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viernes, 13 de marzo de 2009

Cuando hierve la sangre (Never so few)

Cuando hierve la sangre (1959)

Birmania, 1942. El Capitan Tom Reynolds (Frank Sinatra) lidera junto con su colega británico De Mortimer (Richard Johnson) un grupo operativo del OSS encargado de dirigir las operaciones de pequeñas unidades birmanas de la tribu Kachin contra las fuerzas ocupantes japonesas en el norte de Birmania. Mientras pasa unos días en el Cuartel General, Reynolds conoce a Carla Vasari (Gina Lollobrigida) una atractiva mujer emparejada con un rico comerciante, surgiendo un apasionado romance entre ambos. De vuelta a la jungla, el convoy de abastecimiento del grupo de Reynolds sufre un ataque por sorpresa, descubriendose tras el mismo que los responsables del ataque no eran japoneses, sino un grupo de soldados chinos nacionalistas en una incursión de saqueo.

Realizada por el director John Sturges, con un guión que adaptaba el Best-Seller de Tom Chamales titulado "Never So Few", una novela basada en un incidente real ocurrido en Birmania durante la guerra. “Cuando Hierve la sangre” es el típico ejemplo de una película con un reparto deslumbrante claramente desperdiciado, y que naufraga en una producción mediocre. Tras hacerse con el papel principal, Frank Sinatra quiso hacer del film un vehículo de lucimiento para él y sus compañeros del famoso “Rat-Pack”, pero unas imprudentes declaraciones en una entrevista de Sammy Davis Jr. afirmando que era mejor cantante que Sinatra, hizo que este lo descartara inmediatamente. En cierto modo fue una suerte, ya que su lugar fue ocupado por un casi debutante Steve McQueen, que prácticamente roba cada plano en el que aparece. También se contrató a la por aquel entonces jóven actriz italiana Gina Lollobrigida, que ya apuntaba maneras de Sex Symbol y que acababa de dar el salto a Hollywood. Además, el reparto se completó con una pléyade de magníficos secundarios como Charles Bronson, Richard Johnson, o Paul Henreid (el Victor Lazlo de “Casablanca”), aparte del ya citado McQueen.

Sin embargo, y pese a su espectacular reparto, la película falla en demasiados aspectos. En primer lugar, pese a un arranque bastante prometedor que muestra a los hombres de Reynolds en acción, emboscando en la jungla a una unidad japonesa, pronto la historia deriva hacia un tópico melodrama romántico (como no) entre los personajes de Sinatra y Lollobrigida. La química entre ambos actores es prácticamente nula, y el personaje de Carla carece de todo interés, más allá de ser una bonita figura decorativa. Esta subtrama romántica tiene un peso apabullante en la historia, y aparte de ser aburrida, no aporta prácticamente nada más allá de servir de excusa para lucir el palmito de la protagonista. Además los diálogos entre Sinatra y Lollobrigida son de los más espurio y superficial que uno pueda imaginar, sin que la interpretación de ambos llegue a brillar en ningún momento, lo que se traduce en bastantes minutos de aburrimiento.

Afortunadamente, los aspectos bélicos del film están más logrados y lo salvan del naufragio total. Las secuencias de acción son de tipo “no sangrientas”, pero en general resultan creíbles. Destacaría especialmente las escenas de la jungla, que logran reflejar aceptablemente bien el clima de desánimo, penalidades y aislamiento que caracterizaba ese tipo de guerra en zonas insalubres y remotas como la selva birmana. La ambientación también está muy lograda, pues no en vano la película se filmó en las localizaciones reales de Birmania, lo cual redunda en el realismo de los paisajes y escenarios exteriores.

En resumidas cuentas “Cuando hierve la sangre” ofrece una hora larga de plúmbeo melodrama romántico, y algo más de media hora de correcta película bélica. Es seguro que había mimbres para ofrecer un producto más decente, sobre todo con un director como Sturges (que poco después filmaría la estupenda “La Gran Evasión”) al frente. Pero al final la película merece más recordarse por su reparto y por la revelación de Steve McQueen como gran actor, que por la historia que cuenta. Una película fallida sobre todo por causa de su plúmbea parte romántica, aunque con algún ramalazo de buen cine bélico que la salvan del desastre total.

Calificación: 5/10

7 comentarios:

Pablo dijo...

Una película para mi, más del montón,
vamos otra mas de guerra salpicada con toques de romanticismo.
Y en donde de verdad el gran Sturges no convence a nadie con esta historia.
Una pelicula en definitiva floja y nada de convincente. Una verdadera pena de verdad. Saludos, y excelente reseña amigo mio.
http://pablocine.blogia.com

Major Reisman dijo...

Buenas

Ciertamente esta película sólo merece la pena porque fue el descubrimiento de McQueen. Ya he pusto tu enlace en la entrada que yo le dedico

Un saludo

Von Kleist dijo...

