuales fueron muy útiles para recrear los aparatos usados por la escuadrilla de Marseille en el Norte de África.

Entrando a valorar el film, la verdad es que no puede decirse que este haya resistido demasiado bien el paso del tiempo. Se trata de la típica producción bélica alemana edulcorada de los años 50, en la línea de otro título similar como U-47 Comandante Prien, dedicada a honrar un héroe de guerra nacional, pero evitando cuidadosamente, como era de esperar, toda referencia al nazismo. Tampoco puede decirse que la película destaque en el aspecto bélico. Las secuencias aéreas filmadas son pasables, pero la mayoría de escenas de combate aéreo emplean unas maquetas bastante burdas combinadas con unas transparencias muy evidentes, que hacen que los efectos especiales resulten hoy día bastante pobres.

En lo que respecta a la parte discursiva, la película no es precisamente un dechado de virtudes, pues los diálogos no son demasiado atractivos, y además el ritmo de la narración se ralentiza en más de un momento, como por ejemplo, en la parte de la luna de miel de Marseille en Roma. Lo mejor que ofrece el film se condensa, a mi modo de ver, en los primeros quince minutos del metraje, con una correcta presentación del personaje principal, y el buen hacer interpretativo del actor protagonista Joachim Hansen, quien, además del nombre de pila, compartía con Marseille un notable parecido físico que ayuda a hacer creíble su interpretación.

Por lo demás, La Estrella de Africa no presenta demasiados puntos de interés, se trata de una producción modesta incluso para los cánones de la época de su estreno,  aunque, al menos, sirve para rescatar del olvido la figura de uno de los mejores pilotos de caza de la II Guerra Mundial. Pero cinematográficamente hablando no es gran cosa.

Calificación: 3,5/10

viernes, 28 de mayo de 2010

Los desnudos y los muertos (The naked and the dead)

Los desnudos y los muertos (1958)

Frente del Pacífico, año 1943. Las fuerzas americanas desembarcan en una isla del Pacífico ocupada por los japoneses. Entre ellas se encuentra el pelotón de reconocimiento liderado por el Sargento Croft (Aldo Ray), un brutal combatiente decidido a no dar cuartel a los soldados nipones que caigan en sus manos. También coincidirán en la isla el General Cummings, el cínico y altivo jefe de la división, y el Teniente Hearn (Cliff Robertson), un oficial íntegro, enfrentado a su general por la forma despótica en que este dirige a sus soldados, enfrentamiento que le costará ser enviado al frente junto al sargento Croft en una peligrosa misión.

The Naked and the Dead es el título de una afamada novela antibelicista escrita por el autor norteamericano Norman Mailer, publicada en 1948. La novela estaba basada en la propia experiencia personal del autor, que había combatido como soldado de infanteria en el Pacífico, ofreciendo una cruda y descarnada visión de la guerra. Poco después de su publicación, el libro se convirtió en un best seller aclamado por la crítica literaria estadounidense. Aprovechando su éxito literario, Mailer quiso vender los derechos de la obra a alguno de los grandes estudios de Hollywood, pero sus elevadas pretensiones económicas lo impidieron, así que finalmente tuvo que venderlos a una pequeña productora independiente propiedad de los actores Charles Laughton y Paul Gregory. Sin embargo, Laughton por aquella época estaba plenamente dedicado a la preparación del guión y el rodaje de La Noche del Cazador, cuyo posterior fracaso en taquilla hizo que perdiera el interés por adaptar el texto de Mailer. De este modo, fue finalmente la Warner la que se hizo con los derechos de la novela y se comprometió a financiar el rodaje, si bien el estudio exigió a cambio tener el derecho a introducir cambios en la historia original. La dirección le fue encomendada a Raoul Walsh, realizador que ya tenia experiencia en dirigir films bélicos como “Objetivo: Birmania”, y que inmediatamente sugirió que se introdujeran en la película unas escenas de combate más intensas que las que aparecían en la novela.

Este no fue el único cambio que se introdujo respecto al texto de la novela, cuyo argumento era demasiado radical para los gustos de la época. Tanto es así que ante la ausencia de escenas románticas en el texto original, Jack Warner, jefe del estudio le dijo a Paul Gregory que: “Raoul [el director] meterá algunas domingas en la historia”. Eso se tradujo en la escena del baile sensual de la cabaretera que sirve de apertura a la película, y que no aparece en el libro. En cualquier caso, el resultado final del film no agradó en absoluto a Mailer, quien al parecer exclamó, tras visionarlo: “Hollywood ha arruinado mi libro”.

