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lunes, 1 de septiembre de 2008

Embajadores en el Infierno

Embajadores en el Infierno (1956)

Un grupo de prisioneros españoles de la División Azul encabezado por el Capitán Adrados es conducido a un campo de reclusión soviético. Alli son obligados a realizar trabajos forzados, aparte de sufrir todo tipo de privaciones y penalidades por negarse a realizar propaganda pro sovietica, gracias a la resistencia moral de Adrados. Este será trasladado a otro campo donde se reecuentra con otros compañeros de armas, que viven en las mismas malas condiciones. Como Adrados se niega a realizar trabajos forzados, es recluido junto a otros compañeros en celdas de castigo. Después de unos años, tras sufrir todo tipo de penalidades y la presión de los captores para que hagan propaganda, se niegan a trabajar en el campo acogiéndose a Convención de Ginebra. Tras ser acusados de agitación política, un tribunal los condena a veinticinco años de trabajos forzados en Siberia. Pese a ello, Adrados y sus compañeros seguirán mostrandose rebeldes frente a sus captores rusos.

En 1954, tras más de una década de cautiverio en la URSS, regresaron a España en barcos de la Cruz Roja los prisioneros españoles integrantes de la División Azul que habían estado retenidos en campos de prisioneros soviéticos desde el final de la contienda. El periodista Torcuato Luca de Tena se propuso entrevistar a varios de estos retornados para documentar sus experiencias durante su reclusión en Rusia. Entre ellos se encontraba el Capitán Palacios, al que los hombres señalaban como un auténtico heroe de cautiverio. La serie de entrevistas que el periodista mantuvo con Palacios le sirvieron a Luca de Tena para escribir el libro “Embajador en el infierno” basándose en los recuerdos de áquel como prisionero de guerra. Gracias al éxito del libro, que fue publicado en 1955, la figura de Palacios fue elevada a la categoria de héroe anticomunista y Tena no tardó en llevar la historia al cine.

Obviamente el personaje del Capitan Adrados es el trasunto de Palacios, cuyas experiencias plasmadas en el libro sirvieron de hilo conductor de la historia. Sin embargo, como había ocurrido con “La Patrulla”, al régimen le interesaba dar una imagen de los divisionarios como cruzados anticomunistas en vez de militantes fascistas. Consecuentemente, en la película, tras varias fricciones con los ministros falangistas, se suprimieron la mayor parte de las referencias a La Falange que contenía el libro, procurando que estas quedaran reducidas al mínimo, lo cual provocó algunas voces airadas dentro de la prensa falangista. Pero lo cierto es que el film, siguiendo el éxito del libro, tuvo una muy buena acogida por parte del público español.

En cualquier caso, “Embajadores en el infierno” es considerada -a mi modo de ver, con razón- el mejor film que se ha hecho sobre la División Azul hasta la fecha. El director Jose María Forqué, aun manejando un presupuesto relativamente reducido para una producción de este tipo, pudo contar con respaldo total del Ejército para la ambientación del film, especialmente apreciable pues le permitió usar material ruso capturado en la Guerra Civil española. La historia, además, se beneficia del realismo que le confiere el estar basada en hechos reales que describen los aspectos más oscuros del régimen sovietico: los maltratos de sus campos de prisioneros, los intentos de obligarlos a realizar propaganda comunista o los juicios farsa a los que someten a algunos prisioneros.

Lo malo del film, como era de esperar, radica en el descarado tono propagandístico que adopta desde un primer momento. Se trata, con poco o ningún disimulo, de demonizar al régimen soviético ensalzando el valor moral de los prisioneros españoles; de forma que el argumento se vuelve demasiado reiterativo en ese aspecto, a la vez que las situaciones que nos va presentando resultan bastante previsibles y monótonas en el mayor de los casos. Además, el personaje central, el Capitán Adrados, es dibujado de una forma tan heroica y perfecta que parece más bien un personaje sobrehumano por lo impasible que se muestra ante todas las penalidades que sufre junto a sus compañeros, lo cual le resta credibilidad (y dramatismo) a lo que el film nos cuenta. No cabe duda de que si la historia hubiese adoptado un tono menos maniqueo y más realista, podría haberse convertido en una gran película.

Con todo, y pese a sus deficiencias, “Embajadores en el Infierno” es una película de una buena factura para los estándares del cine español, con unas actuaciones correctas por parte del elenco de actores, y bien ambientada. Un film interesante porque constituye el unico testimonio cinematográfico dedicado íntegramente a la División Azul.

