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lunes, 20 de julio de 2009

Amenaza de Tormenta (The Gathering Storm)

Amenaza de tormenta (2002)

La acción comienza en 1934. Mientras la amenaza militar de la Alemania nazi comienza a cobrar forma, Winston Churchill se encuentra en una deprimente situación personal y política. En el plano político, Churchill, aislado en el parlamento, es contemplado por los miembros de su propio partido como un político caduco. Al mismo tiempo, en su vida familiar, se enfrenta al distanciamiento de su mujer y al incierto futuro de unos hijos poco responsables y contestatarios. Sin embargo, y pese a los problemas familiares y financieros a los que se ve enfrentado, Churchill será el único miembro del parlamento que se atreva a denunciar el peligro que se cierne sobre Europa por causa de agresiva política militarista de Hitler. Aunque ello le granjeará en principio el desprecio de buena parte de sus colegas y especialmente el del primer ministro Stanley Baldwin, finalmente los hechos acabarán por darle la razon a Churchill.

Amenaza de tormenta es una película producida en forma de telefilm con el prestigioso sello de la productora HBO, basándose en el homónimo primer volumen de las memorias sobre la II GM escritas por el propio Winston Churchill, el cual abarca el periodo comprendido entre 1934 y Septiembre de 1939. Lo primero que llama la atención de este telefilm es la calidad de su producción, perfectamente equiparable a las de las películas hechas para la gran pantalla. Porque lo cierto es que la ambientación, la fotografía y la factura formal del film son excelentes. Además, el elenco de actores responde a la perfección en sus respectivos papeles, comenzando con un enorme Albert Finney que interpreta magistralmente a Churchill, y una no menos espléndida Vanessa Redgrave, que se encarga de dar vida a la esposa de Churchill Clementine; ambos bien acompañados de una serie de buenos secundarios que dan la talla en sus respectivos papeles.

Un aspecto que me ha gustado del film es que no elude tratar la cara menos amable del carácter de Churchill, mostrando como este, en ocasiones, podía ser un hombre extremadamente egocéntrico, caprichoso y egoísta, lo cual ciertamente sirve para humanizar al personaje. También está certeramente dibujada la auténtica travesía en el desierto que supusieron los años anteriores al estallido de la II GM para Churchill, época en la que era considerado un vestigio del pasado, aislado en el parlamento, y atravesando graves problemas económicos y familiares, con crisis matrimonial incluida.

Por añadidura, otro aspecto interesante del film es como muestra un aspecto histórico poco conocido, como es el de las filtraciones de datos secretos acerca de la militarización de Alemania que se hicieron desde el Foreign Office, proporcionadas principalmente a Churchill por uno de sus funcionarios, Ralph Wigran, las cuales ayudaron decisivamente al futuro Primer Ministro en su campaña de denuncia de la política exterior nazi, además de poner a Gran Bretaña en guardia ante el peligro que se avecinaba.

Por otra parte, también es cierto que la historia se desarrolla de manera de bastante lineal y sin demasiada originalidad, pero aun asi, la trama logra condensar con precisión y amenidad, los principales hechos de los años de preguerra hasta el estallido de la misma, momento en el que como el mismo personaje de Churchill afirma con entusiasmo: “Winston ha vuelto”.

En definitiva “Amenaza de Tormenta” es un telefilm de calidad muy superior a la media, hecho con el sello artesanal de HBO y que sin duda gustará a los aficionados a la historia en general, y a los admiradores de la figura histórica de Churchill en particular. No me cabe duda que se trata de una de esas producciones que dignifican los telefilmes y un título bastante recomendable.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6,5/10

lunes, 13 de julio de 2009

El Lector (The reader)

El Lector (2008)

