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martes, 17 de marzo de 2009

Tener y no tener (To have and have not)

Tener y no tener (1944)

La acción nos sitúa en la isla francesa de la Martinica, en 1940 poco después del armisticio franco-germano. Harry Morgan (Humphrey Bogart) es un cínico capitan de barco dedicado junto a su amigo Eddie (Walter Brennan) a alquilar su embarcarción con fines de recreo para turistas. Aunque en principio Morgan solo desea cuidar de si mismo y no involucrarse en política, tras iniciar un romance con la atractiva Mary Brown (Lauren Bacall), acepta un peligroso encargo. Tras ser contactado por la resistencia, Morgan aceptará trasladar en a bordo de su barco a la isla a un importante representante de la Francia Libre del general De Gaulle.

Hay ocasiones en las que el trasfondo de la realización de una película es tan o más interesante que la película en sí. En el caso de “Tener y no tener” esto es perfectamente cierto. Primero, por como se gestó el proyecto del film, ya que al parecer tuvo su origen en una apuesta entre Ernest Hemingway y el magnate Howard Hawks, cuando éste le aseguró al escritor a que era capaz de adaptar al cine su peor relato, convirtiendolo en una gran película. Heminghway aceptó el desafio y le vendió los derechos de su novela de ambiente caribeño “To Have and to Have not” a Hawks. Este, que solía hacer siempre las cosas a lo grande, dispuso que una gran estrella como Humphrey Bogart tuviera el papel principal, además de contratar a todo un premio nobel de literatura como William Faulkner para encabezar el equipo de guionistas que iba a elaborar el guión del film. Pero sobre todo, Hawks tuvo la buena vista de contratar a una jovencísima actriz debutante para darle la réplica a Bogart: una chica delgada y de mirada penetrante llamada Lauren Bacall. La química entre los dos protagonistas no solo fue perfecta, sino que además surgió entre ellos un romance durante las primeras semanas de rodaje, y la pasión entre ambos fue tan evidente que Hawks dio ordenes de aprovechar el tirón y reescribir el guión (que se iba preparando prácticamente sobre la marcha) para darle más protagonismo a Bacall.

Además, la trama de la novela original de Heminghway, que se centraba en el tráfico de ron en torno a la isla de Cuba, fue bastante modificada para no ofender al régimen cubano de Batista, por aquel entonces aliado de EEUU. De este modo, y muy oportunamente, se trasladó la acción a la Martinica francesa, con una historia sobre la organización de la Francia Libre como trasfondo. Básicamente, se trataba de repetir el mismo esquema del gran éxito de Bogart en “Casablanca”, con la que “Tener y no tener” presenta más que evidentes paralelismos y similitudes argumentales.

En ese sentido, no puede decirse que “Tener y no tener” brille especialmente por su originalidad en cuanto a sus planteamientos, y creo que incluso resulta reiterativa con respecto a su ilustre predecesora. Bogart repite aquí su papel de hombre aparentemente cínico, egoísta y descreido, pero que acaba luchando por una buena causa, y la acción se sitúa nuevamente en el ambiente colonial de la Francia de Vichy. Sin embargo, personalmente opino que este intento de emular la fórmula de “Casablanca” resulta fallido. La historia no tiene el mismo calado de aquella, ni los personajes desprenden el mismo magnetismo. Es verdad que el carisma interpretativo de Bacall llena la pantalla, y que no faltan algunos diálogos brillantes, especialmente en las escenas que comparte el dúo protagonista. Además el ritmo narrativo es desigual, con algún que otro bajón bastante acusado en la parte central del metraje, el cual se hace un poco largo, pese a lo ajustado de su duración (95 minutos).

En definitiva, y pese a que algunas críticas hablan de “Tener o no tener” como uno de los mejores clásicos, personalmente la encuentro solo correcta, aunque digna de ser recordada por el gran debut que hizo Lauren Bacall. Pero para mi gusto está lejos de los grandes clásicos de la época.

Calificación: 6/10

4 comentarios:

Major Reisman dijo...

Buenas

Reconozco que a mí "Tener y no tener" me gusta y me parece una secuela bastante digna de su predecesora. Por supuesto que no llega a la categoría de obra maestra, pero la escena de "Si me necesitas, silba" es de lo mejorcito que ha dado el cine en blanco y negro. Y otro personaje que me gustó bastante es el del borrachín interpretado por Walter Brennan.

Un saludo

Von Kleist dijo...

Buenas Reisman

Pues en mi caso, había leido tantas críticas positivas sobre esta película, que me esperaba mucho más. Pero a mi me ha parecido una historia un tanto plana, con una trama desarrollada sin demasiado nervio, y con unos secundarios un tanto cargantes (especialmente el comisario obeso y el borrachin de turno). Solo la arrolladora presencia escénica de Bacall y su compenetración con Bogart me han llamado la atención. Cuestión de gustos supongo.

PD. Voy a actualizar la reseña para incluir tu crítica, perdon por el lapsus.

Gorka dijo...

Es cierto que la sombra de "Casablanca" pesa mucho sobre "Tener y no tener", y que no es el mejor guión que pudo salir de manos de Faulkner, pero la presencia de Bacall y su química con Bogart ... La escena de como silbar es memorable.

Von Kleist dijo...

Buenas Gorka y gracias por tu comentario

Muy de acuerdo con tu comentario. De hecho, la química entre Bogart y Bacall es lo que hace que esta película no caiga en el olvido. Pero en cuanto al argumento, es una burda imitación de "Casablanca", aunque sin conseguir recrear la magia de esta última. Para mi gusto, solo la arrolladora actuación de Bacall es sobresaliente. Por supuesto, la escena de "¿Sabes como silbar, no Steve?...Simplemente junta los labios y sopla" es una de esas escenas míticas de la historia del cine. Pero, aparte de ese momento, poco más sobresale en este film.

Como he comentado alguna vez, para crear una obra maestra no vale solo con mezclar los mismos ingredientes y agitar un poco el argumento. Y eso es lo que falla en este caso, bajo mi punto de vista.