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miércoles, 8 de junio de 2011

La Condición Humana (I): No hay amor más grande (Ningen no joken I)

La condición humana (I): No hay amor más grande (1959)

La historia comienza en Manchuria durante los primeros meses de la II GM. El jóven Kaji, empleado de una empresa japonesa dedicada a la explotación de los recursos minerales chinos, acepta ser enviado junto a su esposa Michiko a una remota ciudad del interior del país para mejorar la productividad de los trabajadores chinos, a cambio de evitar la llamada a filas. Una vez alli, los intentos del idealista Kaji por mejorar las penosas condiciones de trabajo de los prisioneros chinos chocarán una y otra vez con la crueldad del supervisor Okazaki, empeñado en hacer trabajar a sus operarios en unas condiciones infrahumanas.

En 1959, solo 14 años después de la finalización de la contienda mundial, el realizador japonés Masaki Kobayashi comenzaba con No hay amor más grande, su trilogía, basada en una novela homónima de Gomikawa Junpei, sobre La Condición Humana, una vasta obra cinematográfica dividida en 6 partes y 3 películas de más de 3 horas de duración, que reflexionaba sobre la actitud nipona ante el conflicto. La obra de Kobayashi puede considerarse todo un hito dentro del cine nipón ya que, lejos de caer en los vicios auto exculpatorios y el maniqueismo típico del cine japonés sobre la II GM, abordó sin contemplaciones y bajo un prisma claramente antimilitarista, la brutalidad de la que hicieron gala los japoneses durante la guerra. No en vano, Kobayashi había servido en el ejército imperial, por lo que conocía de primera mano las atrocidades cometidas por las fuerzas niponas durante el conflicto bélico.

En ese sentido, puede decirse que el aspecto más destacable de la obra de Kobayashi es la total honestidad y realismo que adopta el guión a la hora de abordar la historia. Señas de identidad que ya son claramente perceptibles en esta primera parte, dedicada a la denuncia de los abusos cometidos por los ocupantes japoneses en China. Y ello aderezado con una puesta en escena sobresaliente (atención a escenas como la llegada a la estación ferroviaria de los 600 prisioneros chinos hacinados en vagones de tren), y unas muy buenas interpretaciones de su elenco de actores, destacando especialmente la intensidad que el protagonista Tatsuya Nakadai consigue transmitir a su personaje, el idealista Kaji, en su cruzada contra la crueldad y sinrazón de sus superiores. También es reseñable que, pese al hecho de superar las 3 horas de duración, el ritmo de la narración es bastante intenso, de modo que el interés del espectador nunca llega a decaer, lo cual es bastante meritorio tratandose de una película de tan dilatado metraje.

No obstante, el film también adolece de algunos defectos que impiden que pueda considerarse una auténtica obra maestra. En primer lugar, pese a lo sostenido del ritmo narrativo, a la historia le falta capacidad de elipsis. Hay demasiadas escenas que podrían haberse acortado, y que pierden fuerza dramática precisamente por alargarse en exceso. A esto hay que añadirle el hecho de que el desarrollo de la mayor parte de los personajes secundarios es bastante pobre, pese a que el metraje daba para un mayor juego de estos. De haberse pulido más estos aspectos, indudablemente la trilogía de Kobayashi habría pasado a la historia del Séptimo Arte como una de las grandes obras antibélicas de todos los tiempos.

En cualquier caso, no cabe duda que esta primera parte de La Condición Humana es una de esas películas que en inglés se denominan must see. Un film de obligado visionado que sorprende por su dureza, honestidad y realismo. Una de las mejores películas del cine japonés.

Calificación: 7,5/10

5 comentarios:

miquel zueras dijo...

Se dice que es la mejor producción anti bélica sobre la Segunda Guerra Mundial. Hace tiempo que deseaba verla y ahora sé que puedo conseguir un DVD en La papaya verde, un video club de Barcelona especializado en cina asiático. Saludos, seguro que será una película imprescindible. Borgo.

Von Kleist dijo...

Buenas Miquel

Gracias por el apunte. Personalmente no creo que sea "la mejor" película antibélica sobre la II GM, aunque desde luego está entre las mejores. Sobre todo esta primera entrega de la trilogía, toda una denuncia de las maldades de la ocupación japonesa de Manchuria, con el mérito añadido de provenir de un realizador japonés. La segunda entrega, que comentaré próximamente, es algo inferior a esta.

Saludos

miquel zueras dijo...

Por cierto, Von Kleist ¿recibiste el e-mail sobre la portada de Hassel "Grofaz"? Saludos. Borgo.

Batiatus dijo...

Pues yo creía que se basaba en la novela de Malraux y por eso no la ví. Se me hizo infumable que en las primera páginas el prota se pusiera a filosofar justo antes de apuñalar a una víticma cuyo asesinato le habían encargado. Puedo creer que un asesino tenga ganas de filosofar, pero no va a pasarse minutos y minutos meditando justo en un momento como ese. Vamos, como los capítulos de media hora de recuerdos y mónologo interior de la serie de Oliver y Benji donde el prota se pasa recordando interminablemente su pasado justo antes de tirar un penal. Si yo fuera el DT ya le tiraría una bronca por ponerse a eso cuando lo que tiene que hacer es definir.

Me sorprende el análisis, yo tenía entendido que el talón de aquiles del cine japonés era precisamente su poca autocrítica. Ví el alimrante Yamatomo de Mifume, el arpa birmana, y otra peli sobre un acorazado al que mandan en misión suicida sin que en ningún momento se critique semejanta barbaridad, y no me quedó más ganas de cine japonés sobre la IIGM.

A lo mejor me animo con esta.

Von Kleist dijo...

Buenas Quinto Léntulo

No, no se trata de una adaptación de la novela de Malraux. Eso sí, es una película que se detiene en explicar cada parte de la narración con bastante detenimiento. Esta primera parte no resulta pesada, aunque sí tiene tramos que se hacen algo lentos, mientras que la segunda entrega me pareció algo más carente de ritmo narrativo.

En cuanto al tema de la autocrítica, es precisamente ese aspecto el que hace de esta película todo un hito dentro del cine nipón, muy propenso al victimismo, al maniqueismo histórico e incluso al falseamiento de la verdad de los hechos cuando se trata de abordar el tema de la II GM.

Saludos