Y lo cierto es que, viendo el film, se entiende el disgusto de Mailer para con la adaptación de su novela, ya que la película ofrece algunas luces, pero tambien bastantes sombras. En primer lugar, como principal aspecto positivo puede mencionarse el tono bastante realista, sobre todo para los cánones de la época, que adopta la narración y que obviamente está directamente sacado del texto de la novela. De este modo vemos, por ejemplo, a los americanos matando a prisioneros japoneses a sangre fría, y buscando dientes de oro en los cadáveres, lo cual nos ofrece una visión de la guerra nada idealizada y bastante rompedora para los años 50. Asimismo, lejos de mostrarnos los típicos personajes acartonados de otros films bélicos de la época, la película ofrece una galería de personajes bastante humanizados, como el sádico sargento Croft, un hombre atormentado por la infidelidad de su esposa; o el altivo general Cummings, para quien sus soldados son simples peones que sacrificar en el juego de la guerra.

Sin embargo, la película tiene una serie de defectos que le restan brillantez al conjunto. Pese a que las escenas de acción no están mal (la mano de Walsh se nota) la verdad en que en conjunto resultan más bien insustanciales y aportan poco a la historia. Y ya en el plano narrativo, la verdad es que se notan demasiado los tijeretazos que sufrió el texto original de la novela, cuyos aspectos más políticamente incorrectos fueron convenientemente suavizados para hacer la película más digerible para el gran público. Así por ejemplo, el guión se encargó de aligerar las dosis de sadismo del personaje del Sargento Croft, y se cambió el trágico desenlace de la novela, por uno mucho menos duro, pero que, obviamente alteraba el mensaje central del texto literario.

Finalmente, hay que señalar que la película tiene un marcado bajón de ritmo en la parte central del metraje, que hace que sus dos horas de duración se hagan un poco largas. En cualquier caso, la película, pese a disgustar al autor de la novela, gustó al público estadounidense, ya que funcionó bien en taquilla, aunque vista en perspectiva está claro que no pasa de ser un título correcto. Seguramente si se hiciera una adaptación hoy día podría reflejarse mucho mejor el espíritu de la novela original, pero el problema es que los aspectos novedosos de esta ya han quedado hoy un tanto desfasados. En conclusión, “Los desnudos y los muertos”, no pasa de ser una adaptación más bien edulcorada de una novela que hubiera requerido unas mayores dosis de crudeza para ser traslada a la pantalla sin perder su esencia. No es está del todo mal, pero dista de ser una película brillante.

Calificación: 5,5/10

lunes, 24 de mayo de 2010

Cenizas bajo el sol (Kings go forth)

Cenizas bajo el sol (1958)

Francia, 1944. El teniente Sam Loggins (Frank Sinatra) y el Cabo Britt Harris (Tony Curtis) son destinados a la Riviera francesa, con la misión de estudiar el terreno de los Alpes situado junto a la frontera italiana para dirigir los ataques artilleros contra las fortificaciones alemanas. Una vez alli,el teniente Loggins se enamora de una joven francesa de origen americano, Monique Blair (Natalie Wood), que resulta ser descendiente de un afroamericano emigrado a Francia. Pese a que en principio Monique parece corresponder al teniente Loggins, pronto este descubre que en realidad mantiene un romance con el atractivo y seductor cabo Harris. Esta situación hará que surja entre ambos hombres una latente rivalidad, poco antes de que sean enviados a una peligrosa misión tras las líneas alemanas.