Calificación: 5,5/10

11 comentarios:

Major Reisman dijo...

Buenas

Ya estamos de vuelta de las vacaciones.

No mucho más que añadir a tu acertada crítica. Es una buena historia desaprovechada por las circunstancias y época en la que fue rodada. Lo triste es comprobar que nuestros cineastas no han sabido evolucionar a pesar de haber pasado más de medio siglo. Si tu coges esta película y cambias los papeles (Los comunistas los pones como franquistas y a los divisionarios como presos republicanos) te sale una especie de "Trece rosas".

No en vano, la primera ley de la cinematografía española es la del "cambio de chaqueta": Los maniqueismos no desaparecen, sólo se transforman.

Un saludo

Steiner dijo...

Kleist:

De acuerdo en la mayor con tu comentario. Yo calificaría la película de interesante además de lo que tú apuntas. También me parece recordar que había enfrentamientos entre los prisineros que colaboraban y los que no.

Una de las cosas que menos me gustó de la cinta fueron los actores españoles que hacían de rusos.

Saludos

Steiner :-)

BUDOKAN dijo...

Yo tampoco tengo mucho que agregar porque tu crítica es más que justa con un filme que se queda a mitad de camino. Saludos!

Von Kleist dijo...

Hola y gracias por los comentarios

Muy acertada tu aseveración sobre nuestro cine, Reisman. Al final, el compadreo con el poder de los paniaguados de turno, provoca que nunca contemos con producciones patrias medianamente objetivas sobre estos temas. Por desgracia, parece el sino de nuestro cine de las subvenciones. Pero espero que algún día se haga una buena película sobre la División Azul.

Steiner, efectivamente, la película muestra los típicos enfrentamientos entre los prisioneros que se prestan a servir a los rusos y los que no. Y ni que decir tiene que, los primeros, reciben una lección al final del film (moraleja, no colabores con el demonio comunista... ;).

Ciertamente, los actores que hacen de rusos dan un poco de risa. Y es un fallo enorme que la película haga parecer que todos los rusos hablaban perfecto castellano en aquella época. Cosas del cine.

Budokan, estoy de acuerdo contigo. Los buenos mimbres de la historia se desperdician para fábricar un producto de propaganda política. Una pena, porque había madera para bastante más.

Saludos

billy dijo...

A ver cuándo un remake americano con el rey de las patatas fritas sufriendo en la tristemente famosa Hanoi Hilton. Por cierto que la única secuencia de la que me acuerdo es de la llegada del barco.

Von Kleist dijo...

Hola Billy

Pues, ya que lo dices, lo cierto es que hubo posibilidades de que la historia de Palacios fuera producida por un estudio de Hollywood. De hecho, alguno mostró bastante interés en comprar los derechos del libro para producir el film en EEUU. Pero Palacios se negó, aduciendo que la película debía ser española pues la historia de la División Azul iba ligada a España y no le hacía gracia que se hiciera una producción extranjera. Todo un ejemplo de coherencia, desde luego.

Saludos

persek dijo...

Leí por algún sitio que la película pudo haberse rodado por algún gran estudio de Hollywood, con Gregory Peck de protagonista, pero que Palacios prefirió que fuera netamente española.

Por la historia, creo que hubiera sido un gran clásico de las películas de campos de prisioneros.

persek dijo...

Acabo de leer el comentario anterior de von kleist, y pido perdón por la poca oportunidad del mío.

Von Kleist dijo...

Hola Persek

No tiene importancia, una confusión la tiene cualquiera. Efectivamente Peck era el protagonista que se habia propuesto para el proyecto de Hollywood que comentas. Respecto a este, no sé que pensar. Supongo que en el apartado bélico quizás habría sido mas espectacular, pero la verdad, cuando los americanos se ponen a hacer películas ambientadas en temas españoles... uno se espera lo peor.

Saludos

Anónimo dijo...

Hombre... ¿cómo es eso de demonizar a los soviéticos? Es necesario recordar los millones y millones de muertos, famélicos y esclavizados del estalinismo? Katyn? Acabo de llegar a tu blog y te agradezco mucho el trabajo de recopilación..... pero se nota de qué pie cojeas eh? ;) Saludos desde Chile

Von Kleist dijo...

Buenas anónimo

Pues creo que se equivoca en cuanto al pie del que cojeo. Y por cierto, le ruego un poco más de respeto a la hora de expresar sus opiniones, dejando sus filias y fobias aparte. Este es un blog de cine, caballero.

Saludos