La acción nos sitúa en Alemania una década después del fin de la II GM. El adolescente de 15 años Michael Berg, enferma en el camino de vuelta a su casa y es ayudado por Hanna Schmitz (Kate Winslet), una mujer que trabaja como revisora de tranvía y que le dobla la edad. Semanas después, y ya recuperado, Michael vuelve a visitar a Hanna con lo que comienza un apasionado idilio, marcado por sus encuentros sexuales, y por las sesiones de lectura de libros con las que Michael entretetiene a Hanna. Un día, esta desaparece repentinamente dejando a su joven amante totalmente abatido. Sin embargo unos años más tarde, Michael, ya estudiante de derecho en la universidad, volverá a reencontrarse con Hannah cuando asiste como espectador a un juicio donde se la juzga, junto con otras mujeres, por haber sido una de las guardianas de un campo de concentración y estar implicada en la muerte de 300 prisioneras judías.

Aunque no es una película ambientada en la II GM, ni en puridad, en la posguerra, me ha parecido interesante abordar el comentario de “El Lector” por ser una de las producciones más recientes que se han aproximado al tema del nazismo desde la perspectiva de la sociedad alemana. La película, basada en el best seller de Bernhard Schlink, titulado Der Vorleser (“El lector en voz alta”) y dirigida por el realizador británico Stephen Dauldry, cosechó muy buenas críticas en su estreno y recibió 5 nominaciones a los Oscar, aunque solo acabó recibiendo una estatuilla, la que ganó Kate Winslet como actriz principal.

Entrando a valorar el film, hay que decir que como ocurre con prácticamente toda adaptación literaria (sobre todo, reciente) que se precie, “El Lector” resulta una película que da la impresión de no haber sabido trasladar a la pantalla todos los matices del texto en que se inspira. En ese sentido, la historia que se mueve en un triple plano: el amor, el sentimiento de culpa, y los dilemas morales, comienza de una forma bastante sólida, mostrando como se entabla la relación prohibida entre el adolescente y la enigmática mujer analfabeta, fascinada por las lecturas que escucha de su joven amante. En esa primera mitad, el film avanza con pulso firme gracias sobre todo a la muy buena interpretación de Winslet en el papel de Hannah, bien secundada por la de su compañero de reparto David Kross, que da vida al jóven Michael, además de tener algunos momentos muy logrados, realzados por una elegante factura formal y visual.

Sin embargo, en la segunda mitad del film, la que muestra el procesamiento de Hannah y su posterior encarcelamiento, la historia pierde claramente fuelle. En esa parte, la historia deviene en un típico (y manido) drama judicial en el que los elementos sentimentales y morales que afectan a los protagonistas se mezclan de una forma un tanto confusa y se desarrollan de manera un tanto desdibujada, anulando el buen hacer de la primera mitad del film. De modo que la película navega hacia un desenlace que no termina de llenar al espectador, dejando muchas preguntas en el aire, amén de dar la sensación de que la historia en esa parte se ha contado omitiendo importantes matices que habrían dotado de más coherencia al relato en su conjunto. En particular, eché en falta que se ahondara algo más en el pasado nazi de la protagonista y su visión de los acontecimientos, aspecto por el que el film pasa de puntillas. Finalmente, habría que añadir que la interpretación de Ralph Fiennes como el maduro Michael flojea bastante respecto a la de sus compañeros de reparto.

En definitiva “El Lector” se queda en un título interesante en su primera mitad, y correcto en lineas generales, pero es una película a la que le falta “alma” y algo más para transmitir al espectador todo lo que apunta. Como apuntaba antes, y pese a que no he leido la novela, da la sensación de que no ha sabido reflejar en pantalla todo lo que el libro contenía. Lo mejor, con diferencia, la magnífica interpretación de Kate Winslet.

Calificación: 6/10

lunes, 6 de julio de 2009

Treinta segundos sobre Tokio (Thirty seconds over Tokyo)

Treinta segundos sobre Tokio (1944)

Reconstrucción de la famosa incursión aérea de represalia por el ataque contra Pearl Harbor organizada por el Teniente Coronel James Doolittle contra Tokio. A través de la historia de la tripulación del bombardero B-25 “Ruptured Duck”, y del mayor Ted Lawson, uno de los escogidos para llevar a cabo la misión, la película muestra la preparación, ejecución y resultado del audaz raid realizado sobre la capitál nipona por los B-25 de Doolittle.