Cenizas bajo el sol es un caso arquetípico del “querer y no poder” a la hora de llevar a la gran pantalla la adaptación de una novela con argumento problemático. En este caso, se trataba del libro homónimo del escritor americano Joe David Brown, una novela que tenía como tema central la denuncia de la discriminación racial imperante en la sociedad norteamericana de la época (década de los 50), en la que las uniones interraciales eran consideradas un tema totalmente tabú. Se trataba, sin duda, de un tema atractivo y resultaba valiente el que una productora se prestara a llevar la historia al cine en un momento marcado por la represión ideológica que sufrían algunos de los más afamados guionistas de Hollywood. Sin embargo, la época de la producción, en pleno apogeo de la censura cinematográfica (agravada aun más por el influjo de la Guerra Fria) era ya de por sí un obstáculo casi insalvable para que el texto de la novela no sufriera alteraciones. Y como era de esperar, las sufrió. La película no solo recorta y suaviza de forma sensible el tema de la discriminación racial, sino que además, convierte el trágico desenlace de la novela en uno mucho más edulcorado, acorde con los gustos comerciales de la época. Pero lo peor, a mi modo de ver no es eso, sino que al final la trama queda prácticamente reducida a la típica y manida historia de triangulo amoroso en tiempos de guerra, una trama que resulta (por repetida) tan previsible como insustancial y que desdibuja por completo el tema central de la novela, que no era otro que la denuncia de una injusticia social.

Por otro lado, creo que tampoco la elección del reparto resultó muy afortunada. Frank Sinatra hace lo que puede, y compone un papel digno como el teniente Loggins, pero bajo mi punto de ver ese personaje habría requerido un actor con mayor carisma y un punto mayor de expresividad. Tony Curtis por su parte, me parece que no acabó de encontrarse cómodo en su papel de joven seductor sureño, no porque no diera el perfil físico del personaje, sino porque al igual que en el caso de Sinatra, se echan en falta en su interpretación algunos matices dramáticos que doten de profundidad a su interpretación. En cuanto a Natalie Wood, solo puede decirse que su interpretación no pasa de discreta, aunque las partes mutiladas del guión respecto a la novela seguramente tuvieron mucho que ver en esto.

Al menos, sí hay que señalar un aspecto en el que “Cenizas bajo el Sol” presenta interés, pues es una de las muy escasas películas que se han hecho ambientada en la campaña del Sur de Francia de 1944. Es una pena que las escenas bélicas no pasen de ser testimoniales y que haya algún error de atrezzo un poco cantoso (los soldados alemanes, por ejemplo, lucen cascos de acero modelo 1918); porque se trata de una campaña muy poco tratada en el cine. Pero como digo, las escenas de combate no pasan de discretas. Por lo demás es una película pasable, que se deja ver sin demasiado entusiasmo ni aburrimiento, aunque también se entienden los motivos por los que es poco recordada hoy dia.

En conclusión, entiendo que si se volviera a revisar la historia de la novela original, y la película fuera filmada sin las restricciones morales reinantes en los años 50, la historia daría para producir un apreciable drama bélico. Pero dadas las circunstancias, la verdad es que estamos un título simplemente pasable.

Calificación: 5/10

martes, 18 de mayo de 2010

The Pacific (X): Home

The Pacific. Capitulo X: Home

15 de agosto de 1945. Mientras Leckie se recupera en el hospital de las heridas sufridas en Peleliu, llegan noticias de la rendición japonesa. El final de la guerra hace que los marines sean desmovilizados y que la mayor parte de ellos regresen a sus casas. Mientras Leckie consigue recobrar su puesto como periodista en un periodico local e iniciar una relación con una antigua conocida suya, Sledge aun traumatizado por las experiencias vividas en el frente, descubre que retomar la vida civil puede ser muy complicado para un joven veterano de guerra.

Al igual que ocurrió con el último episodio de Hermanos de Sangre, el décimo capítulo de la saga “The Pacific” ha venido a poner el cierre y epílogo a la serie. Y la verdad es que, vistos los precedentes de los anteriores episodios dedicados a la vida en retaguardia, me temía lo peor para este último capítulo de la serie. Temores que –por desgracia- se han visto confirmados. La verdad es que la comparación de este finale, con el capítulo titulado Puntos, que servia de cierre a Hermanos de Sangre no tiene color. Mientras que en este último se mostraban al espectador de una forma clara y fidedigna las inquietudes y problemas del soldado aun movilizado una vez terminada la guerra, en este caso, Home ha tratado de retratar el aspecto de la reincorporación a la vida civil del soldado desmovilizado. El problema, sin embargo, ha sido el mismo que el que se ha apreciado en capítulos anteriores cuando se trataba de abordar la dimensión humana de los personajes. Esto es, al final, este episodio se limita a mostrar una historia contada sin ritmo, y lo que es peor, desarrollada de una manera bastante insulsa. Y la verdad es que el tema daba para bastante más, pero al final todo se queda en agua de borrajas.