Buenas Pablo

Como dices, este trabajo es uno de más flojos de Sturges, quien se distinguiría más por películas como "Los 7 magníficos". Al menos fue la base de la colaboración entre el director y Steve McQueen que daría lugar a la brillante interpretación de este en "La gran evasión".

Hola Reisman, como apuntabas en tu blog, es una película bastante floja, aunque la mano de Sturges se nota en las escenas de acción. Pero la parte romántica es absolutamente cargante. Por no hablar del nulo carisma de Sinatra en el papel de oficial del OSS. Muy lejos del personaje del capitán Nelson interpretado por Errol Flyn en Objetivo Birmania. Y es que Frankie ya quiso abarcar demasiado...

Saludos

zeitzler dijo...

Lo único bueno es la última frase de Bronson:

"No me llames Hayawatta".

Las secuencias de combate, buenas, lo demás malo.

La combinación romance-guerra suele funcionar bien. Pero hay que saber evitar abusar, y hacer bien LAS DOS MITADES. Con que falle una cae la otra. Y aquí está MUY MAL contada la parte de romance.

Y con todo lo florero sin más que aparece la chica...mejor que Sinatra.

Una pregunta interesante: ¿Que es lo que diferencia una película de romance-bélica buena de una mala?

Sería interesante de comentar...

Von Kleist dijo...

Buenas Zeitzler

Pues totalmente de acuerdo con tus apreciaciones. El romance de Sinatra con la "Lollo" es tan empalagoso que al final resulta cargante y lastra la pelicula en su totalidad.

Respecto a tu pregunta, yo diría que un romance en una película bélica tiene que reunir una serie de carcateristicas para que funcione:

a) Que no estorbe el desarrollo de la historia principal.

b) Que no empalage.

c) Que enriquezca la trama aportando situaciones personales o sentimientos de los protagonistas más allá de mostrar simple enamoramiento "tortolero".

d) Que no ocupe el 80% del metraje como en este caso...

Saludos

Zeitzler dijo...

Bueno... de acuerdo con todo, menos con lo último:

En mi opinión, se puede poner mucho mas romance que acción...si la película es ABIERTAMENTE de romance, con toques bélicos. (GWTW no tiene ni una batalla, y Casablanca tampoco, pero funcionan...porque son películas rómanticas en la que se ha metido ALGO de bélico. De Aquí a la Eternindad en su versión en libro, también tenía más de romance que de bélica, y también funciona)pero eso sólo vale a condición de que las escenas de combate estén bien filmadas. No necesariamente tienen que ocupar el 20% del metraje para eso. (Corazón Valiente tiene muy pocos mintuos de combate, y sin embargo, estos parecen más que los de Lawrence de Arabia). ¿Usted que cree?

Pero eso sí; si vas a fimlar una película de romance "con cierto tinte bélico" tienes que ser sincero con el espectador y no ocultarle la naturaleza del film:

Cleopatra como historia de amor funciona mucho mejor que como bélico, y sin embargo no termina de cuajar...quizás porque a algunos les parece bélico (en lo que es un fracaso) mientras que los que la ven como simple romance puro la disfrutan mucho más...porque ELLOS no se sienten estafados.

¿Entiende usted lo que quiero decir?

Claro, que si Cleopatra hubiera tenido una buena secuencia de combate y menos minutos de metraje posiblemente habría quedado mejor. Y no hablemos de peliculas como Un Mundo Azul Oscuro que tienen BUENAS secuencias de combate...y lo dejan a uno a media miel, porque se acaban en seguida, en lo mejor de la película, jorobar.

En cuanto a el punto C) ¡Cuanta razón tiene usted Herr Kleist! Por desgracia suele usarse demasiado el "romance sintético": el chico se enamora de la chica porque sí, sin más ni más, y punto. (Este tipo de romance es particularmente detestable si al principio son enemigos y se hacen amantes sin explicación alguna; hasta un maestro como John Ford cometió ese error en Misión de Audacies con la chica-sureña-bien-que-cae-en-brazos-del-tosco-yanqui-Wayne, cosa que era lo único que me costaba tragarme de esa película. Y lo curioso es que a pesar de esa metida de pata, el filme funcionaba ¿Porqué seria?)

Von Kleist dijo...

Hola de nuevo Zeitzler

Muy de acuerdo con lo que comentas. Respecto a mi afirmación en el punto "D" quiero matizar que me refiero a las películas -como en este caso- en las que la parte bélica es el eje principal de la trama. Naturalmente hay películas en las que la guerra es un mero trasfondo o tema secundario, pero en este caso se supone que era la lucha en Birmania el tema principal. El problema -a mi modo de ver- es que había que exhibir el exuberante palmito de la "Lollo", y que Sinatra controlaba la producción. Resultado: se dejaron de lado los aspectos bélicos para que los dos "divos" se exhibieran en pantalla.

Respecto a lo de "Misión de audaces", la respuesta es sencilla: cuando hay una buena historia, ni siquiera el romance más tontorrón que pueda meterse la estropea.

Saludos