Los estudios de Hollywood siempre han sido propensos a reflejar en sus films las hazañas bélicas conseguidas por sus compatriotas, aunque a veces tales hazañas tengan en realidad más contenido épico que real. Y esto no solo puede predicarse de las películas producidas durante la II GM, en un contexto de lógica exaltación patriotica, sino de otras producciones mucho más recientes como por ejemplo “Black Hawk, derribado”. En cualquier caso, el famoso raid llevado a cabo por los hombres de Doolittle, que causó pocos daños y cuya importancia táctica fue casi nula, pero que supuso un gran golpe psicológico para los japoneses y un acicate para la moral estadounidense, es una de esas hazañas que se prestaban a ser llevadas inmediatamente al cine. De hecho, el tema de la incursión de Doolittle ya había sido tratado incidentalmente en otra película bélica anterior: “Destino Tokio” (1943), que narraba las peripecias de submarino estadounidense enviado a reconocer la bahia de Tokio de cara al posterior ataque aéreo contra la capital nipona. Y solo un año después se llevó a la gran pantalla la historia de la incursión propiamente dicha, basándose el relato de los hechos recogido en el libro homónimo escrito por Ted Lawson, uno de los aviadores que había participado en el famoso raid.

Para la realización del film, el director Mervyn Leroy contó con un reparto de lujo que incluia a estrellas como Robert Mitchum o un jóven Spencer Tracy que se encargó de dar vida al Coronel Doolittle. Hay que decir que “Treinta segundos sobre Tokio” fue una de las películas de propaganda más exitosas en la época de su estreno, teniendo una gran aceptación entre el público y ganando un muy merecido oscar a los mejores efectos especiales. En ese sentido hay que decir que el aspecto técnico es lo más destacable del film. Pese al tiempo transcurrido desde su filmación, las tomas aéreas son realmente buenas, y los efectos especiales, especialmente en las escenas del bombardeo de Tokio, aun hoy resultan notables y bastante creíbles, en gran parte gracias a la muy buena fotografía en B/N del film, y al empleo de unas excelentes maquetas de la ciudad japonesa. Por ponerle algún “pero” habría que señalar que los resultados del bombardeo quizás aparecen algo sobredimensionados en el film, haciendo ver que fueron más devastadores de lo que realmente resultaron, pero eso no le quita brillantez al resto del apartado técnico. También es apreciable la parte en la que se nos muestra el difícil entrenamiento al que tuvieron que someterse las tripulaciones para lograr hacer despegar sus bombarderos desde la corta cubierta del portaaviones Hornet.

Pero en otros aspectos, la película acusa bastante el paso del tiempo. El inicio resulta un poco lento, porque incide mucho en la parte romántica del argumento, centrada en la relación del Mayor Lawson con su esposa embarazada y los temores de esta a perder a su marido. Y tras la parte central del film, que contiene las escenas del entrenamiento y la misión, que son lo mejor del film, el ritmo vuelve a decaer con una parte final demasiado dilatada, que muestra los intentos de los supervivientes por ser rescatados con la ayuda de los guerrilleros chinos. Esta parte está claramente dedicada a la propaganda del movimiento de la resistencia china contra los japoneses, algo que por otra parte es comprensible, dado que el gobierno chino de Chiang Kai Shek era por aquel entonces uno de los mas estrechos colaboradores de EEUU. En cualquier caso, estas fallas no impiden que el conjunto resulte apreciable.

En definitiva, “Treinta segundos sobre Tokio” es un film que aun hoy dia, y prescindiendo de su carga propagandística, conserva cierto interés y que seguramente gustará a los aficionados a la historia por su cuidada reconstrucción del raid de Doolittle. Uno de esos films clásicos que merecen la pena verse al menos una vez.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6/10