La parte dedicada a Leckie me ha parecido del todo insustancial, el personaje recobra su vida anterior, su empleo, y logra readaptarse sin problemas e incluso iniciar una relación sentimental. Y a eso le dedican veinte minutos del capítulo. En cuanto a la parte dedicada a Sledge, que a priori ofrecía un mayor interés (sobre todo por el retrato previo que se ha hecho del personaje a lo largo de la serie) finalmente se solventa con un par de escenas más bien tópicas, que nos muestran el trauma interno que vive el personaje. Nada que nos enseñe el sindrome de estrés postraumático (por ejemplo, mediante la típica escena de un sueño que muestre un flashback de los combates), las dificultades de readaptación a la vida civil, el recuerdo de los camaradas… en fin, nada en absoluto. Da la impresión como si los guionistas hubieran querido “suavizar” en cierta medida el tono de este episodio para no mostrar a unos personajes torturados por los recuerdos y el horror de la guerra. Algo, por cierto, que se deja claramente entrever en los testimonios de los veteranos que aparecen al comienzo del episodio.

En definitiva, “Home” solo ha servido para mantener el tono, marcadamente bajo, de los capítulos de la serie dedicados a profundizar en los aspectos personales de los protagonistas. Y a modo de valoración final, puede decirse que la serie ha sido de notable alto en cuanto a sus escenas bélicas, pero de apenas aprobado en el apartado discursivo. La conclusión final no puede ser más clara: considerada en su conjunto, The Pacific ha estado ciertamente lejos de igualar la calidad de Hermanos de Sangre. Pese a ello, la serie ha mantenido el sello de calidad formal y visual de aquella, lo que, unido a algunos episodios notables (en especial, Peleliu Hills) hace que no sea un producto fallido, aunque sí, algo decepcionante para los muchos espectadores que disfrutaron con su predecesora.

Calificación: 5/10

martes, 11 de mayo de 2010

The Pacific (IX): Okinawa

The Pacific: Capitulo IX: Okinawa

Mayo de 1945. Sledge y el resto de la 1ª division de Marines se encuentran en la isla de Okinawa luchando en unas condiciones extremadamente difíciles. A la feroz resistencia opuesta por los soldados japoneses, se les unen las inclementes condiciones del clima y la presencia de civiles en el campo de batalla, que hará que cada enfrentamiento entre ambos bandos se cobre nuevas víctimas inocentes. La brutalidad de la lucha en Okinawa y las atroces condiciones de la misma harán que tanto Sledge como el resto de marines se embrutezcan y saquen lo peor de sí mismos en la lucha contra los japoneses.

Después de alcanzar su cenit cualitativo en el episodio VII, y decepcionar a propios y extraños con un plomizo capítulo VIII, tenía la duda si el último de los capítulos dedicados a los combates en el Frente del Pacífico propiamente dicho seguiría la senda del primero o del segundo. Y afortunadamente, Okinawa ha tenido bastante más que ver con Peleliu Hills que con el episodio dedicado a Iwo Jima. Al igual que en aquel, Okinawa omite el prólogo (que solo había servido para ralentizar en buena medida el ritmo de varios de los capitulos anteriores), y nos ha mostrado directamente a los marines en faena de combate. Además, como ha ocurrido en los episodios anteriores dedicados a Sledge, el episodio ha versado sobre los aspectos más inhumanos de la guerra, y lo ha hecho mediante el empleo de unas contundentes y bien dosificadas escenas bélicas que muestran lo que hoy eufemísticamente se denomina “daños colaterales”, es decir, las bajas entre la población civil.

También me ha gustado como se describe la evolución del personaje de Sledge (de lejos, el mejor de la serie) que ha pasado del endurecimiento inicial (que se mostraba en el capítulo VII) a la absoluta deshumanización de sus sentimientos, provocada por la barbarie que contempla a su alrededor. En cuanto a las secuencias bélicas, quizás hayan estado un punto por debajo en cuanto a espectacularidad respecto a las de Peleliu Hills, pero no puede negarse que están bien insertadas en la historia y que sirven al propósito de desarrollar esta. También ha insistido este episodio en introducir algunos toques ligeramente “gores”, algo que viene caracterizando la segunda mitad de la serie. Finalmente, habría que hacer mención del personaje del marine “sonado” amigo de Sledge, que cobra en este capítulo mucho protagonismo, y que ha sido sin duda el mejor personaje secundario de la serie, una pena que solo haya aparecido al final de la misma, porque prácticamente “roba” cada plano en que aparece. El mayor peso que adquiere el personaje en este episodio es de agradecer.

