La Delgada Linea Roja (1998)Frente del Pacífico, año 1942. La compañía de infanteria “C” de Charlie es desembarcada junto con miles de hombres más en Guadalcanal para tomar parte en los combates por la conquista de la isla. A través de los ojos de varios de los integrantes de dicha compañia, la historia nos cuenta las distintas actitudes de los hombres enfrentados a la realidad de la guerra. El soldado Witt (Jim Caviezel) enviado a una unidad disciplinaria por desertar, es un pacifista que destesta la guerra y solo desea volver junto a su esposa; el Coronel Tall (Nick Nolte) un oficial sediento de gloria personal, el Capitan Stavros (Elias Koteas) jefe de la compañía, preocupado ante todo por la vida de sus hombres; y el Sargento Welsh (Sean Penn) un soldado profesional que desprecia a los oficiales. Todos ellos se verán envueltos en los durísimos y sangrientos combates por Guadalcanal.
Veinte años después de dirigir su última película, el director Terrence Malick afrontó con este film la segunda adaptación cinematográfica (la primera, databa de 1964 y se tituló en España “El ataque duró siete dias”) de la novela homónima de James Jones, una de las grandes novelas bélicas del S. XX. He de admitir que la primera que vez que visioné esta película, poco después de su estreno, me pareció tremendamente plomiza y en más de una ocasión perdí el hilo de la historia al no entender muy bien lo que contaba. Así que me prometí leerme la novela en la que se basa y volverla a ver, para juzgar mejor la calidad del film. Hecho esto, he de decir que mi primera impresión se ha visto confirmada, aunque quizás con más matices que aportan el haber leído el original literario en el que se inspira la película.
Lo primero que llama la atención es que Malick hace una adaptación bastante libre del texto de Jones en más de un aspecto. No solo cambia la personalidad de algunos personajes importantes (por ejemplo, Witt, que es uno de los protagonistas en el film, es un personaje secundario en la novela y aparece mezclado con otro personaje central, el soldado Bell; o como el judio capitán Stein, se transmuta en el griego Stavros), sino que también acorta partes importantes de la novela y alarga excesivamente otras que no lo eran tanto. Por ejemplo, la parte previa al asalto de la colina, bastante extensa en la novela, y que en esta sirve para presentar a los personajes principales del relato, queda excesivamente reducida en el film. Esto hace que escenas que son bastante relevantes en la novela queden reducidas a rápidos planos y diálogos que no se entienden muy bien si no se ha leído el libro. En cualquier caso, todo esto sería secundario si la película, a cambio de las mutilaciones argumentales, ofreciera algo de mayor interés, pero desafortunadamente no es así. Hay que reconocer que la parte bélica sí que es bastante fiel a como se relatan en la novela los combates, pero la adulteración de las otras partes esenciales del relato literario hace que el resultado en pantalla no sea del todo acorde con la calidad de la novela original y que –para el espectador que no haya leido el libro- demasiadas partes resultan escasamente inteligibles.
En vez de profundizar en las extremas sensaciones emocionales de los soldados, como hace Jones, Malick se saca de la manga unos reiterativos monólogos interiores de tintes filosóficos que en general resultan más cargantes que otra cosa. Por otro lado, la historia se diluye en demasiadas digresiones filosóficas, sin profundizar en la descripción de cada uno de los personajes (otro aspecto importante de la novela) lo que hace que el hilo conductor del argumento resulte algo más que difuso. Además, tratandose de un film tan reciente no se entiende que Malick haya suprimido en su película gran parte del contenido más políticamente incorrecto de la novela, como el tema de la homosexualidad en el ejército o la ya mencionada eliminación del personaje del Capitán Stein, el jefe de compañía judio que aparece en la novela. De esta manera el mensaje de la novela, profunda y visceralmente antibelicista, queda demasiado difuminado y en más de un aspecto, desdibujado.
En definitiva, “La Delgada Linea Roja” es un film con algunas luces, pero también con muchas sombras. Pese a lograr algunas buenas imágenes, y plasmar fielmente determinadas partes de la novela, la historia se pierde en excesivas digresiones filosóficas que le restan coherencia al conjunto. Esto, unido a la gran cantidad de personajes que entran y salen, sin un adecuado desarrollo, y a la escasa acción que contiene en la segunda mitad del metraje, hace que la parte final del film resulte por momentos, soporífera. Personalmente opino que Malick, pese a mostrar oficio en la realización, no logra firmar una adaptación especialmente buena del magnífico texto de James Jones que inspira la historia, el cual merecía algo más que algunas buenas escenas de combate. En definitiva, “La Delgada Linea Roja” pese a ser un título estimable, se queda a medias en más de un aspecto.
Calificación: 6,5/10


