En resumidas cuentas, Okinawa me ha parecido un episodio notable, que desde luego está entre los mejores de la serie. Puede considerarse que está intimamente conectado al capítulo VII y que viene a ser una continuación, tanto cronológica como narrativa, de este. Eso sí, comparando ambos capítulos, me sigo quedando con Peleliu Hills, tanto por la variedad de sus escenas de acción como por la riqueza de matices narrativos que se introducían en dicho episodio. En ese sentido, quizás Okinawa ha sido un tanto más plano, centrándose en describir los horrores de la guerra y sus efectos sobre la población civil, pero no puede negarse que es un episodio intenso y que varias de sus escenas logran estremecer al espectador por momentos. Tras Peleliu Hills, me ha parecido el mejor capítulo de la serie, y un dignísimo cierre de la parte estrictamente bélica de la misma, antes del epílogo que va a suponer el capítulo X.

Calificación: 7,5/10

viernes, 7 de mayo de 2010

Los heroes de Las Ardenas (Everyman´s War)

Los heroes de Las Ardenas (2009)

A través de la historia de dos jóvenes norteamericanos enviados a combatir a Europa, Don Smith, que se ve obligado a interrumpir su incipiente romance con una compañera de estudios; y Benedetto, un ratero de poca monta obligado por un juez a enrolarse en el ejército para evitar la cárcel, la película hace un recorrido por las campañas de la 94ª division de infanteria. Así la película muestra las principales acciones de la división desde su bautismo de fuego en Francia, combatiendo a los alemanes en el cercado puerto de Saint Nazare, pasando por el frente alsalciano de las Ardenas, y terminando en los últimos combates librados en la zona de Checoslovaquia.

Hay que decir en primer lugar que el título de esta película mueve bastante al engaño. Porque si bien el título en castellano “Los heroes de Las Ardenas” parece indicar que estamos ante un film centrado en describir los combates librados en dicha campaña, lo cierto es que el título original, que podría traducirse como “La guerra de cada hombre”, nos da una idea mucho más aproximada de las verdaderas intenciones del film. Y estas no son otras que rendir homenaje a los soldados norteamericanos que combatieron en la II GM, y particularmente a los que lo hicieron enrolados en las filas de la 94ª division de infanteria norteamericana.

Entrando a valorar el film, hay que decir que en líneas generales el tono general del mismo no pasa de discreto. El aspecto más destacable de la producción es su cuidada ambientación y la buena recreación de los escenarios exteriores, así como el atrezzo militar, del que destacaría la aparición en escena de varios carros alemanes modelo Panzer IV auténticos. También me gustó que se tratara –si bien de pasada- una campaña semidesconocida como es la de el cerco de los puertos-fortaleza franceses de la Costa Atlántica en el otoño de 1944. Pero ahí acaban las virtudes del film. Lo demás resulta solo pasable.

El reparto de actores, plagado de intérpretes semidesconocidos, cumple correctamente en sus papeles, pero sin que destaque especialmente ninguna de las actuaciones. Las secuencias de acción bélicas no están del todo mal, pero son escasas y quedan demasiado inconexas como para crear verdadera tensión dramática. Y finalmente, la parte discursiva y de desarrollo de los personajes no pasa de ofrecer una colección de situaciones tópicas y diálogos manidos acerca de los aspectos más dramáticos de la guerra. Nada que no haya visto cientos de veces antes en pantalla. En cuanto a los personajes principales, también resultan bastante estereotipados: el sargento protector, el suboficial honesto y valiente, el soldado díscolo y buscavidas…etc; sin que el desarrollo de dichos personajes aporte nada especialmente novedoso al género.

En resumidas cuentas, imagino que “Los heroes de Las Ardenas” tendrá cierta capacidad de emocionar a los veteranos de la 94ª división de infantería y quizás también a sus familiares directos. Pero para el público en general no pasa de ser una película simplemente pasable. No es especialmente mala, pero sí que suena a bastante vista.

Calificación: 4,5/10

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